jueves, octubre 18, 2007

Si queréis leer un buen libro de historia sobre la segunda guerra mundial, os recomiendo Stalingrado, de Anthony Beevor. Os sorprenderá cómo trata la batalla, así como el estudio que hace el señor Beevor de aspectos de esa campaña bélica que difícilmente encontraréis en otros libros de temática bélica. En él podéis hallar cartas de soldados alemanes y rusos, correspondencia del generalato de ambos bandos... La labor de la documentación llevada a cabo por Beevor ha sido colosal, y sus conclusiones muy sorprendentes, tratando desde los aspectos más generales de la campaña hasta los más minuciosos.
A mí me llamó la atención cómo Beevor se detiene en una faceta humana que no es frecuente que se hable de ello en los libros de historia : el trato que se daban entre sí los soldados. No es una particularidad que suela tratarse por lo menudo, pues la mayoría de las historias de las grandes batallas, de Tucídides hasta hoy, suelen versar de las dudas, estrategias, disputas, tribulaciones y maquinaciones llevadas por el general de turno con sus oficiales. La masa humana que componen los ejércitos parece que no existe, es como si en los campos de batalla no murieran y pelearan seres humanos. Cuando leo un libro de ésos, por ejemplo sobre la batalla de Waterloo, siempre me hago la misma pregunta: ¿y no hubiera tenido todo una solución más fácil y menos costosa si Wellington y Napoleón se hubieran liado a puñetazos?
El libro de Stalingrado será de los pocos en los que se habla de la vida cotidiana de la tropa y sus penalidades. Entre las muchas cosas que relata, me sorprendió mencionara en el libro la ausencia de bromas pesadas, de novatadas, de humillaciones entre soldados a los que se les impuso convivir. En el imaginario colectivo de todos nosotros están las burlas crueles de la mili, una película donde un muchacho recién llegado era víctima de los veteranos ociosos. Sin embargo, los soldados en el frente que nos presenta el historiador se apoyaban los unos a los otros, sólo se tenían a ellos mismos en las gélidas tierras rusas. Qué gran contraste con el comportamiento cruel e infantil de los que humillan a sus compañeros, con la paradoja de que creen que así son más hombres.
El instinto de camaradería que todo buen ejército ha de tener nace del instinto de supervivencia. No hace falta el ir a la guerra para saber que se depende del compañero para sobrevivir y que el buen funcionamiento de un conjunto de seres humanos depende de cómo obren entre sí cada una de ellos. Es la cooperación necesaria para llegar a un buen fin.
Las humillaciones, en cambio, provienen del individualismo más egoísta. Es hacer todo lo posible para neutralizar a alguien que dentro de la pirámide puede ser mejor que uno mismo. Nacen de los espíritus ociosos, de los estrategas de la medianía. Es, en definitiva, el restar las cualidades del que se tiene al lado ante la imposibilidad de no poder acrecentar las de uno mismo. Estrechez de miras, cortedad mental, llámese como se quiera. Todos son cualidades de los que están estancados en su propia putrefacción vital.
De las pocas lecciones buenas que se pueden sacar de una batalla, una de ellas el sentimiento de camaradería que se desarrolla en la tropa. Anthony Beevor explica que la camaradería que se desarrolló entre los soldados de ambos lados del frente no es una peculiaridad de esta guerra debida a un entorno especialmente hostil. Anthony Beevor afirma que los soldados de todos los ejércitos se comportan así en la guerra, pues bastantes penalidades dan las batallas como para andarse con infantilidades.
Si pensamos que la vida cotidiana es la guerra que todos tenemos que librar, no entiendo, ni comprendí jamás, por qué se fomenta y se aplaude que se humille a los individuos ¿Un homenaje a la selva, al dios individualismo, ese ente caprichoso que decide nuestro destino? No lo sé, en cualquier caso... qué paradoja que en un libro de guerra yo extraiga lecciones de comportamiento civilizado. Lecciones -¡qué contradicción!- de humanidad.

miércoles, octubre 17, 2007

Colonia lunar Adam Smith, 23 de julio de 2311

Querido George:
En verdad que encuentro divertido esto tan retro del intercambio epistolar. Ya sabes de mi gusto por las cosas de antaño. No sabía que la moda de escribir cartas desapareció a finales del siglo XX con la aparición de Internet. Lo leí en tu tesis. Maravilloso título que resumía muy bien el problema histórico: "La ausencia de vigilancia en los medios de comunicación privados en el siglo xx y principios del siglo XXI: una aproximación a la amenazante rebeldía invisible"
Es espeluznante pensar que en el pasadola gente podía decir cualquier cosa porque nadie les controlaba. Menos mal que ese problema desapareció con el proyecto Gran Hermano, llevado a cabo por "los herederos del gran Rupert Murdoch"
Una de las cosas por las que te escribo es porque he estado meditando y he llegado a la conclusión de que deberíamos pasar todas estas cartas que nos escribimos al gran inquisidor. Temo que detecten este juego sin haberles dado noticia de ello y piensen que hacemos algo malo. Puede ser un escándalo que dos dirigentes hagan algo que lleva prohibido doscientos años, aunque no nos mueva otro fin que el divertimento. Ni quiero pensar en el bochorno que pasaría en la rueda de prensa.
Sabes que disfruto al igual que tú de este raro divertimento, pero deberíamos andar con cuidado. Bueno, y ahora paso a hablar de mi salud y de mi familia, que es el tema que iba justo después de la cabezera. Perdona que haya cambiado el guión normal de la correspondencia epistolar clásica:
Mi familia se encuentra bastante bien. Holograma 1 y holograma 2 se han independizado, y holograma 3, es decir, mi esposa -ya sabes que tuve que matar a la real por no plancharme bien la sotana- se va con unas amigas a llevar bombonas de oxígeno a los niños de Nueva nueva Delhi. Yo estuve una vez con ellas y el espectáculo que montan es precioso la negra Nueva nueva Dehli se torna a un espectáculo de luz y color, con grandes cascadas de agua. Cómo suspiran los niños. Nada es lo suficientemente bueno para ellos antes de que nos llevemos sus cuerpecitos. Hablando de cuerpecitos, estoy bastante ansioso por estrenar el mío nuevo. Llevan haciéndomelo veinte años y está quedando precioso. Tiene pelos en el pecho y en la cabeza no, tal y como les pedí y es bellísimo, con su panza cervecera y todo. Creo que lo estrenaré para el día de la carrera a los cielos de Philip Knight. Estaré estupendo con mi solideo adornado con la guadaña de NIKE bordada en oro.
Lo que llevo mal es que están depositando mis datos de la memoria para traspasarlo al nuevo cuerpo a un disco duro orgánico y no sé cómo voy a preparar el discurso a los fieles. A lo mejor paso directamente a la gran Maratón de la fe. Por cierto, a ver si sale tan bien como el año pasado: murieron 815 fieles. Mis ayudantes esperan superar con creces esa cifra.
¿Y ahora qué iba?¡Ah, sí! Hablar de las cosas relacionadas con el trabajo. Pero si ya te he hablado de ello... Bueno, perdona. Sigo con ello, entonces.
No creas que todo se ha solucionado con el último Concilio de Wisconsin. Ayer, sin ir más lejos, vi corriendo a un infiel con... Me da hasta reparo decirlo... Con zapatillas de los siervos de Armani. Menos mal que había un francotirador cerca. No dejan de crecer esas sectas, parece la gran epidemia del 2054. Ayer mismo quemamos en la hoguera al responsable de una de ellas. Pidió permiso al ayuntamiento de los Ángeles para instalar una planta de fabricación de chándales de Luis Vuitton. Menos mal que el propio ayuntamiento nos dio el chivatazo. En fin, que por todos los lugares asoma la herejía.
Voy a tener que dejar de escribir porque me está entrando dolor de cabeza. Seguro que con el nuevo cuerpo estas cosas no me pasan. Por cierto, felicidades, ya veo que has conseguido por fin la guerra que tanto ansiabas. Se estiman cuatro millones de muertos, no está mal. Te llevarás un buen pico por esto, ¿no? Me alegro.
Bueno, pues yo creo que ya he escrito bastante. Ahora te toca a ti. Bueno, como decían en el siglo XX:
Un cordial saludo.
PD: no acabo de entender ésto de la posdata ¿Me lo podrías explicar?

martes, octubre 16, 2007


Hay una cosa que me parece muy sospechosa: ¿Por qué están tardando tanto aquí en España en estrenar el último documental de Michael Moore, Sicko? ¿Tiene esto que ver acaso, con algún plan encubierto de privatización de la sanidad que no nos quieren dar a conocer a los españoles por lo impopular que esa medida sería?
Hace tiempo que hay movimientos bastante sospechosos por parte de las administraciones locales. Aquí, en Madrid, se han dado la gestión de los nuevos hospitales a empresas ajenas a la administración; de hecho, se están derivando servicios a hospitales privados: yo mismo he citado TAC y electromiografías a hospitales privados "porque el hospital no podía atender a la demanda de esos dos servicios"; algunos pacientes del doce de octubre han sido derivados a empresas de gestión privada porque "no se tenían camas para ellos" ¿Por qué no se derivaron a otro hospital púbico donde sí hubiera camas?.
¿Cúanto han tenido que pagar la administración local por cada electrocardiogama o electromiografía?¿Cuánto ha tenido que desembolsar por cada día de estancia de esos pacientes? Sin duda con mucho del dinero de todos los contribuyentes. En definitiva: un derroche sin justificación. Y digo esto porque me temo que en realidad sea una maniobra para romper la caja de la seguridad social y una vez llevada a la bancarrota decir: "nos hemos quedado sin dinero. Todos los ciudadanos habremos de recurrir a seguros privados, pues la sanidad pública no tiene recursos suficientes para atender a la demanda de la población".
Además, se está preparando a la población para que culpabilice a los chivos expiatorios de siempre: "están llegando mucho inmigrantes que nunca han cotizado a la seguridad social. Como vienen muy enfermos, usan muchos de nuestros recursos sanitarios. De seguir atendiendo a tanto inmigrante, la Seguridad social quebrará" Con toda la mala intención del mundo se apuntará a falsos culpables. Del gasto gigantesco que es mandar enfermos a hospitales privados no se dirá nada; del despilfarro que es el pagar a entidades privadas la gestión de nuestros hospitales, tampoco. La culpa de todo la tienen los inmigrantes, que están abusando de nuestra sanidad pública, gratuita y UNIVERSAL.
En fin, confío en que como somos un país libre, en el cual no se censuran películas, podamos verla pronto en nuestras salas. Me parece muy interesante que la vean aquéllos que siendo pobres como ratas, alaban siempre que pueden la sanidad privada, y hechan la culpa a los inmigrantes de que "la sanidad pública sea un asco" Espero que se den cuenta de que lo que tenemos es la parte más valiosa nuestro patrimonio y que no serán los parias venidos de otras tierras los que nos lo quiten. Tal vez sea de torres más altas de donde vengan los ladrones.

lunes, octubre 15, 2007

Si algún día escribiera una novela de aventuras, del tipo del código da Vinci, para el villano me inspiraría en un tipo que está dando últimamente de qué hablar: se trata de José Luis Roberto alias el cojo y que es todo un personaje, sobra el decirlo.
Regenta un local de alterne, y además ostenta dos cargos más o menos públicos: por un lado, es secretario general de la Asociación Nacional de Locales de Alterne (ANELA) y por otro, es líder del partido ultraderecha España 2000, cuyo ideario se basa en estar en contra de la "inmigración ilegal", entre otras cosas. Yo me pregunto: ¿Estará, por tanto, en contra de las inmigrantes rumanas y guineanas sin papeles que ofrecen servicios en los clubes de alterne?
Hace poco, cuando trabajaba en el hospital, en las urgencias conocí a dos de esas chicas: una estaba embarazada de no se sabe quién, dado que algunos clientes prefieren hacerlo sin condón porque la vida son cuatro días y hay que vivirla intensamente, aunque desgracies para siempre la vida de una chica de diecinueve años. La otra chica que conocí era una que se había intentado suicidar y demandaba atención psiquiátrica; entró en el hospital diciendo que ya no aguantaba más ese tipo de vida.
José Luis, que de negocios entiende un rato, sabe que estas dos chicas son muy rentables. Sabe que no se deben mezclar negocios con ideología y por lo tanto no ve la contradicción existente entre recurrir a chicas sin papeles para llenar los clubes de alterne y por otro lado, tener un partido que luche contra la "inmigración ilegal". Y hablando de luchas, parece ser que José luis Roberto también está detrás de la organización de peleas en las que vale todo.
Una verdadera lástima. Me refiero a que José Luis no sea un personaje de novela en vez de un ser real que inspira un artículo de bitácora. Hay ciertas personas que deberían ser sólo papel y tinta, en vez de monstruosidades inciviles, que convocan manifestaciones y que pasean por el mundo con una hipocresía tal que si quieren te hacen ver que el cielo es violeta, las prostitutas unas aprovechadas que roban el trabajo a las españolas y los desalmados unos señores que no regentan prostíbulos ni están al frente de partidos ultraderechistas.

domingo, octubre 14, 2007


-Un héroe más o menos musculoso, con conocimiento en técnicas de lucha, en conducción de vehículos y en el uso de armas tiene que vengarse de un villano y rescatar a una señora. Normalmente lo consigue no sin antes perdonar la vida del villano, pero éste por su condición de tal aprovecha el momento de descuido del héroe e intenta matarle por última vez. Pero el héroe, que es muy listo, se da cuenta en el último momento y no le queda más remedio que matar al villano. La chica besa al héroe y fin de la historia.
Por cierto, el héroe tiene un amigo que es el encargado de decir las frases estúpidas de la película, aunque no suelen ser tan estúpidas como las que dice con total seriedad el héroe.
Este argumento era la base del 80% de las películas de acción de los últimos 30 años ( y de algunos videojuegos también), o quizá más; desde que Harry el sucio abrió la veda (aunque creo que Harry no se quedó con la chica) El éxito de estas películas ha hecho que perdurara el subgénero durante tantos años. ¿Para cuándo una buena parodia de estas películas, comparable a la del Quijote con los libros de caballerías? Yo la estoy echando de menos, la verdad. El Quijote se escribió cuando el género caballeresco entró en crisis, y creo que ahora es el momento de que el cine norteamericano hiciera una buena parodia de sus películas de acción. Eso sí, sin chabacanerías.
Jean Claude Van Damme no levanta cabeza, Silvester Stallone está mayor, Steven Seagal nunca debió aparecer y Arnold Scwarzenegger se ha metido en política, que es el destino de todos los pésimos actores al acabar sus carreras. El único que parece que todavía disfruta de cierto éxito es Bruce Willis, con su jungla de cristal IV.
Reconozco que yo disfruté con alguna de esas películas cuando era niño, pues las explosiones y las sorpresas nunca faltaban, y como el argumento era facilón y sabías de antemano cómo iban a acabar, pues mejor todavía: a lo que se iba era a pasar un rato de refresco y palomitas. Lo mejor para pasar una tarde de no pensar, meterte en el cine y ver a los musculitos aquellos dando saltos y volteretas.
Digo que esas películas eran de no pensar, pero lo malo es que te metían ideología por un tubo. Eran la mejor propaganda para futuras invasiones. El mundo de buenos y malos que nos mostraban era equiparable al mundo real, omitiendo cadáveres, mutilaciones y violaciones, claro está. Todas eran como los episodios del equipo A, una serie de la televisión que era prima hermana de las películas de ese género. Esta serie tenía la paradoja de que pese a disparar con unas metralletas y pistolones tremendos casi nunca mataban a nadie, sólo lo dejaban a sus enemigos un poco magullados y sordos por las explosiones. En las pelis sí había muertos, pero los niños no dudábamos de que se lo habían merecido y a Hannibal, jefe del equipo A, el encantaba que los planes salieran bien.
Así pasó, que luego de mayores, cuando iban los ejércitos a invadir países, cuando se cometían genocidios, tan acostumbrados como estábamos a ver la muerte en la pantalla, poco preguntamos por las cifras. ¿Cuántos muertos van en IRAK? ¿Cuántos murieron en Granada? ¿Cuántos en Yugoslavia?¿Cuántos murieron en Ruanda? ¿A quién están matando hoy?
Los planes han salido bien. Todos somos seres humanos muy buenos, el pueblo norteamericano el primero, pero hemos perdido la capacidad de indignarnos por tanta muerte ficticia, por tanto fascismo de opereta.
En realidad, albergamos la esperanza de que Irak sólo sea una tarde de palomitas, donde un marine, en lugar de violar a una chica, la bese, y ésta se sienta muy agradecida con él por haberles librado del tirano de Saddam.
Allí les estoy viendo montados en una Harley, atravesando los campos de petróleo iraquíes ardiendo, en una clara representación de su fuego interior. y un fundido en negro, y un cartel que pone:
"A Halliburton Production in association with Blackwater"

sábado, octubre 13, 2007


Anoche soñé que estaba desnudo delante de mucha gente y que me daba vergüenza. La interpretación que he leído para explicar ese sueño es que tengo inquietud de no sentirme a la altura de un acontecimiento en mi vida -la oposición, ¿qué otra cosa si no?; otras interpretaciones que se dan - me gusta más que la anterior- es que soñar con mi desnudez es señal de que me hirá bien en el aspecto económico de ahora en adelante. Hay otras interpretaciones, como esa que dice que se sueña que se está desnudo porque se teme que se descubra algo que se quiere esconder; esta interpretación no me gusta: esta bitácora es la prueba de que soy una persona que escondo poco.
La verdad es que me gustaría tener, al igual que Tony Soprano, una psiquiatra que me dijera exactamente cuál es el sentido exacto que le tengo que dar a mis sueños. Yo creo que son las dos primeras interpretaciones las que corresponden a mi sueño. La primera, porque tengo momentos de flaqueza y no me veo capaz para aprobar el examen; la segunda, porque quiero ser optimista y pensar que vamos a tener los míos y yo un futuro sin problemas económicos. Pero, ¿y si es la tercera, que inconscientemente quiero ocultar algo tan vergonzoso que hasta se lo oculto a mi yo consciente? Escalofríos me da pensar qué puedo tener en la trastienda del subsconsciente. Si hay algún especialista entre vosotros, con mucho gusto leeré las interpretaciones que tenga a bien a darme.
He soñado muchas veces que estaba desnudo. Recuerdo que en algunos sueños paseaba entre la concurrencia sin pudor alguno, sin importarme que me vieran tal y como me vine al mundo; otros, en cambio, intentaba tapar mis vergüenzas con lo primero que tuviera a mano; y luego había un tercer grupo de sueños en el cual aunque me avergonzaba, sacaba pecho ante las miradas inquisidoras de quienes me observaban. O sea, que sueños de estar en pelotas sé un rato.
Ahora bien, esto de soñar con desnudeces veo más lógico que lo hagan las mujeres. Más que nada porque los hombres tenemos los cuerpos bastante mal rematados. Sí, lo digo por las entrepiernas. Nos da aspecto de pieza de escayola al que no han quitado la rebaba. Por eso creo que la frase de "taparse las vergüenzas" sólo la deberíamos decir los hombres, pues las mujeres nada tienen de qué avergonzarse. Hasta los escultores clásicos se vieron obligados a tapar esa especie de tripa que nos sale a los hombres, porque era un trastorno el representarla, y la hicieran como la hicieran siempre iba a quedar fea.
Por cierto, la foto de la izquierda está sacada de mi último sueño. Aunque no se ve en la foto, había mucha gente mirando, y yo estaba a punto de tirarle con mi honda al escultor porque el muy cabrito había hecho poca justicia con mi entrepierna.
¡Vamos, que ponerme los cataplines más grandes que lo otro!

viernes, octubre 12, 2007

"Hoy es doce de octubre, día de las fuerza armadas. A mí, plim."
Así empezaba hace un año esta bitácora con impostada chulería que escondía mi ánimo vacilante. Poco han cambiado las cosas desde entonces, y en eso debe consistir el envejecer: en que un año se parece a otro como dos gotas de agua; aunque todos sabemos que de un grifo no salen dos gotas totalmente iguales, como un río no siempre lleva la misma agua.
-No te preocupes, hijo. Cuando seas viejo te darás cuenta que lo que más importa es la salud.
Estas palabras me decía mi madre -qué poco os he mencionado aquí a papá y a ti- cuando me quejaba amargamente de las muchas horas que estoy empleando en el estudio, de lo ingrato de prepararse una oposición, de las altas probabilidades de fracaso y otras lloreras varias.
-Mira, hijo, lo bueno que tiene cumplir años es que todo se relativiza más, todo se mira con más calma. Cuando yo tenía tu edad me pasaba lo que a ti, me ahogaba en un vaso de agua, como tú. De todo se sale en esta vida, que son cuatro telediarios.
Mi madre me hizo recordar aquéllo que decía Jorge Manrique: "nuestras vidas son los ríos que van a dar al mar" Pero soy duro de mollera y llegué a mi casa todavía con bastantes inquietudes. Me puse a estudiar. En mis apuntes apareció un tópico del Renacimiento que me dejó pensando. La definición decía así:
-VANITAS VANITATUM: "Vanidad de vanidades" Cuando conseguimos lo que deseamos nos sentimos insatisfechos y queremos más. Intentar ser más de lo que somos lleva al dolor y a la angustia.
Ahí está el quid de la cuestión de ser opositor. En realidad, una oposición es el camino que seguimos para ser más de lo que somos. Pero claro, ¿Qué soy yo ahora, si no un parado que quiere salir de su estancamiento existencial? ¿Acaso tengo otro camino que el dolor y la angustia actual?
Menos mal que son sentimientos pasajeros, e incluso en un momento tan ingrato como el que vivo tengo momentos buenos con los míos: mi familia, mis amigos. Un estado de pesadumbre como el VANITAS VANITATUM es difícil de sobrellevar si no es por los buenos momentos que puedo pasar con ellos. Bailando, riendo, comiendo, conversando...
Vaya, aquí aparece otro tópico del renacimiento:
-AUREA MEDIOCRITAS: ideal de vida en el que se busca tener lo justo para vivir, ni mucho ni poco. Esta fórmula evita caer en los vicios provocados por el oro, la avaricia de guardar... es el equilibrio clásico.
En estos tiempos que corren no se sigue ese dictado de los clásicos. Lo que nos vemos obligados a hacer hoy en día entra en contradicción con ese tópico renacentista.
Quizá mi anhelo de ser funcionario esté precisamente en la búsqueda de una vida instalada en el AUREA MEDIOCRITAS horaciano. Tal vez en el fondo, aunque me las doy de progre, soy un conservador (¿Acaso no es "conservar" el querer estar toda la vida igual?), pero no quiero vivir con un duro de más de lo que lo que se necesita para vivir dignamente, aquí o en Argentina. Qué curiosa paradoja que tenga que pasar por el VANITAS VANITATUM para conseguir el AUREA MEDIOCRITAS.
Bueno, ha pasado otro año. Qué pena que la vida se haga tan corta. Con eso sí que no plim.

miércoles, octubre 10, 2007


Hace tiempo que no voy al parque de atracciones. Tanto, que seguro que cuando vaya será todo un redescubrimiento. A veces me gustaría tener niños para tener el pretexto de ir allí, ahora que viene un puente, ocasión ideal para ir al parque de atracciones. En él hay de todo: miedo, sorpresa, risa... Hasta erotismo. Recuerdo que el barco pirata de mi parque de atracciones tenía una sirena que mientras volaba ella con el vaivén del barco, volaba también con ella mi lujuriosa imaginación infantil; me gustaban también unas barcas neumáticas que iban a gasolina y que ya han quitado, tal vez debido a lo caro que resultaba el combustible. Por último, disfrutaba mucho con las sillas voladoras, debe ser por el riesgo qe había de que se soltaran alguna de las dos cadenas y salieras realmente volando. Atracciones había mil, y muchas más que habrán puesto.
El parque de atracciones de Madrid era un lugar encantador. Debe seguir siéndolo, me figuro. Entre otras ventajas, tenía la de que podías introducir en el recinto tu propia comida, no como en los parques temáticos, que te obligan a comprar la que ellos te venden. ¿No es eso, acaso, ir en contra de la libre competencia?
Fue en el parque de atracciones donde tuvimos mi chica y yo una de nuestras primeras citas, concretamente, para ver una actuación de Joaquín Sabina, que vestido de sombrero de copa, era el perfecto jefe de pista de ese gran circo al aire libre que era el parque de atracciones. Por cierto, cantó la del pirata cojo con pata de palo, el viejo truhán a la busca de una sirena.
Es una pena que no tenga un pretexto para ir, que no sea padre para poder llevar a mis hijos y de paso, montar en la montaña rusa. Como podéis comprobar, hoy toca echar de menos al niño que llevo dentro y a los que estén por venir.

martes, octubre 09, 2007

Cuentan que en Birmania el ejército está llevándose cadávares de manifestantes en camiones tapados; han imposibilitado que haya recuento de muertos, que se calculan más de doscientos; ha prohibido que la gente mire a través de sus ventanas cuando se realizan los transportes; han encarcelado a seis mil personas; y parece ser que la junta militar inicia una ofensiva mediática que costará millones de euros para maquillar la situación política del país y enmascarar los crímenes que han perpetrado contra sus súbditos.
Sin embargo, aquí en España, un autodenominado escritor publica una columna arremetiendo contra los monjes que iniciaron la revuelta del hambriento pueblo birmano, pues los hombres de bien, da igual la ideología o religión que profesen, tienen la fea manía de indignarse ante las injusticias . El "escritor" (que nadie le tiene por tal, es más, él reconoce que el último libro que ha publicado a su nombre no lo ha escrito él) que fue antes comunista, que fue antes cristiano y que ahora se las da de neoliberal, desaprueba la llamada a la rebeldía de los monjes de túnica color azufre. Debe ser porque la junta militar procura que unos pocos vivan bien a costa de muchos y eso es determinante para la ideología que no para de alabar. Los monjes, a rezar porque el chollo dure lo más posible.
"Libertad, fraternidad, desigualdad y derechazos" se titula el libro que no ha escrito él, pero que ha titulado porque a neoliberal no le gana nadie. Siempre le gustó estar a la moda en lo que a ideologías se refiere; será de las pocas personas que las ha tenido todas. Como es persona frívola y sin sesera, se apunta al bombardeo que toca y ahora las bombas las ponen los neoliberales. Toca decir que la miseria es para quien se lo merece, y las buenaventuranzas para los superhombres como él, que para algo estamos inmersos en la selección natural. Si está escrito que te mueras de hambre o que te mueras por las balas del gobierno birmano, fastídiate por no estar entre los elegidos del pueblo de Dios. El que sean monjes denunciantes de las injusticias en vez de guardianes de su religión es una verdadera infamia. Qué es eso de que los monjes denuncien. A nuestros obispos lo que menos les preocupa son las injusticias, que si Dios no las resuelve, ellos no van a ser menos. Monjes desgraciados y crispados, iros a orar, que os lo manda el más trepa de los españoles y uno de los más sinvergüenzas.
¿Cuánto queda para que finalice este tiempo en el cual se insulta a las víctimas con la estulticia? Ya va siendo hora que unos cuantos tontos oportunistas como el que os digo sean arojados a la sima del olvido. Ese tonto, al que pagan mucho dinero por decir majaderías, dice sentirse envidiado ¿Por quién? ¿Acaso hay hombre o mujer que envidie la estupidez? Tuvo la desfachatez de escupir sobre el amor de unos monjes a su pueblo. Es de esa clase de criaturas prescindibles pero que son imprescindibles para la historia olvidable de la estupidez humana. Lástima que la selección natural les mire de reojo, como a las cucarachas.

lunes, octubre 08, 2007

Los preparadores que he elegido para que me ayuden con la oposición me recuerdan constantemente que la memoria es una de las pérdidas más importantes de la enseñanza actual. Y no porque me lo digan ellos, si no porque lo veo yo. Esos profesores jubilados tienen una formación en cultura clásica que ya la quisiera para mí, lo digo con toda la humildad del mundo, porque no reconocerlo sería deshonesto y porque no me queda más remedio, qué carajo.
Se supone que ese matrimonio tienen la misma titulación que yo, sin embargo, el marido esta mañana me ha dado una lección de mitología griega que me ha dejado patidifuso. Todavía estoy asimilando la cura de humildad a la que me ha sometido el viejo profesor. Me hubiera gustado haber estado a la altura de las circunstancias, pero desgraciadamente no tenía en el disco duro información con la que poder salir airoso. Me avergüenzo de no saber más de lo que sé de ese apartado de los clásicos.
Yo provengo de un plan de estudios donde el bachillerato era mucho más laxo que el que tuvieron su esposa y él. Se nota más de lo que a mí me gustaría. La enseñanza en cultura clásica del mío era mucho peor y temo que eso redunde en una peor calidad de mis clases, aunque voy a hacer todo lo posible para resolver esas carencias, que las oposiciones no sólo sirven para desesperarme; sirven también para refrescar viejos conocimientos olvidados e incluso para adquirir otros que tal vez debería haber aprendido mucho antes.
Me siento un poco pequeño al lado de ellos. Me gustaría que, si llega el momento de que yo imparta clases, pueda dar a mis alumnos una enseñanza de calidad. Espero. Para eso también sirve esta maldita oposición.

domingo, octubre 07, 2007

Os aconsejo que leáis detenidamente un artículo que podéis encontrar en la bitácora "cruza la puerta" en la cual, en su entrada del cinco de octubre, hace una breve pero muy interesante reflexión sobre la autoestima (disculpa, Merche, por este pequeño plagio):
"Evidentemente, si nuestro ego necesita que los otros lo alimenten, nosotros también seremos alimento para el ego de los demás."
Hoy he estado tomando café con los amigos de toda la vida. Tocaba hacer repaso de la historia y anecdotario de la pandilla, hasta que la tarde se tornó grisácea cuando llegamos a ese amigo que un día se alejó: Juan Antonio. Sobre nuestras cabezas empezó a sobrevolar un pajarillo que era cría de la nostalgia y de la tristeza, pájaros que más vale no tener enjaulados y que de vez en cuando hay que dejar salir, si es que no queremos ser zombis desmemoriados.
Juan Antonio era de esas personas que eran un alimento para el ego de los que le rodeaban. No es que fuera adulador o zalamero; lo que pasaba es que tenía la rara habilidad de hacer sentir bien a quien estuviera con él. Pocas personas tienen esa capacidad, y es debido a que la mayoría de las personas estamos pendientes de nuestro propio ombligo, y en los ombligos no suele haber más que pelusas y algo de roña.
Juan Antonio no solía mirarse el ombligo porque tenía cosas más importantes en que pensar, como en disfrutar de la vida. Curiosamente, no era en las juergas donde Juan Antonio desplegaba todo su encanto, de hecho no se le podía calificar de juerguista. Nunca se quedaba el último: cuando él veía que le entraba sueño, cogía la zamarra y se iba. Los demás nos quedábamos muertos de sueño hasta las siete de la mañana, aunque desde las tres estuviéramos bostezando.
Cuando Juan Antonio era verdaderamente encantador era en los pequeños momentos cotidianos, cuando venía nuestra casa, tomábamos el aperitivo o íbamos a comprar ropa, entonces él era gracioso, agradable, ingenioso y muy, muy simpático. Te inflaba el ego sólo con su espontaneidad y el gran cariño que te transmitía. Me resulta curioso pensar que las cosas tan pequeñas que hace diez años hacía con él, como pasar una tarde escuchando música (era un gran entendido del pop anglosajón, además, tenía un gusto increíblemente bueno) o tomar unas tapas en el bar más cutre de mi barrio, se han convertido en marcas indelebles de mi memoria.
Desde luego, parafraseando a Merche, él ha sido "alimento de nuestro ego", sin adularnos ni una sóla vez, porque convertía los pequeños momentos de los que convivimos con él en instantes muy especiales.
Juan Antonio ahora está casado y tiene dos hijos. Ya no somos esos jóvenes hedonistas que andaban distraídos por la vida buscando momentos felices que vivir, pues otras son nuestras preocupaciones. No me cabe la menor duda de que Juan Antonio seguirá haciendo feliz a todo el que tenga la suerte de estar a su lado, que por desgracia no somos nosotros.
Tengo un poco hambre de autoestima, querido amigo.

sábado, octubre 06, 2007

Hoy en el País viene una noticia cuando menos curiosa:
Los Pinochet compraron casas, relojes, trajes y audífonos con dinero público
Recibo con gran alborozo esta noticia. Parece que no es verdad que los Pinochet fueran tan neoconservadores. Creían en esa idea tan socialdemócrata del Estado de bienestar. Qué regocijo, qué gran noticia.
El estado chileno subvencionó a la familia de Pinochet costeando cosas tan importantes como libros, audífonos, calzado, gastos médicos, quinesiología, zapatillas de gimnasia, etc Me alegro infinitamente. En el fondo, es el reconocimiento implícito de que el estado debería pagar las necesidades básicas del pueblo. Muchos pijos moderniquis se mostrarán indignados, ¿y qué?
"Haced lo que os digamos pero no lo que hagamos" dirían en su máximo apogeo la familia del general. Son buenos cristianos; deberíamos perdonar sus contradicciones. ¿Qué debería haber renunciado a las subvenciones del estado? ¿Renunciaríais vosotros? No hay nada más voluble que un neoconservador y los Pinochet no son la excepción, y si se cae en contradicciones ideológicas pues qué se le va a hacer. Además, el neoconservadurismo no es una ideología: es una religión para que vivan bien cuatro, más o menos como las otras. Los Pinochet son religiosos pero también son muy modernos, con su quinesiología, sus zapatillas de gimnasia y su puntito neocon. Augusto Pinochet dejó las llaves del estado chileno a Milton Friedman y sus Chicago Boys para que jugaran a su antojo, y éstos se encargaron de que se privatizara todo y se eliminaran todas las subvenciones estatales, salvo de cosas como los bustos de Napoleón con que el dictador epataba a sus visitas.
En cuanto a la política de subvenciones a la vivienda, he de decir que la política que llevó Pinochet es bastante mejor y más generosa que la que plantea Zapatero: personal del ejército construyó al dictador una villa de 470 metros cuadrados hace algunos años. Que aprenda Zapatero lo que es una buena política de vivienda, y que se quede con sus cochinos 230 euros de subvención para el alquiler para jóvenes. El estado chileno subvencionó hasta siete viviendas a la familia del dictador, la última a su hija Jacqueline. Eso sí que es ayudar a los hijos de la p...atria.
En fin, siento gran alborozo porque los Pinochet han dado una lección al mundo. No estaban en contra del estado bienestar, lo que pasa es que cualquiera le llevaba la contraria a los norteamericanos, y más en los días de la guerra fría. Pero fueron un poco rebeldes y gracias al gesto de preservar un poquito la política de subvenciones estatales, todos nos hemos podido dar cuenta de lo bien que se vive si el estado cubre tus necesidades.
Que lástima que el resto del pueblo chileno se lo perdiera.

viernes, octubre 05, 2007

Me confieso. Lo he vuelto a hacer. He vuelto a leer un libro de autoayuda:
-Salas Parrilla, Miguel. Cómo aprobar las oposiciones, Alianza Editorial, 2006

Vale, de acuerdo, no es de autoayuda propiamente dicho, pero se lo parece. Ya casi lo he acabado. Te habla de autodisciplina, técnicas de estudio y blablablá para afrontar con éxito un examen para entrar al cuerpo de funcionarios del estado.
El problema de estas cosas es llevarlas a la práctica, máxime cuando has sido un perro como yo, porque claro, mi problema no es retomar el hábito a los estudios: es adquirirlo.
Bueno, he de decir que no voy mal. Me estoy sorprendiendo a mí mismo por el progreso que en ese apartado estoy haciendo ¡Ocho horas diarias estudiando libros y apuntes! ¡No lo había logrado nunca! Cosa de la que no estoy orgulloso, si os soy sincero. Muchos sinsabores en la vida me ha traído mi poca afición al estudio, que no a la lectura, que de esa afición sí que me precio.
En fin, me espera unos meses duros hasta junio. El año pasado logré robarle a cada día unas pocas horas para dedicarlas a la oposición. Ahora, sin trabajo remunerado a la vista pero cobrando el paro, mi trabajo es estar ocho horas concentrado delante de los libros que conforman el temario. Aprobar las oposiciones está difícil, pero no imposible.
Y bueno, estoy contento con el librillo porque parece que estoy bien encaminado. por lo menos este librillo de autoayuda no me deja la sensación como otros, que me enojan porque según ellos, voy por el buen camino las más de las veces. Y que no quieren que yerre otra vez, maldita sea. Como si los hombre no tuviéramos derecho a equivocarnos.
"Donde tropiezas, allí está tu tesoro" decía Joseph Campbell. Fue un error ser tan mal estudiante, pero al menos sé lo que no tengo que hacer para aprobar...
... Esta maldita oposición

jueves, octubre 04, 2007


Decían que los antiguos griegos manejaban, por la cosa de las declinaciones y porque eran muy inteligentes, unas 500000 palabras. Para que os hagáis una idea, el hablante medio español emplea unas 5000, y el español actual tiene unas 80000 palabras, más o menos. Sabiendo estos datos, nos es más fácil comprender el por qué hubo tan buenos pensadores en la Grecia antigua.
Al principio de todo fue el verbo, se dice. Vamos, que la palabra es el motor de creación. Se tiene una idea, se verbaliza y después se lleva a la práctica. Decir es crear y por eso, cuando más elementos usemos para la creación, mejor será el producto final ¿no?
Sin embargo, se ataca sin piedad al que se sale del acervo lingüístico cotidiano . Se le llama pedante. Sólo por usar lo que en realidad es patrimonio de todos, lo que está al servicio de todos: el idioma.
No digo que muchas veces detrás del escaparate intelectual muchas veces no haya nada. Yo mismo siempre procuro que mis textos no sean sólo envoltorio, que tengan sustancia, que no se queden en palabras más o menos bien puestas que enmascaren vacío interior.
Se ataca a los pedantes porque detrás de un lenguaje florido muchas veces no hay nada, pero hemos llegado al punto en que el problema es justo al contrario: el vocabulario que como hablantes usamos es pobre y por tanto también delata que pobreza hay en nuestro pensamiento. Por lo tanto, en el lenguaje parco tampoco se encierra nada.
Debemos tener la voluntad de aprender cada vez más vocabulario, porque es nuestro patrimonio y nuestra riqueza. Como sociedad debemos ser conscientes de que el problema del hablante actual no es la pedantería, antes al contrario, el manejo escaso de nuestra lengua madre.
Nadie tildaría a los antiguos griegos de pedantes por manejar alguno de ellos 500000 palabras. Tal vez por eso tiraron del carro de la civilización; tal vez por ello les debemos tanto

miércoles, octubre 03, 2007


Vivimos una época de conservadurismo de la cual los vegetarianos también son víctimas. Recuerdo una cena, en la cual, un chaval vegetariano (que no vegano, que éstos, además, no comen ni leche ni huevos, con lo cual la cosa se les pone más difícil en la convivencia con los demás) hubo de soportar las invectivas de una carnívora que para nada quería entender de sus hábito de comer vegetales. A lo mejor estaba enfadada porque el vegetariano se desentendía de los gozos de la carne, pero yo ahí no entro. Ni el vegetariano tampoco, me temo.
Nuestro refranero, que es de nuestra más conservadora literatura popular, dice: "todo lo que corre, nada o vuela, mejor a la cazuela". O sea, cosas en movimiento, que nadie a visto trotar a una colifror.
Un pequeño repaso por la literatura española del Siglo de Oro nos hace comprobar que no se tenía en alta estima a las verduras. Si se describía un gran festín (los pocos que había) siempre era con mucha carne. Recordemos que Felipe II tuvo problemas de gota, derivados del excesivo consumo de carne; algunos años después de que este rey tuviera el pie en alto, el Conde-Duque de Olivares murió de los problemas derivados también del excesivo consumo de carne, según nos lo recuerda en la biografía que le dedicó el doctor Gregorio Marañón. Estos son dos ejemplos de que las élites de la España gloriosa e imperial eran muy dadas a la chicha, lo que puede llevar a pensar que esas políticas de guerra tan desastrosas sean debidas a que comían demasiados herbívoros, y puede que tal dieta les volviera más agresivos que lo que sería deseable. Las clases populares, en cambio, lo poco que comían era casi siempre de origen vegetal, y como consecuencia de ello tenían poca afición a las guerras en que se metían los amos del imperio; casi siempre acudían a regañadientes a la incorporación a filas.
En el Imperio actual está muy extendido entre ricos y pobres el consumo de carne. Tal vez por eso, cuando su presidente, Genocida II, les pidió que le apoyaran, la gran mayoría de su pueblo lo hizo con un entusiasmo patriótico que nos sorprendió al resto del mundo. Otra consecuencia nefasta del consumo de carne: nos hace tolerantes con los gobernantes que gustan del enfrentamiento. "La guerra es política por otros medios" dijo el pensador Carl Von Clausewitz. No se sabe si lo dijo mientras saboreaba un chuletón.
En fin, volviendo a mi amigo vegetariano, sospecho que muy a su pesar tendrá que librar muchas batallas con los carnívoros que con orgullo presumen de su dieta y se creen en el derecho de juzgar a los demás, de casi sojuzgarlos. Lamento que tengas que estar defendiendo tu dieta de los ataques de los carnívoros agresivos. Como las cebras, que tienen que escapar de los leones. Los primeros tienen los ojos mirando al frente, buscando a su siguiente víctima; las segundas, a los lados, para poder ver quién se acerca con malas intenciones por alguno de los flancos . Por desgracia, los humanos nos parecemos más a los leones, pues también miramos desde el frente y no desde los lados.
De todos modos, si comiendo verdura se previenen las guerras, ya estás tardando en ponerme a mí una ensalada.

martes, octubre 02, 2007

El viernes me echaron por décima cuarta vez del hospital. Mientras sigan permitiendo estas aberraciones, me temo que hasta que no consiga plaza fija ( si Dios quiere, en julio), voy a tener que seguir firmando por necesidad contratos de dos días, de tres, de un mes como máximo. Es mi aportación a la macroeconomía. Gracias a mis sacrificios contractuales, el hospital tiene una mejor cuenta de resultados y por extensión España entera camina a la élite económica a costa de un número creciente de pobres. Viva, bravo y hurra.
Pero en este artículo no voy a hablar de mis pesares. Voy a hablar de los problemas de una trabajadora a la que los manejos de una desalmada hicieron que ni siquiera pueda entrar en un futuro en la rueda de los precarios del hospital.
La desalmada tiene un problema. Se siente una persona muy desgraciada y con un tremendo espíritu vengativo contra la sociedad, arroja su mierda a los demás como si tuviera un ventilador invisible. Varios compañeros han sido víctimas de su odio, pero han salido más o menos indemnes de sus ataques gracias a que la susodicha no tiene ningún poder sobre ellos, y eso que la desalmada ha buscado y rebuscado, sin encontrar el punto débil donde hacer daño. Tener contrato fijo a veces es un buen escudo contra los ataques de la perfidia.
Pero este verano entró una mujer para hacer una sustitución de dos meses, es decir, sin escudo. Procuraba, como todos los que entran por primera vez en una empresa, dar lo mejor de sí misma. Intentaba aprender con rapidez, trabajar con diligencia...Pero ésto no era suficiente para la desalmada. La desalmada quería a un ser servil que no le tosiera lo más mínimo. Por algo ya estaba fija en la empresa, y eso es un grado que le hacía estar a un nivel superior respecto a los trabajadores temporales. Por eso le molestó tanto que la nueva le dijera lo siguiente:
-Has tardado un poco en venir de tomar el café y he tenido un problema grave. Gracias a que me han ayudado, que si no no hubiera sabido solucinarlo.
Es verdad que a la nueva le faltó diplomacia, pero decía la verdad; la veterana había prolongado demasiado la pausa de la merienda: una hora, pues pude corroborarlo. No obstante, aunque la chica nueva estaba cargada de razones, las palabras que se atrevió a pronunciar a la pérfida serían la causa de que no le volvieran a contratar en el hospital.
A partir de entonces, la desleal compañera inició una campaña de desprestigio contra ella. Durante el verano, empleó las horas del café para poner verde a la pobre mujer con otras compañeras; es más, llamó por teléfono a compañeras que se encontraban de vacaciones con el único fin de decirlas que era muy desgraciada porque la sustituta era una perfecta inútil y que estaban deseando que volvieran; por último, habló con la jefa para decirla que no se le ocurriera volver a contratar nunca más a tamaña incompetente.
Tal despliegue de maldad no dejó indiferente a nadie. Algunos compañeros intentaron echar un capote a la nueva compañera dando a la jefa una versión diferente a la de ella, pero tenían una capacidad de influencia sobre la jefa mucho menor que la malvada, que había estado durante años trabajándose con adulación a la inmediata superiora. Estaba claro que no volverían a contratar a la infeliz suplente, que aspiró en los dos meses de verano la posibilidad de tener un contrato más largo y a ser posible, más estable.
"HOMO HOMINI LUPUS" decía Cicerón. Y qué poco han cambiado las cosas desde entonces. Como también es verdad esa frase que me decía mi padre y que tardé algún tiempo en comprender: "A veces, Opo, no nos echan de las empresas los jefes: nos echan los compañeros" y ahora, con la contratación temporal al orden del día esto es más verdad que nunca, donde el siguiente contrato depende de lo mal o buen compañero que sea la persona con la que has trabajado. No te culpes si, habiendo puesto toda tu buena voluntad en el trabajo, no te vuelven a contratar: has sido víctima del capricho de un desalmado.
Me río yo de los "criterios objetivos en la política de contratación".

lunes, octubre 01, 2007


El cabello rubio no abunda entre las españoles. Decenas de miles de años bajo un sol potente hace que nuestro cuero cabelludo tenga más melanina que el de hombres y mujeres de otras latitudes. Sin embargo, si aceptamos como una muestra representativa de la población española del pelo de las presentadoras de los informativos, podremos decir que el 80% de las españolas son rubias o cuando menos presentan una tonalidad de pelo diferente al negro azabache que nos distingue de los habitantes de otras latitudes.
En la literatura del siglo de oro se decía que tenían los ojos garzos aquellas mujeres que presentaban los ojos azules. Según estadísticas, un 20% de la población española tiene los ojos de ese color; debemos considerar que no debería ser muy diferente el porcentaje de ojos azules en los siglos pretéritos. O sea, que en el siglo de Oro, un 20 % de las damas tenían los ojos azules. Sin embargo, dicho color de ojos están presentes en un alto porcentaje de los poemas de la época en los que se describe una dama, junto con el pelo liso "que parece de oro".
Tendría que observar con atención cuál es el color de ojos de nuestras presentadoras de televisión, pero no me extrañaría nada encontrar un porcentaje desmesurado de ojos azules. A lo mejor se refieren a éso cuando dicen que la televisión es otro mundo; habitado, eso sí, por seres con distinto color de ojos.
Los poetas del siglo de oro estaban atraídos por las mujeres rubias con ojos azules porque éstas provenían casi todas de la nobleza. El mayor porcentaje de rubias en la actualidad se encuentran en los platós de televisión, así que no es raro que el príncipe se haya casado con Leticia, que es medio rubia y tiene los ojos claros (verdes, en este caso.) Dicen que el príncipe ha roto una tradición casándose con una plebeya. Bueno, pero ha cumplido con otra: casarse con una mujer de pelo y ojos claros.
En otros países con gran abundancia de mujeres morenas con ojos negros pasa algo parecido que aquí: abundan las presentadoras rubias en los telediarios ¿Pero cómo es posible? ¿Hay alguna fábrica de rubias en alguna parte? ¿Cotiza en bolsa las empresas que fabrican tintes? Creo que debería invertir en L'oreal.
Podemos pensar que se trata de una moda, pero en España llevamos con el furor de los ojos azules y pelo rubio más de quinientos años. El valor de las persona reside en tener cualidades que sean minoritarias de la sociedad de donde provienen, y la población de rubios siempre ha sido minoritaria en este país, salvo en cuadros, poemas y platós de televisión.
Y todo esto para decir que yo me quedo con mi morena de pelo rizado.

domingo, septiembre 30, 2007


Reconozco que suelo leer los foros que se montan en los periódicos digitales para comentar una noticia. Una pena. Nada tienen que ver con las tertulias amables en las cuales gente de todo tipo de ideología mostraban sus pareceres de forma amable y educada y el debate resultante era enriquecedor para todos. Esos debates desparecieron hace ya demasiados años en las radios y televisiones.
Ahora parece que el debate político lo hacen orcos anónimos que escudados detrás de un teclado, vomitan bilis verde y ponzoñosa, dejando sus opiniones particulares no sin proferir insultos de la más baja especie a los que no opinan como ellos o tienen una opinión diametralmente opuesta.
Os animo a que echéis un vistazo a los foros de periodista digital, el plural o los de libertad digital. Allí podréis comprobar cómo verdaderos cafres, sin entrar en el signo político de cada uno, escriben auténticas abyecciones, amparándose en el anonimato que da un nick y la cobardía de no tener enfrente a quienes insultan y desprecian. Son los orcos anónimos, a la espera de que lo peor ocurra para poder dar rienda suelta a sus más bajos instintos.
Cuando leo esos foros pienso en la guerra de Yugoslavia y en nuestra guerra incivil, enfrentamientos donde hombres en teoría civilizados no dudaron en torturar y asesinar en nombre de una bandera. En ambas guerras hubo quién que no dudó de coger un puñal y degollar a su vecino y violar a la hija de éste; hubo quién que desde una ventana cogió un fusil y asesinó a todos aquellos que hacían cola para conseguir un poco de leche; y hubo también el que no dudó en delatar a aquella persona de ideología opuesta o etnia diferente a sabiendas de que estaba llevando a la desgracia a una persona inocente. Todo eso pasó en esas guerras y siempre existirá la amenaza de que vuelva a pasar en nuestro territorio, por muy civilizados que creamos ser como pueblo.
Algunos de los orcos españoles ahora se conforman en verter la bilis por el teclado, pero el día que las cosas se tuerzan cambiarán sin dudarlo las palabras por las balas y puñales y los usarán sin ningún escrúpulo. Nada nos garantiza que ese día nunca llegue. Por desgracia, la historia tiende a repetirse.
En este rincón del mundo ahora están las cosas en calma. Pero en Birmania corre la sangre por las calles en los días que, mire usted por donde, la junta militar ha prohibido Internet.
A saber qué atrocidades estarán cometiendo sus orcos anónimos.

sábado, septiembre 29, 2007


Hoy, en el diario 20 minutos, he visto una noticia sin la cual nuestras vidas carecerían de sentido. Es por ello que me he visto en la obligación de difundirla aquí desde este humilde rincón del ciberespacio que también es el vuestro. Si estabais inmersos en dudas existenciales, ahora sí que podréis liberaros del pesado fardo de la angustia vital. Procedo a dar la importante noticia, aparecida hoy en la versión digital del diario gratuito 20 minutos:
Construyen una mansión para Barbie en París y se ignora el futuro de Ken
* La villa de Mademoiselle B. se exhibirá en un museo de Arquitectura.
* Diez arquitectos colaborarán en la exposición.


http://www.20minutos.es/noticia/282235/0/barbie/mansion/paris/

Creo que para construir mi casa sólo se necesitó un arquitecto, pero claro, no me voy a comparar con los glamurosos muñecos Barbie y Ken. Por cierto, el futuro de este último está más crudo que el de Fernando Alonso en Mc Claren. Algo huele a podrido en Dinamarca. Perdón, quise decir en Francia.
Y sólo comento el titular porque os confieso que no he leído nada en absoluto del cuerpo de la noticia. me imagino que el pobre Ken estará pasando un calvario terrible. Tiene el gran estigma del segundón. Estar a la sombra de una gran estrella como lo es Barbie no es fácil para nadie, y menos para un muñeco de plástico de veinte centímetros que con un sólo diente cubre toda la boca. Por cierto, fijáos bien en su sonrisa para la foto: totalmente forzada.
He de decir que los teleñecos también tenían su casa y nadie se preocupó en sacarlo en portada, pero claro, los teleñecos tenían la nariz gorda y los ojos saltones, no eran tan glamurosos como la cuellilarga Barbie. La prensa se rinde ante la belleza, bien sea de plástico o de silicona, pero nunca de trapo.
No podemos pedir a una revista del colorín que abra su portada con el apartamento en el suburbio de la Rana Gustavo o el chalé adosado de la cerdita Peggy. Sería poco fino y Boris Izaguirre se pondría de uñas. Puede que nos volviera a enseñar el pene como represalia.
Les deseo todo lo mejor en su nueva mansión a Barbie y a Ken. Espero que los rumores de ruptura no sean ciertos y podamos verles felices trotando por la campiña inglesa con el pequeño Pony y comiendo un panal de rica miel con los osos amorosos. Vamos, justo lo que yo querría para mí.

viernes, septiembre 28, 2007



Los tragones andamos a la greña con Ferrán Adriá. Y yo, como representante de ese colectivo, os doy dos razones:
-La primera, que es realmente difícil reservar mesa en el Bulli. Sólo abre seis meses al año, y aunque dice la wikipedia que los precios no son desorbitados (para un mileurista como yo cualquier precio es desorbitado) Son pocos los que se han dado el gustazo de comer en el Bulli. Contaba la prensa desafecta con los socialistas que hasta el actual ministro de industria Joan Clos hizo que un helicóptero les llevara a él y a sus invitados porque llegaban tarde, dado que Ferrán Adriá es muy exigente con la puntualidad. De ser la cosa verdad, Joan Clos demuestra ser el peor de los pijos, que también los hay entre la progresía (palabro que gustan mucho de usar los neoconservadores para descalificar a los socialdemócratas, incluso para aquellos socialdemócratas que son también neoconservadores).
-La segunda razón es que dos de sus platos más famosos atentan contra el gusto del tragón tradicional: me refiero al aire de zanahoria y a la deconstrucción de la tortilla de patata. En el primer caso, para los que gustamos de las comidas copiosas, conceptos como "aire" y "zanahoria" nunca se debieron de mezclar. A mí, el oír estas dos palabras juntas hace que se me disparen todas las alarmas del cerebro. Inmediatamente tengo que pensar en otro dos conceptos no deconstruídos: "Bocata" y "panceta". Mi salud mental es lo primero y mi salud estomacal, lo segundo, que para algo se inventó el Almax.
El segundo atentado contra el tragón tradicional es el perpetrado con la genial
tortilla de patata. Al parecer, Ferrán Adriá la presenta en una copa y se come con cucharilla. Eso es una herejía para todos los que tenemos nuestra infancia hecha de tardes de merienda basadas en el bocadillos de tortilla de patatas. ¿Qué será lo siguiente, quebrantar las leyes del chorizo? Espero que no se atreva, el muy sacrílego. Además, ¿acaso no es otra cosa el chorizo que cerdo deconstruído?
Ferrán Adriá ahora goza de las mieles (no deconstruídas) de la fama y el prestigio. Le tildan de genial, aunque yo pienso que no era menos genial el cocinero del general carlista Zumalacárregui, al que se le atribuye la invención de la tortilla de patata ¿Para cuándo una estatua de ese hombre con su sartén? Nada se sabe, en cambio, de la primera persona que se le ocurrió salar el jamón serrano o de aquél que se le ocurrió mezclar por primera vez cosas tan dispares entre sí como los calamares y el arroz. En cualquier caso, todos ellos fueron tan sobresalientes como lo es hoy el propio Ferrán Adriá, y pido para ellos las tres estrellas de la guía Michelín a título póstumo.
Es más, Ferrán Adriá no nos engaña a los tragones. Esas modernidades a las que debe su fama no son, en modo alguno, tan buenas como las creaciones de la cocina tradicional, de las que a buen seguro, muchos comensales de el Bulli se acordaron mientras desaborearon el aire de zanahoria.

jueves, septiembre 27, 2007


El problema que todos tenemos como seres humanos es poder hacer más grande ese agujerito por donde miramos y poder ver más cosas que las que vemos. Nuestro mundo es una puerta inmensa y tremendamente agujereada.
El agujero por donde mira cada uno es diferente del que miran los demás. Actualmente, hay más de seis mil millones de mirillas.
Normalmente, sueles ver las mismas cosas que el que tienes al lado. Tal vez por eso piensas de una manera aproximada a la suya. También crees que mienten los que tienen las mirillas más alejadas a ti, y no te cuestionas que tal vez desde su rincón de la puerta están viendo cosas totalmente diferentes a las que ves tú, pero que no dejan de ser una verdad como las tuyas.
Las bitácoras son resultado de las cosas que ve cada cual por su mirilla, tal vez la más moderna y democrática, pues antes la opinión de la masa se la llevaba la campana extractora de humos de un bar, en donde se mezclaba con grasa de fritanga.
Las bitácoras es un producto eminentemente democrático, y es el resultado de las inspecciones por millones de mirillas que están repartidas por el mundo.
Ya sabéis por dónde voy: la suma de todas las mirillas del mundo es la verdad y ya lo dije en otra ocasión, creo que en el internet de las bitácoras se puede encontrar una gran suma de verdades, que no mentiras, como nos quieren hacer creer. Los blogueros somos honrados porque sólo tenemos que rendir cuentas a nuestra propia conciencia y no a la cuenta de resultados de una editorial.
Si queréis amplitud de miras (o de mirillas) leed mucho internet y leed mucho a los autores clásicos, que con inteligencia lúcida (o no tan lúcida, que la locura también es buena para mirar a través de la puerta) supieron interpretar mejor que nadie lo que vieron al otro lado de la puerta .

miércoles, septiembre 26, 2007

Hay una noticia que no ha aparecido en ningún periódico ni ha sido comentada por ninguno de los tertulianos que aparecen normalmente en radio y televisión. La noticia es la siguiente:
"Zapatero estrecha la mano a un conocido genocida y torturador"
¡Qué fuerte! Nuestro presidente estrechando la mano al más famoso de los criminales de la actualidad. Sin embargo, nadie se ha hecho eco del asunto. Ni tan siquiera sus enemigos mediáticos más acérrimos, que lo único que han hecho es reírse porque nuestro presidente no sabe inglés. O sea, que para ellos es más importante que nuestro presidente sepa inglés que el estrechar la mano a un genocida.
Genocida: "Hola, Como estás?
Zapatero: "Fine, Thanks"
Bueno, Zapatero dijo lo último en español. Pero en cuestión de corregir a nuestro presidente, yo, el primero. Menudo soy. A mí a corrector no me gana nadie.
Se ha computado hasta el tiempo que ha durado el encuentro. Cuatro segundos. Zapatero ha tenido que excusarse por dedicar tan poco tiempo a un genocida. Un conocido periódico de Internet, "el semanal digital" se lo reprocha sibilinamente con el siguiente titular:
"La excusa que puso Zapatero para justificar su pobre charla con Bush"
Se tienen que hacer cargo los intrépidos reporteros al servicio de la gran empresa que no es fácil sacar temas de conversación con un genocida. Deben ponerse en situación:
Zapatero: ¿Qué tal llevas el trabajo?
Genocida: Pues hombre, la cosa no va mal. Ayer murieron en un mercado 86 personas. De seguir así, tendremos todo el petróleo que queramos allá por el 2057. Bueno, ¿y tú que tal con tus mileuristas?
¡Es que no vamos a comparar algo tan serio como el petróleo con algo tan infantil como los mileuristas, treintañeros inmaduros como son! Un genocida sí que tiene asuntos de importancia. No se pueden comparar los problemas de tan magno hombre con los de un oscuro presidente socialdemócrata de un desconocido país del oeste de Europa ¿O era del sur? ¿o era de los dos? ¿Dónde está España? Por eso, casi todos los artículos de opinión era para señalar la insignificancia de Zapatero frente al gran genocida.
"le han echado,
No le quieren,
pobrecito qué va a hacer,
sólo busca un amiguito,
que lo sepa comprender"
Eso cantaban al perro Tristón en un anuncio de los 80. Vale también para nuestro compungido presidente, que se quedó con la mano tonta. En la prensa enemiga no comprenden que es muy difícil para uno que aspira a ser un buen hombre el hacerse amigo de genocidas.
Debería haber aprendido de su antecesor en el cargo:
"why can’t we be friends,
why can’t we be friends?"
Seguramente Aznar escuchó esta canción del grupo Smash Mouth esforzándose por
entender la letra. Había que aprender inglés: "Estamos trabajandouuu en ello"
Y mientras aprendía inglés a marchas forzadas, ningún diario publicó:
"El presidente Aznar se enorgullece de su amistad con un conocido genocida"

martes, septiembre 25, 2007

Hace tiempo que leí por ahí que el varón es polígamo por naturaleza (de mi colección de datos inútiles, Tomo XI, pag. 712) y que la monogamia es la mayor aportación cultural de las mujeres. Una forma de control del otro sexo.
¿Quién inventaría esa teoría? Os aseguro que yo no. No es políticamente muy correcta, porque pone en evidencia el censurable deseo de todo hombre de ser un don Juan, de ir de flor en flor, y eso choca con una de las instituciones más respetadas de la sociedad: el matrimonio.
El matrimonio pasa por tiempos difíciles. Hoy en día en España el 50% de las uniones se van al garete, y parece ser que la cosa va a más. En el siglo pasado, la institución del matrimonio fue atacada duramente por el anarquismo y el comunismo, por ser el germen de una de las instituciones que más odiaban: la familia. Ya se sabe que la familia es el gran baluarte de la tradición. Sí se quería romper con el modelo imperante de sociedad había que atacar al más fuerte de sus pilares. Esto chocó con la realidad más inamovible: por mucho que tu quieras, tus padres no dejarán de ser tus padres, ni tus hermanos dejarán de ser tus hermanos. Así que la gente vivía en la contradicción de amar (u odiar) a su familia y someterse a las doctrinas del partido.
Eso inspiró a los jipis, que no por tales y por vivir en comuna eran comunistas; muchos se dejaron las pelambreras al viento obedeciendo a los cantos de sirena que llamaban al amor libre. Sometida a crítica la unión convencional del hombre y la mujer, llegó el "nos vamos a poner la botas jipis". Pero claro, sólo se ponían las botas algunos, más o menos los de siempre, y los despechados y enfadados por no conseguir la utopía fornicadora, se cortaron las melenas, se pusieron gomina,leyeron con fruición a Milton Friedman y son hoy los máximos adoradores de la familia, pues se han casado dos y hasta tres veces. A su manera, lograron ser los grandes jodedores del 68.
Entonces es falso que el hombre es polígamo por naturaleza. Sólo algunos lo son, generalmente los que cuyo físico mejor se ajusta al patrón de belleza al uso o los que mejor se venden a sí mismos. Y siempre ha sido así. Mientras que Don Quijote siempre ha sido el más progresista y monógamo de nuestros personajes nacionales, Don Juan siempre ha sido el más conservador y polígamo. Luego la idea de fornifollar a tutiplén nada tiene de moderno. El homínido de donde procedemos quería beneficiarse a todas la hembras. Pero llegó la mona y dijo que hasta aquí habíamos llegado. Por eso la madres de todos nosotros fue una mona africana y del padre no sabemos nada, salvo que vivió a la sombra de su mona y déjese usted de mirar otros traseros.
Y aquí acaba la breve historia de la poligamia humana. Justamente por donde no empezó.

lunes, septiembre 24, 2007

Estimados conciudadanos:
El 9 de Noviembre de 1989 caía el muro de Berlín. Entonces vimos lo que había. Miles de ciudadanos pugnaban por salir de la utopía. ¿Quién quiere utopía? ¿No se acuerdan ya de esos pobres alemanes del Este, cómo salían en tromba del otro lado del muro? Eso marcó la llegada a nuestra era. El fin de la utopía. El fin de la historia. Por fin dejamos de ser los gestores de las utopías. Ya no tenemos obligación de hacer cumplir vuestros sueños. Sólo nos mueve el teneros bien entretenidos; por la buenas, con la televisión, y por las malas, con el número creciente de preocupaciones que os procuramos.
Ya no somos los gestores de las utopías, eso está claro. Somos gestores de vuestra pobreza. Ello nos proporciona sobresalientes emolumentos, comparado con lo que hacemos que recibáis vosotros. Y más dinero tendremos cuando salgamos de la política, que es cuando verdaderamente nos recompensarán los servicios prestados a los que verdaderamente servimos, que por supuesto, no sois vosotros, tristes ingenuos. Y más tristes que os vais a quedar.
La caída del muro de Berlín supuso la llegada de nuevas libertades. Para nosotros. Ya no teníamos que seguir construyendo un estado de bienestar para ahuyentar de vuestras mentes la utopía comunista. Se acabó el seguir fomentando lo gratuito dentro del capitalismo, era una verdadera aberración para el modelo de sociedad que queríamos construir. Bueno, nosotros no. Nuestros amos.
Cobráis por el mismo trabajo mucho menos que antes; os cuesta mucho más pagar vuestra casa; las empresas os contratan y os echan cuando quieren, las hay que incluso reconocen que nunca ha sido tan barato el contratar a alguien y tan fácil echarlo a la calle; no podéis tener hijos y dentro de poco, a la que os descuidéis, privatizaremos la sanidad, os saldrá caro hasta poneros malos. Seréis, en definitiva, mucho más desgraciados que vuestros padres, que corrieron en el mayo del 68 a ninguna parte.
Nosotros gestionaremos vuestra miseria, que para eso nos pagáis. Estamos liberados de vuestros sueños y de vuestras esperanzas, ahora sólo queda vuestras pesadillas, de las cuales sí que somos los verdaderos responsables.

domingo, septiembre 16, 2007


Los pueblos de España tienen una tradición desconocida, pero que cuenta con un arraigo popular muy importante:
Se trata de la tradición de acudir beodo perdido a los hospitales. Todo español menor de treinta años que no haya acudido borracho perdido a un hospital debería ser desterrado y perder la nacionalidad ipso facto.
Lo confieso: yo seguí la tradición con la consiguiente pérdida de neuronas y por eso escribo las cosas raras que escribo. Como castellano viejo, debo ser guardián de las tradiciones y dejar que se perpetúen hasta el infinito y más allá. Nuestra sanidad es gratuita y por tanto debemos hacer uso y despilfarro de ella. Y no hay nada mejor para ello que acudir borracho perdido a las urgencias de un hospital. Bienaventurado el que acuda para que le pongan la B-12, porque verá a Dios dos veces.
La tradición se remonta a antes de que hubiera cobertura sanitaria universal y gratuita, cuando no había los asépticos hospitales de hoy en día. En el pueblo de mi padre, en una zona remota y perdida de Castilla, una vez resolvieron la intoxicación etílica de anís de un vecino metiendo al susodicho en un estercolero. Para los que no lo sepáis, os diré que lo bueno que tiene el estiércol cuando fermenta es que se pone calentito, que no cariñoso. La borrachera con la señora Brizard o con el señor Mono tiene como efecto que deja tiritando al sujeto emborrachado. Literal. Al beodo en cuestión tuvieron que ponerle entre cacas de animales para que se le pasara el frío. No siendo esto suficiente, tuvieron que ponerle encima cinco mantas.
A la semana siguiente vagó como un fantasma por el pueblo, incapacitado para las labores de labranza.
Pero esos son daños colaterales, amigos míos, al igual que las neuronas que pierden para el estudio los infantes que participan en las fiestas. No pidamos a nuestra chiquillería que España sea lo que el país no ha sido nunca: el motor de Europa. Habremos sido el paganini de Europa, pero nunca el motor. Ya lo dijo Unamuno: "que inventen ellos" Nosotros somos especialistas en cosas inamovibles, como los ladrillos y el señor que duerme la mona.
Y no nos tachen de poco innovadores, pues somos la primera potencia de Europa en consumo de cocaína, que es cosa relativamente nueva. Gramitos a nosotros, todos los que queráis, que nada queda por inventar.
En fin, que las fiestas llegan y los comas etílicos a las Urgencias, también. Y luego echamos la culpa a los emigrantes de que por ellos nos vamos a cargar la cobertura sanitaria gratuita...y universal.
Viva España y muera la inteligencia. Quiero decir, las neuronas.

sábado, septiembre 15, 2007

Ahora mismo estoy enganchado con otra estupenda serie de la HBO: "a dos metros bajo tierra". Los protagonistas son tres hermanos y su madre que viven y trabajan en una funeraria. Estaba muy complacido con lo que estaba viendo, hasta que llegó el séptimo episodio de la primera temporada.
En él se enterraba a un veterano de la primera contienda de Irak.
Me venía venir la porquería manipuladora y efectivamente, vino: La hermana pequeña estaba hablando con un psicólogo, o con un orientador, no me acuerdo. En un momento dado, la secuencia cambia de plano y la chica dice algo así como: "tengo que hacer algo que merezca la pena", justo detrás de un muy visible cartel que ponía: "Marines U.S Army". Entonces recordé que en el año 2001, cuando está fechado ese episodio, en el imperio empezaban a sonar tambores de guerra.
Qué pena. Una serie tan buena y manchada por esa ponzoña ideológica. El gobierno de los Estados Unidos necesitaba a jóvenes que sirvieran de carne de cañón para una guerra, jóvenes que a lo mejor en un momento dado estaban viendo esa serie por cable en la HBO y pensaron: "Pues a lo mejor no es tan mala idea ser militar" Ese era el verdadero fin del séptimo episodio de a dos metros bajo tierra.
Ahora hay series donde dicen las cosas más a las claras: Kiefer Sutherland interpreta a un salvapatrias que no duda en aplicar la tortura por el bien de su país. La gente que la ha visto dice que es bastante entretenida. Y no me preguntéis quién es esa gente, que de todo debe haber, desde el que le pagan por decir que la serie es estupenda hasta el fulano que se lo pasa "bomba" viendo esa serie. Y perdonad el mal chiste.
Para que este fascismo televisivo se presente en el dos mil siete sin complejos y sin que la gente se escandalice, primero ha habido que preparar mentalmente a la gente metiendo fascismo de frascos pequeños en productos aparentemente más inocuos en el dos mil uno. Es lo que sucedió en "a dos metros bajo tierra".
Pero estas dos no son las únicas con propaganda fascista:también he visto ponzoña ideológica en el CSI Miami y en alguno de los episodios de House.
De esas series no me siento traicionado. Sé lo que me voy a encontrar en la despreciable 24 y por eso la va a ver su abuela, y he reconozco haber tolerado las bobadas dichas en House y en CSI Miami; al fin de al cabo esas series no son más que mediocridades disfrazadas de efectismo.
Pero me duele encontrar esa basura en una serie realmente buena como lo es "a dos metros bajo tierra". La basura con el tiempo huele, y es probable que si hubiera visto el episodio siete de la primera temporada cuando se estrenó, allá por el 2001, se me hubiera pasado desapercibido el maldito cartel de los marines; pero hoy sé lo que pasó: EEUU quería declarar la guerra a IRAK y necesitaban jóvenes que se alistasen, y puede que lo tuvieran decidido incluso antes del once de septiembre.
Qué curioso que utilizaran una serie de muertos para conseguirlo.

viernes, septiembre 14, 2007


Estoy un poco confuso, en uno de esos días en que me digo: "Demonios, lo absurdo no es la vida; el absurdo eres tú"
¿Pues no es de personajillo absurdo que uno de mis primeros pensamientos de la mañana sea: "voy a conectarme a Internet a ver qué ha pasado con McLaren"?
¿Y qué me importa a mí lo que suceda con esa acaudalada firma de coches de competición?
¿Le importa a Ron Dennis, jefe de la escudería, los reveses que me da la vida?
Yo leo mucho la prensa, y en esta semana era inevitable encontrarse en cualquier periódico digital la noticia del conflicto de McClaren con la FIA (Federación Internacional de Automovilismo)
¿Y a mí qué carajo me importa?
Mira que tengo cosas importantes en las que pensar, pero en lugar de eso, busco con expectación en la red el curso de las tribulaciones de una maldita escudería inglesa, a cuyos dueños les importa un carajo todo lo que no sea esos SCALEXTRIC gigantes en donde el que empieza el primero siempre acaba el primero.
Noto que me pierdo. Con la cantidad de cosas importantes en las que pensar, me da por evadirme en un juego de intrigas y millonarios. Ya veis, a todos nos acaban gustando las telenovelas y los cuentos, aunque vengan disfrazadas de campeonatos de Fórmula 1.
Futuro incierto para Fernando Alonso ¿Seguirá en Mclaren sufriendo el calvario, o un hada buena le rescatará y le pondrá en un brioso corcel, quiero decir, en un coche que te cagas?¿Desaparecerá Hamilton en los vientos de la historia o será el digno rival de nuestro campeón en el futuro?¿Habla Ron Dennis con el espejo que utiliza al afeitarse? En próximas entregas "Orgullo y pasión en la Fórmula 1"
Y luego me quejo de que tengo el perolo lleno de basura; se sorprenden mis allegados del enorme torrente de datos inútiles que puedo almacenar (eso sí, algunos me han hecho ganar en el Trivial).
Desde que se inventó la tele y los periódicos llegaron a las masas el mundo no ha vuelto a ser el mismo. Tenemos las azoteas llenas de trastos inservibles y quedamos tristemente preparados para ser hombres masa.
Caramba, han multado a McLaren con cien millones. Con ese dinero se podrían comprar muchos SCALEXTRIC, pero... ¡Lo que yo haría con ese dinero, madre mía, y no precisamente comprar cochecitos!

jueves, septiembre 13, 2007


Se lo digo muchas veces cuando vienen a limpiar mi puesto:
-pocas tareas habrá más importantes que las vuestras en nuestro centro de trabajo.
Estoy hablando de las fenomenales e invisibles señoras de la limpieza.
El trabajo en la limpieza no está ni bien pagado ni es agradecido. Tal vez sea debido a que la limpieza hace brillar porque es invisible e invisibles son las que la realizan. La paradoja de la mujer de la limpieza es que cuando mejor hace su trabajo, menos se ve: la gente no se percata de que un centro está limpio, pero sí cuando está sucio; sólo vemos el trabajo de una mujer de la limpieza precisamente cuando ésta no hace bien su trabajo, cuando los despachos, los vestíbulos y demás están llenos de porquería.
Por eso, las pocas huelgas que ha habido en el sector de la limpieza han sido muy sonadas. Y casi siempre han conseguido todo lo que han pedido, pues nadie quiere someterse a la exposición prolongada de la mierda. Cuando empieza a aparecer la porquería en los rincones es justo cuando nos ponemos nerviosos y solicitamos la pócima contra la invisibilidad. Hasta entonces, las señoras de la limpieza apenas son para nosotros turbulencias en el aire a las que decimos un apenas audible "buenos días", salvo honrosas excepciones.
Su trabajo nos previene de epidemias e infecciones y hace, además, la vida cotidiana más agradable y segura. Son parte de la medicina preventiva de las oficinas. Pero, como al ser un trabajo que nadie quiere hacer pues no tienen tanto prestigio como los médicos, las señoras de la limpieza tienen que apechugar con esa falta de estima social y la falta de dinero a fin de mes que ello conlleva.
Tal vez por eso las señoras de la limpieza son víctimas de subcontratas y precariedad, mientras que a los médicos les suele contratar directamente el propio centro.
Hace poco, vino un inspector de trabajo al hospital y preguntó por el gerente. Se quedó perplejo por dos cosas: comprobó que el hospital estaba regido por una señora, y que la señora gerente no respondía por las condiciones de trabajo de las señoras de la limpieza, dado que de la limpieza del hospital se encargaba una empresa subcontratada. Lo de siempre. Si tenemos inspectores de trabajo que no saben que la mayoría de los centros públicos tiene a su personal de la limpieza subcontratado y que pueden tener jefes que son mujeres ¿Qué idea van a tener sobre las penalidades del personal de la limpieza?
Muchos me tacharán de loco si digo que una señora de la limpieza debería cobrar un mínimo de mil doscientos euros al mes por ciento cuarenta horas de trabajo, aunque a lo mejor las empresas no les pagan eso por ser invisibles. Pero no creáis que estoy siendo excesivamente magnánimo ¿Acaso puede vivir en Madrid con dignidad una mujer separada y con hijos, pagando un alquiler, con ese sueldo? Pues no, la verdad. Y os aseguro que ese es el perfil de muchas de las señoras de la limpieza ¿Con cuánto vive el hombre invisible? Seguro que le pagan más por ser hombre y trabajar en el espectáculo. Por cierto, aquí no vale decir que las casadas no cuentan, porque tienen el sueldo del marido ¿No es acaso éste, un argumento de verdadero machismo?
Y luego, las señoras de la limpieza arrastran, junto con los vigilantes de Seguridad, la mala fama de que son los gremios que roban en las oficinas. Es uno de los momentos en los que se hacen visibles al mundo. A las primeras que se preguntan cuando ha habido un robo es a las señoras de la limpieza. Todo empieza con la siguiente pregunta: "¿Quién ha sido la última en entrar en este despacho?" Cuando hacen esa pregunta, a la señora de la limpieza siempre tiene ganas de decir: "¿Y quién nos dice que ha sido un último en vez de una última?" Pero se calla, porque si algo caracteriza a los seres invisibles y por tanto, desapercibidos, es la prudencia.
Por eso creo firmemente que si hay una nueva revolución la deberían comenzar las señoras de la limpieza, el colectivo más maltratado por la precariedad y la subcontratación de toda España. Si ellas no hacen nada, difícilmente lo haremos los demás, los que vivimos un poco más a gustito gracias a ellas.

miércoles, septiembre 12, 2007

Querido hijo:
acabo de estar con un viajante griego del que me he hecho amigo llamado Heródoto y me ha sorprendido gratamente el encuentro. No pensaba que allende de nuestras costas hubiera gente tan preparada y que supiera de tantas cosas, pero para mi sorpresa la hay, y este hombre es la prueba de ello. Aunque he de decir que su sabiduría la da por cuentagotas, pues no es de las personas que hablen mucho; es más dado a la observación y escucha todo lo que digo con mucha atención. Noto, además, que me observa con interés. Es, como yo, escritor, y me cuenta que en su tierra como aquí está muy valorada esa habilidad, pues son pocos los que practican el arte de la escritura. Dicen que es un hombre con dinero, aunque él dice que son patrañas. No sé si creerle. Yo me figuro que nadie está tanto tiempo fuera de su casa si no cuenta con una pequeña fortuna. Heródoto me explicó que en su tierra no eran muchos más que los de aquí los que supieran el arte de la escritura. Él, como yo, se siente muy afortunado practicarla. Él ha visto mucho y sabe mucho, que es a lo más que puede aspirar un hombre en esta vida, y olvídate de todas las riquezas del faraón, que ése no sabe de casi nada.
¿Entiendes, hijo, por qué llevo toda la vida queriendo que aprendas a leer y a escribir correctamente? Con esto puedes tener un medio de vida que te haga tener un buen pasar en este mundo y te prepare mejor para el otro, si es que lo hay. Aunque ya sé, hijo mío, que estás en la edad en que todo hombre duda de todo. No te culpo que dudes de mí, aunque creéme que me duele. Daría mi posición y mis privilegios porque entendieras todo lo que yo te intento enseñar.
Sé que la escritura es un proceso de aprendizaje difícil,costoso y que requiere cierta habilidad, y crees, porque me lo dices muchas veces, que tú no eres bueno para ello. Pero hijo, ya te he explicado muchas veces que yo era un torpe escribiendo y que vencí esa torpeza a base de mucho esfuerzo. He llegado lejos en esto por mi trabajo, levantándome pronto cada mañana y dejándome la vista en los papiros.
No sé si Heródoto tendrá hijos y si tendrá los mismo pesares que tengo yo contigo y tus hermanos. Parece ser que ha estado en la guerra, pero yo digo que no hay campaña militar que se compare a la educación de los hijos. Todos me dicen que no hay padre que se preocupe más de sus hijos que yo, que para eso está tu madre, pero qué quieres que te diga, hijo, cada cual hace o deshace con sus hijos a voluntad, y la mía es que vosotros estéis lo mejor posible en este mundo.
Me cuesta mucho hablar contigo y por eso estoy escribiendo este papiro. Todavía no sé si te lo voy a entregar, porque a medida que voy redactando me avergüenzo de lo que escribo y temo que lo que te esté diciendo sea lo correcto. ¿Ves, hijo? Tú me acusas de verlo todo claro, pero ya ves que yo también tengo mis flaquezas. Me reprochas muchas veces mi fervor religioso, que cómo es posible que un hombre como yo que ha visto tantas cosas me entregue con tanto ardor a toda esa parafernalia hecha expresamente para impresionar el pueblo. Heródoto me comenta que de donde procede pasa igual: la gente se entrega a las festividades religiosas y él en esos días no tiene muy claro qué es lo que se está haciendo y a quién beneficia todo aquello. ¿A los dioses?
Hijo, si alguien lee esto, puedo perder todos mis privilegios y tal vez algo más, pero te lo tengo que decir: En una de nuestras charlas, Heródoto me comentaba de la cantidad de dioses con los que se ha encontrado a lo largo de sus viajes, y ha visto tantos dioses y tanta estupidez que ha llegado a la conclusión que en realidad los dioses para lo único que sirven es para mantener controlados y entretenidos a los pueblos. Yo le dije que en ésto no difería el pueblo egipcio a los demás y que no conocía a mayores estafadores que a nuestros propios sacerdotes. Ya ves, tu padre, hablando mal de la gente que le hace los encargos, la gente que, en definitiva, le da de comer. Pero tengo que serte sincero, hijo mío: al igual que yo, cuando escribo sobre dioses sólo pienso en técnica y calidad, cuando veo figuras y pinturas no veo nada más que el trabajo de los buenos artesanos, y los dioses que representan en realidad no existen, igual que no existen los dioses en mis papiros, sólo yo y el poco talento que pueda atesorar.
De acuerdo, hijo mío, me puedes reprochar que ore, cante y me arrodille como el más fiero de los devotos, decirme que soy el peor de ellos, que soy un hipócrita que se arrastra ante dioses inexistentes ¿Pero no ves, hijo, que todo lo hago por ti?
Me presto a esta farsa por vosotros, hijo. Aprendí a escribir con esfuerzo por vosotros y me esfuerzo en adorar a los dioses porque a vosotros no os falte de nada. La prudencia, hijo es una virtud que te hará eludir conflictos. Me dice el amigo extranjero que con la edad se pierden todas las certezas de antaño porque se pierde la inocencia, pero se ganan otras que más vale ocultar. Qué bien se expresa el griego. Hijo mío, te envidio por tu inocencia y por tus certezas y créeme si te digo que a mí me gustaría volver a ser como tú y así entendernos mejor. Cuánto me cuesta que me entiendas. Maldita sea, por qué recurrir al artificio de escribir si se puede hablar; porqué me entenderé mejor con un griego que con mi propio hijo.
A pesar de lo que pienses, te quiero, hijo mío.

Miró el papiro. Pensó que mostrando la verdad a su hijo lo estaba entregando a los cocodrilos. Era engañando a su hijo como le protegía. no quería para su hijo la desdicha, el desprecio en el peor de los casos, el sometimiento a la vergüenza pública. Quemó el papiro. Su hijo se había salvado.

martes, septiembre 11, 2007

Es una suerte tener buena memoria para el pasado. Te ayuda a entender mejor tu presente y a valorarlo en su justa medida. Recuerdo ahora, que empieza a quebrarse mi ánimo con la llegada del otoño, las hojas amarillas y todo eso, otros otoños más grises que los que se me presenta éste, cuando otras carencias mayores quebraban mi ánimo y yo veía que las noches se presentaban con una negrura mayor que nunca. Pero entonces, como ahora, había una pequeña luz que brillaba. Era, como ya sabéis, pues los suspenses que genero son de fáciles deducciones y desenlaces, la esperanza que todo iba a ir mejor.
Suelen, los que están a mi alrededor conseguir sus objetivos vitales antes que yo los míos. La razón, tal vez que me pierdo con facilidad en los vericuetos de la vida, y cuando me quiero dar cuenta, otros que tienen una edad parecida a la mía me han tomado la delantera.
Pero qué le vamos hacer: a mí me llegan las cosas tarde, pero suelen ser muy buenas cuando llegan. Decía Fernando Fernán Gómez que a él le llegaban las cosas diez años más tarde. A mí me ha pasado algo así: las cosas buenas me han llegado con una demora de diez años también. Esperemos que a partir de ahora se adelanten los plazos, pero más espero todavía que sigan llegando los sueños cumplidos.
La esperanza es el mejor antídoto contra la depresión. Yo creo que gracias a mis ilusiones, parafraseando a Khalil Gibran, siempre he visto brillar el sol entre las nubes después de una larga tormenta. La esperanza combate el miedo a los truenos y protege de los rayos. Tal vez sin ella no sobrevirías a una tormenta; el sueño del hombre despierto, decía Aristóteles que era.
He conseguido muchas de las cosas que eran causa de mi frustración y de mi pena, y no creáis que eran cosas materiales, que me importa una higa lo que vale cualquier objeto. Ahora son otras las causas de mi pesar y espero tener las fuerzas que tuve entonces para conseguirlas. Para ello cuento con mi mejor amuleto: mi mujer, que gracias a ella he logrado uno de uno de mis mayores éxitos vitales: conseguir el amor verdadero. Llegaste tarde, pero llegaste.
Tuve, tengo y tendré fracasos. Y dado que últimamente me está dando por citar, para terminar, escribiré una frase de Samuel Johnson:
"Es necesario esperar, aunque la esperanza haya de verse siempre frustada, pues la esperanza misma constituye una dicha, y sus fracasos, por frecuentes que sean, son menos horribles que su extinción".
Pues eso, que no os extingáis.

lunes, septiembre 10, 2007


Lo que más temo a la hora de escribir es el silencio de mi cerebro. Escribir es como preguntar a mis neuronas:
-Señoritas, tienen algo que contarme hoy?
Y las muy puñeteras la mayor parte de las veces se quedan calladas, en un silencio que conozco desde hace años. Como aquella vez que con ocho años intenté buscar el chiste definitivo y sólo me salió uno de un señor que iba a una gasolinera a pedir una lata de sardinas:
-¿Me da usted una lata de sardinas?
Y después, mutismo neuronal. Desde entonces no sé cómo termina el chiste. Empezó hace más de veinte años y todavía no he encontrado el final del chiste definitivo. Los Monty Python si que inventaron un chiste definitivo; gracias a ellos, Alemania perdió la Segunda Guerra Mundial porque sus soldados se murieron de risa.
Si a mí me cae una manzana de un árbol, mis neuronas se quedan como están; no dirían siquiera: "mmmmm, qué rica manzana" porque saben que las manzanas no me gustan. Si no se me puede ocurrir de buenas a primeras la ley de la gravedad, ¿Cómo voy a terminar el chiste de la lata de sardinas? Mi chiste quedó en un bucle infinito. A lo mejor me estoy aproximando a otra ley de la física que desconozco:
-¿Me da usted una lata de sardinas?
-Aquí sólo se venden gasolinas
-¿Me da usted una lata de sardinas?
-Aquí sólo se venden gasolinas
-¿Me da usted una lata de sardinas?
-Aquí sólo se venden gasolinas
-¿Me da usted una lata de sardinas?
-Aquí sólo se venden gasolinas
Y nada, que el chiste se queda como en un disco rayado. Todo porque no puedo idear ese final tan gracioso por cuya inexistencia llevo frustrado veinte años.
Decía el filósofo Leopold Witgenstein que de lo que no se puede hablar, mejor callar. Y claro, un chiste que se conduce mal tiene que acabar mal a la fuerza. Quizá debería haberme callado y no comenzar el chiste. Reto a cualquiera de mis lectores más rijosos a que finalicen un chiste con tal mal comienzo. Quizá debería haberme callado ese principio de chiste; desde pequeño siempre perdí todas las oportunidades de callarme.
Para crear, como todo en la vida, se necesita tener sobre todo un buen comienzo; y mezclar sardinas con gasolina no conduce a nada bueno.

domingo, septiembre 09, 2007

Salíamos del trabajo dos de mis compañeras y yo. Ellas estaban poniendo a caldo a otra compañera, que recientemente se había incorporado para hacer una sustitución. Yo quería que acabara pronto la conversación, porque me aburre y me incomoda profundamente la cizaña que tan bien crece en los centros de trabajo. No pagan nada por recoger cizaña, sin embargo, se cosechan toneladas en el mundo laboral, a todos los niveles. Al gobierno propongo que prepare una ley que subvencione la recogida de cizaña en otros entornos laborales distintos de los agrícolas.
El caso es que, habiendo despellejado a base de bien a la compañera, llegado un momento de la conversación, la que peor habló dijo: "Pero déjala. Todo el mundo opina igual de ella. En definitiva, somos como nos ven los demás."
¿Somos los que nos ven los demás? Me pregunté yo cuando me separé de ellas. Y entonces recordé la cantidad de veces que he estado en un entorno más o menos hostil donde la visión que los demás tenían de mí no era buena. A todos nos ha pasado eso. Habiendo hecho muy poco para merecerlo, para un grupo concreto de gente eres esa parte de la humanidad a la que odia. Qué mal se pasa cuando eres de la parte fea del mundo que nunca pensabas que ibas a ser: eres del culo del mundo siniestro de alguien, hablando en plata.
"Él puede parecer un idiota y actuar como un idiota. Pero no se deje engañar. Es realmente un idiota" Caray, Groucho, cómo te pasas. A cuánta gente en nuestra vida no habremos parecido idiotas. Cuánta mugre mental no se nos habrá impregnado en el cerebro por el hecho de percibir que para un grupo determinado de gente no somos más que idiotas.
Como decía Goethe: "Contra la estupidez, hasta los dioses luchan en vano" En fin, que no os duela que un grupo de gente os crean idiotas. Nada de lo que hagáis hará que os vean de mejor manera, y puede que incluso su inquina hacia vosotros provenga del hecho de que sois más virtuosos que ellos.
Lo único que os debe preocupar es que no os llenen el cerebro de inmundicia, la cizaña, el veneno que puede mataros lentamente. Yo ya no me dejo, me he inoculado, pues yo soy el único idiota con el que puedo contar. Que se jodan, que no van a conseguir matarle.