jueves, marzo 13, 2008



Oí un tiro.
Era un conocido mío que disparaba con su fusil desde un cercado.
-¿a dónde disparas?
-disparo al sol.
Atardecía y el astro estaba anaranjado.
-¡Es absurdo!
-¿Tú crees? Pues mira como cae, abatido. Otro tiro más y la oscuridad será eterna.
-El sol no se cae, se pone. Estás haciendo una cosa muy peligrosa y puedes herir a alguien que pase.
-Al único que quiero herir es al sol. Matarlo.
-¿Por qué quieres hacerlo?
-Porque soy hombre y eso me hace poderoso. El ser humano es poderoso.
-Eso no es verdad. Hay cosas que no podemos hacer. Como apagar el sol.
-Sí podemos. Es el triunfo de la voluntad.
-No podemos. Eso lo dijeron aquéllos que querían jugar a ser dioses.
-A mí mis padres me inculcaron de pequeñito que yo era Dios. Ahora lo que quiero es que el sol muera.
-Si lo consiguieras, morirías tú también.
-Yo no. Yo soy dios.
-Me parece que te estás engañando a ti mismo. Como todos.
-¿Como todos? ¿Quiénes?
-los que creen que son especiales y poderosos; los juegan a ser dioses decidiendo sobre la vida y la muerte de sus semejantes.
-Yo soy mejor que ésos que tú dices. Yo seré capaz de matar a un rey.
-¿De qué me hablas ahora?
-De matar al rey. Del firmamento.
-Te estás engañando ¿Qué tenemos que hacer los hombres para dejar de engañarnos?
Apunta otra vez. Dispara. El sol está cada vez más bajo. Nada fuera de lo común. El problema es que el loco tuviera razón y no volviéramos a ver el amanecer. Mi mano se va a la cintura buscando un arma inexistente. Me entraron ganas de ayudarle a matar el sol.
¿Me estoy volviendo tan loco como él?
Decidí irme a casa. Pensé que eso hombre en realidad no está loco. Hace lo que la humanidad entera: desafiamos a los elementos creyendo que podemos decidir sobre su destino. Pero no. La naturaleza nos sobrevivirá por muchos tiros que metamos.
Al día siguiente, el sol saldría otra vez.
Como cuando muera el último de nosotros.

miércoles, marzo 12, 2008


Cuando era pequeño, poco después de asimilar el arte de atarme los cordones de los zapatos, aprendí a hacerme el nudo de la corbata. Lo primero resultó difícil, tal vez debido a mi natural aversión a las labores rutinarias (salvo planchar, lo odio todo, incluido el estudiar), pero lo segundo, fue un aprendizaje harto placentero, pues yo asociaba la corbata a los acontecimientos sociales donde se come, se bebe y se baila de manera especial. Eran los actos donde mi padre solía llevar corbata, al menos la primera media hora. Nunca ha puesto demasiada atención a eso de ser elegante.
Con todo, él era mi referente, me encantaba cuando se ponía corbata, y como yo veía que los otros adultos también lo hacían en los acontecimientos señalados en los que yo me lo pasaba bien, pues empecé a tener cierta querencia por las corbatas. Lo asociaba a lo positivo de la vida.
Pero había otra razón por las que yo las juzgara como elemento positivo de la indumentaria masculina: algunos de los profesores a los que yo tanto admiraba las llevaban, generalmente debajo de un jersey de pico. Sin duda, la corbata combinada con jersey de pico ha desaparecido en la moda de los docentes. Puede que alguno todavía lo lleve, no lo sé. Espero saberlo este septiembre.
De mis amigos de la adolescencia, que aún hoy conservo y me enorgullezco por ello, debía ser el único que con quince años sabía hacerse el nudo de la corbata. Como casi todos estudiamos carreras universitarias, muchos de ellos ahora son "obreros de cuello blanco", como se suele decir. Es decir, tuvieron que aprender a hacer el nudo de la corbata por imperativo de la conducta social en las empresas. Se les puede ver con sus ternos impecables en los trenes de cercanías, más o menos modernos, más o menos clásicos. Cuando quedamos para tomar una cerveza, a veces se quejan de tener que acudir al trabajo trajeados. Qué cosa curiosa: debí ser el primero en aprender a anudarme la corbata y sin embargo, nunca he estado en un ambiente laboral en que sea políticamente correcto el llevarla.
Tal vez por eso, todavía, cuando por una boda me la pongo, me la anudo con cierta alegría infantil. Otro gallo cantaría si cada día muriera ahorcado por la amarga cotidianidad utilizando esas sogas de colores.
Aunque me gusten mucho, si consigo ser profesor creo que no llevaré corbata y jersey de pico a clase. No obstante, creo que eso no evitará que mis adolescentes alumnos no me vean como un ser anticuado que habla de cosas obsoletas ¿Qué más arcaico que los poemas y las normas de ortografía?
No sé cuánto tiempo les queda a las corbatas en la moda masculina. Intentos de erradicarlas ha habido muchos por parte de los modistas, y tal vez de la derrota de éstos se deba a que se hayan ensañado con las modelos, haciéndolas estar tan delgadas como si estuvieran que estar todo el día agarradas al cuello de un hombre y para que éste soporte su peso hubieran de ser livianas.
Cuánto tiempo les queda a los pedacitos de tela de colores de apretar cuellos, eso nadie lo sabe. Algunos dicen que morirán cuando caiga el actual sistema económico, otros que serán eternas como las pirámides, y habrá otros, que me estarán leyendo, que se preguntarán cómo podíamos llevar tan ridículo y asfixiante lazo todo el día al cuello, inclusive en verano. Y tendrán razón.
Aunque no sé por qué, me gustan las corbatas.

martes, marzo 11, 2008

Mis convivientes
Hermanos,
las doce tribus
no me enseñaron
lo que vosotros
ni los doce dioses
ni las doce uvas
de cada año
vi sentimientos
y vi imaginación
y os vi triunfar
y alegraros
de mis humildes
logros
Os estoy esperando
para volar
Sara y miguel
a ver quién es el
listo
que nos parará

No pone el año, pero me temo que lo escribí hace más tiempo de lo que imagino

lunes, marzo 10, 2008

Una amiga nuestra ejerce de profesora en Los Ángeles, Estados Unidos. Ayer nos llamó. Lo que nos contó nos llenó de alarma y preocupación:
Resulta que una conocida suya que también imparte docencia en la populosa ciudad se vio involucrada en un choque con otro automóvil, siendo el causante de la negligencia el otro conductor, razón que le fue suficiente para que, cobardemente, se diera a la fuga. La docente le persiguió por unos kilómetros hasta que le perdió la pista y tuvo que darse por vencida. Afortunadamente, los desperfectos del coche no eran muchos y dejó correr el asunto.
Pero se presentó la policía en su casa. La preguntaron si se había visto involucrada en un accidente. Ella, bien por las barreras idiomáticas, bien porque los modos y maneras de la policía californiana imponen mucho, decidió que lo mejor era olvidarse del asunto, y les dijo que no había tenido ningún percance con el coche. Los policías se dieron por satisfechos y optaron por marcharse.
Sin embargo, le pesaba sobre su conciencia el haber mentido a la policía, y después de meditarlo por unas horas, decidió acudir al puesto de policía más cercano y contar la verdad del asunto.
Lamentablemente, esa buena predisposición o arrepentimiento, según se mire, no fue bien valorada por las fuerzas del orden. Inmediatamente, la arrestaron pues parece ser que en ese país está penado el mentir a las fuerzas del orden.
Los agentes de policía la trataron con inmensa brutalidad. La desnudaron y miraron en ciertas partes de su cuerpo -que no estimo oportuno poner aquí- por ver si tenía droga. Según parece, por tener rasgos latinos, las agentes de color se emplearon con especial ensañamiento con ella, profiriéndola insultos y humillaciones. En la celda fue aún peor: el resto de las reclusas estuvieron golpeándola a placer. De resultas del trato vejatorio inferido por agentes de la ley y reclusas, cuando sus compañeros fueron a pagar la fianza la encontraron con que tenía el cuerpo lleno de moratones, aparte de haber sufrido un terrible daño sicológico.
Está pendiente de juicio, pues mentir a la autoridad puede llegar a tener pena de cárcel.
¿Será esto fruto de la famosa PATRIOT ACT, que mandó hacer George Bush a John Ashcroft? Esa ley, aparte de cargarse unos cuantos derechos civiles y libertades, dio mayores licencias a los que se supone velan por la seguridad.
La pobre está viviendo un calvario que en otros lugares más "civilizados" no hubieran tenido las funestas consecuencias del "país de las libertades", donde todo se exagera, se lleva al extremo y se da lugar a situaciones tan anómalas como la que os he relatado, que es cierta punto por punto por increíble que parezca.
Me imagino que aquí, en España -me voy a poner patriotero, lo reconozco- pese a tener una democracia más joven que la de los Estados Unidos el asunto se hubiera llevado con mayor corrección. Por de pronto, no hacía falta llevar a una persona a la cárcel si finalmente ha dicho la verdad.
Con cosas así, dan ganas de no ir nunca a ese país. Ahora sus amigos y conocidos están todos muy nerviosos por ese asunto y con ganas de volver a casa.
Se están acabando los tiempos en los que Estados Unidos pueda dar lecciones de algo a los demás países del globo.

domingo, marzo 09, 2008


El poeta
Cómo se nota que eres
de los que van
con la mano abierta,
de los que saben
que el equilibrio
de cuerpo y mente
se consiguen
en danza con los demás.
Sigue soñando
porque sabes que
serás más fuerte
con el modificador
onírico de la realidad.
sabes que la puerta
de nuestra casa
seguirá abierta
para que apuntes,
y dispares
tus saetas
de amistad y sabiduría

Dedicado a todos los poetas que entraron a nuestra casa, y a todos aquellos que escribiendo en prosa, hacen poesía

viernes, marzo 07, 2008

Cambio de ritmo
Tanto pensar, ¿sirve de algo?
Sentirme diferente, eh
resultó una quimera, sí
me gustaban los altares
con las palabras seducir
¿A quién seduce un borracho?
Soy plátano sin piel
soy naranja sin monda
un estulto autocomplaciente,
¡basta ya de quejarse de uno mismo!
He tenido suerte
he quemado una etapa más,
estos versos darán muerte
al onanista análisis
personal ¡Fuera idioteces!
Seré buena persona
no popular, más bien corriente
vivirá en cada flor su deseo
diluido entre la gente
comeré si los demás comen
moriré cuando mueran
soñare...
¿Desde cuándo se sueña en grupo?
diré si me lo piden
callaré si molestare
a algún oyente del poema,
que es una disculpa, no lo olvides,
que te presento complaciente.
Troqué la mía petulancia,
por rural humildad, ya ves
soy un hidalgo de las letras
arruinado de humo
de nubes nunca descendido
No queméis mi vanidad
dejad que lo haga yo.


¡Ufff! No recuerdo si eso lo escribí una noche de un fin de semana del 96 después de una borrachera... ¡No me viene nada a la memoria!

jueves, marzo 06, 2008

Una botella de ron corriente cuesta entre 11 y 12 euros; una botella de cola 1,36; juntos, podemos sacar entre ocho y nueve cubatas. El precio por cubata me sale aproximadamente por 1,67 euros. Sin embargo, cobran entre 5 y siete euros por un pelotazo ¿Cómo es posible? Cuando yo era pequeño, los domingos que me daban la paga solía yo ir al bar de mi pueblo a pedir un Kas naranja. La Fanta todavía no había llegado a las zonas del interior de la península, a la España profunda, es decir, mi pueblo. Recuerdo que el Kas naranja valía unas cincuenta pesetas, aproximadamente la mitad de mi paga de entonces. Beber refresco entonces equivalía para mí a pagar una hipoteca, que viene a significar la mitad de los ingresos de un hogar medio. Sé que a muchos puede parecer exagerado, pero para mí era un lujo los refrescos de naranja de los fines de semana. uno de esos domingos de Kas naranja, se casaba un primo de mi padre. La primera boda de mi vida. Qué bonitas son las bodas para los niños. Mi hermana tuvo la primera borrachera con champán de su vida ¿Qué le pasa a la niña, que está muy adormilada? Sin que nadie se diera cuenta apuró varias copas de champán olvidadas. Aún hoy, siendo madre de dos hijos, la recuerdan en el pueblo esa primera borrachera. A mí por el alcohol me dio un tiempo después. Yo entonces era fiel a mis Kas, pero no me acuerdo por qué razón, en el restaurante no servían, así que no disfruté del todo del opíparo banquete. Tuve que tomar gaseosa, que en modo alguno sabía igual de bien. Después fuimos a una discoteca que contrataron los novios. La primera vez en mi vida que pisé una, que al ser de provincias todavía tenía ese aspecto setentero que ya entonces estaba pasado de moda. Creí ver un cartel de John Travolta y Olivia Newton John, y esos póster tan de la transición (del destape más bien) en los que se ven la silueta de una mujer desnuda a caballo (también desnudo) sobre un fondo de atardecer. Ahora que lo pienso, puede que estuviera en biquini, pero yo prefería imaginármela sin él. Jolines, lo que bailé. Pusieron, éxitos de Olé-olé, de Mecano, de la Unión... También el inevitable vals, algún cha-cha-chá...Yo todo lo bailaba igual, un cruce entre el demonio de Tasmania y Popeye después de tomarse las espinacas. De tanto bailar me entró sed y me dirigí a la barra. Le pedí un Kas naranja. No tenían, así que empezamos mal. El camarero, que en nada tenía que ver con la amistosa Virginia, la dueña del bar de mi pueblo que a veces incluso no me cobraba la consumición. El seco camarero llevaba, me acuerdo, una de esas corbatas estrechas de cuero gris tan de moda entonces, me dijo, con voz desabrida, como de tío guay que en lugar de servir copas en una discoteca de provincias debiera estar sirviéndolas en el bar donde Fabio Macnamara y Pedro Almodóvar berreaban por entonces sus canciones posmodernas: -lo siento chavaaal, sólo tenemos Fanta. -Vale. -Vale, ¿qué? -Que sí, que la quiero. Preparé mi portamonedas, que era de esos que sacan los abuelos para dar la propina a los nietos. Le dejé 50 pelas en el mostrador. El tipo las miró un momento. -Que no, nene, que no. Son 150 pesetas las que me tienes que dar. ¡¡¡¿¿¿Ciento cincueta pelas!!!??? Se encendieron todas las alarmas de mi cerebro. Me puse rojo y todo. En mi vida me habían cobrado cantidad como ésa por un refresco. Tierra trágame. Hurgué en mi portamonedas en busca de la propina que me había dado mi tío. 100 pesetas. Las que iba a usar para comprar un Don Miki y que ahora serían para pagar una Fanta al triple del valor de como las solía yo comprar. Entonces yo tomé conciencia de lo caro que es adquirir bebida en los locales de fiesta. Hace mucho que no tomo copas porque ya no salgo como antes. La oposición me está haciendo un anacoreta, creo que hasta estoy perdiendo habilidades sociales. Lo bueno que tiene esto es que me estoy ahorrando un pastón en copas. La última vez que me tomé un pelotazo fue en la boda de un amigo, con barra libre, cosa que agradecí muchísimo acordándome de la sangría económica que para mí fue el pago de la dichosa Fanta Naranja. Lo que sí es cierto es que siempre que salía y me tomaba dos, tres, siete cubatas me acordaba de aquel niño que se quedó sin un comic por no saber que una misma cosa puede costar muy distinto en función de dónde la pidas y que es el sobreprecio que yo pagué fue por ver la silueta de una chica con su caballo al atardecer. Tal vez, los hombres aceptamos pagar precios muy altos por las sombras. En realidad, las copas llevan incluido el impuesto de los sueños lujuriosos.

miércoles, marzo 05, 2008



Me gustaría saber de dónde sacaba Benito Pérez Galdós ese enorme caudal de inspiración que tenía. Fijaos que aun siendo viejecito, fue capaz de innovar en el teatro, en la novela...Parece mentira: me dicen los libros de historia que estuvo un poco olvidado...Dicen que debido a la inquina que le cogieron algunos escritores del 98 (ay, Unamuno, qué envidiosillo estaba usted del pobre vejete...) y porque en el franquismo se le ignoró, pues parece ser que estuvo cerca del PSOE en más de una ocasión y no tenía ningún problema en reconocer que la república era su forma de gobierno ideal.
Creo que es un error leer o no leer a un escritor por su afiliación política ¿Dejaríamos de leer a Quevedo por estar afiliado al Partido Popular o a Góngora por estar en el PSOE? No sé a quién votarían hoy nuestros insignes poetas, pero qué injusticia cometemos muchas veces de no leer a un autor "porque es un progre" o "porque es un derechuzo". Nuestros gustos personales nunca han de estar orientados por la política, pues puede que por ello nos estemos perdiendo lo mejor.
Yo recomendaría que, antes de leerse los libros de Trafalgar o el dos de mayo que recientemente ha hecho Arturo Pérez Reverte, se leyeran los episodios nacionales que hace Pérez Galdós dedicados a los dos acontecimientos históricos. Siento decir que Pérez Reverte sale perdiendo en la comparación. Son mucho mejores los del escritor canario. Suelo ser yo bastante defensor de la producción literaria de Pérez Reverte, pero creo que en estos dos últimas creaciones flojea un poquito. El académico se declara gran admirador del escritor canario, circunstancia que delata su buen gusto como lector. No entiendo cómo se metió en empresa semejante...demostró estar algo falto de originalidad. Será porque ya leí las de Galdós, será porque ya estoy muy empapado del estilo revertiano, el caso es que tuve la incómoda sensación con estas dos novelas de haberlas leído antes sin haberlas leído nunca.
Pérez Reverte ha sido original en, al menos, una ocasión. Me refiero a su saga del Capitán Alatriste. Nadie, que yo sepa, ha novelado de esa manera sobre el siglo XVII. La novela histórica, hasta llegar él, pasó de puntillas sobre ese periodo, debe ser porque a pocos les gusta escribir de este periodo concreto. Sin embargo, el escritor se muestra muy inspirado, y contra lo que opinan algunos críticos, no creo que deba ser la serie del Capitán Alatriste objeto de desdeño. Desde luego, es un perfecto marco introductorio de la época para los alumnos de bachillerato, según me han confirmado algunos profesores. Valor didáctico tiene.
De Arturo Pérez Reverte algún crítico ha dicho que es "como un perfecto escultor de de tallas románicas, pero hechas en el siglo XX". Vamos, que hace estupendas viejas novelas de aventuras, sólo que en los siglos XX y XXI. Reconozco que cuando leí el comentario esbocé una sonrisa irónica. No deja de tener algo de razón el malintencionado crítico.
Qué tendrá el ilustre académico, que le iba a hacer un artículo de mi admirado Galdós y he acabado hablando de él. En fin.
Tiene una cualidad muy buena y que suele valorar mucho en los demás: Arturo Pérez Reverte es una persona honrada. Seguramente, no tendrá empacho de reconocer el magisterio del gran Galdós sobre él. Por eso, recomiendo que si os gusta Reverte, no está de más que os deis una vuelta por la obra de Galdós, aunque las comparaciones pueden ser odiosas.

martes, marzo 04, 2008

Homenaje a Quevedo Somos siendo sin haber sido; sin habiendo sido, sin idea de lo que es un seré. Somos que sin embargo lloramos, por no haber sido, que nos lacera el fui que hizo lo que fue no nos place saber lo que somos porque nos hace intuir lo que seremos pero también nos aterra dejar de ser aquello lo que ahora somos. -Podríamos dejar de serlo- dice el más razonable de nosotros -¿Qué más da lo que fuimos? Lo que importa es lo que seremos, si es que no somos tan necios de perder la esperanza por ser. Debemos de dar una oportunidad al que podamos ser. Estando yo aquí pensé donde estuve ayer pero no tengo ni idea donde estaré mañana, siendo que no estoy, que ya me he ido, que se me va el pensamiento allí donde quiero estar y en lo que quiero ser. Más del 95, todavía estaba buscando mis señas de identidad, que no sabía dónde las había puesto.

lunes, marzo 03, 2008

Un poco de análisis vital
Me estoy resignando a ser quién soy
y renunciando a quién puedo ser
más la culpa no es del todo mía
Que fruta caerá del árbol
si los de este huerto
son árboles infértiles
disculpadme, los he plantado yo
Es la vida una fotografía,
de un lago grande rodeado de pinos
y veo a mi padre nadar
y dentro de poco, yo, ocuparé
su puesto.

Otro del 95, en un momento en que la brújula no marcaba el norte

domingo, marzo 02, 2008

El que hable, que escuche
Cada cual tiene "su" verdad
esquema mental transitorio para la vida
tesoro oculto de filosofía
más o menos oro, más o menos quincalla
Yo tengo mi filosofía
la que no se cree casi nadie
-sobre todo cuando la digo borracho-
La trama principal de mi cuento es ésta:
Un hombre se levanta por la mañana,
Llaman.
corre por el pasilla hacia la puerta,
tira del pestillo
y un esqueleto disfrazado de cobrador
le cercena por el cuello con un recibo muy fino,
donde pone: "El total a deber por tu vida:
el morir. La empresa no se responsabiliza de que
usted haya estado siempre equivocado".
El que tengas tú, tu verdad,
le preocupó a Machado,
que era alguno de los hombres buenos,
tu verdad puede servir para matar,
como puede servir la mía.
En Alemania hubo 25 millones de pacíficos nazis
cuya verdad mató mucho.
aunque les mintieran cien canallas,
no más.
Podemos ser destructores de almas,
y la semilla de la ira
tiene más capacidad reproductiva
que la del trigo.
No hay nada que arda más rápido que el amor
y que hierva más lento que el odio
Prodigiosa cocina de verdad y mentira.


Escribí esto en el 95. Me estoy asustando. Mentalmente no he cambiado nada y ya tengo 30 años ¿Seré dentro de unos años un adolescente metido en un cuerpo de viejo? ¡Miedo me da!

sábado, marzo 01, 2008

Suelo leer con frecuencia los artículos que publica Pérez Reverte. De hecho, lo leo desde hace, más o menos, diez años. Se podrían dividir en realidades temáticas: aquéllos, los más excelentes para mí, en los que se pone galdosiano y muestra misericordia por los más débiles, los que tiene conmiseración con los jóvenes a los que empieza la vida a dar tortazos; luego están los que se pone pequeñoburgués, aquellos en los que alaba las formas y vestuarios de un repelente niño Vicente, los que llora de emoción porque un camarero le ha tratado de usted o se queja con amargura porque ya no hacen corbatas o pantalones vaqueros como los de antes; y también aquéllos en los que hace referencia a personajes o situaciones, más o menos novelescas, de sus tiempos de reportero de guerra; por último, sobre un asunto que le tiene a mal traer hoy en día: el supuesto machismo en el lenguaje. Por supuesto, el académico escribe sobre mucho más temas en sus artículos, pero son los que yo más recuerdo por razones más o menos caprichosas, que en esto tan accesorio como la literatura y tan superfluo pero a la vez tan hermoso como ser lector uno no debe justificarse nunca. Leemos lo que queremos y nos acordamos de lo que nos place ¿Y qué pasa? ¿Desde cuándo el arte es objetivo?
Pero me estoy yendo de tema. Hoy quería hablar de lo obsesionado que está don Arturo (creo que prefiere que le nombre así) con la cosa del supuesto sexismo en el lenguaje. Arremete contra aquéllos que confunden la velocidad con el tocino. Todos vemos que es una injusticia que "hombre público" no equivalga a "mujer pública"; que "fulano" no sea lo mismo que "fulana"; y todo el mundo quiere ser un "Zorro" para defenderse bien en la vida, pero nadie quiere ser una "zorra". Hasta aquí estamos todos de acuerdo, incluido el señor Pérez Reverte. Con lo que no está tan de acuerdo es en lo de, por ejemplo, "lo de los ciudadanos y ciudadanas vascas" que popularizó el lehendakari, en lugar del neutral "ciudadanos", el tener que decir "la jueza" en lugar de "la juez" y de que la gente, por no leer e informarse, por no tener cultura, no tenga en cuenta que en latín, la lengua de donde procede nuestro castellano, tenía una formación neutra, terminada en o, que abarcaba a los dos sexos y que en eso, sin quitar que lo fueran en otras muchas cosas, los romanos no fueron machistas, ni por lo tanto nosotros, sus herederos lingüísticos, si se me permite la expresión.
En eso no puedo por menos que darle la razón al ilustre académico y escritor. Hace poco, una profesora de historia me recriminó que yo no usara "el ser humano" en lugar del "hombre". De poco valieron mis explicaciones de que "hombre", en sentido abstracto, equivale a los dos sexos y que la distinción se establece con "varón" o "mujer" y que puestos a eliminar vocabulario, por qué no eliminábamos, en aras de la igualdad lingüística, también el hermoso vocabulario "humanidad", por ser en este caso de género femenino.
Pero claro, si eliminamos "humanidad", también tendríamos que convertir en neutro hermosos vocablos que se deslizan por lo femenino: solidaridad, belleza, poesía, libertad, honestidad, igualdad, fraternidad, concordia... La lista podía ser muy larga, y de idiota tildaríamos al que empezáramos todos a decir "el libertad" y "el poesía". Parecería que en lugar de hablar de lo más hermoso del género humano, estuviéramos hablando de unos presos de la cárcel de Meco.
Es verdad que hay sexismo en el lenguaje. Por ejemplo, si yo digo a mi chica: ¿Te ayudo hacer la casa? en lugar de ¿Nos ponemos a hacer la casa? En el primer caso habré incurrido en lenguaje sexista, puesto que por muy buena intención que tenga, esa frase lleva el mensaje implícito de que las labores del hogar son cosa de ella, en lugar de ser cosa de los dos, como es preceptivo en estos tiempos que corren.
Tampoco está bien que le dijeran a mi chica que es una lagarta, pero yo me quedo igual si alguien me dice que soy un lagarto: ya me gustaría a mí, todo el día tumbado a la bartola. Ejemplos los hay a miles, y son los que debemos evitar... Todos los ciudadanos.
Por eso, estoy de acuerdo en lo que dice el académico (que para algo lo es) sobre atribuir erróneamente carácter sexista algunos usos del lenguaje que no lo son. Para que tengamos éxito en hacer un idioma que no minusvalore a uno de los sexos, deberemos saber qué realidades lingüísticas debemos cambiar y cuáles no, pues podemos rozar el absurdo o el ridículo, y eso precisamente haría que no cuajara en la sociedad el hablar de una manera no sexista.
Por eso tiene razón el escritor cuando se enfada. Graciosamente, dice en su último artículo que porque exista una "parturienta" no debe haber un "parturiente". Deberíamos analizar bien qué es lo realmente sexista y qué no lo es. Separar el grano de la paja, sin pensar que grano es masculino y paja es femenino.

jueves, febrero 28, 2008

Vivo en una ciudad-dormitorio de doscientos mil habitantes y por ningún lado me he cruzado con Cervantes, Quevedo, Góngora, Lope del siglo XXI. Quiero decir, con escritores comparables a ellos. En el Madrid en el que ellos vivían había unas ochenta mil almas, y aún quedaba sitio para los cuatro, para la genialidad.
Dicen que es un síntoma de decadencia económica que en un país se concentren buenos literatos. Cuando ellos vivieron, España entró en barrena en una crisis que le produjo un atraso del que tardaría años en recuperarse. La miseria, el drama social que rodeaba a nuestros sublimes escritores está suficientemente documentado ¿Hace falta que n pa'is viva mal para que las plumas mojen en el tintero de la excelencia?
Mi ciudad, que casi triplica la población de ese Madrid miserable no tiene a nadie que pueda comparárseles y la verdad, no será por falta de formación, que a poco que busques te sale un fulano con tres carreras y capaz de hablar en varios idiomas, como si de un Quevedo moderno se tratara o la niña del exorcista. También se conocen a varios superdotados que bien podrían escribir un Quijote moderno o liarse a hacer comedias teatrales como si fueran churros. Y pese a ser una ciudad del proletariado fundamentalmente, no sería difícil encontrar a alguien con ganas de exprimir el idioma en busca de figuras literarias para una élite, muy erudita y con pocas ganas de compartir letras con el vulgo.
Tal vez lo que pasa es que el Lope moderno está trabajando en una multinacional de la comunicación; Quevedo es un sarcástico ingeniero industrial; Cervantes es un humilde electricista que lee libros de física y Góngora un profesor de instituto hastiado de corregir faltas ortográficas en los exámenes de sus alumnos.
¿Y qué será de Sor Juana Inés de la Cruz, al otro lado del charco? Tal vez esté luchando por ser directora financiera de un gran banco, teniendo que hacer el doble de esfuerzo y poniendo el doble de talento que sus colegas varones para escalar puestos dentro de la institución, llegando cada día agotada a casa, y acordándose de lo feliz que era en el instituto, donde por cierto una vez ganó un certamen de poesía.
¿Qué tienen estos tiempos, todavía de bonanza, que nos tienen tan mal inspirados? Escritores hay, y buena producción literaria ¿Pero qué es lo que falta para conseguir la excelencia de ésos del pasado, que salvaron un siglo entero en crisis gracias a la inspiración?
O dicho de otro modo: ¿Qué es mejor, tener bonanza y prosperidad, a cambio de literatura normal, o crisis y desesperación, quedando por contra una literatura sublime y genial?
"Ande yo caliente y ríase la gente" Hasta Góngora, en tremenda insolencia de tiempos pretéritos, nos da la solución a tan terrible duda.

miércoles, febrero 27, 2008

Ayer por la tarde, mi sobrina me dedicó una de las mejores sonrisas que yo habré tenido jamás en mi vida. Sincera, auténtica, sin artificios, porque mi reina todavía no ha tenido que enfrentarse a este mundo de impostura que, como siempre se ha dicho, es un teatro.
Dudo que mi sobrina recuerde la sonrisa que me dedicó, pues es muy chiquitita, pero yo no me olvidaré mientras viva de su forma de sonreír, con la boca, con los ojos. Porque con los ojos también se sonríe y ella ayer lo hacía.
Era de noche y desde el piso donde estábamos sólo pude ver una estrella. Qué cosa terrible esto de vivir en la gran ciudad ¿Verdad, cariño? En la que nos podemos pasar meses y meses sin ver el firmamento. Tal vez sea eso, y no la angustia vital lo que nos hace infelices a los urbanitas, que estamos ciegos de estrellas. Menos mal que tú ayer me diste un poco de felicidad.
Todos creemos que vas a ser una chica pizpireta. Pasaste una dura prueba, y dentro de tu subconsciente algo te debe decir que debes de aprovechar la oportunidad que la vida te ha dado, y por eso te ríes tanto y disfrutas. Sin duda te va a gustar la gente. Sólo temo que la mezquindad humana no te lleve a muchos desengaños.
Pero ¡Qué demonios! Eres una fuerza de la naturaleza que ha venido a ponerse el mundo por montera. Pisarás fuerte por la vida y te cuidarás mucho de pedir permiso, que el mundo deberá ser tuyo para cuando te plazca.
Y gracias, cariño. En primer lugar, por recordarme que lo mejor siempre es gratis y en segundo lugar, porque gestos como el tuyo son la mejor pócima para evitar el acartonamiento del alma. Me estaba haciendo mayor prematuramente hasta ayer por la tarde.

martes, febrero 26, 2008

Almas separadas

"Una vasta extensión de terreno separa vuestras almas"
así me lo dijo el sacerdote de la incomprensión.
Yo no quise dar crédito a mis oídos.
No se lucha por lo que se debe luchar.
Se muere siendo inútil
y nadie oferta comprensión
sólo muerte como destino.
"Una vasta extensión de terreno separa vuestras almas"
El viajero tiene sus dudas a la hora de comportarse,
pero pocos son los que no yerran.
El alma es inocente,
abatido cae ante el órgano del real.
Reencuéntrate a ti mismo,
conócete, búscate,
y no respires el aliento mentiroso.
Recuerda que a nadie perteneces,
así serás de los pocos que ganan
"Una vasta extensión de terreno...Libertario"
Sé que eres de los que me ayudarán
podré contar contigo
me darás lo poco que pido
y seré feliz
y tú también serás feliz porque yo también te daré
no verás negro
porque cuando tengas por fin el estómago lleno,
podrás como yo filosofar,
y tu vida y mi vida serán más plenas.

¡Caray! Escribí este poema en 1995. Cuánto ha llovido y qué poco ha cambiado mi forma de pensar

lunes, febrero 25, 2008

En los foros de Internet dedicados a la política, una forma que tienen de denigrar al contrario, utilizada sobre todo por la gente más afín a la extrema derecha es decirle "Bárbaro de la LOGSE" o "bobo de la LOGSE" Contra mí lo han utilizado, cuando he cometido la imprudencia de intentar rebatir sus argumentos, en caso de haberlos, que en la mayoría de los casos no los hay. Sólo encuentro insultos más o menos inspirados, casi siempre procedentes de cierta emisora que Dios guarde muchos años.
Se da la circunstancia de que yo no soy un bárbaro de la LOGSE, pues estudié con el anterior sistema educativo, pero me parece bastante penoso que se quiera denigrar a las personas que han seguido ese programa educativo implantado por Javier Solana, socialista, que por ahí van los tiros.
Yo tengo varios sobrinos que han seguido el programa educativo de la LOGSE y en modo alguno puede decirse que se trate de bárbaros o de bobos. Más bien al contrario, yo tengo buena opinión de la gente que nos sigue. Muchos de ellos son gente culta, estudiosa y con inquietudes. En ellos hay más de civilización que la que tendrán nunca los que se dedican a insultar, escudándose en el anonimato de Internet, a una buena parte de la generación de españoles que está llamada a sucedernos.
Tengo gran esperanza en la gente LOGSE. No creo que sean esa gente tan hedonista que fuimos nosotros, ni tan individualista. Noto en los que vienen un inconformismo, un malestar que bien canalizado quizá mueva los resortes cubiertos de polvo de esta sociedad enferma. Pienso que no todo está perdido. Tal vez ellos hagan lo que nosotros debimos hacer en su momento.
Nosotros sí que somos una generación perdida. Nada de manifestaciones por la vivienda, por la precariedad en el empleo. "Tú sólo preocúpate de estudiar, que es lo que tienes que hacer y verás como todo te vendrá hecho" Nada de eso fue verdad. Poco a poco hemos ido perdiendo cosas y la hipoteca nos va ahogando mes a mes.
Los que nos suceden se han dado cuenta de la estafa y tal vez sean los que pongan las cosas en sus sitio, los que hagan que este país despierte de su letargo ideológico.
Arremeter contra los jóvenes de la LOGSE es insultar al porvenir. Ojalá un joven educado con la LOGSE gane un premio NOBEL, para restregárselo en las narices a tanto energúmeno que vomita sandeces en Internet.
No es políticamente correcto hablar bien de la LOGSE ni de los educados en ella, pero yo rompo una lanza en favor de los alumnos, y deseemos con todas nuestras fuerzas por su éxito, dado que su fracaso es cosa de todos.

domingo, febrero 24, 2008

Hay una película protagonizada por Lina Morgan y Juan Luis Galiardo, de la que no me acuerdo el nombre -no es por parafrasear al más insigne de nuestros escritores, es que de verdad no lo tengo guardado en la memoria-, producto rancio del tardofranquismo que, mediante un humor más que superado, de raíz pequeñoburguesa que diría un marxista, nos explicaba la historia de una mujer sencilla que le había tocado de premio estar con uno de los galanes de moda, interpretado por uno de mis más queridos actores, Juan Luis Galiardo. Aparte de hombre guapo y seductor (ahora menos, la edad no perdona ni a los buenos), los que le conocen dicen de él que es una persona maravillosa. Afortunado él que está tocado por toda clase de dones.
El argumento lo siguiente: a una pobre chica sencilla, de pueblo y muy atraída por el mundo de la farándula participa en un concurso y le toca como premio pasar un tiempo con su actor favorito. Pronto se da cuenta que el mundo que ella admira, de las estrellas, todo es mentira. Un decorado de cartón piedra en que nada es lo que parece.
Cuando en un momento dado él dice que tienen que acostarse, pues ha de cumplir el contrato, además que debe de cumplir con su fama de rompecorazones. Ella, que hasta entonces se había mantenido virtuosa, accede a acostarse con él, pero está claro que lo hace rompiendo su idealismo. Pierde en la cama la inocencia.
Yo, recuerdo que vi esa peli a los quince años o dieciséis años, en una luminosa tarde de sábado (¿Por qué perdería el tiempo en mi casa, pudiendo estar con los colegas, yendo a por las churris?) y, pese a que entonces estaba yo obsesionado por perder las virginidad, y sexo y amor eran materias de estudio para mis sufridas neuronas, las que no morían en mis primeras borracheras, pese a eso, no pude por menos que sentir pena de la muchacha que, en cierta manera, acostándose con el galán se había traicionado a sí misma.
No se me malinterprete: Dios me libre de haber juzgado nunca a una mujer por acostarse con uno o más hombres fuera del matrimonio, jamás participé de ese código moral caduco. Lo que pasaba con el personaje de la película de Lina Morgan es que ella estaba haciendo una cosa que deploraba por hacerle un favor a él, porque incrementara su fama de ligón, y lo estaba haciendo en contra de sus propios deseos, su propio código moral. En cierta manera, ella se estaba traicionando a sí misma.
Si el personaje interpretado por Lina Morgan hubiera tenido una visión de la vida más moderna, sin esa noción de pecado, bien hubiera estado el que desde un primer momento se hubiera pasado por la piedra al personaje interpretado por Galiardo. Pero no fue así. A ella le traumatizó el acostarse con su adorado galán.
Lo que quiero decir es que muchas veces, accediendo a los intereses de los demás, caemos en nuestra propia infelicidad.Estoy metiéndome en un terreno resbaladizo, pero creo que acostándose con el seductor ella se convirtió en su marioneta: no lo hubiera sido si ella hubiera ido voluntariosa a la cama y con el único objetivo de pasárselo bien y disfrutar. Haciéndolo de mala gana, en cierta manera se traicionó a sí misma y a sus valores.
Valores que, por cierto, nunca compartí y no los comparto ahora. Las mujeres han sido, y esa película es un ejemplo patente de ello, esclavas de la moralidad reinante, no exenta de contradicciones, como bien patente deja este inspiradísimo poema de Sor Juana Inés:
Hombres necios que acusáis
a la mujer, sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis;

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia
y luego, con gravedad,
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco,
al niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.

Queréis, con presunción necia,
hallar a la que buscáis
para prentendida, Thais,
y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.

Opinión, ninguna gana,
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata,
y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis
que, con desigual nivel,
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.

¿Pues como ha de estar templada
la que vuestro amor pretende?,
¿si la que es ingrata ofende,
y la que es fácil enfada?

Mas, entre el enfado y la pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejaos en hora buena.

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada,
o el que ruega de caído?

¿O cuál es de más culpar,
aunque cualquiera mal haga;
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?

¿Pues, para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.

Lo único que tenía que haber hecho el personaje interpretado por Lina Morgan es acostarse con el don Juan, sí, pero sin remordimientos, que el placer es cosa de dos.
Y en caso de haberlos, no hacerlo nunca, pues hay que hacer felices a los demás o ayudarlos en los que se pueda, pero no a costa de tu propia infelicidad. Y bueno. Menos mal que el "conflicto Morganesco" ya está totalmente superado.
Por cierto, la película se titula "Un día con Sergio". Esto me hace pensar que a lo mejor el genial comienzo del Quijote se debe a que Cervantes carecía de Internet.

viernes, febrero 22, 2008

Hace poco, me llegaron rumores de que Rajoy había tenido amantes. De su mismo sexo. En un diario de información nacional leo que también hay rumores en el mismo sentido con la vicepresidenta del gobierno, María Teresa Fernández de la Vega.
Francamente, me importa una higa con quién se acuesten. Me da igual su orientación sexual ¿Qué sacamos ganando los electores sabiendo el comportamiento sexual de nuestros políticos? Nada. Creo que el señor Rajoy y la señora Fernández nada tienen que explicarme de lo que pasa en sus respectivos dormitorios.
Si el señor Rajoy efectivamente fuera homosexual, con la única persona que tendría que responder de tal condición es con su señora, pues feo sería que su matrimonio estuviera basado en una mentira. Y también con el colectivo gay, por los cortapisas que puso en su momento a la ley de uniones de parejas de un mismo sexo, teniendo las mismas preferencias y anhelos que los demandantes; y si la vicepresidenta lo fuera, a nadie tendría que dar cuentas, puesto que es soltera, ni mucho menos a los periodistas. Me quedé un poco desconcertado ante la respuesta que dio a la pregunta de si era lesbiana. La política respondió: " ¡Por fin me lo preguntan! Pues mira, no. Es un rumor sobre mí que se han inventado para hacer daño que, oye, respeto absolutamente. No soy homófoba, ¡pero no soy homosexual!" Yo creo que la pregunta sobraba y el entusiasmo expresado por la ministra, también ¡Qué más nos da a nosotros si usted es lesbiana!
Creo que debería quedar enterrado del debate público la sexualidad de los políticos, las verdadera equiparación de los homosexales será cuando no nos importe que nadie lo sea, ni nuestro vecino, ni nuestros políticos, ni nuestros hijos.
A los únicos políticos que perseguiría por razones de prácticas sexuales sería a aquéllos que atentan contra la dignidad de los menores o aquellos sinvegüenzas que no salgan de los prostíbulos y lupanares, entonces sería en los únicos casos en los que la ciudadanía no debería mostrarse en absoluto tolerante.
Pero dónde ha metido sus barbas el jefe de la oposición, o por quién se viste tan elegante la ministra... Francamente, me da igual.

jueves, febrero 21, 2008


Si alguna vez tengo una hija, la llamaré Mª Moderación, porque será fruto del amor y de apretarse el cinturón.
Según una reciente información leída en el País, las autoridades económicas europeas promulgan la moderación salarial. Es lo que se puede traslucir del artículo publicado hoy en El País: Los sindicatos advierten que "si quieren moderación salarial, que los ejecutivos se bajen el sueldo". En primer lugar, ¿Quiénes son esos representantes que yo no he elegido para que decidan sobre lo que tengo que ganar o no? ¿Con qué derecho deciden sobre mi vida y la de los míos?
A mi hija la llamaré Mª Moderación porque nacerá pese a que sus padres tienen un poder adquisitivo mermado por tanto años de recortes salariales, los cuales hacen que un piso sea mucho más costoso de obtener que a sus abuelos. Tanto recorte ha puesto en peligro que mi futura niña no tenga el mismo bienestar que su padre. Eso me disgusta enormemente, pues quiero para mis descendientes una vida mejor si cabe que la mía.
No se cansan de decir (lo leí en la Revista de Occidente, entre otras publicaciones) que no se puede mantener este tren de vida. Pero no por la contaminación, si no porque a alguien se le ha metido en la cabeza que volvamos al régimen de vasallaje medieval (a la era de la revolución industrial ya se ha conseguido. Los chinos trabajan tanto como los pobres ingleses de los cinturones industriales de las grandes ciudades del XIX). Esta depauperización de las clases populares tiene algo de planificado. Vamos, que no obedece a un proceso natural y sí es fruto de la mala leche de las élites gobernantes.
¡Ay, Moderación!¡Cuánto le tendrás que echar en cara a tu padre, de seguir esto así! Por no protestar más, por no exigir protección a los gobernantes de las "autoridades económicas" que nadie ha elegido pero que tienen una influencia que más tiene que ver con la tiranía que con esta supuesta democracia en la que participamos la mayoría de los pueblos de la Unión Europea. Aunque finalmente no se aprobó la Constitución Europea, un tratado que mencionaba la palabra "mercado" 178 veces, han aprobado un acuerdo de mínimos (si entendemos por mínimos 1200 páginas) en el que creo que tratan a este dios moderno con igual deferencia que aquélla. Vaya porquería de Unión, que más parece un Supermercado de esos en los que los trabajadores cobran una miseria, hay cuatro que están forrados y los proveedores están con el agua al cuello.
Moderación, perdona a tu padre por no luchar porque Europa no sea un gran supermercado. No es justo que pagues la abulia de tu padre ni de los que son como él, sus compañeros de generación. Sólo te puedo pedir perdón desde aquí. Haré lo que pueda a partir de ahora.
Dicen que el Alzheimer ha aumentado entre la población debido a que no usamos el cerebro como antes. Debe ser verdad, antes la gente razonaba, peleaba por sus derechos, no se quedaba inmóvil ante las humillaciones. Había más movimiento neuronal. Moderación siempre tendrás derecho de hacer sentir culpable a tu padre por no pensar más.
Hija, si existes alguna vez, perdóname por dejarles hacer.

miércoles, febrero 20, 2008

Normalmente, no me gusta leer las opiniones de los foros dedicados a asuntos políticos, porque en vez de debate enriquecedor, te encuentras a bárbaros ultras que se dedican a insultar y denigrar a la parte contraria escudados en un seudónimo o nick. No aprendes nada y encima te pones más indignado con la gente que no tiene tu misma ideología política, por culpa de los radicales que monopolizan el discurso de esa parte.
Yo provengo de una familia que abarca todo el espectro ideológico. No me refiero a mi núcleo central, es decir, a mis padres y hermanos, que por el hecho de vivir en la misma casa todos somos de la misma cuerda. Cuando nos hemos juntado con tíos y primos siempre en las sobremesas se ha armado la zapatiesta por lo distinta que puede ser la visión de la vida de unos y de otros.
La costumbre es que las familias pertenecen a un espectro ideológico u otro en bloque: yo conozco familias en las que padres, abuelos y nietos son de derechas y otras que todas las generaciones han sido de izquierdas. En la mía, no. Los hay de izquierdas, de derechas, de centro y no hay extremistas islámicos porque no nos ha dado por ahí.
Lo bueno de provenir de una familia así es que te obliga a pensar, es decir, que tienes que llevar bien preparado tu argumentario, casi saber de retórica, pues no puedes recurrir a los lugares comunes de tu ideario político que tan bien se sabe el contrario. Los políticos y los medios de comunicación más afines a nosotros se preocupan de que tengamos un pobre paquete de argumentos pero efectivo para poder atacar al contrario. Lo malo es que esto es conocido por todos, lugares comunes que no merece la pena discutir porque ya están suficientemente explorados.
Lo bueno que tiene mi familia con sus tertulias es que me hace estrujarme el cerebro a tope. No sirve de nada lo que he leído de fulano en el periódico tal o en la radio cual, tengo que someterme a un proceso de renovación constante de lo que tengo que decir. Tengo incluso que releer a los clásicos.
Lo malo es que, por muy convincente que pueda a llegar a ser, por muy bien que use la lengua castellana, no podré trocar la opinión política de mis oponentes pero amados familiares.
Dicen los que se aproximan a nuestras tertulias que somos gritones y que nunca llegamos a ningún sitio. Y qué más da, la charla de sobremesa no es más que un pasatiempo divertido. Pero lo cierto es que acabamos al igual que al principio: metidos de lleno en nuestras posiciones iniciales.
Lo bueno es que nuestras neuronas han hecho ejercicio y que bueno, yo creo que esas charlas, lejos de dividirnos pueden que nos aúnen todavía más.
"¡Cualquiera les convence de que tengo yo razón!" Pensamos todos cuando la tormenta termina