viernes, agosto 31, 2007

Yo aconsejaría que de los libros de autoayuda sólo se leyeran sus primeras partes, pues son las que te dicen -o las que te intentan convencer- de lo buena, única y maravillosa persona que eres; el ser más especial del universo; vamos, que sin ti no soy nada, una gota de lluvia y blablablá.
Cuando deseéis volver a los Cerros de Úbeda, lugar que como sabéis yo suelo visitar con frecuencia, nos olvidéis llevaros en la mochila los libros de autoayuda, que os guiarán en los caminos perdidos en uno de los sitios más despistados de Jaén. Eso sí, cuando os bajéis no os miréis al espejo, pues si todavía os duele el alma os pasará como a Dorian Grey, que os veréis feos, aunque a diferencia del personaje de Oscar Wilde, no lo sois. Hala, aquí tenéis mi pequeña aportación para sellar vuestras autoestimas resquebrajadas.
Deberíamos visitar los cerros de Úbeda con más frecuencia, pues seguro que es ahí donde está guardado los egos perdidos de los pueblos del mundo. Qué curiosa paradoja: al hombre le define su insolencia y su desprecio frente a la naturaleza "yo, yo y nada más que yo" Parece que es lo que más repetimos a nuestra indefensa, vieja y atormentada madre: Gaia. Y sin embargo, somos seres cansados de ser y cansados de preguntarse se si alguna vez serán, que es lo único que nos falta por controlar ¿Lo único?
Los libros de autoayuda son los principales enemigos de los cerros Úbeda: "afronta la situación. Ve directo a la raíz del problema" Quedan proscritos los verbos divagar, elucubrar y distraer(se); asímismo, quedarán proscritos todos los filósofos, sobre todo los de la escuela pesimista. En fin, que poco margen nos dejan los libros de autoayuda para perderse en los sinuosos conductos del cerebro. O dejamos la aventura de descubrir para después de la resolución de los conflictos (¿Acaso hay aventura sin conflictos?).
Para terminar esta entrada de autoayuda, os brindo el siguiente consejo:
-Id a la librería y comprad todos los libros de autoayuda que tengan en ese momento.
-Recortad las diez primeras páginas de cada uno de ellos.
-Leed todas esas primeras páginas hasta que tengáis el ego bien inflado.
-Id a los Cerros de Úbeda.
-Comprad unas chuletas.
-Comprad carbón de barbacoa.
-Haced una hoguera con el carbón y con las páginas sobrantes de los libros de autoayuda.
-Asad las chuletas.
-Tomad y Coged al modo argentino.
Si con esto, vuestro ego no está lo suficientemente inflado, probad a ser catedráticos de metafísica.
Mañana nos vemos, seres únicos (en serio).

jueves, agosto 30, 2007

El alcalde Alberto Ruiz Gallardón tiene un problema: no aguanta a la gente.
Circulan en los mentideros de Madrid dos anécdotas: cuando era presidente de la Comunidad, en el pasillo por donde él pasaba no podía haber nadie, ni señoras de la limpieza, ni otro tipo de personal subalterno. La otra anécdota que cuentan es que echaron a un empleado de un conocido teatro de Madrid por dirigirle la palabra. No es que le tuteara, ni que fuera soez o procaz; simplemente le dirigió la frase amable que tantas veces empleara con otros espectadores no tan ilustres, eso sí. Vaya cómo las gasta nuestro más fino estratega de la derecha.
Demuestra nuestro excelentísimo alcalde que, aparte de ser un buen gestor -un tanto derrochador y faraónico, todo hay que decirlo, pero buen gestor al fin de al cabo- debe ser uno de los más dúctiles actores con los que cuenta el panorama político. Porque no me digáis que no es un excelente ejercicio de saber amoldarse a las circunstancias el tener que besar a la chusma y a los que no son chusma odiándolos a todos con la misma intensidad. Actores en política los ha habido buenos, pero como él, pocos ¿O no me digáis que no es de Oscar el simular que te gusta la gente, cuando en realidad detestas a la humanidad entera, y no sólo a Federico Jiménez Losantos?
Seguramente, culto como es nuestro alcalde, habrá leído aquello del hombre masa que definiera Ortega. El filósofo era muy bueno, pero tan finolis y esnob como nuestro alcalde. El gran pensador detestaba ver los vagones de metro repletos de gente; el alcalde tiene la suerte de ir en metro sólo en las inauguraciones, cuando va sólo con sus subalternos y cuatro más ¿De dónde viene entonces la repugnancia del alcalde? Más justificación tenía el espanto del filósofo, pues a nadie le gusta el abarrotamiento de la hora punta del suburbano.
Les pasa a muchos hombres inteligentes y poderosos que a las primeras de cambio te saltan con sus manías de niño malcriado. Repite Gallardón "quiero ser presidente, quiero ser presidente", y desde su partido, con buen criterio, le bajan los humos diciéndole "ahora no, ahora no" Lo primero que debe aprender un niño es a saber esperar y a aceptar con resignación el no por respuesta. Por su bien, el partido le prohíbe vueltas a la infancia. Y mucho menos si esas vueltas pasan por la Moncloa.
Pero Gallardón erre que erre: "jooo, es que la señorita Espe me tiene manía""Algo le habrás hecho" Le responden sus mayores, que ya están hartos de ese niñato un tanto insolente y respondón que a las primeras de cambio se sube a las barbas (de Rajoy).
Como soy un poco ingenuo, espero que a este hombre no le den tanto asco las clases bajas como aparenta. Dice ser de centro, pero por sus obras le conoceréis. Y nos ha salido un tanto faraón, el jodío.

miércoles, agosto 29, 2007


Ay, qué pena. Yo no sé por qué no cierras el blog. No parece que tengas muchas visitas. Alégrate, que de vez en cuando te visito yo. Que ya tengo mi posición, oye, soy un visitante ilustre, que me he casado con una chica de buena familia, y tengo un chalé en Somosaguas. Qué asco, mis vecinos son casi todos progres de postín, vivo rodeado de mierda. Pero oye, quinientos metros entre las dos plantas. Con piscina. Lo que mola tomarse unas cañitas en el porche. Menos mal que ha vuelto el buen tiempo a Madrid, que maldita la falta que hace que tenga playa. Yo prefiero mi piscina.
Cómo va el Quimicefa que tengo instalado, la Virgen, cómo va. No he tardado ni seis meses en ponerlo a pleno rendimiento. Chico, que yo no pensaba que la cosa iba a funcionar tan bien. Que a este paso aseguro la vida a mis nietos. Y mi mujer, encantada. Ahora mismo está paseándose por la milla de oro de Serrano, gracias a los huevos de oro de su marido, como esa película del hijo puta progre de Bardem. Menuda mafia la de los Bardem, venga a trincar de las subvenciones. Hatajo de cabrones.
Porque tú quieres ser de su camarilla. Me refiero, claro está, a estar forrado vendiendo a la gente rollos igualitarios y demás diarrea progre. Porque eso no se lo dices a tus lectores: en el fondo, lo que quieres es vivir de ésto, y dejar los trabajos honrados para otros. No tienes ganas tú de perder de vista ese curro de auxiliar administrativo. Todo lo honrado que tú quieras, sí. Pero más precario y con sueldo más miserable, imposible ¿Cúanto te queda de contrato? ¿Un mes, tal vez dos? ¿Y después qué, capullo? Había un estudio de los pocos psiquiatras buenos que hubo en este país, el coronel Antonio Vallejo Nájera, en el cual demostraba que los rojos sois unos débiles mentales. Tú eres la prueba de ello. En el fondo, lo que estás deseando es tener una piscina como la mía, donde tomarte un malta del copón. No tienes cojones. Ni cerebro.
Es que no vales para mentir, eres demasiado honrado, es decir, eres demasiado gilipollas. La honradez es el camino más directo a la pobreza ¿Conoces a algún honrado que se haya hecho rico? "Nuestro adorado Michael Moore", me contestarás. Y una mierda. Michael Moore es el cabrón más mentiroso y manipulador que haya parido madre. Encima, vive de vosotros, los pobrecitos progres que gastan su dinero yendo al cine a ver la mierda ésa de SICKO. Mira que sois subnormales. Creer que en Cuba hay mejor medicina que en EEUU. Hace poco estuve en casa de unos amigos que viven en Orlando. Ni te imaginas los adelantos que hay allí. Es que ni te los imaginas. Inalcanzables para un mileurista piojoso como tú. Por cierto, mis amigos son cubanos. Ni les nombres al puto barbas moribundo. A ver si se pudre de una vez.
Ahora le da por decir al Michael Morro-gordo cara de cerdo que la televisión de los EEUU tiene la culpa de la guerra de IRAK. Pues sí, gilipollas. Así deben ser unos medios informativos. Al servicio de su país. No van a estar al servicio de los putos moros ¿Qué pretendía el cerdo de Moore? ¿Que en vez de servir a la patria, como Dios manda, la CNN y la FOX bailaran el agua al guarro de Saddam Hussein? El gordo es imbécil.
Por culpa de tontos como tú, en vez de estar tirado en una cuneta, que es el destino que realmente se merece el adiposo de los cojones, el tío tiene un apartamento de cagarse en Nueva York. Está hasta el culo de dinero. Saca más con sus documentales de mierda que yo con mis pastillas, pero mucho más. Vamos, que le cambiaba el puesto ahora mismo.
Debería pensar seriamente lo de hacerme rojo. Joder, que los hay que viven de puta madre. Teniendo tontos suficientes que los escuchen...
En fin, me voy a dar un chapuzón. A ver si viene mi mujer y nos vamos a tomar el aperitivo. No sé dónde comeremos hoy, creo que fuera. No me apetece sacar los gambones ni la sepia.

martes, agosto 28, 2007

Normalmente me refiero a esto que estoy haciendo como un blog, ¿pero esto qué es realmente cómo se llama, una bitácora, una sucesión de artículos, una columna de la nueva era de la telecomunicación? Pues creo que es lo de siempre: el deseo de alguien por comunicarse por escrito con otros.
Me han pasado cosas pero no me apetece hablar de ellas. Todavía me duelen (Dime qué se siente por ahí donde estás, abuela) y aunque las emociones son el mejor ingrediente para los que escriben artículos, parrafadas, galerías y otros poemas, hoy me escuece algo el alma y no encuentro el Betadine. Otro día os hablo de ello, con más reposo y con tirita.
Alguien que siempre tuvo un gran deseo de comunicarse fue el articulista Francisco Umbral, al que yo leí educándome como él leyó educándose a los miembros de la generación del 98.
Con los filtros que ahora tiene el mercado laboral no se puede ser periodista sino tienes másteres e idiomas y a ser posible otra carrera, si no has pasado antes por la condición de semiesclavitud y tomadura de pelo que es ser becario en España. Es decir, Umbral jamás hubiera sido Umbral. Hubiera seguido llamándose Francisco Pérez Martínez, un nombre tan bueno como otro cualquiera para estar olvidado en una residencia de ancianos. Afortunadamente, esos filtros de ahora no existían en el pasado, y un señor que no terminó los estudios primarios pudo ser una figura señera del periodismo: una referencia de los que tienen no sé cuantos másteres y dos carreras ¿Hace falta tanto para escribir bien?¿Y por qué tanta gente se muere sola en las residencias?
Reconozco que Umbral era una gran pluma aunque no se encontraba entre mis favoritos: ya os dije en alguna ocasión que es el que mejor prosa desarrollaba a la hora de decir casi nada; pero cuando en alguna ocasión decía algo con la prosa de la elegancia, había que rendirse a la evidencia de que le hicieron doctor en muchas universidades por algo; y sin ni siquiera ser licenciado previamente, que más mérito tiene todavía.
Me imagino que de empezar hoy, Umbral lo hubiera hecho como lo he hecho yo: escribiendo en ordenador un poco cada día, robando una hora de concentración al escaso tiempo que tiene un paria. Ahora los periódicos sólo quieren a gente con muchos másteres para que piensen como ellos, y Umbral estuvo en varios porque sólo pensaba como él mismo.
Y yo venía a hablar de mi blog, qué demonios.

miércoles, agosto 22, 2007


La serie de los Soprano tiene en sus guiones muchas cosas dignas del recuerdo de los telespectadores. Como todas las grandes obras de creación, de los Soprano se pueden sacar múltiples lecturas, acaso insospechadas para David Chase, el creador de la serie, que a buen seguro se habrá quedado perplejo ante algunas de las interpretaciones que la gente corriente ha sacado de los Soprano, y no sólo la gente corriente: también la crítica especializada.
De la serie yo, de la gente corriente, también he sacado mis lecturas, y bueno, no sé si todo el mundo que la ha visto coincidirá con lo que yo pienso:
1º Pienso que la serie muestra el modo más cruel e inhumano del parasitismo social: Tony Soprano y los que son como él son unos parásitos que no producen nada y se dedican a vivir (muy bien, por cierto) a costa de otros. Se podría aducir que es una obra de ficción, ¿pero acaso no es la representación más fiel de lo que es la idiosincrasia de nuestra sociedad en sí? En nuestra sociedad los que mejor viven son los intermediarios: Tony y sus hombres no dejan de ser siniestros intermediarios: entre las prostitutas y los clientes, entre los constructores y los ayuntamientos...En definitiva, son los mamporreros de Satanás. Tony y sus hombres compran barato y venden caro: esas la ley del capitalismo, por la que se rige también Nike, Mc Donalds y demás mafiosos.
2ºEl patrón por el que se mide al hombre es el dinero y no la honradez y el trabajo. Un ejemplo: Tony se pasa la vida en el club Bada-Bing bebiendo y viendo bailar a mujeres desnudas; sin embargo, como gana mucho dinero, se siente legitimado frente a los demás.
3ºEl dinero está por encima de la vida de los hombres. Tony perdonó en un momento dado la vida de Ralph, uno de los capitanes de su banda al cual detestaba, porque era de los que más ingresos generaba. Sin embargo, mató a su sobrino Chris al que decía querer, porque suponía que le iba a dar problemas en el futuro; mató también a su primo y casi hermano Tony, solo por agradar a un jefe de una familia rival al que, sin embargo, también mató posteriormente. Puestos a ser prácticos, ¿no hubiera sido mejor matarle desde un principio y así se hubiera ahorrado la muerte de un primo al que se suponía que quería?
4ºLo fundamental es seguir manteniendo el mismo tren de vida. Carmella es cómplice de Tony en todo el mal que éste ha hecho porque ella nunca hizo preguntas y ella muestra una indiferencia muy grande en cómo se gana su marido la vida. Lo importante es el Porsche Cayenne que su marido le dejó en el garaje.
5ºLo importante son los testículos. Sin más comentarios.
Y podría estar escribiendo interpretaciones mías de la serie como para hacer otra bitácora. Tal vez por eso, es la segunda vez que os recomiendo la serie. Y las que hagan falta, pardiez, que terminé la sexta temporada y ya tengo síndrome de abstinencia.
Maldito fundido en negro...

martes, agosto 21, 2007


Hace poco vi balbucear una vez más a Hugh Grant en la agradable comedia "el inglés que subió una colina y bajó una montaña" y de ella se puede sacar varias lecturas optimistas sobre la vida. Pero hubo una frase que es para mí la mejor lección sobre la vida de todas las que da la película, en un momento dado un personajes dice a Hugh Grant: "Sabes, todo aquél que pasa una noche en la montaña, o se vuelve loco o se vuelve sabio" Eso me recodó a la frase dicha por un teniente a mi bisabuelo: "señor, de haber vivido usted en la ciudad, o hubiera sido presidente de la república o se hubiera vuelto loco" En un pueblo de Castilla, el ascenso a los cielos pasaba por la gran urbe.
Hay un poeta español llamado Leopoldo María Panero que es un loco y un maldito. Ahora está internado en un psiquiátrico. Nadie ha intentado como los poetas la subida de la colina, el ascenso a los cielos, y muchos han perdido la cordura en ese viaje, de ahí que haya poetas malditos, pero seguro que ni vosotros ni yo hemos encontrado un maldito poeta. Del viaje de los poetas a la colina o han regresado sabios o han regresado locos. Pero no sólo ha pasado con los poetas.
Pasó también con los filósofos, con el enloquecido Nietzsche a la cabeza; y pasó con los matemáticos, hombres que se sintieron muy solos con sus teorías. Me viene a la memoria el matemático vienés Ludwig Boltzmann (1844-1906), el inventor de la mecánica estadística, con la cual se describía el comportamiento atómico basado en la probabilidad. No pudo superar el rechazo a su tesis, y se ahorcó. Más famoso es el caso del estadounidense John Forbes Nash Jr, al que dio vida en pantalla el actor Russell Crowe en la película "una mente maravillosa". El matemático biografiado pagó la genialidad con la esquizofrenia.
Por no hablar de esos locos maravillosos que son los actores.
En cuanto a una ciencia tan reciente como es la informática, yo no dudo en catalogar como locos maravillosos a gente como Linus Torvalds y Richard Stallman; homenaje que hago extensivo a todos esos programadores que han contribuido a hacernos a todos más libres a través de una cosa tan tonta como es un ordenador. Para mí es el mismo tipo de locura maravillosa con la que se condujo toda su vida el físico Albert Einstein.
Pues ya los sabemos todos: quien pretenda subir la colina, o vendrá loco, o vendrá sabio o las dos cosas a la vez. Pero hay que subirla. Forma parte del juego de la vida.
Decía Groucho Marx: "Partiendo de la nada alcancé las más altas cimas de la miseria. Pero fue otra montaña la que subió el genio del humor.

lunes, agosto 20, 2007

Me quedan tres días para irme a la playa, que para mí es el lugar donde uno no se siente culpable por no pensar en nada en especial y se puede entregar a la desprecupación sin que eso le preocupe, valga el juego de palabras.
Decía Carlos Castaneda en uno de sus libros que uno de los grandes logros que puede hacer alguien para conocerse a sí mismo es suprimir el diálogo interior que todos tenemos; yo confieso que muy pocas veces lo he logrado. De hecho, de haber cumplido a rajatabla con aquel precepto del libro, este blog no hubiera sido posible, pues es diálogo interior con un poco de organización y también algo de sintaxis, para que lo recoja alguien con similares inquietudes a las mías.
En estos cuatro días de playa que se avecinan me olvidaré del blog. Me dedicaré a una cosa que me gusta mucho: observar a la gente que en paz comparten la misma dejadez que yo. Es una lástima que no sean más los días que tenga para disfrutar de ello: todos me dicen que llegarán tiempos futuros en los que puedan disfrutar de períodos vacacionales más largos. Espero que no sea porque estoy en el paro, entonces sí que el concepto vacaciones habrá desaparecido para mí.
Volveré a ser el niño que fui, pues las vacaciones son el paraíso de todos los niños. Cuando echo la vista atrás, la mayoría de los aconteceres importantes que recuerdo transcurren en vacaciones. Tengo buena memoria para lo lúdico, a ver, qué le vamos a hacer si mi memoria es selectiva y me quedo sólo con lo que me hizo feliz.

domingo, agosto 19, 2007


Una de mis frases favoritas es aquella que escuché una vez por boca de un entrevistador de uno de esos siniestros procesos selectivos a los que me tengo que enfrentar por obligación. La frase en cuestión viene a decir: "el sentido común es el menos común de los sentidos" ¿Será verdad? Yo veo sentido común a raudales. Yo practico el sentido común; tú practicas el sentido común; él Practica el sentido común; nosotros practicamos el sentido común; el mundo entero es puro sentido común. Sabemos los mandamientos del sentido común actual, las leyes de un Moisés actual no escritas. Subí a la montaña y os las pongo en la piedra del ciberespacio:
El primer mandamiento que nos dicta el sentido común es "amarás el dinero sobre todas las cosas" Deberás atesorarlo, mimarlo, tratarlo con respeto, acrecentar el que tengas; deberás respetar la opinión del que más tiene, porque el dinero es la fuente de la sabiduría.
el segundo mandamiento del sentido común es "la naturaleza está a tu servicio. Despréciala, como desprecias a todos los que la sirven" Mira con recelo el campo, pese a ser de donde cogen tu alimento, como algo que el hombre ha superado. Mira con indiferencia a los hombres que viven en él, y compadécelos por no haber tenido el valor de irse a vivir a las ciudades.
El tercer mandamiento del sentido común es "sé individualista. Nadie hará nada por ti" Efectivamente, hoy nadie hace nada por los demás. Las ciudades son cementerios de zombies deprimidos, desvalidos, con el gran pesar de sentirnos sólos en el mundo, buscando en el diccionario qué significa "solidaridad" y de otros zombies que deambulan aunque se creen muy lúcidos.
El cuarto mandamiento del sentido común dicta "Cómprate un coche. Así podrás irte de vacaciones y no sufrirás las incomodidades del transporte público al ir a trabajar" y gracias a ello, en Madrid, puedes ver desde las afueras una cúpula siniestra que le cubre de un azul manchado de hollín.
El quinto mandamiento es "Consume. Vida sólo hay una y el comprar objetos es el camino más corto a la felicidad" Ese es le mandamiento más fácil de cumplir, el que todos más nos gusta. Y mientras, donde la vista no nos alcanza, donde no queremos ir, hay una montaña de basura cada vez es más grande, y está formada en sus capas superficiales por objetos cada vez menos usados.
El sexto mandamiento es "odia a aquél del que todo ignoras" Lo foráneo es peligroso por desconocido y los foráneos, que proceden de lo desconocido, son los seres más peligrosos y odiosos con los que te puedes encontrar. El miedo es uno de los indicadores más fiables del sentido común. Huye del extranjero, expúlsalo a la menor oportunidad. Tu miedo no puede equivocarse. Santifica las guerras, que matan a los foráneos.
El séptimo mandamiento, en relación con el anterior, es "odia todo lo que ignoras" Es decir, lo que te haga pensar, lo que necesite de tu reflexión, lo que te haga hacer el esfuerzo de mover a las neuronas. Deja a otros que piensen por ti. Lo que es difícil no merece la pena.
El octavo mandamiento es "Tanto tienes, tanto vales. La igualdad humana es una patraña. Por supuesto que unos somos mejores que otros y tenemos más derecho a la vida que otros" Siempre verás con estupor que la palabra del que más tiene será más escuchada dentro del poder que la que menos tiene. Nuestros democráticos políticos siempre cenarán con los grandes empresarios antes que contigo y conmigo, que siempre les pediremos lo mismo. Es la dictadura de los comensales.
El noveno mandamiento del sentido común es "si tú no protestas demasiado en una empresa te acabarán haciendo fijo, y podrás subir dentro del organigrama de la empresa y ganar más dinero" Gracias a eso, los españoles somos de los obreros más sumisos del mundo, y de resultas de ello nos premian con la mayor inestabilidad de Europa y con los salarios más bajos.
El décimo mandamiento nos dicta "Endéudate con los bancos, sobre todo para conseguir una vivienda. Cómprate una casa en lugar de alquilarla". Puede faltarte de todo, dicen las madres españolas, pero un sitio donde poder guarecerte nunca te ha de faltar. Siguiendo este sabio consejo, los españoles del baby-boom de los setenta nos hipotecamos hasta las cejas. De resultas de todo eso, tenemos las casas más caras del mundo a pagar en un tiempo casi infinito.
Seguid estos mandamientos al pie de la letra y no os harán felices, pero a lo mejor podréis sobrevivir. Ninguna religión ha hecho fácil el camino al hombre, y ésta, menos que ninguna. Debemos seguir así. Ya nos queda menos trecho de este absurdo camino.

sábado, agosto 18, 2007

Hace poco, leí que la industria del porno tradicional está contra las cuerdas por el porno gratis de internet, tal y como sucediera con las películas para el gran público, la música y demás. Pero una cosa buena que ha traído internet es que la información también se ha democratizado, y ya podemos enterarnos de cosas que antes nos estaban vedadas porque los medios tradicionales lo querían así. Aunque para esta nueva libertad hay una amenaza: un programa ideado por el joven Virgil Grifith, del Instituto Tecnológico de California, que sirve para descubrir las IP (direcciones electrónicas de los equipos informáticos) de las personas que han escrito una entrada para internet. De momento, el programa ha servido para cosas buenas: gracias a él han salido a la luz malas prácticas de la CIA y el Vaticano, que con todo el descaro del mundo han puesto a operarios suyos a poner manipulaciones y mentiras en artículos del Wikipedia, y parece ser que no han sido las únicas entidades poderosas las que han hecho algo así: también han encontrado entradas manipuladas desde un ordenador perteneciente a unas oficinas del Gobierno de Israel. En definitiva, que estamos ante otros de los intentos de control de la red por parte de instituciones poderosas. No puedo por menos que aplaudir que dicho programa haya puesto la cara roja a unos sinvergüenzas disfrazados de prestigio. No obstante, la parte mala es que esa herramienta también puede servir para tenernos controlados a todos nosotros, los que tenemos la libertad de hablar sin cortapisas porque nos escudamos en el anonimato. Ahora tienen una buena arma para perseguirnos. Bueno, en mi caso personal, como mis lectores no son muchos, tal vez no tenga que preocuparme de eso, pero sí me preocupa toda esa información que a mí me está llegando y de la que se me puede privar porque los gobiernos y las empresas tienen a su disposición una nueva herramienta eficaz para ejercer la censura, o que el miedo de aquél al que su sustento depende de lo que escribe le haga caer en la autocensura. Ya me estoy imaginando a algún oscuro ejecutivo corriendo con un cheque de abultadas cifras a nombre del tal Virgil Grifith para comprar el útil programa.
Soy optimista: espero que nunca logren revertir la situación y nosotros dispongamos esa libertad que nos ha dado Internet y que antes no teníamos. Sí, antes pensábamos que éramos libres, pero gracias a Internet nos hemos dado cuenta de que no. Antes de Internet éramos más vasallos que ciudadanos.
La lástima que en un futuro no muy lejano otras compañías, como las petrolíferas o las automovilísticas corran la misma suerte que la industria del porno y entonces sí que la humanidad habrá dado un gran paso hacia la libertad con mayúsculas.

viernes, agosto 17, 2007

No se suele hablar de las cosas que a uno no le hacen sufrir. Pese a que llevo escritos más de quinientos folios, hay temas que no he tocado. Tal es el ejemplo de la homosexualidad, que como no sufro el rechazo de los malnacidos que marginan por ese asunto, pues no es una circunstancia que me quita el sueño.
Los homosexuales deben ser optimistas: se ha avanzado mucho en pocos años y no me espero que haya una regresión futura que los haga volver a los sótanos de la marginalidad. Afortunadamente, y ese es el mayor logro, hasta los más retrógrados callan porque ya no es políticamente correcto arremeter contra las personas con dicha orientación sexual.
En el edificio donde viven mis padres vivieron hace un tiempo una pareja de lesbianas. Eso, no hace más de treinta años, hubiera significado una bronca monumental de los vecinos: las chicas se hubieran tenido que ir entre el vocerío generalizado llamando a la decencia y la dignidad. Hoy, sin embargo, se han ido sin que nadie se percatara o llamara la atención sobre ello porque acaso les interesara más vivir en otro sitio por razones de otra índole que en nada tienen que ver con lo que piensen sobre su orientación sexual los vecinos.
También se ha ganado en que muchos ya no tienen la necesidad de ocultar la homosexualidad formando un matrimonio convencional. Debe ser muy doloroso vivir una mentira día tras día, defraudando a tu pareja con la mentira de decir que te atrae, cuando en realidad estás pensando en darle esquinazo para correr en brazos de otro u otra y eso no es diferencia respecto a otros infieles.
En fin, la verdad es que poco puedo aportar en este tema, pues más tendrán que decir los que han sufrido las intolerancias de una sociedad estúpida. Yo sólo tengo que decir que me alegro profundamente de que este colectivo ya sólo tenga una etiqueta: la de ciudadanos. Y ya no se aceptan más preguntas

jueves, agosto 16, 2007

La gente sabe mucho de economía. Seguro que los ejecutivos de Countrywide Financial, el mayor prestamista hipotecario de los EEUU, que puede que caiga en bancarrota, saben mucho de economía. Seguro que muchos de ellos han estudiado en las universidades de Columbia, Harvard o Stanford; es más que probable que en esos centros del saber aprendieran todo lo que saben del maravilloso mundo del neoliberalismo y sus grandes capacidades de curación de los males de este mundo. Desgraciadamente, como no son dioses, tenían su talón de Aquiles, que fueron paradójicamente, la falta de talones; de talones bancarios, se entiende. Ante la falta de talón en nada se queda la sabiduría económica.
Y de eso se queja precisamente nuestro bienamado y sabio emperador, el excelentísimo George Bush segundo o segundón, que poniendo el dedo en la llaga señaló que la culpa era de los deudores que firmaron hipotecas: unos inconscientes. Ofreció como solución un programa de alfabetización financiera. Enhorabuena, oh, gran emperador. Resulta que lo que falta para pagar un crédito hipotecario es conocimientos en economía y lo de pagar el dinero al banco es secundario... ¿Para cuando le darán el Nóbel a este hombre? ¡Estamos ante otra de sus grandes frases! Voy a ir corriendo a mi banco y le voy a recitar al director de mi sucursal las obras completas de Milton Friedman, a ver si así me cancelan el resto de la hipoteca que nos queda a mi chica y a mí. Y para cuando tenga que pagar el seguro del coche, le voy a versificar el "la teoría de los sentimientos morales" de Adam Smith. Con eso, seguro que hasta me regalan la batería de cocina.
Dije que deberían darle el Nobel al emperador, pero creo que no debería ser en una especialidad solamente: el merecidísimo de economía, por sus revolucionarias teoría sobre "los tochos de economía para pagar hipotecas sin recurrir al dinero contante y sonante" y el de literatura, porque está haciendo una "nueva historia universal de la infamia" él solito ¡Y sin escribir una sóla línea! Eso sí que es mérito, y no el de Borges.
Pobre señor de Aquiles Smith, que, a falta de talón, se quedó sin su casa. Por desgracia, detrás vendrán los Aquiles Dupont, los Aquiles Santuchione, los Aquiles Zang, los Aquiles Pérez y demás Aquiles que pueblan este mundo. Al menos saben dónde tienen los pies, cosa que no podemos decir de nuestro bienamado emperador, que con la ilógica a la que nos tiene acostumbrados tiene el talón de Aquiles en la cabeza.

martes, agosto 14, 2007

-¿La sustitución total de los coches que funcionan con derivados del petróleo?
-Ahora no toca hablar de eso.
-¿De que las mujeres ganen por fin lo mismo que los hombres?
-Ahora no toca hablar de eso.
-¿De que dejen de abolirse las leyes que protegen a los trabajadores?
-Ahora no toca hablar de eso.
- ¿De haya un mayor control de las prácticas empresariales?
-Ahora no toca hablar de eso.
-¿Del fin del capitalismo?
-Ahora no toca hablar de eso.
-¿del fin de la impunidad del actual gobernante del Imperio?
-Ahora no toca hablar de eso.
-¿de que su segundo vaya a la cárcel?
-Ahora no toca hablar de eso.
-¿De que los líderes religiosos dejan de meterse en política?
-Ahora no toca hablar de eso.
-¿De que el papa no despotrique contra los anticonceptivos?
-Ahora no toca hablar de eso.
-¿De tener unos medios de comunicación que nos enseñan a desaprender cómo se deshacen las cosas?
-Ahora no toca hablar de eso.
-¿De abolir la tele que invita a ser borregos vociferantes?
-Ahora no toca hablar de eso.
-¿Del fin del comercio mundial de armas de fuego?
-Ahora no toca hablar de eso.
-¿del fin de las armas nucleares?
-Ahora no toca hablar de eso.
-¿del fin del mercado como juez de todas las relaciones humanas?
-Ahora no toca hablar de eso.
-¿Del plan global para frenar el calentamiento del planeta?
-Ahora no toca hablar de eso.
-¿Entonces de qué hablamos?
-No me hagas repetírtelo más veces

domingo, agosto 12, 2007

Tengo una compañera peruana que, como todos los inmigrantes, tiene una historia interesante que contar, que como todas las historias de la gente de afuera, tiene como moraleja eso que se nos olvida con tanta frecuencia, que viene a decir: "nadie se mueve de su pueblo por capricho" Es curioso cómo cuando la gente despotrica de los inmigrantes se olvida precisamente de eso, de que la gente viene por obligación y no por gusto, y que por muy pobre que sea el sitio de donde vienen, prefieren su país que la ahora próspera España, que a ver cuánto nos dura el rollo.
A todos nos gusta entrar a un país de turista y a nadie de inmigrante. Cuántas veces se nos olvida eso, pese a ser una obviedad: miramos a la gente venida de fuera como si estuvieran aquí de capricho.
En el turno en el que estábamos, el de noche, se presta mucho a que los que estamos nos contemos nuestras respectivas vidas. Yo acabé pronto, pues mi vida, salvo cuatro pelusas en el ombligo y cuatro llantinas propias de los que hemos tenido lo fundamental cubierto, no era para extenderse mucho ante una persona como ella. Sin embargo, ella sí que tenía cosas interesantes que contar.
Ella me dijo que eran cuatro hermanos, hijos de un próspero comerciante de un pueblecito del interior de Perú. Las cosas iban bien y la intención de ese buen hombre era darles educación a todos sus hijos, pero cuando ya terminaban los años ochenta, en el Perú las cosas se comenzaron a ir a peor; estaba gobernando Alan García, y con él vino la desgracia al pueblo peruano: crisis económica, terrorismo, corrupción... Vamos, los destinos impuestos a los pueblos sudamericanos. El entonces apuesto Alan García cumplió bien con sus amos, que no era la ciudadanía peruana. En cobro de sus servicios, le procuraron un exilio de oro.
Por culpa del terrorismo, la familia de mi compañera lo perdió todo: incendiaron sus negocios, tuvieron que malvender lo que les quedaba... su padre le dijo a ella y a sus hermanos que ya no podía costear las universidades, así que ella se puso a trabajar. El pobre hombre nunca se repuso de aquello.
Mi compañera trabajó duramente y pudo costearse los años que le quedaban para terminar económicas, pero con la licenciatura recién conseguida la cosa no mejoró. Perú estaba en una crisis rampante y una de sus hermanas se vino a España. Animada por ella, hizo lo mismo y el resto ya es historia.
Todo esto vino porque estábamos hablando del ahora gordo mórbido Alan García, que ha expiado sus fechorías perdiendo su elegancia de antaño con los kilos de más. "¿Cómo es posible, le pregunté yo, que el pueblo peruano votara a un corrupto como ése para que sea presidente por segunda vez?" "Yo, desde luego, no le voté" Me contestó ella. "Claro que aquí- el dije- en las últimas elecciones, en algunos pueblos salieron elegidos alcaldes corruptos y condenados por la justicia. Como dicen que traen prosperidad económica y blablablá..." "Sí, son buenos con la economía. Con la suya y la de sus amos" Me contestó ella. "¿Será la cosa cultural?" De acuerdo, soy un ingenuo por plantear esa pregunta.
En fin, me acuerdo de aquello que aparecía en el Poema del Mio Cid de: "que buen vasallo sería si hubiese gran señor" Está visto que no hemos tenido suerte con nuestros gobernantes. Acaso la culpa sea de todos y votamos pensando en alguien que proteja nuestra cartera, cuando la única cartera que les importa a quienes normalmente votamos es la suya propia.
En fin, a lo largo de la noche estuve pensando en ello. A todos los que detestan los inmigrantes, a todos que les atribuyen todo tipo de culpas les diría que enviaran una carta a un tal Alan García, y le preguntaran por qué vienen tantos peruanos.
A ver qué les responde.

viernes, agosto 10, 2007


Nuestra lavadora nos está lanzando mensajes y no sabemos qué es exactamente lo que nos quiere decir. Sea lo que sea, espero que se muestre comedida y no se meta demasiado en nuestros asuntos, pues pese a estar en nuestra casa debe recordar que está a nuestro servicio, que a los operarios les está prohibido pensar por decreto pequeño-burgués.
Dicen que el espíritu es energía y que la materia es energía muy condensada. Mi lavadora, a la que todos creíamos materia, resulta que va a ser espíritu reconcentrado, y con su recién descubierta conciencia, se dedica a enviarnos mensajes traviesos. El otro día, cuando mi chica estaba sacando la colada, se encontró todos sus sostenes enrollados en mi delantal de Miguel Ángel, igual al que veis en la foto ¿Por qué la lavadora dejó puestos los sostenes de aquella manera? ¿Sabéis vosotros la respuesta? Mi centrifugadora ladina me da de su propia medicina: ahora estoy dándole vueltas sobre el mensaje que nos quiere transmitir, y la verdad, no encuentro una explicación que me satisfaga.
Sostenes que rodean el cuerpo de un apolíneo David... La verdad, no sé qué interpretación darle...Mi hermano me trajo dicho delantal de Florencia, donde tienen la estatua, y fue un regalo que valoré mucho. Un año antes, cuando estuve yo en la ciudad de los Médici, no me decidí a comprarlo, pues ya nos habíamos gastado mucho dinero en el viaje. Recuerdo que cuando fui a ver la estatua, me gustaba contemplar cómo la gente se le ponían los ojos como platos ante la magnificencia del guapo de mármol. Recuerdo dos norteamericanas jóvenes con las que trabamos amistad en la cola del museo cómo miraban con arrebato la estatua. No era para menos: el italiano que le sirvió de modelo a Miguel Ángel debía de estar cañón.
¿Pero qué demonios quiso decir mi lavadora con esa travesura de los sostenes enrollados y liados en mi delantal? Pues ya sé yo que el David luce mejor cuerpo que yo, que tengo algunos michelines cerveceros; pero de ahí a insinuar que debería cuidarme por si a mi chica le da por irse a por un guaperas de gimnasio con una muscultatura similar a la de la estatua...
¿Quién te da permiso a mandarme consejitos, lavadora? ¿Cómo osas insinuar que mi esposa me abandonará por un tío bueno? De ti sólo espero el tener la ropa limpia y nada más, así que nada de consejitos, te los puedes meter por donde sale la porquería del filtro.
Pienso que trabajas poco: dos veces por semana, como mucho tres y eso te da tiempo para pensar en tonterías; quizá sea a que tu verdadera vocación es la de ser tragaperras, pues ya me he encontrado varias veces monedas en la goma de entrada al tambor. No lo sé, pero me tienes mosqueado y no lo vas a arreglar dándome dinero, pues estás poniendo en cuestión mi virilidad; lo que sí he de reconocerte es que los sostenes de mi amada son unos casquivanos, que si se han enrollado a un delantal con el torso de Miguel Ángel ¿Quién dice que mañana no lo harán con una toalla con la cara de Brad Pitt?
Tendré que dejar de darle vueltas al asunto, pues eso eso es justo lo que quiere que haga la muy perversa: que sepa lo que se siente haciendo circulitos. A partir de ahora, en vez de hacer tres coladas, harás cuatro, por lista. Dios mío, cuánto cuidado hay que tener con lo que metes en tu casa.

jueves, agosto 09, 2007


Es muy común escuchar o leer en los medios más clásicos, de las grandes empresas, que no de los estados, que de internet y de los blog es de donde vienen las mentiras, que son los que han cambiado todo para mal y que en el mundo de la información de hoy es difícil el creer algo, porque los blog no son fuentes de información contrastada y fiable. Por lo que a mí respecta, os puedo decir que os doy mi verdad, y que como decía Machado, lo yo que quiero es que si no veis verdad en lo que os escribo, juntos vayamos a buscarla. En mi blog digo mi verdad, así que tened por seguro que yo, desde que me levanto hasta que me acuesto, sólo tengo el objetivo el ser honrado con mis semejantes. Una forma idóena de serlo es contar lo que yo creo que es verdad: aquí no os está escribiendo un mentiroso. Además, no sé mentir, me lo dicen mucho mis familiares cuando hago alguna ridiculez.
Por eso, me indigna que los medios tradicionales desacrediten de aquella manera a la información que nos viene de Internet. Son los grandes mentirosos, porque a sabiendas de lo que es verdad, hay pruebas fehacientes de que intentan manipular y moldear nuestra opinión cada día en función de meros intereses económicos. Hace tiempo que perdieron mi respeto y hace tiempo que jamás recurro a ellos para formar mi opinión, porque carece de crédito aquella información que está hecha para defender determinados intereses empresariales. Me merece más crédito el blog de alguno de mis amigos, que ante nadie tienen que responder de sus opiniones, que el de ésos que escriben pensando en su cuenta corriente.
Jamás lamentaré la desaparición de los colosos de la información, porque han contribuído con sus malas prácticas a hacernos todos siervos de las multinacionales y no ciudadanos, porque incluso se les podría juzgar como instigadores de guerras, de matanzas y de torturas; porque son, en definitiva, parte del mal de este mundo.
Cuando tenemos miedo somos más crédulos con las mentiras. Yo creo que es eso lo que está pasando. Esta es, sin duda, la generación del miedo. Recordad lo que dijo San Juan: la verdad os hará libres. ¿Acaso ahora lo somos?

miércoles, agosto 08, 2007

Me dice una amiga mía que el amor hay que cuidarlo; pues bien, mañana hará diez años que llevamos cuidando el nuestro, y confieso que en lo que a mí respecta no me ha costado mucho, pues tú perdonas pronto las faltas, que algunas he tenido y no sería humilde el no reconocerlas. Perdona, cariño, por las zancadillas que te he puesto en la convivencia.
Y no puedo evitar sentir algo de pena por lo pronto que se han pasado estos diez años. Puedo ver perfectamente la falda larga y la blusa que llevabas; y también puedo recordar que llevabas lentillas, pues me sorprendió verte sin gafas; también me acuerdo de que fuimos a ver una película, clásicos como somos tú y yo; recuerdo hasta el atuendo que llevaba yo: una camisa azul de cuadros y un pantalón vaquero. Qué poco a cambiado mi vestuario desde entonces. Las pocas evoluciones que ha habido han sido gracias a ti. No obstante, ayer llevé para trabajar un pantalón vaquero y una camisa azul de cuadros (no los mismos, que no me dura tanto la ropa). La vida es cíclica.
Nuestro aspecto externo sigue siendo prácticamente el mismo: Tú sigues igual de guapa, con tu pelo rizado que el Mediterráneo ha visto pasar un montón de veces a lo largo de tres mil años, y yo, aún con el mismo pelo y con el mismo peso, aunque creo que el uno con el tiempo será inversamente proporcional al otro: cuando más disminuya el primero, tanto más habrá del segundo. Pero qué más da si tú me quieres.
Te sigo escribiendo. Recuerdo que no pasó mucho tiempo desde que empezamos a salir hasta que te hice el primer poema. Recuerdo que haciéndolo me acordé de un concurso en el cual había que escribir un texto amoroso sin poner te quiero, te amo o algo similar. Yo no pude hacerlo, y es que no soy tan buen escritor para decir lo que siento sin que alguien ya lo haya dicho antes de la misma manera.
¿Y cómo no voy a decir te quiero, si en realidad te quiero? Sé que debería hacer luminosas metáforas, como las que hacen los geniales poetas andaluces de tu tierra. Pero sabes que soy castellano, y los castellanos tenemos seco el manantial de las metáforas, aunque lo diga haciendo una paradoja (metafórica).
En fin cariño, creo que he escrito mucho y sé que a estas alturas estarás pensando "¿Por qué habrá publicado esto?" No te preocupes, están de vacaciones, no nos ve nadie.
El mundo está bien hecho porque estás tú. Te quiero.

martes, agosto 07, 2007

Según un estudio de los politólogos Mariano Torcal , Joan Font y José Ramón Montero , publicado en el libro Ciudadanos, asociaciones y participación en España, nuestro país es uno de los países europeos en que sus ciudadanos tienen un menor interés por la política y sufre de índices bajísimos de participación social.
Ahora se explica todo: los bajos salarios, las viviendas por las nubes, la televisión basura, la excesiva concentración de la riqueza, la corrupción retroactiva, la de toda la vida, el excesivo individualismo, los contratos por días, de los sindicatos que tragan con todo, de las depresiones, los nueve millones de españoles que viven por debajo del umbral de la pobreza, los jóvenes con un presente funesto y un futuro incierto, con las ciudades más ruidosas y con el aire más contaminado, con los mares más yermos y las costas más manchadas de hormigón, donde más avanza el desierto, donde se construyen campos de golf en medio de bosques si ése es el capricho de un idiota que sonríe ante una botella de vino de mil doscientos euros, donde no existe ni izquierdas ni derechas, donde es más importante la vida de un don nadie que es alguien porque estuvo en una cama con alguien que la de alguien que duerme entre cartones de nadie, la paulatina privatización de la Sanidad pública, la privatización sin más, la dictadura del dinero disfrazada de democracia, la crueldad, la irrupción de las mafias, el renio del todo vale y "no se sabe de dónde saca el dinero, pero es un tío cojonudo y tanto tienes, tanto vales", el país donde cada día muere la inteligencia, del que se van todos los investigadores porque no hay un duro para la ciencia, donde las mujeres ganan menos que los hombres,
del "come y calla" y del "ya está este tío dando la paliza con sus reivindicaciones"
Es mi país y lo amo pese a todo. Ya lo véis, me paso el día quejándome como buen español que soy. Pero soy inofensivo, como todos los españoles, y eso se sabe. Mi cultura es la de los cuarenta años de sumisión, que esta mentalidad nuestra no ha hecho más que perpetuar otros treinta años más.

lunes, agosto 06, 2007

Recientemente, se ha creado una plataforma para llevar de juicio a Don José María Aznar López, cuarto presidente de la democracia española, por su apoyo (un tanto inútil y bufonesco) a la injusta invasión de Irak. La idea no es mala: responde a ese viejo principio de que los hombres deben de responder por sus acciones, aunque desgraciadamente, la historia está llena de grandes criminales y genocidas que no han rendido cuentas por sus crímenes. Hitler es la excepción más grande, pero casi todos se han ido de rositas. Casi siempre los que han caído han sido las medianías, los hombres de paja, y en los casos más crueles y tristes, los chivos expiatorios, es decir, inocentes que se llevaron la pena que se merecían los verdaderamente malvados.
La calificación que más se ajusta a nuestro expresidente es la de medianía, lo cual quiere decir que hay una mínima posibilidad de que pague su complicidad en los crímenes acaecidos en Irak. Pero tiene amigos poderosos. Por lo pronto, ya le están pagando sus servicios prestados con un puesto en el consejo de administración de una de las empresas del gran imperio mediático del gran Murdoch-Darth Vader y también está pasando por la caja de una de esas oscuras sociedades especulativas situadas según se va a las islas Caimán a la derecha. O sea, corrupción retroactiva: sea usted nuestro sirviente como gobernante, que ya le pagaremos sus servicios cuando la gente no esté tan al tanto de sus actividades como cuando era un hombre público.
¿Quién dijo que los republicanos de los USA no eran generosos?
José María Aznar seguro que fue de ese tipo de niñatos que animaba al matón del colegio mientras éste propinaba una soberana paliza a algún niño inocente. Tiene la combinación exacta para que tuviera ese rol en el colegio: enclenque y ruin. Seguro que era de esos que estando sólo se orinaba en los pantalones frente a cualquiera, pero que estando junto a su protector, era el que más vociferaba insultos y provocaciones.
Tal vez esa forma de conducirse en la vida fue lo que le llevó a poner los pies encima de una mesa de la Casablanca, hablar español con acento tejano, todo para halagar a su último y más poderoso protector cuando éste decidió que era el turno de entrar en la historia provocando una guerra.
Sí; creo que hay posibilidades, aunque mínimas, de que Aznar vaya a un tribunal, pero también temo que el otro sinvergüenza se irá de rositas, y que uno de los más canallas presidentes norteamericanos que jamás haya existido no tendrá que pasar por "la vergüenza Nixon", que tanto merece. Qué asco de vida en que ganan los malos. O tal vez no. De nosotros depende. Pero qué digo. Vivimos en el silencio de los corderos.

viernes, agosto 03, 2007


viernes, 31 de julio de 2511
Efemérides: hace exactamente un año, George Wall-Mart de Blair, Marques de Mc Donald se casó con Jacqueline Sony-Halliburton, marquesa de L'oreal. Como recordarán, la boda se celebró por el rito de la cienciología, en la famosa catedral realizada por el célebre arquitecto Vladimir Bofill, en el cráter norte de la luna, perteneciente al patrimonio de la familia de la novia.
La boda fue oficiada en arameo, catalán y élfico por el Gran Amo de la Orden Gandulfo Ratzinger de Cruise, que a petición de los novios, hizo una ceremonia sencilla, como se pudo ver en la apoteosis final de la ceremonia consistente tan sólo en una lluvia de meteoritos y choque de mini planetas, organizada por el gran creador de efectos especiales Lucas Spielberg-Soppola.
Entre los asistentes, destacaban el gran excomendador de la China del Capital Don Mao King Jo il Ziao, señor de la Vía Lactea; el gran exmagnate propietario de Oceamérica y Marte, Don Corleone Cheney; en representación de su padre, el gran exseñor de Eurasia, Venus y Júpiter, Don Lenin Putin, la señorita Cairo Lenin Putin-Hilton, últimamente en las noticias por estar involucrada en el escándalo de los osos de peluche esnifables; también estuvieron allí los marqueses de Exxon-Chrysler, los que por cierto agasajaron a los novios con el mejor regalo de los invitados, una gran burbuja individual para cada uno con aire de los Alpes, más cientos de barriles de aire de recambio; también se dejaron ver, pese a las cercanas exequias por su padre, los hijos del tristemente desaparecido cantante de Sirenas, Federico Madonna-Spears, Fidel y Salvador Madonna-Spears Iglesias; otra personalidad que no faltó a la celebración fue la señora Fox Reagan-Murdoch, ahora imputada en el triste caso de las "realidades virtuales asesinas", que como recordarán, es el asunto de aquellos jóvenes a los que les explotó la cabeza por sobredosis de mentiras psicovisuales.
La novia fue vestida por el gran Giorgio Cacharel de Loewe, que hizo un conjunto para la novia deslumbrante, por el cual se podía ver el pubis afeitado y arreglado por el gran estilista Modesto Beckham Spice. El vestido se hiso en tul de alta transparencia, muy liviano, inodoro, incoloro e insípido. Se cree que el vestido costó ocho millones de centollers, suficiente para alimentar por seis años a la colonia de alfa centauro. Por su parte, el novio iba vestido con el traje clásico de estas ocasiones: traje de faralaes adornado con un disco volante en la cabeza.
El convite fue organizado en el cercano Ganímedes, a diez minutos-cuerda de la luna. En él no faltó aire de Manhattan cosecha del 98, musgo del Himalaya en su salsa y latas con hielo de la Antártida, con lo que los invitados pudieron darse un buen festín.
Despúes, los dos mil quinientos invitados, los descendientes de los últimos habitantes del planeta tierra, se fueron a la discoteca "Gélido" en Plutón, donde pudieron observar, desde potentes microscopios puestos al efecto , el elegante gris atmosférico del deshabitado planeta tierra.

jueves, agosto 02, 2007


Entre las cosas de mi familia perdidas en el reino de nunca jamás destaca una: el Quijote encuadernado en pergamino que pertenecía a uno de mis bisabuelos maternos que pese a que murió hace más de cuarenta años, todavía es recordado en mi pueblo como uno de los hombres más sabios que dio la comarca. Tanto es así, que durante la guerra, un teniente que pasaba por allí y con el que trabó amistad le dijo: "caballero, de haber nacido usted en la ciudad, o hubiera acabado loco o hubiera llegado a ser presidente de la República"
Mi bisabuelo era un hombre rural y culto, sí. De gran calidad humana, según los que le conocieron. Poseedor de una pequeña biblioteca, entre los que destacaba por su valor un Quijote encuadernado en pergamino.
No me puedo imaginar lo bonita que debería ser la tipografía, con letras capitales con hermosas filigranas, con grabados que costarían días el hacerlos...
Parece ser que mi bisabuelo solía ir a Segovia a buscar en alguna librería de viejo pequeños tesoros, y entre los anaqueles llenos de polvo de esa librería dormitaría, a la espera de que alguien le volviera a abrir, esa joya bibliográfica. Me lo puedo imaginar a mi bisabuelo, una vez en el hogar, devorando ese libro, quitándole horas al sueño hasta acabarlo. De acuerdo, tenéis razón, es una imagen idealizada de mi antepasado; pero estoy seguro que se ajusta bastante a la realidad de lo que pasó.
No sé los años que tuvo ese libro mi bisabuelo en sus estanterías. Lo que sí sé es que no debería lucir muy bien, porque el pergamino es un material que se afea con el paso del tiempo. Lo que sí que sé es que, acabada la guerra, ese libro todavía existía. Era esa parte de lo sublime que había sobrevivido a la guerra. Pero no sobreviría a la posguerra.
Dicen los más viejos que peor que las guerras son las posguerras, y acaso tengan razón. Yo no lo sé y espero no saberlo.
En la posguerra española faltó de todo: justicia, clemencia, comida... Salvo en algunas pequeñas zonas rurales. Sí, parece ser que mi pueblo, afortunadamente, se libró de las hambrunas. Pero había otras carestías: en mi pueblo faltaba papel para hacer los moldes para las magdalenas.
Mi bisabuela tenía un problema: y es que tenía de todo pero le faltaba algo donde poner las pequeñas masas que luego calentarían en el horno. Miró a su alrededor y no encontró nada "¿A quién pedir papeles que no les valgan?" Se preguntaba. Me figuro que en las casas que preguntó nadie tenía de eso. Muchos la mirarían con cara de ver a un extraterreste "¿Y ahora qué hago?" Se preguntaría "Pues yo tengo que hacer magdalenas y de algún sitio tengo que sacar el papel para los moldes" Miraría en las estanterías de esos libros que hace tiempo no ve coger a mi bisabuelo. Y le diría a su hija, la mujer que siempre soñó con vivir en la ciudad, la que sería mi abuela:
- Felisa, coge el libro ése que está tan viejo, con las tapas feas y arrugadas, que ya sé con qué vamos hacer los moldes.
Cuentan que mi abuelo, cuando vio al estropicio, se limitó a encogerse de hombros con resignación cristiana, como diciendo: "Bueno, menos mal que ya me lo había leído".
La pirámide de Maslow se divide en cinco necesidades básicas:
5.-Necesidades fisiológicas, comida, bebida, vestimenta y vivienda.
4.-Necesidades de seguridad, seguridad y protección.
3.-Necesidades de pertenencia, afecto, amor pertenencia y amistad.
2.-Necesidades de autoestima, autovalía éxito y prestigio.
1.-Necesidades de autorealización.
El Quijote de mi bisabuelo pasó de la primera categoría a la quinta entre lo que dura la cocción de unas magdalenas y una posguerra. He de decir que ese Quijote dio más magdalenas que lecturas, puesto ya que el daño estaba hecho, mi abuelo dejó que en los meses sucesivos mis abuelas acabaran con el Quijote a base de quemarlo poco a poco. Qué curiosa ironía ¿Qué pensaría Proust de las magdalenas al saber de todo esto?
Ni se sabe el valor bibliográfico que tendría actualmente el libro. Sin duda pertenecía a las primeras ediciones, pues la encuadernación en pergamino no se practica en España, salvo en ediciones muy especiales, desde hace por lo menos tres siglos.
En fin, qué le vamos hacer. Esperemos que vengan tiempos en los que no falten ni los Quijotes ni las magdalenas, y sobre todo hombres y mujeres tan buenos y tan sabios como mi bisabuelo... y tan prácticos como mi bisabuela.

martes, julio 31, 2007

Habrá quién se pregunte quién soy, y me da apuro contestar, pues ni yo lo mismo lo sé.
Sé que soy el resultado de muchas historias, pero todas de gente anónima, sospecho que entre mis antepasados no hubo nadie que al que loaran con un poema, del que escribieran una novela o del que glosaran sus hazañas.
Soy de la segunda generación de mi familia que no se dedica a la agricultura. Todos los demás lo sabían casi todo de arados, bestias y terrones. Nada queda de esa sabiduría en mí, y soy un urbanita que si un día desaparece la ciudad lo voy a pasar muy mal, porque no voy a saber sembrar patatas ni uncir una mula al arado.
Pero puede que me sorprenda tener algún antepasado marino. Tal vez un fenicio, un griego o un romano; pero me mareo en los barcos, y mi pericia en la navegación está en el mismo sitio donde guardo los aparejos de labranza.
En mi familia dominan los ojos pardos, y soy de los pocos que tienen los ojos azules; tal vez sea debido a un gen rebelde que dormitaba en las células de mis ancestros, procedente de algún guerrero celta que pasaba por allí y que vino para quedarse y fundar una familia.
También he de decir que cuando miraba el rostro aceitunado y con bigote de uno de mis tíos más queridos, no podía evitar el ver en él la cara de un bondadoso hombre que toma un té de hierbabuena en un local de una plaza de Tánger, y eso me hace pensar que puede que algo de arena del desierto se haya quedado prendida en la sandalia que alguno de nuestros antepasados, que viendo esto más verde, decidieron que no se estaba mal aquí.
Hay quién dice que uno de mis apellidos es de origen judío, tal vez de ésos que expulsaron de Segovia capital y se refugiaron en los alrededores, donde está mi pueblo, de los que tuvieron que convertirse en cristianos para poder quedarse en la tierra que les vio nacer. Tal vez, por eso de tener sangre conversa, me importen poco los asuntos de la Iglesia. O tal vez sea porque la multinacional está en crisis, y ya le cuesta más vender su mensaje que en los dos mil años anteriores. No obstante, reconozco que la cultura grecolatina que tanto ha ayudado a difundir es la mía, y repudiarla sería rechazar parte de lo que soy.
Soy la suma de todos y de ninguno de los pueblos que habitaron en la península, y soy de las mil razas que son mentira porque aquí sólo hay un hombre que es igual a todos los hombres que fueron por lo siglos de los siglos, y serán por lo siglos de los siglos. Eso espero.

lunes, julio 30, 2007

Ayer fue un día un tanto especial. El día de las cosas perdidas y encontradas. Ayer mi amiga me habló de un libro que apareció en una casa ruinosa. Se trataba de un libro donde alguien puso sus recuerdos de la guerra civil. Todo un documento histórico de la comarca a la que pertenecía el sujeto. Un documento que corría el peligro de perderse en la noche de los tiempos. Mi amiga desconocía su paradero actual, y temía que el libro hubiera sido destruído.
Muchas veces, las cosas se notan más por su ausencia que por su presencia, y en esas ruinas era más patente lo que faltaba que lo que se veía. Los visitantes sentíamos más lo que ya no teníamos a la vista.
Yo le conté a mi amiga que en sacristía de la iglesia del pueblo de mi padre pude ver con mis propios ojos unos libros que estaban encuadernados en pergamino que la humedad estaba destrozando. Ni se sabe la de sacerdotes que habrán visto arreglarse para la misa aquellos libros. Ojeé algunos. Unos eran de vidas de Santos en un castellano remoto. Otro eran antiquísimos tratados de cómo asistir al parto. Los había hasta de plantas medicinales. Sospecho que allí habría unas sorpresas bibliográficas que dejarían atónitos a muchos investigadores. En uno vi en algún margen que ponía "Anno 1616".
Sin embargo, el destino de esos libros era la desaparición. Mentiría si dijera que no he estado tentado de meterme en la Sacristía de mi pueblo y robar toda esa riqueza que está condenada, pena que comparten con las memorias de alguien que tuvo la desgracia de sufrir las penalidades de la guerra civil.
Todas esas joyas incógnitas están condenadas como la villa romana, víctima del expolio y del olvido. Nadie puede hacer nada por esos libros, y nadie me los dará de buen grado. Preferirán que se pudran allí a que me los lleve, por miedo a que me lucre con ellos.
Que las memorias que un hombre escribió hace sesenta años y aquellos libros de la sacristía de más de cuatrocientos hayan llegado hacia nosotros se debe a que el humilde soporte en el que fueron escritos es endeble pero duradero: el papel. Ahora, los soportes donde escribimos las cosas, sirva de ejemplo Internet, son soportes que están concebidos para lo inmediato: yo me comunico con vosotros y vosotros conmigo, pero nuestras palabras se las llevará el viento del ciberespacio. El trabajo, el testimonio y el arte de miles de personas puede que desaparezca, porque la red puede que dure mucho menos que una simple hoja de papel. Quizá su fin esté con el de la electricidad. ¿Y después, qué?
Estamos en la apoteosis de lo efímero, donde a nadie le preocupa el comunicarse con los hombres del mañana, ni a nadie quita el sueño lo que nos dijeron los hombres del pasado, aún escribiendo sobre piedra o papel para que no se nos olvidara.

domingo, julio 29, 2007


Esta mañana hemos ido, junto con unos amigos, a ver unos restos arqueológicos pertenecientes al periodo en que éramos una península romana más. Los restos son cercanos y pertenecientes al pueblo de Carranque. Nos cuentan que por allí cerca pasaba una de las grandes vías romanas que cruzaban la península ibérica, concretamente la que unía Toledo con Segovia, que aparte de ser la tierra de mis ancestros, era donde se cogía la ruta para acceder al resto de la Europa romanizada, o en la mayoría de los casos, irse a dar un garbeo a la capital del imperio.
Las ruinas están localizadas en la provincia de Toledo, lindando con la provincia de Madrid.
Como muchos de los grandes descubrimientos, se hizo por casualidad. Las tierras donde están asentadas las ruinas eran comunales y parece ser que las echaban a suertes entre todos los vecinos para ver a quién le tocaba cultivarlas. Nadie las quería. Los arados tropezaban con piedras muy raras y se rompían, cuando no se encontraban en el suelo pedazos de cerámica o de oxidados utensilios domésticos que dificultaban las tareas de labranza. Hasta que un día de 1983 Samuel López Iglesias, un vecino del pueblo, excavando un poco más en la tierra, descubrió con gran sorpresa un gran mosaico. Vinieron los arqueólogos y excavaron mucho más y entonces dieron con un gran complejo agropecuario del siglo IV D.C.
Por ese trabajo ya se saben algunas cosas más. Lo primero, que el hombre que era dueño de todo aquello conseguía cosas que no estaban al alcance de todo el mundo. En las excavaciones encontraron la pata de una mesa fabricada en pórfido rojo, que era la piedra más cara que se podía encontrar en las casas nobles romanas, y casi podríamos decir que sólo estaba presente en las casas de los emperadores y sus allegados. Pero no sólo eso: se pudo permitir hacer sus edificios con materiales procedentes de todas las partes del imperio. Se han encontrado, por ejemplo, mármoles egipcios. Eso sí que era globalización y lo demás son tonterías.
Tendríais que ver el paisaje. Bajo un sol de justicia, la llanura castellana está más bien pelada. Abajo, el río Guadarrama, que sigue su camino tan displicentemente como lo hacía cuando estaban esos viejos romanos, como sabiendo que nosotros desapareceremos como lo hicieran ellos. Unas pocas nubes y ni un soplo de viento. Y las piedras que nos esperan, que quieren establecer un diálogo con nosotros.
Te cuesta creer que en ese páramo seco hubo una vez un poderoso de Roma que decidió poner su hogar y su industria al servicio del imperio; que pudiera traer los mejores artesanos del imperio a adornar las paredes de su villa con pinturas y sus suelos con mosaico; que pusiera a su servicio a los mejores técnicos para tener calefacción radiante en su casa; que se trajera al mejor arquitecto para hacer un edificio administrativo colosal; que tuviera una industria manufacturera potente y un complejo agrícola grandioso; pero lo más impresionante es que todo estaba allí, en medio de la nada.
Se cree que allí había un gran latifundio en el que trabajaban muchas personas y que muy cerca de allí debía haber un poblado donde vivían. El tiempo, que todo lo iguala, les ha sepultado en el anonimato como a su gran señor. Lo que es seguro es que alguien les quiso y supo quiénes eran.
Se cree que todo aquello perteneciera a Materno Cinegio, un pariente y colaborador del emperador Teodosio el grande, pero no está confirmado. En cualquier caso, era un tipo rico, capaz de hacer obras civiles colosales y con los materiales más caros.
Cuesta imaginar cómo era eso en su apogeo. Pero más cuesta imaginar cómo se levantó aquello en medio de esa nada, de ese páramo, tan lejos de la metrópoli. Llegados a este punto, da por pensar aquello de que los hombres se van y sólo quedan sus obras y que ese hombre dejó los mosaicos de su casa, fabricados con unos materiales dispuestos a plantar cara al tiempo. Nosotros, en cambio, dudo que podamos dejar algo que dé pistas a los que nos sigan de quiénes éramos y qué hacíamos.
Os aconsejo que lo visitéis. Cuando vi los restos arqueológicos no pude evitar sentir un nudo en el estómago, unas ganas tremendas de poder ver en la mirilla en el tiempo y saber cómo se las arregló un romano como éste para levantar algo de la nada. En un apartadero de la calzada. En donde sólo pasean las codornices y los cardos plantan batalla a las pantorrillas desnudas e insolentes de un romano despistado.
Prodigios de Roma, que llegan a un secarral de Toledo.

sábado, julio 28, 2007

Franz Kafka trabajaba como burócrata en una compañía de seguros de Praga; Albert Einstein en la Oficina de Patentes Suiza de Berna; de resultas del tiempo pasado en esos trabajos hicieron unas obras fabulosas cada uno de ellos. Y yo, que conozco tan bien como ellos la maquinaria burocrática, sé por qué fueron capaces de hacerlo, independientemente por el talento que atesoraban cada uno de ellos: por escapismo.
Ver al cabo del día tantas vidas resumidas en la abstracción de los números y las letras fomenta el evadirse con otro tipo de abstracciones.
Mi trabajo es, como el de ellos, una sucesión de letras y de números entre los cuales están escondidas personas. Lo malo es que esas abstracciones ocultan tan bien al ser que hay detrás que se puede llegar a perder la conciencia de que en realidad se está tratando con personas y no con los datos que les representan.
No es casual que Einstein y Kafka entretuvieran sus horas de tinta y papel buscando abstracciones mejores que las de unos datos que encierran personas. Lo malo de ser burócrata es que manejas datos que son fundamentales y trascendentales en la vida de cada cual y se hace de una manera tan impersonal que puedes incluso perder la conciencia de que estás tratando con seres humanos. Eso es lo que pasó a los burócratas nazis, que rellenaban fichas de los judíos que iban al campo de exterminio como si recogieran las matrículas de los nuevos alumnos de las universidades alemanas. Ya lo véis, a unos les da por hacer buena literatura; a otros por revolucionar la física y a otros, por matar judíos. La burocracia es lo que tiene: que da tiempo para muchas cosas y contra lo que se cree, fomenta la creatividad.
No creo que yo llegue a ser una persona que haga cosas tan brillantes Como Kafka y Einstein, pero tampoco tan deleznables como esos oficinistas de la Alemania nazi, que utilizaban un rudimentario sistema de fichas , ideado por IBM, por cierto, con el cual clasificaban y organizaban el exterminio de los judíos.
Hay cosas que han cambiado de la burocracia: lo primero que ha cambiado es que ya no se debe asociar la mala burocracia al estado, ahora tenemos el ejemplo de las compañías privadas que son las que realizan las más mala y cruel burocracia actual, es el ejemplo de las compañías de telefonía españolas o las de seguros americanas (recomiendo ver Sicko). También ha cambiado que se asociaba un burócrata a lo de tener un sueldo para toda la vida. En eso, cualquier tiempo pasado fue mejor, yo lo puedo decir porque lo sufro en carne propia.
Ayer os conté cómo me preocupé de que, pese a sus malos modos, un señor tuviera su cita en el tiempo que dictaban los médicos. No sé si seré un buen escritor pero sí pretendo ser un buen burócrata, porque la literatura mala no mata, pero la burocracia mala sí puede llegar a hacerlo.
No me extraña que Einstein se dedicara a algo tan inofensivo como la física teórica.
Bueno, no tan inofensiva: no me acordaba de la bomba atómica, que produce metamorfosis que harían palidecer al mismo Kafka.

viernes, julio 27, 2007

Hace un sol de justicia en Madrid. El termómetro ha marcado cuarenta grados casi todo el día y el asfalto hierve todavía al caer la tarde. La gente está irritada, y eso lo notamos los que por nuestra profesión tenemos trato con el público. Hoy me he llevado tres broncas injustificadas. Hay días que uno no debería levantarse de la cama.
La primera: una neuróloga histérica (¿habéis visto qué paradoja? ¡Una neuróloga que no se controla los nervios!) Buscaba un chivo expiatorio de entre los administrativos con quien descargar su furia. Me pregunta que por qué voy hablando mal de los médicos a los pacientes; le contesto que no sé de qué me habla; me pregunta por qué he cambiado las citas de un paciente; le contesto que no sé nada del asunto; a todo esto, uno de sus ojos tenía el mismo movimiento espástico que Dreyfus, el jefe del inspector Clouseau ¿Quién le ha dicho a ella que los que estamos en ventanilla hablamos mal de los médicos? Bastante enrabietados vienen como para que encima echemos los que les atendemos más leña al fuego. "Bueno, ya sé lo que tengo que hacer" ¿Y qué va a hacer, señora? ¿Qué me despidan? Si ya lo van a hacer. Mi contrato temporal termina en septiembre. Será la decimotercera vez que me despidan en este hospital.
¿Será verdad que hay un administrativo loco que habla mal a los pacientes de los médicos? ¡Pues justo lo que nos faltaba!
La segunda: me toca en suerte atender a una paciente que necesita que le de una cita para el oftalmólogo, porque le citaron por la tarde ¡Y no había nadie en el servicio de oftalmología! El jefe del servicio de oftalmología no había comunicado al servicio de gestión de pacientes que se había cerrado el servicio por la tarde, y los paientes conocieron lo que muchos parapsicólogos podrían llamar "consultas fantasma", así que decidieron acercarse hoy por la mañana a cambiar esa cita. El caso es que yo sólo tenía que decirle a la compañera que lleva ese servicio que le pusiera en otra consulta, y así lo hizo. Pero cuando el paciente vio la fecha, puso el grito en el cielo, y soltó aquello tan manido de que para eso pagan sus impuestos, que la sanidad pública cada vez va peor, que si patatín que si patatán. Van a quejarse al servicio de oftalmología, y acuden con una carta del médico diciendo que le pongamos donde sea. Le voy con la historieta a mi compañera y...bueno, esta vez no hubo guiños espásticos del ojo como la neuróloga... Pero podía dedicarse a ser soprano...tiene buenas cuerdas vocales para el grito...Total, que al final, lo arreglé como pude con la segunda bronca de la mañana. A esas alturas, pensaba que porque estaba casado, sino me pensaba eso de ingresar en un monasterio, cortarme las venas o dejármelas largas.
La mañana transcurre y yo no veo la hora de salir. Pero antes, la tercera, para que tenga en qué pensar en el fin de semana. Un señor solicita cita del cardiólogo. "Caballero, le informo que las citas para esta especialidad están saliendo para noviembre, pero según el informe, esto es muy tarde para usted. Intentaremos ponerle antes. Para ello, procedo a hacer fotocopia de su informe, y le comunicaremos la fecha definitiva de su cita" Esto último no lo llegué a decir. "Tiene buena voz de barítono", pensé mientras el señor se acordaba de mis muertos más frescos. Yo le pedí que se calmara, que iba a hacer todo lo posible por arreglar su problema de cita, pero él, dale que dale. Llegué a temer por su vida, porque siendo su dolencia del corazón, estaba claro que este numerito no le podía sentar nada bien, pero nada de lo que yo le decía le aplacaba la ira, hasta que al final, cogió el informe del médico, los papeles con los resultados de un electrocardiograma y un ecocardio y los rompió en mil pedazos, para después hacer un teatral giro e irse por la puerta pensando que ya había desairado a un puñetero burócrata. Malditos, sólo están para engañarnos. Olé sus huevos, pensaban los demás pacientes que estaban en la cola.
Mi primer pensamiento fue "que le den por el culo. No quiere su cita, pues no se la damos, allá él si se quiere morir" Pero uno, como Pascual Duarte, no es malo, y como tenía su ficha en la base de datos del hospital, me dispuse a proporcionarle la cita que él ya no quería. Hablé con la compañera que lleva las agendas de cardiología, y pudo hacerle un hueco para finales de este mes. Perfecto, justo en la fecha que le indicaba para volver el médico.
Al final de la mañana le llamé. Le dije que tenía la nueva cita en el tiempo indicado. Ahora era mucho más educado. Y yo más que él todavía:
- Por cierto, caballero ¿A usted le han hecho pruebas?
- Sí. Un electrocardiograma y un ecocardio.
- Tendrá que llevar los resultados a su médico.
- Ehhhh, mire, es que con el enfado de antes, rompí los papeles.
- Vaya contrariedad. Debería tenerlos para podérselos presentar a los médicos
-¿No podría usted acercarse a la papelera, recomponer los papeles y guardármelos para cuando yo vaya?
-Yo no puedo retirarme de ventanilla, lo siento. Aún sin ellos, venga a usted a consulta a ver qué le dice el médico. Tienen copia de los resultados en su ficha.
Encima de que antes me insultó a placer, quería que hurgara entre las basuras, el muy jeta. Hasta aquí habíamos llegado.
Algunas personas me dicen que qué suerte tengo de tener un trabajo en el que hay aire acondicionado. En días como el de hoy a veces pienso que no me importaría pasar calor picando piedra.
Menos mal que llega el fin de semana. Yo creo que este pobre chupatintas merece tanto descanso como si hubiese estado realmente picando piedra.

miércoles, julio 25, 2007


Quienes me han leído con cierta frecuencia saben de mi gran simpatía hacia los supermercados, los grandes centros del frío en verano y del calor en invierno. Hoy a acrecentado más si cabe mi simpatía por un hecho del cual he sido testigo y que me ha llevado a la reflexión de estas pobres líneas que más que mías son vuestras:
En la sección de panadería, estaba el jefe de la tienda y una empleada. El jefe estaba muy preocupado porque la empleada no había repuesto el género de la panadería, y lucía el establecimiento pobre, sin esa imagen de abundancia con la que nos quieren llenar los ojos para comprar más y más.
La situación estaba tensa, pero ellos hablaban casi entre susurros. Yo había tenido vivencias similares, pues varios episodios de mi vida los he pasado entre estanterías y cámaras frigoríficas, escuchando soporífera música ambiente, odiando la voz que por megafonía anunciaba las ofertas, odiando más todavía la voz de mi jefe diciéndome que espabilara, que había mucho por hacer; sabiendo que la trastienda de un supermercado era mucho peor que sus luces y colores de tienda, que ese aire acondicionado que refrescaba a los clientes y congelaba a los empleados. Empecé mi vida laboral trabajando en un sitio así, y no lo olvidaré mientras viva. Dios quiera que no tenga que volver a trabajar de nuevo en ellos, aunque en esta vida, nunca se sabe lo que se tiene que llegar a hacer (o repetir) por supervivencia.
La chica estaba blanca de miedo. El jefe, soltando bilis susrrante por la boca: "Vamos, espabila. Yo no sé cómo puedes tener esto así""Te estás ganando el irte a la puta calle. Me vuelvo a encontrar el puesto así y te juro por mis muertos que no vuelves a trabajar aquí""Tú cuando espabiles, no vas a ser de las más listas""Os pensáis que la vida es de color de rosa, y nada de eso" Al oir esto, ya no pude más: en tono de burla, repetí sus últimas palabras, bien audibles y burlescas, imitando su insufrible voz de pito: "La vida no es de color de rosa, la vida no es ce color de rosa" Calló el pedazo de bestia. Una de las máximas del empleado de un establecimiento es que lo que dice un cliente va a misa, y ahora jugaba con ventaja y gané: dejó de increpar con lengua bífida a la muchacha.
Vaya sí sabía la pobre que la vida no es de color de rosa. Sufriendo humillaciones como esa, por un sueldo miserable, se sabe hasta latín. No hay quien vea una rosa en esa situación. Como mucho, las de plástico de la estantería cercana a la sección de menaje, pues otras rosas no había; las naturales se congelarían con el aire acondicionado, esa misma que acrecenta las ganas de comprar a los clientes fresquitos. En un supermercado no crece nada, todo está muerto y los besugos de la pescadería te miran con cara de pena como diciendo que por favor, que bajen el aire acondicionado.
Me dirigí a la salida. Sabía, por experiencia propia, que esa chica tenía los días contados. No sabía si alegrarme o sentir pena por ella. No hay peor forma que entrar en los supermercados actuales que como empleado, salvo en honrosas cadenas.
La lástima es que no hay una puñetera tienda de ultramarinos donde poder comprar mi comida; la lástima es que quién sabe si tendré que recurrir a ellos otra vez para ganarme el pan; la lástima es que en caso de volver me volverán a enseñar, por enésima vez, que la vida no es un camino de rosas.
Ni que decir tiene que le deseo lo mejor a esa chica. Sin embargo, su jefe está condenado. Está más muerto que los besugos de la pescadería y que las rosas de plástico.

martes, julio 24, 2007



Ahora estoy viendo la primera temporada de la galardonada serie de los Soprano, porque me ha sido muy recomendada por esto lares (me refiero a internet, a gente bloggera y a un crítico español llamado Carlos Boyero que es una opinión muy autorizada y visceral) y he de decir que es buena, aunque no me está enganchando tanto como en su día me enganchó la serie inglesa Yo, Claudio, la que os aconsejo vivamente y... visceralmente también. Madre mía, qué actores, qué puesta en escena... pero qué mal maquillaje y qué pobreza de medios, todo hay que decirlo. Sin embargo, se te olvida esos defectos cuando esos actores, hartos de interpretar a Shakespeare, te hacen jurar por tus muertos que son la élite romana de hace no se cuántos siglos, y que en el perfecto inglés en el que declaman no es tal sino el latín de mi sufrido bachillerato hablado por alguien del que jurarías que te dijo que perdió un primo en la batalla contra los germanos.
Sin embargo, el inglés de los Soprano es un inglés un poco arrabalero. Que me perdonen los norteamericanos, pero después de escuchar a actores ingleses con esa prosodia, cuando escucho a los actores norteamericanos tengo la impresión de que son patos los que hablan. Tendré que hacerme el oído a la pronunciación del otro lado del charco y dejar de pensar que el pato Donald es norteamericano y mafioso.
Como os dije, estoy con los primeros capítulos de la serie los Soprano (la otra ya me la vi entera, y puede que haga un segundo visionado, no tardando), y aunque todavía no estoy totalmente implicado en ella, ya me está empezando a dejar buenas ideas para la reflexión: como la de aquella secuencia en la que están unos cuantos personajes cenando y uno de ellos dice más o menos esto: "por tan sólo cinco mil personas que están involucradas en el crimen organizado, veinte millones de italoamericanos tienen fama de mafiosos."
A mí se me iluminó la bombilla. Es verdad. Juzgamos a los colectivos por las minorías que sobresalen y por la razón que fuere. Sin embargo, no deberíamos tener derecho a los sambenitos que tan alegremente colgamos. Si volviendo a la serie de "Yo, Claudio", tomáramos lo que vemos como un comportamiento generalizado de los gobernantes de la antigüedad, pensaríamos que en la sociedad romana estaba muy de moda el dar de comer veneno. Nada es más falso que las generalizaciones. Nada es más atípico que el ejemplo tópico. Por eso, se agradece a los guionistas de los Soprano que nos digan: "eeeh que esto no es lo normal. Que esto es sólo un extremo" Más engañosa es si cabe Yo, Claudio, que aparte de ver muchos envenenadores, ves a actores que con un inglés perfecto que te están hablando en latín. Malditos estafadores.
Puede que no todas las series norteamericanas e inglesas sean tan buenas. Pero éstas valen por todas. Perdón, ya estoy generalizando.

lunes, julio 23, 2007

Estaban tres hombres hablando al calor de una hoguera y de tres vasos de whisky. Uno de ellos encendió un cigarro y dijo:
-Sabéis , si todo el dinero del mundo desapareciera por la noche y al día siguiente, todos los humanos tuviéramos que partir de cero, este mundo sería un lugar más agradable donde vivir.
-Pues es verdad. Ha gente que se acuesta encima de una enorme bolsa de dinero y sólo piensa en levantarse al día siguiente para incrementar esa bolsa. Las bolsas de dinero ya son muy grandes. No deberían estar al día siguiente para que nadie pierda su vida pensando en ellas
-Pero el dinero no existe. Ya os lo he dicho en alguna ocasión. Lo que sí existe es la codicia.
-Bla, bla, bla ¿Pero cómo no va a existir el dinero, entonces, de dónde saca la gente para pagarse los pisos y tener las neveras llenas? Sois unos tontos ¡Lo que me faltaba por oír!¡Que el dinero no existe!
-Hombre, el dinero es un invento relativamente reciente en la historia de la humanidad: las primeras monedas que se conocen se acuñaron en Lidia, la actual Turquía en el Siglo VII A. de C., hechas de aleación de oro y plata. O sea, que no llevamos mucho tiempo con eso del dinero.
-Pues parece que lleva toda la vida. Desde que éramos amebas.
-"Con dinero o sin dinero, hago siempre lo que quiero y mi palabra es la leeeey..." Pero mira, puestos a pedir, yo prefiero tenerlo. El dinero da independencia, estabilidad emocional... definitiva, es lo que te hace libre.
-El dinero hace individualistas a las personas. Estás sentado encima de una bolsa que no quieres compartir con nadie más. Sufres cuando tienes que sacar las monedas y miras a todos los lados para que nadie vea lo que estás haciendo. El avaro es esclavo de su dinero y sólo podrá ser el más rico del cementerio.
-Bla, bla, bla. Siempre vas a los lugares comunes de los utópicos. Sabes como yo que el dinero es el motor de este mundo en que vivimos y que lo mejor que podemos hacer es adaptarnos a la realidad que nos ha tocado vivir.
-¿No podemos cambiar el mundo?
-Yo creo que no. Nadie puede alterar el orden natural de las cosas y el dinero es la base en que se fundamenta ese orden. El dinero lo regula todo. El mercado, lo regula todo. Además, no es tan malo. Favorece el intercambio y propicia la superación de las personas.
-Genera pobreza, miseria y la desigualdad.
-¿No decías que el dinero no existe? ¿Cómo es culpable entonces, de todas esas cosas que dices?
- Porque es otra utopía más: mira, dentro de las utopías, las hay negativas y positivas. Dentro de las primeras, el dinero sobresale sobre todas las demás por su capacidad de corrupción de los individuos. Es una utopía en la que por desgracia estamos embarcados todos los hombres, y unos están más corrompidos que otros. Nadie ve el dinero: No existe. Es una abstracción teórica. Pero mueve más a la gente que cosas tan bonitas como el amor, la solidaridad y todas esas cosas bellas que se te puedan ocurrir.
- Casi me convences. Sólo casi. Yo, por si acaso, guardo dinero. Nunca se sabe cuándo te va a faltar.
-¿Y tú opo, qué opinas de todo esto? Sólo has dicho tres frases a lo largo de toda la conversación?
- Pues yo cada vez sé menos de todo. Creo que me estoy haciendo mayor y cada vez me apetece más escuchar que hablar. En fin, buena noches. Mira, alguno de vosotros se le ha caído un billete de diez.
¿¿Dónde?? Respondieron al unísono.

domingo, julio 22, 2007



La gente se suele buscar las parejas en función de afinidades superfluas: aficiones, gustos, forma de vestir, que hablen el mismo idioma... pero para encontrar una pareja que sea para toda la vida, yo, desde la modestia de este pequeño rincón del ciberespacio, recomiendo buscar a aquella media naranja en función de otra cosa más importante si cabe que las anteriores mencionadas. Son hábitos que marcarán el futuro de la convivencia casi tanto como que te guste la filosofía o el fútbol:
- El abrir y cerrar de puertas de los armarios de la cocina.
Sé que en un principio esto no es fácil de entender para los profanos, pero los que ya llevan un tiempo viviendo en pareja saben de lo que hablo: de buscar una pareja que te complemente. Es decir, si tú eres de las que se dejan abiertas los armarios de la cocinas, búscate un varón que sea metódico en el cerrado del mobiliario que rodea a los fogones; si cometes el error de buscar a un varón con el mismo hábito de dejar abiertas las puertas de la cocina, en vuestra casa reinará el caos y la destrucción. La destrucción de vuestras respectivas cabezas se entiende, pues parecerá vuestros cráneos partes de la luna de los chichones que os vais hacer por tener constantemente las puertas abiertas. Además, será de gran disgusto de las visitas el veros en perpetuas heridas craneales y con las judías y la sal en constante exhibicionismo.
Si por contra, sois ambos los que os molestáis en tener cerradas las puertas de los armarios de las cocinas, caeréis uno de vosotros sin remedio en una depresión, pues habrá una lucha por el poder por ver quién es el que cerrará las puertas siempre. En esa lucha por el poder habrá un vencedor y un vencido, algo que es contrario de lo que debe ser una pareja feliz y en armonía.
Para que una pareja funcione, tiene que haber uno que se deje abiertas las puertas de los muebles de la cocina y otro que vaya detrás y que las cierre. Más que nada para que el primero sea reprendido por el segundo por su dejadez y a su vez sienta cierta sensación de dominio sobre el primero, que le hará sentir bien y no buscar el conflicto en otras áreas de la convivencia más frágiles y de peor resolución.
Los matrimonios que formamos mi chica, mi cuñado, mi hermana y yo funcionan porque hemos delegado las funciones de cerrar las puertas mi hermana y yo en nuestros respectivos cónyuges. Ellos se sienten felices de reprendernos por dejarnos las puertas abiertas y nosotros a la vez nos sentimos felices por darles la oportunidad de hacerles sentir que dominan la situación, que son los que tienen el control del hogar. Gracias a esta feliz circunstancia, en nuestros respectivos hogares reina la paz, la alegría, la concordia, y puestos a ser cursis, el amor.
Cariño, ¿qué sería de nuestra vida en común si yo de repente me pusiera a cerrar las puertas que me dejo abiertas de la cocina? ¡Cundiría el caos! Puede que fuera el fin de nuestra convivencia. Tendríamos un montón de ladrillos que podríamos utilizar con fines especulativos, pero habríamos dejado de tener un hogar.
Por eso, si permitís un consejo a este humilde propalador de sentimientos que ensucia con sus letras el ciberespacio, buscáos los que acostumbráis a cerrar las puertas a alguien que se las deje abiertas, y viceversa. Sólo así será posible que persista la armonía del universo, en particular, la de los fogones: El fuego encendido del amor
Y recordad: muchas puertas son las que hay que abrir. Más que las que hay que cerrar. Abrir una puerta es camino de la utopía y cerrarla es camino del orden. De tal combinación, fruto del amor, es la clave de la evolución humana.

sábado, julio 21, 2007

Ayer ocurrió en España una cosa rarísima que no se ha dado en años en este rincón del planeta: un semanario fue secuestrado por sus opiniones. La policía fue a los quioscos y requisó todos los ejemplares. La revista se llama el Jueves, es de humor gráfico y satírico y llevo comprándola desde que tenía quince años. Tengo intención de seguir comprándola otros tantos años más. Si me dejan, a ser posible sin cortapisas ni con colaboradores obligándose a sí mismos a dibujar con autocensura.
Parece ser que en nuestro código penal hay varios artículos en los que amparan el honor de la Familia Real Española. Son esas trágalas que los españoles tuvimos que aceptar en la transición porque volviera la democracia. De hecho, aunque en los mentideros nacionales se dice que el Rey nuestro tiene algunos asuntos turbios o cuando menos, poco claros, nadie investiga si es verdad porque la Casa Real tiene leyes que la amparan en un grado mucho mayor que cualquier español, da igual su edad y condición.
El secuestro fue debido a que en la portada de la revista aparece unas caricaturas de los Principes de Asturias en plena coyunda. No es muy fina que digamos. Tampoco es uno de los grandes golpes de humor que suele tener la revista. El caso es que les dibujan en pleno acto sexual para ironizar sobre la partida de dos mil quinientos euros por hijo que nazca que quiere dar el gobierno a las familias. En ella, la "presunta" caricatura del príncipe dice: "¿te das cuenta? Si te quedas preñada... ¡Esto es lo más parecido a trabajar que he hecho en mi vida".
Desde el jueves se ha dicho que en realidad lo que estaban satirizando era la medida del gobierno, que para ellos no es otra cosa que una adelantada campaña de márquetin electoral (Según lo que dicen en páginas interiores del referido número secuestrado, del que tengo un ejemplar y tendré que esconder, no sea que vengan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a dar una patada a mi puerta y llevárselo)
Pero seamos sinceros: en realidad, lo que hacen es matar dos pájaros de un tiro. Por un lado se meten con el gobierno, y por otro arremeten contra la monarquía, poniendo en negro sobre blanco una sospecha que en realidad tienen todos los pueblos del mundo con sus monarquías: que sus soberanos tienen poca tarea. Encima, bien remunerada y para toda la vida. Eso les da derecho a la mejor calidad de vida que nadie pueda tener, pudiéndose dedicar a los mejores placeres, incluído, por supuesto, el ayuntamiento carnal.
Pero se metan con el gobierno o se metan con la monarquía, aquí lo grave de los hechos es el atentado contra la libertad de expresión que ha cometido la fiscalía al pedir el secuestro de la revista y el juez del Olmo al aceptar la petición. Sin quererlo, han hecho un daño tremendo a nuestra imagen de país de libertades y de tolerancia, siendo ésto lo menos grave. Además, ha conseguido justo lo contrario a lo que pretendían: ahora, la caricatura, gracias a internet, ha tenido una difusión mucho mayor y es mucho más conocida de lo que hubiera sido si el juez del Olmo no hubiera ordenado el secuestro de la revista.
Ha sido una tremenda barbaridad que espero se enmiende en horas, porque es más propio ésto de dictadura bananera que de una democracia asentada, y tal vez aquí, el que debería dar explicaciones es el juez y no los responsables de la revista.
Como dicen en la página web de la revista: ¿de verdad estamos a 20 de Julio del 2007?

jueves, julio 19, 2007

Amigo Sono, me meto en tu blog y ya no veo al poeta. Veo un montón de maravillosos poemas, pero ¿Dónde está el poeta? ¿No querrás hacer verdad eso que dicen de que la poesía ha muerto?
Iba en el metro. La gente leía novelas y periódicos, pero nadie leía poesía, porque la poesía necesita calma, y la gente lee apresurada. Esta es mi parada y me tengo que bajar. Ya nadie tiene tardes de invierno lluviosas para leer un libro de poemas. Nadie enamora como Neruda con la fuerza de unos versos. Busco y no encuentro poemas, salvo los tuyos. Los poetas están escondidos. Ser poeta no es políticamente correcto. Menos mal que el ordenador también sirve para leer tus poesías.
Amigo Sono, ¿dónde estás, poeta de versos desnudos, de cantos a la vida, de desnudeces de espíritu? Me dejaste entre una nube de alondras, de pijamas, que a punto estuve de llamar a un tal Santuchione para que me ayudara a encontrarte.
Me dijiste hace tiempo que encontraste alas para volar en unos cajones ancianos. No me creo que se te hayan derretido por volar alto: los poetas no tienen alas de cera aunque quieran lo prohibido: sólo les queda seguir y seguir, parar y no cambiar.
Y sabes que un plagio es el mayor de los homenajes, que yo te plagio como todos los poetas plagian al verbo crear.
Otra vez empiezo y miro a mi alrededor y otra vez empiezo, y este texto es más tuyo que mío aunque me meta en tu blog y no estés, poeta. Veo un montón de poemas y un tal Santuchione me dice que tu poesía no ha muerto.