lunes, octubre 15, 2007

Si algún día escribiera una novela de aventuras, del tipo del código da Vinci, para el villano me inspiraría en un tipo que está dando últimamente de qué hablar: se trata de José Luis Roberto alias el cojo y que es todo un personaje, sobra el decirlo.
Regenta un local de alterne, y además ostenta dos cargos más o menos públicos: por un lado, es secretario general de la Asociación Nacional de Locales de Alterne (ANELA) y por otro, es líder del partido ultraderecha España 2000, cuyo ideario se basa en estar en contra de la "inmigración ilegal", entre otras cosas. Yo me pregunto: ¿Estará, por tanto, en contra de las inmigrantes rumanas y guineanas sin papeles que ofrecen servicios en los clubes de alterne?
Hace poco, cuando trabajaba en el hospital, en las urgencias conocí a dos de esas chicas: una estaba embarazada de no se sabe quién, dado que algunos clientes prefieren hacerlo sin condón porque la vida son cuatro días y hay que vivirla intensamente, aunque desgracies para siempre la vida de una chica de diecinueve años. La otra chica que conocí era una que se había intentado suicidar y demandaba atención psiquiátrica; entró en el hospital diciendo que ya no aguantaba más ese tipo de vida.
José Luis, que de negocios entiende un rato, sabe que estas dos chicas son muy rentables. Sabe que no se deben mezclar negocios con ideología y por lo tanto no ve la contradicción existente entre recurrir a chicas sin papeles para llenar los clubes de alterne y por otro lado, tener un partido que luche contra la "inmigración ilegal". Y hablando de luchas, parece ser que José luis Roberto también está detrás de la organización de peleas en las que vale todo.
Una verdadera lástima. Me refiero a que José Luis no sea un personaje de novela en vez de un ser real que inspira un artículo de bitácora. Hay ciertas personas que deberían ser sólo papel y tinta, en vez de monstruosidades inciviles, que convocan manifestaciones y que pasean por el mundo con una hipocresía tal que si quieren te hacen ver que el cielo es violeta, las prostitutas unas aprovechadas que roban el trabajo a las españolas y los desalmados unos señores que no regentan prostíbulos ni están al frente de partidos ultraderechistas.

domingo, octubre 14, 2007


-Un héroe más o menos musculoso, con conocimiento en técnicas de lucha, en conducción de vehículos y en el uso de armas tiene que vengarse de un villano y rescatar a una señora. Normalmente lo consigue no sin antes perdonar la vida del villano, pero éste por su condición de tal aprovecha el momento de descuido del héroe e intenta matarle por última vez. Pero el héroe, que es muy listo, se da cuenta en el último momento y no le queda más remedio que matar al villano. La chica besa al héroe y fin de la historia.
Por cierto, el héroe tiene un amigo que es el encargado de decir las frases estúpidas de la película, aunque no suelen ser tan estúpidas como las que dice con total seriedad el héroe.
Este argumento era la base del 80% de las películas de acción de los últimos 30 años ( y de algunos videojuegos también), o quizá más; desde que Harry el sucio abrió la veda (aunque creo que Harry no se quedó con la chica) El éxito de estas películas ha hecho que perdurara el subgénero durante tantos años. ¿Para cuándo una buena parodia de estas películas, comparable a la del Quijote con los libros de caballerías? Yo la estoy echando de menos, la verdad. El Quijote se escribió cuando el género caballeresco entró en crisis, y creo que ahora es el momento de que el cine norteamericano hiciera una buena parodia de sus películas de acción. Eso sí, sin chabacanerías.
Jean Claude Van Damme no levanta cabeza, Silvester Stallone está mayor, Steven Seagal nunca debió aparecer y Arnold Scwarzenegger se ha metido en política, que es el destino de todos los pésimos actores al acabar sus carreras. El único que parece que todavía disfruta de cierto éxito es Bruce Willis, con su jungla de cristal IV.
Reconozco que yo disfruté con alguna de esas películas cuando era niño, pues las explosiones y las sorpresas nunca faltaban, y como el argumento era facilón y sabías de antemano cómo iban a acabar, pues mejor todavía: a lo que se iba era a pasar un rato de refresco y palomitas. Lo mejor para pasar una tarde de no pensar, meterte en el cine y ver a los musculitos aquellos dando saltos y volteretas.
Digo que esas películas eran de no pensar, pero lo malo es que te metían ideología por un tubo. Eran la mejor propaganda para futuras invasiones. El mundo de buenos y malos que nos mostraban era equiparable al mundo real, omitiendo cadáveres, mutilaciones y violaciones, claro está. Todas eran como los episodios del equipo A, una serie de la televisión que era prima hermana de las películas de ese género. Esta serie tenía la paradoja de que pese a disparar con unas metralletas y pistolones tremendos casi nunca mataban a nadie, sólo lo dejaban a sus enemigos un poco magullados y sordos por las explosiones. En las pelis sí había muertos, pero los niños no dudábamos de que se lo habían merecido y a Hannibal, jefe del equipo A, el encantaba que los planes salieran bien.
Así pasó, que luego de mayores, cuando iban los ejércitos a invadir países, cuando se cometían genocidios, tan acostumbrados como estábamos a ver la muerte en la pantalla, poco preguntamos por las cifras. ¿Cuántos muertos van en IRAK? ¿Cuántos murieron en Granada? ¿Cuántos en Yugoslavia?¿Cuántos murieron en Ruanda? ¿A quién están matando hoy?
Los planes han salido bien. Todos somos seres humanos muy buenos, el pueblo norteamericano el primero, pero hemos perdido la capacidad de indignarnos por tanta muerte ficticia, por tanto fascismo de opereta.
En realidad, albergamos la esperanza de que Irak sólo sea una tarde de palomitas, donde un marine, en lugar de violar a una chica, la bese, y ésta se sienta muy agradecida con él por haberles librado del tirano de Saddam.
Allí les estoy viendo montados en una Harley, atravesando los campos de petróleo iraquíes ardiendo, en una clara representación de su fuego interior. y un fundido en negro, y un cartel que pone:
"A Halliburton Production in association with Blackwater"

sábado, octubre 13, 2007


Anoche soñé que estaba desnudo delante de mucha gente y que me daba vergüenza. La interpretación que he leído para explicar ese sueño es que tengo inquietud de no sentirme a la altura de un acontecimiento en mi vida -la oposición, ¿qué otra cosa si no?; otras interpretaciones que se dan - me gusta más que la anterior- es que soñar con mi desnudez es señal de que me hirá bien en el aspecto económico de ahora en adelante. Hay otras interpretaciones, como esa que dice que se sueña que se está desnudo porque se teme que se descubra algo que se quiere esconder; esta interpretación no me gusta: esta bitácora es la prueba de que soy una persona que escondo poco.
La verdad es que me gustaría tener, al igual que Tony Soprano, una psiquiatra que me dijera exactamente cuál es el sentido exacto que le tengo que dar a mis sueños. Yo creo que son las dos primeras interpretaciones las que corresponden a mi sueño. La primera, porque tengo momentos de flaqueza y no me veo capaz para aprobar el examen; la segunda, porque quiero ser optimista y pensar que vamos a tener los míos y yo un futuro sin problemas económicos. Pero, ¿y si es la tercera, que inconscientemente quiero ocultar algo tan vergonzoso que hasta se lo oculto a mi yo consciente? Escalofríos me da pensar qué puedo tener en la trastienda del subsconsciente. Si hay algún especialista entre vosotros, con mucho gusto leeré las interpretaciones que tenga a bien a darme.
He soñado muchas veces que estaba desnudo. Recuerdo que en algunos sueños paseaba entre la concurrencia sin pudor alguno, sin importarme que me vieran tal y como me vine al mundo; otros, en cambio, intentaba tapar mis vergüenzas con lo primero que tuviera a mano; y luego había un tercer grupo de sueños en el cual aunque me avergonzaba, sacaba pecho ante las miradas inquisidoras de quienes me observaban. O sea, que sueños de estar en pelotas sé un rato.
Ahora bien, esto de soñar con desnudeces veo más lógico que lo hagan las mujeres. Más que nada porque los hombres tenemos los cuerpos bastante mal rematados. Sí, lo digo por las entrepiernas. Nos da aspecto de pieza de escayola al que no han quitado la rebaba. Por eso creo que la frase de "taparse las vergüenzas" sólo la deberíamos decir los hombres, pues las mujeres nada tienen de qué avergonzarse. Hasta los escultores clásicos se vieron obligados a tapar esa especie de tripa que nos sale a los hombres, porque era un trastorno el representarla, y la hicieran como la hicieran siempre iba a quedar fea.
Por cierto, la foto de la izquierda está sacada de mi último sueño. Aunque no se ve en la foto, había mucha gente mirando, y yo estaba a punto de tirarle con mi honda al escultor porque el muy cabrito había hecho poca justicia con mi entrepierna.
¡Vamos, que ponerme los cataplines más grandes que lo otro!

viernes, octubre 12, 2007

"Hoy es doce de octubre, día de las fuerza armadas. A mí, plim."
Así empezaba hace un año esta bitácora con impostada chulería que escondía mi ánimo vacilante. Poco han cambiado las cosas desde entonces, y en eso debe consistir el envejecer: en que un año se parece a otro como dos gotas de agua; aunque todos sabemos que de un grifo no salen dos gotas totalmente iguales, como un río no siempre lleva la misma agua.
-No te preocupes, hijo. Cuando seas viejo te darás cuenta que lo que más importa es la salud.
Estas palabras me decía mi madre -qué poco os he mencionado aquí a papá y a ti- cuando me quejaba amargamente de las muchas horas que estoy empleando en el estudio, de lo ingrato de prepararse una oposición, de las altas probabilidades de fracaso y otras lloreras varias.
-Mira, hijo, lo bueno que tiene cumplir años es que todo se relativiza más, todo se mira con más calma. Cuando yo tenía tu edad me pasaba lo que a ti, me ahogaba en un vaso de agua, como tú. De todo se sale en esta vida, que son cuatro telediarios.
Mi madre me hizo recordar aquéllo que decía Jorge Manrique: "nuestras vidas son los ríos que van a dar al mar" Pero soy duro de mollera y llegué a mi casa todavía con bastantes inquietudes. Me puse a estudiar. En mis apuntes apareció un tópico del Renacimiento que me dejó pensando. La definición decía así:
-VANITAS VANITATUM: "Vanidad de vanidades" Cuando conseguimos lo que deseamos nos sentimos insatisfechos y queremos más. Intentar ser más de lo que somos lleva al dolor y a la angustia.
Ahí está el quid de la cuestión de ser opositor. En realidad, una oposición es el camino que seguimos para ser más de lo que somos. Pero claro, ¿Qué soy yo ahora, si no un parado que quiere salir de su estancamiento existencial? ¿Acaso tengo otro camino que el dolor y la angustia actual?
Menos mal que son sentimientos pasajeros, e incluso en un momento tan ingrato como el que vivo tengo momentos buenos con los míos: mi familia, mis amigos. Un estado de pesadumbre como el VANITAS VANITATUM es difícil de sobrellevar si no es por los buenos momentos que puedo pasar con ellos. Bailando, riendo, comiendo, conversando...
Vaya, aquí aparece otro tópico del renacimiento:
-AUREA MEDIOCRITAS: ideal de vida en el que se busca tener lo justo para vivir, ni mucho ni poco. Esta fórmula evita caer en los vicios provocados por el oro, la avaricia de guardar... es el equilibrio clásico.
En estos tiempos que corren no se sigue ese dictado de los clásicos. Lo que nos vemos obligados a hacer hoy en día entra en contradicción con ese tópico renacentista.
Quizá mi anhelo de ser funcionario esté precisamente en la búsqueda de una vida instalada en el AUREA MEDIOCRITAS horaciano. Tal vez en el fondo, aunque me las doy de progre, soy un conservador (¿Acaso no es "conservar" el querer estar toda la vida igual?), pero no quiero vivir con un duro de más de lo que lo que se necesita para vivir dignamente, aquí o en Argentina. Qué curiosa paradoja que tenga que pasar por el VANITAS VANITATUM para conseguir el AUREA MEDIOCRITAS.
Bueno, ha pasado otro año. Qué pena que la vida se haga tan corta. Con eso sí que no plim.

miércoles, octubre 10, 2007


Hace tiempo que no voy al parque de atracciones. Tanto, que seguro que cuando vaya será todo un redescubrimiento. A veces me gustaría tener niños para tener el pretexto de ir allí, ahora que viene un puente, ocasión ideal para ir al parque de atracciones. En él hay de todo: miedo, sorpresa, risa... Hasta erotismo. Recuerdo que el barco pirata de mi parque de atracciones tenía una sirena que mientras volaba ella con el vaivén del barco, volaba también con ella mi lujuriosa imaginación infantil; me gustaban también unas barcas neumáticas que iban a gasolina y que ya han quitado, tal vez debido a lo caro que resultaba el combustible. Por último, disfrutaba mucho con las sillas voladoras, debe ser por el riesgo qe había de que se soltaran alguna de las dos cadenas y salieras realmente volando. Atracciones había mil, y muchas más que habrán puesto.
El parque de atracciones de Madrid era un lugar encantador. Debe seguir siéndolo, me figuro. Entre otras ventajas, tenía la de que podías introducir en el recinto tu propia comida, no como en los parques temáticos, que te obligan a comprar la que ellos te venden. ¿No es eso, acaso, ir en contra de la libre competencia?
Fue en el parque de atracciones donde tuvimos mi chica y yo una de nuestras primeras citas, concretamente, para ver una actuación de Joaquín Sabina, que vestido de sombrero de copa, era el perfecto jefe de pista de ese gran circo al aire libre que era el parque de atracciones. Por cierto, cantó la del pirata cojo con pata de palo, el viejo truhán a la busca de una sirena.
Es una pena que no tenga un pretexto para ir, que no sea padre para poder llevar a mis hijos y de paso, montar en la montaña rusa. Como podéis comprobar, hoy toca echar de menos al niño que llevo dentro y a los que estén por venir.

martes, octubre 09, 2007

Cuentan que en Birmania el ejército está llevándose cadávares de manifestantes en camiones tapados; han imposibilitado que haya recuento de muertos, que se calculan más de doscientos; ha prohibido que la gente mire a través de sus ventanas cuando se realizan los transportes; han encarcelado a seis mil personas; y parece ser que la junta militar inicia una ofensiva mediática que costará millones de euros para maquillar la situación política del país y enmascarar los crímenes que han perpetrado contra sus súbditos.
Sin embargo, aquí en España, un autodenominado escritor publica una columna arremetiendo contra los monjes que iniciaron la revuelta del hambriento pueblo birmano, pues los hombres de bien, da igual la ideología o religión que profesen, tienen la fea manía de indignarse ante las injusticias . El "escritor" (que nadie le tiene por tal, es más, él reconoce que el último libro que ha publicado a su nombre no lo ha escrito él) que fue antes comunista, que fue antes cristiano y que ahora se las da de neoliberal, desaprueba la llamada a la rebeldía de los monjes de túnica color azufre. Debe ser porque la junta militar procura que unos pocos vivan bien a costa de muchos y eso es determinante para la ideología que no para de alabar. Los monjes, a rezar porque el chollo dure lo más posible.
"Libertad, fraternidad, desigualdad y derechazos" se titula el libro que no ha escrito él, pero que ha titulado porque a neoliberal no le gana nadie. Siempre le gustó estar a la moda en lo que a ideologías se refiere; será de las pocas personas que las ha tenido todas. Como es persona frívola y sin sesera, se apunta al bombardeo que toca y ahora las bombas las ponen los neoliberales. Toca decir que la miseria es para quien se lo merece, y las buenaventuranzas para los superhombres como él, que para algo estamos inmersos en la selección natural. Si está escrito que te mueras de hambre o que te mueras por las balas del gobierno birmano, fastídiate por no estar entre los elegidos del pueblo de Dios. El que sean monjes denunciantes de las injusticias en vez de guardianes de su religión es una verdadera infamia. Qué es eso de que los monjes denuncien. A nuestros obispos lo que menos les preocupa son las injusticias, que si Dios no las resuelve, ellos no van a ser menos. Monjes desgraciados y crispados, iros a orar, que os lo manda el más trepa de los españoles y uno de los más sinvergüenzas.
¿Cuánto queda para que finalice este tiempo en el cual se insulta a las víctimas con la estulticia? Ya va siendo hora que unos cuantos tontos oportunistas como el que os digo sean arojados a la sima del olvido. Ese tonto, al que pagan mucho dinero por decir majaderías, dice sentirse envidiado ¿Por quién? ¿Acaso hay hombre o mujer que envidie la estupidez? Tuvo la desfachatez de escupir sobre el amor de unos monjes a su pueblo. Es de esa clase de criaturas prescindibles pero que son imprescindibles para la historia olvidable de la estupidez humana. Lástima que la selección natural les mire de reojo, como a las cucarachas.

lunes, octubre 08, 2007

Los preparadores que he elegido para que me ayuden con la oposición me recuerdan constantemente que la memoria es una de las pérdidas más importantes de la enseñanza actual. Y no porque me lo digan ellos, si no porque lo veo yo. Esos profesores jubilados tienen una formación en cultura clásica que ya la quisiera para mí, lo digo con toda la humildad del mundo, porque no reconocerlo sería deshonesto y porque no me queda más remedio, qué carajo.
Se supone que ese matrimonio tienen la misma titulación que yo, sin embargo, el marido esta mañana me ha dado una lección de mitología griega que me ha dejado patidifuso. Todavía estoy asimilando la cura de humildad a la que me ha sometido el viejo profesor. Me hubiera gustado haber estado a la altura de las circunstancias, pero desgraciadamente no tenía en el disco duro información con la que poder salir airoso. Me avergüenzo de no saber más de lo que sé de ese apartado de los clásicos.
Yo provengo de un plan de estudios donde el bachillerato era mucho más laxo que el que tuvieron su esposa y él. Se nota más de lo que a mí me gustaría. La enseñanza en cultura clásica del mío era mucho peor y temo que eso redunde en una peor calidad de mis clases, aunque voy a hacer todo lo posible para resolver esas carencias, que las oposiciones no sólo sirven para desesperarme; sirven también para refrescar viejos conocimientos olvidados e incluso para adquirir otros que tal vez debería haber aprendido mucho antes.
Me siento un poco pequeño al lado de ellos. Me gustaría que, si llega el momento de que yo imparta clases, pueda dar a mis alumnos una enseñanza de calidad. Espero. Para eso también sirve esta maldita oposición.

domingo, octubre 07, 2007

Os aconsejo que leáis detenidamente un artículo que podéis encontrar en la bitácora "cruza la puerta" en la cual, en su entrada del cinco de octubre, hace una breve pero muy interesante reflexión sobre la autoestima (disculpa, Merche, por este pequeño plagio):
"Evidentemente, si nuestro ego necesita que los otros lo alimenten, nosotros también seremos alimento para el ego de los demás."
Hoy he estado tomando café con los amigos de toda la vida. Tocaba hacer repaso de la historia y anecdotario de la pandilla, hasta que la tarde se tornó grisácea cuando llegamos a ese amigo que un día se alejó: Juan Antonio. Sobre nuestras cabezas empezó a sobrevolar un pajarillo que era cría de la nostalgia y de la tristeza, pájaros que más vale no tener enjaulados y que de vez en cuando hay que dejar salir, si es que no queremos ser zombis desmemoriados.
Juan Antonio era de esas personas que eran un alimento para el ego de los que le rodeaban. No es que fuera adulador o zalamero; lo que pasaba es que tenía la rara habilidad de hacer sentir bien a quien estuviera con él. Pocas personas tienen esa capacidad, y es debido a que la mayoría de las personas estamos pendientes de nuestro propio ombligo, y en los ombligos no suele haber más que pelusas y algo de roña.
Juan Antonio no solía mirarse el ombligo porque tenía cosas más importantes en que pensar, como en disfrutar de la vida. Curiosamente, no era en las juergas donde Juan Antonio desplegaba todo su encanto, de hecho no se le podía calificar de juerguista. Nunca se quedaba el último: cuando él veía que le entraba sueño, cogía la zamarra y se iba. Los demás nos quedábamos muertos de sueño hasta las siete de la mañana, aunque desde las tres estuviéramos bostezando.
Cuando Juan Antonio era verdaderamente encantador era en los pequeños momentos cotidianos, cuando venía nuestra casa, tomábamos el aperitivo o íbamos a comprar ropa, entonces él era gracioso, agradable, ingenioso y muy, muy simpático. Te inflaba el ego sólo con su espontaneidad y el gran cariño que te transmitía. Me resulta curioso pensar que las cosas tan pequeñas que hace diez años hacía con él, como pasar una tarde escuchando música (era un gran entendido del pop anglosajón, además, tenía un gusto increíblemente bueno) o tomar unas tapas en el bar más cutre de mi barrio, se han convertido en marcas indelebles de mi memoria.
Desde luego, parafraseando a Merche, él ha sido "alimento de nuestro ego", sin adularnos ni una sóla vez, porque convertía los pequeños momentos de los que convivimos con él en instantes muy especiales.
Juan Antonio ahora está casado y tiene dos hijos. Ya no somos esos jóvenes hedonistas que andaban distraídos por la vida buscando momentos felices que vivir, pues otras son nuestras preocupaciones. No me cabe la menor duda de que Juan Antonio seguirá haciendo feliz a todo el que tenga la suerte de estar a su lado, que por desgracia no somos nosotros.
Tengo un poco hambre de autoestima, querido amigo.

sábado, octubre 06, 2007

Hoy en el País viene una noticia cuando menos curiosa:
Los Pinochet compraron casas, relojes, trajes y audífonos con dinero público
Recibo con gran alborozo esta noticia. Parece que no es verdad que los Pinochet fueran tan neoconservadores. Creían en esa idea tan socialdemócrata del Estado de bienestar. Qué regocijo, qué gran noticia.
El estado chileno subvencionó a la familia de Pinochet costeando cosas tan importantes como libros, audífonos, calzado, gastos médicos, quinesiología, zapatillas de gimnasia, etc Me alegro infinitamente. En el fondo, es el reconocimiento implícito de que el estado debería pagar las necesidades básicas del pueblo. Muchos pijos moderniquis se mostrarán indignados, ¿y qué?
"Haced lo que os digamos pero no lo que hagamos" dirían en su máximo apogeo la familia del general. Son buenos cristianos; deberíamos perdonar sus contradicciones. ¿Qué debería haber renunciado a las subvenciones del estado? ¿Renunciaríais vosotros? No hay nada más voluble que un neoconservador y los Pinochet no son la excepción, y si se cae en contradicciones ideológicas pues qué se le va a hacer. Además, el neoconservadurismo no es una ideología: es una religión para que vivan bien cuatro, más o menos como las otras. Los Pinochet son religiosos pero también son muy modernos, con su quinesiología, sus zapatillas de gimnasia y su puntito neocon. Augusto Pinochet dejó las llaves del estado chileno a Milton Friedman y sus Chicago Boys para que jugaran a su antojo, y éstos se encargaron de que se privatizara todo y se eliminaran todas las subvenciones estatales, salvo de cosas como los bustos de Napoleón con que el dictador epataba a sus visitas.
En cuanto a la política de subvenciones a la vivienda, he de decir que la política que llevó Pinochet es bastante mejor y más generosa que la que plantea Zapatero: personal del ejército construyó al dictador una villa de 470 metros cuadrados hace algunos años. Que aprenda Zapatero lo que es una buena política de vivienda, y que se quede con sus cochinos 230 euros de subvención para el alquiler para jóvenes. El estado chileno subvencionó hasta siete viviendas a la familia del dictador, la última a su hija Jacqueline. Eso sí que es ayudar a los hijos de la p...atria.
En fin, siento gran alborozo porque los Pinochet han dado una lección al mundo. No estaban en contra del estado bienestar, lo que pasa es que cualquiera le llevaba la contraria a los norteamericanos, y más en los días de la guerra fría. Pero fueron un poco rebeldes y gracias al gesto de preservar un poquito la política de subvenciones estatales, todos nos hemos podido dar cuenta de lo bien que se vive si el estado cubre tus necesidades.
Que lástima que el resto del pueblo chileno se lo perdiera.

viernes, octubre 05, 2007

Me confieso. Lo he vuelto a hacer. He vuelto a leer un libro de autoayuda:
-Salas Parrilla, Miguel. Cómo aprobar las oposiciones, Alianza Editorial, 2006

Vale, de acuerdo, no es de autoayuda propiamente dicho, pero se lo parece. Ya casi lo he acabado. Te habla de autodisciplina, técnicas de estudio y blablablá para afrontar con éxito un examen para entrar al cuerpo de funcionarios del estado.
El problema de estas cosas es llevarlas a la práctica, máxime cuando has sido un perro como yo, porque claro, mi problema no es retomar el hábito a los estudios: es adquirirlo.
Bueno, he de decir que no voy mal. Me estoy sorprendiendo a mí mismo por el progreso que en ese apartado estoy haciendo ¡Ocho horas diarias estudiando libros y apuntes! ¡No lo había logrado nunca! Cosa de la que no estoy orgulloso, si os soy sincero. Muchos sinsabores en la vida me ha traído mi poca afición al estudio, que no a la lectura, que de esa afición sí que me precio.
En fin, me espera unos meses duros hasta junio. El año pasado logré robarle a cada día unas pocas horas para dedicarlas a la oposición. Ahora, sin trabajo remunerado a la vista pero cobrando el paro, mi trabajo es estar ocho horas concentrado delante de los libros que conforman el temario. Aprobar las oposiciones está difícil, pero no imposible.
Y bueno, estoy contento con el librillo porque parece que estoy bien encaminado. por lo menos este librillo de autoayuda no me deja la sensación como otros, que me enojan porque según ellos, voy por el buen camino las más de las veces. Y que no quieren que yerre otra vez, maldita sea. Como si los hombre no tuviéramos derecho a equivocarnos.
"Donde tropiezas, allí está tu tesoro" decía Joseph Campbell. Fue un error ser tan mal estudiante, pero al menos sé lo que no tengo que hacer para aprobar...
... Esta maldita oposición

jueves, octubre 04, 2007


Decían que los antiguos griegos manejaban, por la cosa de las declinaciones y porque eran muy inteligentes, unas 500000 palabras. Para que os hagáis una idea, el hablante medio español emplea unas 5000, y el español actual tiene unas 80000 palabras, más o menos. Sabiendo estos datos, nos es más fácil comprender el por qué hubo tan buenos pensadores en la Grecia antigua.
Al principio de todo fue el verbo, se dice. Vamos, que la palabra es el motor de creación. Se tiene una idea, se verbaliza y después se lleva a la práctica. Decir es crear y por eso, cuando más elementos usemos para la creación, mejor será el producto final ¿no?
Sin embargo, se ataca sin piedad al que se sale del acervo lingüístico cotidiano . Se le llama pedante. Sólo por usar lo que en realidad es patrimonio de todos, lo que está al servicio de todos: el idioma.
No digo que muchas veces detrás del escaparate intelectual muchas veces no haya nada. Yo mismo siempre procuro que mis textos no sean sólo envoltorio, que tengan sustancia, que no se queden en palabras más o menos bien puestas que enmascaren vacío interior.
Se ataca a los pedantes porque detrás de un lenguaje florido muchas veces no hay nada, pero hemos llegado al punto en que el problema es justo al contrario: el vocabulario que como hablantes usamos es pobre y por tanto también delata que pobreza hay en nuestro pensamiento. Por lo tanto, en el lenguaje parco tampoco se encierra nada.
Debemos tener la voluntad de aprender cada vez más vocabulario, porque es nuestro patrimonio y nuestra riqueza. Como sociedad debemos ser conscientes de que el problema del hablante actual no es la pedantería, antes al contrario, el manejo escaso de nuestra lengua madre.
Nadie tildaría a los antiguos griegos de pedantes por manejar alguno de ellos 500000 palabras. Tal vez por eso tiraron del carro de la civilización; tal vez por ello les debemos tanto

miércoles, octubre 03, 2007


Vivimos una época de conservadurismo de la cual los vegetarianos también son víctimas. Recuerdo una cena, en la cual, un chaval vegetariano (que no vegano, que éstos, además, no comen ni leche ni huevos, con lo cual la cosa se les pone más difícil en la convivencia con los demás) hubo de soportar las invectivas de una carnívora que para nada quería entender de sus hábito de comer vegetales. A lo mejor estaba enfadada porque el vegetariano se desentendía de los gozos de la carne, pero yo ahí no entro. Ni el vegetariano tampoco, me temo.
Nuestro refranero, que es de nuestra más conservadora literatura popular, dice: "todo lo que corre, nada o vuela, mejor a la cazuela". O sea, cosas en movimiento, que nadie a visto trotar a una colifror.
Un pequeño repaso por la literatura española del Siglo de Oro nos hace comprobar que no se tenía en alta estima a las verduras. Si se describía un gran festín (los pocos que había) siempre era con mucha carne. Recordemos que Felipe II tuvo problemas de gota, derivados del excesivo consumo de carne; algunos años después de que este rey tuviera el pie en alto, el Conde-Duque de Olivares murió de los problemas derivados también del excesivo consumo de carne, según nos lo recuerda en la biografía que le dedicó el doctor Gregorio Marañón. Estos son dos ejemplos de que las élites de la España gloriosa e imperial eran muy dadas a la chicha, lo que puede llevar a pensar que esas políticas de guerra tan desastrosas sean debidas a que comían demasiados herbívoros, y puede que tal dieta les volviera más agresivos que lo que sería deseable. Las clases populares, en cambio, lo poco que comían era casi siempre de origen vegetal, y como consecuencia de ello tenían poca afición a las guerras en que se metían los amos del imperio; casi siempre acudían a regañadientes a la incorporación a filas.
En el Imperio actual está muy extendido entre ricos y pobres el consumo de carne. Tal vez por eso, cuando su presidente, Genocida II, les pidió que le apoyaran, la gran mayoría de su pueblo lo hizo con un entusiasmo patriótico que nos sorprendió al resto del mundo. Otra consecuencia nefasta del consumo de carne: nos hace tolerantes con los gobernantes que gustan del enfrentamiento. "La guerra es política por otros medios" dijo el pensador Carl Von Clausewitz. No se sabe si lo dijo mientras saboreaba un chuletón.
En fin, volviendo a mi amigo vegetariano, sospecho que muy a su pesar tendrá que librar muchas batallas con los carnívoros que con orgullo presumen de su dieta y se creen en el derecho de juzgar a los demás, de casi sojuzgarlos. Lamento que tengas que estar defendiendo tu dieta de los ataques de los carnívoros agresivos. Como las cebras, que tienen que escapar de los leones. Los primeros tienen los ojos mirando al frente, buscando a su siguiente víctima; las segundas, a los lados, para poder ver quién se acerca con malas intenciones por alguno de los flancos . Por desgracia, los humanos nos parecemos más a los leones, pues también miramos desde el frente y no desde los lados.
De todos modos, si comiendo verdura se previenen las guerras, ya estás tardando en ponerme a mí una ensalada.

martes, octubre 02, 2007

El viernes me echaron por décima cuarta vez del hospital. Mientras sigan permitiendo estas aberraciones, me temo que hasta que no consiga plaza fija ( si Dios quiere, en julio), voy a tener que seguir firmando por necesidad contratos de dos días, de tres, de un mes como máximo. Es mi aportación a la macroeconomía. Gracias a mis sacrificios contractuales, el hospital tiene una mejor cuenta de resultados y por extensión España entera camina a la élite económica a costa de un número creciente de pobres. Viva, bravo y hurra.
Pero en este artículo no voy a hablar de mis pesares. Voy a hablar de los problemas de una trabajadora a la que los manejos de una desalmada hicieron que ni siquiera pueda entrar en un futuro en la rueda de los precarios del hospital.
La desalmada tiene un problema. Se siente una persona muy desgraciada y con un tremendo espíritu vengativo contra la sociedad, arroja su mierda a los demás como si tuviera un ventilador invisible. Varios compañeros han sido víctimas de su odio, pero han salido más o menos indemnes de sus ataques gracias a que la susodicha no tiene ningún poder sobre ellos, y eso que la desalmada ha buscado y rebuscado, sin encontrar el punto débil donde hacer daño. Tener contrato fijo a veces es un buen escudo contra los ataques de la perfidia.
Pero este verano entró una mujer para hacer una sustitución de dos meses, es decir, sin escudo. Procuraba, como todos los que entran por primera vez en una empresa, dar lo mejor de sí misma. Intentaba aprender con rapidez, trabajar con diligencia...Pero ésto no era suficiente para la desalmada. La desalmada quería a un ser servil que no le tosiera lo más mínimo. Por algo ya estaba fija en la empresa, y eso es un grado que le hacía estar a un nivel superior respecto a los trabajadores temporales. Por eso le molestó tanto que la nueva le dijera lo siguiente:
-Has tardado un poco en venir de tomar el café y he tenido un problema grave. Gracias a que me han ayudado, que si no no hubiera sabido solucinarlo.
Es verdad que a la nueva le faltó diplomacia, pero decía la verdad; la veterana había prolongado demasiado la pausa de la merienda: una hora, pues pude corroborarlo. No obstante, aunque la chica nueva estaba cargada de razones, las palabras que se atrevió a pronunciar a la pérfida serían la causa de que no le volvieran a contratar en el hospital.
A partir de entonces, la desleal compañera inició una campaña de desprestigio contra ella. Durante el verano, empleó las horas del café para poner verde a la pobre mujer con otras compañeras; es más, llamó por teléfono a compañeras que se encontraban de vacaciones con el único fin de decirlas que era muy desgraciada porque la sustituta era una perfecta inútil y que estaban deseando que volvieran; por último, habló con la jefa para decirla que no se le ocurriera volver a contratar nunca más a tamaña incompetente.
Tal despliegue de maldad no dejó indiferente a nadie. Algunos compañeros intentaron echar un capote a la nueva compañera dando a la jefa una versión diferente a la de ella, pero tenían una capacidad de influencia sobre la jefa mucho menor que la malvada, que había estado durante años trabajándose con adulación a la inmediata superiora. Estaba claro que no volverían a contratar a la infeliz suplente, que aspiró en los dos meses de verano la posibilidad de tener un contrato más largo y a ser posible, más estable.
"HOMO HOMINI LUPUS" decía Cicerón. Y qué poco han cambiado las cosas desde entonces. Como también es verdad esa frase que me decía mi padre y que tardé algún tiempo en comprender: "A veces, Opo, no nos echan de las empresas los jefes: nos echan los compañeros" y ahora, con la contratación temporal al orden del día esto es más verdad que nunca, donde el siguiente contrato depende de lo mal o buen compañero que sea la persona con la que has trabajado. No te culpes si, habiendo puesto toda tu buena voluntad en el trabajo, no te vuelven a contratar: has sido víctima del capricho de un desalmado.
Me río yo de los "criterios objetivos en la política de contratación".

lunes, octubre 01, 2007


El cabello rubio no abunda entre las españoles. Decenas de miles de años bajo un sol potente hace que nuestro cuero cabelludo tenga más melanina que el de hombres y mujeres de otras latitudes. Sin embargo, si aceptamos como una muestra representativa de la población española del pelo de las presentadoras de los informativos, podremos decir que el 80% de las españolas son rubias o cuando menos presentan una tonalidad de pelo diferente al negro azabache que nos distingue de los habitantes de otras latitudes.
En la literatura del siglo de oro se decía que tenían los ojos garzos aquellas mujeres que presentaban los ojos azules. Según estadísticas, un 20% de la población española tiene los ojos de ese color; debemos considerar que no debería ser muy diferente el porcentaje de ojos azules en los siglos pretéritos. O sea, que en el siglo de Oro, un 20 % de las damas tenían los ojos azules. Sin embargo, dicho color de ojos están presentes en un alto porcentaje de los poemas de la época en los que se describe una dama, junto con el pelo liso "que parece de oro".
Tendría que observar con atención cuál es el color de ojos de nuestras presentadoras de televisión, pero no me extrañaría nada encontrar un porcentaje desmesurado de ojos azules. A lo mejor se refieren a éso cuando dicen que la televisión es otro mundo; habitado, eso sí, por seres con distinto color de ojos.
Los poetas del siglo de oro estaban atraídos por las mujeres rubias con ojos azules porque éstas provenían casi todas de la nobleza. El mayor porcentaje de rubias en la actualidad se encuentran en los platós de televisión, así que no es raro que el príncipe se haya casado con Leticia, que es medio rubia y tiene los ojos claros (verdes, en este caso.) Dicen que el príncipe ha roto una tradición casándose con una plebeya. Bueno, pero ha cumplido con otra: casarse con una mujer de pelo y ojos claros.
En otros países con gran abundancia de mujeres morenas con ojos negros pasa algo parecido que aquí: abundan las presentadoras rubias en los telediarios ¿Pero cómo es posible? ¿Hay alguna fábrica de rubias en alguna parte? ¿Cotiza en bolsa las empresas que fabrican tintes? Creo que debería invertir en L'oreal.
Podemos pensar que se trata de una moda, pero en España llevamos con el furor de los ojos azules y pelo rubio más de quinientos años. El valor de las persona reside en tener cualidades que sean minoritarias de la sociedad de donde provienen, y la población de rubios siempre ha sido minoritaria en este país, salvo en cuadros, poemas y platós de televisión.
Y todo esto para decir que yo me quedo con mi morena de pelo rizado.

domingo, septiembre 30, 2007


Reconozco que suelo leer los foros que se montan en los periódicos digitales para comentar una noticia. Una pena. Nada tienen que ver con las tertulias amables en las cuales gente de todo tipo de ideología mostraban sus pareceres de forma amable y educada y el debate resultante era enriquecedor para todos. Esos debates desparecieron hace ya demasiados años en las radios y televisiones.
Ahora parece que el debate político lo hacen orcos anónimos que escudados detrás de un teclado, vomitan bilis verde y ponzoñosa, dejando sus opiniones particulares no sin proferir insultos de la más baja especie a los que no opinan como ellos o tienen una opinión diametralmente opuesta.
Os animo a que echéis un vistazo a los foros de periodista digital, el plural o los de libertad digital. Allí podréis comprobar cómo verdaderos cafres, sin entrar en el signo político de cada uno, escriben auténticas abyecciones, amparándose en el anonimato que da un nick y la cobardía de no tener enfrente a quienes insultan y desprecian. Son los orcos anónimos, a la espera de que lo peor ocurra para poder dar rienda suelta a sus más bajos instintos.
Cuando leo esos foros pienso en la guerra de Yugoslavia y en nuestra guerra incivil, enfrentamientos donde hombres en teoría civilizados no dudaron en torturar y asesinar en nombre de una bandera. En ambas guerras hubo quién que no dudó de coger un puñal y degollar a su vecino y violar a la hija de éste; hubo quién que desde una ventana cogió un fusil y asesinó a todos aquellos que hacían cola para conseguir un poco de leche; y hubo también el que no dudó en delatar a aquella persona de ideología opuesta o etnia diferente a sabiendas de que estaba llevando a la desgracia a una persona inocente. Todo eso pasó en esas guerras y siempre existirá la amenaza de que vuelva a pasar en nuestro territorio, por muy civilizados que creamos ser como pueblo.
Algunos de los orcos españoles ahora se conforman en verter la bilis por el teclado, pero el día que las cosas se tuerzan cambiarán sin dudarlo las palabras por las balas y puñales y los usarán sin ningún escrúpulo. Nada nos garantiza que ese día nunca llegue. Por desgracia, la historia tiende a repetirse.
En este rincón del mundo ahora están las cosas en calma. Pero en Birmania corre la sangre por las calles en los días que, mire usted por donde, la junta militar ha prohibido Internet.
A saber qué atrocidades estarán cometiendo sus orcos anónimos.

sábado, septiembre 29, 2007


Hoy, en el diario 20 minutos, he visto una noticia sin la cual nuestras vidas carecerían de sentido. Es por ello que me he visto en la obligación de difundirla aquí desde este humilde rincón del ciberespacio que también es el vuestro. Si estabais inmersos en dudas existenciales, ahora sí que podréis liberaros del pesado fardo de la angustia vital. Procedo a dar la importante noticia, aparecida hoy en la versión digital del diario gratuito 20 minutos:
Construyen una mansión para Barbie en París y se ignora el futuro de Ken
* La villa de Mademoiselle B. se exhibirá en un museo de Arquitectura.
* Diez arquitectos colaborarán en la exposición.


http://www.20minutos.es/noticia/282235/0/barbie/mansion/paris/

Creo que para construir mi casa sólo se necesitó un arquitecto, pero claro, no me voy a comparar con los glamurosos muñecos Barbie y Ken. Por cierto, el futuro de este último está más crudo que el de Fernando Alonso en Mc Claren. Algo huele a podrido en Dinamarca. Perdón, quise decir en Francia.
Y sólo comento el titular porque os confieso que no he leído nada en absoluto del cuerpo de la noticia. me imagino que el pobre Ken estará pasando un calvario terrible. Tiene el gran estigma del segundón. Estar a la sombra de una gran estrella como lo es Barbie no es fácil para nadie, y menos para un muñeco de plástico de veinte centímetros que con un sólo diente cubre toda la boca. Por cierto, fijáos bien en su sonrisa para la foto: totalmente forzada.
He de decir que los teleñecos también tenían su casa y nadie se preocupó en sacarlo en portada, pero claro, los teleñecos tenían la nariz gorda y los ojos saltones, no eran tan glamurosos como la cuellilarga Barbie. La prensa se rinde ante la belleza, bien sea de plástico o de silicona, pero nunca de trapo.
No podemos pedir a una revista del colorín que abra su portada con el apartamento en el suburbio de la Rana Gustavo o el chalé adosado de la cerdita Peggy. Sería poco fino y Boris Izaguirre se pondría de uñas. Puede que nos volviera a enseñar el pene como represalia.
Les deseo todo lo mejor en su nueva mansión a Barbie y a Ken. Espero que los rumores de ruptura no sean ciertos y podamos verles felices trotando por la campiña inglesa con el pequeño Pony y comiendo un panal de rica miel con los osos amorosos. Vamos, justo lo que yo querría para mí.

viernes, septiembre 28, 2007



Los tragones andamos a la greña con Ferrán Adriá. Y yo, como representante de ese colectivo, os doy dos razones:
-La primera, que es realmente difícil reservar mesa en el Bulli. Sólo abre seis meses al año, y aunque dice la wikipedia que los precios no son desorbitados (para un mileurista como yo cualquier precio es desorbitado) Son pocos los que se han dado el gustazo de comer en el Bulli. Contaba la prensa desafecta con los socialistas que hasta el actual ministro de industria Joan Clos hizo que un helicóptero les llevara a él y a sus invitados porque llegaban tarde, dado que Ferrán Adriá es muy exigente con la puntualidad. De ser la cosa verdad, Joan Clos demuestra ser el peor de los pijos, que también los hay entre la progresía (palabro que gustan mucho de usar los neoconservadores para descalificar a los socialdemócratas, incluso para aquellos socialdemócratas que son también neoconservadores).
-La segunda razón es que dos de sus platos más famosos atentan contra el gusto del tragón tradicional: me refiero al aire de zanahoria y a la deconstrucción de la tortilla de patata. En el primer caso, para los que gustamos de las comidas copiosas, conceptos como "aire" y "zanahoria" nunca se debieron de mezclar. A mí, el oír estas dos palabras juntas hace que se me disparen todas las alarmas del cerebro. Inmediatamente tengo que pensar en otro dos conceptos no deconstruídos: "Bocata" y "panceta". Mi salud mental es lo primero y mi salud estomacal, lo segundo, que para algo se inventó el Almax.
El segundo atentado contra el tragón tradicional es el perpetrado con la genial
tortilla de patata. Al parecer, Ferrán Adriá la presenta en una copa y se come con cucharilla. Eso es una herejía para todos los que tenemos nuestra infancia hecha de tardes de merienda basadas en el bocadillos de tortilla de patatas. ¿Qué será lo siguiente, quebrantar las leyes del chorizo? Espero que no se atreva, el muy sacrílego. Además, ¿acaso no es otra cosa el chorizo que cerdo deconstruído?
Ferrán Adriá ahora goza de las mieles (no deconstruídas) de la fama y el prestigio. Le tildan de genial, aunque yo pienso que no era menos genial el cocinero del general carlista Zumalacárregui, al que se le atribuye la invención de la tortilla de patata ¿Para cuándo una estatua de ese hombre con su sartén? Nada se sabe, en cambio, de la primera persona que se le ocurrió salar el jamón serrano o de aquél que se le ocurrió mezclar por primera vez cosas tan dispares entre sí como los calamares y el arroz. En cualquier caso, todos ellos fueron tan sobresalientes como lo es hoy el propio Ferrán Adriá, y pido para ellos las tres estrellas de la guía Michelín a título póstumo.
Es más, Ferrán Adriá no nos engaña a los tragones. Esas modernidades a las que debe su fama no son, en modo alguno, tan buenas como las creaciones de la cocina tradicional, de las que a buen seguro, muchos comensales de el Bulli se acordaron mientras desaborearon el aire de zanahoria.

jueves, septiembre 27, 2007


El problema que todos tenemos como seres humanos es poder hacer más grande ese agujerito por donde miramos y poder ver más cosas que las que vemos. Nuestro mundo es una puerta inmensa y tremendamente agujereada.
El agujero por donde mira cada uno es diferente del que miran los demás. Actualmente, hay más de seis mil millones de mirillas.
Normalmente, sueles ver las mismas cosas que el que tienes al lado. Tal vez por eso piensas de una manera aproximada a la suya. También crees que mienten los que tienen las mirillas más alejadas a ti, y no te cuestionas que tal vez desde su rincón de la puerta están viendo cosas totalmente diferentes a las que ves tú, pero que no dejan de ser una verdad como las tuyas.
Las bitácoras son resultado de las cosas que ve cada cual por su mirilla, tal vez la más moderna y democrática, pues antes la opinión de la masa se la llevaba la campana extractora de humos de un bar, en donde se mezclaba con grasa de fritanga.
Las bitácoras es un producto eminentemente democrático, y es el resultado de las inspecciones por millones de mirillas que están repartidas por el mundo.
Ya sabéis por dónde voy: la suma de todas las mirillas del mundo es la verdad y ya lo dije en otra ocasión, creo que en el internet de las bitácoras se puede encontrar una gran suma de verdades, que no mentiras, como nos quieren hacer creer. Los blogueros somos honrados porque sólo tenemos que rendir cuentas a nuestra propia conciencia y no a la cuenta de resultados de una editorial.
Si queréis amplitud de miras (o de mirillas) leed mucho internet y leed mucho a los autores clásicos, que con inteligencia lúcida (o no tan lúcida, que la locura también es buena para mirar a través de la puerta) supieron interpretar mejor que nadie lo que vieron al otro lado de la puerta .

miércoles, septiembre 26, 2007

Hay una noticia que no ha aparecido en ningún periódico ni ha sido comentada por ninguno de los tertulianos que aparecen normalmente en radio y televisión. La noticia es la siguiente:
"Zapatero estrecha la mano a un conocido genocida y torturador"
¡Qué fuerte! Nuestro presidente estrechando la mano al más famoso de los criminales de la actualidad. Sin embargo, nadie se ha hecho eco del asunto. Ni tan siquiera sus enemigos mediáticos más acérrimos, que lo único que han hecho es reírse porque nuestro presidente no sabe inglés. O sea, que para ellos es más importante que nuestro presidente sepa inglés que el estrechar la mano a un genocida.
Genocida: "Hola, Como estás?
Zapatero: "Fine, Thanks"
Bueno, Zapatero dijo lo último en español. Pero en cuestión de corregir a nuestro presidente, yo, el primero. Menudo soy. A mí a corrector no me gana nadie.
Se ha computado hasta el tiempo que ha durado el encuentro. Cuatro segundos. Zapatero ha tenido que excusarse por dedicar tan poco tiempo a un genocida. Un conocido periódico de Internet, "el semanal digital" se lo reprocha sibilinamente con el siguiente titular:
"La excusa que puso Zapatero para justificar su pobre charla con Bush"
Se tienen que hacer cargo los intrépidos reporteros al servicio de la gran empresa que no es fácil sacar temas de conversación con un genocida. Deben ponerse en situación:
Zapatero: ¿Qué tal llevas el trabajo?
Genocida: Pues hombre, la cosa no va mal. Ayer murieron en un mercado 86 personas. De seguir así, tendremos todo el petróleo que queramos allá por el 2057. Bueno, ¿y tú que tal con tus mileuristas?
¡Es que no vamos a comparar algo tan serio como el petróleo con algo tan infantil como los mileuristas, treintañeros inmaduros como son! Un genocida sí que tiene asuntos de importancia. No se pueden comparar los problemas de tan magno hombre con los de un oscuro presidente socialdemócrata de un desconocido país del oeste de Europa ¿O era del sur? ¿o era de los dos? ¿Dónde está España? Por eso, casi todos los artículos de opinión era para señalar la insignificancia de Zapatero frente al gran genocida.
"le han echado,
No le quieren,
pobrecito qué va a hacer,
sólo busca un amiguito,
que lo sepa comprender"
Eso cantaban al perro Tristón en un anuncio de los 80. Vale también para nuestro compungido presidente, que se quedó con la mano tonta. En la prensa enemiga no comprenden que es muy difícil para uno que aspira a ser un buen hombre el hacerse amigo de genocidas.
Debería haber aprendido de su antecesor en el cargo:
"why can’t we be friends,
why can’t we be friends?"
Seguramente Aznar escuchó esta canción del grupo Smash Mouth esforzándose por
entender la letra. Había que aprender inglés: "Estamos trabajandouuu en ello"
Y mientras aprendía inglés a marchas forzadas, ningún diario publicó:
"El presidente Aznar se enorgullece de su amistad con un conocido genocida"

martes, septiembre 25, 2007

Hace tiempo que leí por ahí que el varón es polígamo por naturaleza (de mi colección de datos inútiles, Tomo XI, pag. 712) y que la monogamia es la mayor aportación cultural de las mujeres. Una forma de control del otro sexo.
¿Quién inventaría esa teoría? Os aseguro que yo no. No es políticamente muy correcta, porque pone en evidencia el censurable deseo de todo hombre de ser un don Juan, de ir de flor en flor, y eso choca con una de las instituciones más respetadas de la sociedad: el matrimonio.
El matrimonio pasa por tiempos difíciles. Hoy en día en España el 50% de las uniones se van al garete, y parece ser que la cosa va a más. En el siglo pasado, la institución del matrimonio fue atacada duramente por el anarquismo y el comunismo, por ser el germen de una de las instituciones que más odiaban: la familia. Ya se sabe que la familia es el gran baluarte de la tradición. Sí se quería romper con el modelo imperante de sociedad había que atacar al más fuerte de sus pilares. Esto chocó con la realidad más inamovible: por mucho que tu quieras, tus padres no dejarán de ser tus padres, ni tus hermanos dejarán de ser tus hermanos. Así que la gente vivía en la contradicción de amar (u odiar) a su familia y someterse a las doctrinas del partido.
Eso inspiró a los jipis, que no por tales y por vivir en comuna eran comunistas; muchos se dejaron las pelambreras al viento obedeciendo a los cantos de sirena que llamaban al amor libre. Sometida a crítica la unión convencional del hombre y la mujer, llegó el "nos vamos a poner la botas jipis". Pero claro, sólo se ponían las botas algunos, más o menos los de siempre, y los despechados y enfadados por no conseguir la utopía fornicadora, se cortaron las melenas, se pusieron gomina,leyeron con fruición a Milton Friedman y son hoy los máximos adoradores de la familia, pues se han casado dos y hasta tres veces. A su manera, lograron ser los grandes jodedores del 68.
Entonces es falso que el hombre es polígamo por naturaleza. Sólo algunos lo son, generalmente los que cuyo físico mejor se ajusta al patrón de belleza al uso o los que mejor se venden a sí mismos. Y siempre ha sido así. Mientras que Don Quijote siempre ha sido el más progresista y monógamo de nuestros personajes nacionales, Don Juan siempre ha sido el más conservador y polígamo. Luego la idea de fornifollar a tutiplén nada tiene de moderno. El homínido de donde procedemos quería beneficiarse a todas la hembras. Pero llegó la mona y dijo que hasta aquí habíamos llegado. Por eso la madres de todos nosotros fue una mona africana y del padre no sabemos nada, salvo que vivió a la sombra de su mona y déjese usted de mirar otros traseros.
Y aquí acaba la breve historia de la poligamia humana. Justamente por donde no empezó.