Es verdad que la tele enseñó a los de mi generación, y no sólo con el Barrio Sésamo, también con muchos otros programas y de manera sorprendente. Por ejemplo, por una serie italiana de cuyo nombre no me acuerdo supe, a mis nueve añitos, que hay dos clases de personas: las pragmáticas y las idealistas.
En una de los episodios de esa serie, un pintor abstracto se enfrentaba un dilema: tenía un cuadro que había hecho seis agujeros con un punzón sobre el lienzo blanco, y un promotor dudaba en ponerlo para la venta en su galería, dado que la situación de los seis agujeros no le convencía, pues percibía cierto desequilibrio en la composición. Le insinuó al artista, que para corregir tan fea disposición agujeril, pusiera un agujero más, con lo cual, el artista se puso de uñas, pues era sacrificar su arte por burdos intereses mercantiles.
Sin embargo, la compañera del idealista pintor no lo veía igual: el cuadro, con siete agujeros bien puestos iba a ser pagado muy bien, por lo cual, intentó convencerle, mediante buenas palabras, de que nada pasaba si le ponía un agujero más, ¿qué sacrificio era para él el coger un punzón y hacerle otro agujero? Ninguno. Total, la obra era una tomadura de... Una tomadura de dinero que les venía muy bien para pagar las facturas, siempre preocupantes para el común de los mortales y más si eres un bohemio. Pero el pintor estaba erre que erre, que él no podía traicionarse, venderse por un plato de lentejas y etcétera. Entonces, la mujer, ni corta ni perezosa, cogió un punzón y como siete pecados capitales, en el cuadro hubo siete agujeros. El hombre, horrorizado, lloró tamaña traición como si hubiera perdido Granada con su Alhambra y todo. No hay nada que más duela en el mundo a un falocentrista que sea una mujer la que penetre, contraviniendo el orden natural de las cosas.
Os confieso que mi mente de nueve años no pergeñó esta retorcida explicación con ínfulas sicoanalíticas que se me acaba de ocurrir. Pero no sé por qué, la pequeña subtrama de la serie que os he descrito se me quedó grabada en el sector que tiene mi cerebro para los recuerdos inútiles a conservar a largo plazo. De hecho, no me acuerdo de qué iba la serie en su conjunto ¿De un piloto de aviones, quizá? ¿De sus amigos? ¿De los pasajeros que montan en los aviones que él pilota?
No lo sé, el caso es que de todas las anécdotas que contaba la serie me quedé con la del pintor abstracto y su señora. Estos personajes eran dos representaciones de las dos variantes que tiene el género humano para conducirse por la vida. Lo más destacable de estas variantes es que el personaje que simbolizaba el pragmatismo era la mujer ¿O no? ¿Acaso es práctico juntarse con un bohemio?
Todo esto pensé yo mientras estaba viendo a los seres más prácticos y racionales de todo el universo televisivo: los CSI de las Vegas. No podía recordar si el episodio que estaba viendo en ese momento lo había visto antes ya o era la primera vez que lo veía. Habían matado a una rubia ¿Eso no había sucedido antes en algún episodio? En casi todos, me responde el cadáver de la rubia desde la mesa del forense. Creo que es hora de irme a la cama.
Sin duda, prefiero las series de antes. Podían ser más aburridas que las de ahora, pero algo te enseñaban. Al menos te dejaban algo para guardar en tu cerebro antes de dormirte viéndolas.
martes, mayo 08, 2007
lunes, mayo 07, 2007
Por todo el mundo es reconocido que estamos en un período de involución histórica, o si se prefiere, vivimos un período en que la minoría está disfrutando del éxito de la revolución conservadora de los 80, donde las fuerzas más derechistas de todos los gobiernos y estamentos sociales del mundo son las que dictan costumbres y proceder, haciendo incluso que las élites más progresistas de la sociedad se muevan al compás que marcan las fuerzas conservadoras de este mundo.
El período se inició justo a la caída del muro de Berlín, aunque hay gente que lo sitúa un poco antes, justo cuando Ronald Reagan obtuvo la presidencia de los Estados Unidos y Margaret Thatcher la de Inglaterra. La URSS se estaba carcomiendo por dentro y realmente no presentó nunca batalla a ambos gobiernos conservadores, y por eso, no puede decir nadie de ellos que fueron los artífices de la derrota del comunismo.
En cualquier caso, ahora la derecha campa a sus anchas y es la que dicta las normas que rigen a la sociedad global. ¿Cuánto durará esto? No lo sé. Todo empieza y todo acaba, pero el problema es cuándo acaba.
Qué cosas más curiosas tiene la historia: en los años 70, Nixon fue destituido y se instalaron en el poder gran parte de los dirigentes izquierdosos que de alguna manera se sentían herederos del mayo del 68. Todo apuntaba a que la izquierda iba a disfrutar de varias décadas de dominio histórico. Sin embargo, después de todo aquello,e l conservadurismo resurgió de sus cenizas para organizar la sociedad a su gusto. Hasta hoy.
¿Cuánto va a durar todo esto? No lo sé. Hay muchos profetas que llevan anunciando el cambio de régimen mucho tiempo, pero éste no se produce ni creo que se produzca en breve plazo, aunque le queden pocos telediarios a Bush. En fin.
Todos los gobiernos de todos los países han aplicado en mayor o menor medida recetas neoliberales. Sin embargo, aunque la mayoría de las veces estas recetas han sido nefastas para la gran mayoría de la población, han tenido la desfachatez de decir que ha sido por hacer políticas de izquierdas. Han logrado infundir el mito de que los mejores gestores son los de derecha, sin embargo, la gente se sigue muriendo de hambre y nunca ha sido tan grande la brecha entre ricos y pobres y todos los gobiernos de estos últimos tiempos, conservadores y progresistas, han gestionado a la manera neoliberal.
En fin, sólo queda esperar a que las mayorías se den cuenta de una vez por todas del fraude. Desde luego, no tomaremos conciencia viendo la televisión o leyendo el periódico. Quizá es tiempo de volver a los libros y al debate de ideas.
El período se inició justo a la caída del muro de Berlín, aunque hay gente que lo sitúa un poco antes, justo cuando Ronald Reagan obtuvo la presidencia de los Estados Unidos y Margaret Thatcher la de Inglaterra. La URSS se estaba carcomiendo por dentro y realmente no presentó nunca batalla a ambos gobiernos conservadores, y por eso, no puede decir nadie de ellos que fueron los artífices de la derrota del comunismo.
En cualquier caso, ahora la derecha campa a sus anchas y es la que dicta las normas que rigen a la sociedad global. ¿Cuánto durará esto? No lo sé. Todo empieza y todo acaba, pero el problema es cuándo acaba.
Qué cosas más curiosas tiene la historia: en los años 70, Nixon fue destituido y se instalaron en el poder gran parte de los dirigentes izquierdosos que de alguna manera se sentían herederos del mayo del 68. Todo apuntaba a que la izquierda iba a disfrutar de varias décadas de dominio histórico. Sin embargo, después de todo aquello,e l conservadurismo resurgió de sus cenizas para organizar la sociedad a su gusto. Hasta hoy.
¿Cuánto va a durar todo esto? No lo sé. Hay muchos profetas que llevan anunciando el cambio de régimen mucho tiempo, pero éste no se produce ni creo que se produzca en breve plazo, aunque le queden pocos telediarios a Bush. En fin.
Todos los gobiernos de todos los países han aplicado en mayor o menor medida recetas neoliberales. Sin embargo, aunque la mayoría de las veces estas recetas han sido nefastas para la gran mayoría de la población, han tenido la desfachatez de decir que ha sido por hacer políticas de izquierdas. Han logrado infundir el mito de que los mejores gestores son los de derecha, sin embargo, la gente se sigue muriendo de hambre y nunca ha sido tan grande la brecha entre ricos y pobres y todos los gobiernos de estos últimos tiempos, conservadores y progresistas, han gestionado a la manera neoliberal.
En fin, sólo queda esperar a que las mayorías se den cuenta de una vez por todas del fraude. Desde luego, no tomaremos conciencia viendo la televisión o leyendo el periódico. Quizá es tiempo de volver a los libros y al debate de ideas.
domingo, mayo 06, 2007
Cuando yo estaba a punto de acabar el instituto, hace la friolera de... ¡Trece años! Recuerdo que en mis ratos libres solía escuchar con mucho interés a un grupo español muy reivindicativo llamado Celtas Cortos. Es un grupo vallisoletano que ha tenido (y tiene) la saludable costumbre de ponerse en defensa de los más débiles, de cantar las cuarenta a los poderosos, aunque claro, en un concierto de ellos al que acudí en septiembre pasado, hartos ya de que no les hagan caso en sus protestas, dijeron, en los últimos coletazos del concierto, que iban a hablar de lo que les interesaba en esos momentos: sexo, sexo, sexo y sexo. Si es que no es tiempo de ponerse estupendos, hombre.
Me ponía en aquella época constantemente sus discos. En especial, había una canción cuyo estribillo decía:
"Bueno ya está bien, parad de una vez, nos tomáis el pelo, ¿pero qué os creéis?
Bueno ya está bien, parad de una vez, esta vez sabremos que hacer"
Contra lo que pueda parecer, era una canción alegre, con ritmo de polka, y lo que hacía era invitar al oyente a que dejara de creerse milongas.
Aquel entonces, el tiempo que yo escuchaba esas canciones, empezaban a pintar en bastos para nosotros, la juventud española de entonces y para los que nos siguieron: el gobierno socialista (nunca me cansaré de recordarlo) legalizaba por aquellos días las Empresas de Trabajo Temporal, creaba la figura del contrato en prácticas con sueldo miserable, y estipulaba diversas figuras de contratos temporales. Ese fue el embrión de la locura actual, la gran traición del partido socialista OBRERO a los propios obreros, convirtiendo a España en el país de la UE con mayor tasa de empleo temporal (concretamente, el 32%, siendo la media de nuestros vecinos del 10%).
Yo entonces no sabía las consecuencias que esas medidas iba a tener en mi vida. Inconsciente adolescencia. Tampoco sabía que el Estado, la empresa donde fundamentalmente iba a prestar mis servicios en el futuro, iba a ser la empresa donde con más desvergüenza se iba a aplicar el uso de la "externalización" de los servicios (subcontratación a otras empresas) y el uso de trabajadores temporales en el caso de contratarlos directamente. Hoy en día, si hacemos un cómputo total de todas sus partes, veremos que el estado es la empresa que más hace uso del trabajo precario y temporal.
Porque claro, mientras que los políticos en el poder (primero los socialistas y luego los populares) se rasgaban las vestiduras en público, demandando a las empresas privadas que no abusaran del contrato temporal y de la subcontratación, en el ejercicio de su mando, hacían (y hacen) justo lo que recomendaban que no hiciera el sector privado: contratos temporales a tutiplén y precarización a mansalva. En la Comunidad de Madrid, por poner un ejemplo, se está empezando a externalizar la gestión de los hospitales incluyendo la figura más visible del estado para el ciudadano: el auxiliar administrativo.
Nuestros políticos han hecho y hacen con las empresas privadas lo que se criticaba a los curas: "haced lo que yo digo, pero no lo que yo hago" Pero claro, lo hacen de cara a la galería. Para mí ésa es la demagogia más cruel e hipócrita.
Yo puedo servir de ejemplo: tuve tres contratos en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre para hacer la gran cantidad de papel moneda que se necesitaba para que el euro saliera a la calle. Pese al envejecimiento de la plantilla y las prontas jubilaciones, nos dieron la patada miserablemente a los que podíamos sustituir a los trabajadores más veteranos.A mí me dieron la patada después de un año y nueve meses. Nos habéis hecho el Euro y hemos cumplido con los plazos, de premio, a la puta calle. Hubo gente que les denunció. Ganaron, pero en vez de readmitirlos, como ponía la sentencia, la Casa de la Moneda se acogió al pago de la indemnización.
¿Qué es eso de hacer fijo a alguien por que lo decida un juez?
Tuve que ponerme a buscar trabajo y aparte de enviar currículos a miles de empresas privadas, hice varios exámenes para bolsas de trabajo de organismos del Estado. Aprobé uno para ser auxiliar administrativo en una Universidad madrileña. Allí estuve tres años divididos en cuatro contratos -el primer contrato, de seis meses; más que suficiente para comprobar mi aptitud para el puesto- Cuando ya estaba finalizando mi trabajo allí, en junio pasado, el gobierno sacó una ley en la cual "si un trabajador lleva como temporal más de 24 meses en una empresa, en el mismo puesto y con varios contratos encadenados, la empresa deberá pasarle a la condición de fijo en plantilla" A mí se me abrieron los cielos, pero claro, leyendo la ley en el BOE me salió la "letra pequeña": quedan excluidas de la aplicación de esta ley las administraciones públicas, venía a decir. A la calle otra vez.
Ahora estoy, otra vez de auxiliar administrativo, en un hospital público madrileño pero de gestión privada. El que empiezo el lunes es mi quinto contrato en nueve meses. A éstos también el primero les debería haber valido para evaluarme. Esta última institución ha sido la que más veces me ha mandado a la calle, a la acera donde están tirados los pañuelos de papel. Usar y tirar. Tal que yo.
Mientras, los sindicatos de todos estos sitios me han dicho más o menos lo mismo: "es que claro, que las circunstancias, es que los temporales sabéis a lo que venís, es que va contra la ley el que se os convierta en fijos..." Claro, esas leyes, que precarizan el empleo, que son injustas y que han permitido que España sea el reino de tócame Roque.
Escucho otra vez la vieja cinta:
"Bueno ya está bien, parad de una vez, nos tomáis el pelo, ¿pero qué os creéis?
Bueno ya está bien, parad de una vez, esta vez sabremos que hacer"
Con diecisiete años no sabía la que me venía encima. Me han intentado convencer muchas veces que no debía pensar en mis intereses particulares, que debería pensar más en los intereses del colectivo. Es verdad, no debo ser egoísta. Pero luego me hago las siguientes preguntas:
¿No son, acaso, los intereses colectivos, la suma de los intereses individuales? Si lucho contra mi precariedad ¿No estoy, acaso, luchando contra la precariedad de otros? He tenido ocasión de ver muchas vidas laborales por razones de trabajo. Me alarmó ver lo similares que eran a la mía, lo generalizadas que estaban la estafa y la marrullería.
Bueno, ya está bien. Parémoslo de una vez.
Me ponía en aquella época constantemente sus discos. En especial, había una canción cuyo estribillo decía:
"Bueno ya está bien, parad de una vez, nos tomáis el pelo, ¿pero qué os creéis?
Bueno ya está bien, parad de una vez, esta vez sabremos que hacer"
Contra lo que pueda parecer, era una canción alegre, con ritmo de polka, y lo que hacía era invitar al oyente a que dejara de creerse milongas.
Aquel entonces, el tiempo que yo escuchaba esas canciones, empezaban a pintar en bastos para nosotros, la juventud española de entonces y para los que nos siguieron: el gobierno socialista (nunca me cansaré de recordarlo) legalizaba por aquellos días las Empresas de Trabajo Temporal, creaba la figura del contrato en prácticas con sueldo miserable, y estipulaba diversas figuras de contratos temporales. Ese fue el embrión de la locura actual, la gran traición del partido socialista OBRERO a los propios obreros, convirtiendo a España en el país de la UE con mayor tasa de empleo temporal (concretamente, el 32%, siendo la media de nuestros vecinos del 10%).
Yo entonces no sabía las consecuencias que esas medidas iba a tener en mi vida. Inconsciente adolescencia. Tampoco sabía que el Estado, la empresa donde fundamentalmente iba a prestar mis servicios en el futuro, iba a ser la empresa donde con más desvergüenza se iba a aplicar el uso de la "externalización" de los servicios (subcontratación a otras empresas) y el uso de trabajadores temporales en el caso de contratarlos directamente. Hoy en día, si hacemos un cómputo total de todas sus partes, veremos que el estado es la empresa que más hace uso del trabajo precario y temporal.
Porque claro, mientras que los políticos en el poder (primero los socialistas y luego los populares) se rasgaban las vestiduras en público, demandando a las empresas privadas que no abusaran del contrato temporal y de la subcontratación, en el ejercicio de su mando, hacían (y hacen) justo lo que recomendaban que no hiciera el sector privado: contratos temporales a tutiplén y precarización a mansalva. En la Comunidad de Madrid, por poner un ejemplo, se está empezando a externalizar la gestión de los hospitales incluyendo la figura más visible del estado para el ciudadano: el auxiliar administrativo.
Nuestros políticos han hecho y hacen con las empresas privadas lo que se criticaba a los curas: "haced lo que yo digo, pero no lo que yo hago" Pero claro, lo hacen de cara a la galería. Para mí ésa es la demagogia más cruel e hipócrita.
Yo puedo servir de ejemplo: tuve tres contratos en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre para hacer la gran cantidad de papel moneda que se necesitaba para que el euro saliera a la calle. Pese al envejecimiento de la plantilla y las prontas jubilaciones, nos dieron la patada miserablemente a los que podíamos sustituir a los trabajadores más veteranos.A mí me dieron la patada después de un año y nueve meses. Nos habéis hecho el Euro y hemos cumplido con los plazos, de premio, a la puta calle. Hubo gente que les denunció. Ganaron, pero en vez de readmitirlos, como ponía la sentencia, la Casa de la Moneda se acogió al pago de la indemnización.
¿Qué es eso de hacer fijo a alguien por que lo decida un juez?
Tuve que ponerme a buscar trabajo y aparte de enviar currículos a miles de empresas privadas, hice varios exámenes para bolsas de trabajo de organismos del Estado. Aprobé uno para ser auxiliar administrativo en una Universidad madrileña. Allí estuve tres años divididos en cuatro contratos -el primer contrato, de seis meses; más que suficiente para comprobar mi aptitud para el puesto- Cuando ya estaba finalizando mi trabajo allí, en junio pasado, el gobierno sacó una ley en la cual "si un trabajador lleva como temporal más de 24 meses en una empresa, en el mismo puesto y con varios contratos encadenados, la empresa deberá pasarle a la condición de fijo en plantilla" A mí se me abrieron los cielos, pero claro, leyendo la ley en el BOE me salió la "letra pequeña": quedan excluidas de la aplicación de esta ley las administraciones públicas, venía a decir. A la calle otra vez.
Ahora estoy, otra vez de auxiliar administrativo, en un hospital público madrileño pero de gestión privada. El que empiezo el lunes es mi quinto contrato en nueve meses. A éstos también el primero les debería haber valido para evaluarme. Esta última institución ha sido la que más veces me ha mandado a la calle, a la acera donde están tirados los pañuelos de papel. Usar y tirar. Tal que yo.
Mientras, los sindicatos de todos estos sitios me han dicho más o menos lo mismo: "es que claro, que las circunstancias, es que los temporales sabéis a lo que venís, es que va contra la ley el que se os convierta en fijos..." Claro, esas leyes, que precarizan el empleo, que son injustas y que han permitido que España sea el reino de tócame Roque.
Escucho otra vez la vieja cinta:
"Bueno ya está bien, parad de una vez, nos tomáis el pelo, ¿pero qué os creéis?
Bueno ya está bien, parad de una vez, esta vez sabremos que hacer"
Con diecisiete años no sabía la que me venía encima. Me han intentado convencer muchas veces que no debía pensar en mis intereses particulares, que debería pensar más en los intereses del colectivo. Es verdad, no debo ser egoísta. Pero luego me hago las siguientes preguntas:
¿No son, acaso, los intereses colectivos, la suma de los intereses individuales? Si lucho contra mi precariedad ¿No estoy, acaso, luchando contra la precariedad de otros? He tenido ocasión de ver muchas vidas laborales por razones de trabajo. Me alarmó ver lo similares que eran a la mía, lo generalizadas que estaban la estafa y la marrullería.
Bueno, ya está bien. Parémoslo de una vez.
sábado, mayo 05, 2007
"En el pasado nuestros políticos nos ofrecían soñar con un mundo mejor. Hoy prometen protegernos de las pesadillas"
Os recomiendo que veáis el documental de la BBC "el poder de las pesadillas" Es muy esclarecedor. Habla, fundamentalmente, de cómo, mediante fantasías, se ha hecho con el poder y han manipulado a su antojo el poderoso movimiento neoconservador, ya sabéis, esa gentuza como Richard Perle, Paul Wolfowitz, Dick Cheney o Donald Rumsfield.
Estos individuos, guiados por el pensamiento de Leo Strauss, el cual considera importante la creación de mitos para que el pueblo no pierda el norte, así como del uso de la religión, han escrito la historia reciente. Curiosamente, la historia que con tanto denuedo quiso borrar Francis Fukuyama, otro influyente pensador neocon.
Lo malo es que esas fantasías -mentiras- que han propalado han tenido consecuencias funestas: la muerte de seiscientos mil iraquíes y no se sabe cuántos afganos. Este es el verdadero poder destructor de la mentira. La mentira se convierte en verdad cuando es capaz de modificar la realidad. La muerte de tantos iraquíes demuestra que la insidia puede ser física y moldear el mundo.
Sueño con que esa gente, todos ellos, vayan a la cárcel y sean deshonrados para siempre jamás por la historia -La misma que Fukuyama quiso eliminar- Pero sé que mi sueño jamás se podrá hacer realidad, porque la tramoya que han montado, la obra de teatro que han escrito, no están realizadas para que al final los verdaderos villanos paguen por sus crímenes.
Mención especial también merece los medios de desinformación que han servido de altavoz a sus mentiras. Las leyes protegen en su país la libertad de expresión. ¿Para cuándo unas leyes que protejan al ciudadano de las mentiras?
Os recomiendo que veáis el documental de la BBC "el poder de las pesadillas" Es muy esclarecedor. Habla, fundamentalmente, de cómo, mediante fantasías, se ha hecho con el poder y han manipulado a su antojo el poderoso movimiento neoconservador, ya sabéis, esa gentuza como Richard Perle, Paul Wolfowitz, Dick Cheney o Donald Rumsfield.
Estos individuos, guiados por el pensamiento de Leo Strauss, el cual considera importante la creación de mitos para que el pueblo no pierda el norte, así como del uso de la religión, han escrito la historia reciente. Curiosamente, la historia que con tanto denuedo quiso borrar Francis Fukuyama, otro influyente pensador neocon.
Lo malo es que esas fantasías -mentiras- que han propalado han tenido consecuencias funestas: la muerte de seiscientos mil iraquíes y no se sabe cuántos afganos. Este es el verdadero poder destructor de la mentira. La mentira se convierte en verdad cuando es capaz de modificar la realidad. La muerte de tantos iraquíes demuestra que la insidia puede ser física y moldear el mundo.
Sueño con que esa gente, todos ellos, vayan a la cárcel y sean deshonrados para siempre jamás por la historia -La misma que Fukuyama quiso eliminar- Pero sé que mi sueño jamás se podrá hacer realidad, porque la tramoya que han montado, la obra de teatro que han escrito, no están realizadas para que al final los verdaderos villanos paguen por sus crímenes.
Mención especial también merece los medios de desinformación que han servido de altavoz a sus mentiras. Las leyes protegen en su país la libertad de expresión. ¿Para cuándo unas leyes que protejan al ciudadano de las mentiras?
viernes, mayo 04, 2007
Me llama la atención lo preocupados que están periodistas y académicos sobre el excesivo uso del tuteo frente al usted. Hasta tal punto que alguno, cuando una cajera
nacida en algún país del otro lado del Atlántico le trató de usted, se enterneció casi hasta la lágrima, y se indignó muchísimo cuando dicha dependienta abandonó las buenas maneras americanas y se apuntó a la moda española del tuteo. Yo barrunto que lo que le pasa a nuestro hombre es que se está haciendo mayor y precisa de la reverencia que daba a sus mayores cuando él era el joven y el usted era la norma.
El problema del tuteo es que los límites no están claros. Si para alguien sirven, mis límites no son otros que la de razón de edad del interlocutor y el grado de familiaridad. Empleo el usted a discreción cuando alguien es notoriamente más mayor que yo y cuando trato con desconocidos, bien sea la teleoperadora que me ofrece un servicio, el camarero al que pido una cerveza o el mismísimo rey. Creo que debo usar el usted sólo por deferencia a ellos y porque no tengo otra forma de mostrar mi respeto. Cuando alguien al que he tratado de usted responde tuteándome, dependiendo del tono que emplee, me sentará mejor o peor. Quiero decir, si una persona es amable y su trato conmigo se desarrolla en los cauces de las buenas maneras, entonces, no consideraré que me falta el respeto por tutearme. En cambio, si alguien, además de tutearme, tiene actitud chulesca, chabacana o rayana con la grosería, me está matando cada vez que suelta por su bocaza un tú.
En España existe también la norma no escrita de tutear en determinados entornos laborales con compañeros y con jefes. Esto no lo veo mal, pues el uso del tuteo acentúa el sentimiento de camaradería y de trabajo en equipo. Además, tan rico como es el idioma español, hay muchas formas sutiles para mostrar respeto, pues no nos olvidemos que se puede ser muy respetuoso tuteando, y ser terriblemente grosero tratando de usted.
Por cierto, si alguno de mis lectores os sentís ofendidos por el uso del tú, ante todo, disculpad. Pero sabed que lo hago porque estas páginas donde entráis son en cierta manera mi casa, y en mi casa se trata de tú a los amigos. Espero que ningún hispanohablante de patria que no sea la mía no se haya sentido ofendido. Reitero: me gusta tratar con familiaridad a mis amigos.
Para terminar, hay un tuteo que me ofende de sobremanera: es el tuteo, por ejemplo, de todas esas compañías que se las dan de moderniquis. Hace poco, volé en una aerolínea de bajo coste, y me tocaba la moral el que constantemente recurriera al tú: en su página Web, en sus indicaciones de los asientos, en sus mensajes grabados... Tal muestra de familiaridad me provocó una dentera que creo que dentro de poco voy a tener que acudir al dentista por mis piezas desprovistas de esmalte dental. Si tú, línea aérea, me quieres tratar como si fueras mi amigo, no me cobres el refresco a dos con cincuenta y el bocadillo a algo más, que yo no dejo que mis amigos salgan con hambre de mi casa. Igual digo a los bancos: si me cobras abusivamente por cualquier servicio que me das, si me tienes esclavizado por cuarenta años con la hipoteca, al menos ten la deferencia de tratarme con el debido respeto en tus anuncios y folletos. Igual digo a tu personal.
En fin, que son bastantes las dudas que generan el tú y el usted.
Buenas tardes tengan ustedes. Que lo paséis muy bien, amigos.
nacida en algún país del otro lado del Atlántico le trató de usted, se enterneció casi hasta la lágrima, y se indignó muchísimo cuando dicha dependienta abandonó las buenas maneras americanas y se apuntó a la moda española del tuteo. Yo barrunto que lo que le pasa a nuestro hombre es que se está haciendo mayor y precisa de la reverencia que daba a sus mayores cuando él era el joven y el usted era la norma.
El problema del tuteo es que los límites no están claros. Si para alguien sirven, mis límites no son otros que la de razón de edad del interlocutor y el grado de familiaridad. Empleo el usted a discreción cuando alguien es notoriamente más mayor que yo y cuando trato con desconocidos, bien sea la teleoperadora que me ofrece un servicio, el camarero al que pido una cerveza o el mismísimo rey. Creo que debo usar el usted sólo por deferencia a ellos y porque no tengo otra forma de mostrar mi respeto. Cuando alguien al que he tratado de usted responde tuteándome, dependiendo del tono que emplee, me sentará mejor o peor. Quiero decir, si una persona es amable y su trato conmigo se desarrolla en los cauces de las buenas maneras, entonces, no consideraré que me falta el respeto por tutearme. En cambio, si alguien, además de tutearme, tiene actitud chulesca, chabacana o rayana con la grosería, me está matando cada vez que suelta por su bocaza un tú.
En España existe también la norma no escrita de tutear en determinados entornos laborales con compañeros y con jefes. Esto no lo veo mal, pues el uso del tuteo acentúa el sentimiento de camaradería y de trabajo en equipo. Además, tan rico como es el idioma español, hay muchas formas sutiles para mostrar respeto, pues no nos olvidemos que se puede ser muy respetuoso tuteando, y ser terriblemente grosero tratando de usted.
Por cierto, si alguno de mis lectores os sentís ofendidos por el uso del tú, ante todo, disculpad. Pero sabed que lo hago porque estas páginas donde entráis son en cierta manera mi casa, y en mi casa se trata de tú a los amigos. Espero que ningún hispanohablante de patria que no sea la mía no se haya sentido ofendido. Reitero: me gusta tratar con familiaridad a mis amigos.
Para terminar, hay un tuteo que me ofende de sobremanera: es el tuteo, por ejemplo, de todas esas compañías que se las dan de moderniquis. Hace poco, volé en una aerolínea de bajo coste, y me tocaba la moral el que constantemente recurriera al tú: en su página Web, en sus indicaciones de los asientos, en sus mensajes grabados... Tal muestra de familiaridad me provocó una dentera que creo que dentro de poco voy a tener que acudir al dentista por mis piezas desprovistas de esmalte dental. Si tú, línea aérea, me quieres tratar como si fueras mi amigo, no me cobres el refresco a dos con cincuenta y el bocadillo a algo más, que yo no dejo que mis amigos salgan con hambre de mi casa. Igual digo a los bancos: si me cobras abusivamente por cualquier servicio que me das, si me tienes esclavizado por cuarenta años con la hipoteca, al menos ten la deferencia de tratarme con el debido respeto en tus anuncios y folletos. Igual digo a tu personal.
En fin, que son bastantes las dudas que generan el tú y el usted.
Buenas tardes tengan ustedes. Que lo paséis muy bien, amigos.
jueves, mayo 03, 2007
¡Qué poco tenía de poeta en su figura Don Antonio Machado! Era fuertote, grande y con desaliño en el vestir. No sé por qué, cuando viene a la mente la figura de un poeta, se piensa en alguien delgado, con ropa elegante y con el pelo abundante y alborotado . Tal vez sea porque esa esa es la imagen de Don Gustavo Adolfo Bécquer. Don Antonio no dejaba de ser en eso un poeta atípico. En eso y en muchas otras cosas.
Porque claro, imaginamos la poesía muy enrevesada y difícil, y la de Machado es cristalina y sin dobleces. Imaginamos que los poetas hablan un español extraño, y Don Antonio hace llano su lenguaje poético.
Tal vez por su llaneza, algunos críticos le han despreciado. Como en demasiadas cosas de esta vida, se desprecia lo sencillo frente a lo complicado, cuando es lo primero lo más difícil de conseguir. Nos perdemos en las sendas de la exuberancia donde es difícil andar, cuando lo verdaderamente placentero es el camino despejado donde se puede pasear relajadamente. A nuestro poeta le gustaba el caminar y tal vez por eso en sus poemas hay muchos, muchos caminos. Es poesía de andar, pero no por casa.
¿quién osa el despreciarlo? El que no entiende. El que lee y no comprende nada y cree que por eso lo leído y no comprendido es materia sublime que no está para sus ojos, pero como quiere ser uno de los sublimes que sí la entienden, hace como que sabe sin tener idea de nada: quiere ser sublime como un cualquiera. Como la famosa obra de Cervantes, el retablo de las maravillas, a su vez inspirada en la tradición, "quien no pueda ver el retablo es que tiene sangre de converso" Esta gente lee poesía y no entiende ni papa. Pero antes muertos a que les llamen conversos. Dirán que es buena, aunque no sepan por qué.
Machado, como aparece claro a todo el que quiera leer es maldito. ¿Cómo osas poeta, de escribir con llaneza? Entonces, no eres poeta, eres otra cosa. Te entendemos demasiado bien, no eres digno de estar en nuestra casa, pues tus palabras nos suenan demasiado. No has escrito para la élite, que somos nosotros. Fuera del paraíso del Parnaso.
Pero al niño que fui no le engañan: leí con ocho años un poema de Machado que me puso los pelos de punta: "madrugada parda y fría.." Sabía que el poeta me comprendía y eso me gustaba. Yo comprendía lo que me decía. Desde entonces, nunca le he olvidado.
Don Antonio, gracias por recordarnos que lo que importa no son los eventos consuetudinarios; lo que importa es lo que pasa en la calle.
Porque claro, imaginamos la poesía muy enrevesada y difícil, y la de Machado es cristalina y sin dobleces. Imaginamos que los poetas hablan un español extraño, y Don Antonio hace llano su lenguaje poético.
Tal vez por su llaneza, algunos críticos le han despreciado. Como en demasiadas cosas de esta vida, se desprecia lo sencillo frente a lo complicado, cuando es lo primero lo más difícil de conseguir. Nos perdemos en las sendas de la exuberancia donde es difícil andar, cuando lo verdaderamente placentero es el camino despejado donde se puede pasear relajadamente. A nuestro poeta le gustaba el caminar y tal vez por eso en sus poemas hay muchos, muchos caminos. Es poesía de andar, pero no por casa.
¿quién osa el despreciarlo? El que no entiende. El que lee y no comprende nada y cree que por eso lo leído y no comprendido es materia sublime que no está para sus ojos, pero como quiere ser uno de los sublimes que sí la entienden, hace como que sabe sin tener idea de nada: quiere ser sublime como un cualquiera. Como la famosa obra de Cervantes, el retablo de las maravillas, a su vez inspirada en la tradición, "quien no pueda ver el retablo es que tiene sangre de converso" Esta gente lee poesía y no entiende ni papa. Pero antes muertos a que les llamen conversos. Dirán que es buena, aunque no sepan por qué.
Machado, como aparece claro a todo el que quiera leer es maldito. ¿Cómo osas poeta, de escribir con llaneza? Entonces, no eres poeta, eres otra cosa. Te entendemos demasiado bien, no eres digno de estar en nuestra casa, pues tus palabras nos suenan demasiado. No has escrito para la élite, que somos nosotros. Fuera del paraíso del Parnaso.
Pero al niño que fui no le engañan: leí con ocho años un poema de Machado que me puso los pelos de punta: "madrugada parda y fría.." Sabía que el poeta me comprendía y eso me gustaba. Yo comprendía lo que me decía. Desde entonces, nunca le he olvidado.
Don Antonio, gracias por recordarnos que lo que importa no son los eventos consuetudinarios; lo que importa es lo que pasa en la calle.
miércoles, mayo 02, 2007

¿Por qué les gustarán tanto a los modistas los insectos palo? ¿Por qué les gustará que las chicas se parezcan a ellos? Veo en Internet una página que te ofrece las máximas facilidades para la cría de insectos palos. Podrían contactar con dicha página y dejar de experimentar con seres humanos. Podrían hacer sus creaciones a escala y con un poco de domesticación, hacer que fueran verdaderos insectos palos los que desfilasen.
Para parecer insectos palo las jóvenes recurren a todo tipo de prácticas insanas, desde fumar hasta el vómito de lo comido. Los insectos palo no tienen que recurrir a tales cosas para aparecer al mundo esbeltos.
A los hombres no nos gustan mucho los insectos palo frente a otras especies; debe ser porque el macho sólo mide de 45 a 65 mm frente a los 85 mm que puede alcanzar la hembra. A los hombres no nos gusta que los machos sean más pequeños que las hembras. Son los posos que han dejado en nosotros el machismo cavernario. No obstante, no es machista pedir que las mujeres no sean insectos palo.
A las mujeres no les gustan tampoco los insectos palo. Sin embargo, se resignan y aceptan la servidumbre del hambre que a muchas les dejarán con menos peso que un insecto.
Nuestras insectos palo humanas suelen ser también más grandes que muchos hombres: todas rondan el metro ochenta, pero como les imponen medidas de mujeres de metro sesenta, 90-60-90, asemejan más a una escoba que a la Venus de Milo. Dicen que la curvilínea Marilyn Monroe tenía dichas medidas de pecho, cintura y cadera, pero también sé que la rubia actriz medía un metro sesenta y cinco, y digamos que esas medidas estaban muy bien para su estatura. Lástima que nunca hubiera podido ser modelo según los patrones de hoy: sus gorduras eran más propias para estar en un zaguán bebiendo vino que en una pasarela.
Muchos dicen que la culpa del canon de belleza del palo se impusiera fue de los modistos de grandes firmas, a los que no me consta que les una la afición por la entomología y las mujeres. Tal vez se fijaron puntualmente en los insectos palo porque cambian el aspecto según donde estén, y a ellos les gusta que las chicas cambien también con frecuencia de vestido según donde estén. Además, es la chica la que se debe adoptar al vestido (al cambio) y no al revés, porque en esto de la moda, como en todo en esta vida, hay cosas que se valoran más que a los propios seres humanos.
Mientras, los hombres echamos de menos mujeres hechas de jarro, de guitarra y de jamón. De pata negra a poder ser. Las mujeres palo y los insectos palo se alimentan de vegetales, fundamentalmente. Será difícil invitarles a un jarro en nuestro zaguán.
sábado, abril 28, 2007
Vivimos tiempos en los que se hacen cosas muy raras en nombre de la libertad.
Si no reflexionamos mucho, el hombre cuando piensa en libertad piensa que consiste en hacer lo que le venga en gana. Claro, ese concepto podría abarcar muchas cosas: libertad para leer, estudiar, pensar, reflexionar, decidir... Pero también libertad para asesinar, para esclavizar, para violar... Que ésos también son ejercicios que se pueden hacer haciendo uso de tu libre albedrío.
Lo digo porque últimamente se emplea el término libertad para hacer estas cosas: se quiere libertad de horarios y de salarios para tener esclavos; en nombre de la libertad se invaden países y se masacran pueblos, con torturas y violaciones a mansalva; en su nombre se da rienda suelta a la avaricia más corrupta, dado que nunca los ricos han sido tan ricos como ahora y los pueblos están muriéndose de hambre.
Pero estos últimos son los conceptos que nuestros poderosos quieren. No entienden que libertad es, sobre todo y ante todas las cosas, que los hombres tengamos agua y comida; que los pueblos tengamos salud y educación pública; que tengamos un techo donde refugiarnos; que los hombres tengamos libre acceso a la información para que pensemos con la verdad como instrumento y no con la mentira.
En el fondo es verdad: libertad es hacer lo que nos venga en gana. Pero para eso necesitamos primero estar comidos y bebidos; estar sanos física y mentalmente; que tengamos un lecho donde dormir; que el trabajo no nos ocupe todo nuestro tiempo y no sea penoso; en definitiva, un hombre libre es aquél que, basándonos en la pirámide de Maslow, tiene los tres primeros niveles de la pirámide satisfechos. Es evidente que el neoliberalismo en modo alguno satisface las necesidades de la gran mayoría de la humanidad, luego el neoliberalismo, pese a llevarlo en la raíz de la palabra, un sistema que hace de todo menos hacer a los hombres LIBRES; el neoliberalismo es otra dictadura más y el alma máter de todas las dictaduras actuales.
La libertad de un hombre empieza donde termina la libertad de otro, dice el aforismo.
Ahora lo que se está haciendo con mentiras, con dinero y con armas es invadir la libertad de los hombres, es matar la libertad de la inmensa mayoría.
Es un tiempo de abolir leyes porque "restringen la libertad." Recordad que las leyes se hicieron, entre otras cosas, para preservar la libertad de los más débiles sobre los más fuertes. Se legisló para evitar el abuso. Sin leyes, paradójicamente, se "legitima" el abuso. Que no os vendan jamás que abolir una ley puede daros más libertad. Os están engañando, el eliminar una ley o restringirla puede hacernos más esclavos.
Viva la libertad, la auténtica. Esa que no nos venden.
Si no reflexionamos mucho, el hombre cuando piensa en libertad piensa que consiste en hacer lo que le venga en gana. Claro, ese concepto podría abarcar muchas cosas: libertad para leer, estudiar, pensar, reflexionar, decidir... Pero también libertad para asesinar, para esclavizar, para violar... Que ésos también son ejercicios que se pueden hacer haciendo uso de tu libre albedrío.
Lo digo porque últimamente se emplea el término libertad para hacer estas cosas: se quiere libertad de horarios y de salarios para tener esclavos; en nombre de la libertad se invaden países y se masacran pueblos, con torturas y violaciones a mansalva; en su nombre se da rienda suelta a la avaricia más corrupta, dado que nunca los ricos han sido tan ricos como ahora y los pueblos están muriéndose de hambre.
Pero estos últimos son los conceptos que nuestros poderosos quieren. No entienden que libertad es, sobre todo y ante todas las cosas, que los hombres tengamos agua y comida; que los pueblos tengamos salud y educación pública; que tengamos un techo donde refugiarnos; que los hombres tengamos libre acceso a la información para que pensemos con la verdad como instrumento y no con la mentira.
En el fondo es verdad: libertad es hacer lo que nos venga en gana. Pero para eso necesitamos primero estar comidos y bebidos; estar sanos física y mentalmente; que tengamos un lecho donde dormir; que el trabajo no nos ocupe todo nuestro tiempo y no sea penoso; en definitiva, un hombre libre es aquél que, basándonos en la pirámide de Maslow, tiene los tres primeros niveles de la pirámide satisfechos. Es evidente que el neoliberalismo en modo alguno satisface las necesidades de la gran mayoría de la humanidad, luego el neoliberalismo, pese a llevarlo en la raíz de la palabra, un sistema que hace de todo menos hacer a los hombres LIBRES; el neoliberalismo es otra dictadura más y el alma máter de todas las dictaduras actuales.
La libertad de un hombre empieza donde termina la libertad de otro, dice el aforismo.
Ahora lo que se está haciendo con mentiras, con dinero y con armas es invadir la libertad de los hombres, es matar la libertad de la inmensa mayoría.
Es un tiempo de abolir leyes porque "restringen la libertad." Recordad que las leyes se hicieron, entre otras cosas, para preservar la libertad de los más débiles sobre los más fuertes. Se legisló para evitar el abuso. Sin leyes, paradójicamente, se "legitima" el abuso. Que no os vendan jamás que abolir una ley puede daros más libertad. Os están engañando, el eliminar una ley o restringirla puede hacernos más esclavos.
Viva la libertad, la auténtica. Esa que no nos venden.
viernes, abril 27, 2007
Hay muchas razones por las que quiero ser profesor, pero una sobresale sobre todas las demás: en España ahora se habla de fracaso en la educación de nuestros jóvenes por culpa de la dejación que ha hecho la sociedad en una cosa tan fundamental. Los jóvenes de hoy, dicen, hacen cosas que jamás han hecho antes. Sin embargo, conozco a muchos chavales y creo que no son, ni de lejos, esos brutos que nos pintan los medios de comunicación; cierto es que siempre habrá algún descerebrado que haga una estupidez como la de grabar con un móvil una agresión a un compañero, pero también es verdad que si nadie de una generación precedente a ésta ha grabado bestialidades en los móviles ha sido, simplemente, porque éstos no existían. Ahora, agresiones, todas las imaginables. A manta. No le podemos reprochar nada a nuestros retoños.
Tampoco es cierto que los que están en el gremio al que quiero pertenecer sean todas personas cercanas a la santidad, tocados de un humanismo redentor que salvará a la humanidad de la barbarie. Los hay mejores y los hay peores. Y perdonadme si peco de egocéntrico, pero creo que hubiera obtenido mejores resultados académicos si hubiera tenido una muestra de apoyo más o de cercanía por parte de los que me dieron clase. Hace poco volví a ver a un profesor que tuve en la Escuela y no se acordaba de quién era yo. No hay peor forma de mostrarle a uno su insignificancia, aunque sé que en la vida profesional de un docente cualquiera pasan miles de personas y es muy difícil acordarse de todos. Pero qué demonios, cómo duele que alguien al que recordarás mientras vivas no se acuerde de ti.
Como veis, también soy crítico con los que me han enseñado, precisamente porque la huella dejada en mí ha sido imborrable. Son muchas más las cosas buenas que malas las que me han transmitido los profesores. Por eso, la razón fundamental por la que quiero ser profesor es precisamente por ese respeto y cariño que llegan a tener los alumnos con el paso de los años hacia sus docentes y sobre todo, me motiva muchísimo el colaborar en la enseñanza de mi país para mejorarla. en este tema, no quiero ver el toro desde la barrera. Quiero participar activamente en la formación de las nuevas generaciones.
y debo conseguirlo.
Tampoco es cierto que los que están en el gremio al que quiero pertenecer sean todas personas cercanas a la santidad, tocados de un humanismo redentor que salvará a la humanidad de la barbarie. Los hay mejores y los hay peores. Y perdonadme si peco de egocéntrico, pero creo que hubiera obtenido mejores resultados académicos si hubiera tenido una muestra de apoyo más o de cercanía por parte de los que me dieron clase. Hace poco volví a ver a un profesor que tuve en la Escuela y no se acordaba de quién era yo. No hay peor forma de mostrarle a uno su insignificancia, aunque sé que en la vida profesional de un docente cualquiera pasan miles de personas y es muy difícil acordarse de todos. Pero qué demonios, cómo duele que alguien al que recordarás mientras vivas no se acuerde de ti.
Como veis, también soy crítico con los que me han enseñado, precisamente porque la huella dejada en mí ha sido imborrable. Son muchas más las cosas buenas que malas las que me han transmitido los profesores. Por eso, la razón fundamental por la que quiero ser profesor es precisamente por ese respeto y cariño que llegan a tener los alumnos con el paso de los años hacia sus docentes y sobre todo, me motiva muchísimo el colaborar en la enseñanza de mi país para mejorarla. en este tema, no quiero ver el toro desde la barrera. Quiero participar activamente en la formación de las nuevas generaciones.
y debo conseguirlo.
jueves, abril 26, 2007
No se deben hacer caso de las ideas preconcebidas: nunca vi una película de Bergman porque siempre me lo han presentado como un director complicado y difícil de entender; yo no es que tenga las entendederas muy bien, y menos ahora que me levanto temprano y tengo que preparar las oposiciones, pero el otro día nos pusimos a ver mi chica y yo "el séptimo sello" y la verdad, nos gustó bastante; hasta creo que la entendimos y todo.
Además, mi mujer y yo asumimos las posturas del caballero protagonista y su escudero: ella es el escudero, porque no cree en Dios ni en el más allá y piensa que a este mundo se viene a pasarlo bien; mientras, yo asumo la visión del mundo del caballero, es decir, me atormenta la posibilidad que después de todo, no haya nada. A mí, como a él, me obsesiona la idea de lo absurdo que sería la vida si después de la muerte no continuase de algún modo. Creo que ambos con su presencia en pantalla resolvían más dudas que mil congresos de metafísica.
Jolines, si tan difícil no debe ser el cine de Bergman. Hubo secuencias en las que nos reímos y todo, y eso contrasta con la imagen que se tiene de los suecos en general y de Bergman en particular, me refiero al tópico de que son gente seria a más no poder y con ganas de suicidarse. A mí sólo me entran ganas de suicidarme cuando tengo que montar un mueble de IKEA, firma sueca, por cierto. A lo mejor hay una causa directa entre los suicidios y el bricolaje que Ikea nos obliga a hacer a los manazas, no lo sé ¡Es realmente difícil montar sus muebles, pese a la sencillez de diseño de la que presumen!
Sin embargo, Bergman, por lo que yo vi en esta película, opera en sentido contrario al de la multinacional del mueble: poseedor de una cabeza bien amueblada, nos ofrece un conjunto muy bello perfectamente montado formado por piezas que son muy complicadas para el profano del "bricolaje" filosófico.
Hay algún loco que fomenta la creencia de Bergman es el responsable intelectual de la elevada tasa de suicidios en Suecia, por los temas que siempre trató. No estoy de acuerdo.
Me he comprado un armario en Ikea y mira tú por donde, cuando estaba desembalándolo, me he dado cuenta de que tenía que escribir esta entrada para deciros que, contra lo que normalmente se cree, el pensar sobre la vida no tiene por qué ponerle a uno triste, pero el montar un mueble de ikea por un manazas sí que puede conducir, desde la desesperación, a la destrucción y a la nada.
He dicho.
Además, mi mujer y yo asumimos las posturas del caballero protagonista y su escudero: ella es el escudero, porque no cree en Dios ni en el más allá y piensa que a este mundo se viene a pasarlo bien; mientras, yo asumo la visión del mundo del caballero, es decir, me atormenta la posibilidad que después de todo, no haya nada. A mí, como a él, me obsesiona la idea de lo absurdo que sería la vida si después de la muerte no continuase de algún modo. Creo que ambos con su presencia en pantalla resolvían más dudas que mil congresos de metafísica.
Jolines, si tan difícil no debe ser el cine de Bergman. Hubo secuencias en las que nos reímos y todo, y eso contrasta con la imagen que se tiene de los suecos en general y de Bergman en particular, me refiero al tópico de que son gente seria a más no poder y con ganas de suicidarse. A mí sólo me entran ganas de suicidarme cuando tengo que montar un mueble de IKEA, firma sueca, por cierto. A lo mejor hay una causa directa entre los suicidios y el bricolaje que Ikea nos obliga a hacer a los manazas, no lo sé ¡Es realmente difícil montar sus muebles, pese a la sencillez de diseño de la que presumen!
Sin embargo, Bergman, por lo que yo vi en esta película, opera en sentido contrario al de la multinacional del mueble: poseedor de una cabeza bien amueblada, nos ofrece un conjunto muy bello perfectamente montado formado por piezas que son muy complicadas para el profano del "bricolaje" filosófico.
Hay algún loco que fomenta la creencia de Bergman es el responsable intelectual de la elevada tasa de suicidios en Suecia, por los temas que siempre trató. No estoy de acuerdo.
Me he comprado un armario en Ikea y mira tú por donde, cuando estaba desembalándolo, me he dado cuenta de que tenía que escribir esta entrada para deciros que, contra lo que normalmente se cree, el pensar sobre la vida no tiene por qué ponerle a uno triste, pero el montar un mueble de ikea por un manazas sí que puede conducir, desde la desesperación, a la destrucción y a la nada.
He dicho.
Etiquetas:
la cabeza amueblada de los suecos
miércoles, abril 25, 2007
Menos mal que el niño que todavía está latente en mí todavía tiene ilusiones. Menos mal que cuando abro los periódicos gratuitos, todavía me muestran noticias que me hacen soñar: han descubierto un planeta a 20,5 años-luz de la Tierra que gira en torno a una estrella enana roja que puede ser apto para la vida porque según los científicos, la temperatura del planeta y su composición es muy similar al del nuestro.
Sería maravilloso que el planeta fuera un gran mar con algo de tierra envuelto de oxígeno y que nosotros pudiéramos ir allí acompañados de todo tipo de plantas y animales para empezar desde cero un mundo a imagen y semejanza del nuestro.
Me acuerdo que hace tiempo soñé que los hombres habían logrado colonizar otro planeta y allí que me iba con mi familia, a hacer nuestro hogar. El planeta se presentaba a mis ojos color arena, debe ser que no les había dado tiempo a llenarlo de plantas. Recuerdo, que el gobernador de la ciudad donde íbamos a vivir nos recibió y nos mostró las cosas más emblemáticas de la ciudad. Entre ellas, nos enseñó una planta de producción de SEAT Ibiza, qué cosa más absurda. Espero que los montaran con motores que no fueran con combustible venenoso, como aquí, porque ya que hemos contaminado una atmósfera, ¿para qué contaminar dos?
Cuando me levanté tenía una enorme sensación de placidez por ese futurista sueño. Pocas veces me he despertado tan feliz como entonces. Qué bonita es la esperanza.
Ahora, con esa noticia en el periódico, me he acordado de ese maravilloso sueño, y parece que está un poco más cerca de hacerse realidad, aunque sólo un poquito, porque medios para ir allí no tenemos ninguno. 20, 5 años luz es una distancia muy grande para recorrerla en cohete; necesitaríamos algo parecido a los tele transportadores de Star Treck (creo que unos científicos andan en ello, sin resultados a la vista) Por otro lado, creo que no tenemos todavía los suficientes conicimientos para el cuidado de las plantas y los animales. Si la selva amazónica es esquilmada y los animales se extinguen sin remedio, ¿cómo vamos a ser capaces de montar un ecosistema a partir de cero sino somos capaces de restaurar el nuestro?
Cabe la posibilidad también de que allí tengamos toda clase de seres vivos, pero creo que esa perspectiva no me agrada. Con lo sádicos que somos los seres humanos, no pararíamos hasta aniquilar toda la vida existente. Ya se sabe que a nosotros, los homo sapiens, todo bicho que no sea mamífero, peludo y con ojos grandes nos produce un deseo irrefrenable de matarlo. Muchos dirán que los loros son una excepción ¿Pero quién no ha querido matar a un loro especialmente impertinente?
Ese mundo debe estar vacío porque yo no puedo responder del instinto asesino de mi especie. Por supuesto, tampoco debe haber seres con una inteligencia similar a la nuestra, porque tal y como están las cosas hoy en día, ya nos apañaríamos para "neoliberalizar" sus derechos y hacerles nuestros esclavos, que no son otra cosa que la figura contractual más rentable que un amo haya inventado nunca. A lo mejor tienen suerte y con sus gérmenes nos matan, pero con el malhumorados que son los nuestros, fortalecidos además que están por nuestros propios antibióticos, es probable que entren en acción antes que los suyos.
Espero, si logramos hacer un viaje a ese mundo, que esté vacío, porque si está lleno...
...Que Dios pille confesados a esos pobres extraterrestres.
Sería maravilloso que el planeta fuera un gran mar con algo de tierra envuelto de oxígeno y que nosotros pudiéramos ir allí acompañados de todo tipo de plantas y animales para empezar desde cero un mundo a imagen y semejanza del nuestro.
Me acuerdo que hace tiempo soñé que los hombres habían logrado colonizar otro planeta y allí que me iba con mi familia, a hacer nuestro hogar. El planeta se presentaba a mis ojos color arena, debe ser que no les había dado tiempo a llenarlo de plantas. Recuerdo, que el gobernador de la ciudad donde íbamos a vivir nos recibió y nos mostró las cosas más emblemáticas de la ciudad. Entre ellas, nos enseñó una planta de producción de SEAT Ibiza, qué cosa más absurda. Espero que los montaran con motores que no fueran con combustible venenoso, como aquí, porque ya que hemos contaminado una atmósfera, ¿para qué contaminar dos?
Cuando me levanté tenía una enorme sensación de placidez por ese futurista sueño. Pocas veces me he despertado tan feliz como entonces. Qué bonita es la esperanza.
Ahora, con esa noticia en el periódico, me he acordado de ese maravilloso sueño, y parece que está un poco más cerca de hacerse realidad, aunque sólo un poquito, porque medios para ir allí no tenemos ninguno. 20, 5 años luz es una distancia muy grande para recorrerla en cohete; necesitaríamos algo parecido a los tele transportadores de Star Treck (creo que unos científicos andan en ello, sin resultados a la vista) Por otro lado, creo que no tenemos todavía los suficientes conicimientos para el cuidado de las plantas y los animales. Si la selva amazónica es esquilmada y los animales se extinguen sin remedio, ¿cómo vamos a ser capaces de montar un ecosistema a partir de cero sino somos capaces de restaurar el nuestro?
Cabe la posibilidad también de que allí tengamos toda clase de seres vivos, pero creo que esa perspectiva no me agrada. Con lo sádicos que somos los seres humanos, no pararíamos hasta aniquilar toda la vida existente. Ya se sabe que a nosotros, los homo sapiens, todo bicho que no sea mamífero, peludo y con ojos grandes nos produce un deseo irrefrenable de matarlo. Muchos dirán que los loros son una excepción ¿Pero quién no ha querido matar a un loro especialmente impertinente?
Ese mundo debe estar vacío porque yo no puedo responder del instinto asesino de mi especie. Por supuesto, tampoco debe haber seres con una inteligencia similar a la nuestra, porque tal y como están las cosas hoy en día, ya nos apañaríamos para "neoliberalizar" sus derechos y hacerles nuestros esclavos, que no son otra cosa que la figura contractual más rentable que un amo haya inventado nunca. A lo mejor tienen suerte y con sus gérmenes nos matan, pero con el malhumorados que son los nuestros, fortalecidos además que están por nuestros propios antibióticos, es probable que entren en acción antes que los suyos.
Espero, si logramos hacer un viaje a ese mundo, que esté vacío, porque si está lleno...
...Que Dios pille confesados a esos pobres extraterrestres.
martes, abril 24, 2007
Llego a mi nuevo curro, y me dice un compañero de otra compañera: "No te fíes de ésta, es un bicho, más mala que un pinchazo en un ojo."
Me dejó en un mar de dudas, porque no sabía si del que no me debería fiar era de él, dado que las personas que de entrada hablan mal de otras son de muy poco fiar.
Voy a estar poco tiempo en este nuevo curro, como viene a ser mi costumbre últimamente; creo que no voy a tener el ambiente laboral más idóneo. Espero que no me lleve ninguna cornada, aunque veo difícil que no me la den.
La experiencia que todos tenemos de una persona que habla mal de otra es que, finalmente, acaba hablando mal de ti frente a terceros. Me he encontrado con muy pocos casos que no haya constatado que haya sido así, y en los que no lo he podido comprobar ha sido porque no he investigado lo suficiente.
Encima, no sé a qué atenerme: será malo el que habla mal de la otra, la otra o ambos. ¿O me harán malo a mí?
Decía un amigo que no se puede caer bien a todo el mundo y que no nos debemos atormentar si mal caemos a la gente. Cuando dejas de atormentarte por no caer bien a la gente es cuando definitivamente has abandonado el adolescente que eras y que de vez en cuando salía, curiosamente para recordarte que alguna vez fuiste un niño en busca de aprobación.
Normalmente, los mecanismo de defensa suelen ser las causas de las agresiones, no descubro nada nuevo. Las malas ideas que contaminan los ambientes laborales son casi todas mecanismos de defensa.
Por un lado, lamento que este trabajo vaya a durar poco, porque se presenta una oportunidad de aprender a manejarme en este tipo de situaciones. Todavía no he conseguido salir airoso del todo de este tipo de conflictos. Por otro lado, sospecho que tiene que haber sitios mejores en donde trabajar. Seguiré buscando, qué remedio.
Estoy atravesando un río de bilis que en su crecida amenaza con llevarme corriente abajo ¡Qué horror, con lo mal que me sienta el verde!
Me dejó en un mar de dudas, porque no sabía si del que no me debería fiar era de él, dado que las personas que de entrada hablan mal de otras son de muy poco fiar.
Voy a estar poco tiempo en este nuevo curro, como viene a ser mi costumbre últimamente; creo que no voy a tener el ambiente laboral más idóneo. Espero que no me lleve ninguna cornada, aunque veo difícil que no me la den.
La experiencia que todos tenemos de una persona que habla mal de otra es que, finalmente, acaba hablando mal de ti frente a terceros. Me he encontrado con muy pocos casos que no haya constatado que haya sido así, y en los que no lo he podido comprobar ha sido porque no he investigado lo suficiente.
Encima, no sé a qué atenerme: será malo el que habla mal de la otra, la otra o ambos. ¿O me harán malo a mí?
Decía un amigo que no se puede caer bien a todo el mundo y que no nos debemos atormentar si mal caemos a la gente. Cuando dejas de atormentarte por no caer bien a la gente es cuando definitivamente has abandonado el adolescente que eras y que de vez en cuando salía, curiosamente para recordarte que alguna vez fuiste un niño en busca de aprobación.
Normalmente, los mecanismo de defensa suelen ser las causas de las agresiones, no descubro nada nuevo. Las malas ideas que contaminan los ambientes laborales son casi todas mecanismos de defensa.
Por un lado, lamento que este trabajo vaya a durar poco, porque se presenta una oportunidad de aprender a manejarme en este tipo de situaciones. Todavía no he conseguido salir airoso del todo de este tipo de conflictos. Por otro lado, sospecho que tiene que haber sitios mejores en donde trabajar. Seguiré buscando, qué remedio.
Estoy atravesando un río de bilis que en su crecida amenaza con llevarme corriente abajo ¡Qué horror, con lo mal que me sienta el verde!
lunes, abril 23, 2007
¿Cuándo desaparecerán las corbatas de la vestimenta masculina?¿Alguien me lo puede decir? ¿Por qué se lleva tanto tiempo usando corbatas?
Cuando yo era pequeño, las corbatas me parecían peces puestos boca abajo. La moda de aquel entonces era el llevar corbatas satinadas, normalmente en colores fríos. Me recordaban mucho a las pescadillas que alineadas están encima del hielo del puesto del mercado de mi barrio.
Una corbata no sirve para nada; no quita el frío y encima comprime el pescuezo, dando sensación de ahogo al que la lleva. Sin embargo, los hombres, en otra declaración de amor hacia lo inútil, superficial e incómodo las siguen llevando, generación tras generación.
se dice que los primeros en llevar algo parecido a una corbata fueron unos guerreros de los tiempos del emperador chino Qin Shi, allá por el siglo III después de Cristo. Mucho más adelante, en el siglo XVII, la corbata se empezó a ser moda en Europa. Los primeros en llevarla en el continente fueron, al parecer, el regimiento croata del ejército austro-húngaro. ¡Pues vaya condena la que nos trajo el ejército austro-húngaro!
No es raro que la corbata esté asociada al poder, y más sabiendo que la impuso un ejército. El hombre moderno ha crecido viendo en la televisión a políticos y empresarios con sus bien anudadas corbatas. La corbata es elemento más importante del uniforme de los que manejan los hilos. En España, un hombre con traje pero sin corbata equivale a un sindicalista o a un miembro de la farándula.
Intentos de erradicarlas ha habido muchos. El más famoso de ellos, el que se dio en Rusia con la Revolución de Octubre de 1917. Un señor ruso y calvo decidió que ya estaba bien eso de llevar corbatas, que los cuellos deberían pertenecer al pueblo.
Pero llegó otro señor calvo y ruso con una mancha en la cabeza que decidió que el pueblo ruso no estaba preparado para dejar de llevar corbatas permanentemente. Desde entonces, los rusos con corbata no han parado de crecer y el hambre en Rusia también.
Dudo que desaparezcan las corbatas. A los gobernantes norteamericanos, pese a no ser una un invento de su madre patria, les gustan mucho porque hacen señor y porque les permite distinguir a quién tratar bien y a quién tratar a patadas.
Muchos me dirán que Saddam Hussein llevaba frecuentemente corbatas, pero les recuerdo de que también llevaba sombrero; la verdadera realidad de esta historia es que el atacar Irak fue por razón de tener un dictador claramente desfasado en moda masculina. Cuídese mucho Hugo Chávez de ponerse sombrero.
¿Dejaremos alguna vez de llevar esos pescados que van desde la nuez hasta la panza? Difícil es saberlo. Esto tiene visos de durar. Sarkozy, el candidato conservador al Elíseo, lleva idénticas corbatas que las que hace treinta años llevara Adolfo Suárez, el primer presidente español de la democracia. Además, también son iguales sus trajes oscuros.
Algún insensato pensará que la mejor forma de que la gente de hoy deje de llevar corbata es cortándoles la cabeza. Al se le haya pasado tamaña sandez por el magín pido que medite mejor sobre el problema de las corbatas.
¿Acaso tu padre no llevó corbata el día de su boda?
Cuando yo era pequeño, las corbatas me parecían peces puestos boca abajo. La moda de aquel entonces era el llevar corbatas satinadas, normalmente en colores fríos. Me recordaban mucho a las pescadillas que alineadas están encima del hielo del puesto del mercado de mi barrio.
Una corbata no sirve para nada; no quita el frío y encima comprime el pescuezo, dando sensación de ahogo al que la lleva. Sin embargo, los hombres, en otra declaración de amor hacia lo inútil, superficial e incómodo las siguen llevando, generación tras generación.
se dice que los primeros en llevar algo parecido a una corbata fueron unos guerreros de los tiempos del emperador chino Qin Shi, allá por el siglo III después de Cristo. Mucho más adelante, en el siglo XVII, la corbata se empezó a ser moda en Europa. Los primeros en llevarla en el continente fueron, al parecer, el regimiento croata del ejército austro-húngaro. ¡Pues vaya condena la que nos trajo el ejército austro-húngaro!
No es raro que la corbata esté asociada al poder, y más sabiendo que la impuso un ejército. El hombre moderno ha crecido viendo en la televisión a políticos y empresarios con sus bien anudadas corbatas. La corbata es elemento más importante del uniforme de los que manejan los hilos. En España, un hombre con traje pero sin corbata equivale a un sindicalista o a un miembro de la farándula.
Intentos de erradicarlas ha habido muchos. El más famoso de ellos, el que se dio en Rusia con la Revolución de Octubre de 1917. Un señor ruso y calvo decidió que ya estaba bien eso de llevar corbatas, que los cuellos deberían pertenecer al pueblo.
Pero llegó otro señor calvo y ruso con una mancha en la cabeza que decidió que el pueblo ruso no estaba preparado para dejar de llevar corbatas permanentemente. Desde entonces, los rusos con corbata no han parado de crecer y el hambre en Rusia también.
Dudo que desaparezcan las corbatas. A los gobernantes norteamericanos, pese a no ser una un invento de su madre patria, les gustan mucho porque hacen señor y porque les permite distinguir a quién tratar bien y a quién tratar a patadas.
Muchos me dirán que Saddam Hussein llevaba frecuentemente corbatas, pero les recuerdo de que también llevaba sombrero; la verdadera realidad de esta historia es que el atacar Irak fue por razón de tener un dictador claramente desfasado en moda masculina. Cuídese mucho Hugo Chávez de ponerse sombrero.
¿Dejaremos alguna vez de llevar esos pescados que van desde la nuez hasta la panza? Difícil es saberlo. Esto tiene visos de durar. Sarkozy, el candidato conservador al Elíseo, lleva idénticas corbatas que las que hace treinta años llevara Adolfo Suárez, el primer presidente español de la democracia. Además, también son iguales sus trajes oscuros.
Algún insensato pensará que la mejor forma de que la gente de hoy deje de llevar corbata es cortándoles la cabeza. Al se le haya pasado tamaña sandez por el magín pido que medite mejor sobre el problema de las corbatas.
¿Acaso tu padre no llevó corbata el día de su boda?
domingo, abril 22, 2007
Ayer celebraron su cumpleaños dos amigos y mi hermano, y nos fuimos toda la pandilla a celebrarlo.
¡Qué resaca más espantosa tengo!
Debo de mentalizarme de que no aguanto tan bien el alcohol como antes.
Cuando estaba en la universidad, solía beber como un cosaco. Para qué negarlo. Si hubiera sido un personaje de una angelical telecomedia americana, ya me hubieran metido en un centro de rehabilitación de alcohólicos anónimos. Esa mojigatería ejemplarizante que exhiben algunos productos audiovisuales del imperio me pone de los nervios.
Yo, cuando tenía diecinueve años, llegaba un viernes por la noche, me bebía el agua de los floreros y al día siguiente estaba como una rosa. Encima, llegando al alba a mi casa. Dormía unas pocas horas, y a la noche siguiente estaba en perfecto estado de revista y presentable otra vez para una nueva juerga.
Ahora me bebo medio florero, llego a las cuatro y no me recupero en todo el día. Además, ayer estuve bailando un merengue con mi chavala (¡Sólo uno!) y tengo unas agujetas en mis voluminosos gemelos que me están matando. Menos mal que no me hizo caso y no nos arrancamos a bailar un hustle. Ayer, con los copazos que llevaba encima, tenía muchas ganas de emular a John Travolta en fiebre del sábado noche, pero mi mujer me disuadió de hacerlo, pese a mis histriónicas súplicas. Si sobria ya es más sensata que yo, imagináos estando borracho.
Ayer no debí portarme muy mal porque hoy mi chica no está enfadada conmigo. Confieso que anteriores juergas algunas riñas me costaron; es que he desarrollado una habilidad más o menos existosa: simular que estoy sobrio cuando estoy "en pedo" como diría mi amigo Sonofotlon; aunque creo que por tal simulación nunca me darían el Oscar.
¡Cómo me duele la cabeza! Debe ser ese maldito licor de coco con piña, que está ahora de moda, que me pedí para ver cómo sabía. Bueno, eso y la cerveza, el vino, el ron con cola, y el whisky y... ya no me acuerdo de más de lo que bebí.
Bueno, creo que era algo más de medio florero.
¡Qué resaca más espantosa tengo!
Debo de mentalizarme de que no aguanto tan bien el alcohol como antes.
Cuando estaba en la universidad, solía beber como un cosaco. Para qué negarlo. Si hubiera sido un personaje de una angelical telecomedia americana, ya me hubieran metido en un centro de rehabilitación de alcohólicos anónimos. Esa mojigatería ejemplarizante que exhiben algunos productos audiovisuales del imperio me pone de los nervios.
Yo, cuando tenía diecinueve años, llegaba un viernes por la noche, me bebía el agua de los floreros y al día siguiente estaba como una rosa. Encima, llegando al alba a mi casa. Dormía unas pocas horas, y a la noche siguiente estaba en perfecto estado de revista y presentable otra vez para una nueva juerga.
Ahora me bebo medio florero, llego a las cuatro y no me recupero en todo el día. Además, ayer estuve bailando un merengue con mi chavala (¡Sólo uno!) y tengo unas agujetas en mis voluminosos gemelos que me están matando. Menos mal que no me hizo caso y no nos arrancamos a bailar un hustle. Ayer, con los copazos que llevaba encima, tenía muchas ganas de emular a John Travolta en fiebre del sábado noche, pero mi mujer me disuadió de hacerlo, pese a mis histriónicas súplicas. Si sobria ya es más sensata que yo, imagináos estando borracho.
Ayer no debí portarme muy mal porque hoy mi chica no está enfadada conmigo. Confieso que anteriores juergas algunas riñas me costaron; es que he desarrollado una habilidad más o menos existosa: simular que estoy sobrio cuando estoy "en pedo" como diría mi amigo Sonofotlon; aunque creo que por tal simulación nunca me darían el Oscar.
¡Cómo me duele la cabeza! Debe ser ese maldito licor de coco con piña, que está ahora de moda, que me pedí para ver cómo sabía. Bueno, eso y la cerveza, el vino, el ron con cola, y el whisky y... ya no me acuerdo de más de lo que bebí.
Bueno, creo que era algo más de medio florero.
sábado, abril 21, 2007
Tengo yo un amigo que es ingenioso metiéndose con la gente, pero sus bromas son demasiado hirientes. En el grupo todos éramos objeto de sus puyas y gustaba quedar bien ante las chicas haciéndonos a uno de nosotros objeto de su pimpampum verbal. Había veces que sus bromas eran vitriólicas a más no poder y no sentaban bien, pero no iba a dejar de hacerlas; al fin de al cabo, el darwinismo social montado encima de la burla más cruel le beneficiaba porque le hacía atractivo según para quien.
Los hombres somos violentos, qué duda cabe. Cuando voy al zoo, con los animales con los que más me paro es con los monos de culo rojo. No me paro con las sorprendentes y pacíficas jirafas, ni con los nobles aunque fieros leones; me paro con los monos del culo rojo, porque considero que con sus tretas y puyas, con su lascivia, son los seres más parecidos a nosotros. En los escudos heráldicos hay muchos leones. Pero si hay un animal que nos define, es esa clase de mono. Debería ser el animal que más debiera aparecer en los escudos.
Como los monos del culo rojo, mi amigo es muy peludo, y claro, hubo alguien de la pandilla que vio una buena posibilidad de contrarrestar sus burlas despiadadas. En otros tiempos, ser peludo era señal de belleza masculina; recuérdese el refrán: el hombre y el oso, cuanto más feo más hermoso.
Pero desde no hace mucho, en la tele empezaron a salir modelos masculinos totalmente imberbes. Se empezaron a dar anuncios de clínicas en los cuales se veía a hombres haciéndose la fotodepilación. Lo que en su día fue una ventaja social se transformó para nuestro amigo en un martirio. Hubo un primero que le llamó mono y después fueron todos. Era mucha la bilis que había generado en los demás, tenía demasiadas cuentas pendientes. Hizo verdad aquello de quien a hierro mata, a hierro muere.
Alguna vez, de las pocas veces que he hablado en serio con él, me ha dicho que cree firmemente que la vida o agredes o te agreden. Es verdad amigo, pero también es verdad que nunca se sabe cuándo va a salir a la luz tu punto flaco, así que mejor no agredir mucho.
Llegó el verano y la pandilla hicimos una excursión. Mi amigo apareció con camiseta sin mangas y un pantalón corto. La risa esta vez fue más fuerte que en otras ocasiones. No era por ver al viento sus peludas pantorrillas y sus no menos velludos hombros. Al contrario. Fue porque sus piernas, otrora velludas, ahora aparecían totalmente lisas, como si mi amigo fuera un niño de San Ildefonso. Sus hombros estaban lisos y sonrosados como los de Gwineth Paltrow en una entrega de los Oscar. Mi amigo, que tantas veces humilló, fue ahora doblemente humillado. No pasó buen día en nuestra compañía, aunque aguantó las puyas con flema británica. Era eso o enemistarse para siempre con todos los presentes.
Dice el refranero que detrás de cada burla hay algo en serio. Mi amigo siempre nos decía que no nos tomáramos en serio sus comentarios que eran sólo bromas. Ya. ¿Pero por qué te depilaste?
¿Acaso no era broma que tenías mucho pelo?
Los hombres somos violentos, qué duda cabe. Cuando voy al zoo, con los animales con los que más me paro es con los monos de culo rojo. No me paro con las sorprendentes y pacíficas jirafas, ni con los nobles aunque fieros leones; me paro con los monos del culo rojo, porque considero que con sus tretas y puyas, con su lascivia, son los seres más parecidos a nosotros. En los escudos heráldicos hay muchos leones. Pero si hay un animal que nos define, es esa clase de mono. Debería ser el animal que más debiera aparecer en los escudos.
Como los monos del culo rojo, mi amigo es muy peludo, y claro, hubo alguien de la pandilla que vio una buena posibilidad de contrarrestar sus burlas despiadadas. En otros tiempos, ser peludo era señal de belleza masculina; recuérdese el refrán: el hombre y el oso, cuanto más feo más hermoso.
Pero desde no hace mucho, en la tele empezaron a salir modelos masculinos totalmente imberbes. Se empezaron a dar anuncios de clínicas en los cuales se veía a hombres haciéndose la fotodepilación. Lo que en su día fue una ventaja social se transformó para nuestro amigo en un martirio. Hubo un primero que le llamó mono y después fueron todos. Era mucha la bilis que había generado en los demás, tenía demasiadas cuentas pendientes. Hizo verdad aquello de quien a hierro mata, a hierro muere.
Alguna vez, de las pocas veces que he hablado en serio con él, me ha dicho que cree firmemente que la vida o agredes o te agreden. Es verdad amigo, pero también es verdad que nunca se sabe cuándo va a salir a la luz tu punto flaco, así que mejor no agredir mucho.
Llegó el verano y la pandilla hicimos una excursión. Mi amigo apareció con camiseta sin mangas y un pantalón corto. La risa esta vez fue más fuerte que en otras ocasiones. No era por ver al viento sus peludas pantorrillas y sus no menos velludos hombros. Al contrario. Fue porque sus piernas, otrora velludas, ahora aparecían totalmente lisas, como si mi amigo fuera un niño de San Ildefonso. Sus hombros estaban lisos y sonrosados como los de Gwineth Paltrow en una entrega de los Oscar. Mi amigo, que tantas veces humilló, fue ahora doblemente humillado. No pasó buen día en nuestra compañía, aunque aguantó las puyas con flema británica. Era eso o enemistarse para siempre con todos los presentes.
Dice el refranero que detrás de cada burla hay algo en serio. Mi amigo siempre nos decía que no nos tomáramos en serio sus comentarios que eran sólo bromas. Ya. ¿Pero por qué te depilaste?
¿Acaso no era broma que tenías mucho pelo?
viernes, abril 20, 2007
Estaban mis suegros dando un paseo tranquilamente por la calle. De repente, un proyectil salió de la nada. Era un balón, menos mal. Es una situación que se daba mucho en las ciudades antaño, y que ahora ocurre menos por eso del descenso de la natalidad. Normalmente, la cosa transcurría como sigue:
-Un anciano gruñón recibe un balonazo. Se queja a los chicos que le han tirado el balón, tildándoles a veces de sinvergüenzas que van sin cuidado. Los chicos recogen el balón entre disculpas y transcurridos unos breves instantes, reanudan el juego. Mientras, el anciano dolorido, se va lamentándose del impacto y ahí acababa la cosa.
Pero con mi suegro no fue así:
-Un septuagenario (no gruñón) recibe un balonazo. Dolorido, hace amago de cogerlo, casi instintivamente. En esto, se acercan dos chavales entre gritos e insultos al pobre agredido "porque les va a pinchar el balón". Le exigen la devolución del balón. El anciano pide explicaciones, pero los jóvenes, lejos de pedir perdón, se ponen en actitud ofensiva y preparada para la pelea. Ante esta situación, mis suegros optan por irse para evitar males mayores.
Cuando llegaron a casa, consternados, nos relataron los hechos, lo que dio lugar a un debate en la familia sobre qué es lo que está fallando en la educación a nuestros jóvenes. Alguien dice que lo que falla es que no hacen caso de las cosas que les dicen sus mayores, que no han aprendido valores éticos. Yo pienso que no. Ellos hacen exactamente lo que les inculca la sociedad:
-Ven en la tele adultos que se gritan e insultan, que van bien vestidos con ropas de marca porque su mala educación está muy bien remunerada.
-Ven en la tele películas en las cuales la gente va avasallando sin respeto, ya sea una película de ejecutivos agresivos o de pandillas juveniles.
-Ven en la tele que con la violencia se consigue éxito en la vida y que es la mejor forma de buscar soluciones.
-Ven en la tele películas con mutilaciones, torturas, ejecuciones de retorcido estilo. Además, el que las hace, normalmente se casa o se junta con la chica.
-Ven en la tele que jamás nadie pide perdón y en la series que sí lo hacen son pastelonas y malas, "para chicas".
En conclusión, yo creo firmemente que los jóvenes que dieron un balonazo a mis suegros sí que han aprendido lo que la sociedad les ha enseñado. De hecho, si fuera un examen práctico de conducta social y yo fuera su profesor, les pondría un diez; han actuado de acuerdo a los valores que han aprendido en la televisión y en la escuela, donde los triunfadores graban videos donde agreden a otros y los cuelgan en Internet.
A mí siempre me ha parecido mucho más perniciosa la violencia que la pornografía; sin embargo, siempre ha sido más fácil ver violencia. Realmente muy fácil ¿quién no ha visto pegar un tiro a alguien?¿Quién no ha visto cercenar un brazo con un hacha? ¿Acaso le han pedido disculpas a este último?
¿Cómo es posible que nos escandalicemos porque no nos piden perdón cuando nos agreden con un balón?
-Un anciano gruñón recibe un balonazo. Se queja a los chicos que le han tirado el balón, tildándoles a veces de sinvergüenzas que van sin cuidado. Los chicos recogen el balón entre disculpas y transcurridos unos breves instantes, reanudan el juego. Mientras, el anciano dolorido, se va lamentándose del impacto y ahí acababa la cosa.
Pero con mi suegro no fue así:
-Un septuagenario (no gruñón) recibe un balonazo. Dolorido, hace amago de cogerlo, casi instintivamente. En esto, se acercan dos chavales entre gritos e insultos al pobre agredido "porque les va a pinchar el balón". Le exigen la devolución del balón. El anciano pide explicaciones, pero los jóvenes, lejos de pedir perdón, se ponen en actitud ofensiva y preparada para la pelea. Ante esta situación, mis suegros optan por irse para evitar males mayores.
Cuando llegaron a casa, consternados, nos relataron los hechos, lo que dio lugar a un debate en la familia sobre qué es lo que está fallando en la educación a nuestros jóvenes. Alguien dice que lo que falla es que no hacen caso de las cosas que les dicen sus mayores, que no han aprendido valores éticos. Yo pienso que no. Ellos hacen exactamente lo que les inculca la sociedad:
-Ven en la tele adultos que se gritan e insultan, que van bien vestidos con ropas de marca porque su mala educación está muy bien remunerada.
-Ven en la tele películas en las cuales la gente va avasallando sin respeto, ya sea una película de ejecutivos agresivos o de pandillas juveniles.
-Ven en la tele que con la violencia se consigue éxito en la vida y que es la mejor forma de buscar soluciones.
-Ven en la tele películas con mutilaciones, torturas, ejecuciones de retorcido estilo. Además, el que las hace, normalmente se casa o se junta con la chica.
-Ven en la tele que jamás nadie pide perdón y en la series que sí lo hacen son pastelonas y malas, "para chicas".
En conclusión, yo creo firmemente que los jóvenes que dieron un balonazo a mis suegros sí que han aprendido lo que la sociedad les ha enseñado. De hecho, si fuera un examen práctico de conducta social y yo fuera su profesor, les pondría un diez; han actuado de acuerdo a los valores que han aprendido en la televisión y en la escuela, donde los triunfadores graban videos donde agreden a otros y los cuelgan en Internet.
A mí siempre me ha parecido mucho más perniciosa la violencia que la pornografía; sin embargo, siempre ha sido más fácil ver violencia. Realmente muy fácil ¿quién no ha visto pegar un tiro a alguien?¿Quién no ha visto cercenar un brazo con un hacha? ¿Acaso le han pedido disculpas a este último?
¿Cómo es posible que nos escandalicemos porque no nos piden perdón cuando nos agreden con un balón?
jueves, abril 19, 2007
Hace unos pocos meses, unos medios de comunicación, con nulos conocimientos en química por lo que se vio después, soltaron el bulo de que los islamistas acusados de preparar el 11-M estaban relacionados con los etarras, porque ambos grupos tenían la costumbre de usar ácido bórico, al parecer, para la creación de explosivos. Se consultó con expertos en sustancias como ésta, y según ellos, el uso de ácido bórico tiene más éxito eliminando el olor de los pies o cucarachas que su utilización en la fabricación de explosivos.
Por consiguiente, lo único que demostraba esto, es que etarras y terroristas de al qaeda tenían el mismo interés por cuidar su higiene personal y del hogar.
Sin embargo, el periodismo más sensacionalista de este país puso el grito en el cielo, pues con el ánimo de salvaguardar el honor maltrecho del anterior gobierno conservador, se inventó una teoría sobre una conspiración entre terrorismo islámico y terrorismo etarra... ¡Con la complicidad de los propios cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado español! Creer una cosa así era demencial.
Sin embargo, durante meses, cuando me conectaba a Internet, vi en los foros sobre política que había gente que daba crédito a tan absurda teoría; pensé que el mundo se había vuelto loco. Confieso que empecé a elucubrar en qué idioma hablarían los terroristas islámicos y los terroristas vascos entre ellos. De los últimos me imaginaba que se negarían hablar en español. Suponiendo que ese fuera el único idioma occidental que entendiesen los de alqaeda...
¿Cómo le diría, usando el lenguaje de las señas, un vasco a un musulmán, que lo mejor para hacer una buena bomba es emplear ácido bórico?
En fin, gracias a sus mentiras, los propagadores de tan absurda teoría incrementaron su audiencia en radio y la venta de periódicos en prensa. La engañifa salió muy bien: por un lado daba alas y esperanza al grupúsculo más ultra del sector conservador de la sociedad española (el sector conservador moderado e inteligente nada de esto se creyó, sírvase como ejemplo el honroso y monárquico diario ABC, que nunca dio pábulo a esas teorías) y por otro lado se hacía una buena campaña de lavado de imagen de los
líderes de la derecha de este país.
Sin embargo, estos últimos ya pagaron en su día sus engaños para permanecer en el gobierno. Yo me pregunto: ¿Cuándo pagarán esos periodistas que intentaron maliciosamente y durante meses el engañar a todo el pueblo español? Me da rabia que, escudándose en la libertad de prensa, nos hayan intentado engañar a todos, y de hecho lo han conseguido hacer a una buena parte de la población. No me parece justo esa patente de corso que tienen estos perversos plumillas.
Si todos pagamos por nuestros engaños, más deben pagar los que tienen la especial función de dar información veraz; no entiendo cómo siguen de rositas y llenándose los bolsillos de dinero.
Parece ser que la prensa tradicional pierde lectores frente a Internet. Es lógico, cada vez somos más los que tenemos la sensación de que no es razonable dar dinero por mentiras. Ya está bien. Quiero que al abrir un periódico, sea de la ideología que sea, no me mienta. Ahora tengo la sensación de que su servidumbre no es hacia mí como lector, sino para una oscura junta de accionista que me quiere bien manipulado.
La prensa actual está matando al ciudadano. Contribuye a transformarlo en lacayo, en súbdito. Si no, no insultarían tanto a nuestra inteligencia.
Qué cerca están las utopías negativas de Aldous Huxley y George Orwell. Cuánto te equivocaste, George, tu 1984 no vendría a través del comunismo. Lo está trayendo el capitalismo. A marchas forzadas y con tinta negra.
Por consiguiente, lo único que demostraba esto, es que etarras y terroristas de al qaeda tenían el mismo interés por cuidar su higiene personal y del hogar.
Sin embargo, el periodismo más sensacionalista de este país puso el grito en el cielo, pues con el ánimo de salvaguardar el honor maltrecho del anterior gobierno conservador, se inventó una teoría sobre una conspiración entre terrorismo islámico y terrorismo etarra... ¡Con la complicidad de los propios cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado español! Creer una cosa así era demencial.
Sin embargo, durante meses, cuando me conectaba a Internet, vi en los foros sobre política que había gente que daba crédito a tan absurda teoría; pensé que el mundo se había vuelto loco. Confieso que empecé a elucubrar en qué idioma hablarían los terroristas islámicos y los terroristas vascos entre ellos. De los últimos me imaginaba que se negarían hablar en español. Suponiendo que ese fuera el único idioma occidental que entendiesen los de alqaeda...
¿Cómo le diría, usando el lenguaje de las señas, un vasco a un musulmán, que lo mejor para hacer una buena bomba es emplear ácido bórico?
En fin, gracias a sus mentiras, los propagadores de tan absurda teoría incrementaron su audiencia en radio y la venta de periódicos en prensa. La engañifa salió muy bien: por un lado daba alas y esperanza al grupúsculo más ultra del sector conservador de la sociedad española (el sector conservador moderado e inteligente nada de esto se creyó, sírvase como ejemplo el honroso y monárquico diario ABC, que nunca dio pábulo a esas teorías) y por otro lado se hacía una buena campaña de lavado de imagen de los
líderes de la derecha de este país.
Sin embargo, estos últimos ya pagaron en su día sus engaños para permanecer en el gobierno. Yo me pregunto: ¿Cuándo pagarán esos periodistas que intentaron maliciosamente y durante meses el engañar a todo el pueblo español? Me da rabia que, escudándose en la libertad de prensa, nos hayan intentado engañar a todos, y de hecho lo han conseguido hacer a una buena parte de la población. No me parece justo esa patente de corso que tienen estos perversos plumillas.
Si todos pagamos por nuestros engaños, más deben pagar los que tienen la especial función de dar información veraz; no entiendo cómo siguen de rositas y llenándose los bolsillos de dinero.
Parece ser que la prensa tradicional pierde lectores frente a Internet. Es lógico, cada vez somos más los que tenemos la sensación de que no es razonable dar dinero por mentiras. Ya está bien. Quiero que al abrir un periódico, sea de la ideología que sea, no me mienta. Ahora tengo la sensación de que su servidumbre no es hacia mí como lector, sino para una oscura junta de accionista que me quiere bien manipulado.
La prensa actual está matando al ciudadano. Contribuye a transformarlo en lacayo, en súbdito. Si no, no insultarían tanto a nuestra inteligencia.
Qué cerca están las utopías negativas de Aldous Huxley y George Orwell. Cuánto te equivocaste, George, tu 1984 no vendría a través del comunismo. Lo está trayendo el capitalismo. A marchas forzadas y con tinta negra.
miércoles, abril 18, 2007
No sé si será igual en otros países, pero en el mío, si hay una mala costumbre, es la de recurrir al insulto y al escarnio con una facilidad pasmosa: la prueba es encender la tele o la radio, y ver que en cualquier programa o tertulia basura, la gente insulta con una alegría que en otros tiempos hubiera costado un duelo con armas de fuego.
La prueba más fehaciente, es que cuando a alguien le sucede algo bueno, se suele decir algo así: "¡qué hijoputa!" Visto desde fuera, parece que el que lo dice no se alegra del la buena suerte del otro, sino que le envidia y recurre al escarnecimiento por no poder compartir su suerte.
No es infrecuente oír en los institutos de mi país frases tan poco dignas como: "Me follo a tu/vuestras madre/s" que a mí todavía me causan dentera. El sujeto afectado tiene dos opciones: o liarse a puñetazos con el ofensor u ofensores, o restar hierro a tan fuertes palabras, y creedme que tal vez ésta sea la mejor opción, porque tan extendido está tan
feas palabras, que si un pobre alumno tuviera que lavar el honor de una madre cuando se las dicen, acabaría todos los días hecho unos zorros por muy fuerte y bien plantado que fuese.
Decía Hemingway en su libro "Por quién doblan las campanas" que no había idioma como el español para las palabrotas. Aquí se puede ofender de mil maneras posibles, y no es otra cosa que una prueba de nuestro pasado violento, que abarca tambiénla tradición oral.
Os podría dar aquí un gran catálogo de insultos en español, pero me vais a permitir que recurra a vuestra imaginación.
Seguro que la ofensa que penséis a partir de ahora, por muy imaginativa y original que os parezca, la ha inventado antes un español.
Perdón por estas terribles aportaciones a la humanidad y a la Historia Universal de la infamia.
No somos nada refinados, de acuerdo. En el fondo es lo que pasa con los que han tenido imperios, como nos sucedió a nosotros, como les sucede a los norteamericanos.
Se necesita gente bárbara para apuntalar un imperio.
Todo empieza en cómo tratas al vecino.
La prueba más fehaciente, es que cuando a alguien le sucede algo bueno, se suele decir algo así: "¡qué hijoputa!" Visto desde fuera, parece que el que lo dice no se alegra del la buena suerte del otro, sino que le envidia y recurre al escarnecimiento por no poder compartir su suerte.
No es infrecuente oír en los institutos de mi país frases tan poco dignas como: "Me follo a tu/vuestras madre/s" que a mí todavía me causan dentera. El sujeto afectado tiene dos opciones: o liarse a puñetazos con el ofensor u ofensores, o restar hierro a tan fuertes palabras, y creedme que tal vez ésta sea la mejor opción, porque tan extendido está tan
feas palabras, que si un pobre alumno tuviera que lavar el honor de una madre cuando se las dicen, acabaría todos los días hecho unos zorros por muy fuerte y bien plantado que fuese.
Decía Hemingway en su libro "Por quién doblan las campanas" que no había idioma como el español para las palabrotas. Aquí se puede ofender de mil maneras posibles, y no es otra cosa que una prueba de nuestro pasado violento, que abarca tambiénla tradición oral.
Os podría dar aquí un gran catálogo de insultos en español, pero me vais a permitir que recurra a vuestra imaginación.
Seguro que la ofensa que penséis a partir de ahora, por muy imaginativa y original que os parezca, la ha inventado antes un español.
Perdón por estas terribles aportaciones a la humanidad y a la Historia Universal de la infamia.
No somos nada refinados, de acuerdo. En el fondo es lo que pasa con los que han tenido imperios, como nos sucedió a nosotros, como les sucede a los norteamericanos.
Se necesita gente bárbara para apuntalar un imperio.
Todo empieza en cómo tratas al vecino.
martes, abril 17, 2007
Tengo un amigo que está un poco harto de su curro. Trabaja en una subcontrata de una subcontrata que a su vez es contratada por la Comunidad de Madrid. Su sueldo, por una jornada completa, no llega a los setecientos euros, una barbaridad, como podéis ver. No sabe si es mejor el darse con un canto en los dientes.
Están con él compañeros que ganan lo mismo que él, es decir, que trabajan como mulas para poder llevarse a casa tan exigua nómina. Pero tiene dos compañeras que, además, tienen la vaga ilusión de que pueden prosperar en la empresa, cuando, según lo que me ha contado él, la prosperidad que les puede llegar es trasladarles a un sitio que esté más cerca de casa y ganar setecientos euros. Ahí es nada.
Pero toda subcontrata debe tener una buena zanahoria para sus empleados: "es posible que nos den más proyectos", les dice su jefa. La experiencia nos dice que, de venir más proyectos, serán otros trabajadores los que los hagan, por setecientos euros al mes, más un poquito de lo que suba el coste de la vida.
Pero dentro de lo malo, mi amigo está contento; al menos, este año tiene curro y tendrá vacaciones, eso sí, sin paga extraordinaria; no como otros años, que le ha tocado el premio de que le contraten por el mes de agosto.
Y sería todavía mejor si no tuviera a dos compañeras que, pasándose por lo del arco del triunfo lo de la fraternidad y la igualdad, hacen todo lo que pueden para fastidiarle la vida a él y a otros compañeros. Dice el refranero que la esperanza es lo último que se pierde, y ellas no han perdido la esperanza en, quién sabe, en ganar setecientos euros "en los nuevos proyectos de la empresa"; o en ganar la magnífica cantidad de ¡novecientos euros! Por ser supervisoras que estresen lo suficiente a los setecientoseuristas para sacar la producción.
Tal vez por ello, ellas hacen todo lo posible por estar muy bien posicionadas en esto de la competitividad de baja estofa.
Una vez, en uno de mis trabajos temporales, conocí a alguien que era como ellas; hablaba mal ante los jefes de los compañeros, hacía la vida imposible a todas las personas con las que le tocaba trabajar y siempre tuvo la esperanza de ser de los elegidos a los que hicieran el soñado contrato fijo. Por supuesto, nada de eso sucedió y su maquiavelismo absurdo de nada le sirvió para librarse de las colas del INEM.
En una entrada anterior dije que estamos viviendo tiempos diferentes que la generación que nos precede: ellos, efectivamente, entraban desde lo más bajo en una empresa, y con el tiempo y un poco de suerte lograban tener una posición económica mejor y un puesto de trabajo mejor dentro de la empresa. Ahora no sucede nada de eso. Más o menos cada año o cada campaña, se sustituyen unos obreros por otros, de tal manera que el progreso personal de cada uno queda totalmente imposibilitado.
Mi amigo calla y hace su trabajo. Resiste como puede los envites de esas dos malas compañeras y su esperanza es la de poder estar el mayor tiempo posible en la empresa, aunque sabe que los días están contados, ya no hace caso de la zanahoria que le ponen en la frente.
De la posibilidad de que le suban su injustificable sueldo, de una mejora general de sus condiciones laborales, ni se lo plantea. Sabe que necesitaría, para que eso sucediese, que incluso las harpías se uniesen con él y con todo los demás; pero las harpías están ocupadas.
Están ocupadas de darse un tortazo con su propio individualismo.
Están con él compañeros que ganan lo mismo que él, es decir, que trabajan como mulas para poder llevarse a casa tan exigua nómina. Pero tiene dos compañeras que, además, tienen la vaga ilusión de que pueden prosperar en la empresa, cuando, según lo que me ha contado él, la prosperidad que les puede llegar es trasladarles a un sitio que esté más cerca de casa y ganar setecientos euros. Ahí es nada.
Pero toda subcontrata debe tener una buena zanahoria para sus empleados: "es posible que nos den más proyectos", les dice su jefa. La experiencia nos dice que, de venir más proyectos, serán otros trabajadores los que los hagan, por setecientos euros al mes, más un poquito de lo que suba el coste de la vida.
Pero dentro de lo malo, mi amigo está contento; al menos, este año tiene curro y tendrá vacaciones, eso sí, sin paga extraordinaria; no como otros años, que le ha tocado el premio de que le contraten por el mes de agosto.
Y sería todavía mejor si no tuviera a dos compañeras que, pasándose por lo del arco del triunfo lo de la fraternidad y la igualdad, hacen todo lo que pueden para fastidiarle la vida a él y a otros compañeros. Dice el refranero que la esperanza es lo último que se pierde, y ellas no han perdido la esperanza en, quién sabe, en ganar setecientos euros "en los nuevos proyectos de la empresa"; o en ganar la magnífica cantidad de ¡novecientos euros! Por ser supervisoras que estresen lo suficiente a los setecientoseuristas para sacar la producción.
Tal vez por ello, ellas hacen todo lo posible por estar muy bien posicionadas en esto de la competitividad de baja estofa.
Una vez, en uno de mis trabajos temporales, conocí a alguien que era como ellas; hablaba mal ante los jefes de los compañeros, hacía la vida imposible a todas las personas con las que le tocaba trabajar y siempre tuvo la esperanza de ser de los elegidos a los que hicieran el soñado contrato fijo. Por supuesto, nada de eso sucedió y su maquiavelismo absurdo de nada le sirvió para librarse de las colas del INEM.
En una entrada anterior dije que estamos viviendo tiempos diferentes que la generación que nos precede: ellos, efectivamente, entraban desde lo más bajo en una empresa, y con el tiempo y un poco de suerte lograban tener una posición económica mejor y un puesto de trabajo mejor dentro de la empresa. Ahora no sucede nada de eso. Más o menos cada año o cada campaña, se sustituyen unos obreros por otros, de tal manera que el progreso personal de cada uno queda totalmente imposibilitado.
Mi amigo calla y hace su trabajo. Resiste como puede los envites de esas dos malas compañeras y su esperanza es la de poder estar el mayor tiempo posible en la empresa, aunque sabe que los días están contados, ya no hace caso de la zanahoria que le ponen en la frente.
De la posibilidad de que le suban su injustificable sueldo, de una mejora general de sus condiciones laborales, ni se lo plantea. Sabe que necesitaría, para que eso sucediese, que incluso las harpías se uniesen con él y con todo los demás; pero las harpías están ocupadas.
Están ocupadas de darse un tortazo con su propio individualismo.
lunes, abril 16, 2007
La gente no te comprende: Tú tienes una novia a la que quieres una barbaridad, pero mucho, mucho. Además, manejas un cotarro importantísimo, el Banco Mundial. La quieres tanto que decides, en prueba de tu amor eterno, concederle un puestazo increíble con un sueldo más increíble todavía. Es lógico, tenéis que empezar una vida en común y los pisos están muy caros. Además, la casa Mercedes acaba de sacar un nuevo coupé y con algo hay que pagarlo. Seamos lógicos: nadie en su sano juicio, siendo el jefe, no pondría a su novia en un puestazo. Sería de tontos el no hacerlo.
Nunca has sido el más popular del barrio, pues eres un tío raro: te han visto chupar un peine para arreglarte ese flequillo pasado de moda que llevas; te han visto, al quitarte los zapatos, unos tomates impresentables en los calcetines (vamos, hombre, con el dineral que has ganado siempre, y no tienes para comprarte unos buenos calcetines); por si fuera poco, no eres agraciado físicamente, y das la pinta de ser uno de esos excéntricos que pasan por la vida cuyo pecado no es ser raros, pero sí el ser malas personas.
Si se piensa fríamente, es lógico lo que haces, con las dificultades que has tenido para ligar siempre, hasta que empezaste a tener, como premio a tu servidumbre, esos puestazos reservados a unos pocos mortales. De hecho, eres de esa clase de hombres con la suerte de estar agraciados por la erótica del poder, y si eres un poco lúcido, sabes que sin ella, difícilmente podrías tener a esa mujer a tu lado, que estando con un elemento de tu calaña, no demuestra otra cosa que una ambición inconmensurable.
Eres un enclenque y un cobarde, pero en el barrio siempre has estado con el más fuertote. Fuiste uno de los promotores de una buena carnicería, y sabes que la policía jamás os tocará un pelo por ello, (yo tampoco tocaría el tuyo, lleno de babas como está), sin embargo, vais por el mundo nadando en dinero y en el respeto que no os merecéis. Demostráis la falsedad de ese aforismo de que el bien siempre triunfa.
En fin, ahora estás crecido porque tus amigotes de la banda te respaldan. Sabes que si no fuera así, si en el mundo hubiera justicia, lo de menos es que dimitieras por esta última corrupción. Tienes un crimen aún mayor, pero todavía tienes quien te defienda.
Si Dios no lo remedia, morirás en tu cama, en tu casa. Con tu novia.
Nunca has sido el más popular del barrio, pues eres un tío raro: te han visto chupar un peine para arreglarte ese flequillo pasado de moda que llevas; te han visto, al quitarte los zapatos, unos tomates impresentables en los calcetines (vamos, hombre, con el dineral que has ganado siempre, y no tienes para comprarte unos buenos calcetines); por si fuera poco, no eres agraciado físicamente, y das la pinta de ser uno de esos excéntricos que pasan por la vida cuyo pecado no es ser raros, pero sí el ser malas personas.
Si se piensa fríamente, es lógico lo que haces, con las dificultades que has tenido para ligar siempre, hasta que empezaste a tener, como premio a tu servidumbre, esos puestazos reservados a unos pocos mortales. De hecho, eres de esa clase de hombres con la suerte de estar agraciados por la erótica del poder, y si eres un poco lúcido, sabes que sin ella, difícilmente podrías tener a esa mujer a tu lado, que estando con un elemento de tu calaña, no demuestra otra cosa que una ambición inconmensurable.
Eres un enclenque y un cobarde, pero en el barrio siempre has estado con el más fuertote. Fuiste uno de los promotores de una buena carnicería, y sabes que la policía jamás os tocará un pelo por ello, (yo tampoco tocaría el tuyo, lleno de babas como está), sin embargo, vais por el mundo nadando en dinero y en el respeto que no os merecéis. Demostráis la falsedad de ese aforismo de que el bien siempre triunfa.
En fin, ahora estás crecido porque tus amigotes de la banda te respaldan. Sabes que si no fuera así, si en el mundo hubiera justicia, lo de menos es que dimitieras por esta última corrupción. Tienes un crimen aún mayor, pero todavía tienes quien te defienda.
Si Dios no lo remedia, morirás en tu cama, en tu casa. Con tu novia.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)