jueves, junio 07, 2007

Caperucita roja era una fábula de transmisión oral que circulaba por Europa. Según la Wikipedia, fue Charles Perrault el primero que recogió la historia en un volumen de cuentos editado en 1697. La historia es de sobra conocida: una niña va por el bosque, se encuentra con el lobo y le salva el leñador.
Siempre me he preguntado si es verdad la interpretación que yo me he dado a mí mismo desde que tenía catorce años y un montón de hormonas corriendo por mi cuerpo: yo pensaba en que la moraleja de esta historia nos venía a decir que las mujeres se tienen que andar con cuidado de con quién se acuestan. El cuento es un pelín machista. Además, no tiene un cuento o similar equivalente en hombres. ¿O tal vez sí, me refiero cuando Ulises, en el canto XII, es atado al mástil para poder escuchar el hipnótico canto de las sirenas? Yo creo que ambas situaciones tienen el mismo mensaje subliminal: cuidadín cuando te acerques a personas de distinto sexo.
Pero ahí acaban las similitudes: mientras que Caperucita es una chica inocente e ingenua a punto de iniciarse en los misterios de la vida, Ulises es un hombre curtido en mil batallas y envuelto en cientos de peripecias. La una no tiene ni idea de con quién se juega los cuartos, y el otro, que sí lo sabe, pide por ello a sus hombres que lo aten a un mástil. Ya estamos con los dos tópicos más generalizados de la literatura: mujer ingenua, hombre bragado y valiente que sabe lo que se cuece.
A mí, que tan interesado adolescente era por el sexo, no se me escapaba la intención del cuento: prevenir a las mujeres que se van a iniciar en ello. El lobo está en el bosque, es lo desconocido, lo misterioso, lo peligroso. En cambio, el leñador es el hijo de la vecina, previsible y de vida vulgar que oferta un porvenir, pues eso: vulgar. No en vano, Caperucita, haciendo caso omiso de las advertencias de su madre, se pone a hablar con el lobo. Porque al igual que Ulises, Caperucita tiene espíritu aventurero.
Siempre han tenido más éxito con las mujeres los hombres que aparentan ser lobos que los que aparentan ser leñadores, me decía yo entonces. Pero claro, yo no podía aparentar lo que no era. Esas cosas siempre acaban mal. Y si no hubiera sido por el leñador, las cosas hubieran acabado muy mal para Caperucita.
Fijáos qué diferencia: mientras Ulises, que consciente de los peligros del canto de las sirenas, decide que la tripulación le ate un mástil, Caperucita, sin embargo, habla con el primero que le pregunta. Qué inconsciente ¡y llevando una caperuza roja!
De todo el mundo es sabido que el color rojo es el color de la pasión; la lujuria se ha representado muchas veces como una mujer con un vestido de ese color. Caperucita no es del todo inocente.
Quizás el único inocente de esta historia sea el leñador. Pero quién sabe. A lo mejor mató al lobo porque era él el que deseaba ser comido.

miércoles, junio 06, 2007

La temporalidad. Pero qué bonito. Nuestro gobierno lucha contra ella con aparente denuedo. "Hagan contratos indefinidos""España, contra el empleo precario""Debemos luchar contra la siniestralidad laboral, que se ceba especialmente con los trabajadores temporales"
Y mientras, en connivencia de los sindicatos... Dentro de todas las administraciones estatales...Miles de trabajadores temporales y cientos de subcontratas. No lo publicará ningún periódico mañana, pues interesa más la disputa sobre el problema etarra que mantienen gobierno y oposición. Sin embargo, sobre el excesivo uso del trabajador temporal mal pagado dentro de la administración pública... De eso, no dirán nada, siendo un grave problema que afecta a cientos de miles de individuos. Tal gravedad no entra en la agenda política de ninguno de los dos grandes partidos.
Con su beneplácito, tanto representantes sindicales como gerencias procuran que todo siga igual. Se escudan en las malas leyes del funcionariado para decirnos a los temporales del estado que es injusta nuestra pretensión de un contrato que se perpetúe en el tiempo de forma indefinida. Según la ley principal del funcionariado, los que quieran ser trabajadores fijos del estado deben entrar mediante procesos en los que primen la igualdad, el mérito y la capacidad. Pues bien, ¿Acaso esas bolsas por las que hemos entrado la mayoría de los temporales no se ajustan a los tres preceptos mencionados? Deslegitiman sin razón nuestra justa pretensión de ser fijos. El temporal típico de la administración pasa por un proceso selectivo por el cual se entra en una lista. Pueden pasar dos cosas: o que tenga la suerte de que el segundo contrato sea de interinidad o que encadene una serie infernal de contratos temporales en los que no tenga derecho ni a vacaciones porque la mayoría de esos contratos sean para cubrir a los fijos en las suyas. En ambos casos, el trabajador temporal ha demostrado a la administración pública su "mérito y capacidad" ¿Alguien en su sano juicio contrataría más de dos veces a alguien o le daría una interinidad si no se hubiera mostrado capaz y trabajador?
Antiguamente, la gente entraba con contratos temporales y finalmente consolidaba el puesto dentro de la administración. Era lógico. Cierto es que eso daba lugar a enchufismo, pero en prevención de ese mal menor, se generó uno que es un mal mucho peor: el de la generalización de la precariedad dentro del propio estado. Por no hablar de la externalización de los servicios, donde la administración permite que se cobren peores sueldos por un mismo trabajo y con condiciones laborales todavía más precarias.
Esto es fruto a una de las viejas ideas del neoliberalismo infame de la escuela de Chicago y demás, los cuales querían un estado débil y barato (todo lo quieren barato). Este concepto del estado fue aplicado con esfuerzo, denuedo y manipulación de la opinión pública tanto por los gobiernos socialistas como por populares. Así estamos hoy.
Aviso de navegantes: nos dicen que los trabajadores españoles tenemos que competir con los chinos y éstos trabajan de lunes a domingo, de doce a dieciocho horas diarias, por menos de cien euros mensuales. ¿De verdad queréis competir por algo así? Si no es así, todos debemos luchar porque, para empezar, sea el propio estado el que genere un empleo digno. Para ello, deben erradicarse el contrato temporal y la subcontratación. El Estado es la empresa española que más recurre al trabajo temporal. No deberíamos permitírselo, por el bien de todos.

martes, junio 05, 2007

A ETA le cuesta mucho el perderse en la noche de los tiempos. Hablando en plata: que se vayan a su casa de una puñetera vez y dejar de recordarnos que existe una cosa llamada nacionalismo que fue la causa fundamental de que el siglo XX fuera el peor de todos los siglos que la humanidad ha vivido.
Todo empezó en el XIX, en Europa, cuando una docena de iluminados de varios países distintos empezaron a decir "qué buena gastronomía hay en mi patria y qué bonitos son los colores de mi bandera" Ya he dicho en alguna ocasión que a los humanos lo estúpido y lo inútil nos mola un montón y la gastronomía es una estupidez y las banderas todavía más. Pues bien: gracias a la gastronomía y las banderas hemos estado dándonos en Europa hasta en el cielo de la boca. Este virus de la estulticia se extendió con rapidez y llegó a una pequeña región del norte de España, donde un fulano joven con una mala mili realizada en otra región de la península ibérica pensó que no se comía mejor en ningún sitio más que en su aldea; para que veamos la importancia de tener un buen rancho en los cuarteles. Ahora sólo le faltaba una bandera que identificara su región.
"¡Oh, vaya, si mi región no tiene bandera! No importa, cogemos la inglesa, la cambiamos los colores y ¡Et voilá! Ya tenemos la bandera de la patria vasca". "Pero no hay nación que no tenga su propio idioma" "No importa. Cogemos las palabrejas que quedan de un idioma que hablaban los aborígenes de aquí, cogemos a unos buenos filólogos que se inventen lo que falte y ya está: toda una lengua vascuence creada de la nada". Igualico que Tolkien. Plas, plas. Gritos, barullo y vítores. Un nuevo ombligo reluciente para mostrar al mundo ¿Alguien quiere más KoKotxas?
"Pero hay un problema. Que los seres inferiores que viven justo al lado de nosotros ( e incluso entre nosotros) no se creen demasiado este fraude de la patria, la raza y la madre que lo parió". "Nos importa un comino. Es nuestro negocio, de lo que vivimos. Corre a los seminarios, manipula a unos cuantos adolescentes de ésos que tienen la cabeza llena de idealismo, y con unos pocos petardos ya verás como estos maketos acaban por creerse lo de la patria vasca y la madre que nos parió"
Total, que esos jóvenes idealistas empezaron a matar a gente durante el franquismo, que era el otro veneno ideológico que por aquí corría de anillo en anillo. Pero de repente... el anciano dictador murió en la cama.
"hostia, y ¿ahora qué hacemos?"
-"Pues yo estoy por terminar la carrera que empecé y ganarme la vida dignamente"
-"Pues yo no sé hacer otra cosa más que matar y matar ¿Con qué me voy a ganar la vida ahora? Paso de barrer o de poner ladrillos. Prefiero seguir matando".
Hasta hoy. Lo bueno de ser terrorista es que tienes contrato fijo y la vida más o menos resuelta por la secta, perdón, por la organización ¡Que se jodan los seres inferiores!
"¡Uffff, qué susto! Por un momento pensé que la tregua iba a ser definitiva. No me veo poniendo ladrillos".

lunes, junio 04, 2007


No sé si en vuestras casas tuvisteis una. Yo sí: tuve una lámpara cromada de globos blancos. Para mí uno de los diseños de más éxito en los setenta. Se pueden ver en las películas de aquella época (era tan usual como la botella de J& B que siempre salía en las películas de "si lo justifica el guión tendré que desnudarme") y actualmente en las residencias de verano de algunas familias, las que tuvieron el dinero o la valentía suficiente para construirse una. Sí; en aquella época hubo quien de entre las clases medias-bajas que pudo permitirse este tipo de casas. Hoy en día, tal privilegio queda reservado para las élites. Para todos los demás, un lujo impensable, inclusive con MasterCard.
Pero hubo un tiempo que cuando sustituía el sillón, la nevera, el mueble-licorera o la lámpara que nos ocupa, en vez de mandarlo a la basura, lo mandaban a la segunda residencia. De ahí los mitos de las neveras preobsolescencia planificada que duran cuarenta años o de los sillones de escai que con el calor entran en celo y se vuelven pegajosos. También estaban las lámparas como la mía, globosas, en clara metáfora de los globos que se pillaban los tardojipis españoles, que como el romanticismo, entraron tarde en España.
Pero volvamos al tema que nos ocupa: las lámparas. Sus brazos eran cromados y los globos eran de cristal lacado en blanco. Tenían como requisito imprescindible que al menos uno de ellos no funcionara. Se podía mandar arreglar a la tienda o a un amigo especialmente mañoso, que te la devolvía con todos los globos dando luz, pero por esas oscuridades que a una familia media se le presentan en la vida, inmediatamente dejaba de funcionar otro. Por eso o porque esas lámpara estaban preparadas para darnos una lección de vida, la siguiente: ésta se compone de múltiples esferas: la social, la laboral, la de la salud, la económica, la familiar, la amorosa... todas están unidas al núcleo central que somos nosotros mediante brazos cromados y no todas funcionan bien a la vez. Cuando estás bien de parné te pasa algo con la familia; cuando en el trabajo todo va viento en popa, te deja tu novio o novia, cuando estás podrido de dinero tienes cálculos en el riñón. Vamos, que siempre hay un globo que está fundido. O dos. Si son todos, estás perdido.
En nuestra vida, todos buscamos la luz. A nadie le gusta estar entre tinieblas. Por eso los que tenían lámparas de globos se esforzaban en que todos ellos lucieran, pero eso era prácticamente imposible. Al menos uno tenía que dejar de funcionar. La vida es así, no la he inventado yo, nos cantaría una lámpara en caso de que pudiera.
¿Dónde habrá ido a parar mi lámpara? Nosotros no teníamos un almacén de obsolescencia, o sea, una residencia de verano donde ponerla. Con esa lámpara se ha perdido parte de mi vida ¿Dónde estará?¿Acaso subida al carro de Manolo Escobar?
También desaparecieron de las ciudades las farolas de grandes globos blancos que tanto molestaban a los aficionados a la astronomía. Decían que al irradiar luz por todos los lados, esas farolas impedían ver bien las estrellas. Qué oxímoron: luces que impiden ver (Ya es la última vez que empleo la palabra oxímoron, os lo prometo).
En fin. La moraleja de esta historia es que si tenéis un globo fundido procurad arreglarlo, pero no os preocupéis si a la vez se funde otro. Si sois mañosos, siempre podréis arreglarlo vosotros y si no, siempre tendréis a un familiar o a un amigo que se preste a ayudaros a reparar ese globo roto.
Y a veces os ayudará diciéndoos que lo único que tenéis que hacer es cambiar de bombilla. Que luzcáis mucho.

domingo, junio 03, 2007

Hace tiempo que no me pasaba por el sitio éste. Joder, cuánta mierda izquierdosa. Sí, el mundo va de culo. Para los débiles. Para mí no. Me ha ido muy bien. De puta madre. Teníais que ver el coche que tengo: un Mercedes 63 AMG. Descapotable. Si os lo queréis comprar tenéis que desembolsar 103.000 euros. A mí me lo ha conseguido un colega por bastante menos. En esta vida todo es tener contactos y enchufes y no ser un pringao.
Menudo carrazo. Bisbal tiene uno igual. 418 cv. Lo fundo en la autopista. Por supuesto, me he comprado de esos navegadores que te incluyen los puntos donde la DGT tiene los radares. Cómo estoy flipando con el puto coche. Y más que voy a flipar cuando me quiten en el taller el limitador de velocidad que llevan todos los Mercedes.
Yo quería un coche señor, y lo que siempre tuve claro es que quería un Mercedes. Lo que ya no tenía tan claro es que me lo tuneara Brabus o AMG, que son las principales casas que preparan los Mercedes. Con ellos tienes algo más que un Mercedes. Son una forma de distinción más. Te hacen el carro más exclusivo en el mundo.
Entrar en mi Mercedes es otra historia. Es como entrar en un avión, como dice mi madre. Pero a veces te llevas disgustos. El otro día, unos fulanos que iban en un Ford mierda se saltaron un ceda y me dí con ellos. Mi coche, intacto, con unas pocas rozaduras. Al de ellos se les rompió un intermitente y parte del parachoques. Pero del cabreo que me pillé les dejé además la puerta destrozada con mis botas de punta de acero. Ni se atrevieron a bajar. Hijo de putas, ni os atrevisteis a salir. Les hubiera arrancado la cabeza. Les dejé el coche fino.
En fin, que las cosas me van de puta madre. Estoy mirando casa y no sé en qué zona comprármela. He visto un piso muy señor en el Paseo de la Habana, pero por el mismo precio te compras una casa en la Moraleja. No sé que hacer. Mi madre me insiste mucho en que tenga una casa, que así por lo menos tengo algo en donde meter el dinero que gano.
Lo malo es que con el tren de vida que llevo estoy levantando muchas sospechas. Yo, en teoría, no tengo ingresos y comprarme un chalé en la Moraleja...como que mosquea. En mi familia nunca hemos andado mal de pasta pero tampoco hemos sido ricos. Trabajando para el Estado no te haces rico, y eso que mi viejo hacía trapis. Soy consciente de que el buga abre muchos interrogantes, me consta que mucha gente se pregunta de dónde he sacado la pasta para pagarlo. A ellos se lo voy a decir. No te jode.
En fin tíos, que todavía hay clases. Que no es lo mismo ir a 250 en un buga de diecisiete millones que en un Toledo, que era con coche que tenía antes. Ni mucho menos. Antes era un puto macarra sin un duro. Ahora soy un señor que se para en semáforo de la Castellana y que nota la cara de envidia de los demás conductores. Por mi coche y por mi rusa. Joder, qué buena que está. Viva la madre Rusia.
Copón, si en el fondo sigo siendo un macarra. Y como me gusta.
Por cierto, desgraciado ¿Tú crees que hay alguien que te lea aparte de mí?

sábado, junio 02, 2007

Ahora está celebrándose el II festival erótico de Madrid llamado Exposex 07. Más que erótico, porno. Salen hombres y mujeres recauchutados, mineralizados y tuneados con cuero. Las pocas ropas que visten son o de rojo pasión o del negro de la noche. Os preguntaréis si he estado. No. Puedo causar un conflicto en mi hogar. Los telediarios lo han publicitado muy bien, que siempre es más agradable ver a festivos mozos que guerras cruentas en el corazón de África. Por eso me he enterado. El porno distrae al personal y le disuade de pensar tontadas como la globalización, el calentamiento global o estadísticas que revelaran el excesivo enriquecimiento de las élites a costa de la miseria de las clases bajas, que es de lo que deberían hablar los telediarios. Son temas manidos. Prefieren hablar del porno, que es alegría y fiesta. Da igual que esas mozas recauchutadas y esos macizorros de cuerpos esculpidos sean inalcanzables. La fiesta debe seguir y así se lo hemos contado. Viva la mentira y esa rubia de tetas siliconadas te está esperando en el paraíso previo pago de veinte euros la entrada. Tú vas a ser el elegido. Aceptamos tarjeta.
Aguafiestas, me pueden decir muchos. Torquemada del placer me dirán otros. Bueno, yo no digo que no vayáis, total, debe estar entretenido. Pero que sepáis que luego os vais a sentir frustrados, porque ninguna de las bellezones que vais a ver va a ser para vosotros. Exposex es como el escaparate de una pastelería de posguerra: muchos se pararán a ver las delicias, pero casi nadie podrá tenerlas para sí.
Ahora mismo estoy trabajando con una compañera que además de ser muy buena gente tiene medidas de actriz porno. No exagero. Muchos de los que trabajan allí vienen a pelar la hebra con ella y se hinchan como pavos reales ante su presencia. Desde que llevo trabajando en el hospital jamás he visto un desfile así en mi puesto de trabajo. Ella está parapetada detrás de un cristal. A veces pienso si estaré trabajando en una pastelería.

viernes, junio 01, 2007

"Basta ya de pasar por este mundo tan solo mirando, tan solo aceptando lo que se ve, basta ya de ser mero público."
Así empieza la última entrada del blog de Amalur (http://manu-bioblog.blogspot.com/) Un chico joven, estudiante. Demasiado ocupado para poner sobre reflexiones sobre blanco. Demasiado abstraído, tal vez, en la búsqueda de la utopía que otros con veinte años, ni siquiera comenzamos. Amalur sólo ha escrito siete entradas, pero todas ellas están rebosantes de ímpetu, inteligencia y sensibilidad. Todas ellas rezuman amor por la vida y la solidaridad, que es el amor al desconocido.
Su mensaje es viejo, porque es el grito que toda juventud debe hacer en un momento dado. Los jóvenes del 68 lo hicieron, como tantos otros en el pasado. Las revoluciones las empuja el corazón de los que están pidiendo paso, de los que gritan: "Bueno, ya está bien, parad de una vez, no os tomáis el pelo, pero qué os creéis" Revoluciones ha habido muchas y todas han sido necesarias. Cuando se han parado con barbarie, en esos lugares ha después reinado la ruina, la miseria o la pobreza para la inmensa mayoría (aunque nos diga que la cosa está bien por las poquísimas mansiones que hay unos kilómetros más allá de las grandes extensiones de miseria chabolista que dejaron las contrarrevoluciones).
Aunque su mensaje se haya sacado de un viejo escritorio escondido y olvidado en el desván de un viejo idealista, su mensaje trae nuevas noticias. Noticias de que necesitamos el cambio, de que ya está bien de la dictadura del conservadurismo, que por cierto con tanto entusiasmo practican también los gobiernos que se dicen de izquierda. Cuando quieren que nos olvidemos de lo necesario, enterrándonos en una ciénaga entre tinieblas, es cuando necesitamos que los jóvenes se abran (nos abran) camino hacia la luz. Ayudémosles.
Amalur, tu batalla (mi batalla) no es fácil. Europa está cada vez más vieja, caduca y miedosa. Sobre todo tiene miedo a los que no tienen miedo, a los jóvenes como tú. Averigua si esos enemigos que tenemos que son tan grandes son, en realidad, esos tigres de papel que tú y yo sospechamos. Ganémosles, pues no nos queda otra.

jueves, mayo 31, 2007

Cuando hay un partido de fútbol, en la calle parece que ha habido un Apocalipsis silencioso que se ha llevado a la humanidad entera, dejando a las construcciones intactas. Todo tiene una calma extraña, que al que la contempla le produce un pavoroso ruido en el cerebro: "demonios, la soledad era ésto." Pero no. De repente, un coro venido de mil sitios diferentes en dolby sorround canta goooooooooool. La culpa de toda esa calma la tienen veintidós chavales en calzoncillos, más otros tres hombres de mirada severa, cuyo único objetivo es que la masa silenciosa no se acuerde de ellos tras acabar el partido.
El hombre masa bebiendo cerveza y comiendo panchitos, para ser más masa todavía. A todos los que vemos deporte nos cansa competir. Reconforta ver que son otros los que lo hacen. Competir cansa, pero ver competir descansa. Una tarde de competición ajena, qué descanso para el espíritu.
Los veintidós que compiten son seres afortunados. Han tenido que pasar por muchas selecciones desde que eran niños hasta llegar allí. También es cierto que han tenido gente que les ha ayudado en esa selección. Muchos que eran igual de buenos que ellos se han quedado por el camino, por no tener padrinos, por un pequeño infortunio que ha cambiado para siempre su destino. La fortuna es la combinación de suerte y de talento, y a veces, ni siquiera hace falta tener este último para poder triunfar.
La gente gusta ver la competición pese a que nos pasamos la vida en crueles procesos de selección, grandes y pequeños. Por eso relaja ver a otros competir, como relaja a los albañiles jubilados ver a otros más jóvenes doblar el lomo.
Un acontecimiento deportivo dado por televisión no es el triunfo de la competición, es el triunfo de la masa que ha dejado de competir entre sí. Ojalá que en este mundo sólo compitieran 22 y los demás estuviéramos viviendo en perfecta armonía para siempre.

miércoles, mayo 30, 2007

Adiós, madre coraje. Allá se va otro Quijote apaleado. Otro ser humano luchador contra los males de este mundo. Su causa era buena; había que parar una guerra. No obstante, sus gigantes eran verdaderos y no molinos. Se va siendo traicionada e insultada; nadie dijo que los buenos se libren de los insultos y de los palos, o si no que se lo pregunten al jipi carismático que paseó sus harapos hace dos mil años. Los muy buenos y los muy malos tienen algo en común: son, entre los hombres, los que más escupitajos reciben.
No lo olvidemos: luchaba contra una guerra que lleva cientos de miles de muertos y que la arrebató un hijo. Su causa era noble y tal vez por las blancuras de sus actos la llaman radical.
No hay nada más radical para los hombres grises que el color blanco. Ni siquiera el rojo. El blanco deslumbra, repele, ahuyenta a los que se mueven mejor entre las tinieblas y la negrura. Responden escupiendo bilis.
La bondad es muy poderosa, pero también son poderosos sus enemigos. Madre coraje, te retiras cansada, pues has batallado mucho. ¿Ha perdido tu batalla? Mientras, tu gran enemigo, el presidente de tu propio país, llama a los soldados muertos de la guerra de Irak "nueva generación de héroes" Nunca se vio a un verdugo homenajear a sus víctimas. ¿Nos alegramos, Cindy? El verdugo idiota de tu hijo habla muy bien de él.
Luchaste por esa niña que ahora está muriendo junto a manos de un soldado de la misma edad de tu hijo. Luchaste porque ese soldado no tuviera que cometer ese crimen.
Tú eres mujer pero tus enemigos no son hombres: son bestias, los más primitivos entre los monos. Tú eres lo más avanzado de esta civilización, formas parte de lo que puede que nos salve.
Hubo un caballero que murió en la cama. Por favor, evita ese destino, tú que eres ahora mismo de entre los hombres, la que más te pareces a él. Aún te quedan dos salidas por hacer y por nuestro bien, más te vale cambiar las últimas páginas del libro que una vez escribiera un manco.

martes, mayo 29, 2007

Este fin de semana ha habido elecciones en España. Se trataba de elegir a los alcaldes y presidentes de diversas comunidades españolas. Concretamente, en Madrid, se disputaban la presidencia de la Comunidad de Madrid y todos los Ayuntamientos que la componen. Ganó el partido conservador. Por goleada. Sus máximos representantes, Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón serán los que nos gobiernen cuatro años más, la una como presidenta de la Comunidad de Madrid y el otro como el alcalde de la ciudad de mayor número de habitantes de toda España. Entre los dos y sus respectivos equipos de gobierno gestionarán la vida de 6008000 habitantes, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Se ha producido la gran fiesta de la democracia. En Madrid son más las personas que votan a los conservadores que los que votan a los progresistas. Será porque Madrid está envejeciendo y ya se sabe lo que dice el cconocido aforismo: "quien no es de izquierdas cuando es joven no tiene corazón; quien no es de derechas cuando es viejo no tiene cabeza" Los madrileños, que cada vez somos más viejos, votan con la cabeza a la derecha, ¿Pero qué haremos cuando seamos todavía más viejos y nos deje de funcionar la cabeza, el corazón y todo lo demás?
Me explico: como sabéis, yo trabajo en sanidad, y nuestra triunfante presidenta conservadora, Esperanza Aguirre, está haciendo movimientos en favor de que la sanidad que ahora es pública se convierta en Sanidad privada: de hecho, los nuevos hospitales ya funcionan mediante gestión privada. Las grandes empresas a las que ha concedido la gestión ya son responsables de la contratación del personal no sanitario: Auxiliares administrativos, mozos de logística ¡Hasta auxiliares de enfermería y celadores ¿Pero bueno, acaso estos últimos no se pasan la vida entre enfermos?
El plan es rectilíneo y bien trazado: seguirán después con técnicos de laboratorio, de rayos, para terminar con médicos y enfermeras. Después, empezarán a cobrar por ciertos servicios y antes de darnos cuenta, uno de nuestros mejores activos como ciudadanos, la sanidad pública, pasará a ser privada. Dejaremos de ser pacientes para convertirnos en clientes. Para entonces, estaremos lamentándonos de no tener un buen seguro médico.
Con el tiempo, mucha de la gente que votó por Esperanza Aguirre, thatcheriana confesa y máxima adalid de la sanidad privada, empezarán a tener los achaques propios de la edad y comprobarán con horror que no pueden pagarse las medicinas ni los servicios que antes tuvieron gratis.
Espero que entonces se acuerden de cuando votaron con la cabeza, si es que no la perdieron por culpa de no poder costearse un buen neurólogo.

lunes, mayo 28, 2007

Llega el verano, y si nada lo remedia me lo voy a pasar enterito trabajando en el Hospital, y es algo que me desagrada y mucho, porque el hecho de no poder escaparme siquiera unos días a la playa me deprime un poquito. Sólo tengo una oportunidad: que ese colegio privado con el que he entablado conversaciones me llame para trabajar de profesor y entonces tendré agosto para disfrutar de días de asueto y esparcimiento. Además, así podré dejar atrás la temporalidad que me ofrece el hospital y del hecho de tener que estar siempre a la disposición de ellos, por culpa de esta pésima contratación que hay hoy en día en España.
No me quiero hacer ilusiones, porque cuando uno se las hace se pega unos batacazos tremendos, como cuando te llevas el primer desengaño amoroso. Al fin de al cabo, en la vida hay que mantener a raya la ilusión, que la muy puñetera viene en forma de alas de cera y no estamos para hacer el Ícaro.
LLega el buen tiempo, y parece que el alma se despierta. No pido tanto, acaso unos pocos días para escaparme con mi mujer y poderme bañar en la playa y dar paseos a la caída de la tarde. Me creo hombre de gustos sencillos y no pido tanto.
Qué demonios, a veces me siento afortunado porque yo he vivido eso y hay muchos que no han tenido el privilegio de caminar tranquilos en una playa.
Gracias a la vida, dice la canción. Pues eso, gracias, pero no me prives de esas cosas que una vez tuve.

domingo, mayo 27, 2007



Hay una vieja copla cantada por Joselito que me tiene perplejo. Se trata de "Dónde estará mi vida", cantada en una película de los años 50 titulada "la saeta del Ruiseñor" dirigida por Antonio del Amo, un director que hizo películas familiares, sin pretensiones; desideologizadas, si se me permite la expresión. Bueno, más bien, sin otra ideología que la que permitía el nacionalcatolicismo imperante pero sin imperio, que no vea usted lo que les escocía la cosa a los jefazos del régimen franquista. Pero eso ya es otra historia.
El asunto de la canción tenía su miga:

"Una vez un ruiseñor,
con las claras de la aurora,
quedo preso de una flor..."

Hasta aquí todo normal, salvo que según me informa mi buen amigo el veterinario amante de los pájaros, jamás se tuvo constancia de que un ruiseñor quedara atrapado dentro de una flor. Los ruiseñores son insectívoros y no gustan del polen ¿Acaso quedó atrapado por buscar a una abeja, que sí gusta de su sustancia? Pues tampoco, como veremos en el siguiente verso:

...lejos de su ruiseñora"

Uyyyy, que me huelo la tostada. ¿Qué hace un ruiseñor, dejando a la señora Rui solita? Me temo lo peor:

"esperando su vuelta en el nido,
ella vio que la tarde moría,
y de noche cantándole al río,
medio loca de amor le decía:"

¡Ay, Dios mío, que lo de la flor era metafórico! Que en realidad, esa flor con la que pasó tanto tiempo el ruiseñor era, en realidad, otra ruiseñora. ¿Cómo le dejaron cantar a un inocente niño de nueve años (o trece, según dicen las malas lenguas?) esa canción de adulterio y corrupción de ruiseñores? Pero sigamos con la copla:

"¿Dónde estará mi vida?,
¿por qué no viene ?
qué rosita encendida,
me lo entretiene,"

¡Pobre ruiseñora, imaginándose cómo su pareja se entrega al goce carnal con otra! Por ello, ruega al agua que fluye que con su eterna sabiduría que devuelva al camino recto al disoluto ruiseñor, que le prevenga contra las ruiseñoras de mala vida:

"agua clara que caminas,
entre juncos y mimbrales,
díle que tienen espinas,
las rosas de los rosales,"

En un arranque de dignidad, de temperamental ruiseñora andaluza, ella declama que no es pera podrida en los siguientes versos:

"díle que no hay colores,
que yo no tenga,"

Pero finalmente, la ruiseñora se rinde. Quiere demasiado al licencioso ruiseñor:

"que me muero de amores,
díle que venga."

¿Pero cómo puede tener tanta suerte el jodío ruiseñor? ¡No es justo! ¡La ruiseñora le perdona que se fuera de picos pardos! O sea, que vuelve al nido que ha corrompido con su adulterio. En tiempos como los de ahora, que se deshacen el 50% de los nidos de ruiseñores, iba a volver ése. A dormir al parque, con las flores, por capullo, dicen las ruiseñoras de ahora, cuando los ruiseñores se van con el trinar a otra parte.
Lo que no entiendo es que en tiempos en los que la censura imponía su ley con una moral de vía estrecha, pusieran en una película para consumo familiar una canción que habla sobre el adulterio...¡Cantada por un niño! No me extraña que luego de mayor, Joselito se convirtiera en traficante de armas y de drogas. Empiezas cantando sobre adulterios a los nueve (o trece) años y mira cómo puedes acabar. Otra víctima de la doble moral franquista ¿No me digáis que no es para volverse loco?
En fin, Luscinia megarhynchos, permitidme daros dos consejos:
- Mucho cuidado con las flores; no seáis capullos
- Mucho cuidado con ver el cine de Barrio con vuestras abuelas. Pueden producir daños irreparables a vuestro cerebro.
Alguno de los humoristas del Jueves tienen la teoría de que los que nos dedicamos a escribir bitácoras en realidad lo que hacemos es masturbarnos, y bueno, algo de razón tienen; el hecho de escribir tiene algo de onanista por el placer que causa el hecho de escribir, aunque también puede ser un proceso algo penoso, cosa que la masturbación no lo es, salvo que se recurra a prácticas aberrantes.
Escribir puede resultar penoso si el pensamiento no fluye, si uno se queda parado ante el abismo del folio (o el fondo) blanco. Aunque no lo parezca por la regularidad que tengo a la hora de escribir, yo también padezco de ese problema, y se pasa mal, porque piensas que lo que escribiste por última vez va a ser eso precisamente, lo último que escribes en tu vida.
Qué demonios: escribir no es masturbarse. Cuando escribes estableces un diálogo, cosa que normalmente no ocurre en la masturbación. Puede ocurrir, con esos modernos contactos que se establecen en Internet, pero la masturbación normal de toda la vida empieza y acaba en ti. Escribir, por contra, siempre lo haces para que lo vean otras personas. Quien se masturba para que lo vea otras personas es un poco degenerado o vive de ello. La masturbación empieza y acaba en uno mismo; la escritura siempre se tiene vocación de que otros participen de lo que has hecho.
Hasta alguien como Juan Ramón Jiménez, que se jactaba de escribir para sí mismo y para una pequeña élite, se llevó un disgusto monumental cuando recibió unas crítica demoledora de su obra "Platero y Yo" que le hizo el vitriólico y a veces cruel Luis Buñuel. Nadie escribe para sí mismo ni para guardar sus obras en un cajón, salvo Miguel Mihura, que tuvo su genial obra "Tres sombreros de Copa" guardada en uno durante veinte años.
Por tanto, yo soy de los que piensan que escribir no es masturbarse. Cada cosa a su tiempo. Y es de perogrullo que escribir y hacer el amor es mucho mejor que masturbarse.
Depender para tu placer de los demás es una condena, pero también la mayor de las satisfacciones.

sábado, mayo 26, 2007

Yo provengo de una de las regiones que desde siempre ha tenido el mejor vino, pues mis ancestros se criaron cerca de la Ribera del Duero y llevo bebiendo vino desde que tengo ocho años (así estoy de la cabeza). Como opinión autorizada que soy y corriéndome vino por mis venas y siendo baño de mis neuronas, me creo en derecho a teorizar sobre el vino y sobre el torrente de estulticia que genera.
los vinos son como los trajes: el que le sienta bien a uno no tiene por qué sentar bien a otro. A mí los vinos me sientan bien casi todos, tal vez sea debido a que se me atrofió el paladar en los botellones que hacía de joven, donde mezclábamos vino peleón con Coca-Cola (la combinación viene muy bien contra el estreñimiento, os lo digo yo que me ha solucionado muchos problemas de "evacuación intestinal infrecuente") Confieso que tanta ingesta de mezcla barata de jarabe capitalista con peleón vino español debió atrofiar mi gusto para los taninos. Creo que ya no puedo diferenciar si un vino estuvo en tonel de roble o en bidón de gasoil.
En una de sus abundantes cartas a su madre don Pedro Muñoz Seca decía que en cuestiones de ríos y de rías la gente dice muchas tonterías. Con el vino pasa igual, y más si bebes mucho. Que si tiene roble, vainilla, aromas afrutados; que si la acidez; que si los taninos por aquí y por allá. El vino ofrece a la humanidad ávida de lo banal una sinfonía de posibilidades.
La cultura del vino nace del irrefrenable deseo del hombre de establecer categorías. Es una mezcla de la cultura del borracho, viticultores con afanes de lucro y señores que se hacen llamar enólogos y que no han encontrado otra forma mejor de ganarse la vida.
El vino, todo el mundo lo sabe, tenía en las mesas de tiempos pretéritos una función similar a la del pan: era considerado un alimento básico. Hasta que la gente empezó a construir un universo de estupidez en torno a él y desde entonces el vino sólo sirve para que veamos a un tonto metiendo la nariz en una copa y nos convierta en dos tontos.
Lo cierto es que el vino es símbolo del estado de los hombres, y no sólo del estado de embriaguez: un hombre que agarra en la calle un tetrabrik de vino peleón es la imagen de siempre de la pobreza; un hombre al que un camarero enseña ceremoniosamente una botella y le hace oler el tapón es siempre la imagen de la riqueza. Con razón mucha gente define al vino como río de la vida.
Recordad una cosa: sólo es buen vino el que os gusta.
En todo esto estaba pensando mientras me daban a probar un vino que decían ser de los mejores y casi me da una arcada. Tengo el gusto atrofiado, pero no tonto. Estaba picado.
Eso sí, me hizo alucinar: Todos aquellos que simulaban un deleite sin igual aparecieron ante mí como reyes desnudos.

viernes, mayo 25, 2007

Estos de Telefónica tienen un humor y un buen rollito que me parto: pues no te anuncian un plan de vigilancia de lo que pasa a tu negocio como si hubieran inventado la bombilla, como si hubieran rescatado a la humanidad de la edad de las tinieblas.
El producto que anuncian con una alegría de un contagioso que dan ganas de cubrir de besos al vecino que tanto odias es una suerte de videocámara conectada al ordenador para aumentar el contro de tu negocio. La videocámara del anuncio enfoca directamente al sufrido empleado de una presumible tienda de ropa haciendo una feliz transacción con
un cliente. Y no sé porqué, me imagino al empleado que no le llega la camisa al cuello pensando que el jefe le puede estar mirando lo que hace en todo momento. Para mí desde luego no es una situación muy cómoda.
Pero no sé cómo me sorprendo si caminamos a un Gran Hermano capitalista, donde te anuncian videovigilancia fascista como si fueran caramelos Sugus. Encima, con los acordes de la alegre cancioncilla de Bob Sinclair, Bob Sinclair. ¡Pero como te vendes, Bob, a esos malnacidos vendedores de Gran Hermano!
En un futuro nos encontraremos cosas como ésta: "Telefónica vende a los emprendedores el plan WC: con el plan WC sabrás en todo momento lo que ocurre en todos los rincones. Siéntate como Dios." Vamos, que pondrán cámaras conectados a un ordenador para ver qué hacen los empleados en el baño. Y reza por no tenerla más grande que el jefe, entonces, despido seguro.
Corren tiempos maravillosos para el fascismo de buen rollito y muy malos para la libertad melancólica. Como decía ese genial dúo que se llamó martes y trece:
Telefónica, siempre jodiendo.

jueves, mayo 24, 2007

Mi tío, que es el poeta de la familia, solía decirme cuando yo era adolescente y más impresionable que ahora, lo siguiente:
- ¿Sabes opo, lo que decía mi suegro?
(cinematográfica calada de cigarrillo, teatral exhalación de humo azul. Quedamos los dos contemplando cómo asciende a través de la luz de la lámpara)
- Mi suegro decía que el dinero no existe.
¡Qué palabras para un adolescente idealista y cuánto me acordaba de ellas! Sobre todo cuando salía los fines de semana y no tenía ni para tabaco.
Y en cierto modo, mi tío tenía razón: ¿Dónde están los cientos de billones de pesetas que había en España? Se volatilizaron. Como si no hubieran existido. Ahora hay euros y ya nadie se acuerda de las pesetas, pese a la influencia que tuvieron en nuestras vidas.
En cuanto a los euros... Unos pocos años después de pasar mi adolescencia, participé en su génesis (si aceptamos el oxímoron de que algo que no existe tenga génesis). Estuve trabajando en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre justo antes de que saliera el euro, concretamente en la sección donde se cortan y empaquetan los billetes. Entonces sólo había enormes palés de papel pintarrajeado que iba a ser la futura moneda común europea. No tenían valor, no eran nada, no existían para el mundo. Sólo había papel pintarrajeado en gris, rojo, azul, naranja, verde, amarillo y morado ¿Por esto se va a matar la gente? Me preguntaba entonces con perplejidad.
Cuando consulto el saldo de mi cuenta corriente me sale unos números que puedo cambiar por esos papeles que yo fabricaba y a su vez cambiar éstos por cosas. O saltarme el paso intermedio de cambiar los números por papeles y cambiarlos por cosas con una tarjeta de plástico. O más difícil todavía: sin tarjeta, ordenando con los dedos a través de las teclas de mi ordenador.
Y también puede pasar ( de hecho ya ha pasado en diferentes puntos del planeta, en diversos períodos históricos) que de repente, esos números se conviertan, por arte de birli birloque económico, en un cero, y ya no pueda comprar ni leche ni garbanzos ni ropa, que es lo que importa en esta vida.(Sospecho que birli viene de birlar y que magos y economistas son de la misma escuela y ninguno de los dos grupos hace milagros).
El dinero es una de las primeras abstracciones que se le ocurrieron al hombre; es verdad lo que me decía mi tío: el dinero no existe.
Dejo a mi tío haciendo volutas de humo azul, y voy a ver si mis padres me levantan el castigo y me dan dinero para salir esta noche.
¡Cualquiera le dice al portero de la discoteca que el dinero no existe!

miércoles, mayo 23, 2007

Hoy amaneció plomizo el día y en apariencia rutinario: un día como otro cualquiera de curro. Me siento en el sitio que tengo asignado en al oficina. Enciendo la computadora. Llega mi compañera. Me da los buenos días. Se los devuelvo. De repente, cambia su cara de saludar por las mañanas por otra que dice "menuda le voy a soltar a éste":
- Oye, una cosa: ¿A quién sustituías tú?
- A Anselmo Naranjas
- Pues me parece que estuvo ayer por aquí
- Pero a mí no me ha dicho nadie que haya vuelto.
- La cosa es que ayer le vieron.
- Ya me tienes en ascuas. Voy a preguntar.
Paso a la sala grande de la oficina. Veo a un señor gordito que no había visto antes. Me puse en lo peor.
- Perdona, ¿Tú eres Anselmo y vas a trabajar ahora?
- Pues sí.
- ¿Estás trabajando desde ayer?
- Sí, desde que me di el alta.
- Pues yo soy tu doble que también iba a trabajar ahora. Y trabajé ayer. En tu puesto. Por ti. Parece ser que los dos trabajamos por ti.
Griterío y zapatiesta, soy el protagonista, la reina por un día que ha roto la gris rutina de la oficina. "Pero cómo le han podido hacer esto al chico" " Vamos, que no avisar al chico" "Mira que hacer venir al chico" "Lo que han hecho al chico no tienen nombre" "Chico, yo que tú lo denunciaba"
Y yo, que ante lo patético he desarrollado una gran capacidad de abstracción sólo podía pensar:
"¿Por qué me llaman chico, si tengo más de treinta años y canas alrededor de la fontanería mía de abajo"
-¿y ahora qué hago? ¿Me marcho a mi casa?
- Vete presto a personal, ésto tiene que arreglarse de algún modo.
Llego al Departamento de personal. "oye, que esto es una faena, que cómo me podéis hacer esto, que he trabajado dos días por la cara que cómo no se me avisa de que a la persona a la que sustituyo le han dado el alta"
"Es que nadie nos ha avisado a nosotros" "Lo sentimos mucho" "Lo intentaremos arreglar de algún modo" "No te preocupes, que ese día te lo pagamos"
A todo esto yo, que ante lo patético he desarrollado una gran capacidad de abstracción, mientras me hablaban pensaba en dónde estaba la gasolinera más próxima para comprar un bidón de gasolina y pegar fuego a toda la sección de Recursos Humanos. Hasta que al final me dicen que vaya a hablar con el jefazo de mi sección.
Total, que me voy a hablar con el jefe máximo. "Mire, que cuando he venido, me he encontrado con esto" "Es que me cago en todo lo que se menea, pero no se lo digo a usted en voz alta""Que cómo podemos arreglarlo" "que soy el último mono y por dignidad debería mandarles a todos ustedes a la mierda, pero me callo como un cobarde"
Total, que el hombre dice que no me preocupara, que me fuera a tomar un café para tranquilizarme y que volviera en cuarto de hora. Eso hice. Cuando volví, la segunda de a bordo llega hacia mi toda nerviosa y dicen que han podido hacerme otro contrato de sustitución por otra persona. Yo calculo que pasará otra semana más hasta que podamos trabajar codo con codo los dos en el mismo puesto. Felicidad y algarabía y vivan los hombres en perfecta comunión con el mundo.
y yo, que ante lo patético he desarrollado una gran capacidad de abstracción, pensé:
- Malditos gobiernos sociatas que introdujeron los contratos precarios. Traidores.

martes, mayo 22, 2007

El Papa ataca el relativismo. Bush ataca el relativismo. ¿No se acuerdan de aquel viejo aforismo de Shakespeare? "Nada es verdad ni es mentira, todo depende del cristal con que se mira" Pues no hay que hacer caso al señor inglés ése del siglo XVII. Sabrá él.
Como tampoco sabe otro gran poeta español, Antonio Machado: "no tu verdad, o mi verdad, sino la Verdad" Vayamos juntos a buscarla, ¿Verdad, poeta?
Pero estos señores de ahora, dicen que nones. Que lo único que vale es su visión del mundo: el papa es infalible y el presidente de los Estados Unidos también: declara estar orgulloso de haber "dirigido la libertad en Irak" Y la muerte.
"El relativismo, nuevo rostro de la intolerancia" dice el adalid de la doctrina de la fe. El que con su intolerancia hacia los condones permite miles de muertes en África. El gran intolerante de los teólogos de la liberación. Sí, sin duda Ratzinger sabe un rato de intolerancia. Y de relativismo.
Ahora está lloviendo fuertemente. Llueve con mucha fuerza y esto es de las pocas cosas que son irrebatibles. Veo una tormenta que nadie puede negar que exista. Todos sabemos que caen gotas de lluvia; la lluvia y el agua no es como las almas de los hombres, que son borrosas, que a veces no se entienden. Que son volubles. No puede pasar por plomo lo que es etéreo y nada hay más etereo que visión del mundo de un hombre.
Dicen que nada es relativo ¡Ja! Que intenten convencerme de lo contrario con su moralidad relativa e hipócrita.

lunes, mayo 21, 2007

Yo creo que todos estamos, en mayor o menor medida, preocupados en cómo nos ven los demás. Freud, dividía la mente en tres partes: el ego, el superego y el "ello". Del resultado de las tres, sale nuestra personalidad, y de ese gran Iceberg, los demás sólo ven la punta. De eso poco los demás construyen imágenes de nosotros, que son los diferentes yoes sociales con los que cargamos a lo largo de nuestra vida para bien o para mal.
Yo siempre he sido el mismo, pero según la vivencia y el lugar, la percepción de mí mismo que han tenido los demás ha sido muy diferente. Ahora, por ejemplo, en el hospital tengo hasta el momento el rol de auxiliar administrativo competente que se adapta con facilidad a las nuevas situaciones; a la fuerza ahorcan: he cambiado tantas veces de departamento y de contratos que porque me sigan contratando me he tenido que adaptar a marchas forzadas a nuevas tareas y a nuevos compañeros, que ésa es otra. También he desarrollado cierta inteligencia emocional, es decir, que detecto mejor la "personalidad laboral" de las personas con las que me toca convivir en el hospital día a día. Gracias a los buenos informes de mis jefes, he ido encadenando contratos a lo largo del año, aunque a veces quemaría el Departamento de Recursos Humanos del Hospital por no hacerme contratos largos y tenerme sólo para sacarles de los apuros, por cierto, algunos muy gordos, como el del proceso de selección del que alguna vez os hablé.
Sin embargo, no siempre fue así. Recuerdo que cuando me hicieron el primer contrato de Secretario en mi vida apenas sabía nada de ofimática. Tuve la mala suerte de dar con una compañera ultracompetente, que se pasaba de exigente y que encima enseñaba poco de sus habilidades. Total, que me tuvo más de un año sin hacer prácticamente nada porque para la mujer yo no daba la talla. Con el tiempo, hice cursillos relacionados con el puesto y aproveché el mucho tiempo libre que tenía para aprender, aunque ella no lo viera. Tuve la oportunidad de tomar las riendas del departamento cuando ella tuvo una baja, y gracias a eso, me demostré a mí mismo que no era el incompetente que en sus esquemas mentales rígidos habían dibujado para mí. Cuando ella se ausentó, el Departamento no cayó en el caos y la destrucción imaginados por ella, y obtuve por ello una pequeña victoria. Pero, desgraciadamente, mi autoestima estuvo durante mucho tiempo por los suelos.
Cuando no caes bien a alguien, construye una imagen de tí mismo deformada, que no tiene por qué ser verdad ¿Es más yo el auxiliar administrativo incompetente que se construyó para mí esa mujer, o el auxiliar administrativo eficaz y flexible que ahora trabaja en el Hospital? Los dos soy yo, pero son dos yoes sociales obligados por mis circunstancias laborales. Por cierto, me he alegrado siempre de que esa mujer no me hiciera tirar la toalla. Gracias a ello sé bien mi oficio.
Dando un paso atrás en el tiempo, recuerdo que un compañero de la universidad -de ésos que son peores que el tener enemigos- construyó para mí una imagen como de borracho inconsciente que sólo piensa en fiestas y mujeres. He de decir que algo de verdad había en ello, pero esa imagen que dio de mi era más de una caricatura que de la persona real que era yo. De hecho, esa imagen que propagó condicionó en mucho el trato que me dispensaban mis compañeros de facultad. No discuto que algo de verdad había, ¿pero qué universitario de diecinueve años no quiere irse de fiesta y de ligoteo? ¿Era yo diferente a mis compañeros? Creo que no, pero la caricatura hecha a medias entre mis actos y sus palabras hizo mucho daño a mi imagen pública.
También he sido el tímido, el raro, el extrovertido, el simpático, el buen amigo (para la mayoría) el mal amigo (para la minoría) el buen hijo (en algunas ocasiones) , el mal hijo (que también), el tonto y el inteligente. y todo sin salir de mí mismo.
Ahora, afortunadamente, tengo un poco más de madurez por la edad y puedo decir que todos esos eran yo pero a la vez ninguno de ellos lo eran y que las personas que te conocen superficialmente son como esos espejos deformantes que tanto le gustaban a Valle Inclán y que tantas imágenes diferentes daban según el cual se reflejara uno.
Quizá los únicos espejos que te puedan dar una imagen fiel de ti mismo sean los más fieles a ti entre los hombres: los que te quieren. Por eso, estáte al tanto si en esos espejos ves reflejado a un Dorian Grey: es que te estás equivocando.

domingo, mayo 20, 2007

Ambas nacieron con dos meses de diferencia. Una era muy hermosa. De tan guapa, todos se paraban a hacerla carantoñas. Era una niña muy querida por todos. Hasta le propusieron a su madre que hiciera un anuncio para la televisión de potitos. Era una princesita cuya calesa era un carrito de Jané. Su madre solía llevarla al parque junto con otra vecina y su hija, y esta última era una niña morenuza, muy renegrida. Sin ánimo de ser crueles, diremos que era poco agraciada la la pobre, con ojos saltones, escuálida y de frente demasiado estrecha. Las únicas sonrisas que provocaba eran de piedad.
En cambio, la protagonista de nuestra historia era verdaderamente una niña hermosa. Era pelirrojilla, de graciosas pecas, tez blanca, ojos verdes y labios rojísimos. Una monada.
-Encima no veas lo bien que me come.
La niña creció entre la admiración de todos. Mientras, a la otra, nadie le hacía caso. El único comentario amable que solía decir decir es "¡qué graciosa!" y todos se sentían mal después de decirlo por lo hipócritas que habían sido. Luego, cuando dejaban atrás a la niña, solían comentar "Es un poco feuchilla la pobre" "Bueno, qué le vamos a hacer. No todos los niños van a ser guapos" En cambio, con la otra, todo era sinceras muestras de admiración a su belleza. Sonrisas y parabienes.
¿Y lo inteligente y despierta que parece? Decían muchos cuando la niña decía un agú más o menos afortunado.
Es curioso que pese a lo cortos que son los cuentos, la gran mayoría no termina si no han pasado varios años en la narración. Este cuentecillo no tendría sentido si no respetara esa regla, así que sigo con lo que aconteció a las dos niñas.
Pasaron los años y metieron a las niñas en un colegio religioso. Iban a la misma clase y por supuesto, se sentaban juntas. La más guapa de las dos era respetada por sus compañeras, mientras que a la pequeña morenita todo eran puyas y humillaciones. Tantas peleas en los recreo hicieron mella en su carácter, volviéndole violenta y contestataria con sus maestras. Mientras, a la otra, la hicieron delegada de curso y sacaba unas excelentes notas.
Un día, una de las maestras convocó una reunión con los padres de la pequeña morenita:
- Tenemos problemas con su hija. No presta atención en clase y es muy conflictiva. Les aconsejamos que la lleven al psicólogo. Es posible que tenga un leve retraso.
Esto cayó como un jarro de agua fría para la pobre niña, que se pasó llorando en su cama aquella tarde. No cenó siquiera. Mientras, en una casa vecina, la niña pelirroja se daba un festín de caramelos y chocolatinas. había sacado todas las notas con sobresaliente, salvo gimnasia, que sólo le habían puesto un suficiente.
Los padres de la morenita, que mucho les había ofendido las palabras de la profesora, decidieron que para el próximo curso la cambiarían de colegio.
Pasaron los años, y pese al cambio de colegio de la morenita, ambas seguían viéndose en el barrio y fueron de la misma pandilla de chicas toda la infancia. Llegada la adolescencia, a esa pandilla de chicas empezaron a frecuentarla los chicos. A nuestra
niña pelirroja le gustaba especialmente uno. Una tarde de viernes, mientras hacían botellón, ella puso especial cuidado en que sin que se notara, quedarse a solas hablando con el chico:
-Venga cuéntame algún secreto tuyo
-Es que no sé qué contarte.
-¿De nosotras quién te gusta?
-¡Hala, qué directa eres!
-Si me lo dices, te diré yo otro secreto que no he dicho a nadie
-¿Me lo prometes?
- Que sí
-Vale. Me gusta tu amiga la morena.
Aquella tarde se fue pronto a casa. Estuvo llorando toda la tarde en su cama. Para paliar su pena, se dio un festín de caramelos y chocolatinas. Mientras, su madre en el salón estaba charlando con una amiga.
- No sé si llevarla al endocrino a ver qué me dice.
La vida es una danza cruel en que no vale como empiezas simo como acabas, y la danza de nuestra pelirroja se tornaba con pasos difíciles en la adolescencia. Por cierto, en el instituto volvieron a suspenderle en educación física. Se tornó huraña y dejó de salir con las amigas. Odiaba comprobar cómo, mientras las otras se iban a morrearse con chicos, a ella le dejaban a un lado. En su carpeta puso: "Debajo de un hombre gordo hay uno delgado que lucha por salir"
Mientras, su amiga la morena tuvo un novio y no se cuántos pretendientes. Raro era el fin de semana que no la pedían salir. Era la reina del instituto y hasta la eligieron en un cásting para salir en un video de Marta Sánchez. Su vida era una sucesión de anuncios de colonia. O de compresas.
-¿Os acordáis de lo fea que era de pequeña? ¡Joder con la fea! ¡Menudos ojazos verdes que tiene! Creo que la han cogido para hacer un anuncio.
- Si pero para mí siempre ha tenido algo. Era muy graciosilla.
Pasaron algunos años más. Con veinte años, Nuestra pelirroja fue a una de sus primeras entrevistas de trabajo. Era para el Departamento de Marketing de una conocida firma. Necesitaban a un licenciado o licenciada en Gestión y administración de Empresas. Le hicieron bastantes preguntas y ella tenía todo lo que pedían. El puesto era del departamento de márketing y tendría que hablar con muchos clientes, tener muchas reuniones y comidas de trabajo. Cuando salió de la entrevista estaba eufórica. El "ya le llamaremos" que le soltó finalmente el entrevistador le sonó a victoria. Cuando se fue del despacho, el entrevistador puso unas notas en el margen derecho de su ficha.
- No da la imagen precisa para el puesto.
Espejito, espejito. la vida es como la Estrella de David, todo lo que es arriba es abajo, y esta vida es una sucesión de capullos y mariposas, aunque la mayoría de los hombres no suelen salir de capullos. Pasaron varios meses, y como no la llamaban, salió una vez más a patearse las calles. Se paró en una tienda de electrodomésticos, donde nueve televisiones proyectaban la imagen de una pelirroja gordita. De repente, esos nueve televisores cambiaron la imagen por la de una esbelta muchacha de tremendos ojos verdes y morenez mediterránea paseando en una playa. Se para de repente y muestra feliz a su antigua amiga pelirroja un paquetito de compresas.
Y si este fuera un cuento como Dios manda, mientras lloraba viendo a su amiga se le hubiera aparecido un hada madrina y la hubiera convertido en Nicole Kidman, pero los cuentos que yo cuento acaban fatal, como los de Sabina y la vida no es un anuncio de compresas y no todos los cuentos son de cisnes. Vale.