sábado, mayo 19, 2007


Es curioso. La gente se extraña porque no tengo móvil. No se acuerdan que hace pocos años, no más de una década, lo raro era encontrar una persona que lo tuviera. Sin embargo, no tener móvil me hace un bicho raro a ojos de los demás. Hay que ver el éxito que han tenido para que esta prescindible cosa parezca imprescindible. Obviamente, nadie necesita un móvil para sobrevivir, pero seguro que conocéis a alguien al que le vienen escalofríos cuando el móvil se le estropea, se le pierde o en el caso de la gente menuda, cuando los padres le castigan sin él.
Insisto: no hay nada más prescindible que un móvil. Antes teníamos la telefonía fija y nadie los echaba de menos. La civilización funcionaba perfectamente sin móviles y la tasa de suicidios no era más elevada que ahora porque la gente notaba que le faltaba algo en la oreja y no sabía el qué.
Muchos argumentan que un móvil es útil cuando se hace un viaje en coche en caso de tener una avería, y es verdad que más de un apuro ha solucionado. Pero también es cierto que antes a la gente se le estropeaba el coche y se las apañaba igualmente, aunque el trance fuera más engorroso que ahora que tenemos los pequeños celulares. Sin embargo, recordemos que el concepto de ir de viaje es en cierto modo el perderse y no estar localizable
Otro de los problemas que veo es que los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado pueden encontrar a cualquiera que posea un móvil porque es como un pequeño localizador conectado al sistema GPS. En un principio, se puede pensar que eso no es malo, pero puede pasar en un futuro que el Estado (como ha sucedido tantas veces a lo largo de la historia) caiga en malas manos, y utilicen el móvil que tú has pagado con el fin de estar localizable para llevarte a la desgracia.
En cierto modo, los fabricantes de móviles son muy conscientes de lo que en realidad es el aparato: inútil en la mayoría de los casos y caro a la larga. Ya hablé en otra entrada -perdón por citarme- de lo mucho que nos gusta a los hombres lo vacuo, insustancial e inútil. Más que a un tonto un lapicero.
¿Por qué se dirá a esa frase? Convendréis conmigo que las aportaciones que como invento ha tenido el sencillo lapicero a la humanidad han sido infinitamente superiores que del móvil; el tonto va a resultar muy listo.
Leo en el periódico que en mi país hay más móviles que seres humanos. Las compañías telefónicas han obrado el milagro de llenar España de una tupida red de cacharros inútiles, salvo para el negocio de las telecomunicaciones.
De momento, estos artefactos hacen fotos, reproducen música, dan la hora y dicen las malas lenguas que incluso sirven para generar tumores cerebrales. ¿Qué será lo siguiente? ¿Móviles conectados al cerebro que cuando te guste alguien se pongan rojos? ¿Qué te operen el menisco con su bisturí incorporado? Bueno, esto último no, pues sería una cosa útil y beneficiosa y va en contra de parte de la naturaleza del móvil.
En fin, que nuestros héroes los móviles gozan de una buena salud y creo que tardarán en ser sustituidos por otra cosa. Sólo tienen unos enemigos: las huchas. Si unas sirven para conservar el dinero de un hogar, los otros sirven para sacarlo. Nunca los pongáis juntos los días pares del calendario. Y en los impares, tampoco.