martes, abril 10, 2007


Me he comprado un cacharro de última generación para grabarme los temarios de las oposiciones, y lo que más me sorprende de todo lo que trae es que me dice "I love you" cuando lo enciendo. Lo que nos cuesta a los hombres expresar sus sentimientos y lo poco que les cuesta a ciertas máquinas. Deberíamos aprender todos de mi reproductor mp4.
¿A que nadie ha visto un reproductor de mp4 como el mío con problemas de depresión? Es lógico: no tiene problemas para decir lo que siente por ti. No pasa día que no me lo diga, cuando lo enciendo para grabar mis lecciones de la oposición, para escuchar música...
Claro que mi cacharro peca un poco de promiscuidad: se lo dice a todo el que lo enciende; es mostrárselo a alguien y decirle "I love you"
Es más, mi mujer me lo coge a escondidas ¿No tienes suficiente, cariño, con el amor que yo te doy, que me tienes que coger el mp4 para que te ame también?
Mi cacharro es japonés, y debe obedecer a esa obsesión que tienen los japoneses por hacer máquinas que imiten a la perfección el comportamiento humano, de ahí su obsesión por los autómatas ¿Pero dónde han visto los japoneses seres humanos que cuando los enciendas digan I love you sin venir a cuento? Los japoneses deben mejorar el comportamiento de las máquinas porque humanos así no existen. Claro que, los japoneses son muy suyos según para qué cosas. Nunca comprenderé porqué en todas las series mangas que hacen, los personajes se pongan a correr cuando ven a un ser querido a lo lejos, y cuando llegan junto a él se paren en seco sin darle un abrazo y cubrirle de besos ¿Entonces, para qué corren? Así que, si en un futuro, vuestro televisor japonés eche a correr hacia vosotros, no os preocupéis; en cuanto llegue a vuestro lado se parará en seco y sólo tendréis que decirle "I love you".
Yo, en verdad, prefiero la tecnología alemana. Tengo una lavadora "made in Germany" y todavía no me ha dicho buenos días desde que estamos juntos, y eso que vive en mi casa y la protejo de la lluvia. El pueblo alemán tiene fama de no exteriorizar sus sentimientos y a tal fama se deben; será por eso que la tecnología que fabrican no es propensa ni al llanto ni a la efusividad en general. No tenéis más que escuchar el GPS instalado en un coche alemán, para oír la frialdad con que la señorita que hay metida (que por cierto, qué bien ha aprendido español) te dice: "gire a la derecha.""Gire a la izquierda.""En la siguiente rotonda, coja la segunda salida." Desde luego, la señorita es muy competente como guía, pero está claro que en el trabajo no va a hacer amigos.
En fin, me voy a escuchar unas lecciones grabadas amorosamente por mi mp4. Después del trabajo, le acostaré en la camita de terciopelo que le han puesto en su caja, le contaré un cuento, y le daré un besito de buenas noches.
Hasta luego, corazones.