Bueno, hoy comienzo el tema catorce y último de mi primer libro del temario de las oposiciones. Son un total de setenta temas divididos en seis libros. Ya me quedan sólo cincuenta y siete temas ¡Yupiii!
Todavía me acuerdo de cuando,en este verano, mientras las olas del Mediterráneo bañaban mis pies, yo, en poco decorosa vestimenta, es decir, llevando un ridículo bañador de colores chillones, grité, cual Scarlett O´hara en lo que el viento se llevó - ¡Juro que jamás volveré a ser temporal! y volviéndome a mi esposa, con voz campanuda, dije:
-Cielo, no quiero nuestros futuros retoños que nos han de venir tengan una vida de precariedad económica y de incertidumbre para el futuro. A partir de ahora, lucharé con mis ojos y mi intelecto para meterme en la sesera el duro programa de las oposiciones. El proceso será largo y dirícil y habrá momentos de gran decaimiento, pero yo me levantaré para seguir corriendo esta dura maratón.
-Vale, vale, Tú tranquilo; mejor vámonos que todos nos están mirando.
Esos días de asueto me sirvieron mucho para meditar y decidir apostar en serio para las oposiciones ¡Cómo hecho de menos la cerveza y los chiringuitos! Entonces pensé en la cantidad de veranos tranquilos que podría tener ahí, en la playa del Mediterráneo si conseguía mi objetivo. Otra de las 174 razones: tener veranos como los de niño, esos sí que eran veranos sin preocupaciones.
Bueno, creo que no es verdad. Alguna vez me ha quedado para septiembre.
¡Qué poco se necesita para ser feliz, pero qué difícil se le pone la vida al conformista!
viernes, noviembre 10, 2006
jueves, noviembre 09, 2006
Mientra hacía la comida y esperaba a mi mujer, he estado viendo la serie "mi nombre es Earl". Aún siendo estupenda, tiene un pero.
El argumento de la serie parte de la creencia de que si tú has hecho buenas acciones, la vida te lo premiará. Bien, pues eso no es verdad. Ahora les diré el por qué.
Los máximos premiados del orbe son los grandes multimillonarios: tienen islas, yates, se alojan en hoteles lujosos, sus casas son confortables, sus ropas son bonitas y su aspecto físico por lo general es bueno. Sin embargo, muchos de ellos hacen cosas como despedir a gente teniendo beneficios, pagar poco a los obreros que quedan para tener todavía más beneficios, contrabandear armas, narcotraficar, especular con las necesidades básicas como es la vivienda, la sanidad, la educación... Han pagado a gobiernos para que éstos declaren la guerra a países cuyos recursos tienen intereses, no creen en la igualdad, no creen en la democracia, pues hacen que su opinión prevalezca sobre la de otros votantes, tienen periódicos y radios que mienten adrede para beneficiarles, no luchan contra el hambre y las enfermedades; sólo les interesan si les llenan la caja registradora.
Sin embargo, son los seres más afortunados del planeta, pues todo lo que se les antoje lo tienen.
Siempre nos hemos querido creer el tópico de que el bueno siempre triunfa y el malo siempre fracasa: no es verdad. Pongamos, por ejemplo, a la familia Bush: sin contar las fechorías del segundo George (o tercero, me da igual) se han metido en toda clase de negocios oscuros a lo largo de varias generaciones. Uno de ellos estuvo negociando con los nazis, otros, con oscuros tiranos de oriente medio, y sin embargo, el destino les ha premiado con dejar que dos de sus malvados accedan, nada más y nada menos, a la presidencia del gobierno de los Estados Unidos. Ahí es nada. Encima, en períodos en el que su odiado comunismo no les daba la lata porque ya habían conseguido su vieja ambición de derribarlo. Pero hay más ejemplos: Franco murió en la cama, Carlos Menem vive actualmente en la opulencia, pese a que es el principal causante de la ruina de su país y aquí en España vive algún que otro exdictador sudamericano con el riñón bien cubierto.
Por cierto, qué longevos suelen ser los hombre malos. Comparémosles con algunos de los hombres buenos: jóvenes murieron el Che, Martin Luther King, Jesucristo y muchos grandes estrellas del rock que mucha y buena música nos han dado. Mozart, genio donde los haya, también murió joven. Encima, entre fuertes dolores.
Tenemos a cantidad de soplagaitas que viven muy bien de la pintura, pese a que no saben agarrar un pincel y sin embargo Van gogh murió en la miseria y el pobre de Goya exiliado en Francia.
Tenemos a cantidad de sinvergüenzas con tiradas de libros millonarias y recordemos que Kafka no vio un real y John Kennedy Toole jamás pudo disfrutar del éxito que tal vez le hubiera quitado la idea de suicidarse unos años antes.
Cogiendo el título de su libro, todo esto ha ocurrido y ocurre porque nuestra civilización es una "conjura de los necios"que premia a los malvados (que son hasta más longevos) y castiga a los inocentes (que mueren pronto, pregunten por su hijo a esa madre afgana que llora en ese rincón).
Yo creo que la idea que mueve a Earl es una broma más de la serie. Por ahí van los tiros. Él tiene su razón para ser bueno, que por supuesto, respeto, pero no comparto. Como he intentado dejar claro, el ser buen hombre no te va a traer compensaciones porque sí.
Si os preguntáis por mi razón fundamental para ser bueno, la única que tengo, es que yo intento portarme con los demás como quiero que se porten conmigo. No hay nada más.
Para terminar, un mensaje a mi chica:
Cariño, si los hombres malos se les ha premiado con cosas buenas.
¿qué fechoría he hecho yo para que el destino me premie con estar contigo?
El argumento de la serie parte de la creencia de que si tú has hecho buenas acciones, la vida te lo premiará. Bien, pues eso no es verdad. Ahora les diré el por qué.
Los máximos premiados del orbe son los grandes multimillonarios: tienen islas, yates, se alojan en hoteles lujosos, sus casas son confortables, sus ropas son bonitas y su aspecto físico por lo general es bueno. Sin embargo, muchos de ellos hacen cosas como despedir a gente teniendo beneficios, pagar poco a los obreros que quedan para tener todavía más beneficios, contrabandear armas, narcotraficar, especular con las necesidades básicas como es la vivienda, la sanidad, la educación... Han pagado a gobiernos para que éstos declaren la guerra a países cuyos recursos tienen intereses, no creen en la igualdad, no creen en la democracia, pues hacen que su opinión prevalezca sobre la de otros votantes, tienen periódicos y radios que mienten adrede para beneficiarles, no luchan contra el hambre y las enfermedades; sólo les interesan si les llenan la caja registradora.
Sin embargo, son los seres más afortunados del planeta, pues todo lo que se les antoje lo tienen.
Siempre nos hemos querido creer el tópico de que el bueno siempre triunfa y el malo siempre fracasa: no es verdad. Pongamos, por ejemplo, a la familia Bush: sin contar las fechorías del segundo George (o tercero, me da igual) se han metido en toda clase de negocios oscuros a lo largo de varias generaciones. Uno de ellos estuvo negociando con los nazis, otros, con oscuros tiranos de oriente medio, y sin embargo, el destino les ha premiado con dejar que dos de sus malvados accedan, nada más y nada menos, a la presidencia del gobierno de los Estados Unidos. Ahí es nada. Encima, en períodos en el que su odiado comunismo no les daba la lata porque ya habían conseguido su vieja ambición de derribarlo. Pero hay más ejemplos: Franco murió en la cama, Carlos Menem vive actualmente en la opulencia, pese a que es el principal causante de la ruina de su país y aquí en España vive algún que otro exdictador sudamericano con el riñón bien cubierto.
Por cierto, qué longevos suelen ser los hombre malos. Comparémosles con algunos de los hombres buenos: jóvenes murieron el Che, Martin Luther King, Jesucristo y muchos grandes estrellas del rock que mucha y buena música nos han dado. Mozart, genio donde los haya, también murió joven. Encima, entre fuertes dolores.
Tenemos a cantidad de soplagaitas que viven muy bien de la pintura, pese a que no saben agarrar un pincel y sin embargo Van gogh murió en la miseria y el pobre de Goya exiliado en Francia.
Tenemos a cantidad de sinvergüenzas con tiradas de libros millonarias y recordemos que Kafka no vio un real y John Kennedy Toole jamás pudo disfrutar del éxito que tal vez le hubiera quitado la idea de suicidarse unos años antes.
Cogiendo el título de su libro, todo esto ha ocurrido y ocurre porque nuestra civilización es una "conjura de los necios"que premia a los malvados (que son hasta más longevos) y castiga a los inocentes (que mueren pronto, pregunten por su hijo a esa madre afgana que llora en ese rincón).
Yo creo que la idea que mueve a Earl es una broma más de la serie. Por ahí van los tiros. Él tiene su razón para ser bueno, que por supuesto, respeto, pero no comparto. Como he intentado dejar claro, el ser buen hombre no te va a traer compensaciones porque sí.
Si os preguntáis por mi razón fundamental para ser bueno, la única que tengo, es que yo intento portarme con los demás como quiero que se porten conmigo. No hay nada más.
Para terminar, un mensaje a mi chica:
Cariño, si los hombres malos se les ha premiado con cosas buenas.
¿qué fechoría he hecho yo para que el destino me premie con estar contigo?
miércoles, noviembre 08, 2006
En el paro otra vez. Maldita sea mi suerte.
¿ A quién el hecho la culpa? ¿ Al sistema? ¿Al destino? ¿ A mi mismo por no saber controlar mi destino? ¿ a mi mismo por no poner en vereda al sistema?
¿Te hecho la culpa a ti por no unirnos para trocar nuestra mala suerte? ¿O te hecho la culpa a ti, por tener mejor suerte que yo y desear que nada cambie?
Siempre que termino en un trabajo, la sensación que tengo es la misma: tengo que despedirme de la gente y estoy triste para hacerlo. Casi nunca saben qué decirte, o sus palabras de ánimo suenan a no saber cómo consolarte. Hoy, para evitarme el mal trago, no he dicho a nadie que me iba, me he ido como si fuera a volver mañana, porque estoy harto de irme de los sitios para no volver.
En los dos últimos sitios que he trabajado, siempre me dan esperanzas de un nuevo contrato, siempre abrigo la posibilidad de volver: " si hay algo para ti, te llamaremos" Me dijo el jefe de personal del penúltimo sitio en el que estuve y hoy todavía espero su llamada. En el sitio actual, la jefa que gestiona personal me da esperanzas de que pueda volver otra temporada ¡Tal vez un mes seguido!
Otra vez al subsidio del paro. Estoy flojo y encima leo en la prensa que "uno de cada cinco españoles vive bajo el umbral de la pobreza" Creo que hace pocos años, no más de diez, la noticia era de un español por cada siete. Tengo buena memoria. Juro que es cierto.
Y todo pese a que hemos tenido un ciclo económico de vacas gordas en todo este tiempo inmejorable; ningún período histórico anterior ha sido tan bueno. Entonces,
¿Quién se ha llevado la riqueza de esas dos nuevas personas?
¿Quién se ha llevado su libertad?
No hay libertad si hay miseria.
¡Qué paradoja la mía, que para tener libertad debo estar encadenado a un trabajo!
¿ A quién el hecho la culpa? ¿ Al sistema? ¿Al destino? ¿ A mi mismo por no saber controlar mi destino? ¿ a mi mismo por no poner en vereda al sistema?
¿Te hecho la culpa a ti por no unirnos para trocar nuestra mala suerte? ¿O te hecho la culpa a ti, por tener mejor suerte que yo y desear que nada cambie?
Siempre que termino en un trabajo, la sensación que tengo es la misma: tengo que despedirme de la gente y estoy triste para hacerlo. Casi nunca saben qué decirte, o sus palabras de ánimo suenan a no saber cómo consolarte. Hoy, para evitarme el mal trago, no he dicho a nadie que me iba, me he ido como si fuera a volver mañana, porque estoy harto de irme de los sitios para no volver.
En los dos últimos sitios que he trabajado, siempre me dan esperanzas de un nuevo contrato, siempre abrigo la posibilidad de volver: " si hay algo para ti, te llamaremos" Me dijo el jefe de personal del penúltimo sitio en el que estuve y hoy todavía espero su llamada. En el sitio actual, la jefa que gestiona personal me da esperanzas de que pueda volver otra temporada ¡Tal vez un mes seguido!
Otra vez al subsidio del paro. Estoy flojo y encima leo en la prensa que "uno de cada cinco españoles vive bajo el umbral de la pobreza" Creo que hace pocos años, no más de diez, la noticia era de un español por cada siete. Tengo buena memoria. Juro que es cierto.
Y todo pese a que hemos tenido un ciclo económico de vacas gordas en todo este tiempo inmejorable; ningún período histórico anterior ha sido tan bueno. Entonces,
¿Quién se ha llevado la riqueza de esas dos nuevas personas?
¿Quién se ha llevado su libertad?
No hay libertad si hay miseria.
¡Qué paradoja la mía, que para tener libertad debo estar encadenado a un trabajo!
martes, noviembre 07, 2006
Hoy todo no dura nada. Y a los jóvenes, menos.
Chica:
El móvil que tienes ahora en tus manos lo cambiarás dentro de dos años porque la tecla del dos ya no te funciona. Tienes en el zapatero unos zapatos de chúpame la punta, comprados hace sólo siete meses en las rebajas, que estás pensando en tirar porque ya no te gustan, pues dices: " parezco una bruja con ellos puestos" ¿Antes no? Además, quieres vaciar el armario para dar a tu prima la ropa que no te pones.
-Prima, tengo una falda que sólo me he puesto dos veces que te va a encantar-
El coche de tu novio tiene seis años y ya han sacado el modelo nuevo que le sustituye; a tu novio le encanta:
-¿no ves que el nuevo tiene más avances en seguridad que no tiene éste? Debemos pensar ya en cambiarnos. Si no es de esta marca, de otra.
Hiciste una carrera que no te sirve para encontrar trabajo porque no es de las que piden las empresas, tienes que pensar en hacer otra. El máster que hiciste tampoco sirve, lo que aprendiste ya está superado y las empresas ya buscan "otra cosa" (¿el qué?). Tu contrato de teleoperadora está a punto de expirar.
Chico:
¿Cómo es posible que en un coche que sólo tiene seis años te tengas que gastar una pasta porque tiene el embrague hecho polvo? En el certificado de la vida laboral de tu padre recién prejubilado constan sólo tres empresas; en la tuya dieciséis y has tenido contratos de sólo dos días. Has tenido cuatro videoconsolas diferentes. La primera nevera de tu casa duró dieciocho años, la segunda diez y la tercera, está ahora mismo estropeada. Menos mal que todavía le cubre la garantía que da el fabricante de seis meses después de haberla comprado. Unos amigos tuyos y de tu novia ya se han separado. Llevaban ocho meses viviendo juntos.
Todos en General:
Hoy se habla de los setenta, los ochenta y los noventa. Si abrimos un libro de historia, nos dividirán los perídos por los siglos XVII, XVIII, XIX.; si nos remontamos todavía más lejos, se dividirán los períodos en 5000, 4000 ó 3000 antes de Cristo. En una novela del corazón de las de antes, el que era villano moría villano. En un programa del corazón, el villano es bueno o malo en cuestión de días o de ediciones de tarde, de noche o de mañana de los programas del corazón.
Nadie sabe lo que es pasar una tarde contemplando cómo pasa el agua de un río. En general, nadie sabe nada porque no da tiempo de aprender nada.
Bueno, hay dos que sí que saben emplear el tiempo.
Pero nadie tiene el tiempo suficiente para escucharles qué es lo que hay que hacer para tener un buen pasar .
Y este articulillo, que yo quería que fuera más pequeño todavía porque sé que os cansa el leer y queréis que todo sea corto e impactante y no largo y aburrido, no es otra cosa que un homenaje a esa pareja que, ajenos a modas pasajeras, ajenos a las estupideces propias de los que vivimos esta vida más propia de una lavadora programada en centrifugado, son tan sabias como para saber que no tenían otra cosa mejor que hacer que pasar el tiempo juntos. Que todo lo demás no merecía la pena. Que se lo han pasado tan bien que seguro desearán que estos cincuenta largos años (para los patrones actuales, claro) hubieran durado el doble.
Enhorabuena, Josefa y Manuel, por esas bodas de oro que demuestran que no habéis perdido el tiempo.
Chica:
El móvil que tienes ahora en tus manos lo cambiarás dentro de dos años porque la tecla del dos ya no te funciona. Tienes en el zapatero unos zapatos de chúpame la punta, comprados hace sólo siete meses en las rebajas, que estás pensando en tirar porque ya no te gustan, pues dices: " parezco una bruja con ellos puestos" ¿Antes no? Además, quieres vaciar el armario para dar a tu prima la ropa que no te pones.
-Prima, tengo una falda que sólo me he puesto dos veces que te va a encantar-
El coche de tu novio tiene seis años y ya han sacado el modelo nuevo que le sustituye; a tu novio le encanta:
-¿no ves que el nuevo tiene más avances en seguridad que no tiene éste? Debemos pensar ya en cambiarnos. Si no es de esta marca, de otra.
Hiciste una carrera que no te sirve para encontrar trabajo porque no es de las que piden las empresas, tienes que pensar en hacer otra. El máster que hiciste tampoco sirve, lo que aprendiste ya está superado y las empresas ya buscan "otra cosa" (¿el qué?). Tu contrato de teleoperadora está a punto de expirar.
Chico:
¿Cómo es posible que en un coche que sólo tiene seis años te tengas que gastar una pasta porque tiene el embrague hecho polvo? En el certificado de la vida laboral de tu padre recién prejubilado constan sólo tres empresas; en la tuya dieciséis y has tenido contratos de sólo dos días. Has tenido cuatro videoconsolas diferentes. La primera nevera de tu casa duró dieciocho años, la segunda diez y la tercera, está ahora mismo estropeada. Menos mal que todavía le cubre la garantía que da el fabricante de seis meses después de haberla comprado. Unos amigos tuyos y de tu novia ya se han separado. Llevaban ocho meses viviendo juntos.
Todos en General:
Hoy se habla de los setenta, los ochenta y los noventa. Si abrimos un libro de historia, nos dividirán los perídos por los siglos XVII, XVIII, XIX.; si nos remontamos todavía más lejos, se dividirán los períodos en 5000, 4000 ó 3000 antes de Cristo. En una novela del corazón de las de antes, el que era villano moría villano. En un programa del corazón, el villano es bueno o malo en cuestión de días o de ediciones de tarde, de noche o de mañana de los programas del corazón.
Nadie sabe lo que es pasar una tarde contemplando cómo pasa el agua de un río. En general, nadie sabe nada porque no da tiempo de aprender nada.
Bueno, hay dos que sí que saben emplear el tiempo.
Pero nadie tiene el tiempo suficiente para escucharles qué es lo que hay que hacer para tener un buen pasar .
Y este articulillo, que yo quería que fuera más pequeño todavía porque sé que os cansa el leer y queréis que todo sea corto e impactante y no largo y aburrido, no es otra cosa que un homenaje a esa pareja que, ajenos a modas pasajeras, ajenos a las estupideces propias de los que vivimos esta vida más propia de una lavadora programada en centrifugado, son tan sabias como para saber que no tenían otra cosa mejor que hacer que pasar el tiempo juntos. Que todo lo demás no merecía la pena. Que se lo han pasado tan bien que seguro desearán que estos cincuenta largos años (para los patrones actuales, claro) hubieran durado el doble.
Enhorabuena, Josefa y Manuel, por esas bodas de oro que demuestran que no habéis perdido el tiempo.
lunes, noviembre 06, 2006
Hoy estoy un poco triste, porque se ha jubilado mi bibliotecaria y amiga Inés. El tiempo no pasa en balde.
Yo siempre he sido una rata de biblioteca. Si alguien puede presumir en mi barrio de antigüedad como socio de la biblioteca, ése soy yo. El año que viene hago veinte años como tal,aunque la primera vez que pisé la biblioteca fue con ocho años, en que me leí en una tarde Astérix el Galo, y me gustó una barbaridad.
Unos años después, en mi adolescencia, entró a trabajar de bibliotecaria una señora madura: Inés del alma mía. Tenía modales exquisitos y auténtica aversión al ruido, casi un requisito imprescindible para ejercer como bibliotecario/a.
Inés era exiliada chilena. Vino a España allá por el 74. Es decir, la época de cuando Chile pasaba de ser un país civilizado a ser un país de las cavernas y a su vez, España pasaba de ser un país de las cavernas a un país... ¿Civilizado? Bueno, hay veces que lo dudo. Con los precios actuales de los pisos, yo creo que quieren que volvamos a vivir en las cavernas.
Inés era profesora Universitaria allá en Chile. Se especializó en lengua inglesa. Sus orígenes no eran en modo alguno humildes, se puede decir que era de clase acomodada. Creo que se crió en una casa con criada y arañas de las que dan luz en los techos. Pese a ello, era una mujer de izquierdas y por supuesto, creía en los valores e ideales del gobierno de Salvador Allende.
Quien haya estado en una universidad, sabrá que no es difícil saber de que pie cojea cada uno. Al fin de al cabo, una universidad no es otra cosa que laboratorio de ideas, mesa de debate y centro de reunión y estudio: Inés no ocultaba sus afinidades políticas y los chivatos no tardaron en comunicarlas a los servicios de espionaje.
Inés y su marido tuvieron que huir y venir como exiliados aquí a España.
Ella, en los ratos que pasamos juntos, me contó historias atroces: de cómo, por ejemplo, avisaban a su hermana, que era sanitaria, para ayudar a los médicos a recomponer las vaginas de las disidentes de la dictadura, destrozadas por las bayonetas de los militares. De cómo se deshicieron familias enteras y otras muchas, muchísimas barbaridades que merecerían estar en la Historia Universal de la Infamia que escribiera el vecino Borges.
Inés, como todo exiliado, al principio de venir aquí, sufrió mucho. Pese a los lazos de unión que, en teoría, proporciona el idioma español a nuestros respectivos pueblos, ella me dijo que sintió un choque brutal al venir por la diferencias de costumbres. Decía que echaba de menos la melosidad y cortesía en el trato cotidiano que en general tenían los chilenos, nos notaba a los españoles, a los madrileños en concreto, muy secos, más distantes. Decía también que hablábamos muy alto, cosa que en mi caso era verdad, pues siempre estaba chistándome en la biblioteca. Eso sí, como era mujer viajada, decía, que, comparándonos con gentes de otros países, éramos de lo mejor, pero yo creo que tal vez lo decía para regalarme los oídos.
Siempre estaba con un libro en la mano, de autores anglosajones casi siempre, y, por supuesto, editado en lengua inglesa. Era una devota de la literatura anglosajona y creía en la supremacía de dicha literatura sobre todas las demás. Yo, por supuesto, en eso discrepaba, más que nada, porque alguien tiene que defender a Cervantes de los ataques de los ardorosos adoradores de Shakespeare, como el crítico Harold Bloom, que si habéis leído su libro "El canon occidental", sabréis lo pesadito que se pone acerca de la supremacía de Shakespeare frente a los demás escritores, incluido Cervantes. Pues bueno.
Inés era una mujer de mundo a su pesar. Hay veces, que, parafraseando a Delibes "deberíamos ser como un árbol, que nacemos y morimos donde nos plantaron". Como muchos inmigrantes en la actualidad, Inés perdió la tierra donde estaban plantadas sus raíces. Por ella me di cuenta de que nadie viene aquí por gusto: no hay inmigrante o exiliado que le guste más España que su propio país, por mísero que éste fuera.
Fue un honor conocerla. Aunque me duela, tal vez lo mejor es que no la hubiera conocido, y en vez de jubilarse como bibliotecaria en España, se hubiera jubilado como profesora universitaria en Chile.
Inés, hasta siempre.
Yo siempre he sido una rata de biblioteca. Si alguien puede presumir en mi barrio de antigüedad como socio de la biblioteca, ése soy yo. El año que viene hago veinte años como tal,aunque la primera vez que pisé la biblioteca fue con ocho años, en que me leí en una tarde Astérix el Galo, y me gustó una barbaridad.
Unos años después, en mi adolescencia, entró a trabajar de bibliotecaria una señora madura: Inés del alma mía. Tenía modales exquisitos y auténtica aversión al ruido, casi un requisito imprescindible para ejercer como bibliotecario/a.
Inés era exiliada chilena. Vino a España allá por el 74. Es decir, la época de cuando Chile pasaba de ser un país civilizado a ser un país de las cavernas y a su vez, España pasaba de ser un país de las cavernas a un país... ¿Civilizado? Bueno, hay veces que lo dudo. Con los precios actuales de los pisos, yo creo que quieren que volvamos a vivir en las cavernas.
Inés era profesora Universitaria allá en Chile. Se especializó en lengua inglesa. Sus orígenes no eran en modo alguno humildes, se puede decir que era de clase acomodada. Creo que se crió en una casa con criada y arañas de las que dan luz en los techos. Pese a ello, era una mujer de izquierdas y por supuesto, creía en los valores e ideales del gobierno de Salvador Allende.
Quien haya estado en una universidad, sabrá que no es difícil saber de que pie cojea cada uno. Al fin de al cabo, una universidad no es otra cosa que laboratorio de ideas, mesa de debate y centro de reunión y estudio: Inés no ocultaba sus afinidades políticas y los chivatos no tardaron en comunicarlas a los servicios de espionaje.
Inés y su marido tuvieron que huir y venir como exiliados aquí a España.
Ella, en los ratos que pasamos juntos, me contó historias atroces: de cómo, por ejemplo, avisaban a su hermana, que era sanitaria, para ayudar a los médicos a recomponer las vaginas de las disidentes de la dictadura, destrozadas por las bayonetas de los militares. De cómo se deshicieron familias enteras y otras muchas, muchísimas barbaridades que merecerían estar en la Historia Universal de la Infamia que escribiera el vecino Borges.
Inés, como todo exiliado, al principio de venir aquí, sufrió mucho. Pese a los lazos de unión que, en teoría, proporciona el idioma español a nuestros respectivos pueblos, ella me dijo que sintió un choque brutal al venir por la diferencias de costumbres. Decía que echaba de menos la melosidad y cortesía en el trato cotidiano que en general tenían los chilenos, nos notaba a los españoles, a los madrileños en concreto, muy secos, más distantes. Decía también que hablábamos muy alto, cosa que en mi caso era verdad, pues siempre estaba chistándome en la biblioteca. Eso sí, como era mujer viajada, decía, que, comparándonos con gentes de otros países, éramos de lo mejor, pero yo creo que tal vez lo decía para regalarme los oídos.
Siempre estaba con un libro en la mano, de autores anglosajones casi siempre, y, por supuesto, editado en lengua inglesa. Era una devota de la literatura anglosajona y creía en la supremacía de dicha literatura sobre todas las demás. Yo, por supuesto, en eso discrepaba, más que nada, porque alguien tiene que defender a Cervantes de los ataques de los ardorosos adoradores de Shakespeare, como el crítico Harold Bloom, que si habéis leído su libro "El canon occidental", sabréis lo pesadito que se pone acerca de la supremacía de Shakespeare frente a los demás escritores, incluido Cervantes. Pues bueno.
Inés era una mujer de mundo a su pesar. Hay veces, que, parafraseando a Delibes "deberíamos ser como un árbol, que nacemos y morimos donde nos plantaron". Como muchos inmigrantes en la actualidad, Inés perdió la tierra donde estaban plantadas sus raíces. Por ella me di cuenta de que nadie viene aquí por gusto: no hay inmigrante o exiliado que le guste más España que su propio país, por mísero que éste fuera.
Fue un honor conocerla. Aunque me duela, tal vez lo mejor es que no la hubiera conocido, y en vez de jubilarse como bibliotecaria en España, se hubiera jubilado como profesora universitaria en Chile.
Inés, hasta siempre.
domingo, noviembre 05, 2006
Definitivamente, me gusta mucho el dibujante de humor Pallarés.
Hace pocos días os hablaba de Baldomero, el treintañero intelectual con muchas frustraciones encima. Hoy voy a hablaros de Olegario Gandaria, profesor de secundaria.
Se nota que Pallarés concoce bien el universo cerrado de un instituto: los profesores, traumatizados por dar clase, los alumnos, traumatizados por razón de edad. Todos están un poco locos. En fin, la vida de un instituto.
Cuando leo sus tebeos, me acuerdo mucho de mis tiempos de estudiante. Dice la gente que las cosas han ido a peor, pero yo creo que no. Los anhelos que refleja Pallarés en esos chicos son los mismos que los que teníamos en aquella época. Por un lado, el culto al hedonismo, por otro, el deseo de hacer realidad las utopías. Eso es en definitiva donde gastan las neuronas los adolescentes.
Luego está la desorientación ¿Para qué sirve esto que me están enseñando? Los chicos pierden el interés por lo poco práctico de las cosas que se enseñan en un instituto.
Es comprensible: tienes que madrugar y pasarte seis horas escuchando a gente cosas que no te interesan. Les comprendo en eso de madrugar; yo todavía no me he acosumbrado a los madrugones, sobre todo a los invernales. Ese contraste entre el calor de la cama y el frío de la casa todavía me echa para atrás.
Luego está el universo de los profesores. Ellos también tienen sus mezquindades, que intentan no manifestar dentro de las aulas. En general, a todos les mueve un sentido de servicio a la sociedad, creo que son pocos los que están ahí por la nómina de fin de mes. Si te dedicas a la enseñanza sólo por eso, mejor retírate. Concretamente, Olegario Gandaria dista mucho de ser el profesor a la vuelta de todo. Pese a su experiencia, todavía le sorprenden los alumnos. Lucha cada día por hacer interesantes cosas tan extrañas y ajenas para un público adolescente como son los poemas de García Lorca.
Compro El jueves todas las semanas y siempre miro esta página con cierta ansia; ansia de volver a participar en la vida de un instituto, esta vez como profesor.
Alguien me dijo que tal vez mi deseo de enseñar sea debido a que conmigo no lo hicieron muy bien. Bueno, yo creo que hicieron lo que pudieron.
Intentaré hacerlo lo mejor posible, si es que me llega la opostunidad.
Hace pocos días os hablaba de Baldomero, el treintañero intelectual con muchas frustraciones encima. Hoy voy a hablaros de Olegario Gandaria, profesor de secundaria.
Se nota que Pallarés concoce bien el universo cerrado de un instituto: los profesores, traumatizados por dar clase, los alumnos, traumatizados por razón de edad. Todos están un poco locos. En fin, la vida de un instituto.
Cuando leo sus tebeos, me acuerdo mucho de mis tiempos de estudiante. Dice la gente que las cosas han ido a peor, pero yo creo que no. Los anhelos que refleja Pallarés en esos chicos son los mismos que los que teníamos en aquella época. Por un lado, el culto al hedonismo, por otro, el deseo de hacer realidad las utopías. Eso es en definitiva donde gastan las neuronas los adolescentes.
Luego está la desorientación ¿Para qué sirve esto que me están enseñando? Los chicos pierden el interés por lo poco práctico de las cosas que se enseñan en un instituto.
Es comprensible: tienes que madrugar y pasarte seis horas escuchando a gente cosas que no te interesan. Les comprendo en eso de madrugar; yo todavía no me he acosumbrado a los madrugones, sobre todo a los invernales. Ese contraste entre el calor de la cama y el frío de la casa todavía me echa para atrás.
Luego está el universo de los profesores. Ellos también tienen sus mezquindades, que intentan no manifestar dentro de las aulas. En general, a todos les mueve un sentido de servicio a la sociedad, creo que son pocos los que están ahí por la nómina de fin de mes. Si te dedicas a la enseñanza sólo por eso, mejor retírate. Concretamente, Olegario Gandaria dista mucho de ser el profesor a la vuelta de todo. Pese a su experiencia, todavía le sorprenden los alumnos. Lucha cada día por hacer interesantes cosas tan extrañas y ajenas para un público adolescente como son los poemas de García Lorca.
Compro El jueves todas las semanas y siempre miro esta página con cierta ansia; ansia de volver a participar en la vida de un instituto, esta vez como profesor.
Alguien me dijo que tal vez mi deseo de enseñar sea debido a que conmigo no lo hicieron muy bien. Bueno, yo creo que hicieron lo que pudieron.
Intentaré hacerlo lo mejor posible, si es que me llega la opostunidad.
sábado, noviembre 04, 2006
Muchas veces he imaginado lo que haría cuando apruebe las oposiciones. Siempre me ha venido la imagen de que quemaría algunos libros, a modo de catarsis , de abandono definitivo de mi condición de estudiante.
Quemaría libros de texto, temario de oposiciones y cuestonarios de test sicotécnicos.
Sé que quemar libros está mal. Ahora mismo estoy pensando que es el tema fundamental de Fahrenheit 411, el gran libro de Ray Bradbury donde los bomberos no se dedican a apagar incendios, sino encender libros. Me estoy acordando también de que en las novelas de Pepe Carvalho, al detective le gustaba quemar algunos libros en la chimenea. Eso no estaba bien aunque alguno de los que quemaba lo merecieran.
La razón mía de querer quemar libros obedece a mi fracaso: jamás he sido un buen estudiante y todos los manuales y libros que he leído por obligación y no por placer han sido una tortura que me ha venido impuesta porque no me quedaba más remedio si quería buscarme un salida en esta sociedad de titulitis. Tienes que llegar a la universidad, me decían una y otra vez. Y llegué. Pero mi carrera está muy poco valorada por la empresa privada, y queriendo librarme de hacer oposiciones, mandé currículos a colegios privados y ninguna puerta me fue abierta.
Y este mal estudiante tiene que seguir estudiando.
La pena es que os habla un afortunado de tener una carrera universitaria. Nunca se lo agradeceré lo suficiente a mis padres. Ellos no lo dirían con estas palabras, pero estoy seguro que ellos querían liberarme de las cadenas de la ignorancia, de la pobreza y de un destino incierto; pero, esta liberación trajo consigo otra condena: el tener que aprender cosas por las que no estaba mínimamente interesado.
Paralelamente, creció en mí el amor por la lectura que sólo dependía de mi libre albedrío. He leído mucha historia, mucha poesía, teatro, novela, artículos políticos y alguno que otro de tipo científico. Más de ochenta libros al año en mis tiempos de universitario. El poco tiempo que me quedaba, lo dedicaba a los estudios. Como resultado, mi expediente no es para tirar cohetes.
Por eso, los libros que quiero quemar son los que me tengo que leer por una cuestión de supervivencia: grises temarios de oposiciones, libros de texto y cuestionarios. Sólo esos.
Si llega ese momento, me tendréis que guardar el secreto: no sé cómo justificaré ante mis futuros alumnos la quema de libros.
Quemaría libros de texto, temario de oposiciones y cuestonarios de test sicotécnicos.
Sé que quemar libros está mal. Ahora mismo estoy pensando que es el tema fundamental de Fahrenheit 411, el gran libro de Ray Bradbury donde los bomberos no se dedican a apagar incendios, sino encender libros. Me estoy acordando también de que en las novelas de Pepe Carvalho, al detective le gustaba quemar algunos libros en la chimenea. Eso no estaba bien aunque alguno de los que quemaba lo merecieran.
La razón mía de querer quemar libros obedece a mi fracaso: jamás he sido un buen estudiante y todos los manuales y libros que he leído por obligación y no por placer han sido una tortura que me ha venido impuesta porque no me quedaba más remedio si quería buscarme un salida en esta sociedad de titulitis. Tienes que llegar a la universidad, me decían una y otra vez. Y llegué. Pero mi carrera está muy poco valorada por la empresa privada, y queriendo librarme de hacer oposiciones, mandé currículos a colegios privados y ninguna puerta me fue abierta.
Y este mal estudiante tiene que seguir estudiando.
La pena es que os habla un afortunado de tener una carrera universitaria. Nunca se lo agradeceré lo suficiente a mis padres. Ellos no lo dirían con estas palabras, pero estoy seguro que ellos querían liberarme de las cadenas de la ignorancia, de la pobreza y de un destino incierto; pero, esta liberación trajo consigo otra condena: el tener que aprender cosas por las que no estaba mínimamente interesado.
Paralelamente, creció en mí el amor por la lectura que sólo dependía de mi libre albedrío. He leído mucha historia, mucha poesía, teatro, novela, artículos políticos y alguno que otro de tipo científico. Más de ochenta libros al año en mis tiempos de universitario. El poco tiempo que me quedaba, lo dedicaba a los estudios. Como resultado, mi expediente no es para tirar cohetes.
Por eso, los libros que quiero quemar son los que me tengo que leer por una cuestión de supervivencia: grises temarios de oposiciones, libros de texto y cuestionarios. Sólo esos.
Si llega ese momento, me tendréis que guardar el secreto: no sé cómo justificaré ante mis futuros alumnos la quema de libros.
jueves, noviembre 02, 2006
Hay cosas que no entiendo.
Por ejemplo, siendo Sharon stone tan lista (160 de coeficiente intelectual), ¿por qué en vez de dedicarse a una olvidable carrera de actriz no se dedicó a descubrir cosas?
O mejor aún ¿por qué no se dedicó a sacarse las oposiciones a la primera?
Sharon Stone tenía dos opciones: o vivir de su mente o vivir de su cuerpo. Es una suerte, porque la mayoría de los seres humanos carecemos de una de las dos o directamente de las dos. El caso es que se decidió por la segunda: lucir palmito en el cine.
Muchos pondrán el grito en el cielo porque dirán que ser actor no es ser un mero figurín, y yo les digo que salvo Casino, Sharon Stone no ha hecho otra cosa que lucir su excelente figura en infumables películas que no valían ni para acumular polvo en los videoclubes. Acuérdense de Atrapada, de instinto básico I y II (sobre todo esta última) y una que hace de vaquera que ni me acuerdo el nombre.
¡Vaya bazofia de carrera artística!¡Sólo una interpretación memorable en más de dos décadas!¿Cómo es esto posible, en una persona tan inteligente?
Se supone que con ese cráneo privilegiado le quedarán neuronas más que de sobra para elegir con criterio las películas donde va a salir. Pues no: elige papeles que son un insulto a toda la inteligencia, menos a la suya.
Señores, éste sí que es un enigma y no el de las pirámides.
¿No será que Sharon Stone le halaga más que hablen de su culo que de su cabeza?
Aunque visto de otro modo, a lo mejor quiso ser actriz porque vida en la tierra sólo hay una, y es mejor estar pisando alfombrillas rojas que celebrar tu cumpleaños con una ratita de laboratorio como invitada especial antes de diseccionarla. No lo sé.
Agradezcamos a la providencia que Einstein no fuera muy agraciado y que en el cine entonces no se recurriera tanto al seudoerotismo que tantos dones y bienes materiales a reportado a Sharon Stone.
Por cierto, guapísima e inteligentísima, si quieres hacer algo útil, preséntate a la oposición por mi. Reina.
Por ejemplo, siendo Sharon stone tan lista (160 de coeficiente intelectual), ¿por qué en vez de dedicarse a una olvidable carrera de actriz no se dedicó a descubrir cosas?
O mejor aún ¿por qué no se dedicó a sacarse las oposiciones a la primera?
Sharon Stone tenía dos opciones: o vivir de su mente o vivir de su cuerpo. Es una suerte, porque la mayoría de los seres humanos carecemos de una de las dos o directamente de las dos. El caso es que se decidió por la segunda: lucir palmito en el cine.
Muchos pondrán el grito en el cielo porque dirán que ser actor no es ser un mero figurín, y yo les digo que salvo Casino, Sharon Stone no ha hecho otra cosa que lucir su excelente figura en infumables películas que no valían ni para acumular polvo en los videoclubes. Acuérdense de Atrapada, de instinto básico I y II (sobre todo esta última) y una que hace de vaquera que ni me acuerdo el nombre.
¡Vaya bazofia de carrera artística!¡Sólo una interpretación memorable en más de dos décadas!¿Cómo es esto posible, en una persona tan inteligente?
Se supone que con ese cráneo privilegiado le quedarán neuronas más que de sobra para elegir con criterio las películas donde va a salir. Pues no: elige papeles que son un insulto a toda la inteligencia, menos a la suya.
Señores, éste sí que es un enigma y no el de las pirámides.
¿No será que Sharon Stone le halaga más que hablen de su culo que de su cabeza?
Aunque visto de otro modo, a lo mejor quiso ser actriz porque vida en la tierra sólo hay una, y es mejor estar pisando alfombrillas rojas que celebrar tu cumpleaños con una ratita de laboratorio como invitada especial antes de diseccionarla. No lo sé.
Agradezcamos a la providencia que Einstein no fuera muy agraciado y que en el cine entonces no se recurriera tanto al seudoerotismo que tantos dones y bienes materiales a reportado a Sharon Stone.
Por cierto, guapísima e inteligentísima, si quieres hacer algo útil, preséntate a la oposición por mi. Reina.
miércoles, noviembre 01, 2006
Hoy voy a hablar de un profesor que tuve en el Instituto. Quizá la persona que más me influyó de todos los docentes con los que he tratado.
Que Javier Fernández era sumamente tímido es cosa que supe después. Cuando entraba en clase siempre lo hacía muy serio y esperaba a que calláramos, no con un grito, como hacían otros profesores; él daba por hecho que su autoridad sobre nosotros era suficiente para que nos calláramos; y a fe mía que lo conseguía.
Era de la vieja escuela: alguna vez nos contaba que echaba de menos el hecho de que antes, cuando entraba un profesor en el aula, los alumnos se levantaban ipso facto, como si un resorte les obligara a ello. Lo recordaba con un leve barniz de nostalgia en el tono de voz.
Debo decir que cuando yo estaba en el instituto empezaban a caerse las primeras piedras del muro de autoridad de los profesores. Él era quizá de los que más lo sentía.
Cuando yo le tuve como profesor, tendría unos cuarenta y pocos, pero he de decir que era conservador en muchas cosas y en otras no tanto. Solía acudir en una Suzuki de 600 que era la envidia de los que tenían las famosas y deseadas(entonces) vespinos de 50, que a su vez eran la envidia de todos los demás que no las teníamos porque normalmente se llevaban a una chica de paquete.
Javier tenía un chalet, alguna vez nos hizo referencia de ello. Entonces, el sueldo de un catedrático de instituto daba para más que ahora, y eso que el de ahora es muy bueno si lo comparamos con otros sueldos. Creo que mencionó que tenía dos hijas y que se especializó en literatura hispoanoamericana.
Me parece que era de Trujillo, aunque siempre su distanciada forma de ser me parecía más a la de un seco castellano que la de un orgulloso extremeño.Os lo digo yo, que de castellanos y extremeños entiendo algo.
Lo bueno que tenía la forma de ser de Javier es que cuando él se dejaba llevar por los sentimientos, era un torrente que no te dejaba impasible, a poca sensibilidad que tuvieras. Era evidente que se había leído todo lo que enseñaba (muchos otros profesores de literatura no podían decir lo mismo) y cundo di con él literatura en COU, hablaba con igual pasión de Cela, de Proust, de los simbolistas franceses o de Joyce (dice que se terminó el Ulises mientras tomaba el sol en el césped de una piscina pública ¿habrá sitio más raro para leer semejante y sesudo tocho?)
Era evidente que amaba la literatura y le gustaba el oficio de enseñar, aunque creo que su timidez le superaba. Recuerdo que al año de empezar la carrera fui al instituto para verle y me recibió como si no me conociera, saludándome como a un extraño, y eso que hacía sólo un año que él me manifestaba su aprecio por mí en los pasillos de la clase, afecto que como puede ver esas líneas yo tenía y tengo por él.
Marchó a un instituto de Aluche, creo recordar. Tal vez se haya jubilado, no lo sé.
En un encuentro reciente de los profesores y alumnos de aquel entonces, pregunté por él y todos los que le trataron destacaban su peculiaridad de carácter, pero también su calidad de docente.
Valgan estas letras como mi homenaje, pues si llego a alguna vez a ser docente, es a Javier a quien quiero parecerme.
Gracias, profesor.
Que Javier Fernández era sumamente tímido es cosa que supe después. Cuando entraba en clase siempre lo hacía muy serio y esperaba a que calláramos, no con un grito, como hacían otros profesores; él daba por hecho que su autoridad sobre nosotros era suficiente para que nos calláramos; y a fe mía que lo conseguía.
Era de la vieja escuela: alguna vez nos contaba que echaba de menos el hecho de que antes, cuando entraba un profesor en el aula, los alumnos se levantaban ipso facto, como si un resorte les obligara a ello. Lo recordaba con un leve barniz de nostalgia en el tono de voz.
Debo decir que cuando yo estaba en el instituto empezaban a caerse las primeras piedras del muro de autoridad de los profesores. Él era quizá de los que más lo sentía.
Cuando yo le tuve como profesor, tendría unos cuarenta y pocos, pero he de decir que era conservador en muchas cosas y en otras no tanto. Solía acudir en una Suzuki de 600 que era la envidia de los que tenían las famosas y deseadas(entonces) vespinos de 50, que a su vez eran la envidia de todos los demás que no las teníamos porque normalmente se llevaban a una chica de paquete.
Javier tenía un chalet, alguna vez nos hizo referencia de ello. Entonces, el sueldo de un catedrático de instituto daba para más que ahora, y eso que el de ahora es muy bueno si lo comparamos con otros sueldos. Creo que mencionó que tenía dos hijas y que se especializó en literatura hispoanoamericana.
Me parece que era de Trujillo, aunque siempre su distanciada forma de ser me parecía más a la de un seco castellano que la de un orgulloso extremeño.Os lo digo yo, que de castellanos y extremeños entiendo algo.
Lo bueno que tenía la forma de ser de Javier es que cuando él se dejaba llevar por los sentimientos, era un torrente que no te dejaba impasible, a poca sensibilidad que tuvieras. Era evidente que se había leído todo lo que enseñaba (muchos otros profesores de literatura no podían decir lo mismo) y cundo di con él literatura en COU, hablaba con igual pasión de Cela, de Proust, de los simbolistas franceses o de Joyce (dice que se terminó el Ulises mientras tomaba el sol en el césped de una piscina pública ¿habrá sitio más raro para leer semejante y sesudo tocho?)
Era evidente que amaba la literatura y le gustaba el oficio de enseñar, aunque creo que su timidez le superaba. Recuerdo que al año de empezar la carrera fui al instituto para verle y me recibió como si no me conociera, saludándome como a un extraño, y eso que hacía sólo un año que él me manifestaba su aprecio por mí en los pasillos de la clase, afecto que como puede ver esas líneas yo tenía y tengo por él.
Marchó a un instituto de Aluche, creo recordar. Tal vez se haya jubilado, no lo sé.
En un encuentro reciente de los profesores y alumnos de aquel entonces, pregunté por él y todos los que le trataron destacaban su peculiaridad de carácter, pero también su calidad de docente.
Valgan estas letras como mi homenaje, pues si llego a alguna vez a ser docente, es a Javier a quien quiero parecerme.
Gracias, profesor.
martes, octubre 31, 2006
El tiempo.
Esa cosa que se me escurre entre los dedos y que me hace sentir el vértigo del que está justo en frente del abismo: "Recuerde el alma dormida" (jorge Manrique); "soy un fue, un será y un es cansado" (Quevedo); "El día tendría que tener 4 horas más" (Modestia Aparte).
Ayer estaba en agosto y hoy estoy en noviembre. Hace diez años me emborrachaba en el pueblo donde veraneaba, hace cinco en la playa, y hoy estoy aquí y casi puedo sentir la resaca del día siguiente. Hay gente que creo de mi edad que me llama señor, y noto que mi atuendo y modo de vestir son disímiles a los de esa gente. Por ejemplo, todavía me meto las camisas por dentro y no se me ocurre sacarme los calzoncillos por fuera. También llevo zapatos, cuando lo ideal sería llevar esas estupendas zapatillas que hacen que el pie parezca más pequeño. Desconozco algunos grupos musicales que están pegando ahora. Utilizo el verbo "pegar" en el sentido de "tener éxito". No utilizo abreviaturas cuando escribo en el móvil. No sé exactamente, aunque lo intuyo, qué significa "tener un amarillo". Miro con cierta intolerancia los errores que cometen la gente más joven que acaso sean los mismos que cometía yo hace doce años.
La posibilidad de ser padre no me aterra, sino que me entusiasma. Tengo cincuenta euros en el bolsillo cada vez que salgo a tomar una copa. Suelo cenar sentado y no de pie. Me encantaban los botellones, (nadie habla de lo mucho que se habla con los amigos en los botellones), pero ahora me da corte el hacerlos. Mis padres ya no son "los plastas" y les comprendo y me arrepiento de muchas de las cosas que les he hecho.
Me aterra pensar que mi amigo me ponía esa copa en un bar de Alonso Martínez ya no trabaja de camarero, sino que es gerente de comunicación de una gran empresa. Mi hermana ha tenido un hijo.
Dentro de pocos meses, mi chica y yo haremos diez años.
La lástima es que no hubieran durado el doble.
Esa cosa que se me escurre entre los dedos y que me hace sentir el vértigo del que está justo en frente del abismo: "Recuerde el alma dormida" (jorge Manrique); "soy un fue, un será y un es cansado" (Quevedo); "El día tendría que tener 4 horas más" (Modestia Aparte).
Ayer estaba en agosto y hoy estoy en noviembre. Hace diez años me emborrachaba en el pueblo donde veraneaba, hace cinco en la playa, y hoy estoy aquí y casi puedo sentir la resaca del día siguiente. Hay gente que creo de mi edad que me llama señor, y noto que mi atuendo y modo de vestir son disímiles a los de esa gente. Por ejemplo, todavía me meto las camisas por dentro y no se me ocurre sacarme los calzoncillos por fuera. También llevo zapatos, cuando lo ideal sería llevar esas estupendas zapatillas que hacen que el pie parezca más pequeño. Desconozco algunos grupos musicales que están pegando ahora. Utilizo el verbo "pegar" en el sentido de "tener éxito". No utilizo abreviaturas cuando escribo en el móvil. No sé exactamente, aunque lo intuyo, qué significa "tener un amarillo". Miro con cierta intolerancia los errores que cometen la gente más joven que acaso sean los mismos que cometía yo hace doce años.
La posibilidad de ser padre no me aterra, sino que me entusiasma. Tengo cincuenta euros en el bolsillo cada vez que salgo a tomar una copa. Suelo cenar sentado y no de pie. Me encantaban los botellones, (nadie habla de lo mucho que se habla con los amigos en los botellones), pero ahora me da corte el hacerlos. Mis padres ya no son "los plastas" y les comprendo y me arrepiento de muchas de las cosas que les he hecho.
Me aterra pensar que mi amigo me ponía esa copa en un bar de Alonso Martínez ya no trabaja de camarero, sino que es gerente de comunicación de una gran empresa. Mi hermana ha tenido un hijo.
Dentro de pocos meses, mi chica y yo haremos diez años.
La lástima es que no hubieran durado el doble.
lunes, octubre 30, 2006
¿En qué se parece un becario a un chicle?
En que se les puede estirar con facilidad, pues no hay peligro de que se rompan, se les mastica mucho para sacarles todo el sabor, son baratos y hechos para durar poco.
Como ventaja que tienen los becarios sobre los chicles es que no provocan caries ni antes ni después de las comidas.
Espero no ofender a ningún becario con estas palabras, le recuerdo que sus "cualidades" no son fruto de su propia voluntad, sino que vinieron impuestas por mal nacidos.
Hace poco, un tal Felipe González dijo en una de esas conferencias que le invitan a dar que el mercado laboral español debería ser más flexible. Más competitivo, dicen otros.
Pues bien: no hay nada más flexible y competitivo que un becario.
Con un dirigente histórico así, al final van a tener razón los que quieren quitar la O de Obrero al PSOE: creo que hasta el propio Felipe González lo propuso, entre bambalinas, en un congreso. Para "actualizar" el partido. Para hacerlo más neoliberal, creo yo. Esto último, seguro que lo pensaba, pero no lo dijo. Sería tener demasiado descaro.
Hay que ser claros: no hay nada más competitivo que un obrero al que se le paga por debajo del nivel de subsistencia y que se le pueda despedir cuando venga en gana.
No hay nada mejor que un becario.
No sé si os acordáis que allá por los noventa, en tiempos de mandato de este presidente (el tercero de la democracia, descontando Arias Navarro, por supuesto), se sacó de la manga el contrato en prácticas. Con ese contrato, la gente trabajaba ocho horas al día por una media de 45000 pesetas al mes. En teoría, ese contrato servía para facilitar la entrada al mercado laboral de los jóvenes.
Por fortuna, terminó por derogarse tamaña porquería. Más que nada, porque era una mierda incomible. Pese a eso, Javier Solana, ministro de entonces y ahora gran euro sinvergüenza, lo defiende todavía hoy en una entrevista reciente que le hicieron y que tuve oportunidad de leer.
Lo que no se derogó fue la ley que autorizaba las empresas de trabajo temporal, hecha también en aquella época de gobierno de los mal llamados socialistas, y que aún hoy estamos padeciendo.
En definitiva: cuando llegaron los populares al poder, ya tenían todo el trabajo sucio hecho.
Estaba yo con estas reflexiones en mi trabajo, porque en el Departamento en el que estoy, mucho de la labor que hay se hace por medio de las prácticas de los becarios. Concretamente, las becarias que aquí están lo hacen para completar el programa de un módulo. No cobran nada y trabajan como el que más. Lo hacen muy bien, por cierto. Hay algunas que son muy listas y hasta se permiten el corregirte. Yo, humildemente, acepto la corrección.
Hace tiempo os hablé de un amigo informático que trabajaba en una multinacional. Mi amigo ha triunfado en su oficio, pues ha llegado a dirigir una sección. Por desgracia, tiene como rémora que no domina la lengua de Shakespeare. Pues bien, sólo ha tenido que ponerse en contacto con el departamento de Recursos Humanos y desde allí le han facilitado un becario, licenciado en gestión y administración de empresas, que no sólo sabe inglés, sino también alemán. Mi amigo le tiene para negociar con otras filiales de la firma. Todo, por trescientos euros al mes, cuarenta horas a la semana. Joder, obrero más rentable que ése, ni los ciudadanos de algunos innombrables países asiáticos que consienten el trabajo inhumano para nefastas multinacionales foráneas.
Si tenéis una empresa, pero os da miedo la informática, tocando las teclas adecuadas podéis llegar a tener a todo un programador júnior por menos de 400 euros mensuales. Os pondrá la empresa en orden y funcionando en menos de ocho meses. Conozco empresas que cada año renuevan su plantilla de becarios ¿Para qué tener uno viejo, resabiado y conocedor del percal, pudiendo tener un joven e inocente, con esperanzas de un futuro que jamás se hará realidad en esas empresas?
El truco llevan años haciéndolo, por ejemplo, en las redacciones de los periódicos, da igual la ideología. Tú eres un joven idealista, licenciado en periodismo, que ha hecho la carrera no sin un punto de romanticismo, y te encuentras en una redacción, de la cual no sabes a qué hora vas a salir, haciendo el trabajo de un jefe con mucha menos formación que tú, que a lo mejor no es ni licenciado en periodismo y que encima consiente que te paguen trescientos euros, de los cuales, tienes que deducir los gastos de desplazamiento hasta la empresa y por supuesto, la comida, pues no tienes derecho ni a los vales de restaurante que dan a tu jefe y eso que gana 6000 euros al mes.
Dáte con un canto en los dientes: has tenido suerte ya que tienes nómina, porque podría haber sucedido que estuvieras haciendo un infame master de periodismo por el que has pagado más de seis mil euros y cuyas prácticas son obligatorias. Eso sí, a lo mejor te quedas en la empresa donde las haces. Que se lo pregunten a los que están trabajando en la pollería después de hacer ese mismo máster que estás haciendo tú.
En definitiva, estás pagando por trabajar. Bueno, mejor dicho: estás pagando por que "a lo mejor" más adelante, te contratan; sí, en la pollería.
Es el clásico truco de la zanahoria atada a un palo para que el burro ande, sólo que hecho con humanos.
¿Sabéis lo que yo creo? Que, al final, lo que se persigue es que en realidad todos seamos becarios y por eso cogen a las generaciones más jóvenes para que empiecen a acostumbrarse.
Es que la educación y la formación es muy importante y debe estar al alcance de todos. Debe ser barata, que hay que reducir costes...
... de los explotadores
En que se les puede estirar con facilidad, pues no hay peligro de que se rompan, se les mastica mucho para sacarles todo el sabor, son baratos y hechos para durar poco.
Como ventaja que tienen los becarios sobre los chicles es que no provocan caries ni antes ni después de las comidas.
Espero no ofender a ningún becario con estas palabras, le recuerdo que sus "cualidades" no son fruto de su propia voluntad, sino que vinieron impuestas por mal nacidos.
Hace poco, un tal Felipe González dijo en una de esas conferencias que le invitan a dar que el mercado laboral español debería ser más flexible. Más competitivo, dicen otros.
Pues bien: no hay nada más flexible y competitivo que un becario.
Con un dirigente histórico así, al final van a tener razón los que quieren quitar la O de Obrero al PSOE: creo que hasta el propio Felipe González lo propuso, entre bambalinas, en un congreso. Para "actualizar" el partido. Para hacerlo más neoliberal, creo yo. Esto último, seguro que lo pensaba, pero no lo dijo. Sería tener demasiado descaro.
Hay que ser claros: no hay nada más competitivo que un obrero al que se le paga por debajo del nivel de subsistencia y que se le pueda despedir cuando venga en gana.
No hay nada mejor que un becario.
No sé si os acordáis que allá por los noventa, en tiempos de mandato de este presidente (el tercero de la democracia, descontando Arias Navarro, por supuesto), se sacó de la manga el contrato en prácticas. Con ese contrato, la gente trabajaba ocho horas al día por una media de 45000 pesetas al mes. En teoría, ese contrato servía para facilitar la entrada al mercado laboral de los jóvenes.
Por fortuna, terminó por derogarse tamaña porquería. Más que nada, porque era una mierda incomible. Pese a eso, Javier Solana, ministro de entonces y ahora gran euro sinvergüenza, lo defiende todavía hoy en una entrevista reciente que le hicieron y que tuve oportunidad de leer.
Lo que no se derogó fue la ley que autorizaba las empresas de trabajo temporal, hecha también en aquella época de gobierno de los mal llamados socialistas, y que aún hoy estamos padeciendo.
En definitiva: cuando llegaron los populares al poder, ya tenían todo el trabajo sucio hecho.
Estaba yo con estas reflexiones en mi trabajo, porque en el Departamento en el que estoy, mucho de la labor que hay se hace por medio de las prácticas de los becarios. Concretamente, las becarias que aquí están lo hacen para completar el programa de un módulo. No cobran nada y trabajan como el que más. Lo hacen muy bien, por cierto. Hay algunas que son muy listas y hasta se permiten el corregirte. Yo, humildemente, acepto la corrección.
Hace tiempo os hablé de un amigo informático que trabajaba en una multinacional. Mi amigo ha triunfado en su oficio, pues ha llegado a dirigir una sección. Por desgracia, tiene como rémora que no domina la lengua de Shakespeare. Pues bien, sólo ha tenido que ponerse en contacto con el departamento de Recursos Humanos y desde allí le han facilitado un becario, licenciado en gestión y administración de empresas, que no sólo sabe inglés, sino también alemán. Mi amigo le tiene para negociar con otras filiales de la firma. Todo, por trescientos euros al mes, cuarenta horas a la semana. Joder, obrero más rentable que ése, ni los ciudadanos de algunos innombrables países asiáticos que consienten el trabajo inhumano para nefastas multinacionales foráneas.
Si tenéis una empresa, pero os da miedo la informática, tocando las teclas adecuadas podéis llegar a tener a todo un programador júnior por menos de 400 euros mensuales. Os pondrá la empresa en orden y funcionando en menos de ocho meses. Conozco empresas que cada año renuevan su plantilla de becarios ¿Para qué tener uno viejo, resabiado y conocedor del percal, pudiendo tener un joven e inocente, con esperanzas de un futuro que jamás se hará realidad en esas empresas?
El truco llevan años haciéndolo, por ejemplo, en las redacciones de los periódicos, da igual la ideología. Tú eres un joven idealista, licenciado en periodismo, que ha hecho la carrera no sin un punto de romanticismo, y te encuentras en una redacción, de la cual no sabes a qué hora vas a salir, haciendo el trabajo de un jefe con mucha menos formación que tú, que a lo mejor no es ni licenciado en periodismo y que encima consiente que te paguen trescientos euros, de los cuales, tienes que deducir los gastos de desplazamiento hasta la empresa y por supuesto, la comida, pues no tienes derecho ni a los vales de restaurante que dan a tu jefe y eso que gana 6000 euros al mes.
Dáte con un canto en los dientes: has tenido suerte ya que tienes nómina, porque podría haber sucedido que estuvieras haciendo un infame master de periodismo por el que has pagado más de seis mil euros y cuyas prácticas son obligatorias. Eso sí, a lo mejor te quedas en la empresa donde las haces. Que se lo pregunten a los que están trabajando en la pollería después de hacer ese mismo máster que estás haciendo tú.
En definitiva, estás pagando por trabajar. Bueno, mejor dicho: estás pagando por que "a lo mejor" más adelante, te contratan; sí, en la pollería.
Es el clásico truco de la zanahoria atada a un palo para que el burro ande, sólo que hecho con humanos.
¿Sabéis lo que yo creo? Que, al final, lo que se persigue es que en realidad todos seamos becarios y por eso cogen a las generaciones más jóvenes para que empiecen a acostumbrarse.
Es que la educación y la formación es muy importante y debe estar al alcance de todos. Debe ser barata, que hay que reducir costes...
... de los explotadores
sábado, octubre 28, 2006
Bueno, sábado sabadete.
Después de mis horas de limpieza primero y de estudio después, me dispongo salir con mi chiquilla a una noche de teatro. Bien.
No solemos ir tanto como nos gustaría; siempre vamos más en esta época, en otoño, que es buen tiempo para meterse en tragedias y comedias, cuando fuera del teatro hace frío y dentro recibes el calor de las emociones representadas por los actores.
Debería ver más teatro clásico, por la cosa de la oposición, pero he decidido con alma de pequeñoburgés meterme en una comedia y distraerme, que mis pesares son muchos y quiero a la vez premiar a mi chica con una salida especial por escuchar mis lamentos.
¡Qué día le di ayer! tenía de esos días en los cuales me acosan los fantasmas de mi cerebro y lo pagué con la compañera de mis días. Qué malo es dejar que los pensamientos negativos hagan un pim-pam-pum en las paredes de tu cerebro como si fueran pelotas de squash. Tú no haces más que devolverlos contra la pared y una y otra vez tienes que golpearlos de nuevo, porque vuelven y vuelven.
lo bueno que tiene el sueño es que no sólo te recarga las energías, sino que a veces te devuelve a las mañanas con un optimismo que sustituye a la negrura con la que te acostaste. Eso es lo que me ha pasado hoy.
Estoy optimista porque tengo trabajo (aunque sea temporal) y porque tengo esos días en que pienso en que todo va a salir bien y me voy a sacar las oposiciones.
Después de mis horas de limpieza primero y de estudio después, me dispongo salir con mi chiquilla a una noche de teatro. Bien.
No solemos ir tanto como nos gustaría; siempre vamos más en esta época, en otoño, que es buen tiempo para meterse en tragedias y comedias, cuando fuera del teatro hace frío y dentro recibes el calor de las emociones representadas por los actores.
Debería ver más teatro clásico, por la cosa de la oposición, pero he decidido con alma de pequeñoburgés meterme en una comedia y distraerme, que mis pesares son muchos y quiero a la vez premiar a mi chica con una salida especial por escuchar mis lamentos.
¡Qué día le di ayer! tenía de esos días en los cuales me acosan los fantasmas de mi cerebro y lo pagué con la compañera de mis días. Qué malo es dejar que los pensamientos negativos hagan un pim-pam-pum en las paredes de tu cerebro como si fueran pelotas de squash. Tú no haces más que devolverlos contra la pared y una y otra vez tienes que golpearlos de nuevo, porque vuelven y vuelven.
lo bueno que tiene el sueño es que no sólo te recarga las energías, sino que a veces te devuelve a las mañanas con un optimismo que sustituye a la negrura con la que te acostaste. Eso es lo que me ha pasado hoy.
Estoy optimista porque tengo trabajo (aunque sea temporal) y porque tengo esos días en que pienso en que todo va a salir bien y me voy a sacar las oposiciones.
Os hablé hace unos pocos días de una oposición que hicimos mi familia y yo.
Pues bien; no aprobamos ninguno. Enhorabuena a los sesenta que sí lo hicieron. Bueno, a la parte de ellos que sí lo hicieron en buena ley.
Nos enteramos que el examen estaba amañado: no contentos con obligarnos a hacerlo a lápiz, sin darnos copia del mismo ni publicar las respuestas, encima, nos hemos enterado de que hubieron copias circulantes de ese mismo examen antes de que éste se produjera. Una vergüenza.
Hay gente que ha denunciado. No descarto que yo mismo lo haga. Ya se repitió una vez porque el tribunal alegó "defectos de forma" y sí, se repitió. Pero esta vez creo que no porque la iniciativa de la impugnación no viene a través del propio trribunal, sino de personas que hicieron el examen. En esa casa han hecho siempre lo que les ha dado la gana y todo tiene indicios de que va a seguir siendo así.
Si hay alguien leyendo esto que participó en el examen y quiere colabrar en el proceso de denuncia, que deje su correo electrónico para poder ponerme en contacto con él.
Pues bien; no aprobamos ninguno. Enhorabuena a los sesenta que sí lo hicieron. Bueno, a la parte de ellos que sí lo hicieron en buena ley.
Nos enteramos que el examen estaba amañado: no contentos con obligarnos a hacerlo a lápiz, sin darnos copia del mismo ni publicar las respuestas, encima, nos hemos enterado de que hubieron copias circulantes de ese mismo examen antes de que éste se produjera. Una vergüenza.
Hay gente que ha denunciado. No descarto que yo mismo lo haga. Ya se repitió una vez porque el tribunal alegó "defectos de forma" y sí, se repitió. Pero esta vez creo que no porque la iniciativa de la impugnación no viene a través del propio trribunal, sino de personas que hicieron el examen. En esa casa han hecho siempre lo que les ha dado la gana y todo tiene indicios de que va a seguir siendo así.
Si hay alguien leyendo esto que participó en el examen y quiere colabrar en el proceso de denuncia, que deje su correo electrónico para poder ponerme en contacto con él.
jueves, octubre 26, 2006
No voy a soltar el tópico de que vivimos tiempos difíciles ¡Ups! ya lo he soltado. Si has leído un libro de autoayuda, la cosa se vuelve más difícil todavía.
Es duro afrontar el hecho de que resulta que tu situación actual es consecuencia de que has llevado una conducta equivocada toda la vida: los próceres de la ética y de la moral te han dicho que no hiceras esto o lo otro, los sacerdotes de la autayuda te han dicho queno pienses esto o lo otro: vamos, que para ambos grupos de adelantados no eres más que un criajo al que le tienen que enmendar la plana, aunque tengas 46 años.
Normalmente solemos recurrir a los libros de autoayuda cuando tenemos una situación difícil. Si leemos entre líneas, la mayoría suele decir que la culpa es tuya. Un ejemplo: supongamos que te ha dejado tu chico, que se ha ido con otra. Tú lees el libro de autoayuda y con su sugestiva prosa te ha hecho pensar que la culpa ha sido tuya por no haber sabido darle lo que él buscaba y si es el caso contrario, lo mismo. Vamos, que muy finamente te dicen que la culpa la tienes tú.
Si os fijáis, la mayoría de tratados de autoayuda suelen venir firmados por un yanqui. Todos sabemos que los norteamericanos son muy dados a culpabilizar al individuo de sus fracasos; si, por ejemplo, te echan de la empresa, la culpa la tienes tú, bien por no ser el tío más competente de la galaxia o bien por no haber montado tu propia empresa para dejar de depender de otros, (Córcholis, que ya no eres un crío) Predican que somos los responsables de nuestro mal fario: las víctimas no inocentes.
Un becario de periodismo es culpable de que le paguen 400 eur0s. Un albañil muerto en un andamio es culpable de que su empresa no tenga las suficientes medidas de seguridad. Una mujer aporreada es culpable d las palizas que le da su marido.
Yo soy culpable del calvario de paro y precariedad que estoy atravesando: ¿a quién se le ocurre estudiar una carrera de humanidades?¿Eso para qué sirve? No he estudiado lo adecuado, debería haber estudiado, por ejemplo, Economía, esa sí que es una buena carrera ¿No es fabuloso lo que hacen algunos economistas? Me refiero a eso de pronosticar algo, equivocarse, y después que les paguen por hacer el análisis del por qué se han equivocado. Es genial, sacar dinero del error. Eso sí que es magia.
Son esos mismos que han decidido para que mi país sea más rico, la gente de mi clase tiene que tener más precariedad y más paro. Genial paradoja, y no las de los clásicos. Muchos que piensan así sientan cátedra en la universidad y van a conferencias donde propalan sus siniestras sandeces a modo de peste. Desde luego, son parte responsable de la miseria del mundo.
El sistema al que contribuyen con su mal llamada sapiencia es centrífugo: expulsa a los individuos fuera de él. Como las oposiciones: es una forma clarísima de rechazo de los individuos, la metáfora perfecta de darwinismo social: el mejor adaptado es el que gana .Pero sabemos que aprobando unas oposiciones no garantizará que seas buen médico, buen juez, buen administrativo, ni buen nada. No son garantía de que seas buena persona. Quizá lo único que prueben es que tienes buena memoria y que no andas mal de entendederas.
Si llego a ser profesor, seré tan buen o mal profesor como lo pueda ser ahora sin las horas de estudio que me faltan. No os creáis que porque llegue a saber el temario de memoria seré mejor profesional, ni mucho menos.
¿sabéis cómo me siento? Como si volviera a ser el espermatozoide que fui en busca de un Óvulo. Si ya triunfé una vez, ¿por qué no puedo dormirme en los laureles?
Bromas aparte, si estáis mal, no busquéis consuelo en los libros de autoayuda. No sirven. Son como el prozak: te dan evasión, pero no resuelven el problema.
En fin. Me gustaría mucho poder ayudaros. Con hechos, no con palabras. De momento sólo puedo desearos que todo os vaya lo mejor posible, que seáis felices.
Vamos, lo mismo que quiero para mi.
Es duro afrontar el hecho de que resulta que tu situación actual es consecuencia de que has llevado una conducta equivocada toda la vida: los próceres de la ética y de la moral te han dicho que no hiceras esto o lo otro, los sacerdotes de la autayuda te han dicho queno pienses esto o lo otro: vamos, que para ambos grupos de adelantados no eres más que un criajo al que le tienen que enmendar la plana, aunque tengas 46 años.
Normalmente solemos recurrir a los libros de autoayuda cuando tenemos una situación difícil. Si leemos entre líneas, la mayoría suele decir que la culpa es tuya. Un ejemplo: supongamos que te ha dejado tu chico, que se ha ido con otra. Tú lees el libro de autoayuda y con su sugestiva prosa te ha hecho pensar que la culpa ha sido tuya por no haber sabido darle lo que él buscaba y si es el caso contrario, lo mismo. Vamos, que muy finamente te dicen que la culpa la tienes tú.
Si os fijáis, la mayoría de tratados de autoayuda suelen venir firmados por un yanqui. Todos sabemos que los norteamericanos son muy dados a culpabilizar al individuo de sus fracasos; si, por ejemplo, te echan de la empresa, la culpa la tienes tú, bien por no ser el tío más competente de la galaxia o bien por no haber montado tu propia empresa para dejar de depender de otros, (Córcholis, que ya no eres un crío) Predican que somos los responsables de nuestro mal fario: las víctimas no inocentes.
Un becario de periodismo es culpable de que le paguen 400 eur0s. Un albañil muerto en un andamio es culpable de que su empresa no tenga las suficientes medidas de seguridad. Una mujer aporreada es culpable d las palizas que le da su marido.
Yo soy culpable del calvario de paro y precariedad que estoy atravesando: ¿a quién se le ocurre estudiar una carrera de humanidades?¿Eso para qué sirve? No he estudiado lo adecuado, debería haber estudiado, por ejemplo, Economía, esa sí que es una buena carrera ¿No es fabuloso lo que hacen algunos economistas? Me refiero a eso de pronosticar algo, equivocarse, y después que les paguen por hacer el análisis del por qué se han equivocado. Es genial, sacar dinero del error. Eso sí que es magia.
Son esos mismos que han decidido para que mi país sea más rico, la gente de mi clase tiene que tener más precariedad y más paro. Genial paradoja, y no las de los clásicos. Muchos que piensan así sientan cátedra en la universidad y van a conferencias donde propalan sus siniestras sandeces a modo de peste. Desde luego, son parte responsable de la miseria del mundo.
El sistema al que contribuyen con su mal llamada sapiencia es centrífugo: expulsa a los individuos fuera de él. Como las oposiciones: es una forma clarísima de rechazo de los individuos, la metáfora perfecta de darwinismo social: el mejor adaptado es el que gana .Pero sabemos que aprobando unas oposiciones no garantizará que seas buen médico, buen juez, buen administrativo, ni buen nada. No son garantía de que seas buena persona. Quizá lo único que prueben es que tienes buena memoria y que no andas mal de entendederas.
Si llego a ser profesor, seré tan buen o mal profesor como lo pueda ser ahora sin las horas de estudio que me faltan. No os creáis que porque llegue a saber el temario de memoria seré mejor profesional, ni mucho menos.
¿sabéis cómo me siento? Como si volviera a ser el espermatozoide que fui en busca de un Óvulo. Si ya triunfé una vez, ¿por qué no puedo dormirme en los laureles?
Bromas aparte, si estáis mal, no busquéis consuelo en los libros de autoayuda. No sirven. Son como el prozak: te dan evasión, pero no resuelven el problema.
En fin. Me gustaría mucho poder ayudaros. Con hechos, no con palabras. De momento sólo puedo desearos que todo os vaya lo mejor posible, que seáis felices.
Vamos, lo mismo que quiero para mi.
miércoles, octubre 25, 2006
Hoy ha sido mi primer día de trabajo desde hace mucho tiempo y bueno, se me había olvidado lo que era eso.
¡Qué mala es la sensación del novato! Había estado antes trabajando allí pero en otro lugar distinto y ahora tengo que aprender cosas nuevas; parece mentira que se eche de menos la monotonía del trabajo que he hecho mil veces.
Cuando estaba de interino, tuve la sensación de novato el primer mes y parte del segundo. Cuando pasó un tiempo, me encantaba entrar en el despacho y saber exactamente qué labores tenía que hacer en toda una jornada.
Ahora, como no sabes lo que se cuece, mendigas con la mirada una tarea que te tenga distraído, a ser posible hasta la hora de la salida. Te sientes incómodo cruzado de brazos. Más que nada, por ser temporal y porque dependes de la opinión de otros de cara a una futura renovación.
Esto es una auténtica falta de libertad, puesto que te impide decir lo que opinas o lo que sientes, y debes moverte en la hipócrita diplomacia que es un entorno laboral. Yo creo que el gran éxito del Dr. Hause es precisamente que dice todo lo que piensa, cosa que los demás nos movemos en una neblina de tabúes y engaños que nos hace ser menos nosotros.
Hace poco, echaron un episodio en el que un paciente se refería la doctor Hause en estos términos:
"Debe ser un genio, porque si fuera idiota, ya estaría en el paro" La frasecita no me sentó muy bien, porque es como decir que todos los parados están en dicha condición por idiotas.
Hay otro dicho que dice que a los genios y a los idiotas todo se lo consiente.
Bueno, genio no seré, pero por lo menos idiota no lo soy porque son muchas las cosas que no se me consienten.
Como poder cagarme en la madre de alguien cuando veo o me hacen una felonía en el curro.
Maldita sociedad de los eufemismos y de las apariencias.
¡Qué mala es la sensación del novato! Había estado antes trabajando allí pero en otro lugar distinto y ahora tengo que aprender cosas nuevas; parece mentira que se eche de menos la monotonía del trabajo que he hecho mil veces.
Cuando estaba de interino, tuve la sensación de novato el primer mes y parte del segundo. Cuando pasó un tiempo, me encantaba entrar en el despacho y saber exactamente qué labores tenía que hacer en toda una jornada.
Ahora, como no sabes lo que se cuece, mendigas con la mirada una tarea que te tenga distraído, a ser posible hasta la hora de la salida. Te sientes incómodo cruzado de brazos. Más que nada, por ser temporal y porque dependes de la opinión de otros de cara a una futura renovación.
Esto es una auténtica falta de libertad, puesto que te impide decir lo que opinas o lo que sientes, y debes moverte en la hipócrita diplomacia que es un entorno laboral. Yo creo que el gran éxito del Dr. Hause es precisamente que dice todo lo que piensa, cosa que los demás nos movemos en una neblina de tabúes y engaños que nos hace ser menos nosotros.
Hace poco, echaron un episodio en el que un paciente se refería la doctor Hause en estos términos:
"Debe ser un genio, porque si fuera idiota, ya estaría en el paro" La frasecita no me sentó muy bien, porque es como decir que todos los parados están en dicha condición por idiotas.
Hay otro dicho que dice que a los genios y a los idiotas todo se lo consiente.
Bueno, genio no seré, pero por lo menos idiota no lo soy porque son muchas las cosas que no se me consienten.
Como poder cagarme en la madre de alguien cuando veo o me hacen una felonía en el curro.
Maldita sociedad de los eufemismos y de las apariencias.
martes, octubre 24, 2006
Mañana vuelvo a ser auxiliar admninistrativo. No en la universidad donde estaba de interino, pero algo es algo: cubro una baja por un permiso sin sueldo. En muchos de los trabajos empiezas así: supliendo a otros trabajadores mientras están de vacaciones, los permisos por maternidad... si les gustas y hay bajas por cubrir, cada vez cuentan más contigo, hasta que consigues un contrato de más duración. Desde este verano, es la tercera vez que me llaman. Lo malo es que desde julio sólo he trabajado un mes y quince días. Menos mal que el resto del tiempo he tenido la prestación por desempleo.
Si habéis leído las entradas anterores , sabéis que no he perdido el tiempo: he estudiado mucho, aunque para las oposiciones nunca es bastante el tiempo que estás delante de los libros. También he mandado currículos, pero con poco éxito. Estoy empezando a maliciar que para las empresas un treintañero buscando trabajo es un bulto sospechoso y ni siquieran me han llamado para hacer una entrevista. Calculo que llevo echados más de ciento cincuenta currículos.
Estoy apuntado también a varios programas de búsqueda de empleo, entre ellos, el de mi ayuntamiento, en el cual me han dejado clarinete que se me buscará empleo en el sector privado y que me olvide de que el programa sea una plataforma para conseguir trabajo en el sector público.
Dejaré para más adelante las ETT. Tengo por norma sólo usarlas para las ocasiones desesperadas, es decir, cuando no he encontrado nada y quedan pocos meses para que se me acabe el paro. Para que te contraten por días y con las pagas extras prorrateadas en la mensualidad siempre hay tiempo (Creo que eso de lo de prorrateado viene de lo ratas que son).
Por último, queda la posibilidad de coger nuestros ahorros y montar una empresa. Esta opción me es especialmente atractiva. Lo malo es que no sé ni por dónde empezar. Esta es una posibilidad para realizar en un futuro, a largo plazo, en caso de que fracase en mi gran intento de aprobar las oposiciones de profesor.
Os confieso que es la primera vez que me preparo en serio una oposición. Las otras veces me presenté por presentarme y me salió bien (tres años de interino como auxiliar administrativo no está mal, aunque hay a otros que les ha salido todavía mejor).
Esta vez quiero que sea la definitiva.
Hoy me he levantado optimista: como puso el gran Muñoz Seca en su genial obra "la venganza de Don Mendo":
-No hay barreras y si las hay, me las salto.
¡Qué buen lema para un escudo de armas de un caballero!
Si habéis leído las entradas anterores , sabéis que no he perdido el tiempo: he estudiado mucho, aunque para las oposiciones nunca es bastante el tiempo que estás delante de los libros. También he mandado currículos, pero con poco éxito. Estoy empezando a maliciar que para las empresas un treintañero buscando trabajo es un bulto sospechoso y ni siquieran me han llamado para hacer una entrevista. Calculo que llevo echados más de ciento cincuenta currículos.
Estoy apuntado también a varios programas de búsqueda de empleo, entre ellos, el de mi ayuntamiento, en el cual me han dejado clarinete que se me buscará empleo en el sector privado y que me olvide de que el programa sea una plataforma para conseguir trabajo en el sector público.
Dejaré para más adelante las ETT. Tengo por norma sólo usarlas para las ocasiones desesperadas, es decir, cuando no he encontrado nada y quedan pocos meses para que se me acabe el paro. Para que te contraten por días y con las pagas extras prorrateadas en la mensualidad siempre hay tiempo (Creo que eso de lo de prorrateado viene de lo ratas que son).
Por último, queda la posibilidad de coger nuestros ahorros y montar una empresa. Esta opción me es especialmente atractiva. Lo malo es que no sé ni por dónde empezar. Esta es una posibilidad para realizar en un futuro, a largo plazo, en caso de que fracase en mi gran intento de aprobar las oposiciones de profesor.
Os confieso que es la primera vez que me preparo en serio una oposición. Las otras veces me presenté por presentarme y me salió bien (tres años de interino como auxiliar administrativo no está mal, aunque hay a otros que les ha salido todavía mejor).
Esta vez quiero que sea la definitiva.
Hoy me he levantado optimista: como puso el gran Muñoz Seca en su genial obra "la venganza de Don Mendo":
-No hay barreras y si las hay, me las salto.
¡Qué buen lema para un escudo de armas de un caballero!
lunes, octubre 23, 2006
Os quiero contar una historia que ocurrió no hace mucho. El quince de junio de 2006 salía publicada esta noticia, de la cual os pongo un fragmento.
SERVIMEDIA
"Ya ha entrado en vigor la reforma laboral pactada con el ejecutivo, la patronal y los sindicatos (...) que pretende fomentar el empleo fijo y evitar el encadenamiento de contratos temporales (...)
Es el caso, por ejemplo, de la medida en función de la cual un trabajador que lleve 24 de los últimos 30 meses en una misma empresa con dos o más contratos pase automáticamente a ser indefinido (...)"
- Leches, pero si es mi caso. Llevo tres contratos encadenados, todos para un mismo puesto y encima no llevo dos, sino tres años en el mismo puesto de trabajo.
Corrí a llamar a un compi que estaba en mi mismo caso.
- Macho, ¿sabes que según lo que se dice en estas noticias, nosotros podemos solicitar la conversión de trabajadores temporales a fijos?
- Anda, anda, tú estás fumao. ¿Desde cuándo va a pasar un interino de la administración a fijo así, por las buenas, por el artículo 33?
- Que sí, que sí tío, que aquí lo pone. Te mando el artículo entero por correo electrónico.
Nos despedimos y colgamos. Espero un rato haciendo mis tareas. Al poco, me llama mi compañero.
- No puede ser tío, ¿pero cómo van a consolidar empleos temporales de la administración por las buenas?
- Me dirás que es la primera vez que ocurre.
- Joder, pero eso hace muchos años, que no había el control de ahora.
- Y un pimiento. Ya te conté el caso de una compañera que estaba de laboral como nosotros en una universidad y que por un proceso restringido, la hicieron fija. De eso, no hace ni dos años. Estaba con el mismo tipo de contrato que nosotros y ahora ya se ha quitado de problemas.
- Venga, tío ¿éso quién te lo ha contado?
- Joder, que la conozco yo, que es amiga mía y es una tía que no miente.
- Mira, no me creo que nos vayan a hacer fijos por nuestra cara bonita.
- Bueno, bueno, pues no te lo creas. Yo, por lo pronto, a lo mejor contrato a un abogado para que me lo lleve. Venga tío, ya te contaré lo que averigüe.
- Si, si, pégame un toque cuando sepas algo más.
Llamo a mi madre.
- Hola mamá, ¿has visto las noticias?
- Me lo acaba de decir tu mujer, que he estado hablando con ella. ¿Se lo has dicho tú?
- Si, le mandé un correo electrónico.
- Ay, qué alegría, hijo mío. A ver si puedes hacer algo.
- La verdad es que no sé a quién acudir. Hablé hace tiempo con un tío de aquí del sindicato y la verdad, no me merece mucha confianza, ¿te acuerdas? Ése que dijo que sólo podía defender los intereses del personal laboral fijo y del funcionario también fijo, porque la plantilla temporal al ser un colectivo inestable "y de cierta volatibilidad" sólo se le podía defender en cosas puntuales, pero nunca podrá defender nuestro deseo de consolidación de plazas porque va contra la ley.
- Bueno hijo, ya sabes cómo son.
- Ya mamá, pero esta ley demuestra que yo tenía razón cuando le decía que si querían defender de verdad a los compañeros, lo que deberían hacer es luchar porque la administación predicara con el ejemplo y hacer que sus trabajadores temporales actuales se conviertan en fijos.
- Ay, hijo, ojalá tengas razón. ¿Sabes lo que puedes hacer? Hace poco, la hija de una conocida mía habló con una abogada laboralista que ofrece asesoría jurídica gratuita a la gente del municipio. ¿Por qué no la telefoneas? A ver qué te dice.
Después de una pequeña labor de investigación, logre dar con el teléfono de la abogada. Era una persona muy amable y parecía bastante despierta. le conté mi caso, y ésto fue lo que me contestó:
- Bueno, la verdad es que todavía no he tenido tiempo de leerme la ley, pero a priori no te puedo dar esperanzas; tendrías que meterte en un proceso bastante largo y no las tienes todas contigo. Para empezar, la ley del funcionariado viene a decir en una de sus partes que las consolidaciones del tipo que tú me hablas va en contra de la igualdad de los españoles. Las contrataciones deben estar hechas mediante procesos selectivos en las que todos puedan competir en igualdad de condiciones.
- Pero si yo entré en donde estoy ahora mediante un examen para bolsa de trabajo. Eso debería valer para tener derechos a plaza fija, puesto que he pasado por un proceso selectivo, hecho en igualdad de condiciones con otra gente que también se presentó.
- Pero era una convocatoria para plazas temporales, tú lo has dicho.
- ¿pero ésto no es precisamente para consolidar ese tipo de plazas?
- Ya te dije que no me he leído esta nueva ley. Pero creo que te meterás en mucho lío, de lo que tal vez no saques nada.
Estaba desolado. Mi gozo en un pozo. Pero dispuesto como estaba a llegar hasta el final, decidí buscar la ley y leerla con atención. Después de bucear un poco por internet, logré dar con una página que había publicado un pdf con la nueva ley. Me la leí de cabo a rabo. Su lectura tampoco puede decirse que me lograra llevantar el ánimo:
(Extractos del BOE num 141 RD-ley 5/2006 del 9 de junio, para la mejora del crecimiento y del empleo)
"En primer lugar, el acuerdo contiene medidas dirigidas a impulsar y apoyar el empleo, (...) y la conversión de empleo temporal en fijo.
Bueno, no empezamos mal. Pero al cabo de un rato... ¡Horror!
" Quedarán excluidos de los beneficios del presente Programa La Administración General del Estado (...) así como las entidades Administraciones Autonómicas y las Entidades Locales y sus Organismos Públicos"
Que en lenguaje llano, viene a decir lo que los curas: "Haced lo que yo digo, pero no lo que yo hago"
O sea, de un plumazo, se han quedado fuera de la ley unos 200000 temporales que trabajan para el estado. Olé, Olé.
Creo que la administración ya es la empleadora de más trabajadores temporales del país, debido al ahorro que eso supone en pluses de antigüedad y derechos, y que la cosa no ha hecho más que empezar, porque con al externalización de los servicios a empresas privadas esto irá a peor.
Para muestra, un botón: En la Comunidad de Madrid, los nuevos Hospitales previstos los gestionará una empresa llamada Capio sanidad. El personal no sanitario ya no será de la Comunidad de Madrid, sino de esas instituciones. Tendrá una pequeña bolsa de trabajadores fijos y otra más grande de trabajadores temporales.
La ley que se hizo este verano, anunciada a bombo y platillo en todos los medios de comunicación, ES UN FRAUDE. Si os la leéis detenidamente, no sólo no amplía los derechos de los trabajadores, sino que encima en algunos aspectos, los reduce.
¿Cuántos de vosotros habéis sido beneficiarios de la ley? ¿Cuántos sois ahora fijos gracias a ella?
En fin, otro gran timo de los lacayos.
SERVIMEDIA
"Ya ha entrado en vigor la reforma laboral pactada con el ejecutivo, la patronal y los sindicatos (...) que pretende fomentar el empleo fijo y evitar el encadenamiento de contratos temporales (...)
Es el caso, por ejemplo, de la medida en función de la cual un trabajador que lleve 24 de los últimos 30 meses en una misma empresa con dos o más contratos pase automáticamente a ser indefinido (...)"
- Leches, pero si es mi caso. Llevo tres contratos encadenados, todos para un mismo puesto y encima no llevo dos, sino tres años en el mismo puesto de trabajo.
Corrí a llamar a un compi que estaba en mi mismo caso.
- Macho, ¿sabes que según lo que se dice en estas noticias, nosotros podemos solicitar la conversión de trabajadores temporales a fijos?
- Anda, anda, tú estás fumao. ¿Desde cuándo va a pasar un interino de la administración a fijo así, por las buenas, por el artículo 33?
- Que sí, que sí tío, que aquí lo pone. Te mando el artículo entero por correo electrónico.
Nos despedimos y colgamos. Espero un rato haciendo mis tareas. Al poco, me llama mi compañero.
- No puede ser tío, ¿pero cómo van a consolidar empleos temporales de la administración por las buenas?
- Me dirás que es la primera vez que ocurre.
- Joder, pero eso hace muchos años, que no había el control de ahora.
- Y un pimiento. Ya te conté el caso de una compañera que estaba de laboral como nosotros en una universidad y que por un proceso restringido, la hicieron fija. De eso, no hace ni dos años. Estaba con el mismo tipo de contrato que nosotros y ahora ya se ha quitado de problemas.
- Venga, tío ¿éso quién te lo ha contado?
- Joder, que la conozco yo, que es amiga mía y es una tía que no miente.
- Mira, no me creo que nos vayan a hacer fijos por nuestra cara bonita.
- Bueno, bueno, pues no te lo creas. Yo, por lo pronto, a lo mejor contrato a un abogado para que me lo lleve. Venga tío, ya te contaré lo que averigüe.
- Si, si, pégame un toque cuando sepas algo más.
Llamo a mi madre.
- Hola mamá, ¿has visto las noticias?
- Me lo acaba de decir tu mujer, que he estado hablando con ella. ¿Se lo has dicho tú?
- Si, le mandé un correo electrónico.
- Ay, qué alegría, hijo mío. A ver si puedes hacer algo.
- La verdad es que no sé a quién acudir. Hablé hace tiempo con un tío de aquí del sindicato y la verdad, no me merece mucha confianza, ¿te acuerdas? Ése que dijo que sólo podía defender los intereses del personal laboral fijo y del funcionario también fijo, porque la plantilla temporal al ser un colectivo inestable "y de cierta volatibilidad" sólo se le podía defender en cosas puntuales, pero nunca podrá defender nuestro deseo de consolidación de plazas porque va contra la ley.
- Bueno hijo, ya sabes cómo son.
- Ya mamá, pero esta ley demuestra que yo tenía razón cuando le decía que si querían defender de verdad a los compañeros, lo que deberían hacer es luchar porque la administación predicara con el ejemplo y hacer que sus trabajadores temporales actuales se conviertan en fijos.
- Ay, hijo, ojalá tengas razón. ¿Sabes lo que puedes hacer? Hace poco, la hija de una conocida mía habló con una abogada laboralista que ofrece asesoría jurídica gratuita a la gente del municipio. ¿Por qué no la telefoneas? A ver qué te dice.
Después de una pequeña labor de investigación, logre dar con el teléfono de la abogada. Era una persona muy amable y parecía bastante despierta. le conté mi caso, y ésto fue lo que me contestó:
- Bueno, la verdad es que todavía no he tenido tiempo de leerme la ley, pero a priori no te puedo dar esperanzas; tendrías que meterte en un proceso bastante largo y no las tienes todas contigo. Para empezar, la ley del funcionariado viene a decir en una de sus partes que las consolidaciones del tipo que tú me hablas va en contra de la igualdad de los españoles. Las contrataciones deben estar hechas mediante procesos selectivos en las que todos puedan competir en igualdad de condiciones.
- Pero si yo entré en donde estoy ahora mediante un examen para bolsa de trabajo. Eso debería valer para tener derechos a plaza fija, puesto que he pasado por un proceso selectivo, hecho en igualdad de condiciones con otra gente que también se presentó.
- Pero era una convocatoria para plazas temporales, tú lo has dicho.
- ¿pero ésto no es precisamente para consolidar ese tipo de plazas?
- Ya te dije que no me he leído esta nueva ley. Pero creo que te meterás en mucho lío, de lo que tal vez no saques nada.
Estaba desolado. Mi gozo en un pozo. Pero dispuesto como estaba a llegar hasta el final, decidí buscar la ley y leerla con atención. Después de bucear un poco por internet, logré dar con una página que había publicado un pdf con la nueva ley. Me la leí de cabo a rabo. Su lectura tampoco puede decirse que me lograra llevantar el ánimo:
(Extractos del BOE num 141 RD-ley 5/2006 del 9 de junio, para la mejora del crecimiento y del empleo)
"En primer lugar, el acuerdo contiene medidas dirigidas a impulsar y apoyar el empleo, (...) y la conversión de empleo temporal en fijo.
Bueno, no empezamos mal. Pero al cabo de un rato... ¡Horror!
" Quedarán excluidos de los beneficios del presente Programa La Administración General del Estado (...) así como las entidades Administraciones Autonómicas y las Entidades Locales y sus Organismos Públicos"
Que en lenguaje llano, viene a decir lo que los curas: "Haced lo que yo digo, pero no lo que yo hago"
O sea, de un plumazo, se han quedado fuera de la ley unos 200000 temporales que trabajan para el estado. Olé, Olé.
Creo que la administración ya es la empleadora de más trabajadores temporales del país, debido al ahorro que eso supone en pluses de antigüedad y derechos, y que la cosa no ha hecho más que empezar, porque con al externalización de los servicios a empresas privadas esto irá a peor.
Para muestra, un botón: En la Comunidad de Madrid, los nuevos Hospitales previstos los gestionará una empresa llamada Capio sanidad. El personal no sanitario ya no será de la Comunidad de Madrid, sino de esas instituciones. Tendrá una pequeña bolsa de trabajadores fijos y otra más grande de trabajadores temporales.
La ley que se hizo este verano, anunciada a bombo y platillo en todos los medios de comunicación, ES UN FRAUDE. Si os la leéis detenidamente, no sólo no amplía los derechos de los trabajadores, sino que encima en algunos aspectos, los reduce.
¿Cuántos de vosotros habéis sido beneficiarios de la ley? ¿Cuántos sois ahora fijos gracias a ella?
En fin, otro gran timo de los lacayos.
domingo, octubre 22, 2006
Bueno, no sé si habrá alguien leyéndome que se pregunte cómo me fue el examen de esta mañana.
Pero qué os puedo decir... Me gustaría afirmar que tengo posibilidades pero, conociendo los antecedentes de la Casa a la que me he presentado, si he aprobado, tal vez no lo sepa nunca.
Es un grado de picaresca y mamoneo tal el que allí hay que todos los que acudimos al examen y conocemos el percal vamos con mala leche.
Para empezar, no te puedes quedar con copia de las respuestas del test que has contestado, no lo publican en ningún sitio la solución del mismo, tienes que contestar a lápiz y no a boli como sería lo adecuado...Vamos, irregularidades por todos los lados. Eso es lo que puedo ver por mis ojos, porque si damos crédito a lo que dice la rumorología... nos pegamos un tiro: se oyen cosas como que la herramienta con la que más se trabaja en Recursos Humanos después de un proceso selectivo es la goma de borrar para corregir el examen de los allegados con padrino. Claro, es que hay que enseñar al que no sabe.
La cosa viene de antiguo: en esta institución siempre la gente ha entrado por enchufe y siempre se han mostrado renuentes a hacer las cosas con limpieza y transparencia. Pese a que pertenece al Estado y debería ser ejemplo y espejo en el que mirarse la sociedad entera, el arbitrio y el capricho siempre han campado a sus anchas y alegremente. No sólo en los procesos selectivos, sino también en el trabajo cotidiano: he visto a gente muy honrada y válida aguantar humillaciones y desplantes que causan sonrojo y te hacen reflexionar sobre lo injusta que es la vida.
El que tiene suerte de tener un contrato fijo, no tiene problemas, pues por lo menos tiene un respaldo con el que aguantar los embites. En cambio, el que tiene un contrato temporal, está condenado: tocas con un jefe o un compañero malévolo o retorcido y aparte de hacerte la vida imposible el tiempo que estés allí, será el que diga al inmediato superior "oye, esta/este chica/o no vale para el puesto. No le/la llames más para este taller", el superjefazo no te pondrá en la lista de las renovaciones de contrato y te quedas en la calle.
Siempre te quedará la duda cuando te echan si es por incompetente o porque no has sabido bailarle el agua al soplapollas de turno. Siempre te quedará la duda .
No hago más que oir a todo el mundo lo competente que es en su trabajo. Ojalá yo pueda decir lo mismo: con trabajo temporal llego a los sitios y siempre tengo la horrible sensación de novato. Cuando ya puedo decir: "sé trabajar en el puesto", me echan. Algunas veces tengo suerte y me renuevan. Otras no. Se olvidan de mí. Depende cómo yo les haya caído al fulano o la mengana de turno.
Lo que sí puedo afirmar es que por mi condición de temporal estoy indefenso ante el arbitiro no ya de los jefes, sino de los propios compañeros.
Hice el examen de esta mañana sin ganas, a sabiendas de que tengo pocas posibilidades de aprobar, pues casi siempre los procesos selectivos de esta casa acaban saliendo en la lista de aprobados nombres y apellidos muy familiares, sobre todo muy familiares de alguien. Me he tragado el orgullo y les he maldecido por hacerme perder la mañana de domingo, pero lo he hecho porque no me queda más remedio, porque hasta que yo no esté con empleo estable o tenga mi propio negocio no voy a poder parar de hacer exámenes o acudir a entrevistas de trabajo en las que el asignado para verte los defectos, reales o no, lo hace con hipócrita amabilidad.
Qué pena de domingo. Con lo bien que se está en casa cuando llueve: Feliz, Natural, Manso.Tranquilo.
PD: flexibilidad para su p...madre
Pero qué os puedo decir... Me gustaría afirmar que tengo posibilidades pero, conociendo los antecedentes de la Casa a la que me he presentado, si he aprobado, tal vez no lo sepa nunca.
Es un grado de picaresca y mamoneo tal el que allí hay que todos los que acudimos al examen y conocemos el percal vamos con mala leche.
Para empezar, no te puedes quedar con copia de las respuestas del test que has contestado, no lo publican en ningún sitio la solución del mismo, tienes que contestar a lápiz y no a boli como sería lo adecuado...Vamos, irregularidades por todos los lados. Eso es lo que puedo ver por mis ojos, porque si damos crédito a lo que dice la rumorología... nos pegamos un tiro: se oyen cosas como que la herramienta con la que más se trabaja en Recursos Humanos después de un proceso selectivo es la goma de borrar para corregir el examen de los allegados con padrino. Claro, es que hay que enseñar al que no sabe.
La cosa viene de antiguo: en esta institución siempre la gente ha entrado por enchufe y siempre se han mostrado renuentes a hacer las cosas con limpieza y transparencia. Pese a que pertenece al Estado y debería ser ejemplo y espejo en el que mirarse la sociedad entera, el arbitrio y el capricho siempre han campado a sus anchas y alegremente. No sólo en los procesos selectivos, sino también en el trabajo cotidiano: he visto a gente muy honrada y válida aguantar humillaciones y desplantes que causan sonrojo y te hacen reflexionar sobre lo injusta que es la vida.
El que tiene suerte de tener un contrato fijo, no tiene problemas, pues por lo menos tiene un respaldo con el que aguantar los embites. En cambio, el que tiene un contrato temporal, está condenado: tocas con un jefe o un compañero malévolo o retorcido y aparte de hacerte la vida imposible el tiempo que estés allí, será el que diga al inmediato superior "oye, esta/este chica/o no vale para el puesto. No le/la llames más para este taller", el superjefazo no te pondrá en la lista de las renovaciones de contrato y te quedas en la calle.
Siempre te quedará la duda cuando te echan si es por incompetente o porque no has sabido bailarle el agua al soplapollas de turno. Siempre te quedará la duda .
No hago más que oir a todo el mundo lo competente que es en su trabajo. Ojalá yo pueda decir lo mismo: con trabajo temporal llego a los sitios y siempre tengo la horrible sensación de novato. Cuando ya puedo decir: "sé trabajar en el puesto", me echan. Algunas veces tengo suerte y me renuevan. Otras no. Se olvidan de mí. Depende cómo yo les haya caído al fulano o la mengana de turno.
Lo que sí puedo afirmar es que por mi condición de temporal estoy indefenso ante el arbitiro no ya de los jefes, sino de los propios compañeros.
Hice el examen de esta mañana sin ganas, a sabiendas de que tengo pocas posibilidades de aprobar, pues casi siempre los procesos selectivos de esta casa acaban saliendo en la lista de aprobados nombres y apellidos muy familiares, sobre todo muy familiares de alguien. Me he tragado el orgullo y les he maldecido por hacerme perder la mañana de domingo, pero lo he hecho porque no me queda más remedio, porque hasta que yo no esté con empleo estable o tenga mi propio negocio no voy a poder parar de hacer exámenes o acudir a entrevistas de trabajo en las que el asignado para verte los defectos, reales o no, lo hace con hipócrita amabilidad.
Qué pena de domingo. Con lo bien que se está en casa cuando llueve: Feliz, Natural, Manso.Tranquilo.
PD: flexibilidad para su p...madre
sábado, octubre 21, 2006
No os he dicho que mañana tengo un examen.
Se trata de uno de esos exámenes a los que nos hemos presentado mi chica y yo, que nos han posibilitado el poder comer durante los último siete años.
Eso sí, siempre los contratos que nos han hecho han sido temporales.
Mi chica consiguió por fin el año pasado su primer contrato fijo. Yo, a mis treinta años, todavía no sé lo que es tal cosa. Ver para creer.
La oposición de mañana es de operario de la escala más baja. Contra lo que se pueda creer, estas oposiciones son muy difíciles, debido a la gran cantidad de gente que se presenta: ya os hablé en un pasado comentario que en las de auxiliar administrativo, del grupo d, se presentaron más de treinta mil personas para unas pocas plazas.
Para los que no se han presentado nunca, diré que este tipo de exámenes suelen ser una parte de psicotécnicos y otra parte de legislación. El de mañana como excepción es sólo psicotécnico.
Hay sesenta plazas para las que se presentarán unas 5000 personas. Una barbaridad, total, para que los elegidos ganen poco más de mil euros y el trabajo no sea otra cosa que el llevar cosas de un lado a otro u ordenar y limpiar un poco el taller. Lo sé porque ya he estado haciéndolo.
Como supondréis por mis palabras, estarán otros agraciados, aparte de los sesenta seleccionados, que les pase lo que a mí en el pasado: que opten a plazas temporales. Normalmente, se crea una bolsa de trabajo con los que no han podido conseguir plaza fija.
En cualquier caso ¡qué locura la de esta sociedad el que sea un privilegio el ganar mil euros de manera regular y permanente!
La lástima es que no me queda más remedio que el presentarme mañana, pese a que odio tener que perder la mañana del domingo en un examen de mierda como éste.
¡Qué ganas tengo de coger plaza de profe!
Se trata de uno de esos exámenes a los que nos hemos presentado mi chica y yo, que nos han posibilitado el poder comer durante los último siete años.
Eso sí, siempre los contratos que nos han hecho han sido temporales.
Mi chica consiguió por fin el año pasado su primer contrato fijo. Yo, a mis treinta años, todavía no sé lo que es tal cosa. Ver para creer.
La oposición de mañana es de operario de la escala más baja. Contra lo que se pueda creer, estas oposiciones son muy difíciles, debido a la gran cantidad de gente que se presenta: ya os hablé en un pasado comentario que en las de auxiliar administrativo, del grupo d, se presentaron más de treinta mil personas para unas pocas plazas.
Para los que no se han presentado nunca, diré que este tipo de exámenes suelen ser una parte de psicotécnicos y otra parte de legislación. El de mañana como excepción es sólo psicotécnico.
Hay sesenta plazas para las que se presentarán unas 5000 personas. Una barbaridad, total, para que los elegidos ganen poco más de mil euros y el trabajo no sea otra cosa que el llevar cosas de un lado a otro u ordenar y limpiar un poco el taller. Lo sé porque ya he estado haciéndolo.
Como supondréis por mis palabras, estarán otros agraciados, aparte de los sesenta seleccionados, que les pase lo que a mí en el pasado: que opten a plazas temporales. Normalmente, se crea una bolsa de trabajo con los que no han podido conseguir plaza fija.
En cualquier caso ¡qué locura la de esta sociedad el que sea un privilegio el ganar mil euros de manera regular y permanente!
La lástima es que no me queda más remedio que el presentarme mañana, pese a que odio tener que perder la mañana del domingo en un examen de mierda como éste.
¡Qué ganas tengo de coger plaza de profe!
viernes, octubre 20, 2006
¿qué os dije en el primer artículo?
Que el de Cuéntame seguro se sacaba las oposiciones antes que yo. Así ha sido. Ya es un honorable profesor de instituto. Que vuelen las campanas. Que suelten las palomas.
Cuando era pequeño, la televisión me indujo a pensar que todo era fácil: tú veías en la tele cómo un hombre se libraba de la pobreza porque había localizado una mina de diamantes, gracias a las indicaciones de un viejo rumboso, que iba diciendo por ahí localizaciones de minas de diamantes a todo el que se encontraba. Veía a un Sonny Crockett que resolvía los crímenes a bordo de un estupendo Ferrari Testarrosa porque su sueldo de funcionario era para morirse y Jessica Fletcher, esa anciana escritora, necesitaba poco menos de media hora para resolver un crimen que a la policía científica (real, no la del CSI) le hubiera llevado aclarar varias semanas. Siempre he pensado que en realidad era una manipuladora de pruebas, que era ella la que cometía los asesinatos y luego se las apañaba para encaquetárselos a otros.
Cuando se reunían mis padres con los padres de mis amigos, se quejaban de que nosotros todo lo habíamos tenido muy fácil, que en sus tiempos ellos con nuestra edad sí sabían lo que es trabajar, decían que si nos moríamos de hambre en una panadería y otras cosas por el estilo.
Pero qué podemos decirles a nuestros progenitores: la televisión nos ha metido en la cabeza que todo es fácil de conseguir, lo que se nos ocurra: el amor, el dinero... En la televisión las catedrales se hacen en poco menos de media hora, no en setenta años que es lo que realmente tardaban de media y un científico podía descubrir partes de la estructura del cerebro en poco menos de seis capítulos que duraba un documental.
El descubrimiento más doloroso que haces cuando te haces mayor es que los sueños no son fáciles de conseguir, y que jamás tendrás una mansión como las que tantas veces has visto en la tele, ni tan siquiera un triste piso similar al que te criaste, porque los pisos ya tienen precios de mansión.
Lamentablemente, uno de los grandes engaños que ha hecho la televisión a los de mi generación y los de las siguientes es que todo es fácil y rápido.
Me alegro por el curilla de Cuéntame, que ha conseguido en dos episodios lo que yo tardaré en conseguir dos años, si es que todo se da bien y no tardo más, que no sería de extrañar.
Enhorabuena, que lástima que en estos casos la realidad no supere a la ficción.
¡Aleluya, aleluya!
Que el de Cuéntame seguro se sacaba las oposiciones antes que yo. Así ha sido. Ya es un honorable profesor de instituto. Que vuelen las campanas. Que suelten las palomas.
Cuando era pequeño, la televisión me indujo a pensar que todo era fácil: tú veías en la tele cómo un hombre se libraba de la pobreza porque había localizado una mina de diamantes, gracias a las indicaciones de un viejo rumboso, que iba diciendo por ahí localizaciones de minas de diamantes a todo el que se encontraba. Veía a un Sonny Crockett que resolvía los crímenes a bordo de un estupendo Ferrari Testarrosa porque su sueldo de funcionario era para morirse y Jessica Fletcher, esa anciana escritora, necesitaba poco menos de media hora para resolver un crimen que a la policía científica (real, no la del CSI) le hubiera llevado aclarar varias semanas. Siempre he pensado que en realidad era una manipuladora de pruebas, que era ella la que cometía los asesinatos y luego se las apañaba para encaquetárselos a otros.
Cuando se reunían mis padres con los padres de mis amigos, se quejaban de que nosotros todo lo habíamos tenido muy fácil, que en sus tiempos ellos con nuestra edad sí sabían lo que es trabajar, decían que si nos moríamos de hambre en una panadería y otras cosas por el estilo.
Pero qué podemos decirles a nuestros progenitores: la televisión nos ha metido en la cabeza que todo es fácil de conseguir, lo que se nos ocurra: el amor, el dinero... En la televisión las catedrales se hacen en poco menos de media hora, no en setenta años que es lo que realmente tardaban de media y un científico podía descubrir partes de la estructura del cerebro en poco menos de seis capítulos que duraba un documental.
El descubrimiento más doloroso que haces cuando te haces mayor es que los sueños no son fáciles de conseguir, y que jamás tendrás una mansión como las que tantas veces has visto en la tele, ni tan siquiera un triste piso similar al que te criaste, porque los pisos ya tienen precios de mansión.
Lamentablemente, uno de los grandes engaños que ha hecho la televisión a los de mi generación y los de las siguientes es que todo es fácil y rápido.
Me alegro por el curilla de Cuéntame, que ha conseguido en dos episodios lo que yo tardaré en conseguir dos años, si es que todo se da bien y no tardo más, que no sería de extrañar.
Enhorabuena, que lástima que en estos casos la realidad no supere a la ficción.
¡Aleluya, aleluya!
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