jueves, junio 21, 2007

En estos tiempos raros en que vivimos, cada vez se echa a la gente por motivos más pergrinos: parece ser que Capello se va del Madrid pese a haber conseguido ganar la liga; puede que con él fuera muy posible la consecución de la ansiada décima Copa de Europa, pero la junta directiva ya no cuenta con él.
No sé si os acordáis de Jupp Heynkes, un entrenador alemán que después de ganar la séptima Copa de Europa fue despedido malamente y sin ningún señorío. Vamos, sin eso de lo que presume el Madrid. Otra cosa igual pasó con Vicente del Bosque: después de ganarlo todo en Europa, también le despiden miserablemente.
¿Qué es lo que le pasa al Madrid? Yo creo que el Madrid siempre ha sido un club que se ha amoldado a las circunstancias, en el franquismo y ahora. En los tiempos que corren lo que manda es la sustitución rápida de las personas, funcionen o no funcionen dentro de las empresas.
Sustituir a los entrenadores ganadores… ¿cuándo se ha visto tamaña barbaridad en los tiempos pretéritos? Lo natural era que los entrenadores se marcharan cuando su trabajo no diera rendimientos. Pero ahora no es eso lo suficiente: tienen que, además, tener una imagen impecable. Veamos los casos de Jupp Heynkes, Vicente del Bosque y Fabio Capello.
Jupp Heynkes era un alemán discreto, de mano izquierda, según decía la prensa deportiva de la época. A la directiva de entonces le molestaba que pecara de benévolo con el equipo, lo que no impidió que con espíritu ambicioso, esos jugadores consiguieran la copa de Europa, después de que la institución estuviera 31 años sin ganarla.
Vicente del Bosque era un castellano de un sentido común aplastante. Quizás el entrenador madridista al que el periodismo menos ha criticado, tal vez porque Don Vicente tenía una gran virtud: sabía manejar muy bien a los medios de comunicación. Paradójicamente, parece ser que una de las causas por las que le echó el semidiós Florentino Pérez fue por la falta de imagen ¿Cómo se puede echar a alguien que tenía la rara virtud de llevarse bien con la prensa? Los periodistas pocas veces le criticaron y poco discreparon sobre las alineaciones, y eso que los periodistas deportivos son muy dados a hablar sin saber.
Ahora le llega la hora a Fabio Capello, por cierto, otro entrenador que se maneja muy bien en las ruedas de prensa. La primera vez que se fue del Madrid fue de motu propio: oyó los cantos de sirena del Milán y para allá que se fue. Sin embargo, vendió la historieta de que se iba por desavenencias con la directiva. Niente. Parole, parole, parole que dice la canción: la mayoría de la directiva quería que se quedara, presidente Lorenzo Sanz inclusive. Ahora, sin embargo, la mayoría de la directiva actual repudia el juego defensivo del italiano...¿Por qué le contrataron entonces? Con todo, este año Capello nos ha dado emociones fuertes. La temporada 96-97, cuando hizo campeón por primera vez al Madrid, sí que aburría a las ovejas.
¿Qué más le pueden pedir?
El caso es que las directivas de Lorenzo Sanz, Florentino Pérez y el tipo éste que manda ahora, Ramón Calderón, tienen en común una cosa: echan a los entrenadores cuando ganan. A lo mejor es que quieren eludir esa ley tan natural de las cosas de que todo tiene un ciclo. Pero los hechos cantan: despedir al entrenador de turno no les ha hecho sortear las épocas de crisis.
¿Por qué las toman con las personas? ¿Por qué este club de fútbol en particular, y las empresas en general, tienden a ser Saturnos devorando a sus hijos? ¿Qué vana ilusión es ésa, la de huir de la naturaleza cíclica de subidas y bajadas en el que estamos encerrados todos los mortales?
La prueba de que esas huídas no sirvieron de nada es que el Madrid ha estado cinco años sin comerse una miserable rosca. Esas huídas, basadas en la sustitución de los individuos, es otra de las modas horribles de este tiempo. Prima de la moda de la anorexia, hermana de la obsolescencia planificada de los objetos y máquinas.
En fin: a mí no me gusta Capello ni siento pena por él,pero creo que se ha ganado el derecho de quedarse. Qué hartazgo de cambios, qué poco respeto hacia las personas.

miércoles, junio 20, 2007

Bachibozuks, zopilotes, papanatas, adoquines, mamandurrias. Eso es lo que me parecen los encargados del informe del banco de España y que avala el propio gobernador del banco, Miguel Ángel Fernández Ordóñez. Por decoro no pongo epítetos peores y recurro a eufemismos que sin duda no los definen como yo quisiera.
"Desde el Banco de España creen que el alto coste de los despidos propicia los contratos temporales."
"Su gobernador cree que la mejora de la eficiencia de la economía pasa por "avanzar en las privatizaciones allá donde tengan sentido".
Casi me da un síncope leyendo el 20 minutos, de donde saqué la noticia, yendo de camino al trabajo. Abrazafarolas, zopencos, zotes, tiralevitas, mostrencos. Qué pena que por decoro no pueda poner lo que realmente me vino a la cabeza.
¿Abaratar el despido? ¿Acaso no se ha demostrado fehacientemente que eso lo único que ha propiciado en España es precisamente que seamos el país de Europa donde más y con mayor alegría se ha recurrido al contrato temporal? ¿Acaso no ha servido estas medidas, ya implantadísimas por cierto en mi país, para que la gente tenga unos sueldos de miseria y que pese a las enormes ganancias, las clases bajas vivamos como si estuviéramos en período de crisis? Mangarranes, perillanes, mentecatos, mercachifles, mamporreros de usureros... Perdón, esto último se me ha escapado: quería seguir siendo eufemístico.
"Antes de que sea tarde hay que ser conscientes de que la productividad es la principal fuente de bienestar en el largo plazo y de ahí que las políticas que las promueven son decisivas".
Desde luego, siempre con prisas. Hay que hacerlo ya, ahora. Venga, que ya tardamos. La codicia no espera; la avaricia es impaciente. Queremos el mundo y lo queremos ahora, que diría Jim Morrison. Se irán del país si no tenemos en España suficientes pobres a los que explotar. Venga, que nos lo están diciendo sus siervos, los dirigentes del Banco España.
"Se apuesta por privatizar“sectores clave” para la economía, como las industrias de red, el mercado de telecomunicaciones, el sector energético o el de transporte".
Un momento... ¿Acaso no es una entidad pública? ¿No debería servir a los intereses de nosotros los ciudadanos? ¿Qué hace una entidad pública lanzando loas a la gestión privada? ¿No están tirando cantos a su propio tejado, que es el nuestro? ¿No serán un poco badulaques o bodoques?
"Hay que adecuar la fuerza laboral a nuevas demandas"
Mis eufemismos no llegan tan lejos hasta donde llega esta frase. Me recuerda a las palabras de Rajoy, el pasmado, en el debate con los ciudadanos: "España debemos ser competitivos: los chinos hacen camisetas que venden por menos de un euro" Pues hala, tomad frase hipereufemística y mineralizada. Ya sabéis lo que os toca: poned a vuestros hijos a hacer camisetas. ciento dieciséis horas a la semana, de lunes a domingo. Ganando menos de veinte céntimos a la hora. El látigo es opcional. Perdón, quise decir el flagelo.
Y resulta que este "informe" es decir, "sin forma" o dicho de otro modo, "contrahecho y deforme" por cuanto tiene de amoral, eufemístico, canalla y vil, ya que lo han hecho gente que se supone está a nuestro servicio: los funcionarios, burócratas, empleados públicos. A lo mejor soy un bambarria por preguntarlo: ¿a quién favorecen realmente? ¿No deberían ser personas insobornables, honradas, justas e íntegras? Lo contrario de corruptos, vaya.
En fin. A lo mejor envío una carta al gobernador del Banco España con "mi informe" para que se lo lea también a los colaboradores suyos que perpetraron "el informe". No la escribiré a mano, la redactaré con el procesador de textos del ordenador. Lo que no sé es si imprimirla en mi máquina de poner letras o dibujos en papel HP laserjet o hacerla en la de mi hermano, la HP deskjet. Cualquiera de las dos puede valer, una u otra.

martes, junio 19, 2007

Hace poco vi un documental harto interesante: CÓDIGO LINUX. En él nos daba una visión romántica del mundo de estos programadores que luchan denodadamente con el dominio casi absolutista con tintes de tirano de viejos vuelos que Bill Gates tiene en el mundo del software. Ellos se veían a sí mismos como unos caballeros románticos que plantan cara a la tiranía.
Bueno, creo que he puesto demasiada literatura a la cosa, pero por ahí van los tiros: de literatura y de programación.
Me llamó la atención, pues no era la primera vez que lo oía, que un programador comparaba el lenguaje de la programación con la poesía, es decir, una cosa con metros y con rima. Pues vaya, es una lástima que no entienda ni papa de programación para poder captar la belleza de los códigos que se emplean para crear, por ejemplo, un programa de procesamiento de textos como el que solemos usar las personas que tenemos por afición la poesía. Por lo que dicen, programar es escribir y desde luego, nadie negará que la escritura es un proceso de creación como lo es la programación.
Al igual que antaño hubo gente que le pilló vieja el rock´n´roll, creo que a mi me pilla viejo en iniciarme en el aparentemente maravilloso mundo de la programación, donde te pagan barbaridades por hacer lo que te gusta, que es lo que gusta a la generalidad de los hombres inquietos: crear.
Aparte de con la poesía, la programación también tiene similitudes con la novela, sobre todo en su período decimonónico: con eso de que en esa época se redujo la tasa de analfabetos una barbaridad, la gente amiga de las letras demandó mucha literatura, sobre todo novela que es el género triunfante de la centuria. Eso posibilitó que muchos escritores ganaran mucho dinero y fueran respetados: el ejemplo más famoso es el de Alejandro Dumas. Pero hay muchos otros. Al igual que Alejandro Dumas con sus tres mosqueteros, Linus Torvalds se ha hecho famoso y respetado gracias a hacer un programa informático que suele ser el usado por los expertos en informática: el linux. Se puede decir que el Finlandés Linux es el Alejandro del Siglo XXI.
Tal vez por eso, los que nos gusta la literatura nos equivocamos si queríamos vivir de algo creativo: la novela del siglo XXI tal vez no sea otra cosa que la programación, que viene en un lenguaje extraño que tal vez deberíamos hacer el esfuerzo de aprender aunque seamos viejos roqueros.
En fin, si mis hijos manifiestan inclinación por la escritura, no pondré reparos en animarles. Pero intentaré que la escritura que practiquen sea... la de la programación.

lunes, junio 18, 2007

Venid, amigos. Pasad un rato conmigo. Charlemos. Contradecidme, si es preciso. Aconsejadme, si lo creéis oportuno. Sólo os pido media hora de vuestro tiempo. Leed mis escritos y opinad sobre ellos. Tener vuestra opinión sobre ellos me será muy grato, y si me criticáis y la crítica es constructiva, recogeré el guante e intentaré mejorar mis escritos, aunque creedme si os digo que siempre busco la mejora en cada línea que escribo.
Esto es una pequeña instancia con luz de velas, cojines y esterillas en el suelo para que podáis tumbaros cómodamente o beber un té. Así quiero que os sintáis estando aquí, cómodos y felices. No siempre lo que os diga os va a gustar, pero siempre me podréis dar vuestro parecer que sin duda me enriquecerá.
Se entiende que la mente tiene capacidades que se nos escapan, acaso infinitas. Pero también está aprisionada por las emociones y los sentidos, y precisa de otras mentes para ese camino de comprensión del mundo. Todos los escritos que aquí podéis ver son mis intentos de comprender, y me vendrán estupendamente vuestras visiones del mundo para completar lo que en ellos digo.
Es curioso. En realidad esta bitácora es uno de los intentos, de los muchos que he hecho en mi vida, de aproximación de los demás. Sin embargo, me ha producido la sensación contraria: este blog me ha hecho sentirme como un náufrago que manda botellas y más botellas pero que no recibe respuesta. Qué rara soledad del ciberespacio.
En fin amigos, media hora no es demasiado y creo que alguno de mis escritos os harán sentir bien. Ese es uno de mis objetivos. Espero que los disfrutéis tanto como yo escribiéndolos.

domingo, junio 17, 2007

¡Qué relativo es el valor de las cosas! Un tío mío se compró hace un poco un Porsche; ese Porsche le costó más o menos ciento veinte mil euros. Sin embargo, os puedo decir que ese coche es una bagatela para él. Tiene tanto dinero que el esfuerzo económico que le supone el comprarse una cosa así es a su bolsillo prácticamente mínimo. Hay personas así. Podéis creer que existen.
Yo soy pobre. Como mi madre, su hermana. Se suele dar que las familias son ricas o pobres en bloque. Eso no sucede con la dinastía de mi abuelo, pues mientras unos hijos están de lleno en la clase alta, otros comprueban lo difícil que es vivir en la clase baja, y los de la clase media critican con denuedo a unos y a otros, que es lo que mejor se le da a la clase media. Aunque ansían más ser de los primeros que de los segundos, todo hay que decirlo.
Mi tío y su familia representan el lado más extremo de opulencia... Y del despilfarro hortera, siento decir. En eso tienen razón cuando le critican mis primos de clase media. Aunque he de decir que en él es realidad el sueño del "self made man" americano pero a la española. Llegó él, hombre emprendedor, a la emprendedora ciudad de Barcelona. Llegó con una mano delante y la otra atrás, como se suele decir, y la combinación de tipo emprendedor con urbe tal posibilitó que ahora sea un potentado hombre de negocios con varias empresas. Poco tiempo tuvo para estudiar carreras o leer libros, pues todo lo gastó en ser un empresario de éxito.
Esta tarde me acordé de él. Estaba viendo con mi chica "el ladrón de bicicletas", donde un hombre, al perder su bicicleta, pierde su medio de sustento, su oportunidad, su ilusión y su luz en el túnel. Entonces me pregunté que cuántas bicicletas se pueden comprar con los ciento veinte mil euros que costó el Porsche de mi tío: muchísimas.
Pero con todo, lo cierto es que en esta vida, aunque no os lo creáis, puede valer menos un Porsche que una bicicleta. Costar, por supuesto, cuesta muchísimo más, pero puede que haya ahora múltiples rincones en India, China o quién sabe dónde, en los cuales las bicicletas valgan mucho más que los coches de gama alta.
Así como la obscenidad de la pornografía abarata los cuerpos de las de los hombres y de las mujeres, la obscenidad de la ostentación abarata el precio de las cosas. Creedme, un Porsche puede costar menos que una bicicleta o acaso una camisa.
Mi familia tiene una cosa buena: que nadie se gana el respeto a base de dinero; a mi tío no se le respeta más por tener un Porsche, y que su palabra no es más escuchada que la de los otros hermanos, los de clase media y los pobres. y esa es la verdadera igualdad de los hombres, pese a que algunos les cueste más caro tener una bicicleta que a otros un Porsche.

sábado, junio 16, 2007

Hay una frase que me decían mucho cuando era joven y que a medida que ido cumpliendo años me la dicen menos:
- AAAyyy, tú no sabes lo que es la vida.
Menos mal que ya no me lo dicen tanto. Ya me preocupo mucho de no decirla yo a gente que es más joven. Es una frase odiosa, porque todos nos acabamos enterando de lo que es la vida.
A veces, cuando estoy más bajo de moral, me da por pensar sino seré como ese personaje del Marqués de Sade, Justine, que cuantas más barbaridades le hacían, más virtuosa se sentía. El libro es un auténtico mazazo para los que quieren ser hombres de bien: viene a decir que el mundo está lleno de seres corruptos que no cejarán en su empeño de hacer el mal. En fin, no es muy halagüeño ser la representación varonil de Justine, pero es una cuestión de carácter, qué le voy a hacer si yo nací en el Mediterráneo.
Poco a poco voy haciéndome con artimañas para salir más o menos airoso de situaciones similares a otras que me han hecho sucumbir en el pasado, pero bueno, los hombres y mujeres malvados de enfrente, con esos caracteres imprevisibles que tienen, te pueden salir con su maldad por cualquier lado. En lenguaje taurino: muchas veces es inevitable que te pille el toro. De ser así, procura caer de la mejor manera posible y evitando la cornada mortal.
En fin, yo a lo mío. Se trata de disfrutar estos cuatro telediarios. Mejor voy a apagar la tele (que manipulen a otro) y me voy a tomar unas copas con mis amigos.

viernes, junio 15, 2007

¡Qué tarde me dio ayer un compañero de trabajo!
Cada vez que entraba un negro, un rumano, un marroquí, la misma historia:
-Vaya morro que tienen: no han cotizado nunca a la seguridad social y cada vez que les pasa algo, venga, a Urgencias. No tienen vergüenza.
Yo, cuando la gente enarbola ese tipo de banderas, opto por callarme. Por mucho que les
intentes convencer de lo errado de sus razonamientos, con argumentos y demás, nunca dan su brazo a torcer. Así que dejo que escupan bilis y a otra cosa mariposa.
- Tú te crees estos vagos, sinvergüenzas, que no han dado un palo al agua. Se tendrían que ir a sus países, a ver si ahí les curaban. Vaya cara más dura. En cuanto les duele algo, hala, al hospital.
Ahora es cuando viene la loa a los Estados Unidos.
- En Estados Unidos, tú tienes la sanidad en función de lo que puedes pagar. Si tú tienes un buen seguro médico, pues recibes una buena asistencia sanitaria, y el que no, que se muera en la calle. ¿Tú sabes la cantidad de inmigrantes que tienen en los Estados Unidos? ¡Cientos de miles! Más que ningún sitio ¿Te imaginas si ellos tuvieran cobertura sanitaria universal como aquí en España? ¡Sería el caos!
Sí, como el caos militar que tienen. Estuve a punto de decirle que con destinaran la cuarta parte del gasto militar que tienen en sanidad, tendrían más que suficiente cobertura sanitaria no sólo para todos los EEUU, sino para América entera. Pero yo mutis, esperando a que se terminara su testosterona tranquilamente.
- Nos están robando. Nos están quitando poco a poco la seguridad pagada durante años por todos los españoles.
-Sí, estos inmigrantes van a hacer igual que lo que otros hicieron con la Telefónica. Una cosa mantenida y pagada por todos los españoles durante años, para luego ser vendida por cuatro duros a los amiguetes del ínclito ex presidente del gobierno don José María Aznar López. Vaya estafa, vaya robo. Igualico que el expolio que está haciendo ese pobre bebé con fiebre que trae esa mujer guineana ¡Qué vergüenza!
Le grité. Es que ya me tenía un poco harto.

jueves, junio 14, 2007

Ayer estuve en urgencias con un compañero con el que nunca había coincidido. Un compañero de anillos caídos. Era un tipo menudo, delgado, atravesando el ecuador de la cincuentena. Traía cara de disgusto, pues la planilla horaria que le habían asignado en este mes no era de su agrado, ya que no le permitía hacer un viaje al extranjero de cuatro días para asistir a una boda, según me dijo él. Estaba dispuesto a hacer todo tipo de cambalaches con los compañeros, pero a casi nadie le venía bien su propuesta. En el tiempo que llevaba trabajando apenas trabó amistad con nadie y la gente se muestra renuente a hacer favores a desconocidos. Se pasó la primera hora del turno mirando su planilla a ver cómo arreglaba su asunto y yo agradecí a los cielos que en esa hora no viniera gente a la que atender. Trabajar yo sólo mientras el compi sólo piensa en sus vacaciones puede ser tremendamente penoso en el sitio donde estamos. Nuestro trabajo no es difícil, pero puede llegar a ser muy estresante, por la cantidad de cosas que se tienen que hacer a la vez. Menos mal que en esa primera hora no se dio tal circunstancia.
El hombre venía con cara de disgusto, pero no sólo era por esos días que no podía disfrutar. Era también por nuestro trabajo. A lo largo de la tarde supe porqué.
- Opositor, tú has estudiado, ¿verdad?.
- Sí estuve en la universidad ¿Y tú?
- Sí, claro. Hice económicas.
Había que empezar a conocerse, debía pensar el hombre. Normalmente no digo que soy licenciado. Según en el sitio donde estés puede ser hasta contraproducente. Me he encontrado con gente a la que he notado cierta satisfacción íntima y me ha mirado como diciendo: "ja, ja, tú con tu titulillo de mierda y mira dónde estás" porque compartimos las misma pésimas condiciones contractuales y el mismo pésimo sueldo, sólo que no han estudiado. Peculiaridades de la envidia hispana. Por envidiar, se envidia hasta al pobre.
Transcurrieron las horas y llegó el momento de la pausa. La cara de disgusto, de preguntarse constantemente qué pinto yo allí no se le iba al hombre. Yo ya me maliciaba algo. Y me atreví a preguntarle:
- ¿Dónde trabajabas tú antes?
- Yo era director financiero. Hasta que me echaron. A todo mi departamento, inclusive a las secretarias. Contrataron a gente más joven por un tercio de lo que ganábamos nosotros ¿Tú sabes cuánto ganaba mi secretaria? Cerca de los dos mil euros.
- Que me los dieran a mí.
- Y ahora estoy aquí y fíjate lo que ganamos. Una mierda. Estoy deseando que llegar a los sesenta y jubilarme.
Se pasó lo que quedaba de tarde mirando gráficos de la bolsa por Internet. Las ropas que traía tenían pinta de ser buena calidad. Creo que no mentía: este hombre, por su actitud, su forma de hablar y su aspecto, había vivido tiempos mejores.
- Mi mujer no ha trabajado nunca hasta hace poco. Hemos vivido de lo que yo he ganado toda la vida. He podido acumular un buen patrimonio. Tengo más de dos viviendas.
No me atreví a preguntárselo, pero lo pensé: "¿entonces, qué coño haces trabajando en esta mierda de trabajo temporal?" Pasaba la tarde y al hombre no se le iba el semblante de disgusto.
- Perdona, tú que sabes de economía ¿Cómo es posible que los periódicos no publiquen la bajada generalizada de los sueldos españoles?
- La venida de inmigrantes ha traído una cosa buena y otra mala. Por un lado, ha permitido cierta seguridad de cara al futuro de las pensiones. Por el otro, ha presionado a la baja el sueldo medio de los españoles.
- Sin embargo, eso no es la imagen que transmiten los medios de comunicación. Dicen las estadísticas que somos más ricos.
- Hombre, hay ciertos aspectos de la economía que se camuflan o se ocultan. Es verdad que en términos macroeconómicos estamos mejor. Pero también es cierto que la renta de los españoles es mucho más baja. Eso es irrebatible. Mira, yo he tenido de todo. Coches buenos, grandes viajes... Mi hija está completando la segunda carrera. Las dos las ha hecho en universidades privadas, pagadas a tocateja por su padre. En mi casa no ha faltado de nada. Pero ahora estoy como estoy.
La tarde transcurría tranquila. Yo le intentaba explicar algunos procedimientos del trabajo, dado que había estado más tiempo que él en el puesto, pero era obvio que a él no le interesaban lo más mínimo. Miraba el reloj con frecuencia, era evidente que el tiempo se le hacía eterno. Por fin llegó la hora de la salida. Vinieron nuestros relevos. Él se marchó. Yo me quedé explicando algunos asuntos del trabajo a los compañeros de la noche.
- ¿Qué tal con él? Sabes que es un poco problemático ¿O no, Opo?
- Hombre, la tarde ha estado tranquila. Yo no tengo ninguna queja de él. Pero se nota que no está a gusto aquí.
- Se da muchos aires. Vale que el sueldo es una mierda, que los contratos igual, pero se viene a trabajar y punto y no a hacer que los compañeros trabajen el doble porque tú te niegues a doblar el lomo.
- Ya es que ir de menos a más no cuesta a nadie. El problema es de ir de más a menos.
- Ya Opo, pero ése no es ni tu problema ni el mío.
Me despido y voy al metro. Veo a mi compañero, el economista de los anillos caídos,
al otro lado del andén. No puedo evitar que me venga a la mente otra pregunta maliciosa: "¿Dónde tendrá éste los cochazos de los que presume?" Le digo hasta mañana. Me sonríe. "En el fondo, no debe ser mal tío", pienso yo. Simplemente ha perdido algo el norte. Llego a mi casa. Me pongo Casablanca mientras ceno. Llego a una de sus múltiples secuencias memorables. Un cliente enojado por la actitud distante de Rick se está quejando con un camarero de éste:
- Sepa usted que yo era el director del segundo banco de Amsterdam.
A lo que el camarero le contesta:
- No creo que eso a Rick le interese. Sepa usted que el director del primero trabaja para nosotros de cocinero. Y su padre es el portero.
En fin. Cosas de la economía.

miércoles, junio 13, 2007

En el pueblo de mi madre llamaban milano a aquél que solía perderse, de carácter melancólico, despistado y distraído. Si habéis visto alguna vez un milano, os admiraréis de él, pues el milano tiene porte majestuoso y vuelo elegante; además cierta tendencia a perderse entre las montañas. Lo que tendré que preguntar a mi amigo veterinario es si los milanos son despistados, melancólicos y distraídos.
Lo bueno que tenía el pueblo es que dejaba a las personas tiempo para pensar. Nada que ver con las ciudades, en que ya nos ocupamos a conciencia en distraernos en nuestro tiempo libre con memeces. En el pueblo no daba lugar a banales distracciones. O se trabajaba o se pensaba. Y se tenía mucho cuidado en pasar más tiempo en lo primero que en lo segundo. Sin embargo, en ese tiempo cabían los milanopersonas, que eran esos hombres que solían tener cierta tendencia a perderse por entre las piedras. Ojo, digo hombres, porque para las mujeres no estaba bien visto perderse y dejar a un lado las labores domésticas. De ahí debe venir la peyorativa frase "eres una perdida"; una mujer jamás sería definida como Milana. Y mucho menos las dirigirían palabras como "milana bonita" como decía a su pájaro Azarías, el determinante personaje de la novela de Delibes "Los santos Inocentes". De ahí debe venir que las mujeres sean tan buenas en cualquier cosa que hacen: han tenido desde siempre terminantemente prohibidas las distracciones.
En la ciudad, no hay lugar ni para los milanos ni para las milanas. No podemos perder el compás de nuestra vida. Yo, en mi infancia, era despistado y milano, pero desgraciadamente el despiste se me fue cuando desaparecieron de mi vida las tardes eternas de verano. Ya no da lugar para pensar. A nosotros, los hombres de ciudad, se nos exige actuar, actuar, reciclarse y reciclarse. No da lugar a la meditación. Es pérdida de tiempo. Es cosa de milanos.
Si tengo una oportunidad, iré a mi pueblo a ver si quedan milanos. No humanos, pues sé que han desaparecido todos. Ire a buscar las aves, por ver si quedan seres que aún tengan el tiempo y la gran suerte de perderse sin que nada les perturbe.

martes, junio 12, 2007

Esta mañana recibo una llamada de una conocida administración madrileña. He echado en tantas bolsas de trabajo que ni me imaginaba que me fueran a llamar de allí:
-Buenos días. Quería hablar con el señor Opo.
-Soy yo, dígame.
-Verá. Le llamo del Hospital XX. Le ofrecemos un contrato para trabajar como celador. En verano.
-¿Pero hay posibilidades de que me contraten por más tiempo?
-En un principio, el contrato sería de sustituciones en el período vacacional. Señor Opo, no podemos garantizarle más tiempo, al menos, de momento.
- Mire usted, señor. Estoy trabajando en hospital tal, me han llamado de la Universidad cual ofreciendo lo mismo que ustedes. La propia Comunidad de Madrid ha requerido de mis servicios para este verano. Ninguna oferta me ha sido interesante y ahora mismo no tengo intención de dejar el trabajo en el que estoy actualmente, aunque reconozco que también es temporal. Dadas las circunstancias, ¿qué me pueden ofrecer ustedes?
-Hombre tenga en cuenta que usted está en el número 1400 de la lista...
-Ignoro cuál es la razón por la que me han puesto en número tan alto. Lo que sí es cierto es que ahora mismo sólo entraría a trabajar con ustedes si me hacen un contrato de interinidad o mejor aún: un contrato fijo.
-Bueno, ya le digo que eso no se lo podemos hacer. Normalmente ese tipo de contratos no se hacen a gente que está en bolsa de trabajo.
-Ya, sí, lo de siempre. Hay una especie de maldición hacia la gente que está en las bolsas. Lo que yo no entiendo es por qué las llaman "de trabajo", si la mayoría nos pasamos la vida en el paro. En fin, no le entretengo más: estoy dispuesto a escucharles si la oferta que me hacen es de contrato fijo o cuando menos, interino. Muy buenos días.
Y colgué. La ley de la oferta y la demanda. Ahora puedo negociar. No caerá la breva de que hagan lo que les pido. Ojalá desaparezcan, de una vez por todas, "las bolsas de trabajo".

lunes, junio 11, 2007

Una cosa que hecho de menos de los veranos de mi infancia es la cantidad de tiempo libre del que disponías: para bañarte, para leer tebeos, para jugar a la pelota, para ir con los amigos... El verano era eterno y yo creo que todos echamos de menos esa sensación de eternidad, que en la infancia no era otra cosa que aburrimiento. Fue en verano cuando, en una piscina pública de mi localidad, empecé a leer con afición los tebeos de Mortadelo y Filemón, sin duda, dos de los grandes iconos de la cultura popular.
Los personajes que ha estado dibujando toda la vida Francisco Ibáñez han tenido una importancia capital a la hora de aficionar a la lectura a miles de jóvenes. Ya he dicho en una entrada anterior que hacen muy mal en despreciar ciertos críticos la literatura menor, pues es la antesala de la literatura de más altos vuelos. Sin duda, Mortadelo y Filemón han sido los propiciadores de que muchos de mayores nos hayamos convertido en ávidos lectores. Por eso, mucho cuidado con arremeter con Harry Potter, porque la gran magia que puede hacer es que legión de adultos en el futuro valoren la cultura.
Ahora, para mí, no se pueden comparar los tebeos de Mortadelo con el Potter. No puedo ser objetivo en este punto. Comparando ambas obras, creo que los tebeos de Mortadelo les da varias vueltas a los libros de la anglosajona. Por capacidad inventiva, por talento, por todo. Es una lástima que los latinos siempre perdamos la batalla de la notoriedad frente a los anglosajones. Si Mortadelo hablase inglés, posiblemente Ibáñez coleccionaría Ferraris como lo hace Uderzo.
Por tener, tiene Ibáñez hasta el don de la profecía: en una viñeta muy anterior a los terribles atentados del 11-m , Francisco Ibáñez dibujó un avión incrustado en una de las torres Gemelas. No creo que se deba a que el dibujante sea un nuevo Nostradamus, más bien se debe a que nuestro genial creador a dibujado tanto y de tantas cosas, que no es extraño que sus tebeos hagan extraños guiños con la realidad.
Sirva este pequeño texto de homenaje a tan genial autor y por favor, sigue alegrando los veranos eternos de los niños.

domingo, junio 10, 2007

Has vuelto a suspender siete. Tus padres están que trinan. Y tú, que aunque estás disgustado, sólo piensas que hay un montón de muchachas esperándote ahí fuera. Mola el viernes, porque es el día en que comienza el fin de semana. En cambio, el domingo no mola. Te has levantado a las dos, tienes una resaca espantosa y tus padres preguntándote que cuándo te van a dar las notas. Lo peor de todo es cuando sepan que te han quedado siete y es muy probable que el año que viene vuelvas a repetir.
-Todavía no sé cuántas me han quedado.
Mientes como un bellaco y tus padres en el fondo saben que lo haces, pero siempre tienen la esperanza de que esta vez va a ser distinto, que van a recuperar a ese niño que en los primeros cursos de la ESO sacaba en algunas asignaturas sobresalientes y en otras notable. Pero tú, cuando cumpliste quince años, decidiste cambiar de prioridades. El instituto no importaba tanto como una chica de tu pandilla llamada Raquel. Importaba más el calimocho que las matemáticas; las tías valoran más unas buenas Ray-Ban que la clase de lengua. Total, con la música alta apenas se puede hablar nada con las tías. Yy lo interesante que te hacen las gafas aquéllas, ¿eh?
Lo único que te interesa de la biología es cómo perder tu virginidad. Desde que cumpliste quince años, los veranos son mucho más interesantes. y un día, vas en el metro, y ves a una lindísima moza, y sin que te dieras cuenta, el bulto de la entrepierna empezaba a ser mercancía sospechosa. Aunque la viste apenas quince segundos, pues ella se bajaba, estás días y días pensando en ella. Coges la misma línea sin necesidad con la esperanza de volverla a ver. y de tanto pensar y pensar, se ta ha olvidado hacer ese comentario para la clase de filosofía. Otra que cae.
En fin. No es culpa tuya que el cuerpo te esté jugando malas pasadas. No es culpa tuya que las chicas sean tan guapas, huelan tan bien y tengan esas vocecitas tan preciosas, además, tus colegas están igual y tú no ves que sus padres les estén dando tanto la brasa con los estudios.
Eres joven y sólo se vive una vez. Piensas que todo con el tiempo se arreglará. Tus padres insisten en que serás carne de cañón si no terminas el bachiller, pero tú crees que tendrás suerte. Eres inteligente, te dice tu madre. Basta con eso para poder triunfar en la vida, piensas. Para ser programador, por ejemplo. Les dices a tus padres que los mejores programadores no han hecho carrera.
Y siendo eso verdad, y dándote bien la cosa informática, sabes que malgastas tu tiempo delante del ordenador con los videojuegos y enganchado a Internet. Deberías saber que con esos mimbres no se aprende a programar, pero a ti te da igual. El Counter Strike mola mucho y estás pensando quedar con los colegas con los que juegas en red.
Si no lo sabes, te lo diré: perteneces a una de las generaciones españolas que más suerte ha tenido; has tenido una cantidad de tiempo de ocio tremenda y además oferta de actividades amplísima. Afortunadamente, nada te ha faltado y lo has conseguido con facilidad.
Sin embargo, a partir de ahora lo tienes difícil: vas a tener peores contratos y peores sueldos que los de tu padre y tus tíos. No vas a poder emanciparte porque la vivienda está muy cara. Y sabe Dios que otras cosas nos van a quitar a la gente que como tú y como yo somos de la clase baja.
Por de pronto, ya puedes pensar en sacarte esas siete que te han quedado. De acuerdo, las tías están muy buenas, pero todo a su tiempo. No vas a tener más posibilidades de estar con ella sólo por estar pensando ella, aunque sé que es difícil quitártela de la cabeza, como es difícil estudiar sabiendo que los colegas están en la plaza tomándola o al otro lado del ordenador esperándote para otra partidita de Counter Strike.
Por favor, sácate esas siete. Consigue tener una profesión que te permita vivir dignamente. Procura que sea un oficio en el que seas casi imprescindible. Y piensa desde ya en luchar por tus derechos, pues te han quitado mucho y puede que cuando seas mayor compruebes horrorizado que no le puedes los estudios a tus hijos porque esa es otra de las cosas que han arrancado a la clase baja como nosotros.
Ándate con ojo: está en juego tu felicidad.

sábado, junio 09, 2007

Toda persona que tenga por oficio algo creativo tiene la necesidad de darse publicidad. Una de las herramientas que para este fin se ha utilizado siempre es la vanidad, porque vanidad, aparte de una de las cosas que más matan la convivencia, es además una de los mejores recursos de venta de uno mismo y de sus obras. En este mundo de mercancías, el vive de una habilidad ha de ponerse por las nubes. Vivimos en el mundo de la imagen.
Entre los más vanidosos se encuentran los actores, pintores, escritores y políticos. Los escritores son actores que van o de hombres sabios o de bohemios; los actores dicen que construyen personajes como si fueran escritores de novelas; los pintores hacen política cada vez que exponen obras en las galerías; y los políticos son malos actores, pésimos escritores y a veces no sé si pintan algo. En cualquier caso, las cuatro profesiones tienen en común que suelen ser de gente vanidosa.
Venderse a uno mismo, ésa es la clave para triunfar en la vida. No obstante, la vanidad puede ser muy negativa en la esfera privada; los seres queridos nos conocen muy bien y nos miran con amor, pero también saben de nuestros defectos. No debemos abusar de quienes tan bien nos conocen. Aquí sí que debemos ser humildes.
Pero no debemos olvidar si no queremos perder el norte lo que decía Jacinto Benavente: " El amor propio y la vanidad nos hace creer que nuestros vicios son virtudes y nuestras virtudes, vicios" Se puede llegar a lo patético por ser vanidoso. El ejemplo más claro, el de esas bellezas viejas que a base de botox y bisturí se convierten en Barbies de geriátrico, que diría en una ocurrencia feliz Victoria Beckham. O lo que es peor: en monstruos del lago. Más que del lago, del Spa.
Pese a que hay gente que llega a hacer esa clase de burradas, sin llegar a sus extremos, no está de más nos queramos un poquito para defendernos de lo delirante cotidiano. A veces, cuando estoy muy caído anímicamente, me preocupa cómo mis circunstancias han ido destruyendo poco a poco mi ego; cuanto más necesito tener el ombligo bien brillante para mirarlo, más pelusas aparecen a mi vista. Quizá lo que me venga bien es una pequeña dosis de egocentrismo. Si consigo elevar mi moral, que no me falte mi familia que me diga las cuatro verdades, si es que mis pies se elevan del suelo demasiado o siento ganas de ponerme tetas. Bueno, de esto último, no creo que me entren ganas.

viernes, junio 08, 2007

La historia, la de siempre: un hombre de éxito que lo tenía todo. De repente, todo lo pierde por un arrebato de locura. Esta vez, de la forma más cruel e inhumana posible: matando al ser más inocente del mundo. Su hija. ¿Por qué me es tan familiar esta historia de tragedia? ¿Acaso sabía Alberto que su historia ya estaba escrita? ¿Por qué Alberto no cambió el guión en el último momento, y en vez de sacrificar la vida de su hija hubiera sacrificado ese infernal trabajo suyo en la empresa de seguros Swiss Re?
Las oficinas de la empresa estaban situadas en un moderno rascacielos londinense al que popularmente se conoce como "pepino". No hace mucho, otro alto ejecutivo que trabajaba allí se tiró desde lo alto y se mató. El rascacielos parece un falo. Tal vez sea lo que mejor simboliza la cultura falocéntrica empresarial, que mata y a la vez se devora a sus hijos, una especie de Saturno moderno del que asoma un gran pene de oro macizo. El dios de la pistola de oro.
Alberto Izaga era uno de sus hijos, y en sus años de ejecutivo maduró una insania que dio como resultado una aberración. Él no podía equivocarse en su trabajo, y eso, paradójicamente, hizo que tuviera la mayor equivocación de su vida: seguir trabajando en un sitio donde eso tan humano como el error está prohibido. El no poder errar le deshumanizó y le convirtió en esa bestia que tanto están publicitando las páginas de sucesos. El capitalismo castiga el error con el fracaso, pese a ser el sistema más erróneo de todos los posibles. El capitalismo puede que nos conduzca al error final, es decir, a la destrucción de nuestra civilización. Por de pronto, condujo a Alberto a su propia destrucción personal, haciéndole cometer en su casa el gran error que no podía cometer como ejecutivo. Por cierto, el apartamento está situado en el mismo bloque donde se rodó "Match Point", la película de Woody Allen que trata de un hombre que comete un crimen por continuar con su estatus, su tren de vida fabuloso.
En el fondo Alberto, has hecho lo mismo: has cometido un crimen por continuar con tu estatus, tu tren de vida fabuloso ¿Qué hubiera pasado si te hubieran echado? A mí me han echado más de veinte veces y aquí me tienes, esperando
el siguiente momento de felicidad que sin duda tendré. Y al trabajo, que le den. Tú sin embargo, aunque te describen como una persona risueña y sonriente, dudo que vuelvas a ser feliz. Es más, dudo que en algún momento lo fueras. Es imposible ser feliz pensando en que te puedes equivocar.
Yanira se llamó tu hija. Puede que la matara la esquizofrenia. Yo creo que la mató el dinero, con el que no te puedes equivocar.

jueves, junio 07, 2007

Caperucita roja era una fábula de transmisión oral que circulaba por Europa. Según la Wikipedia, fue Charles Perrault el primero que recogió la historia en un volumen de cuentos editado en 1697. La historia es de sobra conocida: una niña va por el bosque, se encuentra con el lobo y le salva el leñador.
Siempre me he preguntado si es verdad la interpretación que yo me he dado a mí mismo desde que tenía catorce años y un montón de hormonas corriendo por mi cuerpo: yo pensaba en que la moraleja de esta historia nos venía a decir que las mujeres se tienen que andar con cuidado de con quién se acuestan. El cuento es un pelín machista. Además, no tiene un cuento o similar equivalente en hombres. ¿O tal vez sí, me refiero cuando Ulises, en el canto XII, es atado al mástil para poder escuchar el hipnótico canto de las sirenas? Yo creo que ambas situaciones tienen el mismo mensaje subliminal: cuidadín cuando te acerques a personas de distinto sexo.
Pero ahí acaban las similitudes: mientras que Caperucita es una chica inocente e ingenua a punto de iniciarse en los misterios de la vida, Ulises es un hombre curtido en mil batallas y envuelto en cientos de peripecias. La una no tiene ni idea de con quién se juega los cuartos, y el otro, que sí lo sabe, pide por ello a sus hombres que lo aten a un mástil. Ya estamos con los dos tópicos más generalizados de la literatura: mujer ingenua, hombre bragado y valiente que sabe lo que se cuece.
A mí, que tan interesado adolescente era por el sexo, no se me escapaba la intención del cuento: prevenir a las mujeres que se van a iniciar en ello. El lobo está en el bosque, es lo desconocido, lo misterioso, lo peligroso. En cambio, el leñador es el hijo de la vecina, previsible y de vida vulgar que oferta un porvenir, pues eso: vulgar. No en vano, Caperucita, haciendo caso omiso de las advertencias de su madre, se pone a hablar con el lobo. Porque al igual que Ulises, Caperucita tiene espíritu aventurero.
Siempre han tenido más éxito con las mujeres los hombres que aparentan ser lobos que los que aparentan ser leñadores, me decía yo entonces. Pero claro, yo no podía aparentar lo que no era. Esas cosas siempre acaban mal. Y si no hubiera sido por el leñador, las cosas hubieran acabado muy mal para Caperucita.
Fijáos qué diferencia: mientras Ulises, que consciente de los peligros del canto de las sirenas, decide que la tripulación le ate un mástil, Caperucita, sin embargo, habla con el primero que le pregunta. Qué inconsciente ¡y llevando una caperuza roja!
De todo el mundo es sabido que el color rojo es el color de la pasión; la lujuria se ha representado muchas veces como una mujer con un vestido de ese color. Caperucita no es del todo inocente.
Quizás el único inocente de esta historia sea el leñador. Pero quién sabe. A lo mejor mató al lobo porque era él el que deseaba ser comido.

miércoles, junio 06, 2007

La temporalidad. Pero qué bonito. Nuestro gobierno lucha contra ella con aparente denuedo. "Hagan contratos indefinidos""España, contra el empleo precario""Debemos luchar contra la siniestralidad laboral, que se ceba especialmente con los trabajadores temporales"
Y mientras, en connivencia de los sindicatos... Dentro de todas las administraciones estatales...Miles de trabajadores temporales y cientos de subcontratas. No lo publicará ningún periódico mañana, pues interesa más la disputa sobre el problema etarra que mantienen gobierno y oposición. Sin embargo, sobre el excesivo uso del trabajador temporal mal pagado dentro de la administración pública... De eso, no dirán nada, siendo un grave problema que afecta a cientos de miles de individuos. Tal gravedad no entra en la agenda política de ninguno de los dos grandes partidos.
Con su beneplácito, tanto representantes sindicales como gerencias procuran que todo siga igual. Se escudan en las malas leyes del funcionariado para decirnos a los temporales del estado que es injusta nuestra pretensión de un contrato que se perpetúe en el tiempo de forma indefinida. Según la ley principal del funcionariado, los que quieran ser trabajadores fijos del estado deben entrar mediante procesos en los que primen la igualdad, el mérito y la capacidad. Pues bien, ¿Acaso esas bolsas por las que hemos entrado la mayoría de los temporales no se ajustan a los tres preceptos mencionados? Deslegitiman sin razón nuestra justa pretensión de ser fijos. El temporal típico de la administración pasa por un proceso selectivo por el cual se entra en una lista. Pueden pasar dos cosas: o que tenga la suerte de que el segundo contrato sea de interinidad o que encadene una serie infernal de contratos temporales en los que no tenga derecho ni a vacaciones porque la mayoría de esos contratos sean para cubrir a los fijos en las suyas. En ambos casos, el trabajador temporal ha demostrado a la administración pública su "mérito y capacidad" ¿Alguien en su sano juicio contrataría más de dos veces a alguien o le daría una interinidad si no se hubiera mostrado capaz y trabajador?
Antiguamente, la gente entraba con contratos temporales y finalmente consolidaba el puesto dentro de la administración. Era lógico. Cierto es que eso daba lugar a enchufismo, pero en prevención de ese mal menor, se generó uno que es un mal mucho peor: el de la generalización de la precariedad dentro del propio estado. Por no hablar de la externalización de los servicios, donde la administración permite que se cobren peores sueldos por un mismo trabajo y con condiciones laborales todavía más precarias.
Esto es fruto a una de las viejas ideas del neoliberalismo infame de la escuela de Chicago y demás, los cuales querían un estado débil y barato (todo lo quieren barato). Este concepto del estado fue aplicado con esfuerzo, denuedo y manipulación de la opinión pública tanto por los gobiernos socialistas como por populares. Así estamos hoy.
Aviso de navegantes: nos dicen que los trabajadores españoles tenemos que competir con los chinos y éstos trabajan de lunes a domingo, de doce a dieciocho horas diarias, por menos de cien euros mensuales. ¿De verdad queréis competir por algo así? Si no es así, todos debemos luchar porque, para empezar, sea el propio estado el que genere un empleo digno. Para ello, deben erradicarse el contrato temporal y la subcontratación. El Estado es la empresa española que más recurre al trabajo temporal. No deberíamos permitírselo, por el bien de todos.

martes, junio 05, 2007

A ETA le cuesta mucho el perderse en la noche de los tiempos. Hablando en plata: que se vayan a su casa de una puñetera vez y dejar de recordarnos que existe una cosa llamada nacionalismo que fue la causa fundamental de que el siglo XX fuera el peor de todos los siglos que la humanidad ha vivido.
Todo empezó en el XIX, en Europa, cuando una docena de iluminados de varios países distintos empezaron a decir "qué buena gastronomía hay en mi patria y qué bonitos son los colores de mi bandera" Ya he dicho en alguna ocasión que a los humanos lo estúpido y lo inútil nos mola un montón y la gastronomía es una estupidez y las banderas todavía más. Pues bien: gracias a la gastronomía y las banderas hemos estado dándonos en Europa hasta en el cielo de la boca. Este virus de la estulticia se extendió con rapidez y llegó a una pequeña región del norte de España, donde un fulano joven con una mala mili realizada en otra región de la península ibérica pensó que no se comía mejor en ningún sitio más que en su aldea; para que veamos la importancia de tener un buen rancho en los cuarteles. Ahora sólo le faltaba una bandera que identificara su región.
"¡Oh, vaya, si mi región no tiene bandera! No importa, cogemos la inglesa, la cambiamos los colores y ¡Et voilá! Ya tenemos la bandera de la patria vasca". "Pero no hay nación que no tenga su propio idioma" "No importa. Cogemos las palabrejas que quedan de un idioma que hablaban los aborígenes de aquí, cogemos a unos buenos filólogos que se inventen lo que falte y ya está: toda una lengua vascuence creada de la nada". Igualico que Tolkien. Plas, plas. Gritos, barullo y vítores. Un nuevo ombligo reluciente para mostrar al mundo ¿Alguien quiere más KoKotxas?
"Pero hay un problema. Que los seres inferiores que viven justo al lado de nosotros ( e incluso entre nosotros) no se creen demasiado este fraude de la patria, la raza y la madre que lo parió". "Nos importa un comino. Es nuestro negocio, de lo que vivimos. Corre a los seminarios, manipula a unos cuantos adolescentes de ésos que tienen la cabeza llena de idealismo, y con unos pocos petardos ya verás como estos maketos acaban por creerse lo de la patria vasca y la madre que nos parió"
Total, que esos jóvenes idealistas empezaron a matar a gente durante el franquismo, que era el otro veneno ideológico que por aquí corría de anillo en anillo. Pero de repente... el anciano dictador murió en la cama.
"hostia, y ¿ahora qué hacemos?"
-"Pues yo estoy por terminar la carrera que empecé y ganarme la vida dignamente"
-"Pues yo no sé hacer otra cosa más que matar y matar ¿Con qué me voy a ganar la vida ahora? Paso de barrer o de poner ladrillos. Prefiero seguir matando".
Hasta hoy. Lo bueno de ser terrorista es que tienes contrato fijo y la vida más o menos resuelta por la secta, perdón, por la organización ¡Que se jodan los seres inferiores!
"¡Uffff, qué susto! Por un momento pensé que la tregua iba a ser definitiva. No me veo poniendo ladrillos".

lunes, junio 04, 2007


No sé si en vuestras casas tuvisteis una. Yo sí: tuve una lámpara cromada de globos blancos. Para mí uno de los diseños de más éxito en los setenta. Se pueden ver en las películas de aquella época (era tan usual como la botella de J& B que siempre salía en las películas de "si lo justifica el guión tendré que desnudarme") y actualmente en las residencias de verano de algunas familias, las que tuvieron el dinero o la valentía suficiente para construirse una. Sí; en aquella época hubo quien de entre las clases medias-bajas que pudo permitirse este tipo de casas. Hoy en día, tal privilegio queda reservado para las élites. Para todos los demás, un lujo impensable, inclusive con MasterCard.
Pero hubo un tiempo que cuando sustituía el sillón, la nevera, el mueble-licorera o la lámpara que nos ocupa, en vez de mandarlo a la basura, lo mandaban a la segunda residencia. De ahí los mitos de las neveras preobsolescencia planificada que duran cuarenta años o de los sillones de escai que con el calor entran en celo y se vuelven pegajosos. También estaban las lámparas como la mía, globosas, en clara metáfora de los globos que se pillaban los tardojipis españoles, que como el romanticismo, entraron tarde en España.
Pero volvamos al tema que nos ocupa: las lámparas. Sus brazos eran cromados y los globos eran de cristal lacado en blanco. Tenían como requisito imprescindible que al menos uno de ellos no funcionara. Se podía mandar arreglar a la tienda o a un amigo especialmente mañoso, que te la devolvía con todos los globos dando luz, pero por esas oscuridades que a una familia media se le presentan en la vida, inmediatamente dejaba de funcionar otro. Por eso o porque esas lámpara estaban preparadas para darnos una lección de vida, la siguiente: ésta se compone de múltiples esferas: la social, la laboral, la de la salud, la económica, la familiar, la amorosa... todas están unidas al núcleo central que somos nosotros mediante brazos cromados y no todas funcionan bien a la vez. Cuando estás bien de parné te pasa algo con la familia; cuando en el trabajo todo va viento en popa, te deja tu novio o novia, cuando estás podrido de dinero tienes cálculos en el riñón. Vamos, que siempre hay un globo que está fundido. O dos. Si son todos, estás perdido.
En nuestra vida, todos buscamos la luz. A nadie le gusta estar entre tinieblas. Por eso los que tenían lámparas de globos se esforzaban en que todos ellos lucieran, pero eso era prácticamente imposible. Al menos uno tenía que dejar de funcionar. La vida es así, no la he inventado yo, nos cantaría una lámpara en caso de que pudiera.
¿Dónde habrá ido a parar mi lámpara? Nosotros no teníamos un almacén de obsolescencia, o sea, una residencia de verano donde ponerla. Con esa lámpara se ha perdido parte de mi vida ¿Dónde estará?¿Acaso subida al carro de Manolo Escobar?
También desaparecieron de las ciudades las farolas de grandes globos blancos que tanto molestaban a los aficionados a la astronomía. Decían que al irradiar luz por todos los lados, esas farolas impedían ver bien las estrellas. Qué oxímoron: luces que impiden ver (Ya es la última vez que empleo la palabra oxímoron, os lo prometo).
En fin. La moraleja de esta historia es que si tenéis un globo fundido procurad arreglarlo, pero no os preocupéis si a la vez se funde otro. Si sois mañosos, siempre podréis arreglarlo vosotros y si no, siempre tendréis a un familiar o a un amigo que se preste a ayudaros a reparar ese globo roto.
Y a veces os ayudará diciéndoos que lo único que tenéis que hacer es cambiar de bombilla. Que luzcáis mucho.

domingo, junio 03, 2007

Hace tiempo que no me pasaba por el sitio éste. Joder, cuánta mierda izquierdosa. Sí, el mundo va de culo. Para los débiles. Para mí no. Me ha ido muy bien. De puta madre. Teníais que ver el coche que tengo: un Mercedes 63 AMG. Descapotable. Si os lo queréis comprar tenéis que desembolsar 103.000 euros. A mí me lo ha conseguido un colega por bastante menos. En esta vida todo es tener contactos y enchufes y no ser un pringao.
Menudo carrazo. Bisbal tiene uno igual. 418 cv. Lo fundo en la autopista. Por supuesto, me he comprado de esos navegadores que te incluyen los puntos donde la DGT tiene los radares. Cómo estoy flipando con el puto coche. Y más que voy a flipar cuando me quiten en el taller el limitador de velocidad que llevan todos los Mercedes.
Yo quería un coche señor, y lo que siempre tuve claro es que quería un Mercedes. Lo que ya no tenía tan claro es que me lo tuneara Brabus o AMG, que son las principales casas que preparan los Mercedes. Con ellos tienes algo más que un Mercedes. Son una forma de distinción más. Te hacen el carro más exclusivo en el mundo.
Entrar en mi Mercedes es otra historia. Es como entrar en un avión, como dice mi madre. Pero a veces te llevas disgustos. El otro día, unos fulanos que iban en un Ford mierda se saltaron un ceda y me dí con ellos. Mi coche, intacto, con unas pocas rozaduras. Al de ellos se les rompió un intermitente y parte del parachoques. Pero del cabreo que me pillé les dejé además la puerta destrozada con mis botas de punta de acero. Ni se atrevieron a bajar. Hijo de putas, ni os atrevisteis a salir. Les hubiera arrancado la cabeza. Les dejé el coche fino.
En fin, que las cosas me van de puta madre. Estoy mirando casa y no sé en qué zona comprármela. He visto un piso muy señor en el Paseo de la Habana, pero por el mismo precio te compras una casa en la Moraleja. No sé que hacer. Mi madre me insiste mucho en que tenga una casa, que así por lo menos tengo algo en donde meter el dinero que gano.
Lo malo es que con el tren de vida que llevo estoy levantando muchas sospechas. Yo, en teoría, no tengo ingresos y comprarme un chalé en la Moraleja...como que mosquea. En mi familia nunca hemos andado mal de pasta pero tampoco hemos sido ricos. Trabajando para el Estado no te haces rico, y eso que mi viejo hacía trapis. Soy consciente de que el buga abre muchos interrogantes, me consta que mucha gente se pregunta de dónde he sacado la pasta para pagarlo. A ellos se lo voy a decir. No te jode.
En fin tíos, que todavía hay clases. Que no es lo mismo ir a 250 en un buga de diecisiete millones que en un Toledo, que era con coche que tenía antes. Ni mucho menos. Antes era un puto macarra sin un duro. Ahora soy un señor que se para en semáforo de la Castellana y que nota la cara de envidia de los demás conductores. Por mi coche y por mi rusa. Joder, qué buena que está. Viva la madre Rusia.
Copón, si en el fondo sigo siendo un macarra. Y como me gusta.
Por cierto, desgraciado ¿Tú crees que hay alguien que te lea aparte de mí?

sábado, junio 02, 2007

Ahora está celebrándose el II festival erótico de Madrid llamado Exposex 07. Más que erótico, porno. Salen hombres y mujeres recauchutados, mineralizados y tuneados con cuero. Las pocas ropas que visten son o de rojo pasión o del negro de la noche. Os preguntaréis si he estado. No. Puedo causar un conflicto en mi hogar. Los telediarios lo han publicitado muy bien, que siempre es más agradable ver a festivos mozos que guerras cruentas en el corazón de África. Por eso me he enterado. El porno distrae al personal y le disuade de pensar tontadas como la globalización, el calentamiento global o estadísticas que revelaran el excesivo enriquecimiento de las élites a costa de la miseria de las clases bajas, que es de lo que deberían hablar los telediarios. Son temas manidos. Prefieren hablar del porno, que es alegría y fiesta. Da igual que esas mozas recauchutadas y esos macizorros de cuerpos esculpidos sean inalcanzables. La fiesta debe seguir y así se lo hemos contado. Viva la mentira y esa rubia de tetas siliconadas te está esperando en el paraíso previo pago de veinte euros la entrada. Tú vas a ser el elegido. Aceptamos tarjeta.
Aguafiestas, me pueden decir muchos. Torquemada del placer me dirán otros. Bueno, yo no digo que no vayáis, total, debe estar entretenido. Pero que sepáis que luego os vais a sentir frustrados, porque ninguna de las bellezones que vais a ver va a ser para vosotros. Exposex es como el escaparate de una pastelería de posguerra: muchos se pararán a ver las delicias, pero casi nadie podrá tenerlas para sí.
Ahora mismo estoy trabajando con una compañera que además de ser muy buena gente tiene medidas de actriz porno. No exagero. Muchos de los que trabajan allí vienen a pelar la hebra con ella y se hinchan como pavos reales ante su presencia. Desde que llevo trabajando en el hospital jamás he visto un desfile así en mi puesto de trabajo. Ella está parapetada detrás de un cristal. A veces pienso si estaré trabajando en una pastelería.

viernes, junio 01, 2007

"Basta ya de pasar por este mundo tan solo mirando, tan solo aceptando lo que se ve, basta ya de ser mero público."
Así empieza la última entrada del blog de Amalur (http://manu-bioblog.blogspot.com/) Un chico joven, estudiante. Demasiado ocupado para poner sobre reflexiones sobre blanco. Demasiado abstraído, tal vez, en la búsqueda de la utopía que otros con veinte años, ni siquiera comenzamos. Amalur sólo ha escrito siete entradas, pero todas ellas están rebosantes de ímpetu, inteligencia y sensibilidad. Todas ellas rezuman amor por la vida y la solidaridad, que es el amor al desconocido.
Su mensaje es viejo, porque es el grito que toda juventud debe hacer en un momento dado. Los jóvenes del 68 lo hicieron, como tantos otros en el pasado. Las revoluciones las empuja el corazón de los que están pidiendo paso, de los que gritan: "Bueno, ya está bien, parad de una vez, no os tomáis el pelo, pero qué os creéis" Revoluciones ha habido muchas y todas han sido necesarias. Cuando se han parado con barbarie, en esos lugares ha después reinado la ruina, la miseria o la pobreza para la inmensa mayoría (aunque nos diga que la cosa está bien por las poquísimas mansiones que hay unos kilómetros más allá de las grandes extensiones de miseria chabolista que dejaron las contrarrevoluciones).
Aunque su mensaje se haya sacado de un viejo escritorio escondido y olvidado en el desván de un viejo idealista, su mensaje trae nuevas noticias. Noticias de que necesitamos el cambio, de que ya está bien de la dictadura del conservadurismo, que por cierto con tanto entusiasmo practican también los gobiernos que se dicen de izquierda. Cuando quieren que nos olvidemos de lo necesario, enterrándonos en una ciénaga entre tinieblas, es cuando necesitamos que los jóvenes se abran (nos abran) camino hacia la luz. Ayudémosles.
Amalur, tu batalla (mi batalla) no es fácil. Europa está cada vez más vieja, caduca y miedosa. Sobre todo tiene miedo a los que no tienen miedo, a los jóvenes como tú. Averigua si esos enemigos que tenemos que son tan grandes son, en realidad, esos tigres de papel que tú y yo sospechamos. Ganémosles, pues no nos queda otra.

jueves, mayo 31, 2007

Cuando hay un partido de fútbol, en la calle parece que ha habido un Apocalipsis silencioso que se ha llevado a la humanidad entera, dejando a las construcciones intactas. Todo tiene una calma extraña, que al que la contempla le produce un pavoroso ruido en el cerebro: "demonios, la soledad era ésto." Pero no. De repente, un coro venido de mil sitios diferentes en dolby sorround canta goooooooooool. La culpa de toda esa calma la tienen veintidós chavales en calzoncillos, más otros tres hombres de mirada severa, cuyo único objetivo es que la masa silenciosa no se acuerde de ellos tras acabar el partido.
El hombre masa bebiendo cerveza y comiendo panchitos, para ser más masa todavía. A todos los que vemos deporte nos cansa competir. Reconforta ver que son otros los que lo hacen. Competir cansa, pero ver competir descansa. Una tarde de competición ajena, qué descanso para el espíritu.
Los veintidós que compiten son seres afortunados. Han tenido que pasar por muchas selecciones desde que eran niños hasta llegar allí. También es cierto que han tenido gente que les ha ayudado en esa selección. Muchos que eran igual de buenos que ellos se han quedado por el camino, por no tener padrinos, por un pequeño infortunio que ha cambiado para siempre su destino. La fortuna es la combinación de suerte y de talento, y a veces, ni siquiera hace falta tener este último para poder triunfar.
La gente gusta ver la competición pese a que nos pasamos la vida en crueles procesos de selección, grandes y pequeños. Por eso relaja ver a otros competir, como relaja a los albañiles jubilados ver a otros más jóvenes doblar el lomo.
Un acontecimiento deportivo dado por televisión no es el triunfo de la competición, es el triunfo de la masa que ha dejado de competir entre sí. Ojalá que en este mundo sólo compitieran 22 y los demás estuviéramos viviendo en perfecta armonía para siempre.

miércoles, mayo 30, 2007

Adiós, madre coraje. Allá se va otro Quijote apaleado. Otro ser humano luchador contra los males de este mundo. Su causa era buena; había que parar una guerra. No obstante, sus gigantes eran verdaderos y no molinos. Se va siendo traicionada e insultada; nadie dijo que los buenos se libren de los insultos y de los palos, o si no que se lo pregunten al jipi carismático que paseó sus harapos hace dos mil años. Los muy buenos y los muy malos tienen algo en común: son, entre los hombres, los que más escupitajos reciben.
No lo olvidemos: luchaba contra una guerra que lleva cientos de miles de muertos y que la arrebató un hijo. Su causa era noble y tal vez por las blancuras de sus actos la llaman radical.
No hay nada más radical para los hombres grises que el color blanco. Ni siquiera el rojo. El blanco deslumbra, repele, ahuyenta a los que se mueven mejor entre las tinieblas y la negrura. Responden escupiendo bilis.
La bondad es muy poderosa, pero también son poderosos sus enemigos. Madre coraje, te retiras cansada, pues has batallado mucho. ¿Ha perdido tu batalla? Mientras, tu gran enemigo, el presidente de tu propio país, llama a los soldados muertos de la guerra de Irak "nueva generación de héroes" Nunca se vio a un verdugo homenajear a sus víctimas. ¿Nos alegramos, Cindy? El verdugo idiota de tu hijo habla muy bien de él.
Luchaste por esa niña que ahora está muriendo junto a manos de un soldado de la misma edad de tu hijo. Luchaste porque ese soldado no tuviera que cometer ese crimen.
Tú eres mujer pero tus enemigos no son hombres: son bestias, los más primitivos entre los monos. Tú eres lo más avanzado de esta civilización, formas parte de lo que puede que nos salve.
Hubo un caballero que murió en la cama. Por favor, evita ese destino, tú que eres ahora mismo de entre los hombres, la que más te pareces a él. Aún te quedan dos salidas por hacer y por nuestro bien, más te vale cambiar las últimas páginas del libro que una vez escribiera un manco.

martes, mayo 29, 2007

Este fin de semana ha habido elecciones en España. Se trataba de elegir a los alcaldes y presidentes de diversas comunidades españolas. Concretamente, en Madrid, se disputaban la presidencia de la Comunidad de Madrid y todos los Ayuntamientos que la componen. Ganó el partido conservador. Por goleada. Sus máximos representantes, Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón serán los que nos gobiernen cuatro años más, la una como presidenta de la Comunidad de Madrid y el otro como el alcalde de la ciudad de mayor número de habitantes de toda España. Entre los dos y sus respectivos equipos de gobierno gestionarán la vida de 6008000 habitantes, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Se ha producido la gran fiesta de la democracia. En Madrid son más las personas que votan a los conservadores que los que votan a los progresistas. Será porque Madrid está envejeciendo y ya se sabe lo que dice el cconocido aforismo: "quien no es de izquierdas cuando es joven no tiene corazón; quien no es de derechas cuando es viejo no tiene cabeza" Los madrileños, que cada vez somos más viejos, votan con la cabeza a la derecha, ¿Pero qué haremos cuando seamos todavía más viejos y nos deje de funcionar la cabeza, el corazón y todo lo demás?
Me explico: como sabéis, yo trabajo en sanidad, y nuestra triunfante presidenta conservadora, Esperanza Aguirre, está haciendo movimientos en favor de que la sanidad que ahora es pública se convierta en Sanidad privada: de hecho, los nuevos hospitales ya funcionan mediante gestión privada. Las grandes empresas a las que ha concedido la gestión ya son responsables de la contratación del personal no sanitario: Auxiliares administrativos, mozos de logística ¡Hasta auxiliares de enfermería y celadores ¿Pero bueno, acaso estos últimos no se pasan la vida entre enfermos?
El plan es rectilíneo y bien trazado: seguirán después con técnicos de laboratorio, de rayos, para terminar con médicos y enfermeras. Después, empezarán a cobrar por ciertos servicios y antes de darnos cuenta, uno de nuestros mejores activos como ciudadanos, la sanidad pública, pasará a ser privada. Dejaremos de ser pacientes para convertirnos en clientes. Para entonces, estaremos lamentándonos de no tener un buen seguro médico.
Con el tiempo, mucha de la gente que votó por Esperanza Aguirre, thatcheriana confesa y máxima adalid de la sanidad privada, empezarán a tener los achaques propios de la edad y comprobarán con horror que no pueden pagarse las medicinas ni los servicios que antes tuvieron gratis.
Espero que entonces se acuerden de cuando votaron con la cabeza, si es que no la perdieron por culpa de no poder costearse un buen neurólogo.

lunes, mayo 28, 2007

Llega el verano, y si nada lo remedia me lo voy a pasar enterito trabajando en el Hospital, y es algo que me desagrada y mucho, porque el hecho de no poder escaparme siquiera unos días a la playa me deprime un poquito. Sólo tengo una oportunidad: que ese colegio privado con el que he entablado conversaciones me llame para trabajar de profesor y entonces tendré agosto para disfrutar de días de asueto y esparcimiento. Además, así podré dejar atrás la temporalidad que me ofrece el hospital y del hecho de tener que estar siempre a la disposición de ellos, por culpa de esta pésima contratación que hay hoy en día en España.
No me quiero hacer ilusiones, porque cuando uno se las hace se pega unos batacazos tremendos, como cuando te llevas el primer desengaño amoroso. Al fin de al cabo, en la vida hay que mantener a raya la ilusión, que la muy puñetera viene en forma de alas de cera y no estamos para hacer el Ícaro.
LLega el buen tiempo, y parece que el alma se despierta. No pido tanto, acaso unos pocos días para escaparme con mi mujer y poderme bañar en la playa y dar paseos a la caída de la tarde. Me creo hombre de gustos sencillos y no pido tanto.
Qué demonios, a veces me siento afortunado porque yo he vivido eso y hay muchos que no han tenido el privilegio de caminar tranquilos en una playa.
Gracias a la vida, dice la canción. Pues eso, gracias, pero no me prives de esas cosas que una vez tuve.

domingo, mayo 27, 2007



Hay una vieja copla cantada por Joselito que me tiene perplejo. Se trata de "Dónde estará mi vida", cantada en una película de los años 50 titulada "la saeta del Ruiseñor" dirigida por Antonio del Amo, un director que hizo películas familiares, sin pretensiones; desideologizadas, si se me permite la expresión. Bueno, más bien, sin otra ideología que la que permitía el nacionalcatolicismo imperante pero sin imperio, que no vea usted lo que les escocía la cosa a los jefazos del régimen franquista. Pero eso ya es otra historia.
El asunto de la canción tenía su miga:

"Una vez un ruiseñor,
con las claras de la aurora,
quedo preso de una flor..."

Hasta aquí todo normal, salvo que según me informa mi buen amigo el veterinario amante de los pájaros, jamás se tuvo constancia de que un ruiseñor quedara atrapado dentro de una flor. Los ruiseñores son insectívoros y no gustan del polen ¿Acaso quedó atrapado por buscar a una abeja, que sí gusta de su sustancia? Pues tampoco, como veremos en el siguiente verso:

...lejos de su ruiseñora"

Uyyyy, que me huelo la tostada. ¿Qué hace un ruiseñor, dejando a la señora Rui solita? Me temo lo peor:

"esperando su vuelta en el nido,
ella vio que la tarde moría,
y de noche cantándole al río,
medio loca de amor le decía:"

¡Ay, Dios mío, que lo de la flor era metafórico! Que en realidad, esa flor con la que pasó tanto tiempo el ruiseñor era, en realidad, otra ruiseñora. ¿Cómo le dejaron cantar a un inocente niño de nueve años (o trece, según dicen las malas lenguas?) esa canción de adulterio y corrupción de ruiseñores? Pero sigamos con la copla:

"¿Dónde estará mi vida?,
¿por qué no viene ?
qué rosita encendida,
me lo entretiene,"

¡Pobre ruiseñora, imaginándose cómo su pareja se entrega al goce carnal con otra! Por ello, ruega al agua que fluye que con su eterna sabiduría que devuelva al camino recto al disoluto ruiseñor, que le prevenga contra las ruiseñoras de mala vida:

"agua clara que caminas,
entre juncos y mimbrales,
díle que tienen espinas,
las rosas de los rosales,"

En un arranque de dignidad, de temperamental ruiseñora andaluza, ella declama que no es pera podrida en los siguientes versos:

"díle que no hay colores,
que yo no tenga,"

Pero finalmente, la ruiseñora se rinde. Quiere demasiado al licencioso ruiseñor:

"que me muero de amores,
díle que venga."

¿Pero cómo puede tener tanta suerte el jodío ruiseñor? ¡No es justo! ¡La ruiseñora le perdona que se fuera de picos pardos! O sea, que vuelve al nido que ha corrompido con su adulterio. En tiempos como los de ahora, que se deshacen el 50% de los nidos de ruiseñores, iba a volver ése. A dormir al parque, con las flores, por capullo, dicen las ruiseñoras de ahora, cuando los ruiseñores se van con el trinar a otra parte.
Lo que no entiendo es que en tiempos en los que la censura imponía su ley con una moral de vía estrecha, pusieran en una película para consumo familiar una canción que habla sobre el adulterio...¡Cantada por un niño! No me extraña que luego de mayor, Joselito se convirtiera en traficante de armas y de drogas. Empiezas cantando sobre adulterios a los nueve (o trece) años y mira cómo puedes acabar. Otra víctima de la doble moral franquista ¿No me digáis que no es para volverse loco?
En fin, Luscinia megarhynchos, permitidme daros dos consejos:
- Mucho cuidado con las flores; no seáis capullos
- Mucho cuidado con ver el cine de Barrio con vuestras abuelas. Pueden producir daños irreparables a vuestro cerebro.
Alguno de los humoristas del Jueves tienen la teoría de que los que nos dedicamos a escribir bitácoras en realidad lo que hacemos es masturbarnos, y bueno, algo de razón tienen; el hecho de escribir tiene algo de onanista por el placer que causa el hecho de escribir, aunque también puede ser un proceso algo penoso, cosa que la masturbación no lo es, salvo que se recurra a prácticas aberrantes.
Escribir puede resultar penoso si el pensamiento no fluye, si uno se queda parado ante el abismo del folio (o el fondo) blanco. Aunque no lo parezca por la regularidad que tengo a la hora de escribir, yo también padezco de ese problema, y se pasa mal, porque piensas que lo que escribiste por última vez va a ser eso precisamente, lo último que escribes en tu vida.
Qué demonios: escribir no es masturbarse. Cuando escribes estableces un diálogo, cosa que normalmente no ocurre en la masturbación. Puede ocurrir, con esos modernos contactos que se establecen en Internet, pero la masturbación normal de toda la vida empieza y acaba en ti. Escribir, por contra, siempre lo haces para que lo vean otras personas. Quien se masturba para que lo vea otras personas es un poco degenerado o vive de ello. La masturbación empieza y acaba en uno mismo; la escritura siempre se tiene vocación de que otros participen de lo que has hecho.
Hasta alguien como Juan Ramón Jiménez, que se jactaba de escribir para sí mismo y para una pequeña élite, se llevó un disgusto monumental cuando recibió unas crítica demoledora de su obra "Platero y Yo" que le hizo el vitriólico y a veces cruel Luis Buñuel. Nadie escribe para sí mismo ni para guardar sus obras en un cajón, salvo Miguel Mihura, que tuvo su genial obra "Tres sombreros de Copa" guardada en uno durante veinte años.
Por tanto, yo soy de los que piensan que escribir no es masturbarse. Cada cosa a su tiempo. Y es de perogrullo que escribir y hacer el amor es mucho mejor que masturbarse.
Depender para tu placer de los demás es una condena, pero también la mayor de las satisfacciones.

sábado, mayo 26, 2007

Yo provengo de una de las regiones que desde siempre ha tenido el mejor vino, pues mis ancestros se criaron cerca de la Ribera del Duero y llevo bebiendo vino desde que tengo ocho años (así estoy de la cabeza). Como opinión autorizada que soy y corriéndome vino por mis venas y siendo baño de mis neuronas, me creo en derecho a teorizar sobre el vino y sobre el torrente de estulticia que genera.
los vinos son como los trajes: el que le sienta bien a uno no tiene por qué sentar bien a otro. A mí los vinos me sientan bien casi todos, tal vez sea debido a que se me atrofió el paladar en los botellones que hacía de joven, donde mezclábamos vino peleón con Coca-Cola (la combinación viene muy bien contra el estreñimiento, os lo digo yo que me ha solucionado muchos problemas de "evacuación intestinal infrecuente") Confieso que tanta ingesta de mezcla barata de jarabe capitalista con peleón vino español debió atrofiar mi gusto para los taninos. Creo que ya no puedo diferenciar si un vino estuvo en tonel de roble o en bidón de gasoil.
En una de sus abundantes cartas a su madre don Pedro Muñoz Seca decía que en cuestiones de ríos y de rías la gente dice muchas tonterías. Con el vino pasa igual, y más si bebes mucho. Que si tiene roble, vainilla, aromas afrutados; que si la acidez; que si los taninos por aquí y por allá. El vino ofrece a la humanidad ávida de lo banal una sinfonía de posibilidades.
La cultura del vino nace del irrefrenable deseo del hombre de establecer categorías. Es una mezcla de la cultura del borracho, viticultores con afanes de lucro y señores que se hacen llamar enólogos y que no han encontrado otra forma mejor de ganarse la vida.
El vino, todo el mundo lo sabe, tenía en las mesas de tiempos pretéritos una función similar a la del pan: era considerado un alimento básico. Hasta que la gente empezó a construir un universo de estupidez en torno a él y desde entonces el vino sólo sirve para que veamos a un tonto metiendo la nariz en una copa y nos convierta en dos tontos.
Lo cierto es que el vino es símbolo del estado de los hombres, y no sólo del estado de embriaguez: un hombre que agarra en la calle un tetrabrik de vino peleón es la imagen de siempre de la pobreza; un hombre al que un camarero enseña ceremoniosamente una botella y le hace oler el tapón es siempre la imagen de la riqueza. Con razón mucha gente define al vino como río de la vida.
Recordad una cosa: sólo es buen vino el que os gusta.
En todo esto estaba pensando mientras me daban a probar un vino que decían ser de los mejores y casi me da una arcada. Tengo el gusto atrofiado, pero no tonto. Estaba picado.
Eso sí, me hizo alucinar: Todos aquellos que simulaban un deleite sin igual aparecieron ante mí como reyes desnudos.

viernes, mayo 25, 2007

Estos de Telefónica tienen un humor y un buen rollito que me parto: pues no te anuncian un plan de vigilancia de lo que pasa a tu negocio como si hubieran inventado la bombilla, como si hubieran rescatado a la humanidad de la edad de las tinieblas.
El producto que anuncian con una alegría de un contagioso que dan ganas de cubrir de besos al vecino que tanto odias es una suerte de videocámara conectada al ordenador para aumentar el contro de tu negocio. La videocámara del anuncio enfoca directamente al sufrido empleado de una presumible tienda de ropa haciendo una feliz transacción con
un cliente. Y no sé porqué, me imagino al empleado que no le llega la camisa al cuello pensando que el jefe le puede estar mirando lo que hace en todo momento. Para mí desde luego no es una situación muy cómoda.
Pero no sé cómo me sorprendo si caminamos a un Gran Hermano capitalista, donde te anuncian videovigilancia fascista como si fueran caramelos Sugus. Encima, con los acordes de la alegre cancioncilla de Bob Sinclair, Bob Sinclair. ¡Pero como te vendes, Bob, a esos malnacidos vendedores de Gran Hermano!
En un futuro nos encontraremos cosas como ésta: "Telefónica vende a los emprendedores el plan WC: con el plan WC sabrás en todo momento lo que ocurre en todos los rincones. Siéntate como Dios." Vamos, que pondrán cámaras conectados a un ordenador para ver qué hacen los empleados en el baño. Y reza por no tenerla más grande que el jefe, entonces, despido seguro.
Corren tiempos maravillosos para el fascismo de buen rollito y muy malos para la libertad melancólica. Como decía ese genial dúo que se llamó martes y trece:
Telefónica, siempre jodiendo.

jueves, mayo 24, 2007

Mi tío, que es el poeta de la familia, solía decirme cuando yo era adolescente y más impresionable que ahora, lo siguiente:
- ¿Sabes opo, lo que decía mi suegro?
(cinematográfica calada de cigarrillo, teatral exhalación de humo azul. Quedamos los dos contemplando cómo asciende a través de la luz de la lámpara)
- Mi suegro decía que el dinero no existe.
¡Qué palabras para un adolescente idealista y cuánto me acordaba de ellas! Sobre todo cuando salía los fines de semana y no tenía ni para tabaco.
Y en cierto modo, mi tío tenía razón: ¿Dónde están los cientos de billones de pesetas que había en España? Se volatilizaron. Como si no hubieran existido. Ahora hay euros y ya nadie se acuerda de las pesetas, pese a la influencia que tuvieron en nuestras vidas.
En cuanto a los euros... Unos pocos años después de pasar mi adolescencia, participé en su génesis (si aceptamos el oxímoron de que algo que no existe tenga génesis). Estuve trabajando en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre justo antes de que saliera el euro, concretamente en la sección donde se cortan y empaquetan los billetes. Entonces sólo había enormes palés de papel pintarrajeado que iba a ser la futura moneda común europea. No tenían valor, no eran nada, no existían para el mundo. Sólo había papel pintarrajeado en gris, rojo, azul, naranja, verde, amarillo y morado ¿Por esto se va a matar la gente? Me preguntaba entonces con perplejidad.
Cuando consulto el saldo de mi cuenta corriente me sale unos números que puedo cambiar por esos papeles que yo fabricaba y a su vez cambiar éstos por cosas. O saltarme el paso intermedio de cambiar los números por papeles y cambiarlos por cosas con una tarjeta de plástico. O más difícil todavía: sin tarjeta, ordenando con los dedos a través de las teclas de mi ordenador.
Y también puede pasar ( de hecho ya ha pasado en diferentes puntos del planeta, en diversos períodos históricos) que de repente, esos números se conviertan, por arte de birli birloque económico, en un cero, y ya no pueda comprar ni leche ni garbanzos ni ropa, que es lo que importa en esta vida.(Sospecho que birli viene de birlar y que magos y economistas son de la misma escuela y ninguno de los dos grupos hace milagros).
El dinero es una de las primeras abstracciones que se le ocurrieron al hombre; es verdad lo que me decía mi tío: el dinero no existe.
Dejo a mi tío haciendo volutas de humo azul, y voy a ver si mis padres me levantan el castigo y me dan dinero para salir esta noche.
¡Cualquiera le dice al portero de la discoteca que el dinero no existe!

miércoles, mayo 23, 2007

Hoy amaneció plomizo el día y en apariencia rutinario: un día como otro cualquiera de curro. Me siento en el sitio que tengo asignado en al oficina. Enciendo la computadora. Llega mi compañera. Me da los buenos días. Se los devuelvo. De repente, cambia su cara de saludar por las mañanas por otra que dice "menuda le voy a soltar a éste":
- Oye, una cosa: ¿A quién sustituías tú?
- A Anselmo Naranjas
- Pues me parece que estuvo ayer por aquí
- Pero a mí no me ha dicho nadie que haya vuelto.
- La cosa es que ayer le vieron.
- Ya me tienes en ascuas. Voy a preguntar.
Paso a la sala grande de la oficina. Veo a un señor gordito que no había visto antes. Me puse en lo peor.
- Perdona, ¿Tú eres Anselmo y vas a trabajar ahora?
- Pues sí.
- ¿Estás trabajando desde ayer?
- Sí, desde que me di el alta.
- Pues yo soy tu doble que también iba a trabajar ahora. Y trabajé ayer. En tu puesto. Por ti. Parece ser que los dos trabajamos por ti.
Griterío y zapatiesta, soy el protagonista, la reina por un día que ha roto la gris rutina de la oficina. "Pero cómo le han podido hacer esto al chico" " Vamos, que no avisar al chico" "Mira que hacer venir al chico" "Lo que han hecho al chico no tienen nombre" "Chico, yo que tú lo denunciaba"
Y yo, que ante lo patético he desarrollado una gran capacidad de abstracción sólo podía pensar:
"¿Por qué me llaman chico, si tengo más de treinta años y canas alrededor de la fontanería mía de abajo"
-¿y ahora qué hago? ¿Me marcho a mi casa?
- Vete presto a personal, ésto tiene que arreglarse de algún modo.
Llego al Departamento de personal. "oye, que esto es una faena, que cómo me podéis hacer esto, que he trabajado dos días por la cara que cómo no se me avisa de que a la persona a la que sustituyo le han dado el alta"
"Es que nadie nos ha avisado a nosotros" "Lo sentimos mucho" "Lo intentaremos arreglar de algún modo" "No te preocupes, que ese día te lo pagamos"
A todo esto yo, que ante lo patético he desarrollado una gran capacidad de abstracción, mientras me hablaban pensaba en dónde estaba la gasolinera más próxima para comprar un bidón de gasolina y pegar fuego a toda la sección de Recursos Humanos. Hasta que al final me dicen que vaya a hablar con el jefazo de mi sección.
Total, que me voy a hablar con el jefe máximo. "Mire, que cuando he venido, me he encontrado con esto" "Es que me cago en todo lo que se menea, pero no se lo digo a usted en voz alta""Que cómo podemos arreglarlo" "que soy el último mono y por dignidad debería mandarles a todos ustedes a la mierda, pero me callo como un cobarde"
Total, que el hombre dice que no me preocupara, que me fuera a tomar un café para tranquilizarme y que volviera en cuarto de hora. Eso hice. Cuando volví, la segunda de a bordo llega hacia mi toda nerviosa y dicen que han podido hacerme otro contrato de sustitución por otra persona. Yo calculo que pasará otra semana más hasta que podamos trabajar codo con codo los dos en el mismo puesto. Felicidad y algarabía y vivan los hombres en perfecta comunión con el mundo.
y yo, que ante lo patético he desarrollado una gran capacidad de abstracción, pensé:
- Malditos gobiernos sociatas que introdujeron los contratos precarios. Traidores.

martes, mayo 22, 2007

El Papa ataca el relativismo. Bush ataca el relativismo. ¿No se acuerdan de aquel viejo aforismo de Shakespeare? "Nada es verdad ni es mentira, todo depende del cristal con que se mira" Pues no hay que hacer caso al señor inglés ése del siglo XVII. Sabrá él.
Como tampoco sabe otro gran poeta español, Antonio Machado: "no tu verdad, o mi verdad, sino la Verdad" Vayamos juntos a buscarla, ¿Verdad, poeta?
Pero estos señores de ahora, dicen que nones. Que lo único que vale es su visión del mundo: el papa es infalible y el presidente de los Estados Unidos también: declara estar orgulloso de haber "dirigido la libertad en Irak" Y la muerte.
"El relativismo, nuevo rostro de la intolerancia" dice el adalid de la doctrina de la fe. El que con su intolerancia hacia los condones permite miles de muertes en África. El gran intolerante de los teólogos de la liberación. Sí, sin duda Ratzinger sabe un rato de intolerancia. Y de relativismo.
Ahora está lloviendo fuertemente. Llueve con mucha fuerza y esto es de las pocas cosas que son irrebatibles. Veo una tormenta que nadie puede negar que exista. Todos sabemos que caen gotas de lluvia; la lluvia y el agua no es como las almas de los hombres, que son borrosas, que a veces no se entienden. Que son volubles. No puede pasar por plomo lo que es etéreo y nada hay más etereo que visión del mundo de un hombre.
Dicen que nada es relativo ¡Ja! Que intenten convencerme de lo contrario con su moralidad relativa e hipócrita.

lunes, mayo 21, 2007

Yo creo que todos estamos, en mayor o menor medida, preocupados en cómo nos ven los demás. Freud, dividía la mente en tres partes: el ego, el superego y el "ello". Del resultado de las tres, sale nuestra personalidad, y de ese gran Iceberg, los demás sólo ven la punta. De eso poco los demás construyen imágenes de nosotros, que son los diferentes yoes sociales con los que cargamos a lo largo de nuestra vida para bien o para mal.
Yo siempre he sido el mismo, pero según la vivencia y el lugar, la percepción de mí mismo que han tenido los demás ha sido muy diferente. Ahora, por ejemplo, en el hospital tengo hasta el momento el rol de auxiliar administrativo competente que se adapta con facilidad a las nuevas situaciones; a la fuerza ahorcan: he cambiado tantas veces de departamento y de contratos que porque me sigan contratando me he tenido que adaptar a marchas forzadas a nuevas tareas y a nuevos compañeros, que ésa es otra. También he desarrollado cierta inteligencia emocional, es decir, que detecto mejor la "personalidad laboral" de las personas con las que me toca convivir en el hospital día a día. Gracias a los buenos informes de mis jefes, he ido encadenando contratos a lo largo del año, aunque a veces quemaría el Departamento de Recursos Humanos del Hospital por no hacerme contratos largos y tenerme sólo para sacarles de los apuros, por cierto, algunos muy gordos, como el del proceso de selección del que alguna vez os hablé.
Sin embargo, no siempre fue así. Recuerdo que cuando me hicieron el primer contrato de Secretario en mi vida apenas sabía nada de ofimática. Tuve la mala suerte de dar con una compañera ultracompetente, que se pasaba de exigente y que encima enseñaba poco de sus habilidades. Total, que me tuvo más de un año sin hacer prácticamente nada porque para la mujer yo no daba la talla. Con el tiempo, hice cursillos relacionados con el puesto y aproveché el mucho tiempo libre que tenía para aprender, aunque ella no lo viera. Tuve la oportunidad de tomar las riendas del departamento cuando ella tuvo una baja, y gracias a eso, me demostré a mí mismo que no era el incompetente que en sus esquemas mentales rígidos habían dibujado para mí. Cuando ella se ausentó, el Departamento no cayó en el caos y la destrucción imaginados por ella, y obtuve por ello una pequeña victoria. Pero, desgraciadamente, mi autoestima estuvo durante mucho tiempo por los suelos.
Cuando no caes bien a alguien, construye una imagen de tí mismo deformada, que no tiene por qué ser verdad ¿Es más yo el auxiliar administrativo incompetente que se construyó para mí esa mujer, o el auxiliar administrativo eficaz y flexible que ahora trabaja en el Hospital? Los dos soy yo, pero son dos yoes sociales obligados por mis circunstancias laborales. Por cierto, me he alegrado siempre de que esa mujer no me hiciera tirar la toalla. Gracias a ello sé bien mi oficio.
Dando un paso atrás en el tiempo, recuerdo que un compañero de la universidad -de ésos que son peores que el tener enemigos- construyó para mí una imagen como de borracho inconsciente que sólo piensa en fiestas y mujeres. He de decir que algo de verdad había en ello, pero esa imagen que dio de mi era más de una caricatura que de la persona real que era yo. De hecho, esa imagen que propagó condicionó en mucho el trato que me dispensaban mis compañeros de facultad. No discuto que algo de verdad había, ¿pero qué universitario de diecinueve años no quiere irse de fiesta y de ligoteo? ¿Era yo diferente a mis compañeros? Creo que no, pero la caricatura hecha a medias entre mis actos y sus palabras hizo mucho daño a mi imagen pública.
También he sido el tímido, el raro, el extrovertido, el simpático, el buen amigo (para la mayoría) el mal amigo (para la minoría) el buen hijo (en algunas ocasiones) , el mal hijo (que también), el tonto y el inteligente. y todo sin salir de mí mismo.
Ahora, afortunadamente, tengo un poco más de madurez por la edad y puedo decir que todos esos eran yo pero a la vez ninguno de ellos lo eran y que las personas que te conocen superficialmente son como esos espejos deformantes que tanto le gustaban a Valle Inclán y que tantas imágenes diferentes daban según el cual se reflejara uno.
Quizá los únicos espejos que te puedan dar una imagen fiel de ti mismo sean los más fieles a ti entre los hombres: los que te quieren. Por eso, estáte al tanto si en esos espejos ves reflejado a un Dorian Grey: es que te estás equivocando.

domingo, mayo 20, 2007

Ambas nacieron con dos meses de diferencia. Una era muy hermosa. De tan guapa, todos se paraban a hacerla carantoñas. Era una niña muy querida por todos. Hasta le propusieron a su madre que hiciera un anuncio para la televisión de potitos. Era una princesita cuya calesa era un carrito de Jané. Su madre solía llevarla al parque junto con otra vecina y su hija, y esta última era una niña morenuza, muy renegrida. Sin ánimo de ser crueles, diremos que era poco agraciada la la pobre, con ojos saltones, escuálida y de frente demasiado estrecha. Las únicas sonrisas que provocaba eran de piedad.
En cambio, la protagonista de nuestra historia era verdaderamente una niña hermosa. Era pelirrojilla, de graciosas pecas, tez blanca, ojos verdes y labios rojísimos. Una monada.
-Encima no veas lo bien que me come.
La niña creció entre la admiración de todos. Mientras, a la otra, nadie le hacía caso. El único comentario amable que solía decir decir es "¡qué graciosa!" y todos se sentían mal después de decirlo por lo hipócritas que habían sido. Luego, cuando dejaban atrás a la niña, solían comentar "Es un poco feuchilla la pobre" "Bueno, qué le vamos a hacer. No todos los niños van a ser guapos" En cambio, con la otra, todo era sinceras muestras de admiración a su belleza. Sonrisas y parabienes.
¿Y lo inteligente y despierta que parece? Decían muchos cuando la niña decía un agú más o menos afortunado.
Es curioso que pese a lo cortos que son los cuentos, la gran mayoría no termina si no han pasado varios años en la narración. Este cuentecillo no tendría sentido si no respetara esa regla, así que sigo con lo que aconteció a las dos niñas.
Pasaron los años y metieron a las niñas en un colegio religioso. Iban a la misma clase y por supuesto, se sentaban juntas. La más guapa de las dos era respetada por sus compañeras, mientras que a la pequeña morenita todo eran puyas y humillaciones. Tantas peleas en los recreo hicieron mella en su carácter, volviéndole violenta y contestataria con sus maestras. Mientras, a la otra, la hicieron delegada de curso y sacaba unas excelentes notas.
Un día, una de las maestras convocó una reunión con los padres de la pequeña morenita:
- Tenemos problemas con su hija. No presta atención en clase y es muy conflictiva. Les aconsejamos que la lleven al psicólogo. Es posible que tenga un leve retraso.
Esto cayó como un jarro de agua fría para la pobre niña, que se pasó llorando en su cama aquella tarde. No cenó siquiera. Mientras, en una casa vecina, la niña pelirroja se daba un festín de caramelos y chocolatinas. había sacado todas las notas con sobresaliente, salvo gimnasia, que sólo le habían puesto un suficiente.
Los padres de la morenita, que mucho les había ofendido las palabras de la profesora, decidieron que para el próximo curso la cambiarían de colegio.
Pasaron los años, y pese al cambio de colegio de la morenita, ambas seguían viéndose en el barrio y fueron de la misma pandilla de chicas toda la infancia. Llegada la adolescencia, a esa pandilla de chicas empezaron a frecuentarla los chicos. A nuestra
niña pelirroja le gustaba especialmente uno. Una tarde de viernes, mientras hacían botellón, ella puso especial cuidado en que sin que se notara, quedarse a solas hablando con el chico:
-Venga cuéntame algún secreto tuyo
-Es que no sé qué contarte.
-¿De nosotras quién te gusta?
-¡Hala, qué directa eres!
-Si me lo dices, te diré yo otro secreto que no he dicho a nadie
-¿Me lo prometes?
- Que sí
-Vale. Me gusta tu amiga la morena.
Aquella tarde se fue pronto a casa. Estuvo llorando toda la tarde en su cama. Para paliar su pena, se dio un festín de caramelos y chocolatinas. Mientras, su madre en el salón estaba charlando con una amiga.
- No sé si llevarla al endocrino a ver qué me dice.
La vida es una danza cruel en que no vale como empiezas simo como acabas, y la danza de nuestra pelirroja se tornaba con pasos difíciles en la adolescencia. Por cierto, en el instituto volvieron a suspenderle en educación física. Se tornó huraña y dejó de salir con las amigas. Odiaba comprobar cómo, mientras las otras se iban a morrearse con chicos, a ella le dejaban a un lado. En su carpeta puso: "Debajo de un hombre gordo hay uno delgado que lucha por salir"
Mientras, su amiga la morena tuvo un novio y no se cuántos pretendientes. Raro era el fin de semana que no la pedían salir. Era la reina del instituto y hasta la eligieron en un cásting para salir en un video de Marta Sánchez. Su vida era una sucesión de anuncios de colonia. O de compresas.
-¿Os acordáis de lo fea que era de pequeña? ¡Joder con la fea! ¡Menudos ojazos verdes que tiene! Creo que la han cogido para hacer un anuncio.
- Si pero para mí siempre ha tenido algo. Era muy graciosilla.
Pasaron algunos años más. Con veinte años, Nuestra pelirroja fue a una de sus primeras entrevistas de trabajo. Era para el Departamento de Marketing de una conocida firma. Necesitaban a un licenciado o licenciada en Gestión y administración de Empresas. Le hicieron bastantes preguntas y ella tenía todo lo que pedían. El puesto era del departamento de márketing y tendría que hablar con muchos clientes, tener muchas reuniones y comidas de trabajo. Cuando salió de la entrevista estaba eufórica. El "ya le llamaremos" que le soltó finalmente el entrevistador le sonó a victoria. Cuando se fue del despacho, el entrevistador puso unas notas en el margen derecho de su ficha.
- No da la imagen precisa para el puesto.
Espejito, espejito. la vida es como la Estrella de David, todo lo que es arriba es abajo, y esta vida es una sucesión de capullos y mariposas, aunque la mayoría de los hombres no suelen salir de capullos. Pasaron varios meses, y como no la llamaban, salió una vez más a patearse las calles. Se paró en una tienda de electrodomésticos, donde nueve televisiones proyectaban la imagen de una pelirroja gordita. De repente, esos nueve televisores cambiaron la imagen por la de una esbelta muchacha de tremendos ojos verdes y morenez mediterránea paseando en una playa. Se para de repente y muestra feliz a su antigua amiga pelirroja un paquetito de compresas.
Y si este fuera un cuento como Dios manda, mientras lloraba viendo a su amiga se le hubiera aparecido un hada madrina y la hubiera convertido en Nicole Kidman, pero los cuentos que yo cuento acaban fatal, como los de Sabina y la vida no es un anuncio de compresas y no todos los cuentos son de cisnes. Vale.

sábado, mayo 19, 2007


Es curioso. La gente se extraña porque no tengo móvil. No se acuerdan que hace pocos años, no más de una década, lo raro era encontrar una persona que lo tuviera. Sin embargo, no tener móvil me hace un bicho raro a ojos de los demás. Hay que ver el éxito que han tenido para que esta prescindible cosa parezca imprescindible. Obviamente, nadie necesita un móvil para sobrevivir, pero seguro que conocéis a alguien al que le vienen escalofríos cuando el móvil se le estropea, se le pierde o en el caso de la gente menuda, cuando los padres le castigan sin él.
Insisto: no hay nada más prescindible que un móvil. Antes teníamos la telefonía fija y nadie los echaba de menos. La civilización funcionaba perfectamente sin móviles y la tasa de suicidios no era más elevada que ahora porque la gente notaba que le faltaba algo en la oreja y no sabía el qué.
Muchos argumentan que un móvil es útil cuando se hace un viaje en coche en caso de tener una avería, y es verdad que más de un apuro ha solucionado. Pero también es cierto que antes a la gente se le estropeaba el coche y se las apañaba igualmente, aunque el trance fuera más engorroso que ahora que tenemos los pequeños celulares. Sin embargo, recordemos que el concepto de ir de viaje es en cierto modo el perderse y no estar localizable
Otro de los problemas que veo es que los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado pueden encontrar a cualquiera que posea un móvil porque es como un pequeño localizador conectado al sistema GPS. En un principio, se puede pensar que eso no es malo, pero puede pasar en un futuro que el Estado (como ha sucedido tantas veces a lo largo de la historia) caiga en malas manos, y utilicen el móvil que tú has pagado con el fin de estar localizable para llevarte a la desgracia.
En cierto modo, los fabricantes de móviles son muy conscientes de lo que en realidad es el aparato: inútil en la mayoría de los casos y caro a la larga. Ya hablé en otra entrada -perdón por citarme- de lo mucho que nos gusta a los hombres lo vacuo, insustancial e inútil. Más que a un tonto un lapicero.
¿Por qué se dirá a esa frase? Convendréis conmigo que las aportaciones que como invento ha tenido el sencillo lapicero a la humanidad han sido infinitamente superiores que del móvil; el tonto va a resultar muy listo.
Leo en el periódico que en mi país hay más móviles que seres humanos. Las compañías telefónicas han obrado el milagro de llenar España de una tupida red de cacharros inútiles, salvo para el negocio de las telecomunicaciones.
De momento, estos artefactos hacen fotos, reproducen música, dan la hora y dicen las malas lenguas que incluso sirven para generar tumores cerebrales. ¿Qué será lo siguiente? ¿Móviles conectados al cerebro que cuando te guste alguien se pongan rojos? ¿Qué te operen el menisco con su bisturí incorporado? Bueno, esto último no, pues sería una cosa útil y beneficiosa y va en contra de parte de la naturaleza del móvil.
En fin, que nuestros héroes los móviles gozan de una buena salud y creo que tardarán en ser sustituidos por otra cosa. Sólo tienen unos enemigos: las huchas. Si unas sirven para conservar el dinero de un hogar, los otros sirven para sacarlo. Nunca los pongáis juntos los días pares del calendario. Y en los impares, tampoco.