lunes, enero 07, 2008


A la familia la defienden los que jamás van a fundar una, me refiero a los grandes jerarcas de la iglesia. Por el celibato, se entiende. Qué curioso: ven una amenaza en los homosexuales, las lesbianas, las uniones civiles... todos los malvados unidos contra la familia. Pero sorprende la mayor amenaza de todas: me refiero al celibato, claro está. Parece ser que empezó a exigirse en el siglo IV de nuestra era con el fin de abaratar costes; al fin y al cabo, los curas solteros son menos caros de mantener que los casados. Pues yo lo que haría, de ocupar el trono de Pedro, es hacer una inversión económica en la familia, pues menudos tiempos que corren.
Dice este Papa con cara de haber hecho muchas malicias entre bambalinas: “existen ataques preocupantes contra la familia” Bueno, pues la mejor manera de responder esos ataques es liberar del celibato a los sacerdotes y estos se pongan a crear familias como locos. Y además, numerosas, que para algo tienen prohibido el condón, pues es un invento hecho expresamente para evitar que proliferen los hijos de la iglesia católica.
Le pregunto a todas las madres españolas si tienen intención de hacerse lesbianas y disolver todas las familia en vista de cómo está el patio. Me dicen que no, pero que si el estado camina por la senda del laicismo al ritmo en lo que está haciendo, tal vez sí lo hagan. Nada de verse con cierta periodicidad con sus hijos, ni mucho menos amarnos los unos a los otros. Los tiempos laicos marcan que cambiemos nuestra orientación sexual en cuanto tengamos la primera oportunidad y que si nos tenemos que odiar como sólo unos invertidos indeseables pueden hacerlo, que lo hagamos, que el gobierno es el que manda.
En otro orden de cosas, he llegado a un acuerdo con mi chica por el cual si el Estado sigue dando tantas libertades y ampliando derechos como hasta ahora, en cuanto tengamos la primera oportunidad, abortaremos, independientemente si el hijo es deseado o no. Dado que tenemos el derecho a la interrupción del embarazo, de poco inteligentes sería no hacer uso de tal. Mi chica se muestra entusiasmada con la idea y yo también, pues la perspectiva de abortar nos lleva a la euforia casi tanto como a las mujeres que se valen actualmente de ese derecho, plenas de alegría en cuanto saben que van a ir al quirófano. Casi no podemos dormir de la ilusión ¿Quién no ha soñado alguna vez con ir al ginecólogo por tal circunstancia? La pena es que no esté prohibido, porque en tiempos pasados el aborto entraba dentro del mundo de la aventura, lo misterioso, de las emociones fuertes en las que te jugabas la vida a cara o cruz en un sótano insalubre.
Es verdad que el número de divorcios es preocupante, y que es mejor que una mujer arruine su vida viviendo con quien ya no quiere o que la maltrate. Se nos olvida con demasiada frecuencia que la vida es un valle de lágrimas y mucho más para los pobres. Que los trabajos sean temporales no quiere decir que los matrimonios también tengan que serlo. Con unas determinadas cosas hay que ser tolerante, pero con otras no. La iglesia no se pronuncia contra el trabajo precario porque el matrimonio es más importante y porque la gente con problemas económicos entra en el cielo justo después de los virtuosos que no los han tenido en su vida. La ausencia de trabajo es una fuente importante de intranquilidad e inestabilidad, pero también es la segunda puerta de entrada que controla Pedro, luego entonces, doctores no debe tener la Iglesia para reivindicarlo.
Yo tengo planes en el futuro: pediré al tribunal eclesiástico que me corresponda la anulación matrimonial, después, solicitaré audiencia con el papa y le pediré que me conceda el permiso para unirme en santo matrimonio con Rouco Varela. Si nos lo da (casi seguro, todavía figuro en el censo de la Iglesia como católico, aunque nadie me haya pedido mi consentimiento de seguir ahí) nos casaremos y adoptaremos como hijo a algún gran financiero que pertenezca al Opus Dei, que nos garantice un buen pasar hasta el final de nuestros días. Y como se le ocurra abortar más le vale no estar arruinado, que se llevará una paliza que para qué contarlo.

domingo, enero 06, 2008


Se queja una sobrina mía de las muestras exacerbadas de cariño de su abuela, y es normal: la abuela procede de un tiempo en el cual la gente no se mostraba hostil al cariño. Hoy, sin embargo, el cariño está proscrito, es mercancía emocional sospechosa. Cuidado con los besos, cuidado con los abrazos; nos pueden desarmar y dejarnos indefensos ante la fría civilización.
Para relacionarnos con los demás, hemos desarrollado una batería de armas que incluso empleamos en nuestro círculo íntimo: rígidos cuando nos acarician, sarcásticos en las reuniones, irónicos ante las torpezas, lacónicos ante el diálogo... El hombre y la mujer actual tiene que aprender la hostilidad que paradójicamente identifica al hombre actual y "civilizado".
Tal vez por eso, valoro cuando me abrazan, me acarician, me hacen un mohín de cariño... No provengo de una familia que se prodigue en gestos afectivos(lo que no nos convierte en malas personas), lo que hace que valore mucho a las personas que saben expresar amor con las manos y con su cara. Desgraciadamente, en la actualidad, los gestos del cariño son un reducto del pasado, de esos seres viejos, grotescos, arrugados y sobones.
Aunque nadie lo diga, lo digo yo: vivimos en un mundo en el cual es de buen gusto ser adusto con los demás, que no es otra cosa que un masoquismo social en el que todos participamos y en el que salen vencedores los más maleducados de todos nosotros. Parece que todos decimos "trátame mal, que te hace atractivo y actual y así ascenderás en la pirámide social más rápidamente y obtendrás el reconocimiento social de los demás".
Por cierto, ahora que me acuerdo: también en nuestro tiempo no es fácil escuchar un elogio, salvo los dirigidos a los más fríos, que son objeto de las insinceras alabanzas más encendidas de quienes no quieren ser objeto de sus frecuentes invectivas. Los demás quedamos con la autoestima muy dañada, pues el problema de hoy en día no es que la mayoría de la gente se crezca y tenga una opinión sobrevalorada de sí misma, antes al contrario, la gente está herida por sentirse insignificante. De todos modos, tanto las alabanzas como las críticas son como la sombra de uno mismo: por grandes o pequeñas que sean, uno siempre está igual. Aún así, creo que por lo general andamos pobres de alabanzas y palabras de apoyo de los demás.
Con todo, creo que hay que besar, acariciar y hay que alabar. Afortunadamente, mi sobrina, pese a que por la sociedad sosa y hostil que le ha tocado vivir se extraña de la efusividad de su abuela, suele ser a su vez muy cariñosa y te estruja como a un osito a nada que te descuides, cosa que le agradezco, pues provengo de una familia que ama como la que más pero que no abraza. Yo mismo, a veces, me siento ridículo cuando expreso con demasiada efusividad mis sentimientos. Un problema educacional y casi cultural como otro cualquiera.

sábado, enero 05, 2008


Leo en los periódicos que el dólar está entrando en barrena y ya no saben qué hacer con la crisis. Los grandes prebostes de la economía se echan las manos a la cabeza. Todo apunta a que la época de vacas gordas (mejor decir, ladrillos gordos) ha pasado ya.
Lo curioso es que se veía venir pero no se hizo nada por evitarla.
¿Por qué se permitió que subieran los pisos como subieron? ¿Por qué se dio pábulo a tan cruel especulación, que ha dejado a las clases bajas en la calle o con el agua al cuello?
Y no será porque el fenómeno de burbuja especulativa no es conocido desde hace años y materia de estudio en todas las facultades de economía. Se podría hablar, por ejemplo, de la crisis de los tulipanes. En este Blog que os pongo la explica muy bien:
http://www.elblogsalmon.com/2005/05/11-la-burbuja-de-los-tulipanes
Después de leer esto, la pregunta que a mí me viene a la mente es: ¿Por qué dejaron que se produjera crisis? Pues no me creo que no supieran que esto iba a estallar.
Otra de las dudas que tengo es: ¿Por qué permiten los norteamericanos que su moneda, la verdadera joya de su corona baje y baje? Yo tengo mis propias respuestas, pero me las guardo. Que cada cual extraiga sus propias conclusiones.
Nuestra economía está mal porque la estadounidense está mal. Funcionamos como los niños siameses, que si uno se cae el otro va detrás. De Europa, hemos sido los discípulos más aventajados de esta economía neoliberal (especulación con el ladrillo, costes laborales tirando a la baja) y como a ellos, se nos presentan tiempos difíciles para los que esperemos se encuentre remedio a corto plazo.
Pero no me creo que no supieran que iba a llegar esta crisis. Cuando sintonizaba la radio especializada en temas económicos, los "expertos" hablaban de aterrizaje suave, de ralentización, y adornaban su discurso con neologismos pedantes para tranquilizar a los oyentes. Nos espera un duro batacazo contra el suelo, nada de los aterrizajes que hablan.
Lo que más rabia me da es que creo que esto no es casual y lo tenían perfectamente calculado. No es por esa frase que oigo tanto en las radios especializadas en economía: "Lo cierto es que le mercado obedece a factores imprevisibles que hacen muy difíciles lanzar un pronóstico". No me creo que no sepan. Pienso que lo que buscan es sembrar la confusión y que la ciudadanía no se entere de nada.
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viernes, enero 04, 2008

Hubo un tiempo glorioso en el que en todas las universidades madrileñas hacían fiestas que eran todo un homenaje al botellón. Glorioso para los que participábamos en ellos, los disolutos alumnos, no tanto para el resto de la comunidad universitaria, que veía con pavor cómo quedaba el campus de nevado de bolsas de supermercado, vasos de plástico y demás desperdicios generados de la ingesta etílica estudiantil. Lo cierto es que los que participábamos en dichos encuentros no nos caracterizábamos por nuestro civismo, y no hubiera estado de más que hubiéramos recogido esos desperdicios, pero cuando ya estábamos borrachos no pensábamos en las bolsitas del Carrefour en las que venían nuestro calimocho, la litrona y demás.
Por eso, cuando la gente critica el botellón yo me callo, porque entiendo que tienen razón, pero también comprendo a los jóvenes que lo hacen, porque están tan tiesos como mis amigos y yo lo estábamos en nuestra época de ingesta alcohólica al raso.
Cuando íbamos en el tren a una de esas facultades donde se organizaban esas fiestas al aire libre, mi amigo del alma y compañero de juergas me enseñó su foto:
-Mira Opo, con quién estoy saliendo
-Joder, tío, pues sí que esta buena ¡Anda ya, no me creo que estés tú saliendo con este pibón!
-Que sí, tío que sí ¿Cuándo te he mentido yo?
-Muchas veces
-Ya... pero no en temas relacionados con mujeres. Además, la podrás ver tú mismo. He quedado ahora con ella y con unas colegas suyas.
-A ver si es verdad, que siempre dices que vamos a quedar con no sé quién y luego no aparece ni Dios.
Nos bajamos del tren y nos dirigimos a la cafetería de la facultad de mi amigo, y efectivamente, allí estaba su chica con unas colegas. La cosa pintaba bien. Hicimos las presentaciones oportunas y nos fuimos al DIA y compramos para hacer calimocho, cervezas y una botella de whisky VAT 69 de triste recuerdo, como veremos después.
De las otras chicas recuerdo poco, porque no las vi más que ese día. Reconozco que al ser la nueva pareja de mi amigo me fijé un poco más en ella: era guapa, de facciones regulares,rubia e iba bien vestida, pulcra, con falda corta y botas altas. No era muy alta, pero llamaba la atención. Contrastaba ante el mar reinante de desperdicios, gente bulliciosa y según en qué rincón, con olor a meados, donde la gente va a hacer sus confidencias.
-¿Qué Opo, te mola mi chica?
-Joder tío, está superbuena
Estuvimos charlando el grupo de todo un poco, y yo venga darle al whisky, que, ahora que lo pienso...¡Estaba malísimo!¡Por Dios, cómo podía beber eso! Claro que, por 669 pelas no iba a esperar uno de malta...Lo peor es que se me puso un dolor de cabeza espantoso. Me tuve que despedir del grupo e irme a mi casa, borracho y suspenso otra vez en el arte de amar. No como mi colega, que tenía a su rubia.
Tiempo después cortaron, no me preguntéis la razón.
Pasaron los años y suspendieron las fiestas de la mayoría de las facultades, lo cual me dio bastante pena por los estudiantes que vinieron detrás de nosotros. Me siento mal por ellos porque pagaron lo guarros que fuimos nosotros. En fin, acabamos las carreras y mi amigo salía de una relación para meterse en otra. Hasta que un día:
-¿Sabes Opo, con quién estoy ahora?
-No, dímelo
-¿Tú te acuerdas de esa novia que tuve en la facultad...?
-¿De cuál de ellas?
-De Rosana.
-Joder, es que ahora no caigo.
-Sí, hombre, que era rubia, muy mona.
-Me acabas de describir al ochenta por ciento de las tías con las que has estado.
- Te tienes que acordar... Una que solía llevar falda.
-Sí, las tías suelen llevar falda
-¡Pero qué gilipollas...! A ver...ésa de cuando te dio el punto y te marchaste porque
te dolía la cabeza.
-Espera, que ya recuerdo... ¡Ah, sí! El puñetero VAT 69. Joder, qué mierda de whisky. Y encima no me comí un colín con las amigas de ella.
-¿Pero sabes quién te digo?
- Sí, hombre, sí: "Por la raja de tu falda, yo, sufrí un piñazo con un Seat Panda..."
- ¡Ay, qué bobo!¿Te acuerdas, no?
-Que sí coño, que sí.
-Pues hemos vuelto a salir juntos.
-¡Coooño!¿Después de tanto tiempo?
-Sí, Opo, sí. Y te voy a decir otra cosa que te vas a caer de culo.
-¿El qué?
-Se iba a casar en noviembre y lo ha dejado por mí.
-¡No me jodas!
-ya ves.
- Desde luego, es lo que te faltaba por hacer.
-Ya te digo, es una responsabilidad.
-¿Por qué tu responsabilidad? En todo caso, de ella.
-Ya, pero es que lo ha dejado por mí.
-Hombre tú no le has empujado a que dejara al novio, en todo caso, ha sido ella la que lo ha hecho.
-Pero yo me siento un poco mal.
-Yo creo la que se tenía que sentir mal es ella, ¿no?
-Yo qué sé, Opo, yo qué sé.
-¿Ahora qué vais a hacer?
-Pues quiero que las cosas vayan lentas, pero no sé, a lo mejor, en un futuro me voy a vivir con ella, no lo sé.
Deben referirse a esto cuando dicen que la vida es cíclica. Mi amigo volvía con una de sus viejas novias, a la que no veíamos desde hace, por lo menos, diez años. Principiando el otoño, quedamos parte de nuestro grupo con el de ella. Reconozco que sentía curiosidad por ver cómo había pasado el tiempo por ella, pues todavía tenía el recuerdo de esa chica de diecinueve años, y no me imaginaba cómo podría estar con treinta y tantos. Pues la encontré guapa, con el pelo más corto, con algo más de ojeras. Conducía un Mini Cooper. Pero seguía llevando botas altas. Ni rastro de bolsas de plástico a su alrededor.
-El tiempo no pasa igual para todos. Qué bien te veo.
-Yo te veo muy... Que has madurado.
-No sé cómo tomarme eso que me has dicho, pero bueno.
Su mirada no era en absoluto ingenua y quizá nunca lo fue. Cuando hablaba por el móvil, lo hacía con esa seguridad impostada que tienen los ejecutivos. Ella lo era. Pese a estar escudado por mis dos buenos amigos, no terminaba de sentirme cómodo con ella y su gente. Pero era la nueva compañera de mi amigo y yo hacía todo lo posible por pasarlo bien. Además, no había VAT 69 por ninguna parte, lo cual era de agradecer. En un momento de la noche, mi amigo hizo ademán de besarla, pero ella rechazó el beso. Fue un instante diminuto, pero no sé por qué, se me quedó grabado en la memoria.
Les dejé en una churrería. Pese a no haber bebido VAT 69, tenía un dolor de cabeza monumental. Ya no hacíamos botellón, pero no por ello lo que te meten en los bares es mejor que lo que tomábamos cuando no teníamos dinero, además, de un tiempo a esta parte me recupero peor de las resacas.
Los meses siguientes estuvieron jugando al gato y al ratón con el entorno de ella. Aparentaban ser sólo amigos, pues ella no quería quedar como la mujer fatal que deja plantada al novio a los pocos meses de la boda porque alguien se le había cruzado en el camino. De todos modos, la gente, que tiene como lema eso del piensa mal y acertarás, debía intuir que entre mi amigo y ella había más que una amistad venida de lejos. Un viejo amor de facultad y todo eso.
Pero a mi amigo le molestaba ese teatro. Era consciente de que ella estaba en una situación difícil, quedaba como la mala de la película que había destrozado la vida a una persona inocente. Estaban envueltos en un lastimoso juego de simulación:
-¿Sabes que me ha rogado que vaya a una boda de un primo suyo con él porque no quiere decirle a su familia todavía que lo hemos dejado?
-Hoy voy a quedar con mis amigas, pero es mejor que tú no vengas porque todavía no les he dicho que estamos saliendo.
-De momento, mejor me voy yo sola de alquiler. Claro que quiero que vivas conmigo, pero más adelante, cuando las aguas se calmen.
-He quedado con él para devolverle algunas cosas ¡Se me ha echado a llorar! Menos mal que no sabe nada de lo nuestro.
Pese a todo, las cosas no iban mal. Se lo pasaban bien juntos, se acordaban de la facultad, de la cafetería... De lo que no se acordaban era de los botellones, de la mugre, de los hostales cutres de los viajes organizados con los compañeros de clase.
-Joder Opo, si es que no le gusta más que lo caro. Nos hemos ido a Málaga y hemos estado en un hotel cinco estrellas, me conozco todos los japoneses que hay en Madrid ¿Tú sabes la pasta que nos dejamos?
-Bueno, piensa que el dinero está para gastarlo.
-Ya tío, pero acostumbrado a nosotros, que cada vez que salimos no nos gastamos un duro...
- Si es que te has buscado una muy fina ¡Como para llevarla a los guarros a comer una ración de calamares!
A todo esto, él se seguía acordando de su anterior novia, Isabel, a la que no le importaba ir a los guarros, ni a hostales, que no había pisado nunca a un japonés. Quizá no tenían que haberlo dejado. Tal vez...
Rosana poco a poco fue rehaciendo su vida. Se fue de alquiler a un piso en Pintor Rosales. Mi amigo esperaba que le propusiera que se fuera a vivir con ella. No se había planteado nunca marcharse de Laguna, donde vivimos, pero cambió de opinión de buenas a primeras:
-Sabes, Opo, estoy pensando en irme a vivir al centro. Laguna está cada vez peor. En mi barrio ya no hay quien pare. Estoy mirando alguna cosilla por La latina
-¿Y qué se te ha perdido a ti por la Latina?
-Es que me pilla más cerca del curro.
-Pues Laguna no está tan mal.
-Ya tío, pero yo qué sé. Así cambio de aires.
Pero pasaba el tiempo, y ni él encontró nada a su gusto en La latina y Pintor Rosales cada vez estaba más lejos.
-Tú eres mi chico ideal, pero espera un tiempo.
-Tía, pero yo no sé qué es lo que quieres. Yo no puedo seguir con esta pantomima
-Ten un poco de paciencia.
Las llamadas se hicieron cada vez más espaciadas con el devenir de los días. Cada vez que hablaban las conversaciones eran más y más frías. Y no sé quién lo dijo, qué más da:
-Yo creo que deberíamos dejarlo por un tiempo.
La verdad es que fastidia mucho terminar una historia de amor así. Ya sabéis, el amor de juventud, qué bonito es el reencuentro, y fueron felices y comieron perdices... Bueno, en este caso sushi, y yo me bebí a su salud un cubata de VAT69 y no me dolió la cabeza... y todo es posible si el amor lo dibuja el Pintor Rosales...Pero nada de eso ocurrió.
Mi amigo quiere invitar a Isabel una vez más a un bocata de calamares, que en nada tiene que envidiar al pescado japonés. Marca su número. A ver si está disponible esta tarde.
Rosana, la chica de las botas altas, mira a través de la ventana para ver si ve pasar a Pedro Almodóvar, pues le han dicho que se ha comprado casa en su mismo barrio. Ella, tan glamurosa, no le importaría ser protagonista de una de sus películas, pero teme que esa historia suya, de novio que deja a los pies de los caballos, de viejo reencuentro en un antiguo amor, de ejecutiva de éxito moderado pero de gustos caros, apenas si da para un pequeño relato que no acaba como debería. Además, mujeres al borde de un ataque de nervios ya está rodada.

jueves, enero 03, 2008


¡Ahí está Esperanza!¡Cómo le da al morapio mi presidenta! ¡Con dos cojones, sí señor!
Me sirvo del ciberlugar de este tristememo para deciros una cosa:
El metro de Madrid está hecho una porquería. Unos facciosos desalmados han manchado algunas entradas con aceite para que la gente se rompa los huesos. Menos mal que nuestra presidente, la sin par Esperanza Aguirre, en un alarde de firmeza propio de la mejor Margaret Thatcher, ha amenazado con rescindir el contrato con las empresas encargadas de la limpieza del metro, ante al imposibilidad de tomar medidas legales contra la huelga, ya que nuestro incompleto código penal no tiene tipificada ésta como delito.
El metro apesta y la culpa no es de los bajos salarios, la precariedad laboral de las subcontratas y la temporalidad. La culpa es de los trabajadores, que eluden su responsabilidad de que las estaciones estén limpias porque son unos vagos, y cualquier motivo es bueno para no trabajar. Se cuenta que hasta algunos han simulado tener depresiones derivadas de esta situación. Qué indecentes y teatrales personajes.
Manuel Lamela, el consejero de Transportes, otrora consejero de sanidad que puso las cosas en su sitio en el Hospital Severo Ochoa, será el encargado de solucionar la crisis. Y si lo tiene que hacer mintiendo, como hizo con el hospital, pues mentirá a quien haga falta y montando las ruedas de prensa que sean necesarias. Todo sea porque
esos muertos de hambre vuelvan a su trabajo. Y si no son ellos, que sean otros.
Uno de los mayores errores que se cometió a la hora de redactar la constitución es la de permitir el derecho de huelga. La subcontratación se ideó precisamente, entre otras cosas, para paliar esta anomalía legislativa derivada del espíritu progre que contamina la Carta Magna. De resultas de todo ello, en el subterráneo de Madrid hay un hedor insoportable, suma de la fetidez de sólidos y de la fetidez que dimana del ideario rojazo y revolucionario.
Rendíos, pues estáis solos. Os debísteis conformar con los 900 euros de sueldo que recibís, que no os defienden ni los medios de comunicación que en teoría os respaldan. Gilipollas.
Por cierto, Opo. Vaya mierda de entrada que escribiste ayer. Es peor de lo que nos tienes acostumbrados. En el fondo lo que tienes es envidia, que tu nunca estarás con un pedazo de pibón como Carla Bruni. ¿O acaso no serás maricón? Ya me estás haciendo sospechar, tanto defender a los gayer. Ya lo dice el refrán: quien se acuesta con niños, meado se levanta... o le han dado por el culo, que será tu caso.

miércoles, enero 02, 2008


En Francia, el cartel de estos señores que aquí veis está censurado. Sí, el país que siempre ha ido a la vanguardia en cuestión de libertades, derechos y todas esas cosas buenas que son y han sido dignas de admiración en nuestra patria. O de envidia, sí, que los franceses siempre nos han dado por el culotte, que se traduce por calzón, no seáis mal pensados vosotros también.
Ahí les tenéis: dos mocetones, presumiblemente en los prolegómenos del acto sexual, o sea, justo antes de que el uno le sople la nuca al otro ¿Y qué? ¡Cuántos suspiros habrá habido esta nochevieja, cuánta lujuria, y nadie se escandaliza por ver a una pareja disfrutando en la penumbra! ¿Qué importancia tiene el erotismo violeta de ese cartel? No entiendo la sorpresa y la polémica. Hombres desnudos se han visto por docenas en el cine, por ejemplo. Nadie se escandalizó en su día por ver a un gladiador semidesnudo repartiendo mandobles. En mi humilde opinión, a mí me parece más inmoral un asesinato que dos personas amándose, pero a lo mejor estoy equivocado.
Hace una semana Sarkozy paseó, más hinchado que un pavo real, junto a la bellísima Carla Bruni, entre las pirámides de Egipto, emulando al otro gran conquistador francés, Napoleón. Dejó claro que la grandeur de Francia pasa por el amor heterosexual, que es el único que nos quiere vender este flamante jefe de estado. En definitiva: pasa por su entrepierna. Él ha venido para poner orden en Francia, y nos enseña lo que es el verdadero amor. Él y su chica son la verdadera representación del amor en Francia, y no esos gladiadores abrazados.
Censuran el cartel no porque fomenta el uso del preservativo, sino porque fomenta las ganas de acostarse con un gladiador en lugar de con Carla Bruni, cosa que debe de ofender muchísimo a Sarkozy, después de estar tanto tiempo haciendo de David Beckham en los alrededores del Nilo. Este hombre no descansa. Cuando yo estuve en París todavía no se habían celebrado la segunda vuelta de las elecciones francesas: pues bien, por cada afiche de Ségolène Royal que vi en los quioscos de prensa, había diez de Nicolás Sarkozy. Ésos son los carteles que un galo debe admirar. El presidente galo se esfuerza mucho por salir en todo tipo de papeles, no sólo en los carteles. Para ello trabaja mucho, el pobre. Que todo el mundo tenga claro que no estaba en Egipto de vacaciones; sin duda alguna, era un viaje de trabajo. Todos los franceses deberán amar a Carla Bruni y admirar a su presidente, así se ve en el póster preparado para el imaginario colectivo nuestros vecinos del norte y es el que ahora debe aparecer en los quioscos franceses.
Que haya censura en el país vecino no debe extrañarnos. Hay una terrible ola de conservadurismo a nivel mundial y Francia no debe quedar ajena a ella, que en eso consiste la globalización. Que antaño fuera ejemplo tolerancia no la exonera de nada y si hay que prohibir la fotografía de dos tipos besándose, se prohíbe y a otra cosa.
Siempre nos quedarán las fotos de los besos de Carla Bruni.

martes, enero 01, 2008


Después de las borracheras de hoy y de anteayer tengo unos dieciocho millones de neuronas menos, y creo que entre ellas estaban donde yo tenía almacenado el tema 3 de la oposición, el que va de lenguaje y pensamiento (unos dicen que primero fue el lenguaje y después el pensamiento, mientras otros piensan que es la revés) y ahora ni siquiera busco una explicación a tan interesante cuestión porque con el sueño que tengo me queda el talento justo para pasar el día. Es más, dudo que ahora mismo tenga pensamiento, estoy con piloto automático y vivo sin vivir en mí, pero no por místico y apasionado, sino por borracho y desneuronado.
Qué infortunio. Ahora tendré que volver a aprenderme el tema 3 y no sé si tengo neuronas de repuesto. Además, una de las neuronas que han sobrevivido a la quema me está diciendo que es un dilema irresoluto. Pues si personas más sabias que yo lo han intentado y no lo han conseguido, no sé por qué habría de ser yo el que dé respuesta al enigma.
Hoy voy a irme pronto a la cama, para mañana levantarme con la cabeza despejada. Volveré mañana a ese tema tres, pues ahora no tengo ni mi lenguaje ni mi pensamiento para muchos trotes.
¿Acaso no será primero los gruñidos y balbuceos que uno tiene justo antes de estar totalmente despierto?

lunes, diciembre 31, 2007


Esta mañana he tenido un debate inexistente (no hubo tal salvo en mi cabeza, luego después, en el metro) con mi preparador de oposiciones por una afirmación de éste: "El humorismo es cosa de derechas. Piensa en Miguel Mihura, en Wenceslao Fernández Flórez, en Jardiel Poncela, en Julio Camba en su última época, cuando se había vuelto reaccionario, hasta el mismísimo Quevedo se hubiera definido sin ambages como conservador. Reírse de la vida es cosa de derechas, porque ante la conciencia de que la revolución no es posible, el recurso que queda es el reírse".
Esto me lo dijo justo a la hora de salir, yo me tenía que ir a comprar los regalos de reyes y hacer algún que otro recado más, y claro, me dio rabia porque mi preparador me dejó con una afirmación que hubiera dado lugar a un interesante coloquio entre ambos, porque...¿Reír (o hacer reír) es de derechas?
Yo tengo un tío que es comunista y poeta. De lírica no va mal, pero el sentido del humor lo tiene un poco flojo. De joven promesa del 68 ha pasado a ser vieja incertidumbre del 2008, con su duda que amenaza con eternizarse de que si el comunismo tendrá cabida alguna en este mundo. El interrogante dura desde los tiempos de Marx y Engels. El quedar "vencido, calvo y tieso", como dice la canción de Sabina, tuerce el gesto. A mi tío le han pasado cosas que le han estropeado el sentido del humor y no le debemos culpar por ello. Ser castellano es lo que tiene. Pedirle a un golpeado por la vida como él que se ría es como pedirle a don Quijote que se riera justo después de que le aconteciera lo de los molinos de viento. Por otra parte, mi otro tío sí tiene el sentido del humor saliéndole por los poros a cada momento. Es frecuente verle carcajeándose hasta la lágrima por un chiste o una anécdota de la infancia. Sonríe fácilmente. La vida no le ha tratado mal. Es un poderoso empresario, orgulloso de su vida, de su éxito, de sus hijos. Tiene motivos para reírse, sólo le turba la amenaza de que en su suntuoso chalé de la playa le pase lo que a José Luis Moreno. Por supuesto, es de derechas.
Ambos hermanos son la encarnación ibérica de esa serie tan celebrada en los ochenta, "Hombre rico, hombre pobre" y admitámoslo: el que más se ríe es el rico.
Pero niego a que la risa sea patrimonio sólo de una clase social, de unos escritores determinados, de las personas a las que la vida "las ha sonreído" Yo quiero que mi tío, el rojo, se ría, así todos los que están a mi alrededor e incluso a los que no lo están, pues no soy capaz de ver la risa como un antídoto antirrevolucionario y apagafuegos del justo progreso, ni patrimonio sólo de los que no son desgraciados.
García Lorca se reía y a Miguel Hernández no lo dibujó Buero Vallejo con los ojos tristes sino soñadores; no es difícil imaginar risueño en algunos momentos de su vida a Machado e incluso Góngora gritó alegremente desde la ventana de su casa "que se nos va la vida, mozas" pese a las grandes adversidades que le tocaron vivir.
No, la risa no es patrimonio de los agraciados por la vida. Por eso os deseo a todos , afortunados o no, feliz año 2008, pleno de risa. Que no os falten motivos para la carcajada. Y a mí tampoco, qué demonios, que me la estoy jugando.

sábado, diciembre 29, 2007

Muchos de los que tengan mi edad se acordarán de ellos, en estos tiempos de frío que nos obligan a todos a ir bien tapados: me refiero a los plumíferos Roc-neige ¿Porque me acuerdo ahora de ellos? Porque tengo frío y porque sus poseedores tenían aspecto de no tenerlo llevando esas prendas. y por la razón que daré al final de este artículo.
A principios de los noventa, si uno quería diferenciarse de los demás, debería acudir al centro comercial mas próximo o tienda y hacerse con una de esas prendas. El precio que deberían abonar los padres del sujeto en cuestión por una de ellas, unos 170 euros, era bastante elevado para aquel entonces e incluso para ahora. Pero a buen seguro, muchos progenitores lo pagaron con gusto para no tener que aguantar más los ruegos, súplicas, chantajes emocionales y demás a los que les sometieron sus hijos hasta comprar los calentitos plumíferos.
Tales prendas daban al torso del sujeto en cuestión aspecto de ser a un Bibendum un tanto colocado en ácido, pues los colores que solían tener los plumíferos eran bastante estridentes, a gusto de la adolescencia de la época: amarillo con negro; rosa fosforito con azul; verde fosforito con gris (también con azul); rojo estridente con gris ceniza(para suavizar); rosa fosforito con más rosa fosforito (para las chicas, más cortito y entallado que el de los chicos); y por último, en la variante más lujosa y cara, antelina marrón para hombros junto con... azul, el color de las clases altas.
Las prendas daban cuerpo a los tirillas y tal vez por eso eran los primeros en comprársela, aparte de que su elevado precio elevaba el estatus social dentro del instituto. Si eras poseedor de un Roc-neige, un polo Lacoste y un pantalón vaquero Chevignon (por no decir la marca más famosa) te daba el aplomo tan necesitado para un adolescente de la época para moverte en la discoteca o pub. Para el varón adolescente de la época, un Roc-neige era el pasaporte bulboso al tan ansiado morreo discotequero. Muchos hacían ostentoso depósito en el ropero del local de tan deseada prenda, pues su desaparición (bastante frecuentes eran los hurtos de los que la dejaban tirada en cualquier parte del local) era una tragedia personal de imponderables proporciones.
Al tener como relleno plumón había que tener mucho cuidado con este tipo de prendas. Según marcaba en las indicaciones, nunca se debía de lavar en la lavadora y sólo debía hacerse en seco, es decir, que no quedaba más remedio que llevarla al tinte si se querían conservar en óptimas condiciones de uso. Como era un esfuerzo económico bastante grande para las casas proletarias que el que cada vez que se mancharan se tuvieran que llevar al tinte, algunas sufridas madres optaron por meter las prendas de sus hijos en las lavadoras, y entonces adquirían en verdad un aspecto bastante penoso, perdiendo su esplendoroso volumen inicial, esponjosidad y redondeces michelíticas. Entonces las prendas entraban en ese periodo en el cual solían ser heredadas por los padres, en una herencia cuyo camino era de abajo a arriba, bastante diferente a lo que es tradicional y que indica quién llevaba los anoraks en la casa.
La otra opción era no lavarlas nunca, y muchas prendas cogieron un aspecto bastante feo por la cantidad de roña que llevaban encima. Con ello, el poseedor o poseedora perdía el prestigio inicial conferido por esa compra textil. Como contraposición, a nadie se le ocurría robarlas en la discoteca ni aunque estuvieran tiradas en el suelo, cosa que no era raro de ver, pues se formaban unas torretas de anoraks en invierno que terminaban por caerse para que después un montón de adolescentes hurgaran entre las ruinas y unos de ellos dijera: "¡Hostia! He perdido la cartera. Mi madre me va a matar! Menos mal que por lo menos no se llevaron mi rojnais" Y no extrañaba, con la porquería que presentaba la prenda en cuestión.
En fin. De todo esto me acordaba yo cuando he visto en EbaY que subastaban un Roc -Neige al módico precio de 35 euros. Ver para creer. Ojalá hubiera pillado esa oferta entonces, yo que nunca tuve uno, pero que tanto me hubiera gustado tenerlo, que pese a mi carácter apocado, me gustaba fardar como el que más. Ahora, sin embargo, no me lo voy a comprar, pese a su baratura. Roc-neige ha perdido precio pero también ha perdido valor, que no es lo mismo, como diría Cela.
Desconozco qué es lo que hoy en día valoran en el vestir los adolescentes. Espero comprobarlo en septiembre del año que viene. Pero es seguro que también tienen marcas y modas por las que perder el culo como nosotros, los chavales de antaño. Y qué le vamos hacer. Todo pasa y todo llega, y de lo que no pasamos nadie son de las modas, que no son más que las señales externas de la eterna estupidez humana. Algún día me marcharé a un sitio más civilizado donde no haga tanto frío.

viernes, diciembre 28, 2007


Mi primo, camarero de Vitoria que ahora trabaja en Madrid, ha dicho desde siempre que donde mejor se tira la cerveza es aquí en la capital. Yo, que no tengo el morro fino ni para la cerveza ni casi para nada, no soy quién para contradecirle, así que pongamos que es cierto que en la villa y corte es donde se tira mejor la cerveza de barril.
Hay un bar en la Latina, donde probablemente iremos este domingo, que hace esquina justo en la salida de una boca de metro, donde tiran la cerveza mejor que haya probado. No me acuerdo del nombre del bar -si así fuera, os lo diría, que no soy contrario de hacer publicidad gratuita a quien se lo merece- pero si está presente en mi memoria lo bien que me saben las cañas tomadas allí, acompañadas del castizo aperitivo que casi se le quitan a uno las ganas de comer. Bueno, sólo casi, que yo soy muy hambrón.
Dicen los entendidos que tirar la bebida rubia es todo un arte, y que la forma de hacerlo de los madrileños forzosamente es distinta a cómo lo haría un tabernero de Dublín, pues aquí no solemos degustar con frecuencia la cerveza negra, y el ritual que siguen es disparejo al que se emplea aquí con la rubia; también es cierto que esos amables isleños del norte suelen tomar la cerveza algo más tibia que la que tomamos aquí, pero eso es normal, pues climas fríos piden cervezas templadas y aquí el común de los mortales la suele tomar como refresco aunque sea treinta de enero. La prueba es ir a un bar cualquiera un domingo, sobre la una de la tarde y se podrá ver cómo una cuadrilla de sudorosos futbolistas aficionados piden cerveza fría servida lo más rápido posible, y se la trasiegan más rápido todavía junto con los aperitivos. Luego, cuando llegan a la báscula, se quejan amargamente de que pese a hacer deporte una vez a la semana, no adelgazan un gramo.
La cerveza es, junto con el vino, lo que más bebemos los españoles. En la localidad donde vivo hay buenos tiradores de cerveza. Es mi caso, cuando salgo siempre tiro alguna. Me habéis pillado: más bien se me caen.
Decía que en mi localidad se tira bien la cerveza, pero como esa magdalena de Proust, yo las que recuerdo son las cervezas que me tiran en Madrid y olvido las que tiro yo. Por eso, si alguna vez venís a Madrid, no tendré ningún inconveniente en acompañaros al bar donde sirven la mejor cerveza de Madrid. Prometido.
¡Qué ganas tengo de que llegue el domingo!

jueves, diciembre 27, 2007


Están pasando cosas que me llenan de inquietud, que de algún modo tienen que ver con la sanidad, concretamente con la pública madrileña. Son pequeños indicios que aislados no dicen mucho, pero que si los enlazamos, dan lugar a sospechas inquietantes:
- Mi cuñada ha recibido, junto con su nómina del Hospital en el que trabaja, el Severo Ochoa, una notificación en la cual dice que éste pasará, en el año 2009, a ser gestionado por manos privadas, como ya se hace en los Hospitales de Fuenlabrada, Alcorcón o en el recientemente inaugurado de Valdemoro, o como se va a hacer en los que todavía no están abiertos de Coslada, Aranjuez y Parla, por citar algunos. Por cierto, algunos de ellos van a ser gestionados por constructoras. Conocido el amor de éstas por el lucro ¿Cómo es que se meten en algo tan deficitario como la sanidad universal, pública y gratuita que ha habido hasta ahora?
- Mi hermano estaba viendo uno de esos programas de tertulianos de Tele Madrid, la televisión pública madrileña controlada ahora por el gobierno regional de Esperanza Aguirre. En un momento dado, se dedicaron todos a hacer encendidas loas al sistema de seguros sanitarios de los EE.UU. lo bien que funciona y tal, según ellos.
- La película SICKO, de Roger Moore, no ha sido estrenada en los cines, ni tan siquiera presentada en DVD aquí en España. Para los que no lo sepan, esta película es una acendrada y documentada crítica contra ese sistema sanitario privado norteamericano, tan bien defendido por esos tertulianos desde la televisión madrileña y... Pública, qué gran paradoja. Yo la he tenido que ver mediante una descarga del Emule. Pensaba ir a verla al cine, como la anterior película del señor Moore, Fahrenheit 911, pero no he podido ¿Por qué no la estrenan aquí? ¿Acaso es que la sanidad nos interesa menos a los españoles que los tejemanejes del sucio gobierno actual americano? Yo os aconsejo verla por el medio que fuere. Os pondrá los pelos de punta.
Os contaré una anécdota: hace poco, una amiga regresó de Estados Unidos. Trabajaba como profesora de Matemáticas en los Ángeles. En su estancia allí, tuvo la mala suerte de hacerse una pequeña brecha en la frente -¿Mala suerte? Eso no pasa de ser un pequeño incidente que se arregla enseguida - Dirán muchos. Sí, mala suerte, pues le cobraron 1200 dólares por desinfectarle la herida y ponerle una tirita. Menos mal que su seguro se hace cargo de la factura. Pero pudo ser peor: a un conocido suyo le operaron de apendicitis y le costó la operación unos 36000 euros, a pagar el resto de su vida, pues no tenía seguro que valga.
La pregunta que tenemos que hacernos todos los madrileños es: ¿Qué pretende nuestro gobierno privatizando la gestión de nuestros hospitales? ¿En qué modelo están pensando para la sanidad madrileña del futuro? ¿Cuáles son los planes que tienen? ¿Por qué, ni la oposición, ni los sindicatos, ni la prensa preguntan a Esperanza Aguirre nada sobre las oscuras maniobras que se están llevando a cabo sobre la Sanidad Pública Madrileña?
Otra cuñada mía sufrió un cáncer de mama hace dos años que tuvieron que operar. En hospital público, por supuesto ¿Cuánto habría tenido que pagar en caso de haber sido norteamericana y no tener seguro o tener uno cuya cobertura no cubre ese tipo de operaciones?¿Por cuánto hubieran tenido que malvender su casa?¿Qué difíciles decisiones hubieran tenido que tomar para afrontar la situación? Da escalofríos pensarlo.
Por último, mi sobrina ha estado en con una enfermedad grave que la ha tenido en la UVI de un hospital público por nueve días ¿Cuánto les hubiera costado a mi hermana y mi cuñado esos cuidados de hacerlo por lo privado? ¿Tendrá Beatriz en el futuro un hospital público donde acudir? Creo que la respuesta depende de todos nosotros.

miércoles, diciembre 26, 2007

Leo en una entrevista a Arcadi Espada (http://www.reporterodigital.com/acoruna/periodismo/object.php?o=809517) que éste dice: "Yo digo que la mayoría no son periodísticos. Cuando una señorita se pone a contar los polvos que hizo la noche (...) sobre todo, los polvos que no se han podido hacer. (risas)" También dice que "Escribir un blog es como quedarse en pelotas delante del lector" En esto último estoy de acuerdo. A veces, releyendo lo que he escrito, siento pudorosa vergüenza como en esos sueños en los que la concurrencia me ve desnudo.
No obstante, puedo hablar de mis lodos, pero en ningún caso de mis polvos, más que nada porque una polvareda la levanta el galope de dos o más caballos, y creo que alguien se puede enfadar (con razón, cariño) que yo relinche más de la cuenta. En mi caso particular, esta bitácora, lo poco que tiene de sexual se relaciona más con el señor que va con una gabardina y se pasea por un jardín a ver a quién mostrar sus cascarrias que con "Las edades de Lulú" o el "Trópico de Cáncer", por poner dos ejemplos de erotismo en letras de molde.
Decir que las bitácoras son un montón de señores o señoras contando sus polvos es como decir que todas las poesías que se escribieron en el siglo XX son de amor. El señor Arcadi demuestra, cuando menos, ignorancia, fruto de la lectura superficial de las bitácoras, que de todo hay en esta viña del ciberespacio. Por supuesto, no está mal escribir de amor como tampoco lo está escribir de polvos, o mejor todavía, de las dos cosas a la vez, pero lo que es harto censurable es caer en las generalizaciones.
Otra de las cosas que he escuchado por ahí es que, en cierta manera, una bitácora es un acto de masturbación ¡Qué tendrán de erógeno las letras que mucha gente ve sexo en ellas! Nos puede pasar a los aficionados a la literatura como a los sicoanalistas primigenios, que todo lo veían relacionado con el sexo. Obviamente, al igual que se puede escribir con el corazón, se puede escribir con los genitales, pero no siempre es así en las bitácoras, como tampoco lo es en la literatura en general.
Por otra parte, yo, si fuera estudiante de periodismo que hace sus pinitos en la profesión poniendo un blog, me mosquearía mucho con el señor Arcadi, por su minusvaloración de la aportación de las bitácoras al periodismo. Aparte de que muchas han servido para pillar con el paso cambiado a muchos políticos y poderosos en general -cosa que de un tiempo a esta parte no hace el periodismo tradicional bien pensante y bien pagado- además, muchas beben y están influidas por el más clásico de los géneros periodísticos: el artículo de opinión. De existir hoy, Larra, considerado uno de los mejores periodistas del siglo XIX, seguramente sería uno de los mejores blogueros del XXI.
Voy a escribir un libro que se titule "El Tao del Blog y el sexo" y lo publicaré por entregas en esta bitácora, para que si alguna vez el señor Arcadi entra en ella, se quede contento de que su generalización se cumple una vez más y ha encontrado a otro masturbándose. A falta de una bloguera que cuente sus coitos...

martes, diciembre 25, 2007


Bueno, ya mi reina está por fin fuera de peligro, en planta, aunque todavía sólo la pueden ver sus padres, dado que los médicos aconsejan seguir con el régimen de visitas que tenía en la UVI. Lo que haga falta, con tal de que mi niña se ponga bien.
Menudos días han pasado mi hermana y mi cuñado. No se quieren separar de la pequeña ni por un instante. Normal. Fin de la pesadilla.
No sé cómo habrán pasado la nochebuena en el hospital. Todavía no he hablado con ellos. Me imagino que incómodos, pues desgraciadamente las butacas reservadas para los acompañantes de los enfermos lo son bastante. Con todo, habrán dormido con un ojo abierto y el otro cerrado, pendientes del más mínimo gesto de la pequeña, alarmados ante la más leve anomalía.
No sé si alguna vez nosotros viviremos una situación parecida. De ser así, espero tener la entereza que han demostrado ellos, lo bien que han superado los momentos de debilidad inevitables en este tipo de situaciones. La vida es de cartón piedra hasta que no se dan los momentos así y es cuando uno se da cuenta que bien poco importan esas pelusillas en el ombligo con las que perdemos demasiado el tiempo. Me refiero a esas cosas insustanciales y carentes de importancia que captan nuestra atención tal vez demasiado, pensamientos que deberían ser juguetes de viento.
Yo no soy el responsable de educarla, pero procuraré enseñarle a separar el grano de la paja, el camino recto de la vida, en la medida que eso es posible para un tipo que se sabe de memoria las sintonías de Bola de Dragón, Oliver y Benji, Dartagnan; que tenía como héroe a un puercoespín que iba por la calle desnudo, con un brazo siempre tonto y los ojos sempiternamente abiertos y que disfrutó como nadie en su día cuando vio por primera vez en video una película de Esteso y de Pajares.
Bueno creo que será mejor apartarme de su educación. Me parece que tengo la mente demasiado llena de basura. Dichosa televisión.
¡Madre mía, y yo quiero ser profesor!

lunes, diciembre 24, 2007


Vayas días tenemos hoy. Hasta los pájaros están indigestos. Teníais que ver cómo me han puesto el coche de cagarrutas. Nevadito que está. Claro, habrán tenido cenas de empresa, con los amigotes y demás que ahora vuelan un poco descompuestos. Como es natural en estos días, los pájaros comen y comen, aunque hay escasez de semillas. Creo que el precio de las semillas en el mercado central, situado en un plátano de indias cercano a mi casa, está por las nubes, tanto es así que el puñado de trigo cuesta tanto como un nido en pleno parque de Monfragüe. No obstante, los pájaros salen del mercado con los picos a punto de estallar. "Dónde vamos a ir a parar. Las semillas están por las nubes" -dicen las mamás gorriones- "Y encima, nos están invadiendo las cotorras de Kramer. Que se vuelvan a su país, que cotorrean muy mal. Maldita música étnica".
Por el tamaño de alguna de las deposiciones, ha debido hacer su aportación hasta un buitre leonado. Que le dure mucho la diarrea, por incivilizado y despreciativo de la propiedad ajena, pero que no se le ocurra volver a evacuar en mi coche, o si no haré guardia con una escopeta de postas.
No me malinterpretéis. No veo mal que los pájaros participen en las orgías gastronómicas propias de estos días, pero muestran una falta de educación terrible, fruto de sus orígenes un tanto bárbaros, ya que posiblemente están en los primitivos dinosaurios y ya sabemos cómo se las gastaban tan gigantescos ovíparos. Ya sé que peor sería que defecara encima de mi coche un dinosaurio, pero lo cortés no quita lo valiente y la evolución ha de servir para algo, entre otras cosas, para tener mejores maneras que los ancestros. Pues qué no dirían ellos si nos tuvieran a nosotros saltando en sus árboles y pegando alaridos, de igual manera que nuestros antepasados africanos.
Nuestros pájaros están educados en la universidad de la calle, en la escuela de la vida, y se saben todas las triquiñuelas para tener un buen pasar en la gran ciudad. Pero como no han pulido en las academias ese espíritu salvaje que tienen a gala, pasa lo que pasa, que hacen sus necesidades en cualquier parte. Están muy pagados de sí mismos, son esos ignorantes orgullosos de serlo que no tienen inconveniente en arrojar sus heces contaminando la pintura metalizada de mi coche, sin pensar que el producto de su digestión puede corroer el fino rojo cereza que embellece mi elegante carrocería. O no tan elegante, que mi coche a está entrando en la edad de las teteras.
De todos modos, malos no han de ser. De quererlo, nos podrían hundir en una montaña de mierda que ríase usted de la famosa película de Hitchcock. Sin embargo, aunque nos conocen muy bien y les indigna especialmente cómo emponzoñamos su cielo - les pertenece más que a nadie- con los humos de nuestros vehículos, optan por esa protesta silenciosa que es el acto de la defecación. De momento. Deberíamos pensar en no enfadarles demasiado a partir de ahora.

domingo, diciembre 23, 2007

Hace unos tres meses murió mi abuela y no escribí aquí de ello porque me sentía impotente para expresar el dolor que me producía aquello. Gran mujer, y no lo digo por ser ella. Terriblemente generosa, cuando alguien iba a su casa, ya fuera de la familia o una amistad, ella se desvivía porque cuando se fuera estuviera bien comido. Quienes me leéis sabéis que yo soy bastante tragón. Pues bien, salía de casa de mi abuela que no podía oler la comida. Su obsesión era el verte bien lustroso.
Los hombres y las mujeres de su generación, por el hecho de haber vivido la posguerra, se dividían en dos tipos: los que por pasar hambre se volvieron tacaños y no ofrecían a las visitas ni un mendrugo de pan, y los que por pasar hambre se obsesionaron porque nadie de los que entraran en su casa se fueran con el estómago vacío. De ahí vienen las cenas pantagruélicas de nochebuena; en casa de mi abuela eran un verdadero homenaje al Almax y al alma, que bien reconfortados y sonrientes salíamos todos de fiesta en familia. Y con algún que otro regüeldo.
En un libro precioso de Manuel Rivas (decir "libro precioso", en el caso de un libro de Manuel Rivas, es tan obvio como decir "Ferrari veloz") con una selección de sus artículos escritos en gallego, decía de sus paisanos que, de gobernar el mundo, podían hacerlo tan mal como el peor, pero que mandando ellos, en este planeta no iba a pasar hambre nadie. Con mi abuela, pese a no ser gallega, aunque era (qué doloroso es este pretérito imperfecto) castellana, pasaba igual. Pero también estoy seguro que podría haber sido una eficaz y benévola gobernante de los pueblos del mundo, que inteligencia tenía para ello. Manuel Rivas también decía que esa obsesión por la comida venía de las hambrunas de tiempos pasados. En las épocas de carestía se imprime el carácter de las personas y por extensión, de los pueblos. Pero que sepa Manuel Rivas que la generosidad en la mesa no es patrimonio sólo de los gallegos.
Desgraciadamente, las nochebuenas en casa de mis abuelos ya no van a ser posibles. Ahora, con el nexo que unía a toda la familia desaparecido, cada uno hace la guerra por su cuenta. Yo me reuniré con mis hermanos y sobrinos en casa de mis padres, y otro tanto harán mis primos en casa de mis tíos, allá en Barcelona. Pero ya no habrán las eternas disputas entre el "comando Madrid" y el "comando Barcelona", y ya no se harán las chanzas cuando el Barça era el primero, o era el Real el que encabezaba la tabla.
Poco a poco se están yendo los que vivieron la guerra, y desgraciadamente también con ellos se pierde magníficas enseñanzas. Se están yendo los que constantemente estaban contando batallitas (abuelo, ojalá me hubieras contado mil veces más tu vivencia en la batalla de Teruel y tus anécdotas como sargento de intendencia. Menos mal que tuviste suerte) y los que se quedan callados. Los que la guerra les dejó mudos, pozos sin fondo de vivencias que quedarán para siempre enterradas en su memoria. Vaya para ellos mi homenaje. Y sobre todo para ti, abuela, la más generosa del mundo, la que me enseñó siempre el importante y maravilloso valor de compartir.

viernes, diciembre 21, 2007

Mi reina está mejorando y para celebrarlo he estado bailando salsa con mi chica, y entre el mareo que tengo y el vino que me he tomado con mi couñado (menudos dos que nos hemos ido a juntar, el hambre y las ganas de comer), tengo un mareíllo que esta noche me parece que voy a dormir muy bien.
Os cuento el menú de mañana: entrantes, salientes y entre medias, mucha cerveza y mucho vino. Tanto que mi hígado ya no me habla y amenaza con sonoras protestas. El domingo, paella y más vino. De postre, Álmax. El lunes, nochebuena fun, fun, fun. Solamente de pensarlo me pongo más borracho de lo que estoy.
Hoy hemos estado en bailes y hemos tenido comida de despedida del año. No he dado una a derechas. Maldita salsa. Me slae...me sale bien el swing, el hustle, el tango, pero la puñetera salsa...quién sería el malnadid..el malnacido que la inventó. Bueno, también tiene alfo que ver ñla cerveza que me bebí y ese riojita que siempre se trae mi cuñado para las celebraciones, el cual nos está poniendo el hígado como un caballo a los dos.
No os penséis que soy un borracho... Bueno, ahora sí que lo soy, pero es que estamos en fiestas, ya tendremos el resto del año para ponernos serios, digo yo, ¿No?
Lo mejor de todo es que mi rena mejora y su tío se ha dado una vuelta para celebrarlo. Quiero, cariño, que cuando tí cumplas los veinte años, y yo sea un viejuno caduco, me dediques una salsa, que para entonces ya habré aprendido, y que me quede hígado para entonces para poder brindar con buen vino por tu felicidad, amor mío, que no sabes lo que ansío qiue llegue ese momento.
Bueno, me voy a dormir un poco, que tengo un poco de sueño.
¡Ayyy, todo me da vueltas!¡A quién se le ocurre escribir en este estado!

jueves, diciembre 20, 2007

Los señores de la SGAE me han dado una idea, hoy que se han salido con la suya, pues el canon ha sido aprobado por el congreso. Voy a hacer un artículo hablando bien del canon que han puesto a los móviles y discos duros, lo voy a registrar, y cada vez que alguien hable bien del canon, a pasar por caja, dado que he soy el propietario intelectual de la idea de hablar bien del canon. También me voy a hacer con la propiedad intelectual de los derechos de decir "muchas gracias" al camarero cuando me sirva un café. Cada vez que digáis gracias a un camarero, centimito para mí. En España se beben muchos cafés. Ya me queda menos para el chalé en la Moraleja.
Podéis decir que yo no inventé el dar gracias al café, ni tampoco hablo bien del canon, pero yo os digo que los del SGAE tampoco son los creadores de la mayoría de las canciones que les sirven de pretexto para que todos les tengamos que pagar comprando mp3 o móviles. Así que, si nada no lo impide (inundación, terremoto o sicarios a sueldo) me voy a ir al registro de la propiedad intelectual con unos pliegos que contengan perfectamente descritos la alabanza al canon y el acto de agradecimiento del camarero.
Y no vale decir que estáis libres los que agradecéis el menta-poleo, cola Cao, té con leche o que si vuestro café es cortado, descafeinado, con hielo o en carajillo. Aquí todo el mundo me ha de pagar, porque por café se entiende todo, y si decís que nunca dais las gracias por el café porque lo tomáis en vuestra casa... ¿Quién me asegura a mí que nunca entraréis en una cafetería? Todos sois sospechosos de ser amables con el camarero y vosotros más que ninguno, que tenéis cara de buenas personas.
Debemos dar las gracias (esto todavía no paga canon) a nuestros partidos políticos, con el PSOE a la cabeza, por haber puesto las cosas en su sitio. Me congratula cómo defienden los intereses de una minoría frente a los de una gran mayoría, en una maniobra que perjudica a muchos en beneficio de unos pocos. Esa es la esencia de la verdadera democracia, y no esa cosa que nos intentaron explicar en el instituto nuestros profesores. Espero que, a partir de que yo registre la propiedad intelectual sobre hablar positivamente del canon, sean ellos los primeros en pasar por caja. Ha de cundir el ejemplo. Así que cada vez que alaben el canon, y lo hacen desde un medio de comunicación masivo, habrán de abonarme diez mil euros cada vez. Y si no, les meteré en juicio, como hace la SGAE a quienes no les pagan por respirar.
Ya me estoy frotando las manos. Espero que mi idea no sea como el cuento de la lechera. Por cierto, ¿está registrado? Porque no hay dos sin tres...

miércoles, diciembre 19, 2007


La revista TIME ha nombrado hombre del año a Vladimir Putin. Yo hubiera preferido que se lo hubieran dado a Marilyn Manson. Tiene una aspecto tan inquietante como el primero, pero por lo menos no pesa sobre él la sospecha de haber amañado una elecciones, haber mandado a sus servicios secretos a asesinar a sus opositores, y por lo que sabemos, Marilyn Manson no siente gran desprecio por la vida de los ciudadanos rusos o de los chechenos, lo que le convierte en un buen candidato para salir bajo las letrar rojas de la revista. Claro que, eso tan putinesco de despreciar la vida de la ciudadanía es un rasgo histórico que han compartido casi todos los dirigentes rusos, ya se trate de zares, dirigentes comunistas o jerarcas de la Federación rusa al servicio de multinacionales extranjeras y oligarcas afines.
Lo que yo haría sería poner a Marilyn Manson de presidente de Rusia. Me tacharéis de loco, pero mucho más grotesco era Ronald Reagan de presidente de los Estados Unidos y estuvo de gobernante por ocho años, teniendo todo ese tiempo a todo el mundo con el corazón en un puño por lo cerca que estaba del botón rojo. Pero más miedo da todavía el genocida actual. Al lado de estos dos, Marilyn Manson parece mucho más cuerdo, pese a que se pone maquillaje y se hiere adrede en público. Yo he visto por televisión varias entrevistas al cantante y aparte de parecer una persona educada, debajo de toda esa parafernalia de pintura, provocación y ropas de diseño chocante, seguro que hay una excelente persona lo suficientemente inteligente como para dirigir los destinos de la madre Rusia. Aunque sea norteamericano.
Putin viste en gris funcionarial o azul corporativo, sempiternos trajes oscuros con corbata y por supuesto, no se maquilla. Estoy seguro que de existir Lucifer tendría los mismos trajes y el mismo careto de mala leche que Putin. Por lo menos compartirían sastre. De existir Lucifer, seguramente se hubieran tomado un vodka en las oficinas de la KGB, siempre y cuando Luci, atareado como el que más, no se encontrara en las de la CIA.
A lo mejor a Putin le han nombrado hombre del año porque cada día que pasa nos perdona la vida. Recordemos que Rusia sigue teniendo un importante arsenal atómico. Bush, el genocida, de momento, no ha experimentado con esos juguetitos suyos, pero nadie nos puede garantizar que un día se le antoje borrar del mapa una ciudad, porque sí, porque le da la gana. Yo, por mi parte, no estaré tranquilo en el año y medio que le queda de gobierno. Por cierto, Bush también fue hombre del año de TIME ¿Será por aguantar tanto tiempo sin apretar el botón rojo?
Tal vez lo que pasa es que a los que hacen la famosa revista les es harto dificultoso encontrar a hombres buenos. La academia sueca se vio en similares dificultades para dar este año el Nobel de la paz. Finalmente, se lo ha llevado Al Gore, y ya es raro que se lo lleve un tipo que estaba entre los que auspiciaron el bombardeo de Kosovo. Eso revela que es difícil dar con alguien de la clase dirigente mundial que haya hecho algo bueno.
En fin, está visto que colmamos de honores a los que nos dejan seguir viviendo. En este mundo de hoy, héroes no son los que salvan vidas, sino los asesinos de una pequeña parte de la humanidad que no atenta de momento contra el resto. Aquí queda mi pequeño homenaje a tan grandes hombres. Estémosles agradecidos, pues es muy difícil para un sicópata el poder controlarse.

martes, diciembre 18, 2007

Hace un frío espantoso, tiempo tan desapacible no invita a la alegría en el ánimo, pero mi niña mejora y eso sí que me acalora el alma, que no los pies, y perdonad el mal chiste, pero cuando estoy triste busco con denuedo la risa que muchas veces no se encuentra fácilmente en los rincones de la sala de espera de una UVI. Esta situación de tensión que nos tiene a todos a maltraer, nos hace estar irritables, haciendo a otros víctimas de enfados que en circunstancias normales carecerían de todo fundamento. La circunstancia de Beatriz invita a la fuga, a la búsqueda de distracciones que rompan la burbuja de dolor en la que estamos inmersos todos los que la rodean. A veces me sorprendo pensando cosas absurdas, o buscando cosas no menos absurdas en Internet, que cuánto hay, para prorrumpir en la risa fácil o reparadora, porque Beatriz lucha y avanza, y eso es motivo suficiente para salir del dolor y de la alerta, tan siquiera un rato.
Y sigo buscando la alegría. Mi chica contó en la reunión un chiste guarrete que ahora recuerdo y me vuelvo a reír otra vez como cuando me lo contó; recuerdo los rifirrafes con mis padres por las malas notas de antes de navidad, desdramatizados ahora por el tiempo pasado; recuerdo sobre todo cuando me peleaba con mi hermana, la madre de Beatriz, justo antes de irse de casa, en una lucha graciosa, la última que tuvimos, exenta de la mala leche de otras veces. Porque yo no me avergüenzo cuando afirmo que me he pegado con mis hermanos, unas veces en broma y otras, las menos, en serio. Y qué se le va a hacer.
Yo quiero que Beatriz se ponga buena para que disfrute con su hermano, conviva, se pelee (aunque poco) Que sea feliz, como lo fuimos su madre, su otro tío y yo; que se canse de reír con su familia, de las tonterías de su padre, de su hermano, de sus abuelos, de sus tíos... que tenga en el futuro esas vivencias a las que tiene derecho sólo por estar en este mundo.
Hace un día muy malo pero viene cargado de esperanzas y mi cabeza busca un motivo para reír. Visualizo a Scrooge dando saltos de alegría, celebrando que está vivo. Qué grande era Dickens. Hay que celebrar que Beatriz presenta síntomas de cura. Camarero, póngame un payaso, que me voy a emborrachar de felicidad.

domingo, diciembre 16, 2007

No me cuesta decir que me he equivocado y que debo de contradecirme. Sí, he errado. Lo he hecho con buena fe, aunque llevado de un pesimismo fruto de mi mala leche contra la humanidad a la que pertenezco, que me hace desear que mal rayo o meteorito nos parta a todos. En algunas entradas, me he regodeado de la estupidez del género al que pertenecemos todos, he dicho que somos seres insignificantes, los más absurdos de los monos. Bueno, esto último lo mantengo. Somos monos absurdos y mil mentiras religiosas de esas que propugnan ahora sectas norteamericanas cercanas al gobierno del imperio no han de venir a convencerme de lo contrario. Es más, ellos son los más malvados y estúpidos de los monos que gobiernan esta tierra.
Pero eso que decía de que somos insignificantes, en las últimas 24 horas, mi sobrina, mi amor, uno de los seres a los que yo más quiero, me acaba de destrozar la teoría. En apariencia, nada ni nadie hay más insignificante que ella, apenas cuatro kilos de peso, pequeña llorona, rodeada de cables, y sin embargo, con su enfermedad, que la obliga a estar en la UVI, tiene a un montón de adultos danzando a su alrededor, sufrientes, minúsculos seres desprovistos de la tan necesitada omnipotencia, preocupados por una pequeña niña que no tiene nada de insignificante, aunque no ande, aunque no mire, aunque no diga nada.
Beatriz ha llegado al mundo y ya lo está modificando. Su existencia aquí nos condiciona a los seres que más cerca estamos de ella a este lado del universo. Es una pequeña lucecita que nos calienta pero que está débil, está enfermita, muy enfermita, frágil y poderosa a la vez por todo el amor que genera en nosotros.
He visto a Dani, su padre, llorar por primera vez; he visto, por primera a vez en su vida, a mi hermana, no saber qué hacer, ella que tan segura estaba de todo, primogénita de facto de la familia, que tantas veces me ha dicho "¿Por qué no pones remedio a tal cosa, opo? y ahora, con su niña, la seguridad perdida, las decisiones imposibles de tomar, el no poder hacer nada, siendo otra niña en compañía de su niña.
Beatriz, amor mío, apenas tienes cuarenta días. No lloras, no andas y estás rodeada de cables, combatiendo contra un mal del que has de salir vencedora, por todos nosotros, pero por ti sobre todo, la más brillante estrella de este lado del cielo ( a veces se nos olvida que este planeta está en medio del cielo) y que tienes la obligación de salir de ésta, pues eres la esperanza, el ser más inocente que hay en este mundo, la razón más poderosa para levantarnos todos y mejorarlo.
Y es verdad que no somos nada, pero mientras somos, lo somos todo, y Beatriz, tan pequeña, es más que nadie, más que sus padres, sus abuelos, sus tíos, que no somos más que pequeños seres que temerosos observan las evoluciones de su estrella, y nos obligamos a ser optimistas. Que el diablo me lleve si cometo la maldad de caer en esa flaqueza que algunos confunden con la lucidez, que no es otra cosa que esa fantasía de lo lúgubre llamada pesimismo.