jueves, febrero 08, 2007

Estoy ahora trabajando. Me han contratado como Auxiliar administrativo para un proceso selectivo y me estoy quedando alucinado. En primer lugar, porque me contraten a mí, temporal, para una cosa de esas características y en segundo lugar, por la de cosas que presenta la gente. No os he dicho que se trata de una oposición para especialistas con licenciatura universitaria, en el que que tienen que presentar méritos, entre los que se incluyen cursos, doctorados, publicaciones...
La gente que se presenta me está dejando alucinado. Yo necesitaría tres vidas para hacer todas las cosas que presentan algunos. Uno, por ejemplo, Llegó uno con una maleta llena de originales y sus correspondientes copias.
Su currículum en fotocopias era más extenso que el Guerra y Paz. Llegué a pensar que era mentira todo lo que estaba presentando, pero su nombre estaba en todos los papeles que presentaba. Tenía cursos de todo tipo: de ofimática, de su especialidad, de lo que está relacionado con su especialidad, de lo que no era su especialidad, de lo que asemeja raramente a su especialidad y de aquello que no es su especialidad pero le puede ser útil en el puesto al que opta. Sólo le faltaba para tener todos los cursos del mundo un certificado de macramé y la etiqueta de anís del mono. Luego encima el sujeto había hecho publicaciones y conferencias y os puedo asegurar que ni Dios en caso de existir hubiera podido estar en tantos sitios a la vez. Y en cuanto a la vida laboral, había estado en más trabajos que Hércules viviendo diecisiete vidas.
De verdad, parecía imposible que una persona sola pudiera llegar a hacer tanto.
Y si fuera ese el caso más extremo... pero es que como él, había muchos. Mujeres y hombres que parece que no han hecho otra cosa en la vida que trabajar e ir a cursos de todo tipo ¡Es que han debido aprovechar la pausa del café para hacerse un curso de Office! De verdad, la gente que se presenta es tremenda.
Claro que es que ahora es el tiempo del reciclaje continuo y las vidas laborales largas. Antes, una persona tenía dos o tres cursos y dos o tres contratos en toda su vida, pare usted de contar. Ahora la gente, en la tercera parte de tiempo, ha hecho veinte o treinta cursos y ha tenido más de setenta contratos ¿Nos hemos vuelto locos?
Dicen que el saber no ocupa lugar. Que se lo pregunten a la maleta del tipo. Y claro, es que cada vez entre nosotros nos lo ponemos más difícil. Si uno lleva una maleta repleta de documentos, otro llevará dos. Encima, discutió con una compañera mía porque le anulaba cursos que el intentaba colar de rondón. Ella se justificó diciéndole que al igual que a él le rechazaba ese tipo específico de cursos, también se los rechazaban a otros. Él contesto que no era justo que si a él le quitaban diez Mercedes, no era lo mismo que a otro que le quitaran cuatro. A lo que le contestó mi compañera que no es una cuestión de cantidad, si no de idoneidad. Pero el tipo erre que erre y eso que sólo se le dejó de baremar un 6% de la maleta.
En fin, que esto más que burocracia es burrocracia. Si siguen esta línea de papeleo los procesos selectivos de las empresas y el estado, los españoles nos cargamos la selva amazónica en tres días.
Eso sí, os aconsejo comprar cuanto antes acciones de Samsonite.

miércoles, febrero 07, 2007

Una vez, le pidieron opinión a José Antonio Labordeta sobre su antiguo discípulo Federico Jiménez Losantos. Encogiéndose de hombros, se limitó a contestar que simplemente "es un hombre de su tiempo". Quizás eso no es lo mejor que se puede decir de un hombre.
No es casual que Losantos se dedique a la radio: las ondas Hertzianas son evanescentes, no permanecen en el aire más que un breve periodo de tiempo, el suficiente para calentar los cascos de fieles y desafectos. Pero nada más. El día de mañana, por mucho que quieran, ni los unos ni los otros se acordarán de lo que un día dijo Federico, porque lo que dice sólo sirve para el presente. De seguir así, Losantos tiene garantizado su olvido y el de sus ideas. Es lo que les pasa a los hombres anclados en un tiempo determinado.
Hay otros hombres que vivieron su tiempo, como fueron Goya, Buñuel o Chaplin, pero lo que hicieron traspasaron las fronteras temporales y ahora les seguimos viendo actuales, porque lo grande traspasa todo tipo de fronteras, tanto temporales como físicas. Son hombres eternos.
Hay, sin embargo, hombres que fueron de su tiempo y encerrados quedaron en su tiempo: tal es el caso de Goebbels, (aunque, todo hay que decirlo, es muy imitado ahora) Millán Astray, Fernando VII y tantos otros. Gentes que buscaron tanto el beneficio inmediato que casi nada dejaron. En vida dieron mucho miedo, para la posteridad dejaron la nada. Su importancia fue una impostura del destino que nunca les debió sacar del anonimato de la historia. Tal vez usurparon el destino de los hombres buenos que debieron estar en su puesto.
Federico será recordado como una curiosidad, porque ni ahora traspasa fronteras ni en el futuro las traspasará; Federico, a fuerza de gritar quiere ser grande, pero su pequeñez no es sólo física; también va a ser eterna. No grites, Federico; ningún hombre en el futuro te va a escuchar.
Vivimos en el mundo en el que todo no dura nada. Es la dictadura de lo efímero. No hay nada más efímero que la mentira y Federico tiene las patas muy cortas. Pero nada da más dinero que lo efímero. Un mundo corrupto necesita de lo perecedero: que las mentiras, los móviles, las modas y el petróleo sean efímeros, porque para que el negocio de la mentira permanezca, tiene que ser renovado permanentemente.
Losantos está de moda y es acaudalado porque es un hombre de este tiempo efímero y porque lo perecedero da dinero. Pero que no busque la inmortalidad. Ya ha elegido ser siervo de la nada.

martes, febrero 06, 2007

Escuchando el conocido tema de Depeche Mode , Enjoy de silence, me he dado cuenta de que me es muy difícil vivir sin ruido. Siempre hay un soniquete constante, que puede ser de los electrodomésticos de tu casa, de la tele o la radio del vecino, los coches que pasan por tu calle, o el tren a lo lejos. El silencio total no existe.
Si te despiertas antes de que suene tu despertador, podrás oir los de tus vecinos. A lo largo del día escucharás sus conversaciones, sus gemidos, sus músicas en forma de flatulencias. Yo soy un gran propagador de ruidos: cuando ando, cuando hablo, cuando existo.
Somos los siervos devotos de la cacofonía. Si salimos a un bar, la música debe estar alta para que nosotros hablemos a voces: No aguantamos quedarnos en silencio con alguien porque no soportamos callar. Yo temo, que si el ambiente hace mutis, me tenga que enfrentar sólo a mis pensamientos. Elimina el diálogo interior, decía una de las enseñanzas de Don Juan de Carlos Castaneda. No hables contigo mismo. Huye del silencio.
Benditos los aires acondicionados que hacen ruido. Benditos los coches que tocan las bocinas y se estrellan y benditos los aviones, que acaban con el mundo cada vez que despegan.
Quién puede esperar un fin del mundo en silencio. Necesitamos que cuando esto acabe sea con una sinfonía de cataclismos y volcanes, que toda la humanidad pierda sus tímpanos al unísono, justo antes de ser juzgados. ¿Cómo podrán oir su veredicto miles de millones de sordos? Un fin del mundo en silencio es decepcionante. El fin del mundo ha de ser un Júpiter tronante a ritmo de música bakala. Nadie quiere un final con música blues. El día que se acabe el mundo ponedme a Wagner, que fue muy bueno componiendo música para los finales trágicos.
En un paseo nocturno en el campo vi a David Gahan disfrazado de rey pasando a mi lado. Nos cruzamos en una carretera que sorteaba un cerro. Me miró y yo le miré a él, pero no nos saludamos. Ni buenas noches ni good evening. Llegué a una presa. Me di un baño. Cuando me zambullí dentro del agua una carpa me dijo telepáticamente que los que viven en el lecho de un pantano nunca tienen estrés. Le pregunté dónde salen las próximas convocatorias para opositar a carpa y ella me respondió que aún tenía que estudiar mucho temario para llegar a ser carpa, pero que si aprobaba, me aconsejaba que eligiera como destino la luna, si es que mi chica me permitía trasladarme allí.
Después del baño, estuve andando un rato y dejé atrás mi pensamiento. Y entonces comprendí lo que me dijo David Gaham:
-El ruido del pensamiento puede ser tan horroroso que puede dejar sordo al niño al que tanto asustaste en sueños.
Entonces, un león de trapo, una jirafa de goma, una muñeca de mi hermana, un coche de policía y yo rompimos a llorar en mi corralito.

lunes, febrero 05, 2007

¿Alguien sabe qué es lo que quiere decir este tío con lo de los hipopótamos?
Macho, deberías pensar en ponerte en manos de un especialista. Cada día estás peor.
"El mascarón bailará entre columnas de sangre y de números,
entre huracanes de oro y gemidos de obreros parados
que aullarán, noche oscura, por tu tiempo sin luces,
¡Oh salvaje Norteamérica!¡oh impúdica!¡oh salvaje,
tendida en la frontera de la nieve (...)"
El poema del que procede este fragmento, danza de la muerte, lo escribió Federico García Lorca cuando se encontraba en el Nueva York del Crack del 29. Las cosas pintaban muy mal y nuestro poeta supo plasmarlo. Lo malo es que nada ha cambiado. Todo sigue siendo una cuestión de sangre y de números. Que se lo pregunten a los iraquíes.
¡Qué bien han interpretado su presente los poetas de todos los tiempos!¡qué gran profeta fue Federico! Los poetas van por delante de los demás mortales. Detectan antes que nadie lo malo y lo bueno. Saben lo que nos pasa antes de habernos pasado. Las palabras del buen Federico tienen más vigencia que las de muchos artículos leídos en prensa de la semana pasada, por ejemplo, los del otro Federico sin santos. Lo sublime siempre es más duradero.
Me acuerdo que cuando llegó el año dos mil, se discutía de cuándo empezaba el siglo XXI. El siglo XXI todavía no ha llegado. Todavía dominan las bestias del siglo XX. Esperemos que cuando mueran, su herencia muera con ellos. Saben que el mundo está muy mal hecho, pero viven bien de la chapuza que han ideado para todos los demás. El mundo debe ser nuestro, de los hipopótamos que quieren ser felices.
No es casual que mataran a Federico. Le mataron sin razón, pero no sin motivo, como diría Machado. Ahora se hacen guerras en aras de la libertad. Se hacen números porque hacen libres a una pequeña minoría. Todos los demás somos negros oprimidos de Harlem. Todos somos reyes de África en traje ridículo, haciendo de botones en un hotel.
"ni constructores, ni esmeraldas, ni locos ni sodomitas" dice otra parte del poema. Federico, ¿seguro que no te apellidas Nostradamus? ¿Sabías, acaso, que ibas a morir? ¿Sabes cómo moriremos nosotros? No quiero pensar, leyéndote, que lo sabías, pues me da miedo pensar que va a ser cierto lo que cantaba un loco anarquista que no era anarquista sino un borracho:
"There is no future"

domingo, febrero 04, 2007


Este fin de semana fuimos un grupo de amigos a un albergue a disfrutar del campo. Estábamos ayer dando un paseo nocturno, y en nuestra conversación surgió la idea que siempre sale cuando vas al campo y te lo pasas bien: ¿por qué no mando todo al carajo y me voy a vivir a un pueblo?
El silencio, la vida sosegada, el aire puro, los atractivos de una vida sencilla. Es muy tentador. Nosotros no elegimos vivir en ciudad. Fueron nuestros padres, que dejaron su vida de agricultores y cambiaron también nuestro destino. Pero la ciudad no nos gusta. Mucha prisa, mucha contaminación y mucha infelicidad.
A quién no le gusta el campo en un paseo nocturno...la conversación se vuelve placentera, el caminar, sosegado. Se valora más que nunca la amistad. En la gran urbe, hemos dejado atrás las rigideces sociales y la hipocresía. ¿Quién no desea venirse al campo?
Empiezas a hacer cálculos: cuánto costaría el hacerte con una casa, con cuánto podrías vivir... la idea va tomando forma. Pero ahora vienen las dudas. Recuerdas que ahora tus conocimientos en programación de vídeo o de itinerarios de transporte público o de carreteras ya no te valen de nada. Ahora necesitas saber cuándo es más idónea la siembra de la patata o cuánto abono debes echar para que te salgan unos buenos tomates. ¿y eso quién lo sabe? Buscas en el google. ¡Vaya, pues hay información sobre el cultivo de la patata! También he encontrado un abono magnífico para el tomate llamado COMPO. ¿Lo venderán en el Leroy Merlín? No sé, preguntaré a mi abuelo si ése es el abono que utilizaba. Aún así, necesito saber muchas más cosas... ¿Cuándo es más idóneo el ordeño de las vacas? ¿Es conveniente darlas un besito antes del ordeño o basta una caricia? ¿Qué tipo de ovejas tengo que comprar para obtener un buen queso de cabrales? ¿Cómo debo asistir en el parto a una gallina?¡Uff, cuántas cosas me quedan por aprender!
Ahora empiezo a valorar las cosas que sabían mis ancestros y que por desgracia, se han llevado a la tumba. Una sabiduría que desconozco, que yo no tengo pero que es fruto del trabajo y el ingenio de cientos generaciones, durante varios milenios. Mis antepasados se han dedicado a la agricultura desde que se pierde la noche de los tiempos. Son las generaciones de mis padres y mía las primeras que no se dedican a la agricultura ni a la ganadería.
Tengo una sensación de vértigo. ¿Y si la civilización desaparece? ¿Y si desaparece el google? ¿Dónde encontraré los métodos y herramientas de supervivencia que utilizaran mis antepasados? Soy comida de buitres si esta civilización se destruye. Un incapaz urbano que no sabe dónde obtener la leche si no hay un supermercado cerca.
Tiene razón el cretino: voy de culo y contra el viento. Dependo demasiado de la sociedad en la que vivo. Soy un pájaro que no escapa de la jaula en donde está aunque le abran la portezuela. Necesito el alpiste comprado en el Carrefour. El campo está a unos pocos kilómetros de donde vivo, pero mi distancia psicológica esw muy grande.
En fin, algún día deberíamos tomar la decisión mi chica y yo de irnos a vivir a un pueblo. Lo he hablado con mi mujer en alguna ocasión. Yo no he hecho más que oir maldiciones sobre el campo por parte de mi familia, pero no estoy seguro que sea mejor la ciudad. También es verdad que ha habido urbanitas que se han ido a vivir al medio rural y han fracasado. Es muy difícil romper los esquemas de vivir en la gran urbe. Yo los tengo grabados a fuego en mi cerebro. Pero quién sabe; a lo mejor nosotros tenemos éxito. Quién sabe.
No debe ser tan difícil asistir en el parto a una gallina.

viernes, febrero 02, 2007

¡¡Jajajaja, con la que nos salta ahora el colega!!
¡Pero qué esperabas? La gente ya no pierde el tiempo en esas gilipolleces.
En serio chaval: VAS DE CULO Y CONTRA EL VIENTO. Si sigues así te van a dar muchas Hostias.
Aaayyyy...
Ayer se hizo un llamamiento para que la gente estuviera cinco minutos con las luces de la casa apagadas. Pues ni flores. El consumo sólo bajó un 2´5%.
"Bah, si estas cosas nunca sirve para nada""¿Pero tú te crees que nos harán caso en algún sitio?""¡Mierda, se me ha olvidado por completo el hacerlo" Total, que al final, fuimos cuatro los que decidimos apagar nuestras luces.
La iniciativa partió de unas ONG francesa, con el fin de que los gobiernos y las empresas se pusieran las pilas (que no las centrales térmicas) y pusieran soluciones a nuestro insostenible desarrollo. La idea era buena y poco costosa de hacer: sólo había que cortar la llave general de luz y esperar cinco minutos. SÓLO cinco minutos. Pero está visto que no sabemos ni queremos renunciar a nada. Con la manifestación de la vivienda, igual: de miles de jóvenes que podían venir, apenas fuimos a 900. "Es que era julio y en Madrid hace mucho calor en esas fechas", seguro que dirán algunos.
¿Qué está pasando, que no podemos hacer pequeños sacrificios, como apagar la luz cinco minutos o pasar la tarde del domingo en la Puerta del Sol? ¿Por qué nos cuesta menos el ir de rebajas a abarrotados grandes almacenes, aguantar empujones y el fortísimo calor en el invierno y el casi gélido ambiente de verano? (Si; he dicho bien: mucho calor en invierno y mucho frío en verano) No lo sé. Bueno, sí lo sé. Desgraciadamente, el hombre es animal de costumbres y lo que más le cuesta es cambiarlas; somos incapaces de exigir nada porque hemos perdido la costumbre de la reivindicación. ¿Qué puedo decir que no se haya dicho antes? Nada. Lo de siempre: que poco a poco se van perdiendo las conquistas sociales de años, que no renunciamos a nada y blablablá.
LLegará un momento que esa palabra quedará relegada a su rinconcito en el diccionario. Nos parecerá tan extraña como sinapismo, gario, aljibe u otros términos antaño usuales que me vienen a la cabeza. ¿Qué es lo que tiene que pasar para que volvamos a coger el testigo de la justa exigencia? ¿qué tiene de bueno renunciar a él?
Ayer en España fuimos cuatro los que nadamos contracorriente. Contracorriente alterna, cachi en diez.

jueves, febrero 01, 2007


Los cigarrillos son cilindros de papel que envuelven unas sustancias que son fruto del trabajo sin descanso que los laboratorios de las tabacaleras han hecho, con el fin de perpetuar lo más posible nuestra adicción en el tiempo. De resultas de aquellos experimentos, el tabaco huele peor y es más dañino que el que se fumaba hace unos años. Y lo detecto a pesar de que tengo mi órgano olfativo un poco atrofiado por culpa del vicio.
Cuando yo era niño y nos reuníamos toda la familia en los cumpleaños o en las navidades, se permitía fumar a mi tío y a mi madre: ella fumaba rubio y él negro. Ámbos se metían al coleto cajetilla o cajetilla y media en lo que duraba una celebración. El salón donde nos reuníamos parecía a cómo ambientan Londres cuando hacen una película de Jack el Destripador. Sin embargo, yo, si la memoria no me falla, no recuerdo que el olor fuera repugnante. Puede que hiciera daño a mis pulmones, pero no era desagradable. Tal vez también porque asocio el tabaco a mi madre, el olor de los cigarrillos no era agresivo a mi pituitaria. Notaba ese tufo tan característico en las casas de los fumadores a las que entraba y me agradaba el matiz que captaba mi olfato. Lo sabía reconocer y me gustaba.
Y otra cosa más: Como había más tolerancia, el tabaco era muy barato y la gente podía fumar en más sitios (hasta en la sala de espera de un Hospital) el fumador medio consumía bastantes más cigarrillo que los que se consumen ahora. Pese a que los ambientes estaban mucho más cargados que ahora, el humo del tabaco era menos agresivo para no fumadores y fumadores. Ahora, a los cinco minutos de entrar en un pub te lloran los ojos y se te ponen rojos; yo no recuerdo que, a mis diecisiete años, cuando empecé a frecuentar bares, donde se fumaba tanto o más que hoy, se me irritaran tanto los ojos.
Da igual la marca que se compre o si es tabaco rubio o negro (pese a la fama, ahora huele mejor el negro que el rubio) El tabaco en cigarrillos que nos están vendiendo es una estafa. Es bastante peor que el de liar y el de pipa, todo porque las tabacaleras quieren fidelizar a sus clientes del pitillo. Pero con ello, lo único que consiguen es que estemos más estigmatizados y marginados, lo que expelamos ahora es más basura que nunca y no nos dejen, con razón, estar en los sitios.
Recuerdo con una sonrisa leer en un libro escrito hace años que el tabaco hace más atractivo a un hombre porque forma parte de sus perfumes más varoniles. Perfúmate tú ahora con nicotina, ya verás lo que te dicen. Ahora más que nunca los fumadores estamos "apestados", sin olvidar de que fruto de los largos años de investigación de las tabacaleras, el enfisema puede venir más rápido.
Así que os propongo una demanda a las tabacaleras, por hacernos oler mal a los fumadores y sus casas. Ya que no las podemos demandar por lo de los enfisemas porque sus abogados están muy entrenados para defenderlas en ese punto, demandémoslas por propiciar nuestra muerte social. Como hay una relación directo entre lo mal que nos considera la gente por culpa del tabaco y los experimentos de laboratorio de los últimos tiempos, propongo que nos indemnicen por ello. ¿Vosotros qué opináis?

miércoles, enero 31, 2007


Mi padre ha comprado en su pueblo un pequeño terreno con vistas a hacerse una casa. Ojalá su proyecto se haga realidad. Pero en caso de hacerse, dudo que mis queridos hermanos y yo podamos revivir esos magníficos veranos en el pueblo, que terminaron cuando poco a poco atravesamos la veintena.
Veranear en el pueblo es, como dice el libro de Espido Freire, cosa de la infancia de los mileuristas. El grupo nos dividíamos en dos: los que iban al pueblo y los que iban a la playa. Generalmente, los del primer grupo eran menos pudientes que los del segundo, pero desde luego, los que del primer grupo tuvieron la suerte de hacerse con una pandilla en el pueblo, tuvieron garantizada diversión total para los mejores años de su vida.
Lo he hablado con mis hermanos y con mi prima: como en el pueblo, ninguno de nosotros se lo ha pasado en ningún sitio. Madrid estaba muy bien con su Alonso Martínez, su Bilbao, sus bajos de Argüelles, su Huertas, etc, pero pocas veces he podido igualar el grado de diversión que conseguía en el pueblo.
Recuerdo que, siempre que volvía en septiembre, me entraba lo que luego se conocería como síndrome posvacacional. Me pasaba tres días atontado y deprimido. Echaba de menos mi pueblo durante todo el año. Lo mismo les pasaba a mis hermanos.
En el pueblo se experimentaba todo por primera vez: los besos, las primeras fiestas en pueblos de al lado, los primeros tragos de alcohol... todo era muy divertido y estimulante. De ahí viene mi afición a las ferias con su orquesta, que cuanto más cutres mejor. Mis amigos de ciudad, cuando me ven bailando el Paquito chocolatero con el cubata en ristre en una fiesta humilde de barrio, lo hacen con una total perplejidad y llegan a decirme que cómo me puede gustar tamaña cutrez. Pues me gusta, porque me trae recuerdos muy gratos y porque me fastidia que ya no tenga algo igual en los veranos.
Casi todos los miembros de mi pandilla ya no van al pueblo, como tampoco voy yo. Es curioso, los de la pandilla de los que eran un poco mayores a nosotros van casi todos, a lo mejor porque ellos se han resistido a abandonar a Peter Pan, qué se yo, pero lo cierto es que ni mis amigos, ni mis hermanos ni yo hemos vuelto a ir a un pueblo al que terminamos queriendo, pese a criarnos en ciudad.
A los de mi pandilla nos pasaron cosas terribles, auténticas tragedias que nos diferencian de otras pandillas y que me duele recordar aquí. Eso debería ser razón para juntarnos, pero tal vez es lo que nos desune, porque lo malo de vernos es que no sólo hay lugar a la risa, sino también para las lágrimas. El pueblo era para nosotros la vida misma condensada en frasquitos de treinta días.
Si mi padre se hace la casa, sé que la hará para sus nietos. Mi tiempo del pueblo, para mi desgracia, ya ha pasado y busco la felicidad en otras cosas. Pero decidme: qué remedio tenéis vosotros para controlar la nostalgia de los veranos pasados.

martes, enero 30, 2007

Ayer leí de un tirón el último ensayo publicado por Espido Freire, contraviniendo mi propia norma de no leer algo de los últimos galardonados con el premio Planeta. Hice una salvedad con Espido Freire y desde luego, me alegro de haberlo hecho. A partir de ahora, seguiré la carrera literaria de doña Espido con el mayor interés. Su último ensayo sobre los mileuristas, más que recomendable, debería ser lectura obligada para a todos aquellos de la generación de Espido y mía que estén muy deprimidos por no entender nada de su vida, o símplemente estén desorientados. Espido Freire da de lleno en los problemas a los que nos enfrentamos los nacidos entre el 68 y el 82 del pasado siglo.
El libro se llama, como no podía ser de otra forma, "mileuristas", y está editado por Ariel. El problema del que trata es muy conocido por vosotros: jóvenes con una preparación muy sobresaliente pero que se ven obligados a vivir con sueldos miserables y que lo tienen muy crudo para tener la verdadera autonomía del hombre adulto: tener su vivienda, no depender en modo alguno de los padres.
Espido Freire traza un retrato muy certero de nosotros: viene a decir que somos la genercación "blanda" entre medias de dos muy duras: la de los "babyboomers"(nuestros padres) y la "generación Y" (por cierto Espido, el nombre para esta generación me resulta tan horrible como ése que nos pusieron a nosotro de la X. Además, me horroriza pensar qué habrá después de la Z). Somos blandos porque hemos ido a la universidad sin rechistar, nos han subido la vivienda sin rechistar, cobramos unos sueldos de mierda sin rechistar. Vamos, que a este paso, la historia pasará de nosotros por idiotas.
Es que, para reivindicativos, nuestros padres, que es la generación que domina el cotarro ¿Sabéis que muchos, con menos de la mitad de formación y conocimientos que vosotros, ya ocupaban puestos de directivos con veintipocos años, mientras ahora con treinta, os tenéis que conformar con hacer fotopias? Y mientras vosotros os hinchábais a hacer masteres y doctorados, ellos con la misma edad hacían cosas más importantes: tenían hijos y proyectaban cambiarse del piso al chalé en la sierra. Penoso, ¿verdad? Y claro; lo que dice Espido Freire va a misa: esa generación, la de los Baby boomers, que ocuparon a saco el poder, difícilmente lo van a soltar.
A mí me han contado cosas tremendas de famosos de esa generación. Por ejemplo: ¿Sabéis que Iñaki Gabilondo no sabe usar un vulgar procesador de textos? ¿Sabéis que el antiguo secretario de estado y ahora rico ejecutivo de una importante empresa de comunicación, Miguel Ángel Rodríguez, no tiene más que una Licenciatura, sin master ni doctorados que valgan, y va pidiendo por ahí que los becarios tengan tres masteres y dos carreras? De él corre la anécdota de que estaba dando una conferencia, y decía que los estudiantes de periodismo sin idiomas y sin master no tenían nada que hacer, que tenían que tener lo menos dos de cada. Pero llegó un chaval, becario y licenciado para más señas, que le espetó, en inglés encima, que para qué servía tener tanto currículum si luego les iban a pagar una miseria en cualquier periodicucho por hacer un trabajo no demasiado complejo para su formación. Dejó turulato al exsecretario de Estado (más que nada, porque su inglés era peor que el del becario), tuvo que envainársela y dejar tamaña sandez para la conversación en la barra del bar con amigotes de su generación.
"¡Vamos, huevón, que te comen la merienda!" Reza una canción de los Celtas Cortos. Y es verdad, nos están comiendo la merienda. No sé adónde iremos, pero nuestro futuro, como no hagamos algo entre todos, lo tenemos muy crudo. Por desgracia, nos han educado para ir a la nuestra, para ser individualistas.
Desde luego, la solución no pasa por acudir a más academias: ni a las normales, ni a las de Operación Triunfo.

lunes, enero 29, 2007

No sé si os acordáis de una canción de un compositor español llamado Manolo Tena que empezaba diciendo que tenía la radio estropeada y también decía que "todo el mundo piensa que estoy triste" Afortunadamente no fue "desde que tu te fuiste... de casa" Porque tú todavía estas aquí y parece que no te marchas de casa.
Últimamente me han pasado cosas que no son muy positivas y desgraciadamente las que tanto anhelo no terminan por ocurrir, pero si no caigo en la depresión o simplemente no estoy preso de la melancolía es gracias a ti, que estás a mi lado.
A veces sueño que todavía estoy en el trabajo de antes, que no me han echado estas leyes tan cabronas y que tan desprotegido tienen al trabajador, pero me consuela que cuando despierto veo tus rizos y tu bondadosa sonrisa.
A veces sueño que se me caen los dientes. Para algunos que interpretan los sueños es símbolo de felicidad y el que se caigan representan tu temor a perderla. para otros es símbolo de autoestima y el miedo a cómo te ven los demás. Hoy he soñado que se me caía un diente y cuando me he despertado he visto que realmente se me había caído un diente. Para mí es símbolo de que tengo que ir al dentista a que me pongan un postizo.
Que se me caiga el diente podía haberlo tomado como el signo más evidente de la decadencia de mi persona. Si no lo he hecho, es gracias a ti. Bueno a ti, y a todos los que me quieren; porque mucho os reís cuando digo eso de que lo importante es la amistad y el cariño de los tuyos, pero tú como mujer sensible que eres no hay mayor certeza que ésa. Tu sabes mejor que yo que a veces para encontrar la verdad no hay que darle más vueltas. En eso debemos ser simples.
Y bueno; hoy pensaba hablar de mi caída de diente, de que llevamos más de cuatro generaciones en mi familia perdiendo los dientes antes de los cuarenta, de que me cuido mucho los dientes y no sirve de nada y qué desgraciado soy al tener que llevar postizos desde los treinta y blablablá. Pero no. Tengo suerte de que haya dentistas, tengo suerte de que podré morder, pero sobre todo, tengo suerte de tener a una persona a mi lado que me garantiza mi felicidad presente y mi felicidad futura. Hasta llegado el momento en que no tengamos dientes ninguno de los dos.
Pero como sabes que soy de natural quejica, no voy a dejar de reclamar que:
¡Cagüen diez, a ver si me cambia la suerte de una puta vez!
hay cosas que son difíciles que te pasen. Que un cretino se meta en tu blog es una de ellas, pero bueno, a veces se hacen realidad ciertas cosas.
Se ríe por lo de la utopía ¿Acaso no son utopías el meterse a narcotraficante primero y a dueño de multinacional farmacéutica después? Creo que son cosas bastante difíciles. Muy muy, difíciles. Tus utopías. Por lo menos las mías son mejores que las tuyas.

domingo, enero 28, 2007

Gilipollas, no vuelvas a cambiar las claves. Ya ves lo que tardado en conseguir la nueva clave que has puesto.
¿Sabéis qué clave tenía el imbécil puesta?
"utopia1"
¡Será bobo!
ay....
Dice el pollo éste que si yo fuera en serio con lo del laboratorio clandestino no lo diría en un blog tan alegremente; pues yo creo que es bastante difícil de que la policía me busque sólo por tener un proyecto. Además, no os equivoquéis: mi proyecto a largo plazo es tener un laboratorio farmacéutico de lo más legal y decente que pueda.
Claro que, para tener una cosa de ésas necesito poner en marcha lo otro para tener un capital con el que poder afrontar un proyecto de esas características.
No sé si habéis visto la peli del Padrino: una de las aspiraciones de Michael Corleone era la de "legalizar" todos sus negocios clandestinos, ir haciendo a la sociedad que presidía, poco a poco, "honorable". Esa es mi idea: que mi laboratorio de diversión se transforme en un laboratorio "serio".
Yo sé que tener un laboratorio farmacéutico entraña sus riesgos. Es cierto que dan ganancias: Pfizer, que es el más grande, desde que sacó lo del Viagra no ha dejado de ser la gallina de los huevos de oro. Todos estos años ha ganado cantidades astronómicas. Pero por la mierda de la presión de los gobiernos para que bajen los medicamentos y el auge de los medicamentos genéricos, en Pfizer estiman que han dejado de ganar 14 mil millones de dólares de lo que preveían. Pese a que ese dinero les pertenecía por derecho, por esas cosa tan relamida y estúpida del "interés general" , han perdido toda esa pasta.
Pese a la caída de ingresos, tienen todavía beneficios. No obstante, para curarse en salud, han decidido echar a la calle a 10000 personas. Me parece lógico. No nos olvidemos que el objetivo final de una empresa es la de ganar dinero, ya sea una empresa de juguetes, de construcción o farmacéutica, como es el caso.
Este es el ejemplo más claro de que las cosas no están tan fáciles para las farmacéuticas. A mí me parece muy bien que si una negra prostituta no puede pagarse las medicinas contra el SIDA que se muera en un rincón ¿por qué le tienen que pagar las farmacéuticas el que sea una puta? Ella se lo ha buscado. Como ella los millones de negros miserables con un sidazo encima. Yo me he ido de putas y sabía a lo que me arriesgaba. Si hubiera pillado el SIDA, me hubiera tenido que joder y pagarme las medicinas. Y punto. Que la vida es un juego y si pierdes pues se acabó.
Hay que ser realistas: tanto si pongo un laboratorio para sintetizar coca como si lo pongo para curaros el resfriado, lo hago por la puta pasta, no os quepa duda. Yo no soy una hermanita de la caridad y los grandes laboratorios tampoco. Ni Pfizer, ni Bayer, ni la madre que los parió.
Hombre, qué queréis que os diga; desde luego, si mi laboratorio tirara para adelante y yo llegara muy arriba, no os preocupéis: hundiría a Pfizer, a Bayer y a todos los demás. Me los comería con patatas. Mi primera máxima es que el pastel me lo como yo sólo en cuanto pueda.
Ojalá yo tuviera el capital que llegó a tener Pablo Escobar. ¿Sabéis cuál fue su fallo? Que no supo diversificar sus ganancias y no supo hacerse "legal". El muy gilipollas tenía la selva al lado, imagináos la cantidad de descubrimientos de plantas podía haber hecho, y podía haber montado unos laboratorios acojonantes y estar besándole el culo todos lo mandamases del mundo, el presidente de los EE.UU. el primero. Tenía infraestructuras, tenía le dinero. El error de Pablo Escobar fue el no meterse de lleno en el negocio del medicamento. Pero bueno, es muy fácil hablar a toro pasado.
¡Joder si me saliera lo del laboratorio! ibais a flipar. En los dos sentidos.

sábado, enero 27, 2007

Con lo fácil que es crear un blog y el tipo éste se tiene que meter en el mío. Además, pensaréis lo mismo que yo: se lo está inventando todo y cómo va a ver un skin que se ha sacado la Licenciatura de Químicas. Eso no hay quien se lo trague. Estoy con vosotros; este tío seguro que no existe. Bueno, sí existe; en la imaginación de alguien.
Además, la historia es demasiado absurda para ser verdad ¡Un laboratorio de éxtasis en Fuenlabrada! ¿Cuándo ha existido allí una cosa semejante? Yo lo único que he visto que abunda en Fuenlabrada son los chinos, sobre todo en el cercano polígono Industrial de Cobo Calleja. Os deberías pasar por ahí porque es todo un espectáculo: tienen montada una cantidad de negocios que no veas. Tenían que modificar el nombre del polígono. Debería llamarse la República Popular China de Cobo Calleja.
Además, conozco a varios del Frente y se han pateado poco las Facultades. Bueno, alguno sí; los que se hayan echado alguna novia universitaria. Ésos, las cafeterías y el césped (de los estadios de fútbol y de los campus universitarios) sí se los conocen. Pero las aulas desde luego que no.
Montar un laboratorio de drogas, dice el colega. Y lo escribe, encima, en Internet, como si tal cosa. Si yo tuviera un proyecto de ese tipo desde luego no lo diría en un blog, aunque éste lo leyeran cuatro gatos. Me lo callaría para poder sacarlo adelante sin problemas.
¿Sabéis lo que yo creo? Que no es más que un pobre freak que se ha metido una sobredosis de Gta San Andreas y que ha visto algunos documentales sobre los Skins. En lo que pierde la gente el tiempo.
He de reconocer que eres bueno con el ordena, aunque meterte en un blog ajeno no debe ser muy difícil. Invéntate otra historia mejor, que éso del skin que quiere ser capo de la droga está muy traído por los pelos.

viernes, enero 26, 2007


Hola a todos. Hace unos días estaba curioseando un poco por Internet, y vi esta mierda de Blog y pensé: vamos a putear un poco a este gilipollas. Gracias a que mi hermano es un poco hacker -un poco, no; un mucho- Nos hemos logrado hacer con las claves del llorón que os escribe todos los días. Para contrarrestar tanta sandez, aquí me tenéis, usando su blog para decir lo que me salga de los huevos.
Ante todo, me presento. Yo, como el tipo ése, estoy en el paro. Me licencié en Químicas por la Complutense. Pero a diferencia del gilipollas, yo sí que sé que hacer con mi vida. Tengo proyectos para el futuro, no como ése que lo que quiere es mendigar un sueldo del estado para que le mantengamos entre todos.
Acabé la carrera hace poco. He estado en la facultad nueve años. Cuando iba al instituto de los maristas era muy buen estudiante, pero fue llegar a la universidad y cagarla, por culpa del fútbol. Yo militaba en el Frente Atlético, ya sabéis, la peña Ultra del Atlético de Madrid. La mejor de España. La que más odian los Ultra Sur hijos de puta. Desde los veinte hasta los veinticinco fui un rapado. Por eso tardé tanto en terminar la carrera: movidas con la coca y algunos días en el talego.
¿Movidas con mis viejos? Muchas. Desde que acabé la carrera me entiendo mejor con ellos. Pero siempre tuve claro que no iba a hacer como mi padre, doce horas al día en el taxi, conformándose con escuchar al Losantos ése y sin hacer nada. Yo tenía que hacer algo, porque hay que abrirse paso por la vida a base de hostias. No quiero vivir con complejos, como un amigo mío que como está rodeado de rojos en el sitio donde trabaja y se tiene que desahogar conmigo en el bar . Me dice:
-no sabes las veces que me tengo que morder la lengua en el puto curro. Me dan ganas de estrellarles la cabeza contra la pared.
-Pues no te la muerdas. Pégales dos hostias a cada uno.
-No jodas; me quedo sin trabajo.
¿Lo veis? Está acojonado. Como muchos de nosotros. Para eso ganamos una guerra. Para tener que aguantar gilipolleces. Pero yo pienso que el mundo en el fondo no está tan mal. Los yanquis están dando estera a los moros y ya nadie se cree lo del comunismo. Encima Fidel está a punto a irse al hoyo. Hijo de puta. Ya era hora.
Yo tengo muchos proyectos, que si salen me haré el rey del mambo. De algo tiene que valer mi carrera. Cuando estuve en el Frente, estuve trabajando para un laboratorio clandestino en Fuenlabrada que producía éxtasis. Joder, llenamos de pastillas todos los After de Madrid. Algún menda se quedó en el sitio, pero bueno. Alguien tenía que pagar la novatada.
Eso me dió muchos conocimientos, no sólo en la producción, sino también en la distribución. La pena es que el mercado del éxtasis está petao. Ando detrás de una patente de un farmacéutico belga que allá por los años treinta sintetizó una droga que, por lo que pone en los libros que estoy leyendo, debe ser de la hostia. Si logro sacarla, vais a flipar como nunca habéis flipado. Yo no sé cómo se guardan estas cosas con el valor comercial que tienen.
Bueno, ya me meteré alguna otra vez en el blog de este tío. ¡Eh, colega! No se te ocurra borrar esto que he puesto porque tengo tus claves y podré volver a meterlo cuando quiera. Y no te vale de nada cambiarlas: las conseguirá mi hermano cuando le salga de los huevos. Bueno chavales, ya os iré diciendo cómo me van las cosas. Chao.

jueves, enero 25, 2007

¿por qué cuando la gente se hace mayor tiende a ver a los que le siguen como si fueran peores que ellos mismos? Siempre, siempre es así. Ahora, a los que tenéis entre quince y veinte años os definen como analfabetos seguidores del Gran Hermano y Aquí hay tomate, que no os preocupa vuestro lúgubre destino laboral ni, por supuesto, la casa donde vais a vivir en el futuro. Sois para vuestros mayores, una generación desaprovechada. Carne de cañón. Por culpa del sistema educativo y porque os lo han consentido todo.
Sin embargo, por culpa de las generaciones precedentes no lo tenéis fácil. Os han dejado un montón de dióxido de carbono en la atmósfera y a lo mejor lo tenéis crudo para beber agua en un futuro. Y desde luego, los que han inflado los pisos y os han dejado el mercado laboral para llorar (con vuestro consentimiento, eso sí) tienen entre cuarenta y cincuenta años.
Hombre, cuando os llaman vagos e indolentes algo de razón tienen. No es normal que en una manifestación en la Puerta del Sol convocada en junio sólo vayan unas mil personas. ¿Dónde estaban los cientos de miles de jóvenes que la noche anterior salieron a quemar Madrid, a bebérselo entero? También es verdad cuando os llaman insolidarios: os compráis mucha ropa sin preocuparos de en qué condiciones laborales se ha producido. Pero qué demonios: os están atribuyendo culpas que también son de ellos, vuestros mayores. Faltaron a la manifestación de la vivienda y les gusta también esas marcas de ropa tan conocidas, a sabiendas de cómo están producidas, y desde luego, cuando empezaron a recortar derechos callaron por temor a una prejubilación que finalmente les llegó. Por no hablar de que echan la culpa a los profesores de no hacer la labor educativa, cuando en realidad, la labor de un profesor es enseñar, no educar. La educación corría por cuenta de vuestros padres.
En fin, es muy humano echar las culpas a otros de lo que también es responsabilidad nuestra. Y recordad, padres: "de tal astilla tal palo" Vuestros hijos hacen lo que le habéis enseñado... y lo que no deberían haber aprendido.

miércoles, enero 24, 2007

Hay veces que me siento un personaje viviendo historias que ya están escritas. Algunas cosas de mi vida actual ya las han escrito tres escritores diferentes.
El escritor más moderno que narra cosas de mi vida es don Luis Carandell. Con su fina ironía, Carandell decía que una de las cosas que caracterizaba al pueblo madrileño es que anhelaba el ser funcionario. Sí, una de las aspiraciones típicas del madrileño medio es un puesto en la administración. Esto nos diferenciaba del pueblo catalán, que normalmente se enfrentaba al pueblo madrileño por la cosa de los permisos para emprender fructíferos negocios. Afortunadamente, la cosa ha cambiado para los catalanes. Ahora se tienen que enfrentar con la administración de la Generalitat. Por lo menos no tienen que viajar 700 km, pero el rollo burocrático sigue siendo el mismo.
Yo, como madrileño que soy, quiero ser funcionario de carrera. Más que por mi condición de madrileño, por la cosa de la supervivencia.
Don Luis Carandell también hablaba de la afición de los madrileños al café con leche, de hecho, dice que fueron los funcionarios los que lo inventaron. Yo juraría que sí.
Otro escritor que narra cosas de mi vida es el sin par don Benito Pérez Galdós, en su obra Miau. En la obra, don Benito nos describe un funcionario que ha cesado como tal en la
administración pública, con lo cual ya no puede tener la despreocupación que le garantizaba su vida de funcionario. Hay cosas que no son paralelas mi vida con la de este personaje, pero en lo esencial estamos en la misma situación: añoramos nuestra vida de funcionario y no vemos la manera de volver a ocupar un puesto en la administración.
El tercer escritor que ha escrito cosas de mi vida en don Mariano José de Larra en su artículo "vuelva usted mañana" Ya sabéis de que va. Os preguntaréis: "¿éso, qué tiene que ver contigo, si tú siempre has estado al otro lado de la ventanilla?" Bueno, pues es que llevo desde el miércoles de la semana pasada pidiendo un certificado de empresa a Recursos Humanos del Hospital donde trabajé para arreglar mis papeles del paro y siempre me dicen que estará para mañana. Lo malo es que, de seguir así, me voy a encontrar con que se me van a pasar los plazos para que me concedan el subsidio. Muchos pensaréis: "cazador cazado" pero lo cierto es que yo en los puestos en los que he estado siempre he intentado agilizar los trámites al máximo de las personas que han acudido a mí. Es una vergüenza que hagan peligrar mi magro sueldo del INEM.
Es verdad eso de que la vida imita al arte. A veces me siento un personaje de cualquiera de estos escritores. Dios quiera que esta novela que es mi vida no termine en tragedia y sea esa novela costumbrista en la cual los personajes viven con despreocupación, aunque a ojos de lector pueda resultar aburrida.

martes, enero 23, 2007


En mi pueblo había un manantial que en tiempos servía para regar los campos de labranza y dar de beber a las bestias, pero como en mi pueblo ya no hay campos que regar ni bestias a las que dar de beber, decidió el alcalde que ese manantial se podría vender. En realidad, nunca pensó en tal cosa. Pero vino un representante de una poderosa y conocida empresa dedicada al comercio de alimentos y bebidas que le abrió los ojos:
-Oye, es una pena que se pierda toda esa agua. La firma a la que represento podría hacer una planta embotelladora de agua mineral que sin duda beneficiará al pueblo. La industria del agua mineral es ecológica, no contamina. Crearemos puestos de trabajo y progreso. Eso sí, nos tenéis que ceder los terrenos donde construir la planta porque el progreso es lo que tiene y tal y cual.
Evidentemente, el alcalde dijo que sí. A alcalde ecológico no le gana ningún alcalde de Castilla. Le había impresionado mucho el ejecutivo de la poderosa empresa que encima le tuteaba dándole confianzas, el muy majete. Es que un señor engominado, con traje y corbata pero que encima sea sencillo impone mucho, además, el pueblo necesitaba el progreso y el tal y cual. Luego también molaba eso de que te invitaran a un restaurante caro y también molaban esas cosas que te dan por ser alcalde pero que nadie puede demostrar que te han dado, el tal y el cual.
El resto es más fácil: sólo se necesita que el ayuntamiento apruebe el proyecto, unos viajecitos a la administración autonómica, otros pocos a la administración central, mordidas por aquí, influencias por allá y ¡et voilà! Ya tenemos aprobada el proyecto de nuestra maravillosa planta embotelladora de agua mineral.
-¿Qué es eso que están construyendo tan feo al pie de la sierra? ¿A quién se le ha ocurrido dejar construir esa fea mole de hormigón que está destruyendo el paisaje?- Se preguntaban los que emigraron antaño del pueblo y volvían todos los veranos a pasar las vacaciones.
-Es la nueva planta embotelladora.-le contestaban los que vivían permanentemente en el pueblo- Es fea, sí. Pero traerá progreso al pueblo y la gente trabajará allí y tal y cual.
Y pasaron unos pocos meses. LLegó por fin el momento de inaugurar la planta. Había que contratar trabajadores. Se hizo un proceso de selección. Al final sí cumplieron con su promesa y contrataron personas del pueblo. A catorce. Uno de los agraciados fue un sobrino del alcalde. Pero no os penséis que entraron en el reino de la jauja mineral: les pagaban 90000 de las antiguas pesetas por un contrato a jornada completa, temporal y tal y cual.
Pasaron los meses. decenas de camiones entraban y salían del pueblo desde primera hora de la mañana. El silencio con el que dormían las gentes se hizo cosa del pasado: camión que sube, camión que baja.
Cuando se venía por la carretera desde la capital, era imposible no darse cuenta del feo edificio. Cuántas veces alguien dijera aquello de:
-¿Quién ha autorizado poner esa mole ahí?
También era fácil que otra persona contestara con otra pregunta:
-¿Acaso te opones al progreso?
y bueno, el caso es que los del pueblo no se opusieron en modo alguno al progreso. Pero más de uno decía que aquí no se veía ganancia por ninguna parte. Hasta el sobrino del alcalde optó por marcharse de la fábrica -es que pagan una mierda- y bueno, al final alguien preguntó: ¿bueno, y ésto, en qué ha beneficiado al pueblo?"
Por si fuera poco, España estaba atravesando la sequía más dura que había habido en años
y claro, hubo quien que, en el bar del pueblo, pensó en voz alta qué pasaría si necesitaran el agua del manantial en un futuro. No faltó quien el contestara: Pues nos tendríamos que joder y comprársela a los de la planta.
Ya era demasiado tarde. Los de la asociación ecologista dijeron en su día que el alcalde vendió algo que es más valioso que el oro por casi nada. Mal negocio. Han timado al pueblo. El agua potable escasea en el mundo y no es bueno que el poco que queda se deje a manos privadas. Cuando se lo expusieron así, contestó:
-"joder con los ecologistas. Se oponen al progreso y tal y cual"
Si en un supermercado vais a la sección de agua mineral, fijáos en las etiquetas de las botellas. Uno de los pueblos que veréis será el mío. Y pensad que es el verdadero progreso: si comprarla en un supermercado o que mane gratuita desde el grifo de vuestra casa. Para no aburriros con disertaciones ideológicas diré que yo, por lo menos, lo tengo muy claro.
Y tal y cual.

lunes, enero 22, 2007


Hace poco regalé a mi chica unos Walkie talkies porque era uno de sus regalos anhelados que de niña nunca le hicieron. Ella, por su parte, me regaló hace unos años un Titanic para construir de la marca TENTE. Unos amigos míos se compraron unos coches de radiocontrol y quedan para hacer carreras. Estos son unos pocos ejemplos de una moda de ahora: la de que te regalen (o comprarte tú) las cosas que deseaste de niño pero que tus padres nunca te dieron.
Todos estamos ya en la treintena ¿Qué nos pasa a los treintañeros de hoy en día? ¿Estamos desincronizados, somos relojes que atrasan? Muchos vivimos en casa de nuestros padres, y los que no vivimos, somos unos caraduras que echamos de menos "la silla mágica" de mamá ¿En qué consiste? Consiste en que tiramos la ropa sucia en una silla y al cabo de dos o tres días aparece milagrosamente limpia, planchada y con olor a suavizante, no a sobaca mora.
Por otro lado, queremos imitar la forma de vestir de los veinteañeros y comprobamos con horror que las marcas que ellos utilizan no coinciden necesariamente con las que anhelábamos nosotros. Nos damos cremas hidratantes porque ya nos van saliendo las primeras arrugas y nos preocupa tener el culete prieto y tonificado.
Si somos solteros, nos metemos en el Meetic para ver si encontramos veinteañeros o veinteañeras a los que poder ligar, y si alguna vez lo conseguimos estar con uno/una, somos nosotros los que nos adaptamos a ellos/ellas y no al revés.
Mucha gente dice que esa manifestación de inmadurez es cosa de treintañeros españoles, que los de fuera se extrañan de lo tarde que hacemos las cosas . Pero qué queréis que os diga: los treintañeros de la serie Friend no demostraban ser muy maduros.
El problema general es que empezamos a sentir el vértigo por lo rápido que se nos pasa la vida. Parece que queremos echar el freno de mano, pararnos un poco en el sitio donde estamos y permanecer inalterables otros diez años más. Paren el mundo, que me bajo porque no quiero hacerme mayor.
Cuando mi mujer,(a la que me resisto llamar mi mujer y le digo mi chica, por eso de los de ser mayor), me regaló el Tente, sentí por un breve instante la emoción del niño que lo recibe, pero por otro lado vino la tristeza de que un periodo de mi vida se está acabando, bueno, se ha acabado ya, y que toca ser adulto otros treinta años más, hasta la vejez, donde tal vez se me permita volver a ser niño otra vez.
Después de consrtruir el Tente, una de sus cuatro chimeneas desapareció como desapareciera el casco del Airgamboys del que una vez hablé.
Quizá el hacerte mayor es saber que tienes algo que se va a perder.
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domingo, enero 21, 2007

Para atacarle, los adversarios políticos de don Mariano Rajoy, líder del partido conservador español, han hecho publicar en el periódico el País extractos de un artículo que escribiera en el lejano año 83 en el faro de Vigo en el cual, nuestro insigne representante, ponía en entredicho las teorías que defendían la igualdad humana. Éstas eran sus palabras:
"Ya en épocas remotas –existen en este sentido textos del siglo VI antes de Jesucristo- se afirmaba como verdad indiscutible, que la estirpe determina al hombre, tanto en lo físico como en lo psíquico. Y estos conocimientos que el hombre tenía intuitivamente –era un hecho objetivo que los hijos de "buena estirpe", superaban a los demás- han sido confirmados más adelante por la ciencia"
Entonces, había todavía quién creía en el comunismo, pero el neoliberalismo empezaba tímidamente a copar el espectro idológico, hasta llegar a la dominación total que hay ahora. Don Mariano Rajoy puso su granito de arena con perlas como ésta.
Rajoy es hijo de las clase burguesa gallega. Su familia lleva varias generaciones comiendo bien y con buen vestuario en el ropero. Ha vivido muy comodamente y dice que a día de hoy pierde dinero por estar en política. Tiene aprobada la plaza de registrador de la propiedad y para quien no lo sepa, ésta es una profesión con la que se puede ganar tanto dinero como con la de notario. Don Mariano Rajoy no sólo tiene ganadas las lentejas, sino también los centollos que tan buenos hay en las costas de su amada Galicia.
Para don Mariano Rajoy, si estás donde estás es porque sí. Seguramente, en el congreso, aparte de cruzarse con el Conde de Romanones también se cruzará, acaso, con la señora de la limpieza, y mientras la ve retorcer una balleta seguro que pensará que ella está ahí porque sí,y no le importará que la señora apenas gane 700 al mes, pues no es de clase superior y no tiene por tanto derecho a las bondades que proporciona el dinero.
Don Mariano Rajoy representa a los que se consideran con derecho de explotación del mundo por orden natural de darwinismo social: están en la cúspide, entonces tenemos derecho a hacer de la naturaleza y de los seres humanos inferiores los que nos de la real gana. Podemos mandar el mundo a la mierda si tenemos ese capricho.
No hace muchos días, Rajoy se despachó con su oponente, el presidente del gobierno, José Luis Rodriguez Zapatero, diciendo la maledicencia de que para ser presidente de gobierno "se debería pedir algo más que ser español y mayor de edad" y eso que, si nos atenemos al darwinismo social que tanto adora Rajoy, éste le venció en unas elecciones y le hizo perdedor.¿no debería el señor Rajoy predicar con el ejemplo? Ha quedado segundo, y queda sobradamente demostrado lo poco que le gustan los segundos.
Está claro que al señor Rajoy ve como inferiores a los taxistas, a los albañiles, y a los carpinteros. Vería muy mal que alguien de estas profesiones llegaran a presidentes del gobierno.
Por cierto, yo conozco un carpintero que tiene 170 de Cociente Intelectual. Posiblemente, ese cociente sea bastante superior al del señor Rajoy. Si los mandamases del PP no tuvieran prejuicios de clase, no harían mal de poner al carpintero de máximo responsable del partido.

viernes, enero 19, 2007

No me extraña que los hijos de don Quijote sean franceses. Los franceses saben un rato de idealismo. Aquí, en España, a los idealistas se les capa de idealismo como a los pollos a nada que se hacen un poco mayores. Somos un país refranero y nuestros refranes son un perfecto manual contra el idealismo. País refranero y puñetero.
Ayer estuve viendo una película de preestreno que se titulaba "Más extraño que la ficción" Una de las partes que desarrollaba la trama era el amor entre el inspector de Hacienda, gris protagonista, y una romántica y bondadosa pastelera. Leches, no me cabía en mi cabeza moldeada a golpes de realismo, que no de lucidez.¡Cómo se van a enamorar una pastelera y un inspector, siendo además éste mucho mayor que la primera!
Soy español, y el español no cree en los sueños.
Las cosas son porque sí, y es imposible que en la vida real a un inspector de hacienda le diga que sí una pastelera. La película se basa en el trato que se da a la realidad y a la ficción, pero lo cierto es que la parte "real" de la película es tan ficticia como la parte "imaginaria" de la película. ¡A un español se la van a dar con queso estos americanos!
Los españoles no soñamos, la realidad es lo que es. Por eso, Julio Verne no es español y dudo que Pérez Galdós lo fuera. Don Benito quería una vida mejor para las gentes que lo rodeaban y aunque autor inscrito en el realismo, hizo que alguno de sus personajes soñaran. Sacrilegio. En España nada debe cambiar y aquí no se sueña.
El español siempre debe estar con los pies en la tierra. Aunque estemos en medio de arenas movedizas. Sabina ya lo dijo en una canción: "en la farmacia puedes preguntar. Tienen pastillas para no soñar"
Se llaman Prozak.

jueves, enero 18, 2007

Verdaderamente, creo que hay más gente buena que mala en el mundo. No es sólo opinión mía; en un libro que leí hace tiempo, el conocido psiquiatra Luis Rojas Marcos daba la misma opinión en el prólogo del libro: Hay más justos que pecadores en este mundo, lo que pasa es que los malos hacen mucho ruido y suelen aparecer más en los telediarios.
Claro, que si alguna vez nos guiamos por las creencias de los testigos de Jehová, lo tenemos muy crudo para acceder al reino de los cielos, pues sólo podrán ir 144000 almas que se hayan portado bien en esta vida. Esa sí que es una oposición complicada. Porque descontando los indios del Amazonas, los que me imagino que irían todos al reino de los cielos ¿Quién más podría ir? Además, aquí no vale el tener contactos con altas autoridades religiosas, bien sean de los Testigos de Jehová o del propio Vaticano. Entonces, ¿qué va a ser de la gente buena que yo he conocido? Claro, que todos tienen sus pecadillos, no siempre se han levantado con el pie derecho. Algunos son hasta ateos...
Me contaron una vez que un testigo de Jehová, para hacer méritos a lo de ir al reino de Dios, vendió su casa en el centro de Madrid a un precio irrisorio. Cuando estaban en el notario para firmar la compraventa, ni el notario ni el vendedor se podían creer estar viviendo esa situación. Y sé que muchos de vosotros estáis pensando que ojalá hubierais tenido la posibilidad de comprar ese piso. Mal, muy mal. Con pensamientos así decrecen vuestras posibilidades de entrar en el reino de los cielos.
Lo malo es que ese testigo de Jehová, santo varón, se puede encontrar que un día de esos que se tienen que patear la ciudad para encontrar nuevos fichajes, con una joven agraciada. Puede pasar que le de por mirarla a la manera que Adán miró a Eva después de morder la manzana. Se acabarían para él las posibilidades de promoción celestial; Dios es muy exigente.
Se me hacen pocas 144000 plazas para el reino de los cielos. ¿No ve Dios que hay muchos hombres justos en el mundo? El cielo es muy grande y podrían caber varios millones de justos que ahora hay en la tierra.
En Irak han muerto 600000 justos. Aunque sean casi todos hijos de Mahoma ¿No tienen derecho a una parcelita entre las nubes? Seamos serios, lo de los 144000 lo escribió alguien con pocas nociones de contabilidad, lo sé de buena tinta. Lo hizo un ángel-becario con una licenciatura de humanidades recién acabada. La estimación, por tanto, es errónea.
Aunque se dice que el principio de todo fue el verbo, Dios no es de letras . Por lo que sabemos, tiene estudios de física, biología, matemáticas, geología, economía e ingeniería. Entonces, ¿Cómo es que dejó la contabilidad a alguien de letras?
Me comentan que el ángel-becario era el típico chaval simpático del que no te esperas la puñalada trapera. Por cierto, se llamaba Luzbel.
Dios no debió dejar el trabajo de contabilidad a alguien de letras.

miércoles, enero 17, 2007


En el siglo XIX hubo varias modas curiosas dentro del panorama literario. La primera moda, inspirada en el Werther del gran escritor Wolfang Goethe, consistía en que la gente se suicidaba en cuanto tenía un desengaño amoroso o un amor imposible. Las gentes europeas, sobre todo los hombres, a las primeras de cambio se pegaban un tiro o se tiraban al viaducto. Lo hizo, por ejemplo, nuestro genial articulista, don Mariano José de Larra. Para que luego digan que la literatura no influye en la vida de las personas. En este caso, influyó en la duración de la vida. En cierto sentido, estaba mal visto ser longevo. Si te morías pronto y por un desamor, en el entierro quedabas como un señor.
El morirse pronto tuvo sus influencias a posteriori: algunos cantantes como Janis Joplin, Jimmy Hendrix, Jim Morrison o últimamente Kurt Cobain, decidieron dejar este mundo jóvenes porque el morirse viejo era de carcas, y nunca mejor dicho. Yo no sé si antes del romanticismo estaba de moda el morirse pronto, pero dudo que haya un período tan maniaco-depresivo como éste.
El siglo XIX fue un siglo de cambios, de rupturas y embrión de revoluciones, aunque también de colonialismos genocidas. Fue también de ruptura de tabúes (no tantos como luego en el XX) porque, en unas sociedades como las europeas con la religión tan presente y poderosa tuvo lugar también otra curiosa modas: la de escribir novelas en las que aparecen sacerdotes enamorados. Un sacerdote en aquella época tenía mucha más autoridad que hoy, y hablar de que se podían enamorar era cosa cuando menos peligrosa. Pues es lo que sucede en la Faute de L'abbe Mouret de Zola, O Crime do Padre Amaro de Eça de Queiroz (por cierto, se ha llevado al cine hace poco), La Regenta de Clarín o La fe de Palacio Valdés. Todas hablan de un clérigo que está hecho polvo porque tiene ganas de romper el celibato con alguien y le martirizan sus dilemas morales. Por cierto, esto da lugar a otra de las modas del siglo XIX :la de hablar de las mujeres en apuros. Ahí la lista sí que sería larga. De hecho, alguna de las anteriores novelas a las que hago referencia hay muchas mujeres y muchos apuros.
Otra cosa que estaba muy de moda era lo de lo bonito que son las banderas y la exaltación de las costumbres de tu región o de tu país. No vamos a hablar de lo perniciosos que han sido esos cultos "necionalistas" a lo largo del siglo XX y aún ahora en el siglo XXI.
Bueno, y os preguntaréis a qué viene todo esto. Pues viene a cuento de que a veces no nos damos cuenta de que perdemos nuestra vida en el absurdo; bien por amar a una persona que no se lo merece, por la imposición injusta de una determinada institución o por las líneas artificiales impuestas por no se sabe quién. Los hombres gastamos nuestras vidas en modas o comportamientos idiotas. Ahora mismo, la gente muere de inanición en un hospital o en las pasarelas por la absurda anorexia, vemos películas tremendamente violentas, con mucha sangre y vísceras, cuando afortunadamente son cosas que la mayoría de la gente no ve en su vida cotidiana. Por no hablar de la moda de las privatizaciones, la moda de grabar en el móvil cómo se maltrata a un pobre muchacho de instituto o la moda de matar a tu mujer a nada que te lleve la contraria.
¡Qué difícil es ser creativos! Hasta para ser malos imitamos clichés que pertenecen al imaginario colectivo. De hecho, casi siempre lo malo suele ser lo más repetido, imitado o usual. Los maltratadores podían tener la moda de ir al sicólogo la primera vez que levantan la mano a sus mujeres. En lugar de eso, prefieren hacer lo de siempre: matarlas a golpes.
Bueno, y para acabar, os deseo que seáis muy originales para poder encontrar la verdad. Como podéis comprobar, es lo que intento yo todos los días. Sí, ya sé que no soy original, que das una patada al módem y te salen cientos de blogueros, pero qué demonios, uno hace lo que puede y espera que lo que puede hacer, al menos guste. Uno es todo lo original que puede llegar a ser. Tened en cuenta que mis genes no son más que una mala copia de los de mis padres ¡Qué le vamos a hacer!

martes, enero 16, 2007


Me llevo preguntando desde hace muchos años cómo es posible que todavía los coches anden con petróleo, por qué, si el consumir petróleo es malo para el medioambiente, no ha habido una energía que nos permitiera conducir coches sin problemas de conciencia. Sé que muchos me tacharán de ingenuo porque ya sabemos que los coches funcionan con petróleo porque gente muy poderosa quiere que la cosa siga así. Lo que no me explico es cómo no ha habido nadie que haya dicho "venga, hasta aquí hemos llegado". Cómo un constructor de automóviles no le ha dicho a los demás: "Pues ahora os vais a joder, porque voy a construir coches que funcionen con pan rallado y me voy me voy a quedar con todo el mercado". Estoy seguro que si la General Motors, en lugar de despedir a gente, hubiera afrontado su crisis con un cambio de rumbo así, no estaría ahora temblando porque se le echan encima los japoneses.
No me creo que no haya tecnología suficiente para sustituir a los antiguos motores de gasoil y gasolina, que recordemos llevan más de un siglo funcionando. Es como si, salvando las distancias, las locomotoras siguieran funcionando con carbón sólo por que la industria de la minería lo quiere así. Ahora tenemos trenes eléctricos ¿Por qué no ha sido así con los coches?
En las películas futuristas de hace unas décadas podíamos ver a los coches volar ¡Quién les iba a decir a esos visionarios que en el pasado escribieron los guiones que, en el tercer milenio, no sólo seguimos yendo por asfalto, sino que seguimos yendo a las gasolineras, y encima nosotros mismos nos tenemos que echar la gasolina! ¿Es eso progreso?
Como sabéis lo que me habéis leído, he estado en múltiples empresas. Una de ellas era de hidrocarburos, que se dedicaba, entre otras cosas, al refinado del petróleo. Me contrataron de administrativo -¿de qué si no?- a través de ETT. Ya os imagináis el sueldo. Los que sí tenían una buena nómina eran los que estaban contratados a través de la propia empresa. Esos sí que tenían coches de gama alta, no como mi jefe del centro comercial. Tenían de esos coches que echaban el dióxido de carbono equivalente a tres utilitarios. En esa empresa no se cumplía eso de que en casa de herrero cuchillo de palo. Allí se notaba que había dinero a espuertas. Pues bien: tenían la desfachatez de contratarme a mí en precario por ahorrarse una míseras pelillas, y eso que les salía el dinero por las orejas. Si no pueden arder en una caldera porque no hay infierno, que por lo menos ardan en uno de esos barriles de petróleo que tanto adoran.
Al ser humano le cuesta mucho cambiar. Y más cuando se trata de cuestiones de pasta. Es obvio que se mueve bastante dinero con el chollo que tienen algunos con el petróleo. Pero ya está bien. Si en las gasolineras tienen el morro de destruir puestos de trabajo y mandar a la calle a un montón de gente para abaratar costes, ¿qué pena me van a dar a mí los que chupan del bote a costa de nuestro porvenir?
El que un coche funcionara con otra cosa que no fuera gasolina es una cosa que tenía que haberse hecho ya por múltiples razones, y no os creáis que es por falta de inventos sustitutos del motor de explosión, por falta de tecnología, en definitiva.
No se ha hecho porque hay mucho mamón que le viene muy bien que los dinosaurios donaran su cuerpo a la ciencia (petroquímica) hace muchos años. Y os digo una cosa: los dinosaurios no eran reptiles. Eran mamíferos. Si no cómo os explicáis que haya tanto mamón chupando de la teta de la dinosauria yaciente del Jurásico.

lunes, enero 15, 2007


Leí que el departamento de marketing de las más poderosa red de Hipermercados del mundo, Wal-Mart, con el fin mejorar su imagen creó un falso blog en el cual se inventaban un viaje por Estados Unidos en el que siempre paraban en las tiendas de Wal-Mart. En la mayoría de los Hipermercados de esta cadena hacían decir a los personajes-empleados que estaban muy contentos por trabajar para Wal-Mart. Cuando se descubrió el pastel, la megaempresa hizo que se cerrara el falso blog y pidió disculpas por el engaño. Wal-Mart es famosa por lo mal que trata a sus empleados y proveedores.
Es que esto de trabajar en un hipermercado es cosa poco recomendable. Lo digo por experiencia propia. Lo malo no son los horarios o el trabajo en sí. Lo peor de trabajar en un supermercado son los salarios. En el último que estuve yo no me trataron mal, pero cobraba sólo 590 euros netos al mes como reponedor-vendedor y me acuerdo de uno en que sólo libré tres días. O sea, cobraba un poco por encima del absurdo salario mínimo y sin tener casi descanso. A ver quién vive en este pais dignamente con esa exigua cantidad de dinero.
Los grandes hipermercados se sirven de los estudiantes y gente joven porque les pagan poco y no rechistan. Son minoría los que, tras aguantar con carros y carretas, deciden seguir su futuro profesional allí. Me acuerdo que una vez un jefe me pidió que le ayudara a cargar su compra al coche (¿quién se podría negar?). El tipo llevaba más de treinta años de servicio para la megaempresa en cuestión. Yo pensaba que tendría un coche de mucha categoría, ya sabéis, es difícil imaginar a un jefe sin su Audi, su Mercedes, su lo que sea. Pero mi jefe, que por cierto era buen tío, tenía tan sólo un pequeño Opel Corsa del año 93. Pagado con mucho sacrificio de horas y de marrones que se tenía que comer allí.
Yo recuerdo que por aquel entonces ya tenía que pagar la hipoteca al banco, pero tenía el inconveniente de que el Hipermercado en cuestión hacía una cuenta para empleados y no te domiciliaba la nómina donde tú querías, así que yo tenía que sacar de esa cuenta el raquítico sueldo y andar por las calles de Madrid para pagar a mi banco acreedor. Para otros trabajadores del supermercado, el problema era otro: la mayoría de los trabajadores no llegaban a cobrar el sueldo enteramente. Como había descuentos y créditos de compra para empleados, la mayoría se gastaba el jornal en la propia empresa. A más de una vez le oí a un compañero decir: "Pues este mes creo que no voy a cobrar más de doscientos euros" Luego me enteré que los mejores clientes de la empresa eran los propios trabajadores.
Los supermercados son auténticas máquinas de hacer dinero y son quizá lo que mejor simbolizan el mundo de hoy: mucha luz y mucho colorido que esconde en la trastienda el descontento de la gente que trabaja para ellos. Hay una cadena que quiere hacerse con los servicios de un amigo mío que es muy buen informático. Le he dicho que no tenga miramientos y que les saque toda la pasta que pueda.
Es verdad: yo he cogido una fobia terrible a los supermercados y procuro ir lo menos posible a comprar allí. Claro que, lo malo es que al eliminar toda la competencia, no me quedan muchos sitios para eludirlos.
¿Esto es lo que llaman el libre mercado?

domingo, enero 14, 2007

Una de las cosas que he aprendido de la utilización del ordenador es que la mayoría de las cosas que me pasan es a consecuencia de mi propia actuación. Me explico: recuerdo que cuando empecé a usar con frecuencia las herramientas informáticas, me desaparecían los textos misteriosamente, de repente el ordenador hacía cosas como por arte de magia. Siempre acudía alguien más ducho que yo y me decía: "te ha ocurrido esto porque le has dado a esto otro" Entonces yo decía la famosa frase de Steve Hurkel "¿he sido yo?" y me quedaba con cara de idiota. Efectivamente, el incidente informático no era a causa de los espíritus malignos que parasitan mi microprocesador y confunden a mi memoria RAM. La culpa era de mi desconocimiento de la cosa informática.
Aún hoy hay demasiadas cosas que no controlo de los ordenas. Todavía me encomiendo a los dioses del ciberespacio cuando me enfrento al misterioso mundo de los ceros y unos.
Pero una de las lecciones que he aprendido con la utilización de ordenadores que me vale para mi vida cotidiana y para mi actividad profesional es que por desgracia, la gran parte de las cosas malas que me ocurren es por culpa de algo que he generado yo. No puedo echarle la culpa ni al empedrado ni a otras personas.
En todos los aspectos de mi vida pasa igual: estoy aquí y estas son mis circunstacias. Las cosas malas que me ocurren son algunas producidas por cosas que no he hecho, pero la mayoría sí son fruto de mi ejecutoria.
En fin, espero y deseo que en mi vida no tenga errores que me hagan perder todo lo redactado en mi procesador de texto existencial. También espero que mis decisiones no repercutan malamente en mis seres queridos. Yo estaré bien si ellos están bien.

sábado, enero 13, 2007


Parece ser que una de las cosas que más le ha obsesionado a nuestro insigne escritor Paco Umbral es que le lea el mayor número posible de gente. Por dos motivos: porque a todo escritor gusta que le lean y por los beneficios económicos que ello le reporta.
Hace poco, entró en polémica con otro escritor célebre también, el académico Arturo Pérez Reverte, y éste, escudado en su fenomenal éxito editorial, y con el ego inflado de tener cierto respeto por parte de los que le leen, le dio la del pulpo en un artículo, burlándose del poco éxito editorial de sus libros. También le vino a decir que no le entendía ni Cristo y que en el fondo, era un superficial escondido en la pedantería.
No sé que le contestaría Umbral, pero las invectivas de Reverte eran de órdago. Es que don Arturo tiene muy mala leche.
Pero el ilustre académico tiene razón: lo siento mucho por don Francisco, al que de verdad respeto profundamente, pero yo en las pocas novelas que he leído de él, me he quedado igual que al principio. Me gustan que los libros me dejen posos, que me hagan reflexionar. Los libros de Umbral, aunque excelentemente escritos, suelen ser -a mi juicio- poco sustanciosos. Por su parte, a don Arturo también le han dado estera. Desconozco las críticas que le hizo el propio Umbral, pero sé de otros que le han dado en el morro, metafóricamente hablando.
Una de las mejores comparaciones que a mi entender han hecho de Arturo Pérez Reverte es cuando le han comparado con un fabricante de tallas románicas: a lo mejor el artesano las hace muy bien y son de buena calidad, pero estás comprando una cosa de fuera de tiempo. Con las novelas de Reverte te pasa un poco igual: lees excelentes novelas decimonónicas hechas en el siglo XXI. Y creo que Reverte es consciente de que no es el autor más vanguardista. De hecho, noto que en sus artículos que con los años se está haciendo cada vez más conservador; si hace unos años se preocuaba por ese chico con mucha formación que iba mendigando un trabajo por las calles de Madrid, ahora lo que le conmueve es descubrir en el vagón del tren a un chaval de nueve años vestido como los niños de san Ildefonso en el sorteo de navidad. Tal vez se nos está haciendo mayor nuestro célebre cartaginés y el joven reportero de guerra cada vez esté más lejos.
Lo cierto es que hay una tradición en la literatura española en que los escritores que se han ganado fama deben buscarse un rival a su altura. Tal vez, emulando a su amado Quevedo, Pérez Reverte encontró a su Góngora particular encarnado en Umbral. Esperemos que ahora que parece que Unbral pasa por apuros económicos, no le de a Reverte por comprar la casa donde vive y le eche de allí, como hizo Quevedo con Góngora.
Otros que se ganan los dineros con la pluma también se han intentado buscar enemigos de altura: Alfonso Ussía estuvo por un tiempo buscándole las vueltas al celebérrimo Joaquín Sabina. El señor Alfonso necesitaba un rojelio con caché con quién medírselas. Como José Saramago le quedaba grande, eligió a nuestro más ilustre trovador. Y Sabina, que entra al trapo con diez de pipas, le dijo aquello de "don Mendo no se hereda", en referencia al genial antepasado de Ussía, don Pedro Muñoz seca.
En definitiva, si quieres ser alguien en literatura, búscate un enemigo de altura, no un cualquiera. Te harás un favor a ti y al otro escritor. Pues ya lo dice el aforismo: "No importa que hablen bien o mal de ti. Lo importante es que hablen"

viernes, enero 12, 2007



La chica a la cual sustituía se reincorpora el lunes. Vuelvo a estar en el paro. Otra vez. Más que una sucesión de valles y de montañas, mi vida es la sucesión de dientes de serrucho. Arriba- abajo- arriba-abajo... ¡Esto es una locura! Encima, los quince días pasados, mientras yo trabajaba, mi chica estaba de libranza en su trabajo. Ahora que se reincorpora, soy yo el que se queda en casa y no podemos estar juntos. ¿Pero qué es esto?
Recuerdo que he tenido otros atascos importantes en mi vida de los que he salido, pero no por ello puedo dejar de sentir angustia.
Antes de irme, una compañera que está fija(la verdad es que en este último sitio me han tratado muy bien) dice que cuando consigues estar en el mismo puesto fijo, te aburres de estar siempre en un mismo sitio. Que quieres ir a más. Pues chica, no sé si será por lo harto que estoy, que de repente siento una enorme nostalgia por la rutina. Vivan los días en que haces lo mismo un día tras otro. Estoy cansado de tener que adaptarme a nuevas personas cada día prácticamente, a un nuevo trabajo distinto del anterior. Quiero hacer lo mismo todos los días hasta que me jubile. Estoy harto de ser flexible y adaptable.
Por cierto, funcionarios y trabajadores fijos en general: Dado que cada vez se necesita menos mano de obra para los procesos productivos, por favor, trabajad poco.
Si hacéis poco o nada en vuestro puesto, tendrán que generar otro para que alguien haga vuestro trabajo. Ser improductivos, como mucho, trabajad lo justo para que ésto no se vaya al garete. Pensad en la gente que está en el paro y que vosotros mismos, si os dan la patada, será porque habéis trabajado mucho y ya no se os puede sacar más. No trabajéis, que siempre habrá un temporal al que tengan que hacer fijo.
Hay que ordeñar esa vaca tan gorda que tienen escondida en el establo de ahí arriba.

jueves, enero 11, 2007

A un compañero de trabajo le ha dado un infarto discutiendo con un paciente. El hombre venía muy enojado por lo que fuera y lo pagó con mi compañero. Éste asimiló la situación peor que otras veces y pese a ser de natural calmado (el puesto lo requiere, la gente viene por lo general muy enojada) ¡Zas! Infarto y en la UCI. Nadie es de piedra y no siempre te levantas igual.
Pese a que estamos para ayudar a los que entran por la puerta del hospital, a veces nos encontramos con gente que nos ve como sus enemigos, y no consideran que un hospital es una institución fundamentalmente para el auxilio de los demás. Yo, que llevo un tiempo detrás de ventanillas, me doy cuenta de que en general la sociedad todavía tiene la vieja idea del funcionario huraño, que no tiene otra intención que el obstaculizar las gestiones que la gente tiene que hacer. Este comportamiento del tópico funcionarial existente en el imaginario común ha sido “imitado” por algunas empresas privadas, que viendo las ventajas de tratar mal a la gente, ahora ofrecen un servicio de atención al cliente pésimo. Familiares míos, amigos y yo mismo hemos sido víctimas del mal servicio de atención al cliente de las empresas de telecomunicaciones. Malo por dos motivos: por cómo nos tratan a los usuarios y por cómo tratan a sus propios trabajadores, siendo estos últimos los receptores de nuestra ira, justificada hacia la empresa que representan, injustificada hacia ellos como mandados.
No digo que no se diera, en pasado, dentro de la administración, un comportamiento poco apropiado (vaya a la ventanilla b, le falta el formulario tal, aquí no se lo podemos arreglar, ésto no se lo podemos hacer,...) pero lo cierto es que he estado en varias administraciones como trabajador y os puedo decir que en la actualidad se procura dar un buen servicio al ciudadano y marearle lo menos posible. Ahora lo que se pretende es precisamente lo contrario: agilizar al máximo los trámites y evitar papeleo y quebraderos de cabeza innecesarios.
Es posible que todavía queden cenutrios que todavía se crean los amos del universo por ser funcionarios, pero mi experiencia es que lo que en general se quiere es dar buen servicio y facilitar las cosas al ciudadano al máximo.
Mi compañero está en una zona conflictiva de atención al paciente y os puedo asegurar que no está puesto allí para hacer la vida imposible a nadie. A nivel personal, es una persona pacífica y servicial. Tal vez, los nervios del paciente y ciertos prejuicios dieron lugar a una situación que podría haber acabado en tragedia.

miércoles, enero 10, 2007


Todo el mundo necesita creer en algo. Yo creo en los extraterrestres. Y tengo la prueba definitiva de que existen. Como soy de natural generoso, os la daré a vosotros. Después de decírosla, estoy casi seguro de que vosotros también creeréis en los extraterrestres. Pero no os penséis que soy un mesías o un iluminado. Un humilde opositor, parado a tiempo parcial o trabajador de temporada no puede considerarse tal si está en sus cabales. Eso sí, si veo que mucha gente me escucha y sigue mis doctrinas, no tendré inconveniente en acudir a conferencias como ponente o a programas de televisión dedicados al esoterismo, eso sí, previo pago de minuta, que si hay quien se gana (y bien) la vida con chismes de patio, ¿por qué no me la voy a ganar yo dando la respuesta definitiva que ha obsesionado a miles de científicos durante tantos años y al común de los mortales?
No os voy a engañar diciéndoos que he presenciado un avistamiento de OVNIS. No os voy a decir que he sido abducido. Tampoco me presentaré ante vosotros como una especie de cable adsl que os guiará directamente a civilizaciones a millones de años luz. No os venderé ilusiones. Os regalaré una certeza con la que defenderos en este peligroso mundo contaminado de pernicioso relativismo.
A vosotros, como a mi antaño, os aterra estar solos en el universo. Una vez descubierta América y exterminados los indios, ya no quedan partes de este mundo por mancillar, destrozar, explotar, esquilmar, expoliar y robar. El hombre necesita nuevos horizontes donde seguir practicando el arte de la maldad. Y no me refiero a la yerma luna, al inhóspito Marte o al tan insignificante Plutón al que ya por considerar no se le considera ni planeta; me refiero a mundos habitados rebosantes de oxígeno y agua, con temperaturas medias en toda su superficie de entre 20 y 40 grados. Os preguntaréis si existen esos sitios donde estar tan a gustito. Efectivamente, así es. Además tienen la ventaja de que están habitados. Porque así tenemos mano de obra barata para la explotación de los recursos naturales que ya empiezan a escasear en la tierra. Hay uno en los que sus habitantes tienen ocho brazos. Mejor que mejor, deberíamos empezar por ése. Al principio nos daría mucho asco, pero...¿ y lo que nos rendirían los habitantes de ocho brazos como esclavos? ¿A que en eso no habéis pensado?
Por éste y otros motivos, de entre todas las civilizaciones que podamos encontrar, necesitamos ésta, una civilización que no esté muy avanzada. Nos ayudará que estén totalmente mediatizados por la religión para así hacernos pasar por dioses y poderlos manipular a conciencia. Y en caso de que no se la podemos dar con queso, podemos propagar un virus de esos muchos que tenemos aquí en la tierra, y con un poco de suerte nos cargaremos al 80% de la población alienígena (después de habernos resuelto lo del tema del trabajo, claro está).
Eso sí, siempre habrá alguno de entre nosotros que dirá: "Joder tíos, que nos hemos pasao" a lo que les podremos contestar: "sí pero son feísimos: tienen ocho brazos, además, no tienes más que observarles lo mal que se miran los unos a los otros""¡Pero se miran así porque se comunican por telepatía!""Peor me lo pones, porque lo que es a mí las cosas se me dicen a la cara y no se queda uno callado mirando raro. Cabrones"
Desafortunadamente, nuestro mundo está dando señales de quedarse pequeño y necesitamos de dar el paso de establecer contacto con esas civilizaciones, fundamentalmente para no romper la tradición de nuestra especie de acabar con todo ser viviente que salga a nuestro paso.
El caso es que os garantizo que los que han estado viniendo por aquí a observarnos nos conocen bien. Se han reído mucho de nosotros, y podéis estar seguros de que nuestro nivel de estupidez es el mayor de la galaxia, es más, hay quien dice que supera con creces al de mundos en dimensiones paralelas. Los que nos han visitado se han divertido de lo lindo, pero también les hemos hecho reflexionar: "Cómo pueden ser tan imbéciles" es la frase que más ha sonado en los comités de sabios que se han convocado periódicamente en la galaxia para hablar de sociologías planetarias. Nos conocen en Andrómeda. También en la constelación de Antares. En un planeta perteneciente a la constelación de Casiopea hay una especie de Gran Hermano que está siendo protagonizada por la humanidad entera, es decir, nosotros. Os podéis sentir orgullosos de que tenemos más de un 50% de Share en ese planeta en picos que van de las 28 a las 35 horas de la noche alienígena.
Os preguntaréis de dónde saco tan valiosa información. Cómo sé tanto de vidas extraterrestres y no lo he manifestado antes. Pues muy sencillo. Porque soy humilde. Pero al ver que en el interviú que una gallega encarcelada ha aprovechado la coyuntura para ganar dinero con sus tetas, ¿Por qué no voy a ganar yo din... vuestro respeto con mis descubrimientos?
El primer mensaje que quieren que os diga, es la respuesta a la duda que tanto nos ha corroído todos estos años:
¿Por qué no se han comunicado los extraterrestres con nosotros?
No sé si decíroslo. No estáis preparados, sois demasiado orgullosos. os pierde vuestro ego. Además, podéis cabrearos y vengaros después de los extraterrestres observadores. ¿qué de que forma? Bueno, ahora, tal vez ahora no. Pero...¿y en un futuro próximo? Vosotros sabéis como yo que somos monos rencorosos. Ahora no podemos viajar al espacio, pero... ¿Y dentro de pocos años? Si en menos de treinta años hemos pasado del helado de fresa y nata al de pistacho, yogur, leche merengada, mango, guayaba, frutas del bosque, etc ¿quién nos dice que dentro de otros treinta no tengamos máquinas que nos permitan ir a dar de mamporros a mis amigos de fuera del planeta? Que la vida da muchas vueltas...
¿Qué decís? Que me deje de tonterías y os diga por qué los extraterrestres no se han comunicado con nosotros, pese a que se han oído el Imagine ése que les enviamos en una sonda unas setecientas veces seguidas? ¿Estáis seguros de estar preparados de oír la verdad?
¡Pero qué me decís!¡Que lo diga ya, que estáis cansados de leerme, que el artículo me ha salido muy largo! Deberíais pensar en ver menos la televisión, que os quita el hábito de leer.
Bueno, vosotros lo habéis querido; os voy a decir porqué los extraterrestres no vienen a comunicarse con nosotros:
- Porque sólo se comunican con civilizaciones avanzadas, inteligentes y pacíficas y nosotros no somos ninguna de las tres cosas
Os advertí que os iba a doler. Bueno, os dejo.
¿Qué? ¿que por qué se comunican entonces conmigo? Yo en ningún momento os dije que ellos charlaran conmigo. Lo que pasa es que ayer noche cené un poco fuerte y soñé todo esto que os estoy contando. Os lo juro por aquella silueta negra que yo veía de niño, que se ponía por las noches entre el armario y la ventana y hacía taparme asustado con las sábanas en la cabeza.
Y juro también que no volveré a cenar pulpo a la gallega.

martes, enero 09, 2007


Poco a poco se nos están yendo nuestros mayores, los que sufrieron la guerra civil. Poco a poco se va la memoria viva de uno de los tiempos más atroces que este país ha vivido. Se nos van los que nos pueden advertir de lo malo que es una guerra, se nos van aquéllos que tienen la memoria herida de muerte por una guerra incivil, ellos saben más de una guerra que cualquier catedrático de historia.
Hace dos años murió mi abuelo, que se fue diciéndonos que él no quería que sus nietos vivieran lo que el vivió, que temía los pulsos que se echaban los políticos, el odio de los partidos, el problema de las ideologías. Vio con sus propios ojos los cañones de la batalla del Ebro, a los alemanes con uniforme nazi, a italianos mandados por Mussolini. Vio el horror en las miradas de los niños, los ojos de madres suplicantes, las ruinas de honradas casas. Vio paredes llenas de metralla, cuerpos llenos de metralla, trincheras, rifles y pistolas. Vio el absurdo, la miseria y el horror.
También está Antonia, que vio cómo ante sus ojos mataban en la plaza del pueblo a su padre y a su hermano, que vio como el odio dividía su comarca, y cómo pese haberla dejado sin hermano y sin padre, tener que esconderse como si ella hubiera sido la criminal y no esos sicópatas malvados que escondidos detrás de ideología dejaron su alma hecha jirones. Aunque ella fuera del bando de los que luego ganaran la guerra, si es que la ganó alguien, cómo aguantar con el recuerdo de esa tragedia que le marcaría toda una vida. Quién duda que ella fue una víctima. Quién no tiene entrañas de llorar por la tragedia que marcó para siempre a hierro el carácter de una pobre muchacha de provincias.
Vivimos en una época en el que nos venden que el asesinato es como el agua: indoloro, incoloro e insípido. Vemos en la televisión ahorcar a gente y no nos conmovemos por ello. En una película vemos como degollan a alguien con un cuchillo y nos quedamos igual. Jugamos a videojuegos donde podemos matar a cientos de enemigos. En los telediarios nos hablan de guerras como si sólo fueran partidas de ajedrez y no podemos imaginar, aunque nos creemos muy listos e informados, que la guerra es esencialmente la peor experiencia que el hombre puede vivir.
Lo malo es que se nos están yendo ese gran coro moral que son nuestro abuelos y ya no tendremos quien nos advierta que la guerra no es esa broma metida en un dvd que nosotros pensamos que es, sino algo que nos puede dejar una huella tan dolorosa e imborrable que nos podría destrozar toda la vida. Nuestros mayores que vivieron la guerra ya por fin descansan. Tened muy claro que no han descansado nunca hasta ahora.
Ellos se tienen que ir. No nos olvidemos nunca del mensaje que nos dejan. El deseo que tantas veces me repitió mi abuelo:
"Yo quiero que vosotros no viváis nunca una guerra"

lunes, enero 08, 2007

Yo no sé el dinero que llevo en exámenes para ser fijo en administración. Pasta, pasta y más pasta. Los papeles que me dan en el banco como justificante de tasas son como billetes de lotería que voy tirando a medida que suceden los sorteos y no soy de los premiados. Necesito ese salvoconducto final que me garantice un buen pasar para los años venideros. ¡Hasta cuándo estaré pagando derechos de examen!
En fin, que Dios me de talento para que apruebe el próximo al que me presente y abandone por fin mi condición de estudiante.
Lo primero que pensé cuando acabé la última asignatura de la carrera es que se acabaron mis días de estudiante. ¡Cuánto me equivoqué! No era el último peldaño. Por desgracia todavía me quedan unos cuantos más.
Estoy un poco cansado de coger libros por obligación y supervivencia. Además, mi cerebro tiene la mala costumbre de desconectarse enseguida de las tediosas lecturas que le vienen de la obligación. Es coger el temario de mis oposiciones y ponérseme el cerebro en función de alerta. Peligro, peligro, introducción de datos muermazo. Lo tengo mal acostumbrado con juergas, cómics, series, novelas, películas y videojuegos. ¿por qué tendrá el cerebro esa mala costumbre de almacenar datos inútiles en vez de hacerlo con los que son importantes?¿Por qué me gustará tanto perder el tiempo? Lo hombres memorizamos alineaciones enteras de equipos de fútbol, nombres y razas de personajes de novelas fantásticas, canciones estúpidas de anuncio. Yo mismo soy una enciclopedia andante de datos inútiles que no me sirven para nada. ¿Por qué desarrollaremos esa capacidad de almacenaje de lo accesorio en vez de lo que nos puede ser útil en la vida? ¿porqué recordamos lo superfluo e incluso lo nocivo en lugar de lo importante? Vale, también leo con placer libros de historia, de poesía, de filosofía, pero no dejan de ser lecturas hechas por amor al arte que no valen para garantizarme el condumio de mis días futuros.
Las oposiciones son para gente muy pragmática. Tal vez por eso la mayoría de los que se presentan son mujeres. Si algo caracteriza a las mujeres es que normalmente no se detienen en lo accesorio, no suelen perder el tiempo en nimiedades. ¿Os acordáis cuando íbamos a las salas de videojuegos? ¿Cuántas mujeres había?¿Qué porcentaje de videoconsolas se han regalado a mujeres estas navidades? Seguramente mucho menos que hombres. El amor por perder el tiempo en lo accesorio es usualmente cosa de hombres; las mujeres van siempre a lo importante.
Muchos me podrán decir que ellas también tienen gusto en algo accesorio: la ropa. Pero tal vez eso no sea accesorio. Hasta en eso son utilitaristas. ¿No es el cubrirse con ropa una de las necesidades más primitivas del género humano?
Claro, que me muevo en el farragoso terreno de las generalizaciones. No faltará quien piense al leer esto que no todo los hombres son así ni todas las mujeres son asá. Ya. Pero en mi caso particular, siempre las que más tirones de oreja me han dado para que baje los pies a la tierra han sido las mujeres y mi padre, que tenía que hacerlo por su condición de tal, porque con el tiempo me he dado cuenta que le ha gustado tanto lo accesorio como a mí. De hecho, es un apasionado del arte y le encantaba llevarnos a los museos cuando éramos pequeños mis hermanos y yo. Los hombres interpretamos el papel de pragmáticos cuando tenemos que educar a nuestros hijos.
Pero creo que también me puede estar pasando otra cosa, que no sea sólo mi amor por lo superfluo: que esté cansado de llevar tantos años estudiando. Puede que sí. Pero no me queda otra. Tengo que terminar de subir la escalera. A lo mejor así cierro el karma marcado para mi vida. Espero no morirme después de haber aprobado la oposición
En cuanto apruebe la oposición, lo primero que haré para celebrarlo será ir a un museo y a un recital de poesía. Con mi chica que, pese a ser pragmática, también se mueve por amor al arte. Una mujer lista suele ser bastante pragmática. Una mujer inteligente es además, sensible. Pues eso.