sábado, abril 07, 2007


Lo recuerdo perfectamente. Yo tenía ocho años. Estaba recién levantado, y papá dijo unas palabras que determinarían el destino de mi familia:
-Ya nos han dado el coche nuevo. Lo tengo aparcado en frente de la calle.
Entonces lo vi: hermoso, limpio, reluciente. Era un Talbot Solara. Los cromados de las puertas brillaban en contraposición de la perfecta negrura de las ruedas y de los parachoques. Los intermitentes tenían un naranja impecable, al igual que la luz roja del freno. Los cristales no tenían ni máculas ni rayaduras que afeasen su aspecto. Era, sin duda para un niño de ocho años, el mejor coche que había en el mundo. Pero todavía me aguardaban más maravillas en su interior.
Bajé corriendo las escaleras. Casi me llevo por delante a una vecina torturada por los peldaños y la artrosis, en malvada connivencia. Me increpó, pero yo sólo tenía oídos para el claxon de mi estupendo y flamante coche.
Llegué hasta él; se me salía el corazón por la boca. Entonces, mi padre, metió la llave en la puerta del conductor y... ¡Fiiiiip! Para mi sorpresa, los seguros de las cuatro puertas se abrieron a la vez ¿Podía haber algo más prodigioso? Sí, sí lo había. Cuando mi padre giró la llave de contacto, una feria de luces rojas montaron un tiovivo en el cuadro de instrumentos. Pensé que mi padre iba a arrancar el motor para poder escuchar la poderosa mecánica de nuestro vehículo... pero no. Antes de eso, mi padre, nos sorprendió a mí y a mis dos hermanos con un prodigio del que seguro no estarían preparados para verlo ni los mejores alquimistas medievales.
Accionó un botón y...
¡Dzzzzzzzip!
No me lo podía creer. Con un simple botón se subían las lunas de las puertas delanteras.
¡Dzzzzzzzop!
¡No sólo eso, también se bajaban. ¿A qué mente privilegiada se le pudo ocurrir eso? ¿A Edison, ése que inventó la alfombra voladora? Seguro que no, los elevalunas eran inventos demasiado buenos para él. Seguro que los inventó algún genio de los de verdad. Como Maradona.
-Estos botones, hijos, cuando los aprietas ponen en marcha los elevalunas eléctricos, y tienen de bueno...eeeeh...que no tienes que dar vueltas con una manivela... y te cansas menos en los viajes.
-¡Pero qué guay, papá! Este si que es un coche bueno, y no el otro, que tenía las puertas llenas de manivelas y se estropeaba enseguida el motor. Seguro que era por no tener elevalunas eléctricos.
Aquella noche no dormí, porque supe que en mi casa había sucedido algo muy importante. Yo entonces no lo sabía, pero lo intuía:
Habíamos ascendido dentro de la pirámide social de mi calle.
En mi barrio entonces sólo había un coche con elevalunas eléctricos: el mío. Los niños se asomaban a mirarle. No era para menos: su avanzada tecnología en mecanismos para subida y bajada de cristales, su tapicería de terciopelo gris, la calidad del plástico del salpicadero, entre otras cosas, llamaban la atención de cualquier experto en materia automovilística, y en mi calle había un buen puñado de expertos entre la gente menuda. Mi calle se dividía entre los eruditos de los coches y los eruditos del balompié, que eran los más. Entre los primeros, destacaba mi vecino del cuarto izquierda, que acababa de completar el álbum de cromos dedicado a las marcas de coches, tenía un tambor de Colón lleno de miniaturas y además su padre estaba mirando el comprarse uno de los de verdad.
-Joder tío, pues sí es bueno el coche de tu padre
-Es porque trae elevalunas.
En el colegio, empecé a sentirme respetado. Todos los niños me miraban con admiración: ninguno de sus padres tenía un coche con elevalunas eléctricos y eso me hizo sentir importante. Cuando íbamos con el coche, la gente nos saludaba cuando mi padre tocaba el claxon, y a mí no me cabía duda de que estaban pensando: "Ahí va esa familia pudiente del coche con alzacristales eléctricos." No me podía sentir más feliz y más pavo.
Pero como suele pasar en esta vida perra, un día estás arriba y al siguiente estás abajo:
-¿Sabes una cosa, Opo? Mi padre se ha comprado un Renault 18.
Un sudor frío empezó a correrme por la espalda. El tono de voz de ese chico no me gustaba. Intenté aparentar calma ante sus palabras, pero apenas si pude balbucear las preguntas que me estaban quemando en el cerebro:
-¿Se abren todas las puertas a la vez cuando tu padre mete la llave?
- Sí, por supuesto.
-¿Y se bajan las ventanas apretando un botón?
-Hombre, claro.
-No me lo creo. A verlo
Casi de inmediato, llegamos al sitio donde estaba aparcado el coche. El padre del chaval estaba abrillantándolo.
-¿Qué pasa, chavales?
-Hola Papá. Vengo a enseñarle el coche al hijo de Puri y Alfonso.
-Ved todo lo que queráis pero no me lo manchéis
-Papá..
-¿Qué?
-Que no se cree Opo que nuestro coche tiene elevalunas eléctricos.
-¿Pues cómo no los va a tener? Ahora los traen todos. De esta categoría, claro está. Además, este coche es mejor que el de tu padre, es diésel y gasta mucho menos.
No pude más. Me fui corriendo a mi casa y me tumbé en mi cama. Estuve llorando buena parte de la tarde, y mi pesar era tan grande que ya no me acordaba que hace pocos días había perdido media escafandra de mi airgamboys astronauta.
Pasaron los años, y mi barrio se llenó de coches con elevalunas eléctricos, con servo dirección, con ABS, con airbag, con ESP, con ordenador de a bordo y después, con GPS. Eso sí, todos seguían siendo o gasolina o diésel y sus dueños seguían discutiendo cúal de las dos posibilidades era la mejor.
Y esta mañana, mientras conducía, estaba meditando acerca de lo que nos gusta a los seres humanos lo superfluo e inútil en general, de ahí que surjan cosas como las estatuas de dudoso gusto que ponen en las rotondas de mi ciudad, la colección primavera-verano de la pasarela de Milán o las peleas entre hinchas en los estadios de fútbol. Entonces, apreté el botón para subir la ventana y ésta se quedó donde estaba. He tenido que dejar el coche en un depósito porque no se podía dejar en la calle con la ventana abierta. Entonces, me acordé de las manivelas y de Maradona.
Diego, no te lo podremos perdonar nunca.
¡Vaya faena has hecho al mundo entero inventando los elevalunas eléctricos y el fútbol!

viernes, abril 06, 2007

El libro segundo dedicado a la comedia de Aristóteles debe ser el libro no leído más conocido del mundo, gracias sobre todo a la novela de Umberto Eco, el nombre de la Rosa. El libro es falta irremplazable en el acervo cultural de Occidente. Nada menos, lo que el tiempo nos ha quitado es la interpretación aristotélica de una de las dos caras más importantes de la vida: la comedia.
La influencia de Aristóteles en la cultura occidental es innegable, aunque muchos no saben que su primer traductor fue el filósofo y médico musulmán Averroes, así que ¡Oh, sorpresa! Uno de los pilares de la cultura occidental fue traducido por este eminente musulmán. Que tomen nota esos que alientan todo lo que pueden el choque de civilizaciones.
Pero el éxito de Aristóteles fue, sobre todo, porque la Iglesia Católica, en cierto modo, se apropió de él y lo interpretó como Dios le dio a entender, y nunca mejor dicho. También es verdad que escogió de todas sus enseñanzas lo que le interesaba. La Iglesia siempre fue una gran publicista de lo que le interesaba, y silenciaba o eliminaba lo que no.
No se me malinterprete: no voy a acusar sin pruebas de la desaparición del segundo libro de la poética: se perdió en la noche de los tiempos, y la desaparición intencionada es una hipótesis más; sería estupendo que estuviera en un anaquel perdido de la biblioteca Vaticana, pero creo que eso es un buen argumento para el Código da Vinci II que poco tiene que ver con la realidad.
Lamentablemente, quizás hubiera estado bien tener esas meditaciones de Aristóteles para que la comedia estuviera en el lugar que le corresponde: a la misma altura que la tragedia. Realmente nunca lo ha estado, pese a ser una de las dos caras de la misma moneda. los que cultivan la comedia no son tan respetados como los autores que nos han hecho llorar o se han puesto estupendos de puro serios. Es algo que me parece injusto. No sé si os acordaréis de la polémica que hubo por la concesión del premio Nóbel a Darío Fo ¡El Nóbel a un cómico!¿A quién se le ha ocurrido tamaño dislate?
Un libro puede cambiar la percepción de la realidad; con su desaparición, el segundo tratado sobre poética de Aristóteles cambió la forma de percibir la comedia. De haber podido leerlo, el pensamiento occidental hubiera ido por otros derroteros, seguro.
Es una pena que a la comedia nunca se la haya tomado en serio. Salvo Aristóteles, que le escribió un libro.

jueves, abril 05, 2007

El otro día, en una charla de bar, con reciente espuma de cerveza en los labios, empezamos, cómo no, a hablar de política. Si se hubiera tomado la decisión de tomar la Bastilla en los bares españoles, no les quepa duda a los borbones que seguirían reinando en Francia. En España, las únicas cabezas que ruedan son las de las aceitunas y los dictadores tienen costumbre de morirse en la cama. Eso sí, que no me den una pistola, que mato a mi hermano.
En esas charlas de bar de decibelios por las nubes, de fritanga en los techos, de cambiar el mundo a fuerza de soplidos, una amiga mía, que siempre que hablamos se confiesa apolítica, que le encantan los realities de televisión, que a pesar de haber sido una sesuda universitaria le encanta hablar de banalidades, dijo una cosa que en su boca no dejó de sorprenderme:
-Hugo Chávez es un loco y un fascista al que deberían derrocar ya antes de que mande a Venezuela a la ruina.
-Einnnn?
Se me atragantó la cerveza ¿De dónde saca mi amiga esas ideas, ella que se jacta de su desinterés en la política, que se queda en casa los domingos de votación? ¿Cómo es posible que le indigne tanto el presidente de un país al que nos separan miles de kilómetros, y sin embargo dejarle indiferente la presidenta de la Comunidad de Madrid? Mi sorpresa era mayúscula, porque nunca he oído de su boca nada al respecto de su presidenta de la Comunidad de Madrid o del oponente de ésta.
Hubiera olvidado esta anécdota, si después, en una celebración familiar, no hubiera oído a mi tío lo siguiente:
-Chávez, de seguir así, va a acabar con Venezuela. Yo no sé cómo no ha entrado todavía los marines en Caracas.
Pero Dios mío ¿Qué le ha hecho Chávez a mis allegados? Me fui corriendo a conectarme a Internet, a ver si encontraba páginas web en las que dijeran que Chávez come niños. Bueno, parece ser que todavía no se los come. Busqué más. Nada. Sólo que Chávez es un tal y es un cual...pero... ¿Cómo va la economía de Venezuela?¡No dice nada! Por cierto ¿Hizo pucherazo, como el segundón Bush la primera vez? Parece ser que no, había observadores internacionales que validaron la reelección del venezolano. ¿Entonces está el pueblo contento? Parece ser que sí, salvo cuatro multimillonarios que hacen lo que pueden para cargárselo.
¿Por qué se creen con derecho para derrocar a un presidente democráticamente elegido?
Si Chávez ha pasado todos los controles existentes que debe pasar un demócrata, entonces... ¿por qué no le respetan? ¿Por qué exportan al mundo toda esa mala uva, parte de la cual ha sido inoculada a mis allegados?¿Quién ayuda a propagar ese virus que tiene como fin último el matar la fama de Chávez?¿Tanto poder tienen esos multimillonarios bananeros?.
Leí en Internet un artículo en el que decía no se qué de una conspiración para derrocar a Chávez de las grandes corporaciones mediáticas europeas y estadounidenses, pero yo no me lo creo. ¡Pero si siempre han ido en pos de la verdad y de la democracia!
¿Por qué querrían derrocar a un presidente democráticamente elegido?

miércoles, abril 04, 2007

Según la época, existen lugares comunes a los que suelen acudir los escritores para citarse con las musas. A finales del siglo diecinueve y principios del veinte, a los escritores españoles les gustaba ir a los zaguanes. Los zaguanes, según mis recuerdos de la infancia, de veranos pasados en un pueblo de Castilla, son esos lugares fresquitos (a consecuencia de los anchos muros que se construían antes) de una casa que comunican directamente con la calle y eran donde se recibía a la gente. Los zaguanes eran lugares estupendos para colocar unas sillas de enea e invitar al visitante a un jarro de vino.
Con lo unido que ha estado el vino a la literatura, normal que a nuestros escritores les gustaran los zaguanes.
Lamentablemente, los zaguanes comenzaron a desaparecer con la generación de escritores de Camilo José Cela, que por cierto, a nada que metiera el campo en sus novelas y en sus libros de viajes, ya aparecían los zaguanes a tutiplén. En las ciudades no hay zaguanes, esos lugares tan literarios, tan placenteros y tan suprefluos. En las ciudades vivimos hacinados en pisos. Un zaguán es inconcebible, porque para que exista un zaguán debe haber ante todo, unas ganas de pasar el rato en paz. La vida en ciudad hay de todo, menos paz y espacio para un zaguán.
Casi todos los escritores que escribieron sobre zaguanes castellanos vivían en ciudades grandes en las que un zaguán era algo exótico:
"El zaguán parecía una fresca tiniebla(...)" (Ortega y Gasset)
"Sale la luz de una casa. Acerquémonos. La casa tiene un ancho zaguán: a un lado hay un viejo telar; al otro, delante de una mesa en que se ve un atril de música, hay un viejecito de pelo blaco y un niño." (Azorín)
""el zaguán donde te desnudé sin quitarte la ropa". (Joaquín Sabina)
Bueno, menos mal que el maestro Sabina nos recuerda que los zaguanes nunca terminaron por desaparecer del todo.
Ahora es Semana Santa y queda ya poco para volver a mi pueblo de Castilla, donde se pueden ver zaguanes y no conformarte conque sólo sean escenarios de tus sueños .
Beatus ille aquél que en un zaguán besó al vino o besó al amor.

martes, abril 03, 2007

Parece ser que estamos de cumpleaños. Los blog cumplen diez años. Debemos dar gracias a David Winer por inventarlos, porque verdaderamente han traído democracia a esta cosa tan dictatorial que era la sociedad de la información; creo que no soy el único que piensa que ésto era antes nada más que una merienda de negros. En cierta manera, lo sigue siendo, pero ahora se parece más a una vaca espantándose las moscas con el rabo. las moscas somos, por supuesto, los que hacemos y leemos bitácoras.
En lo personal, estoy muy agradecido al tipo. No encontraba yo la manera idónea de dar rienda suelta a mis inquietudes literarias. Como mis poemas no son para ganar premios, y dudo que algún editor se digne a publicarme mis novelas, tengo aquí la plataforma idónea para hacer volar mi creatividad, poner en negro sobre blanco mis ilusiones, esperanzas, reivindicaciones y demás.
Creo que esta posibilidad que nos ha abierto Internet nos ha hecho más libres. Siempre nos están alertando sobre la necesidad de control y en estos diez años hemos visto que el mundo es mejor sin necesidad de control. La gente sabe más ahora. Tenemos la posibilidad de que nos lean y que nuestras opiniones cuenten. Estoy seguro de que muchos desalmados serían a ojos del mundo menos desalmados si Internet no les hubiera quitado el velo que oculta su maldad. Internet es el espejo de Dorian Grey en el que no se quieren mirar muchos poderosos; es el niño que dice que el rey está desnudo.
Me río de aquéllos que anuncian los peligros de los blog ¿Peligros para quién? ¿Para ti, astuto lector, que ahora miras cualquier diario de información tradicional con recelo, consciente de que más de una vez te han engañado? ¿Para ti, creador y bloguero, que te ha posibilitado el dar rienda suelta a tu creatividad?
En los imperios que ha habido en el mundo, generalmente se ha dado lo peor y lo mejor. Los norteamericanos no son la excepción, y fue un norteamericano el que creó Internet y otro el que creó el concepto de blog, y ambas cosas sirvieron para que el mundo entero hablara mal del tercer norteamericano, el que tiene oval el despacho y la cabeza.
Es una lástima que yo no pueda contarme entre los pioneros que empezaron a escribir blog en castellano. Siempre tengo la sensación de que a todo llego tarde. Sin embargo, más vale tarde que nunca.

lunes, abril 02, 2007

Aparte de los blog de los amigos que he ido haciendo en internet, leo con interés el blog de Martín Varsavsky, un argentino que lleva ya montadas aquí en España tres empresas de telecomunicaciones. Recomiendo leer su blog a toda aquella persona que quiera iniciarse en el proceloso mundo de los negocios; de Varsavsky puede aprender bastantes lecciones. O no, porque casi nunca habla del "método Varsavsky" para ser emprendedor y rico en pocas semanas. Yo creo que es porque Martín es de esa clase de personas que sabe hacer las cosas pero no sabe cómo explicarlas; o necesitaría mucho tiempo y muchos blog para explicarlas.
Varsavsky fue, a mi juicio, muy amable por reflexionar sobre el por qué de los bajos sueldos que se pagaban en España; recordemos que mi país es una de las diez economías más fuertes del mundo; sin embargo, la gran masa de población recibe unos sueldos bastante penosos; os puedo decir que hay un gran descontento entre las capas más bajas de la sociedad. Sin duda, mi país ha escogido la peor cara del neoliberalismo vampírico y especulador.
Martín Varsavsky, aunque neoliberal, rechaza muchas de las cosas de este neoliberalismo a la española: critica los penosos sueldos que paga, por ejemplo, Telefónica (se debe referir a su empresa subsidiaria, Atento)y también habla, elevando el tono de la crítica, de los monopolios de las Telecomunicaciones que están pegándose la gran vida a costa de trabajadores y consumidores. Pienso que el denunciarlo es una actitud que le honra, aunque, todo hay que decirlo, habla mal de sus potenciales competidores con algo de interés; desprestigiarles forma parte de la batalla.
En cuanto a los licenciados mileuristas, también nos da estopa: dice que por problemas de mentalidad de la universidad española, se nos educa para ser curritos y no para ser emprendedores, se nos forma como si fuésemos discos duros a los que hay que llenar de información (la expresión es mía) y no almas creativas que con su inventiva generan puestos de trabajo. Claro, la gente como yo se puso de uñas y la tomaron con el pobre Martín, al que le llovieron palos a mansalva.
Intentando interpretar la idiosincrasia española, olvidó una parte muy importante del carácter español: nosotros podemos criticar nuestro país y nuestras costumbres todo lo que nos dé la real gana; que consulte el que quiera las hemerotecas y la literatura españolas, que las encontrará llenas de quejidos y llantos por nuestro país, sin embargo, que venga uno de fuera a enmendarnos la plana, que recibirá la del pulpo y la del otro. Eso es lo que le pasó al sorprendido Varsavsky. Esperemos que los españoles aprendamos de una vez por todas a aceptar las críticas foráneas.
Es que algo de razón sí que tiene: al español le tira más el ser funcionario que el ser emprendedor (yo soy la prueba de ello) y que de éso se han aprovechado las
empresas españolas. Pero también creo que no todos tenemos por qué ser emprendedores; se minusvalora la importancia del obrero en una empresa. Eso sí que es el error Varsavsky y en general, el error neoliberal.
Tal vez, el señor Martín, de tanto montar nuevas empresas, no concede el valor del día a día, la función de los obreros. Sin obreros, por mucho que quiera el constructor, no hay edificios. Sin la paga que se da a los obreros, no hay mercado. Afortunadamente, el señor Varsavsky esto último sí que lo tiene claro.
La sumisión española, que desdeña al emprendedor, tal vez se deba a que fuimos durante cuarenta años un país católico y dominado por un fascista. Ser sumiso es buen salvoconducto para sobrevivir en los totalitarismos, y cuando murió el dictador nos quedó a todos en la cabeza un "sistema operativo" a prueba de errores libertarios, creativos o emprendedores.
No eche la culpa a la universidad, señor Varsavsky. Métase en el bar de un barrio cualquiera. Escuche las voces de los españoles. En el suelo, entre huesos de aceituna y servilletas de papel arrugados, acaban todas nuestras reivindicaciones y nuestros deseos de ser emprendedor. Y los decibelios, parafraseando al poeta, juguetes de viento son.

domingo, abril 01, 2007

Hay frases en mi vida que han tenido una trascendencia tremenda. Son claves de mi vida:
-¿quedamos mañana para ir al cine?
-Se va abrir una bolsa de trabajo. Podrías apuntarte al examen que van a hacer
Estas frases, tan normales, son el origen de mi matrimonio y de uno de los mejores trabajos que he tenido. De la última, recuerdo que me apunté sin esperanzas, hice el examen sin convicción, pero en contra de lo que yo preveía posibilitó, al aprobarlo, el que yo consiguiera un buen trabajo, aunque temporal. De la primera, ya he hablado muchas veces de las consecuencias que ha tenido en mi vida.
-¿Por qué no escribes un blog?
Efectivamente, la idea no fue mía. Acción y reacción. El primer motor de este blog es una propuesta que un amigo me hizo. O sea, que estas líneas que escribo son producto de la idea que tuvo otro. Todo lo bueno que me pase por escribir este blog se lo deberé, en parte, al que me hizo esa sugerencia. Por de pronto, he conseguido una cosa que llevo ansiando muchos años: escribir algo parecido a un libro. Antes no me veía capaz.
Ahora, en la época del incongruente individualismo, donde la única influencia que se acepta es la de los medios de comunicación de masas y de la publicidad, no debemos desdeñar el consejo y la sugerencia de los que nos quieren. Pueden estar equivocados, pero sus fines son mucho más altruistas que los de un aparentemente simpático anuncio de refresco. El fin último de un anuncio de refresco no es lo bien que tú te sientas bebiendo el líquido, sino los dineros que dejas en la caja; las arrugas de tu cara le importan menos al anunciante de cremas que su cuenta corriente.
El consejo gratuito y desinteresado puede ser muy rentable para el que lo recibe. La sugerencia hecha a vuela pluma te puede cambiar la vida. Tal vez por eso, los bancos imitan en su publicidad al consejo del amigo. pero tanta hipocresía salta a la vista del cliente avisado. Hay un banco que se jacta de tratar a sus clientes de tú, así lo dice en su publicidad. Sin embargo, de sus tratos con él nada sacaremos de provecho. Encima, no nos guardan el respeto debido. Si queréis un consejo, coged sólo los consejos y las sugerencias de los próximos. Huid como de la peste de los que os vienen de la telvisión o la prensa. Quien da consejos para su propio beneficio está robando al prójimo. Ya sabéis vosotros que nos han robado mucho.

sábado, marzo 31, 2007

Por mis padres soy el que soy, pero también soy el que soy por mis hermanos.
Los hermanos son los segundos seres de tu vida con los que estableces un diálogo cotidiano, y el diálogo es intercambio de conocimiento. Si las vivencias son lo que tú eres (Recuerden: yo y mis circunstancias), por los hermanos tienes conciencia de ti mismo, porque son también parte de ti mismo. Aquél que odia a sus hermanos, en el fondo, está odiándose a sí mismo.
Mis primeros recuerdos de mi vida, aparte de un joven al que le principiaba la calvicie y una mujer de dulce mirada y pelo corto, son una niña viendo cómo se alejaba un barquito hecho con una tarrina de mantequilla en un riachuelo y un bebé enorme vestido con un pijama de múltiples colores en una cuna. Esos niños son de los primeros seres que yo he visto en mi vida y sé que son los responsables de ser el que soy y de no ser el que no soy.
Las primeras lecciones de compartir, tolerancia, solidaridad y conviencia las aprendí con ellos. Mis juguetes no eran mis juguetes, eran nuestros juguetes (para desgracia de mi hermana sobre todo, a la que más de una muñeca rompí); mi habitación no era mi habitación, era nuestra habitación (aunque al cabo de tiempo, con lo bibliófilo que siempre ha sido mi hermano, fue más su habitación que mía); su dolor era mi dolor y sus sufrimientos eran mis sufrimientos. Mi vida no se entendería si borraran de mis recuerdos las partes en las que están mis hermanos, que son casi todas.
El éxito que ellos consigan en la vida, como el éxito que consiga yo, serán en gran parte debido a lo que hemos vivido juntos y a lo que hemos aprendido en común. Hemos sido a la vez maestros y discípulos los unos de los otros. Si puedo mirar al pasado sonriendo es porque ellos están en él, porque ha sido ahora cuando me he dado cuenta de que en ninguna de las experiencias desagradables que he vivido estaban ellos, y sí en todas las que fui feliz.
Y recordar, por supuesto, a ese hermano tardío que tuve a los veintiún años pero que paradójicamente tenía la misma edad que yo: mi cuñado. Tú ya no viniste para enseñarme más cosas, pero viniste para hacerme disfrutar otra vez de la experienca de volver a conocer a un hermano. Ahora, tú y mi hermana sois padres y me hacéis a mí un poco padre también.
Decía Unamuno que entregarse a los demás es desvivirse. No estoy deacuerdo. Nosotros,
al desvivirnos por ser hermanos, hemos vivido a la enésima potencia. Papá y mamá no se desvivieron por nosotros. Papá y mamá, al dárnoslo todo, VIVIERON.
Y yo, estando con todos vosotros, mi famila, tampoco me desvivo...
...Yo, VIVO.
Y ahora, me voy a merendar una magdalena mojada en té.

viernes, marzo 30, 2007

Estamos entrando ya en la Semana Santa. Siempre he considerado la Semana Santa como un avance del verano. Cualquiera prescinde de estos cuatro días de asueto y relajo. La Semana Santa es una de las causas más poderosas por las que la gente no ha apostatado en masa de la Iglesia Católica. Gracias a la Semana Santa y demás puentes la vida se hace más llevadera y se generan días para recordar, mientras que los días trabajados se van olvidando con el devenir del tiempo, de tan parecidos que son unos a otros.
Supongo que a Jesucristo, ese jipi carismático e inteligente, no le gustaría que año tras año se celebrara su muerte. Como buena persona que era, no se opondría al descanso de los cuatro días, pero ¿quién en su sano juicio quiere que le recuerden su propio martirio? Es como si de pronto, los musulmanes decidieran que hacer una fiesta, en honor de los presos de Guantánamo, haciéndoles recordar año tras año lo mal que lo han pasado. Las religiones se asientan sobre los duros y anchos pilares de la incongruencia.
Estoy convencido de que una de las razones por las que la Iglesia Católica gestionó durante tanto tiempo el calendario laboral es por una razón muy simple: quien impone los días que no se trabaja queda bien ante el pueblo. Si lo hubiera hecho una de las actuales multinacionales modernas, muchos hubiéramos dicho que no se trata de otra cosa que de una oscura campaña de Márquetin para lavar la imagen de la compañía.
Pese a lo desacreditada que están actualmente las religiones, creo que no caerán porque aún les quedan las fiestas.
Por eso, yo propongo que los días de fiesta no se quiten pero que se transformen: el día de todos los Santos se denominará a partir de ahora el día de todos los cantos, y se celebrará con conciertos y campeonatos de tiros de piedra. La Navidad se llamará "la fiesta de las transamilasas y el colesterol" En honor de lo que se te dispara en tu organismo por comer y beber demasiado. Sustituiremos los Santos por estrellas pop, así en vez del día de San Miguel arcángel, tendremos el día de San George Michael porrero y por supuesto, en vez de tener Semana Santa, tendremos Bendita Semana (de descanso).
Seguro que el jipi de 33 años ve estupendas estas reformas.

jueves, marzo 29, 2007

Hoy, por fin, he terminado mi trabajo. Por primera vez me siento bien de que se me acabe un curro, laburo o como queráis llamarlo.
Habrá quien piense que es porque había mal ambiente de trabajo. Nada más lejos. Mis compañeras eran todas personas amables, colaboradoras y trabajadoras. En general, el concepto que tengo de las mujeres es que trabajando son muy competentes, más que los hombres. Debe ser por el cuidado que ponen por el detalle a la hora de ejecutar las cosas. Yo creo que, de todo el grupo era el que menos amor tenía por el detalle. Será porque soy hombre, yo qué sé. Siempre tengo la sensación de que se obsesionan más por hacer las cosas bien que nosotros los hombres. Tal vez por eso sus expedientes académicos sean tan brillantes y lo hagan tan bien todo. El ejemplo más claro es que aquí en España, las compañías de seguros suelen rebajar el seguro de las conductoras . Ya véis cómo están las cosas.
Sin embargo, este curro que nos ha tocado hacer no era ni para hacerlo bien ni para hacerlo mal. Era para no hacerlo. Os digo que jamás he estado yo en un trabajo más desagradecido, el de quitar y poner puntos basándome en una normativa de baremación que, entre nosotros, creo que era un poco caprichosa y mal hecha y me ha hecho vivir cosas especialmente desagradables.
No me gustó, por ejemplo, el tener que decirle a una pobre mujer guineana que no podía optar a un puesto de trabajo en almacén porque carecía del título de graduado escolar. Todavía veo sus ojos suplicantes, surcados de arrugas, diciendo "quiero un trabajo, necesito trabajar".
No me gustó el tener que decirle a muchas personas que sus largos años trabajando en el sector privado no le valían, porque la normativa exigía para esa categoría en concreto que los puntos se dieran sólo a los que trabajaron en el sector público, pese a que el trabajo era de la misma categoría.
No me gustó ver cómo abundan vidas laborales con contratos de días, semanas, meses. ver cómo somos mercancía de usar y tirar, ver cómo se están riendo de todos nosotros. Ver que el trabajo digno no existe más que para unos pocos privilegiados.
No me gustó la aflicción con las que se levantaban muchas personas después de que las evaluáramos, llegando algunas al llanto.
No me gustó el inmenso gasto de papel que se ha tenido que hacer para 60 plazas, distribuidas en varias categorías. No exagero si digo que entre todos habremos generado mil kilos de papel, por lo menos. Mientras, como dice la canción, la selva Amazonas estira la pata.
No me gustó nada que yo, temporal, tuviera que evaluar a otros compañeros temporales; no me quiero imaginar su reacción al ver que yo participo en el mismo examen en el que están ellos. Yo no sé a quién se le ocurrió tamaña perversidad.
Y por último, no me gustó nada que para 8 cochinos puestos de auxiliar administrativo se hayan apuntado 1800 personas; un trabajo que puede realizar cualquiera con un poco sentido común y algo de orden. Estoy más que seguro que cualquiera de esas 1800 personas pueden realizar competentemente ese trabajo ¿Qué absurdo mundo es éste, que nos lleva a realizar proezas como la de quedar entre los ocho primeros de 1800 para luego tener un sueldo tirando a miserable?
Cuentan que en el juicio de Nuremberg, los alemanes encargados de los campos de exterminio hablaban de su trabajo como gestores, nunca como militares. Daba la sensación de que en vez de hablar de un campo de exterminio, hablaban de una fábrica de botones. "El gobierno alemán me mandó hacer ésto y yo me limité a cumplir las órdenes" Decían muchos para evitar el pensar en su culpa. Mis compañeras y yo, a menor escala afortunadamente, hemos sido como esos alemanes, trabajando para una selección injusta y alimentando con nuestro sudor las calderas de esta monstruosa maquinaria que es el sistema en el que vivimos y del que es muy difícil, sino imposible, salir.
Vivan todos aquellos que luchan por cambiarlo, que cada vez son menos. Desde aquí les brindo un sentido homenaje.
A ver cuándo hacen un monumento a aquellos alemanes disidentes, que oponiéndose al sentir general de la Alemania gobernada por los nazis, tuvieron la valentía de nadar contracorriente. Yo, en esta época que me ha tocado vivir no lo he hecho. Me vendo y mi precio es muy bajo: cuatro cochinos duros por dos meses de trabajo, y lo que es peor:
no sé muy bien a qué demonios estoy jugando.

miércoles, marzo 28, 2007

Dicen que la poesía ha muerto. Larga vida a la poesía. Vengo del tren y la gente lee periódicos gratuitos. En uno de esos periódicos olvidados por alguien leo los comentarios al respecto de algunos de los más famosos intelectuales de la cultura celtibérica. Todos están preocupados.
En otro periódico gratuito leo que según un investigador llamado Eudald Carbonell, en el presente siglo desaparecerá el 50 % de la humanidad por el crecimiento demográfico y los desarreglos del ecosistema.
Cada vez se te quitan más las ganas de leer periódicos: los de pago te mienten o te intentan manipular, los gratuitos te desmoralizan.
Verde que te quiero verde. Desaparece el verde del poeta y el verde de las praderas.
El mundo no está bien hecho.
Sin embargo, he tenido la suerte de leer muchos blog de poetas, ¿quién dijo que estaba todo perdido?
A principios del siglo pasado, un estudio denunciaba que por culpa de los excrementos de caballo se colapsarían las vías de las ciudades, y llegaron los coches. ¿Qué sustituirá a los coches para que no se colapsen los cielos? Seguro que algo se descubrirá, no os quepa la menor duda.
No morirán los poetas y aprenderemos a cuidar el mundo, a cuidarnos a nosotros.

martes, marzo 27, 2007

Sabía que iba a pasar.
Hasta las doce y media con el limón y la sal del demonio
Hoy me he despertado más temprano que de costumbre, no sé si por culpa de Julieta Venegas.
"Tengo que confesar que a veces..."
Las cinco de la mañana. Hasta las siete y media no sonará el despertador.
"no me gusta tu forma de ser..."
A ver, lógico, todos tenemos defectos y hay días mejores que otros
"luego te me desapareces..."
¡Por Dios, qué horror de frase!
Y por fin, el estribillo que me acompañará toda la mañana
"Yo te quiero con limón y sal, yo te quiero tal y como estás"
y mi cerebro, en lugar de dormirme hasta que llegue la hora de levantarme empieza a repetir como un disco de vinilo rayado: "yo te quiero con limón y sal, yo te quiero tal y como estás.."
¡Basta, por favor!
"no hace falta cambiarte nada"
¡aaaayyy!
Empiezo a dar vueltas en la cama. Mi chica, que me quiere con limón y sal y a la que no hace falta cambiarme nada aunque a veces se pregunte si vengo o si voy, si subo o si bajo o si no estoy seguro de lo que siento, sigue dormida. Hasta las seis no se levanta. Espero estar dormido para que no me encuentre con un humor extraño.
"Yo te quiero con limón y sal, yo te quiero tal y como estás"
Esto de ser obsesivo-compulsivo a veces trae más problemas de la cuenta. Vaya mañana que voy a pasar con la cancioncita del demonio. Ya me estoy viendo, con mi cara de funcionario, delante de una persona temerosa de que le rechace sus impresos, cantándole a viva voz:
"Yo te quiero con limón y sal, yo te quiero tal y como estás"
¿Por qué habrá melodías tan pegajosas? Podría habérseme pegado algún adagio de Mozart, por ejemplo, que dicen que activan el cerebro y potencian la inteligencia, como ciertos productos milagrosos que anuncian en la tele. Pero lo cierto es que a Mozart se le escucha poco, y a Julieta Venegas, lo difícil es no escucharla.
"Tengo que confesarte ahora
nunca creí en la felicidad"
Hasta me he aprendido la canción y todo. Me imagino al novio de Julieta Venegas, ése que no sabe si viene o si va, como uno de esos mocetones con tabletas de chocolate rodeando el ombligo que salen en los culebrones mexicanos "¿Quién es ese hombreeee, que me mira y me confiesaaaaaa....?"
Estoy empezando a no creer yo tampoco en la felicidad.
¡Menuda mañana voy a pasar con la maldita canción de Venegas en la cabeza, repitiendo una y otra vez, si vienes o si vas y lo del limón y la sal! Que alguien le ponga un tequila a esta pobre chica.
"Sólo tenerte cerca
siento que vuelvo a empezar..."
Ése va a ser mi problema esta mañana, que presiento que vuelvo a empezar...con el limón y la sal.

lunes, marzo 26, 2007

Ya se sabe quién es la nueva Miss España: una chica del norte llamada Natalia Zabala. El jurado la eligió por su elegancia y su mirada. Yo opino que la eligieron por lo seca de carnes que está; en estos tiempos que corren, es el único patrón de belleza que cuenta. Sus medidas son de 90-62-90, que están muy bien para una mujer de metro sesenta
y cinco, pero para una chica de metro setenta y siete se quedan un poco escasas. Vamos, creo yo.
Pero no era mi intención el entrar en detalles sobre la selección de la miss España; lo que yo quería hacer era denunciar una vez más esos concursos odiosos que hace tiempo tenían que haber desaparecido como eventos importantes dignos de salir en los periódicos. Pero como tantas otras veces tengo la sensación de que es otro grito más en el vacío: no hay nada más extenuante que la lucha contra la inercia que mueve la sociedad. Los concursos de belleza son parte de esa inercia, como el seguir usando motores que funcionan con gasolina o el culto excesivo a la avaricia.
Cuántas veces habrán dicho que esos concursos son denigrantes y machistas, pero ahí seguimos, año tras año se sigue eligiendo a la mujer más guapa según el canon de belleza al uso, por estúpido que éste sea. Y el de esta época, es de los más estúpidos que se hayan visto nunca.
Luego pasa otra cosa: que los medios de comunicación le dan una importancia al acto que sin duda no tiene. En casi todos los sitios de los media puedes encontrar un rincón donde ponga el nombre de la miss. Es más, hasta hay un periodista-jefazo que ha sido un asiduo de esos eventos hasta hace poco. Se llama Luis María Ansón. Aquéllas que les preocupan las actitudes machistas harían bien en buscar restos de falocracia en las redacciones, pues sospecho todavía hay. Si no, ¿A qué viene esa sospechosa cobertura a esos festivales de la superficialidad?
Queridas amigas mías, os prometo que este relato no es para hacerme el guay con vosotras. Tenéis razón cuando decís que esto debería desaparecer, con toda la estulticia que trae consigo este tipo de certámenes.
'No descarto una operación estética si es necesario' dice la muchacha recién elegida. Las clínicas de estética harán su agosto. Y mientras, nos cobran un canon por sacar a Rousseau de la biblioteca.

domingo, marzo 25, 2007

¿Habéis escuchado alguna vez Oxygene 4? Me imagino que sí. Si alguna vez habéis visto programas de televisión de temas paranormales, si hablan de extraterrestres o de civilizaciones perdidas, es muy normal que te la pongan. Tanto es así, que yo me imagino que en los OVNIS que se usan los extraterrestres para los avistamientos aquí en la tierra, tienen puesto en el radiocd a todo volumen, con este tema de Jarre, para entrar en el ambiente. Nada de ese tonto pipopipopiii con el que se comunicaban con nosotros en la película de "Encuentros en la tercera fase" ¡Qué sabrá Spielberg de extraterrestres!
Si yo me presentara ante la raza de terrestres no demasiado inteligente que es la humana, pondría el Oxygene 4 para epatarles y para hacerles ver que respeto y valoro sus costumbres, su folclore y sobre todo su música electrónica audible y relajante. Ahora, si yo fuera un gobernante extraterrestre con ánimo de guerra y de exterminio del género humano en la tierra, pondría en los altavoces de todos los OVNIS de mi escuadrilla, Bakalao rompetímpanos a todo volumen y que se jodieran todos los humanos, ese cáncer que le ha salido a la naturaleza tan molesto y amenazante (A lo mejor, Gaia ha hecho que inventemos las bombas atómicas como una quimioterapia en caso de que sea imposible que nos volvamos razonables a tiempo).
Yo empecé a escuchar Jarre con dieciséis años, cuando leía Asimov y cuando creía que todo era posible, hasta que los extraterrestres existieran. Os lo confieso, era un tema que me interesaba. Unos, en su adolescencia, se obsesionan con las hadas, la edad Media, las novelas fantásticas... a otros, les encanta el espiritismo, los OVNI. Ser adolescente consiste en hacer y pensar cosas raras, es como si estuvieras dando clases prácticas de conducir tu propio yo. No sé si por afán de socializarme o por lo que fuere, yo tenía la necesidad de darme importancia ante las chicas con el tema OVNI. Y claro, intenta tú seducir a una chica hablándoles de avistamientos; con lo asentadas que tienen por lo general las mujeres la cabeza, incluso en la adolescencia; huían despavoridas. Tal vez conquisté a mi mujer gracias a que con ella jamás hablé del tema OVNI.
Ahora bien, he de reconocer que de todo aquello me quedó la afición de escuchar la magnífica música de Jarre. Yo he llegado a sentirme fenomenal escuchando su discografía. Me encanta la euforia que transmite su música electrónica, sólo comparable con la euforia que produce escuchar a Mozart.
Lo que más me gusta de Jarre, sobre todo en estos tiempos de calentamiento global y de amenazas a nuestra tonta especie, es que transmite una sensación de optimismo. De verdad creo que el compositor es de los que creen que el porvenir es bueno. Su música no la puede haber hecho un pesimista.
Hace 31 años que publicó su primer álbum, Oxygene, y como todas las cosas buenas, envejece bien. Tanto es así, que estoy seguro de que hay alguien que lo escucha por primera vez y piensa que está grabado anteayer.
Gracias, Jarre, por hacernos sentir el futuro con optimismo

viernes, marzo 23, 2007

Hace pocos días murió José Luis Coll. Era parte de uno de los mejores dúos cómicos que jamás ha dado España. La otra parte, era el que murió hace unos años, Luis Sánchez Pollack, Tip.
Eran enormes, geniales. Juntos hacían el mejor humor blanco que haya hecho nadie. Por desgracia, nadie ha seguido su estela. Si tenemos que buscar otra pareja que les haga sombra, los únicos que se les acercaron fueron Martes y Trece.
Curiosa pareja la de Tip y Coll. El uno alto, religioso, tradicional y de derechas; el otro, bajito, disoluto y de izquierdas. Ambos muy inteligentes. Tip, además, era una bellísima persona, con una bondad que desarmaba a los que tuvieron la suerte de conocerle. Os recomiendo que si podéis, os hagáis con los vídeos de sus trabajos. Cuentan que cuando murió, dejó a su compañero desorientado, huérfano. José Luis Coll reconoció alguna vez que jamás pudo reponerse de la muerte de su amigo del alma, pues Tip era de los que daba a los demás razones para vivir.
Recuerdo que ambos hicieron un programa en una cadena de Televisión privada que se llamaba "este país necesita un repaso" Yo no hacía más que esperar las intervenciones de Tip, y os puedo asegurar que jamás, jamás me defraudaba. Era un torrente de ingenio y espontaneidad. Me iba siempre a la cama con una sonrisa en la boca, con el diafragma roto de tanto reír. Mientras, Coll siempre aportaba un comentario inteligente, un juego de palabras lleno de ironía, que más parecía de un anglosajón que de un latino.
Hoy me he acordado de ellos porque vivimos días en que parece que las dos Españas que
ambos representaban son irreconciliables. Parece que es como si hubiéramos dejado de vernos los unos a los otros como lo que somos, hermanos, como lo eran ellos, y no nos vemos más que como monstruos deformados por nuestras respectivas ideologías. Me da lástima que nuestros gobernantes vuelvan a repetir el mismo error que cometieron los de nuestros abuelos, que mi país vuelva a ser escenario de la obra "Caín, Abel y una mancha de sangre caída en el suelo".
Ahora hay mucho enfrentamiento. Sólo hay que echar un vistazo a la prensa y a ciertos foros y no ves más que odio entre gentes de uno y otro lado del espectro ideológico: ¿Dónde está esa concordia de la que tanto se habla en los campanudos discursos?
Hay una imagen de Tip y Coll que no se me borra de la mente: están de espaldas, vestidos con chaqué, dándose la mano ("dame la manita Pepe Lui", decía una de sus divertidas canciones)
¿Se estarán avergonzando de nosotros y por eso nos dan la espalda?
Ahora leo cosas de la gente de uno y otro lado que escribe con las vísceras, con el colmillo retorcido, y me da mucha pena y miedo; yo no quiero ni pensar en otra lucha fratricida en mi país.
Me gustaría que todos reflexionásemos sobre el ejemplo que sin quererlo nos dieron esos maravillosos cómicos que tanto se quisieron, pese a ser de ideologías diametralmente opuestas. No nos merecemos, ni los de una parte ni los de la otra, una nueva fosa de sangre. Pensemos en todo lo que hemos conseguido juntos.
No soporto más enfrentamiento. Pido a los políticos que nos representan, de los dos partidos más importantes, más el poder mediático de los dos lados del abanico, que dejen de jugar con los instintos más bajos del pueblo.
Más que nada, porque ya no tenemos a esos dos sabios que con la risa nos ayudaban a ser más personas y menos bestias.
Si mis gustos y hábitos fueran seres vivos, diría que han mutado con el paso de los años. Lo digo porque llega el fin de semana y me doy cuenta de que lo que yo proyecto hacer hoy en día nada tiene que ver con lo que yo quería hacer cuando tenía veinte años. Me refiero, claro está, a que cuando tenía veinte años lo que yo quería hacer es irme a los bares a tomarme unos cuantos copazos y ligar con chicas; ahora mi ideal de buen fin de semana es ver con mi doña unas películas, y salir, como mucho, a tomar unas cervezas. Y, por supuesto, llegando a casa antes de la una.
Creo que me estoy haciendo viejuno. Aparte, que cuando me excedo con el alcohol tengo después unas resacas espantosas. Sin embargo, antes, podía tomarme las copas que quisiera, que a la mañana siguiente estaba como una rosa y sin resaca. Además, en perfecto estado de revista para irme de juerga otra vez.
No es porque yo lo diga, pero yo me he corrido unas buenas juergas. Lo bueno que tiene el vivir en un país como España es que nunca te va a faltar la diversión. En eso, las agencias de viaje no os engañan para convenceros de que os vengáis acá. Mi país es un sitio donde el que quiere pasárselo bien, se lo pasa bien.
Aquí gusta la tertulia, que no es otra cosa que una reunión de amigos en amena charla. La literatura española se ha hecho en bares, desde Quevedo, que fue un gran dipsómano. Famosas son las tertulias del Café Gijón. Hay muchos cuadros y fotografías que representan escritores españoles delante de un café, una copa y lo que se tercie. Yo soy muy amigo de los bares, y aunque ahora estoy con esa moda tan nórdica de quedarme en casa viendo películas, maldita sea, pienso que las charlas de un bar es el mejor pasatiempo que puede tener un hombre, mucho mejor desde luego que el amodorrarse al ordenador y a la videoconsola. Si me apuráis, puede llegar a ser más benéfico para el alma que una visita al psicólogo.
Ya lo dijo Bernardo Piuma: " El que al mundo vino y no toma vino, ¿a qué vino? " No reniego de ninguna de mis borracheras, ni de aquéllas en las que caí en lo patético, en lo ridículo o en las que, simplemente, caí. Son tan gratos mis recuerdos que no me importaría revivirlos. Acaso mejorarlos.
No deberíamos perder el fin de semana en los centros comerciales; no deberíamos perderlo, tampoco, con las consolas. Reunámonos todos en los bares a disfrutar de la amena charla, que ya llegó la primavera, y mal que me pese, tendré que agachar las orejas cuando mi chica me diga:
¿Otra vez te vas a quedar todo el finde en casa?

jueves, marzo 22, 2007

Qué desastre. Acabo de ver mis estadísticas del google analytics, que es un programa que te dice la gente que visita tu págima. Se me ha caído el alma a los pies. Qué pocos sois los que me visitáis. Gracias. Menos mal que no dependo económicamente de lo que escribo; y como mi mujer me tiene prohibido el autocompadecimiento, no os puedo deciros que se me lee poco.
Había un movimiento literario de principios del siglo pasado que recibía el nombre de novecentismo. Una de sus características era que ellos escribían para las minorías, de hecho, sus novelistas escribieron las páginas con más cultismos por línea que en ninguna otra época de la literatura española. Probad a leer a Gabriel Miró y a Pérez de Ayala sin diccionario, y se os quedará la misma cara que si leéis a Confucio en el original.
Yo, en cambio, quiero que me lea un gran número de gente, pero los que me leéis pertenecéis al club exclusivo del tristeopositor, un club en el que no entra cualquiera, más que nada porque cualquiera no quiere entrar.
Por ello, os agradezco profundamente que me leáis, que os hayáis parado a echar un rato en mi página y me habéis elogiado, unos a viva voz y otros mediante el negro sobre blanco.
Tengo la intención de seguir escribiendo este blog durante un año más, justo cuando me encuentre a las puertas de la Maldita Oposición.
Hasta entonces, visitad mi casa con frecuencia, donde siempre os estará esperan este triste opositor, pero alegre anfitrión.

miércoles, marzo 21, 2007

Estamos en el tiempo en que lo gratis está proscrito: la Unión Europea quiere abrir un expediente a España porque en nuestro país se exime a las bibliotecas públicas de pagar un canon por el préstamo de libros. O sea, que es más importante el pasar por caja que el que lea un número importante de ciudadanos. La salvaguarda del derecho de autor es más importante que la cultura de la ciudadanía. ¡Qué lástima no tener el papel donde está la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE para pasármela por donde la espalda pierde su honroso nombre!
Pero qué se puede esperar de una institución cuyos miembros quieren meter con calzador una constitución donde la palabra "mercado" aparece en su capítulo inicial más de ochenta y nueve veces, frente a "solidaridad" e "igualdad", que yo creo que no aparece casi en ningún sitio o si está es de pasada. Os lo digo yo, que seré de los pocos que me he leído de punta a cabo el borrador de la Constitución. Gracias, holandeses y franceses, por parar semejante barbaridad.
Vivimos tiempos en que con total desvergüenza se defienden los intereses de las minorías poderosas frente al pueblo soberano. Otro ejemplo es lo que está pasando en mi país con esa ley que pretenden aplicar sobre el canon digital: la cosa consiste en que, como no ganan lo que quieren las editoriales, las productoras de cine y las discográficas con la venta de discos y libros, quieren grabar los discos duros, fotocopiadoras, reproductores de mp3y DVD y demás cacharros con un impuesto por las pérdidas generadas por la piratería. Resumiendo, que pagas dos veces por lo mismo: la primera vez cuando te compras un DVD; y la segunda, cuando te compras un reproductor para ver ese DVD ¿Habrá alguien con mayor caradura? Y claro, llegan sus amigos los políticos y aprueban la ley, pese al gran rechazo popular que suscita.
Gracias a un millón de firmas presentadas, entre las que está la mía, el gobierno ha parado momentáneamente la ley. Pero por desgracia, no será para siempre, sólo están discutiendo a cuánto nos cobran el precio del fraude.
¿Qué está pasando aquí? ¿Hasta cuándo va a durar la dictadura del dinero, que pisotea la naturaleza y los derechos de los hombres?
Un fantasma recorre Europa: el de la avaricia más sangrante. A ver quién para la hemorragia.

martes, marzo 20, 2007

Hay que ver lo que cambian los tiempos. ¿Cuánto hace que no habéis leído en un periódico que el profesor fulano, doctor en filosofía, da una conferencia en no se qué universidad? Yo diría que una noticia así no se ha publicado en un periódico nunca. Sin embargo, es frecuente ver en la televisión o leer en el periódico que el cocinero Mengano ha dejado anonadados a los japoneses con su gran acervo en cultura gastronómica. Por si fuera poco, parece ser que quieren hacer de la cocina una carrera universitaria. No será entonces raro ver entonces, el " departamento de huevofritología y ajoporro" o "el departamento de chuletón de buey". Los alumnos cursarán asignaturas del tipo "Historia de la salazón en la Roma Antigua I" ó "Técnicas Avanzadas en el Espolvoreado de azúcar Glacé" Habrá quien haga tesis del tipo: "Técnicas procedimentales para el guiso en olla de cobre, de barro y exprés"
Ya dije en alguna ocasión que me encanta comer y me gusta la gastronomía, pero considero que ahora a esta disciplina se le está concediendo una importancia desorbitada y me malicio que es porque ahora ha habido una invasión masiva en las cocinas por parte de los hombres que ha hecho posible que todos los que se dedican a la restauración se pongan estupendos. Sin embargo, las mujeres llevan desarrollando una labor callada al calor de los fogones y no he visto período de la humanidad en que los hombres se hayan puesto tan tontos con la cosa del morro. y Ojo, muchas merecían un Nobel de Química por sus creaciones y descubrimientos. Yo desde luego, se lo hubiera dado sin dudarlo a la que inventó la tortilla de patata.
Con todos mis respetos hacia los cocineros, me parece que su profesión está siendo sobrevalorada en el exceso. No digo que a un cocinero se le deba pagar mal, (que por cierto, afortunadamente, a cualquier cocinero se le paga bastante bien, digo que me parece absurdo que su labor esté más valorada que otras profesiones y que vayan los más famosos por ahí sentando cátedra.
Curioso mundo de contrastes: por un lado se adora a las raquíticas modelos y por el otro se alaba a los que nos engordan. No entiendo nada.
Y mientras, los filósofos, al igual que las modelos, no comiéndose una rosca.